jueves, junio 30, 2022

VOLUME ONE 606: THE SPUR (JOAN SHELLEY)


Al escuchar la música de Joan Shelley me parece que sus canciones se mantienen suspendidas en el aire y que nosotros, los oyentes, nos dejamos llevar hacia ellas para agarrarnos con un brazo, con los dos, con las piernas, para descansar en ellas. Hay cobijo en sus discos, calma, una sensación de bienestar que no es triste ni alegre, que no lleva al norte ni al sur. En The Spur (No Quarter, 2022), su sexto álbum, persiste esa ambivalencia, también la capacidad para extender el folk hacia distintos horizontes, revestido esta vez de un exquisito juego de guitarras de metálico eco y de cuerdas conmovedoras. A Shelley, que parece discreta, se le intuyen propósitos más ambiciosos, pero prefiere no explotarlos sino guardar la imagen de una autora delicada pero profunda, modesta pero sabia. Y uno puede aplicarle esos calificativos a canciones como Home, Like the thunder, Fawn o Amberlit morning, con el apoyo de otro especimen singular como es Bill Callahan. Y dejar que la música se consuma lentamente con suave placer.

Nota: 8,5/10

lunes, junio 27, 2022

C EST FINI


Desde que puso fin a sus días, parece haber suscitado una corriente de idolatría desmedida hacia su persona y su oficio. ¿Es que ahora es el baterista sobre el caben los más elevados elogios de la historia, las más lloradas despedidas del planeta y el más grandilocuente de los homenajes de la humanidad? Admito el cariño que hacia él se puede tener, como a la que fue su banda en general o al jefe de filas en particular; lo que considero excesivo es la magnificación de su legado, a lo que ayudan los cientos de canales que nos recuerdan sus últimos días, las últimas palabras, sus mejores canciones, el aprecio de sus colegas, las lágrimas de los fans... y (vale todo en la verbena de la globalización) los cinco bateristas que le inspiraron de joven o los otros cinco compañeros de baquetas con los que le hubiera encantado compartir escenario. Se fue, punto, y la vida sigue sin detenerse. O le encuentran sustituto, o la banda se va al garete, a ver si hay suerte.

domingo, junio 26, 2022

VOLUME ONE 605: MEET THE MOONLIGHT (JACK JOHNSON)


Ninguno de sus discos estará entre mis preferidos; no me acordaría de ellos si me viera en el caso de tener que quedarme con doscientos o trescientos de ellos nada más; ni siquiera lo incluiría a él, Jack Johnson, en mi lista de imprescindibles. Pero cada vez que escucho uno de sus nuevos trabajos me invade una ola de buen rollo, de buenas vibraciones, que siempre me entran esas ganas (si alguna vez fuera posible) de pasar un rato en su compañía, escucharle tocar la guitarra a la luz de una hoguera en la playa o verle surfear. Meet the moonlight (Island/Republic, 2022) sigue esa regla no escrita de querer agarrarse a sensaciones deseadas difícilmente alcanzables. Ha dejado pasar cinco años para terminar otro disco, otro hechizo de evasión hacia noches estrelladas con el oceáno delante y el cielo infinito. Jack es un tipo sencillo y atento, y su música vibra con esas cualidades, fresca siempre, más reposada y reflexiva desde All the light above it too (2017), aparentemente inocua, pero de una profundidad que cobra peso cuanto más se deja uno refrescar por ella. Y aquí basta pinchar más de una vez Open mind, One step ahead o Meet the moonlight para querer perderse en la playa y entre las olas. Otra vez.

Nota: 7/10

miércoles, junio 22, 2022

VOLUME TWO 114: FOALS


A Foals les tenía hecho poco marcaje (un par de discos de aceptable veredicto), pero en menos de una semana me he pegado a ellos como una sombra. A veces ocurre, la desconexión de lo demás y la entrega volcada a un solo objetivo que te pellizca, te seduce, te noquea.

Tomo prestadas las descripciones de una fuente de referencia para explicar la fórmula: "peculiar equilibrio entre agitado rock bailable y ambientes colocados"; "indie rock influenciado por pegadiza new wave, math rock y atmosférico post rock". Me valen. Y ahora, venga a soltar parentescos: TV on the Radio, The Cure, Talking Heads, Arcade Fire... los que cada uno encuentre.

Son de Oxford y su academia musical les ha educado con el gusto por combinar la contundencia con la elegancia, el jolgorio con la trascendencia... cerebro y corazón bien conjuntados. Acaban de terminar su séptimo álbum, Life is yours, y no es el mejor. Quédense, si quieren probar nuevas experiencias, con Total life forever (2010) y las dos partes de Everything not saved will be lost (2019), y luego sigan.

domingo, junio 19, 2022

GREATEST HITS 290: THE CHANGELING (THE DOORS)

Me pregunto, de nuevo en la vorágine que adquiere este tema según avanza, a qué grita malhumorado Jim Morrison, por qué se retuerce extasiado confesando cómo ha cambiado, cómo cambia, cambios, cambios... Cierto, sus versos han dejado de ser seductores, su voz se agrieta y envejece, ahí la escucho cansada y esforzándose por no parecerlo con su dueño sentado en el retrete desde donde grababa su último álbum. La banda tenía ya fisuras, era la crónica de una muerte anunciada, que Morrison sellaría pocos meses después de dar carpetazo al fantástico L.A. Woman. El disco se abría con este torrente blusero que crece hasta el estallido cuyo eco se pierde en la lejanía. The changeling... que viene a mí en la noche que se agota en la barra de un bar.

 

martes, junio 14, 2022

LIVE IN 280: EL MOCAMBO


En ausencia de emociones en carne y hueso, queda el consuelo de imaginarlas en la distancia de los auriculares, en el lujo de una edición especial, con limpieza de sonido, la recuperación de un documento milagroso... Ausente en la celebración de su tiranosáurica resistencia, el remedio es la desconexión con marcha atrás, en el retorno a lo que un par de noches fueron sesiones fugitivas en El Mocambo de Toronto. Allí, con solo 300 personas delante, se colaron los Stones hace 45 años para demostrar que en un escenario, pequeño o grande, nadie les empata. No soy de gradilocuencia en la calificación, pero hay veces que plegarse a la evidencia, al deleite natural, a decir que esto o aquello es brutal o colosal, no tiene alternativa.

