domingo, enero 22, 2017

VOLUME ONE 426: DRAGONFLY (KASEY CHAMBERS)

Otra perla del año naciente. A Kasey Chambers la conozco desde hace un tiempo, es de esas autoras discretas y silenciosas aunque bastante activas que sin entusiasmarte te gustan más de lo que crees que pueden gustarte. Australiana con el rock, el folk y el country como gasolina, así a grandes rasgos. Son buenos discos Barricades & brickwalls (2001) y Bittersweet (2015). Va por el undécimo álbum de estudio con Dragonfly (2017), con el que se ha pasado un poco de minutaje (hora y veinte para un álbum doble). Pero quieto, no es motivo de queja: ninguna canción de las veinte que ha grabado patina y el conjunto no se resiente (al contrario que la más laureada Lucinda Williams con el penoso espíritu de la autopista 20 del año pasado). Los primeros once temas trabajados junto a Paul Kelly, los nueve siguientes con su hermano Nash Chambers. Kasey se inclina esta vez al folk que regresa a sus esencias primitivas y salpica su obra de poderosos aullidos rockeros que te hacen levantar del asiento o tener ganas de abrazarla.

Nota: 7,5/10

SOUNDTRACK 194: DE PASIÓN, MÚSICA, CINE Y LA LA LAND

Desborda pasión porque está creada con pasión. Por el cine y la música, el jazz, no tan eternos como deseamos. Se enamora uno de los personajes porque la película está enamorada de ellos: un hombre y una mujer que una vez fuimos, en busca de un sueño que se perdió en el camino o se cumplió a medias o lo tenemos pendiente o para el que hemos nacido. La La Land, con la entrega que le damos a su belleza y el perdón que otorgamos a sus defectos, es bonita (sus canciones, su estética, su ilusión), es buena (sus actores, su ritmo), es hábil (su guión, su montaje) y es inteligente (su facilidad para meternos en su montaña rusa, en su propia vida). Pero… yo no me contagio de su pasión, la barriga no me hace cosquillas ni el corazón se me sale del pecho. O es que ya nada es lo que era.

jueves, enero 19, 2017

BONUS TRACK 171: LED ZEPPELIN (LED ZEPPELIN)

Otro ejercicio de retorno a los orígenes. Me pasa que me confundo al recordar a qué disco pertenecen las canciones de los buenísimos tres primeros discos de Led Zeppelin, y una del primero la ubico en el tercero y otra del segundo la sitúo en el primero y así. Quería seguir quitándome edad de encima y me escapé hasta enero de 1969, cuando aquella banda inglesa rompía altavoces y te dejaba noqueado con el arranque de su discografía. Yo los conocí más tarde, pero creo que en aquel momento, serían los primeros noventa, debí sentir la misma electricidad por mi cuerpo que si me la hubieran enchufado veintitantos años antes. I, o Led Zeppelin, el primero, el del zepelín granulado que arde, me parece aún y ahora un despegue demoledor. Los gritos de Plant y la tenebrosa sonoridad de temas como Your time is gonna come o Dazed and confused anticipan la pubertad del heavy. La contudencia de Bonham y las guitarras estranguladas de Page cuando el blues de You shook me o I can't quit you baby resbala por las cuerdas alcanza niveles estremecedores. Así se crea la música monumental.

martes, enero 17, 2017

BONUS TRACK 170: STRANGE DAYS (THE DOORS)

