lunes, agosto 15, 2016

VOLUME ONE 411: AT SWIM (LISA HANNIGAN)

Creo que todos/todas en algún momento, en varios momentos, necesitamos bailar junto a los árboles, flotar entre la calma absoluta, mojarnos por el rocío, callar o refugiarnos en unos pocos susurros dirigidos a nadie, en respiraciones apagadas. Quizá lo haya hecho Lisa Hannigan, aunque se haya marchado de la entrañable Dublín para inspirarse en la bulliciosa Londres. A Lisa, ella tan frágil, le ha salido un tercer disco volátil y delicado, sin los pinchazos electrizantes que adornaban sus apacibles trabajos anteriores pero con la misma esencia climática. At Swim (ATO, 2016) se recibe como una caricia, tierna y cariñosa. Es disco para perderse o huir, de ambientes que se antojan imposibles. Fall, el tema que lo abre y que puedes ver a continuación consigue atraparte en un bosque al amanecer.

Nota: 8/10

Este blog también necesita camuflarse en la naturaleza, apagarse por unos días, no sabría decir cuántos. Caerse y después levantarse.

miércoles, agosto 10, 2016

VOLUME ONE 410: HERE (TEENAGE FANCLUB)

Aquí y ahora me sorprende que música bonita, un power pop digno de enterrar prejuicios, me cautive por un rato. Bella música sin tiempo ni lugar, surgida de la fea Glasgow por un grupo de chicos (ya no tan chicos) majos, los Teenage Fanclub. Siempre los tuve a distancia, con discos apartados en la fila de atrás en la estantería, y eso que tienen canciones fantásticas, de armonías vocales ricas y una ternura perdurable, a veces más enchufados y nerviosos pero igual de melodiosos. Han dejado pasar seis años desde su álbum anterior y en más de un estudio se han metido para grabar este delicioso Here (Merge, 2016). Lo pinchas y escuchas a los TF de casi siempre, poperos de buen humor agarrados a la nostalgia (I'm in love); a partir del quinto corte el disco entra en una dimensión paralela igual de seductora, con más descanso y canciones que parecen flotar sobre las nubes (The first sight). Y te ha gustado tanto que quieres volver a lanzarte al agua y no salir de la piscina olímpica ;)).
 
Nota: 8/10

martes, agosto 09, 2016

SOUNDTRACK 188: FARGO. YEAR 2

No te fíes del ser humano más inocente, en su ignorancia encierra un inmenso peligro. Los incidentes más fortuitos destapan los instintos más violentos y el caos más irreparable.

Son éstas dos reflexiones que hice al ver cada uno de los diez episodios de la segunda temporada de la serie Fargo, el traslado en dos etapas a la pequeña pantalla, con tramas diferentes, del universo físico y psíquico en el que se recreaba con negrura y contenida hilaridad el film que hace veinte años rodaron los hermanos Coen. Brillante, de ruines tipos comunes, palurdos cobardes e irresistibles villanos, me pareció la primera temporada, con Martin Freeman, Billy Bob Thornton, Alison Tollman y Colin Hanks en los papeles principales. Brutal y despiadada, de un absurdo hechizante, es la segunda, con los relevos de Patrick Wilson, Kirsten Dunst, Ted Danson y Jesse Plemons, fantásticos todos en el rol de ejemplares defensores de la ley, a su estilo contemplativo y parsimonioso, y de pobres personas abocadas a la frustración y al vacío de existencias grises y conformistas.
 