Esta edición novedosa de un concierto celebrado en 1977 concilia cualquier disputa, cura heridas, depura cargas y nos emborracha del brebaje celestial del rock and roll. Con dosis como Tumbling dice, Hand of fate, Worried about you, Brown sugar, Hot stuff, Fool to cry o unos cuantos blues cochambrosos que aún se mantienen en pie. Como Mike, Ronnie y Keith.

domingo, junio 12, 2022

VOLUME ONE 604: FIRST CONGREGATIONAL CHURCH OF... (KULA SHAKER)


Hay reapariciones inesperadas que son siempre bien recibidas. Ejemplo, Kula Shaker. Está dispersa su producción (6 discos en 26 años), pero cada vez que se reagrupa la banda de Crispian Mills no deja grietas o desenfoques, y aunque hoy la música pop y la música rock están más amenazadas que nunca por la caída en la insignificancia, su nuevo material es cuanto menos un ejercicio de fe digno de tener en cuenta. Curioso, el éxito que tuvieron con su primer álbum, K en 1996, parece hoy anecdótico; probablemente nadie incluya su último trabajo en un artículo con las recomendaciones para escuchar estos días si quieres estar a la última o ser cool o dártelas de listo entre los colegas. Pues First congregational church of eternal love and free hugs (Strangefolk, 2022) es una demostración más de que Kula Shaker, sin proponerse altas ambiciones, saben cultivar una fragancia de psicodelia con la que darle a su rock revoltoso y contagioso una estimulante atemporalidad. Así han sido y así parecen seguir. El álbum, vendido como doble e interrumpido por breves fragmentos hablados de una misa ficticia (la única parte que sobra), bien podría encontrar alguna comparación beatleiana, tomarse algún desliz progresivo y, desde luego, salir airoso de los juicios expertos. La ingeniería contemporánea no disimula un retorno nostálgico a los últimos años sesenta, un luminoso viaje atrás que se festeja.

Nota: 7,5/10

jueves, junio 09, 2022

GREATEST HITS 289: THE CHALLENGE (CHRISTINE McVIE)

Me hubiera gustado encontrar una actuación grabada de esta canción, un videoclip para ver en acción a Christine McVie. Conformémonos unos minutos con este audio. Lo merece The challenge, un diamante fabricado con esmero por su autora y lucido con esa elegancia que deja una larga estela de distinción. Esos coros suaves que acompañan a Christine arrastran como bendita marea hacia el núcleo de esta canción perfecta. El año era 1984. El álbum, el primero que firmaba ella (se había estrenado más de una década antes con su apellido natural, Christine Perfect) después de que otros miembros de Fleetwood Mac ya se hubieran lanzado a solitarias aventuras. El disco llegó y pasó sin hacer ruido, es una curiosidad sin más. Pero contiene esta especial The challenge.

martes, junio 07, 2022

LIVE IN 279: VIEJO BLUES

El blues es siempre viejo, pero escucharlo cada cierto tiempo, ese blues gastado y harapiento, renueva. Cuestión de edad. La vejez no es agotamiento, no es la recta final antes de la meta; que nos lo cuenten Taj Mahal, Ry Cooder o Charlie Musselwhite, que entre los tres suman 233 años y, de "nuevo", nos brindan con un disco a cuatro manos y otro en solitario unas reponedoras gotas de "viejo" blues.


Mahal y Cooder se conocen desde que eran adolescentes y tocaron juntos a finales de los sesenta. Reencontrados casi sesenta años después, han echado mano del libro de partituras para guitarra y armónica de Sonny Terry y Brownie McGhee para crear una pieza de añeja artesanía, Get on board, y rescatar, con esas viejas canciones, la aspereza acogedora del blues.  

 Musselwhite, que entre sus últimos trabajos tiene dos excelentes colaboraciones con Ben Harper, vuelve a quedarse solo con su guitarra y armónica en el disco Mississippi son, al calor de áridos paisajes y caminos plagados de perdedores, perro viejo entre los trovador de la carretera.

El blues no tiene edad. Es metálico, suena a óxido y desprende calor, sabe a tierra y huele a sudor humano. Es el blues, y no tiene explicación.

jueves, junio 02, 2022

BONUS TRACK 263: RIOT ACT (PEARL JAM)


Este ejercicio es recomendable: escoger un disco de una de tus bandas favoritas de entre los que menos hayas escuchado y ponerlo en contexto, compararlo con aquel al que sucede y con el que precede, situar al grupo en un camino intermedio entre su origen y su presente, ubicarte tú mismo en el momento en que este álbum vio la luz. La prueba de hoy es Riot Act (2002), de Pearl Jam. 

No tiene canciones que hayan sido demasiado interpretadas por Vedder y compañía en vivo; es fácil, así en frío, quedarse con dos o tres temas memorables; probablemente sería el último o el penúltimo en mencionar si citas de carrerilla y sin orden la discografía de la banda... Sin embargo, Riot act, que escogía a un segundo productor, Adam Kasper después de Tchad Blake, tras el fin del periodo fructífero con Brendan O'Brien, sí tiene más de dos o tres canciones de altura (Save you, Love boat captain, Ghost, You are, All or none) y se revela todavía como un trabajo de brumoso lustre en la obra de Pearl Jam. El sonido es quizá el más robusto de entre sus discos, con un Matt Cameron contundente en las baquetas que rompe los escenarios atmosféricos que dibujan sus compañeros.Venía después de seis discos de estudio, antecede a otros cuatro, y estaba a las puertas de la gloriosa magnitud que adquiriría el grupo.

miércoles, junio 01, 2022

Y VAN...


Y van... 44 discos de estudio, 4 directos. Todo esto (Them aparte) en 55 años. La incontinencia reciente de Van Morrison (nueve álbumes grabados entre cuatro paredes desde 2015, uno de ellos doble y todos generosos en número de canciones) suscita el debate sobre la calidad de sus productos. Mi postura es esta: no advierto señales de agotamiento. Ojo, sí se nota que tal fabricación continua de canciones (versiones u originales) lleva el riesgo del olvido, del goce efímero, de pasar página pronto sin mantener vivo el recuerdo de lo que se ha leído justo en la página anterior. Son estos últimos discos del león de Belfast muy disfrutables, más que notables algunos, siempre buenos todos; en clave blues, en tono jazz, de timbre soul, con esencia R&B, como el más fresco What's it gonna take? (2022). Me sorprende haber visto alguna puntuación tan baja, me indigna incluso; es lo que tiene tener vicios personales que no te quieres quitar de encima. Por los siglos de los siglos... amén. Alabado sea Van.

lunes, mayo 30, 2022

LIVE IN 278: LOS GALLAGHER


¿A alguien por ahí le interesa lo que los hermanos Gallagher tengan aún que decir... en esto de la música, claro? Con los Robinson, un par de posts más abajo, valdría la misma pregunta. Cuestión de intereses, por supuesto. Quien esto escribe ya no lo encuentra, el interés, en lo que Liam o Noel puedan ofrecer. Quedan lejos las gamberradas, el éxtasis del marketing. Esto viene a cuento de C'mon you know (2022), tercero de los álbumes firmados por Liam Gallagher en los últimos seis años, a partir de cuando su hermano Noel, con la firma añadida de su banda, High Flying Birds, dejó de publicar los suyos después de otros tres en otros seis años (¿nos preguntamos si todo esto está calculado para la hipotética reaparición de Oasis?; cuesta creerlo). El bueno (o malo) de Liam se camufla entre jovenzuelos en la portada de su disco, pero ¿de verdad esos jovencitos tienen idea clara de quién fue aquel Liam Gallagher de Oasis? Yo sigo sin encontrármelo en los álbumes de ahora aunque siga encarando el micro con la misma chulería de antaño, con la voz apretada por efectos de sonido y ecos amplificadores. ¿Qué ocurre? Que ninguna canción está a la altura de aquellas que llevaron a Oasis a las cimas y después los hicieron bajar rodando. Hay dos o tres fogonazos inspiradores en los discos de Liam, como también en los de Noel, pero eso es bien poco, son amagos tristes frente al paso imparable del tiempo.