Oh, cuánto me gustaban The Doors. Y me gustan. La piel de su música incomparable parece conservar aún una capa que la protege del óxido de lo antiguo. Incluso con las imperfecciones que el paso de las escuchas revela, las canciones de The Doors gozan aún de una energía prodigiosa. Hoy me dio por regresar al 67, más bien al 90 o el 91, aquellos años de fiebre Doors y borrachera Morrison & Co., cuando pinchaba seguidos aquellos seis vinilos de Elektra que me había comprado en series de tres empaquetados. Las imágenes de Strange days me daban miedo: ese callejón sin salida donde un grupo de personajes salidos de una atracción de monstruos de feria (los enanos, el forzudo, el trompetista, el mimo y los contorsionistas) mendiga unas limosnas a una mujer cubierta por un colorido vestido hippie. Era octubre de 1967, el segundo álbum del grupo: algo más luminoso que el anterior, con píldoras de pop brumoso y enigmático, con Jim Morrison fantasmal y hechizante como siempre, rompedor en ese culmen extraordinario que es When the music's over. La música de los Doors nunca termina.

sábado, enero 14, 2017

SOUNDTRACK 193: ODIOSO


He aquí una película odiosa. El término en cursiva es un capricho. El calificativo no es el más adecuado, otros que expresan disgusto, antipatía o incluso repulsa son más merecidos, pero se utiliza aquí como licencia lingüística para acentuar el rechazo permanente que a este blog le provoca el cine de Quentin Tarantino, reforzado una vez más con su película Los odiosos ocho (The hateful eight). Un año después de su estreno y debido a una repentina e inexplicable elección para llenar las horas de una noche, el film pasa por la retina y el espectador lo sufre. Su lentitud desesperante, su palabrería, su truculencia textual y visual. Lo que más castiga es el mortificante aburrimiento. El amor y el odio son legítimos. No caben equilibrios con ciertos autores, como con (el odioso) Tarantino.

viernes, enero 13, 2017

VOLUME ONE 425: NO RAIN, NO ROSE (JOHN CRAIGIE)

Los refugios de la música libre dan cobijo a cientos de músicos que merecen ser más conocidos. Cada año navego por nuevos cauces en busca de los mejores exponentes y unas veces acierto y otras (para disgusto, demasiadas) siento que he malgastado el tiempo. Con John Craigie, el más reciente descubrimiento, me felicito por haber intuido que detrás de la imagen de su último trabajo, No rain, no rose (Zabriskie Point, 2017) se podía escuchar algo digno de aprecio. Y sí. Asentado en Portland, 36 años, más de un puñado de discos encima, compositor... vamos a decir que folk para entendernos. Recuerda a… cabrían unos cuantos referentes, entre los que escojo al Ryan Adams de Heartbreaker. Además lo escuchas y te das cuenta enseguida de que es un excelente vocalista y que compone sin caer en esquemas manidos ni modelos que pecan de pretensiones y acaban siendo víctimas de las monotonía. Fino, cercano y emocionante es el John Craigie de este disco. Bueno.

Nota: 7,5/10

miércoles, enero 11, 2017

GREATEST HITS 189: CORRE POR LA JUNGLA (BUNBURY)

A veces, no demasiadas, Bunbury me hace pensar en él como un artista brillante. Un ejemplo: este Corre por la jungla, versión traducida del fenomenal tema de la Creedence Clearwater Revival Run through the jungle, una de esas canciones que te azotan placenteramente cuando las descubres décadas atrás. La Creedence, una banda siempre reivindicable, es objeto de tributo en el disco Quiero Creedence, con 'covers' de músicos latinos. La aportación de Bunbury es magnífica, una versión fiel al espíritu primitivo de la canción con un acercamiento latino y actualizado que logra que salgan chispas hasta el último segundo.

domingo, enero 08, 2017

VOLUME ONE 424: STITCH OF THE WORLD (TIFT MERRITT)

Por encima de los nombres (de los nombres infalibles también) siempre está un grupo, un equipo. Todo ha de funcionar si detrás responde bien un conjunto. La música americana tiene unos cuantos currantes fantásticos que hacen que una obra digna pueda llegar a ser una obra magnífica. Son artesanos con envidiable curriculum que todo autor(a) desearía tener al lado una vez para dar mayor brillo y respetabilidad a su carrera. Tift Merritt ha contado con los guitarristas Marc Ribot y Eric Heywood, la bajista Jennifer Condos y el baterista y percusionista Jay Bellerose para su último álbum, Stitch of the world (Yep Roc, 2017). La guinda de la formación la pone Sam Beam (Iron and Wine) en voces de apoyo en la mitad de las canciones, las diez del disco hermosas. Traveling alone (2012), su anterior trabajo de impecable factura, tiene ahora sucesor a su altura, un disco de belleza cristalina (Dusty old man, My boat, Eastern light), disco de maestros.