El segundo año de Fargo avanza despacio pero con multitud de incidentes expuestos con precisión y cautela, casi todos de un salvajismo abrumador y explícito en su exhibición. La historia, apoyada en hechos reales, descubre de nuevo, como en el film y en la etapa anterior de la serie, las bajezas humanas cuando los acontecimientos sobrepasan a hombres o mujeres sencillas. Ahora es su factura impecable, rigurosa y juguetona, con una selección musical y un montaje de pantalla fraccionada fantásticos, lo que engrandece un lienzo en el que los conflictos entre clanes mafiosos y las situaciones límite que condenan al más inocente de los vecinos colisionan de forma explosiva. Todo ello con tratamiento de film negro, western y hasta ciencia ficción. Magistral.

domingo, agosto 07, 2016

EN LA BODA TÚ ERAS LA MEJOR

En la boda la mejor eras tú, la más guapa. Y no eras la novia. A casi todas las demás no las conocía, así que no puedo decir gran cosa de ellas. A las que sí conozco, ¿qué decir a estas alturas? Pues que no te llegan al tobillo. Hace ya mucho tiempo que no tengo ojos ni voluntad para nadie más.

Las bodas, supongo, tienen algún momento hermoso, digno de permanecer algún tiempo en la memoria de quienes asistimos a la consumación ritual de una historia de amor que merece llegar al casamiento; lo demás a mí no me gusta: comida, comida y más comida, vivan las novios y vivan los novios, las manos en los bolsillos sin saber qué hacer, hablar con gente con quien probablemente no te volverás a cruzar, música que no te dice nada, baile, bebida… Menos mal que estabas a mi lado. Lo menos bueno es que por estar uno al lado del otro durante todo este tiempo quizá nos esperen más bodas. Trataré de escaquearme de algún modo.

Soy así de bicho raro, ya sabes. (Eh, que tú también tienes tus cosas, faltaría) Qué le voy a hacer. Probablemente ahora, nada. No es mi intención, pero ¿quién sabe? Jajaja. Mientras, seguiré estando ahí para felicitarte cada vez que te vuelvas a poner a diez años de mí, seguramente con una nueva aplicación en tu móvil que a mí me haga pensar que le haces mucho más caso a esa máquina que a cualquier conversación entre seres humanos. Cuando yo tenía la edad que acabas de cumplir estaba en mitad de ninguna parte y todavía no nos conocíamos. Alguien movió los hilos para acercarnos de esta manera y a alguna parte en concreto. Felicidades. A tu lado.

jueves, agosto 04, 2016

VOLUME ONE 409: ANYWAY YOU LOVE, WE KNOW HOW YOU FEEL (THE CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD)

Sabemos cómo te sientes sea cual sea el modo en que amas”. Así podríamos traducir el bonito título del nuevo álbum de la hermandad de Chris Robinson, conocedora al parecer del estado al que caemos y en el que nos acomodamos al ser víctimas de los enamoramientos. He perdido la cuenta de su producción discográfica, les tenía contados tres trabajos de estudio y creo haber visto imágenes de las cubiertas de otras dos obras, no sé bien si oficiales. En Anyway you love, we know how you feel (Silver Arrow, 2016), el grupo continúa flotando en su burbuja de atmósferas dispersas, en una nube estimulante de rock de jam bands contaminada (en el buen sentido) de fiebre psicodélica. Con un cambio en la formación (Tony Leone suple a Mark Dutton), The Chris Robinson Brotherhood vuelven a grabar otro disco grato, esta vez adornado por teclados juguetones, bromistas si cabe, que acentúan la frescura libre que envuelve a la banda. Se disfruta bien (Narcissus soaking wet, Leave my guitar alone), y eso que a uno le queda la sensación de que Chris se parece cada día menos a un cuervo.
 
Nota: 7,5/10

domingo, julio 31, 2016

SOUNDTRACK 187: SING STREET

A John Carney le gusta mucho vestir vivencias musicales con el disfraz de un cuento de hadas. Volvamos a Once (2007) y a Begin again (2013), sus dos películas más conocidas. De músicos ambulantes con vocación e inmigrantes apuradas la primera, con el Dublín de hoy de fondo; de productores en crisis y nuevos talentos la segunda, en Nueva York. En Sing Street (2016) el director irlandés y antiguo miembro de The Frames rueda otra fábula musical, a medio camino entre las precedentes, algo más cercana al costumbrismo de Once al regresar el autor a Dublin de los años ochenta y a los inocentes sueños musicales de su joven protagonista.