jueves, mayo 26, 2022

VOLUME ONE 603: CRUEL COUNTRY (WILCO)


En la intimidad de su base de operaciones, el entrañable The Loft de Chicago rebosante de instrumentos, seis músicos virtuosos encuentran la pócima de la excelencia. No entienden de género ni marca, escapan de la clasificación, esquivan la calificación. Forman un universo musical absorbente que atrae devociones, sientan cátedra. Estos tipos, Jeff, John, Nels, Mikael, Pat y Glenn, juntos en faena sobre alfombras y entre sillones, son la banda más extraordinaria del planeta: Wilco.

Cruel Country (dBpm, 2022) es quizá el disco que más veces he escuchado en una misma semana. Sus 21 canciones, sus casi 78 minutos que discurren como la corriente tranquila de un río a través de un valle silencioso, me han convertido en un adicto insaciable. Es un álbum tan brillante como Sky blue sky, The whole love y Ode to joy, pero ahora en el presente se me abre como una fuente de admiración exultante, como una laguna en la que siempre me apetece remojarme. En las lecturas que merece, cabe el análisis del empeño lírico por reflejar las contradicciones de un país, pero a mí, que me atrapan más los sonidos que las letras, me seduce esa asombrosa facilidad con la que los seis integrantes de Wilco crean paisajes musicales salpicados de pinceladas arrebatadoras.

 

Amigos, brindemos por las baquetas relajantes de Glenn Kotche, las sutiles teclas de Mikael Jorgensen, la finura de las cuerdas de Pat Sansone, el nervio guitarrero de Nels Cline, la calurosa sábana rítmica de John Stirratt, Jeff Tweedy en todo su ser. Por Hints, All across the world, Bird with a tail/Base of my skull, Many worlds, Heart hard to find, Please be wrong, Country song upside-down y Sad kind of way entre las varias canciones soberbias de este álbum. Cruel Country me parece hoy un disco con el que ilustrar en el diccionario el término perfección. Hasta aquí hemos llegado, para qué seguir reseñando más discos.

Nota: 10/10

domingo, mayo 22, 2022

LIVE IN 277: LOS ROBINSON


Hace un año más o menos que se llevan bien (o lo aparentan). Chris decidió abandonar el aislamiento hippie en su hermandad musical para regresar al lado de su hermano de sangre, Rich, y resucitar a los Black Crowes, una familia que hace unos años parecía imposible de reconciliar. ¿Disco nuevo a la vista? ¿Con qué formación? Se ve que el único que ha aceptado seguir remando al lado de los Robinson es el bajista Sven Pipien; y se ve que aún no han entrado en materia de trabajar canciones nuevas y han preferido echar mano de media docena de versiones para llenar un Ep con el año 1972 como título y excusa. Año de buena cosecha rockera, justifican los Robinson. Los elegidos son los Stones, T Rex, Rod Stewart, Little Feat, Bowie y los Temptations con temas conocidos hace justo cincuenta años. Y, ¿qué quieren que les diga? Que ni frío ni calor, más bien frío. A estas versiones les falta algo espontáneo, algo de energía, ganas, y les sobra comodidad. Puestos a salvar algo... Papa was a rolling stone, la cover de los Temptations. Tengo la impresión de que era mejor dejar las cosas como estaban.

viernes, mayo 20, 2022

LIVE IN 276: MAVIS & LEVON


Cuentan que Mavis Staples y Levon Helm se hicieron amigos cuando Martin Scorsese los reunió para la despedida de El último vals. Entonces cantaban Mavis y su familia el tema The Weight, de The Band. Ella y Levon, ya íntimos, lo cantaron más veces desde entonces en un escenario, la última en 2011 en el granero de Levon, el estudio y a la vez patio donde la música fluía desde las entrañas de quienes ocupaban el lugar y se propagaba hacia todos los rincones. Aquel último concierto, pocos meses antes de la muerte de Helm, es lo que guarda Carry me home (Anti-, 2022), con las bandas de ella y de él en los últimos años entralazadas en inquebrantable comunión. 

La emoción y el éxtasis reinó en aquella sesión, dicen. Pero eso no se puede advertir tal cual fue al escuchar este disco. Esas emociones y sentimientos se intuyen, se perciben en la distancia, en cómo se excita Mavis o en cómo se cruzan las corrientes eléctricas del soul, el blues, el góspel y el mejunje inimitable de The Band, aunque solo Levon mantuviera viva su aura. Dos buenos amigos juntos, ah, y unas buenas canciones que los unen.

martes, mayo 17, 2022

VOLUME ONE 602: THIS IS A PHOTOGRAPH (KEVIN MORBY)


Nos hemos acostumbrado a seguir de cerca a Kevin Morby. Desde Harlem River (2013), en su música advertimos destellos de alumno prodigioso, inquietudes de un talento que se sale de la corriente y una cierta ambición de momento controlada. No han sido pocas las semblanzas, reseñas y retratos que a Morby, tras dejar atrás las bandas de Brooklyn por las que pasó en la primera década del siglo (Woods, The Babies), lo meten en el mismo vestuario de inspiración y creación de Bob Dylan o Leonard Cohen. Con el tiempo, y los discos, las comparaciones, además de recurrentes, son acertadas. Pero hay que evitar el juego de los espejos para reconocer la validez auténtica de Morby, que pone de relieve con una exquisitez instrumental en cada álbum, algunas veces denso y monótono (Oh my God, Sundowner), otras veces sobresaliento y conmovedor: This is a photograph (Dead Oceans, 2022).

Aquí nos detenemos hoy. En un disco (déjenme incluir a Van Morrison en el listado de referentes) que nace de la familia y la enfermedad, de los recuerdos congelados en fotografías, de la búsqueda de uno mismo, de una ciudad, Memphis, que acoge y alienta, en la que se vive y sobrevive. Uno se agarra a la vida a pesar de que no inviten a ello títulos como It's over, Five easy pieces o Goodbye to good times, pero es la propia belleza de estos temas (prohibido olvidarse de A coat of butterflies, por favor) o la tensa exaltación de otros (This is a photograph, Bittersweet, TN, enternecido por la gentil voz de Erin Rae), lo que eleva este álbum, y a Kevin Morby, a la categoría de creación/creador, en efecto, prodigioso.