Nota: 8/10

jueves, enero 05, 2017

NOSTALGIA DE LA AGUJA


Clic. Baja la aguja a cámara lenta, con delicadeza. El crujido fino. El silencio expectante. La descarga explosiva de la música en el oyente impresionable. Aquello era magia, sonase lo que sonase. Aquello.


Ahora más que nunca asumo con resignación la desazón de la caducidad. Sin agujas ni crujidos, con prisas y demasiado ruido, la música pierde la garra de su seducción. Y ya no es tan fácil impresionarse.


Una gritona exitosa y una perla tostada de R&B, el lejano gruñido de los descamisados de Seattle, un estilizado folk rock cantado en francés, las grabaciones perdidas de un Byrd de corta duración.


Primeros platos para el comienzo del año a la espera de redescubrir manjares o encontrar satisfacciones. O de que vuelvan a brotar con fuerza y fe las ganas. De escuchar y de escribir.

lunes, diciembre 26, 2016

DYLAN EN OSLO, 4 DE ABRIL

Se consumen al fuego las páginas de las agendas con sus citas tachadas, nuevos planes sin tinta llaman al dejar atrás la esquina. Unos te los esperas, otros aparecen sin avisar. Así llegan los años movidos por la corriente. El próximo 4 de abril estaré en Oslo, tengo un compromiso ineludible que hace unas horas no entraba en mis esquemas. Sentado y complacido veré una vez más a Bob Dylan y su banda. En el Oslo Spektrum. Será la sexta vez después de Santiago, León, Valladolid, San Sebastián y Vigo. Quizá sea la última. Quizá la mejor. O la peor. Poco me importa. Será diferente. Porque estaré contigo. Tú, el mejor regalo.

domingo, diciembre 25, 2016

DIEZ CANCIONES MUY BUENAS

Las listas han dejado de gustarme. No me atrevo a ceñir en un orden algo cuyo placer condicionan los momentos y las circunstancias, nosotros mismos y la manera de sentir lo que apreciamos. Aquí dejo unas pocas grandes canciones escuchadas a lo largo de este año, canciones que superan a todas las demás y de las que (estoy seguro) un día, pasado mucho tiempo, diré: Qué buenas son.

The Gospel / Alicia Keys
Ever South / Drive-By Truckers
Sake of the song / Hayes Carll
Fall / Lisa Hannigan
The sweeter the dawn / Matthew Barber & Jill Barber
Cold little heart / Michael Kiwanuka 
Trailer / Mudcrutch
I need you / Nick Cave & The Bad Seeds
Flipside / Norah Jones
Young in all the wrong ways / Sara Watkins

miércoles, diciembre 21, 2016

SOUNDTRACK 192: DAVID BRENT, LIFE ON THE ROAD

Admiradores de Ricky Gervais, no os perdáis esto: el regreso de David Brent, el zafio desquiciante, el guasón insoportable, el patético personaje de The Office creado por el humorista británico. Aquel inaudito, insuperable espécimen sale de la serie para protagonizar la película David Brent, life on the road, de este mismo año, escrita y dirigida también por Gervais. Tiene mucha gracia la cosa. Brent, de nuevo en estilo documental, deja por una temporada su empleo en la oficina para embarcarse en una gira por Inglaterra financiada con su propio bolsillo al frente de una banda de rock y sentir la emoción de ser y vivir como una estrella. Menuda estrella: el grupo no le habla, viaja fuera del autobús de gira, compone canciones insultantes o ridículas y su público, incrédulo de tan embarazosa que es la estupidez del personaje, se limita a unas pocas personas…