 
Conor es un buen chico que empieza a descubrir los atractivos de la música. Sus padres se pelean todo el rato, su hermano mayor es un fracasado que le aconseja buena música. Y recién entrado en un colegio católico conoce a un par de avispados mocosos con los que se lanza a crear un grupo. Un quinteto de pop que mama de los éxitos del momento (de Duran Duran a The Cure, de A-Ha a Spandau Ballet), con Conor al frente, con el aguijón de la composición clavado y embriagado por supuesto por los encantos de una chica muy guapa, Raphina.

 
Muy visto todo, cierto, pero entrañable al estilo de John Carney, hábil en las elipsis, cómico y a la vez pasional en la filmación de las piezas musicales. La película es digna sucesora de Once y Begin again, inferior si cabe, pero tiene su gracia, su nostalgia, su punto idílico e imposible. Mantiene la sonrisa y universaliza la magia incomparable de la música.

lunes, julio 25, 2016

LOST IN MUSIC


Divertidísimo libro. Placentero, entrañable, gracioso. Diría que profundamente vital a ratos. Si somos muy freakies de esto de la música disfrutaremos de esta lectura en plenitud. ¿Quién es Giles Smith? Podríamos ser tú o yo, aquellos que alguna vez soñamos con formar parte de una banda de rock o de pop, que lo conseguimos incluso y el sueño duró un suspiro; aquellos que ordenamos, observamos o palpamos nuestros discos hasta la obsesión, y seguimos haciéndolo; aquellos que tocamos guitarras de aire; aquellos a los que la música ha marcado los pasos que hemos dado en la vida y que recordamos los acontecimientos más significativos gracias a una canción que escuchamos o a un disco que compramos.

Giles Smith es periodista, inglés de Colchester, de donde no se conoce a ningún músico, y escribe más de deportes que de música. En Lost in Music, una ópera pop se pierde en la música por completo, en los renglones de su juventud y partituras de su niñez, en su paso por la universidad o la vida adulta. Cuenta una biografía singular a través de los grupos o proyectos de grupos con los que algún día soñó que se convertiría en una estrella del pop y sobre todo aludiendo a la música que coleccionaba, que escuchaba con sus amigos y que, por las razones más personales que uno alberga, más le emocionaba. Tipos peculiares y manías musicales conviven con añoranzas de primeros conciertos o primeros singles comprados y con visitas a ferias o tiendas de discos.
No, los gustos de aquel Giles Smith no son ni los míos ni (me atrevo a decir) los de la mayoría de los lectores de este blog. Pero, cuánto te ríes al leerle narrar su efímero éxito con la única banda con la que editó un disco (en Alemania), o explicar por qué no le gusta Pink Floyd o por qué tardó en escuchar a Neil Young, por qué conserva con cariño la bochornosa música que grabó Nik Kershaw, por qué quería llegar a convertirse algún día en Sting o las comeduras de tarro para pasar del vinilo al CD.

jueves, julio 21, 2016

SOUNDTRACK 186: MILES AHEAD

Si la música no avanza, es música muerta”.
 
Cien minutos se hacen insuficientes para exponer la magnitud de la obra y la figura de Miles Davis (La densidad y el detallismo en el que se apoyan las series de televisión convierten hoy el cine en un formato que deja en la superficie muchos de sus argumentos.) Puede que Don Cheadle no pretendiese darle relevancia al músico; pero si eso era lo que quería, se lamenta que se haya quedado tan escaso. El Miles Davis que traza y describe en Miles Ahead (2015), proyecto que coescribe, coproduce, dirige e interpreta, podría ser cualquier músico de notable talento, cualquier buen músico de jazz insatisfecho con los límites de los géneros del que no se hubiera escrito y dogmatizado tanto. Si es Davis es porque Cheadle se vuelca de lleno en meterse en la piel de Davis a partir de un episodio de la etapa más crítica de su biografía que le sirve de excusa para pasear mediante relámpagos de la memoria por un par de vivencias del pasado y ensalzar, con vaga fuerza, la trascendencia de su música.
 