Nota: 9/10

viernes, mayo 13, 2022

VOLUME ONE 601: DROPOUT BOOGIE (THE BLACK KEYS)


Lo peor que podemos decir del nuevo trabajo de The Black Keys es que, sin sorprendernos ya, siguen haciendo las cosas muy bien. Y lo que mejor saben hacer es encajar en jugosos moldes contemporáneos materia prima primitiva que no pierde su autenticidad con nuevo abrigo. Dropout boogie (Easy Eye Sound, 2022), grasiento y crujiente, es un sucesor lógico de Delta Kream (2021), en el sentido de que aporta piezas originales a las versiones de blues cenagoso que el grupo había reinterpretado hace un año. El arranque de Wild child intenta capturar la frescura contagiosa de El Camino o Let's rock, pero las canciones que le suceden se desvían de nuevo hacia corrientes bluseras de fácil seducción. La reconexión de Dan y Patrick debería ser definitiva, hoy da frutos en su momento de esplendor.

Nota: 7,5/10

martes, mayo 10, 2022

BONO


62 años. Felicidades. 

Podemos regresar a... 1987. Entonces él tenía 27 y yo, 14. Y supongo que poco después, tras desgastar The Joshua Tree en el plato de aquel tocadiscos que tuve, fue mi primer ídolo musical, el primer cantante del que quise saberlo todo, que me tenía absorto ante la televisión y alucinado con sus canciones. Me quedo con aquellas inocentes, puras y entrañables sensaciones que hoy echo en falta, con los conciertos (todos estupendos) en los que estuve; sí, con esas vivencias que no tienen precio y nunca se pierden. Olvido todo lo demás... hoy, que somos mayores.

domingo, mayo 08, 2022

BONUS TRACK 262: MAN (NENEH CHERRY)


Woman
y 7 seconds, con Youssou N'Dour de compañía vocal. Dos de los temas más recordados de Neneh Cherry aparecen en su tercer álbum, Man (1995), digno de ser recordado por la totalidad de su contenido, que vio la luz primero en Europa que en USA. No se había dado mucha prisa en dejarse oír la autora desde el refrescante éxito que había supuesto su debut de 1989, Raw like Sushi, y todavía se apresuró menos para agrandar su discografía, que desde aquel Man tan sólido con el paso del tiempo solo ofreció tres episodios más. Neneh agitaba estilos en su coctelera: había nadado en el post punk y circulado convencida sobre el asfalto del rap y el hip hop, para llegar a su tercer disco. Man,
con destellos de rock, pop y algo de electrónica. La obra tuvo sello de producción en varios estudios, entre ellos en Málaga (de ahí deben asomar las bailaoras de la portada que acompañan a Neneh), y se beneficia de dos excelentes singles que, ojo, no son lo mejor del listado.

sábado, mayo 07, 2022

VOLUME TWO 113: ARCADE FIRE


El último disco de Arcade Fire, WE, es insatisfactorio. Es insuficiente si de esta banda que alcanzó los cielos del mainstream en la primera década del siglo y supo generar expectación con cada nuevo álbum, uno espera reencontrarse con el impacto primigenio o con la brillante solvencia que le sucedió hasta el tercer trabajo. Pero llegamos al sexto capítulo y la serie ya no tiene argumento que enganche. Ya no me interesan las inquietudes, los discursos y las descargas musicales de este matrimonio y su tropa.

Ahora volvamos atrás.

La primera vez que escuché a Arcade Fire fue a mediados de aquella primera década. Una de sus canciones nos distraía minutos antes de que U2 arrancasen su concierto de la gira de la bomba atómica en el Camp Nou. Una llamada a la puerta con insistencia y decisión: sonaba acomodado a un gran estadio uno de esos temas que piden permiso para competir en las grandes ligas y se le concede. Qué temazo es este, quiénes son, qué bien suena esto, qué pasada... nos decíamos en la grada sin poder echar mano aún del Shazam en los móviles. Escuchamos Funeral (2004) poco después, dos y tres veces, y veíamos a una banda poderosa y convencida de su triunfo, también imaginativa, osada en el espectáculo, un pelín sobrada. Rock, sí. Indie, también. Pues indie rock con mayúsculas.

La crítica los tuvo arriba, los medios los mimaron. Las giras los mejoraron. Eran buenos, sus conciertos invitaban al éxtasis, a la comunión de la masa. Y Neon Bible (2007) y The Suburbs (2010), los dos álbumes siguiente, confirmaban que el estado de gracia podía seguir durando. Reflektor (2013) ya cargaba, pesaba más su exceso que su definición, la chispa ya no era espontánea. Caía en el olvido, también Everything now (2017), con el grupo demasiado empeñado en sobrecargar de bisutería canciones que no sabían por dónde moverse. Le pasa algo parecido a WE (2022), más comedido pero distante. ¿Saben?, ya me he aburrido de Arcade Fire.

jueves, mayo 05, 2022

BONUS TRACK 261: MILES FROM OUR HOME (COWBOY JUNKIES)


Podríamos habernos detenido en la última entrega de los Cowboy Junkies, una nueva, y espléndida, colección de versiones (Songs of the recollection) que mantienen al grupo con firmeza en esa esfera deseable de formaciones infalibles, incontestables. Pero la recuperación de los canadienses para este blog retrocede a 1998, cuando su álbum Miles from our home se convirtió entonces, y aún hoy, es la obra de los hermanos Timmins a la que tengo más apego. Fue el séptimo disco, el segundo bajo el paraguas de Geffen, de quien se desvincularon al año siguiente. Los diez cortes de este viaje musical de Margo, Peter, Michael y Alan Alton nacen de sentimientos de añoranza por pérdidas cercanas y se trazan en el apartado refugio de la casa de un molino. Quizá lejos del hogar o no, más cerca de lo esperado, las canciones de este álbum, aún apartadas de la excitante turbidez que teñiría trabajos posteriores, transmiten agradable proximidad (Blue guitar, Miles from our home, Hollow as a bone, The summer of discontent), la garantía que siempre agranda a Cowboy Junkies.

lunes, mayo 02, 2022

EL CHICLE DE NINA


¿Merece un chicle ser expuesto en un museo? Ya saben, si el garabato más primitivo lo traza un artista, ¿por qué no colgarlo de una pared para el deleite de todos?; si el chicle lo ha mascado una celebridad, ¿qué impide no exponerlo en una vitrina para imaginarlo en la boca de quien los mascó? El chicle es de Nina Simone. Lo tuvo una vez entre los dientes y la saliva antes de iniciar un concierto en Londres en 1999, en el ocaso de su carrera, en los límites de la cordura; y al sentarse ante el piano se lo quitó de la boca y lo pegó en la madera del instrumento. Al acabar la actuación, extasiado por lo que había visto y sentido, un hombre del público se acercó al piano, despegó el chicle, lo apoyó en una toalla que Nina había usado y lo guardó en una bolsa de Tower Records para llevárselo a casa y guardarlo. La historia de ese chicle, de cómo se ha conservado más de veinte años y convertido en una pieza de exhibición en Copenhague, la cuenta Warren Ellis en El chicle de Nina Simone, editado por Alpha Decay.