No cuento más. Ver para creer. Gervais, genio.

martes, diciembre 20, 2016

BOOTLEG SERIES 52: CRADLE OF HUMANITY

Llega un momento cada año, por estas fechas, en que uno necesita hacer un lejano viaje musical. Descubro menos de lo que quisiera las músicas de otras partes del mundo más allá de los territorios británico y americano, y suele ser de casualidad que me encuentro con sonidos y esstilos estimulantes surgidos de países poco explorados. Así descubrí hace años a Mulatu Astatke, con la música que incluía Jim Jarmusch en su película Flores rotas. Luego un conocido me pasó una recopilación de jazz etíope que me gustó y a veces me da por detenerme en músicos del mismo continente, de Mali, Nigeria o Sudáfrica, donde hay un poco de fu y otro poco de fa. Ahora cae en mis manos esta cuna de la humanidad que reúne, tras unos años de actuaciones juntos, al padre del Ethiojazz (como así se considera a Astatke) y al colectivo australiano Black Jesus Experience. Este Cradle of humanity (2016) entrelaza el jazz y el funk con el rap, las percusiones calurosas de Mulatu con los versos y los ritmos agitados del grupo de Melbourne en una travesía libre por la integración y el mestizaje cultural que me permite asombrarme de nuevo con la vasta riqueza idiomática de la música.

lunes, diciembre 19, 2016

BONUS TRACK 169: NOW LOOK (RONNIE WOOD)

Entre los excesos y los despilfarros, entre las giras, los discos y ensayos, las vacaciones exóticas, las curas de desintoxicación y la pintura, Ron Wood tenía tiempo para grabar sus propios discos. En eso ganó a Jagger y a Richards, en ser el 'stone' con más grabación propia. Aún no estaba en la banda pero tonteaba con ellos mientras los Faces se acercaban al ocaso cuando fabricó sus primeros álbumes, en 1974 y 1975. Now look es el segundo, también con la puerta abierta para que dejaran su sello los amigos más próximos de Ronnie; los Faces Kenny Jones e Ian MacLagan y los Stones Keith Richards y Mick Taylor entre ellos. Wood, Mac y Bobby Womack produjeron el álbum y en Womack se advierte el desvío funkie y soul que tienen la mitad de los temas. Más esmerado que en su debut, Wood, nunca buen cantante, saca adelante una obra que ahora, quizá por razones de nostalgia, suena reconfortante.

jueves, diciembre 15, 2016

VOLUME ONE 423: PEACE TRAIL (NEIL YOUNG)

Admito que me da cierta tranquilidad (¿tranquilidad?, hay cosas más importantes por las que perder la fe, desde luego) que Neil Young haya grabado este año este Peace trail (Reprise, 2016), su trabajo más decente desde Psychedelic pill (2012), una pieza rescatable de la muy floja producción que acumula desde 2009, nueve álbumes en total, alguno vergonzoso (Americana, A letter home). Frente al poco entusiasmo que ha causado este lanzamiento, me atrevo a dar una aprobación menos tibia y a levantar este álbum por encima de obras recientes como Le Noise o los dos trabajos grabados con Promise of the real.

Young reconoce en el segundo tema que no puede parar de trabajar, que no sabe hacer otra cosa. Treinta y siete obras de estudio suma desde el 69 él solo. En Peace trail juega y bromea, se desnuda instrumentalmente y vacila. Solo él agarra las guitarras (poco la eléctrica), Paul Bushnell se encarga del bajo y el veterano Jim Keltner de la percusión. Graba en cuatro días, así de cualquier manera, en primeras o segundas tomas, con versos hablados, ridículos recursos vocales (My pledge), chistes contemporáneos (My robot) y penosos espasmos (Texas Rangers). Con ello no sabes si reír o llorar. Y aunque añoro al Neil Young de Greendale o Prairie wind (sin ir más lejos), esto me gusta.

Nota: 6,5/10