Miles Ahead no es un biopic. Es una anécdota que no sirve de mucho a la hora de entronar a su protagonista. El tipo no era de los que caía bien y Cheadle lo trata con la antipatía que merece. A comienzos de los ochenta, consumido por sus adicciones, solo y sin horizonte, llevaba cinco años sin tocar ni publicar y la prensa se preguntaba por qué. Un periodista indaga en él para arrojar luces y se implica en una pequeña aventura en la que salen y entran tipos poco fiables que persiguen una grabación no oficial del músico. Tan débil anzuelo no lo refuerzan los recuerdos de Miles de su esposa Frances Taylor, que se entrometen sin mucho sentido a lo largo de un metraje bastante soso. Decepcionante.

LIVE IN 190: BILLY & JOE Y EL TREN



Dos voces, dos guitarras y el tren. Billy Bragg y Joe Henry se montaron hace cuatro meses en un tren en Los Angeles y cuatro días y 2.700 millas después, en Chicago, pusieron fin a una travesía especial con la que rindieron un tributo cultural al tren como elemento de inspiración en la música norteamericana. Los dos músicos, que ya habían colaborado en el álbum Tooth & nail, cantado por el británico Bragg y producido por el estadounidense Henry, interpretaron con sus guitarras y grabaron temas de Leadbelly, Hank Williams, Johnny Cash o Jimmie Rodgers que hablan sobre los trenes. Lo hicieron en las estaciones: en las salas de espera, en pasillos o junto a los trenes que cargan y descargan pasajeros, uno y otro con un micrófono enfrente. Bonito proyecto, ¿verdad? El disco, titulado Shine a light, se podrá escuchar en septiembre. Lo que molaría hacerlo sobre los raíles de un tren a ninguna parte…

sábado, julio 16, 2016

VOLUME ONE 408: LOVE & HATE (MICHAEL KIWANUKA)

Me intriga saber qué respuesta va a dar la crítica al segundo trabajo de Michael Kiwanuka. Su debut, Home again (2012) tuvo una acogida muy buena. El joven londinense de origen ugandés fue bien recibido por su sedosa conjunción de soul y folk finamente arreglados. Buen disco era aquel, algo falto de chispa quizá. Lo cubría una atmósfera retro que hacía recordar a voces como la de Terry Callier. Tras un inquietante silencio Kiwanuka reaparece con Love & hate (Interscope, 2016) y con un semblante bastante más ambicioso que hace cuatro años: un arranque de diez minutos en los que tarda cinco en empezar a cantar, orquestación, guitarras y voces que reverberan, coros repetitivos, letras elocuentes. El nuevo álbum mantiene el apego al pasado de su antecesor y combina estilos con bastante destreza. Pero esta vez el pero es lo mucho que se nota el peso de la producción, que hace desaparecer la espontaneidad de la anterior obra. El muy solicitado Danger Mouse aparece en los créditos como uno de los tres ingenieros de sonido. Es otro buen disco, con momentos deslumbrantes y canciones más completas, y sí tiene nervio.
 
Nota: 8/10

jueves, julio 14, 2016

BOOTLEG SERIES 50: MILANA. CAMPO Y PIEDRAS

Joyas honestas que llaman a la puerta por destinos y casualidades. Milana, el pájaro de Azarías. Milana, esta banda que hace música en Extremadura y que la escuchas como si estuvieras muy lejos, a cielo abierto entre piedras y campo. “Porque hacemos country rock, porque vivimos en el Oeste, porque somos de aquí, porque venimos de allí, porque somos campo y piedras.”

Uno siente al nadar entre los temas de Campo y piedras (2014), su primer álbum, que le golpea el aire de la autenticidad y la pureza de la entrega pasional al oficio musical: ocurre al entrar en El viaje, al dejarse mover por Hojas secas, al volar con Tiempo de lobos o al correr con Niña de arena y sol. Es el mismo clímax que fluye de las canciones de Niño y Pistola, que vienen rápido a la mente. O de no pocos gigantes y escuderos del rock americano de raíces, fuente y herencia del pulso que enciende a Milana.