El libro, con material gráfico de aquella actuación de la que no se conserva ninguna imagen grabada y solo unas pocas fotografías y con más fotos sobre el proceso de tratamiento de la goma de mascar para convertirlo en una pieza de museo, es una confesión sobre la pasión y el poder de la música en quien la escucha, un texto de amor por las pequeñas cosas, los objetos más irrelevantes y la trascendencia que pueden tener en las personas y en sus vidas. Ellis, miembro de los Bad Seeds y mano derecha de Nick Cave en la banda, se entrega a la fascinación por una artista inigualable mientras repasa algún episodio de su propia existencia y relata cómo un gesto de apariencia insignificante le ha acompañado de una forma u otra en el proceso de creación artística.

viernes, abril 29, 2022

VOLUME ONE 600: ALEGORÍA (GABY MORENO)


Damos paso en estas sesiones a una artista guatemalteca cuya música ha sabido asociarse con figuras que habitan por encima de la frontera mexicana, muy cercanas a veces como el caso de Calexico, o más alejadas como Ani Difranco, Tracy Chapman, Van Dyke Parks o Hugh Laurie. Alternar el castellano y el inglés en su recitado y absorber el mestizaje de raíces latinas en propuestas de más amplio rango convierte su música en un caldo de sabroso gusto, penetrante y cálido. Y prueba de ello, de esa cohabitación de influencias y géneros (folk, pop, blues), es su trabajo más fresco, Alegoría (Metamorfosis Enterprises, 2022), apropiada experiencia para conocer a Gaby Moreno. Hay optimismo y nostalgia, descanso y reflexión en este álbum tan acogedor, una obra que apetece llevarse de viaje sin destino fijo.

Nota: 7,5/10

martes, abril 26, 2022

BONUS TRACK 260: COME TO WHERE I'M FROM (JOSEPH ARTHUR)


Nunca ubico a Joseph Arthur. Me gustan sus discos (los varios que he escuchado), pero no retengo sus títulos ni la música que contienen; no sabría decir a qué suenan, qué destaca de cada uno, el recuerdo lejano de algún tema... No es el único autor apreciado con el que esto me pasa. Las fronteras que enmarcan su música permiten la convivencia de rock, americana y capas ocasionales de electrónica sazonadas con un aire indie que depara atmósferas turbadoras. Así que para prestarle un espacio a este músico en este blog, la entrada es a través de Come to where I'm from (2000), su tercer álbum, que ya tiene 22 años de existencia, y que atesora esas inclinaciones y cualidades. Aunque Joseph Arthur se ha movido con notable independencia en los últimos quince años y ha formado parte de proyectos compartidos, como la sociedad que formó con Ben Harper y Dhani Harrison en Fistful of Mercy, en sus primeros años contó con el apadrinamiento de Peter Gabriel y al amparo de su sello Real World firmó sus primeros discos, como este que nos ocupa, en el que tuvo el respaldo del productor T-Bone Burnett. Este adopta su perfil más intrigante para combinar fondos convencionales y formas contemporáneas, ecos y voces recargadas para provocar algún que otro escalofrío de intensidad que surge de un músico, Arthur, que empezaba a dejar claro que no iba a ser sencillo clasificarlo.

domingo, abril 24, 2022

VOLUME ONE 599: JUST LIKE THAT... (BONNIE RAITT)


Otra pelirroja de carácter, con su mechón canoso en la frente, se sube a este vagón musical de largo recorrido a propósito de su... decimoctavo ya.. disco de estudio. Es que Bonnie Raitt supera ya las siete décadas de vida y las cinco de carrera con la guitarra a cuestas, con una entereza de envidia y una tarjeta de trabajos prácticamente inmaculada. Just like that... (Redwing Records, 2022) mantiene erguida a esta respetada y más que respetable señora a la que el éxito le llegó entrada en años, no sin antes desgastar su siempre bien elaborado enjuague de blues y rock en las carreteras. Su listado de álbumes presenta una constante regularidad y aunque es difícil repetir hazañas como Luck of the draw o Slipstream, este último disco, más inclinado hacia el reposo, es tan valioso como el conjunto de su obra. Ojo a la canción más stoniana de los últimos años (Livin' for the ones) en un álbum no stoniano. Raitt sigue fabricando música que parece tomar forma sin querer, con hallazgos que se disfrutan cuanto más se escuchan los temas, sin fuegos artificiales pero con un despliegue de luces que embellecen las noches.

Nota: 7/10

viernes, abril 22, 2022

BOOTLEG SERIES 109: NEKO, UNA RETROSPECTIVA


No solemos detenernos en este blog en recopilaciones discográficas que resumen la obra de un artista o banda concretas. Si hay alguna excepción, no la recuerdo, y si no, la de este post no tiene discusión. Porque nos encanta Neko Case. Echamos en falta más capítulos en su curriculum y ella, ahora que podría haber presentado nueva cosecha, ha preferido ofrecer solo un nuevo tema en el cierre de un 'very best' generoso (23 canciones) que repasa el conjunto de una discografía sin reproches. Pasan los años y sigo en el club de fans fieles de Neko. Este álbum, de título Wild creatures, me devuelve momentos en los que redescubro destellos deslumbrantes de su música, en estrofas, versos y voces de lujo cristalino. Me cuesta decidirme si tengo que elegir entre las mejores canciones de esta virginiana errante; por eliminación me acabaría quedando con This tornado loves you ("¿Qué haría que me creyeras?") y Deep red bells. Venga, hoy toca esta, en un nuevo brindis por Neko.

 

miércoles, abril 20, 2022

VOLUME TWO 112: KRIEGER & DENSMORE


Estos hombres estaban allí, con Morrison y Manzarek tras el ventanal del hotel Morrison, empapados en el sudor del Whiskey a Go-Go, en el colocón del desierto. Un tiempo sin igual. Una banda incomparable. Me tropiezo con Robbie Krieger & Friends (1977), una frivolidad más curiosa que acertada, una fusión resbaladiza de rock y jazz que bien serviría para ponerle ambiente a películas de Russ Meyer. Lo que me lleva a preguntarme qué pasó con Robbie Krieger y John Densmore, el guitarrista y baterista de los Doors.

Tras la desaparición de Morrison, sus amigos sobrevivieron como trío con dos álbumes (Other voices, Full circle), también apetecibles y algo más valiosos. Pero los tres, sin la poderosa porción del rey Lagarto al lado, tenían poco que vender y la banda se fue enterrando en el fondo de la memoria. ¿Qué fue de Krieger y Densmore, hoy dos señores que superan los tres cuartos de siglo y de los que nadie se acuerda? Ambos tenían una rica formación musical, con inspiración y aprendizaje jazzístico en el caso del baterista, de gustos folk y blues el guitarrista. Ninguno dejó huella más allá del grupo que los hizo colateralmente famosos.

Krieger tuvo actividad sin relevancia en diversas formaciones (The Butts Band, The Robbie Krieger Band), con discos esporádicos y una aventura revival de mano de The Doors of 21st Century hace dos décadas con Ian Astbury como sucedáneo de Jim Morrison. Densmore se entregó a proyectos más difíciles de música jazz y tribal además de probar con el teatro y el cine. Los dos dejaron constancia de sus huellas en el paseo de la fama del rock con sendas autobiografías.

sábado, abril 16, 2022

SOUNDTRACK 267: UNA PELÍCULA FINLANDESA


Una película filandesa en territorio ruso a través de un tren. Dos seres incompatibles viajan juntos unos días hacia destinos de supervivencia y estaciones de paso. Las salas grandes van desapareciendo de mi vida, pero siempre que puedo regreso a ellas como refugios de aislamiento. Éramos cuatro de noche, en la última sesión. Con los créditos, al final, dos se marcharon mientras sonaba una canción imposible de nuestra adolescencia (Voyage, voyage, de Desireless); otros dos nos quedamos inmóviles en la butaca, pensando en los extraños encuentros que nos dedica el destino o preguntándonos qué impulso nos movió a sentarnos una noche cualquiera, fuera de casa, delante de una película finlandesa. Compartimento nº6.

viernes, abril 15, 2022

BOOTLEG SERIES 108: PICAR CON 3RD SECRET


La jugada se vende así: miembros de Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden crean un supergrupo con el nombre de 3rd Secret; en letra pequeña se enconden el resto de integrantes (mejor así, escondidos, que nadie los recuerde). Y picarán algunos, caeremos en la trampa y daremos casi una hora de nuestras vidas a percatarnos enseguida de que perdemos el tiempo, ilusos con el recuerdo de unos días cada vez más lejanos y desfigurados. Operación fallida.

La combinación es: Krist Novoselic (Nirvana), Matt Cameron (Pearl Jam) y Kim Thayil (Soundgarden), si bien estos dos ya compartían banda con el difunto Chris Cornell. Que estos tres cincuentones que nos atizaron hace treinta años formen parte de 3rd Secret es la anécdota de un proyecto que estropea su propia intrascendencia, en el que ni la sección rítmica ni el nervio guitarrero van a remitirnos lo más mínimo al auge que estos tipos vivieron. Las dos vocalistas que dan voz a los temas de 3rd Secret (omitiré el nombre a gusto) son el pesado lastre de un barco sin rumbo.

martes, abril 12, 2022

GREATEST HITS 288: BIG EASY (RAPHAEL SAADIQ)

El soul revisionista tiene unos cuantos nombres de primera categoría. Unos se prodigan lo justo, haciéndose desear y espaciando esfuerzos recogidos en álbumes. Le ocurre a Raphael Saadiq, no muy generoso en entregas, pero de buen ojo para explotar el talento del espacioso espectro del R&B con la producción de canciones para otras figuras de primer nivel (Joss Stone, D'Angelo, Mary J. Blige). The way I see it, de 2008, es su disco más elogiado. De su listado de canciones me atrapó en su día Big Easy, a ritmo de ferrocarril sin respiro a lo largo de New Orleans. Con ella cierra un concierto en Blue Note Tokyo con ganas de que su energía permanezca un rato más ante el público.

sábado, abril 09, 2022

VOLUME TWO 111: BURNS & CONVERTINO (II)


Esta es una de mis longevas parejas favoritas de la música. Joey es un hombre risueño, de enchufe directo con la audiencia; fino de voz, más fino con los dedos en las cuerdas. John, hierático, apaga la risa pero muestra que está a gusto; su golpe es seco y deja un rastro deslizante desde cada centímetro de su batería. Burns vive ahora en Boise, Idaho; Convertino en El Paso. Pero vuelven a Tucson para llenar de polvo su música, abrirla al cielo desértico y abrazar culturas en sus discos. Juntos se entienden desde hace mucho tiempo, entre fronteras de cristal. Cuesta decidirse por cuál de sus álbumes es superior a los demás: ¿Feast of wire, Tool box, Carried to dust o Algiers?

Y ahora, escuchen el último disco de Calexico, El Mirador (Anti-, 2022). No es el mejor de la pareja y su ejército de fieles e invitados a uno y otro lado de esa frontera absorbente, pero Burns y Convertino siguen queriéndonos mucho.

miércoles, abril 06, 2022

VOLUME ONE 598: UNLIMITED LOVE (RED HOT CHILI PEPPERS)


Kiedis, Flea
y Smith acogen de nuevo a Frusciante en la familia. Esa es la gran noticia, más celebrada que el propio álbum del reencuentro de la formación más reconocible de los Red Hot Chili Peppers. Juntos los cuatro, por momentos, son una combinación imbatible y de su fábrica sale una mercancía excitante y enérgica, cercana y divertida. Una sensación de confianza, de esa familiaridad idiosincrática, recorre la escucha de Unlimited love (Warner, 2022), un retorno de los Peppers que encuentra en la vuelta de Frusciante, tras dos discos de ausencia, su mayor motivo de satisfacción.

Descubro vibraciones próximas en otros textos que equilibran los pros y contras del álbum, las subidas eufóricas con los bajones prescindibles. Digamos de entrada que, pese a la tendencia a alargarse en el número de canciones, rara vez un disco de los californianos peca de aburrido, contiene suficientes perlas de funk rock como para que el cuerpo se quede caliente y dando saltos aún un buen rato. Da la impresión con Unlimited love de que RHCP festejan verse juntos aunque no tengan nuevo material pletórico como para volver a hacer vibrar a su hinchada, celebran enredarse en el desarrollo atmosférico y travieso de sus temas y, en suma, darse abrazos los unos a los otros por lo buenos que son.

La versátil guitarra recuperada de John Frusciante sale triunfal de este disco y el nervio rítmico de Flea y Smith nos recuerda la alegría natural que tantas veces guarda nuestra anatomía. Unos veces misteriosos, otras psicodélicos, surferos, oscuros o nostálgicos, los Peppers, de nuevo con Rick Rubin en el despacho técnico, son nuestros Peppers. Aunque falte carne de himno, hay pellejos sabrosos: Black summer, Here ever after, It's only natural, White braids and pillow chair, One way traffic. Lo que sobra, mejor para otro día.

Nota: 7/10

domingo, abril 03, 2022

GREATEST HITS 287: WHEN THE LEVEE BREAKS (JOHN PAUL JONES & MORE)

Pinchamos otra canción que da la vuelta al mundo, música compartida como banda sonora de la naturaleza resfriada, caprichosa, cruel, de un mundo que nos maneja sin dejarse controlar. El dique roto cerraba el cuarto álbum de Led Zeppelin; siempre me atizó este tema, me hace sacar la cabeza a flote. John Paul Jones mima su bajo entre una convocatoria universal extraordinaria.