Bandas del perfil y la esencia de Milana conocemos más de unas cuantas. Muchas florecen y se marchitan. Pocas quedan para plantar su huella; Milana es (o debería ser) una de ellas. Santos inocentes de nuestro country rock.

miércoles, julio 13, 2016

SOUNDTRACK 185: DÍAS DE VINILO

Haceos con la forma de ver esta película (yomvi la tiene en su oferta de cine, por ejemplo). Lo pasaréis bien, de verdad. No se trata de una gran obra que vaya a crear escuela o crear diferencias ni a asombrar al público y a la crítica por traer ideas nuevas, pero sí es un divertimento bien trabajado y entrañable: cuatro amigos unidos por la música y todo lo que trae la vida que merezca la pena, como el amor. Cuando niños, una lluvia de vinilos les cayó encima desde la ventana de un piso, los recogieron del suelo, los llevaron a casa, los pincharon y los disfrutaron. Desde entonces la música les acompaña de diferentes maneras.

Facundo es un compositor frustrado a punto de casarse que crea optimistas letras y melodías, sin mucho éxito, para su negocio funerario. Marcelo lidera una banda tributo a los Beatles que tiene el doble de vida que los Beatles pero que nunca gana en los concursos de bandas de tributo. Luciano es un pinchadiscos radiofónico obsesionado con una cantante estúpida que lo aborrece. Y Damián, abandonado por Ana, es un guionista sin fortuna ni fama que trata de vender un guión al mismísimo Leonardo Sbaraglia mientras huye de Vera, una tenaz vendedora de cosméticos.

Días de vinilo es la película: argentina, dirigida en 2012 por Gabriel Nesci, con la música y las canciones de una vida como hilos de conducción en el paso de los jóvenes personajes a una nueva etapa de su madurez. Ya digo: no es perfecta, hay algunas situaciones forzadas y absurdas, pero engancha y te ríes, y la frescura de ciertas situaciones cómicas y el aire nostálgico con el que el guión resalta la amistad y sus nudos, la convierten en una deliciosa comedia.

viernes, julio 08, 2016

VOLUME ONE 407: YOUNG IN ALL THE WRONG WAYS (SARA WATKINS)

Esta chica con aspecto de aplicada oficinista o eficiente secretaria, Sara Watkins, firma uno de los álbumes más bellos de lo que va de año. Llevo un tiempo siguiéndola, desde que descubrí el proyecto familiar en el que interviene, Watkins Family Hour, junto a su hermano Sean y otros músicos como Benmont Tench, Greg Leisz o Fiona Apple. Sara, que formó parte en la década pasada del grupo Nickle Creek, por donde pasó también Chris Thile, de Punch Brothers, tiene tres discos, y este Young in all the wrong ways (New West, 2016) es sin duda el mejor. Para hacerse una idea, no hay más que dejarse enchufar y a la vez acariciar por el tema con el mismo título que el del disco, al que permitimos interrumpir el texto…

Los diez cortes de esta joya condensan claves, acentos, señales y estilos que en distinta medida definen (con lo impreciso que en este caso resulta muchas veces) el género americana. Así que uno se encontrará con que Sara Watkins alterna maravillosamente el folk, el blues, el country y por supuesto el rock, dominante en dos temazos antológicos como Move me y el arriba escuchado. No sé qué conexiones harán los oyentes al detenerse en esta chica, yo me acuerdo de Edie Brickell, Emmylou Harris y Eilen Jewell.

 
Nota: 9/10

miércoles, julio 06, 2016

BRUUUUUUUCE


Nuestro ardiente rock and roll tiene su corazón tierno. Bruce es así: cercano siempre, jovial, intenso, emocionante, conmovedor, brutal. Voz, músculo, camaradería, entrega al público. Arriba parece el hombre feliz de la tierra, dichoso de su suerte, de la admiración y veneración a la que llama su música y su carisma. El reino de Bruce. Imagina que esta niña de 4 años que ves en el vídeo es la tuya (o tu niño) en brazos del boss haciendo coros a sus días permanentemente soleados. La vida es bella y la música, más.