GREATEST HITS 286: GRITA (JARABE DE PALO)

Podría gritar más fuerte con la ventanilla bajada o con la voz ardiente dentro del coche, mirando atrás para compartir un estribillo con el chaval que me sonríe desde su silla porque ya se sabe la letra. Me doy un empujón con esta canción, ánimo, impulso, fe, aunque me duele ver tan sano, entonces, al bueno de Pau Donés cuando llevaba su música de gira con Jarabe de Palo en los tiempos de su estupendo primer disco. Grita, sí, grita, hace falta gritar con canciones motivadoras como esta.

 


domingo, marzo 27, 2022

VOLUME ONE 597: RIVER FOOLS & MOUNTAIN SAINTS (IAN NOE)


Dos años atrás concluía un breve texto en este blog afirmando que Ian Noe, al que descubría entonces sin casi darme cuenta, merecía ser seguido desde ya. Me reafirmo en todo lo escrito con motivo de su primer álbum para elogiar ahora el segundo. En todo: en la madurez de su juventud prodigiosa, en la belleza honda de sus narraciones, en la altura emocional que alcanza su música. Noe escribe, canta e interpreta con la herencia natural de los poetas que en sus primeros pasos trazan el camino hacia la sabiduría contando las historias que tienen más cerca. Ese don lo arroja sobre los surcos de este hermoso River fools & mountain saints (Lock13 Records, 2022), con temas para saborear cervezas junto al escenario del salón donde se afana una banda (Pine Grove (madness), POW blues) o para dejarse acariciar mientras se apaga la tarde sobre los Apalaches (Tom Barrett, Ballad of a retired man, Appalachia haze). No te esperes de él un engreído aprendiz, sino un modesto alumno muy aplicado.

Nota: 8/10

jueves, marzo 24, 2022

BOOTLEG SERIES 107: THE FAME STUDIOS STORY


¿Qué precio pondríamos a nuestras pertenencias? Por esto que tengo en las manos, que ves en la pantalla, te pediría mucho dinero. Porque es un tesoro auténtico, guarda música cuyos rayos aún nos siguen deslumbrando a muchos hijos del rock y del soul, a jóvenes y mayores que no dejamos de beber de las fuentes del blues y del funk. Esto es la historia de los estudios Fame en tres discos y 75 canciones.

Un apunte para quien no esté familiarizado, extraído de la enciclopedia infinita: "FAME (Florence Alabama Music Enterprises) Studios es un estudio de grabación ubicado en el 603 de East Avalon Avenue en Muscle Shoals, Alabama, USA. Aunque pequeño y distante de los principales lugares de grabación de la industria musical estadounidense, FAME ha producido muchos discos de éxito y fue fundamental en lo que se conoció como el sonido Muscle Shoals. Fue iniciado en la década de 1950 por Rick Hall, conocido como el fundador de Muscle Shoals Music. El estudio, propiedad de Hall hasta su muerte en 2018, sigue funcionando activamente".

Si os lanzáis a este repaso histórico encontraréis lo mejor de lo mejor: gigantes sin discusión (Etta James, Wilson Pickett, Otis Redding, Irma Thomas) y figuras a recuperar (Candi Staton, George Jackson, Clarence Carter, Laura Lee). Imprescindible.

lunes, marzo 21, 2022

LIVE IN 275: 20 AÑOS CON THE BLACK KEYS

Echando cuentas, salen 20 años. Del primer disco, de crudeza áspera, blues seco entonces, que se fue mojando y navegando por otras corrientes. Tardé en entrar en su dial, después ya no me bajé de la emisora Black Keys. Y dos décadas después, desacuerdos superados, la máquina de Dan y Patrick sigue engrasada en antena. Presentan nuevo capítulo, Dropout Boogie, con gracia, como casi siempre. Serán de nuevo bienvenidos.

jueves, marzo 17, 2022

VOLUME TWO 110: HAIM


Hay hermandades musicales de sangre que me gustan. Por esta misma sección han pasado The Staves, por ejemplo. También son tres y me hacen sentir cómodo, a veces alegre, las hermanas Danielle, Este y Alana, que con su apellido forman Haim. No me paro mucho a pensar por qué: su música es viva y dinámica, tiene algo luminoso que te deja despierto y con ganas de tenerlas cerca, de ir a verlas a un concierto, saltar un poco, incluso apretarte de emoción. Y digo que no me paro a describir su música porque en la esfera grandiosa del pop cabe de todo; ahí está la página wikipédica de su tercer álbum (Women in music Pt. III (2020), el más lúcido) para tirar de no pocas etiquetas cuando cuesta encontrarle precisión al contenido: "Sobre todo es pop rock y contiene elementos de folk-pop, hip hop, reggae, lo fi, heartland rock [¿?], dance, country rock, UK garage, electropop, free jazz, funk, R&B de los 90 y pop de los 70 y 80". ¿Algo más? Malo será que te equivoques. Lo cierto es que un poco de todo esto hay en ese tercer disco, también en los dos anteriores, así que lanza la caña y pescarás peces de todos los tamaños y colores. La convivencia de estilos en Haim no se estorba, en absoluto: escuchas a las hermanas californianas compaginar cuerdas, teclados, percusión y voces y te entran ganas de irte de gira con ellas.

domingo, marzo 13, 2022

VOLUME ONE 596: LIGHTEN UP (ERIN RAE)


Hay algo cautivador en este disco: puede ser la tranquilidad familiar con que canta Erin Rae, o la humilde cercanía que transmite su música, espaciosa y sutil. Añado otra causa, un nombre, el de Jonathan Wilson, a cargo de una producción que lleva Lighten up (Good Memory, 2022) a los parajes abiertos y acogedores que salen de las canciones más modestas de sus discos, algunas de Fanfare y otras de Dixie Blur. Advierto algo de Wilson (la riqueza instrumental, en el sentido de saber usarla en el momento y en las dosis precisas) en este álbum que separa a su autora de su anterior banda, The Meanwhiles, entregada a unas piezas que, de tanto escucharlas, pueden llegar a adherirse.

Parece orbitar todo en torno a un country folk etéreo y atemporal que (leo) remite a veces a Bobbie Gentry, o al Tim Buckley más centrado; a Los Angeles en todo caso, una ciudad y un ambiente perdidos hace cinco décadas. Erin Rae (y Wilson detrás en su estudio de Topanga, ante cuerdas, teclados y percusión) hace precioso este Lighten up, al que se apunta Kevin Morby en Can't see stars de paseo por Memphis.

Nota: 8/10

viernes, marzo 11, 2022

BONUS TRACK 259: QUEENS OF THE STONE AGE (QUEENS OF THE STONE AGE)


El idilio con el stoner rock duró lo que los viejos amores de verano. Queda el recuerdo de la atracción y unos cuantos discos guardados, a los que volver alguna vez y no con frecuencia, cuando el ánimo está para escapar de las comodidades y no demanda sutilezas. La bienvenida a Sky Valley de Kyuss fue la puerta de entrada y el camino condujo a otras habitaciones, pocas (Unida, Fu Manchu). La espesura rocosa de Kyuss persiste en el primer álbum de Queens of the Stone Age, de 1998, aunque Josh Homme ya empezaba a domesticar el flujo de inspiración desértica. El disco parecía sacarse de encima las cenizas de su banda anterior sin limpiarse el polvo: los temas eran más cortos y manejables, pero los bajos seguían creando distorsiones pesadas y las guitarras mantenían su nervio perezoso y una atmósfera enfermiza. Queens... exige un momento especial para degustarse, que surge oportuno cuando hace falta desprenderse de un disgusto o liberarse de un agobio. Llegarían álbumes mejores; y peores.

martes, marzo 08, 2022

LIVE IN 274: 8-M(UJERES)


Mi grito es este, unánime y sin divisiones, en igualdad de respeto y condiciones. Hurra por ellas, por hacernos la vida más agradable. Con su música.

Hoy son estas ocho, mañana pueden ser otras.

Little plastic castle (Ani DiFranco)

Slipstream (Bonnie Raitt)

Tapestry (Carole King)

Tidal (Fiona Apple)

Blue (Joni Mitchell)

Passenger (Lisa Hannigan)

Essence (Lucinda Williams)

We'll never turn back (Mavis Staples)

lunes, marzo 07, 2022

VOLUME ONE 595: OOCHYA! (STEREOPHONICS)


No soy de los que proclaman que tal o cual disco es "el mejor en x tiempo" de un grupo cualquiera, "el más logrado desde x"... Pero venga, hoy me permito decir que Oochya! (Ignition Records, 2022) es el trabajo más notable de Stereophonics desde You gotta go there to come back, y han pasado casi dos décadas. Desde entonces, el grupo galés ha ido registrando hasta ocho álbumes; destacable uno (dos como mucho) y olvidables los demás. Lo fácil hubiera sido perderle la pista (se me escapó el anterior), pero con Oochya! reaparece el rastro con suficiente relieve como para detenerse un rato y celebrar, exacto, el mejor trabajo de Kelly Jones y compañía en estos últimos casi veinte años.


Hay en Oochya! un poco de todo lo que ha vestido a Stereophonics desde su fundación: contundencia rockera y medios tiempos pop, clasicismo elegante y baladones de estadio. El reparto de elementos es equilibrado y aunque quince cortes se antojan demasiados y el conjunto podría haberse aligerado con dos o tres temas menos, la selección incluye cumbres que mantienen fresca la propuesta de la banda (Forever, You're my soul, Leave the light on, la brutal Do ya feel my love?). Jones, joven aún pero menos, canta esta vez desde la madurez y regala una de esas preciosidades, Right place right time, para repasar una vida y sentirse más o menos afortunado.

Nota: 7,5/10

sábado, marzo 05, 2022

BOOTLEG SERIES 106: JAY MARTÍN (QUE LA TIERRA NOS SEA LEVE)

 

Fíjense en esto, lo escribe Jay Martín en los créditos de su álbum, Que la tierra nos sea leve: 

"Jamás lo sabrán, pero una parte de este disco es fruto de un cuidadoso proceso de destilación y embotellado de las historias que durante años me han estado contando Gene Clark, The Jayhawks, Edward Abbey, Blue Rodeo, Sergio Leone, Guillermo Arriaga, Johnny Cash, Sam Peckinpah, Robert Redford, Luis Eduardo Aute, Cormac McCarthy, José Saramago, Juan Rulfo, Clint Eastwood, Leonard Cohen, Luis Landero, Townes Van Zandt, Neal Casal y Tom Petty, entre otros".

Varios de estos nombres vienen a la cabeza, desde una pantalla, un libro o una canción, sin que hayas leído la referencia mientras viajas sobre los raíles de este disco. También ves, en la mente, vagones sin destino, buscadores de oro, desiertos de cicatrices, el peso de la tierra, una película de vaqueros... Esto es música americana en estado puro, la que una vez más sale de las barricas añejas del sello Milanamúsica y distribuye en este caso Jay Martín en la cosecha de su primer trabajo en solitario.

Y es otro lujo. Aparecen invitados conocidos, como Hendrik Röver al frente de la producción y en el manejo de variadas cuerdas, coros y percusiones. "Talento" y "paciencia" necesarias para conducir por la ruta más segura a Jay Martín, cohabitante en los fenomenales Milana, voz raspada, como resentida pero resistente, a lomos de canciones que describen paisajes físicos y reparaciones interiores. Quédense con varias, sientan que viajan en un tren perdido (el del camino y el de la vida) hacia un punto de reencuentro: Tierra, Muescas, Levantados del suelo, A la tercera (la derrota). Postales de slide guitars lloronas, acústicas brillantes, eléctricas guerreras y trompetas de la frontera con las que cualquiera diría que Calexico han sido también invitados a este sabrosísimo licor musical.

Síganlo.

martes, marzo 01, 2022

VOLUME ONE 594: EARTHLING (EDDIE VEDDER)


¿Cuántas veces les ocurre que se meten en una canción, o una canción se mete en ustedes, y de alguna forma íntima y fulminante sienten que quieren vivir en ella? Long way abre su puerta a viajar dentro. O es que Tom Petty aún respira en ella y se encarga de sellar el billete para desearle al viajero un feliz desplazamiento a cualquier lugar donde sentirse libre. Si Tom revive en el tren, Eddie conduce la máquina. Eddie Vedder el maquinista, un tipo al que hace mucho que quiero demasiado. Y Earthling (Republic, 2022), su tercer disco (o segundo, eso se puede discutir), es el vagón de las delicias que conduce al deleite pasajero de la música que se te clava en la piel.
 
Maticemos, desde el enfoque de un fundamentalista pearljamiano (y muchas otras cosas más, para bien o para mal). Vedder no ha hecho un disco colosal ni extraordinario, pero sí un disco que, según te pille, está fenomenal. Y a quien esto escribe le ha cogido de buenas, sensible, fiel a sus ídolos, con ganas de buen rollo, intenso y directo, joven de ánimo aún. Pues todo eso se advierte al escuchar Earthling. Hoy lo vierto así, mañana igual también.
 
Concretemos. Long way es la perla más valiosa del cofre, donde otras piedras preciosas se cotizan por las nubes, como cuando Pearl Jam reaparecen ausentes en los crescendos vigorosos de Brother the cloud o Rose of Jericho, cuando Stevie Wonder enchufa su armónica desbocada en Try o el gran Elton John rejuvenece fulgurante en Picture. Hay más diamantes bajo llave (The dark, Fallout today), muy fácil de mover para disfrutar. 

Nota: 8/10