sábado, septiembre 22, 2018

VOLUME ONE 481: OUT OF THE BLUES (BOZ SCAGGS)

En seis años Boz Scaggs ha completado su particular trilogía, una serie de tres álbumes de versiones (nada de temas machacados hasta el hartazgo, nada de piezas previsibles de maestros de referencia) empapadas de estiloso blues eléctrico, blues blanco a precio de diamante. Scaggs, como John Mayall, por ejemplo, es un señor de los de fiar en el género, un distinguido labrador del blues provisto de excelente maquinaria. Y en estos últimos tres trabajos Scaggs ha dispuesto de fabulosas herramientas. Había espléndidos músicos en Memphis (2013), también en A fool to care (2015) (el único de esta trilogía que no he escuchado), y desde luego en Out of the blues (Concorde, 2018), un cálido y estimulante paseo por la excelencia musical con peones tan sobrados como los guitarristas Doyle Bramhall II y Charlie Sexton, con sus mástiles cruzados reunidos tiempo después de sus Arc Angels. De la selección sobresale una vaporosa versión de On the beach, de Neil Young, con la que a uno le entran las ganas de perderse en el océano.

martes, septiembre 18, 2018

"LA MÚSICA ES UN RÍO Y UN TREN..."

"La música es un río y un tren que avanza con cadencias de blues, un tornado feliz que lo arrebata a uno del suelo, y cada golpe de tambor, cada frase del órgano o del saxo actúan sobre el organismo como esas descargas hormonales que provocan la dicha o el deseo, como un trago bien medido de alcohol que enaltece la sensación del presente y las efusiones secretas de la memoria".

Ventanas de Manhattan 
(Antonio Muñoz Molina)

El caminante y el viajero, el observador apegado a los detalles y esclavo de las palabras, celebra de éxtasis escritos como aquellos de Antonio Muñoz Molina guardados en su cuaderno y en su mochila, creados sobre papel blanco con rotulador de punta fina y trasladados al libro que reproduce las visiones, sensaciones, dudas, preguntas, extrañezas, asombros y emociones con que se cruza a cada paso. Ventanas de Manhattan contiene paseos por las calles heladas, estancias en el banco de un parque, visitas a museos increíbles e inverosímiles, recuerdos de un recién llegado, ventanas grandes desde las que imaginar vidas y observar el mundo indescifrable de las gentes, conciertos en salas y locales... Como este blog se detiene sobre todo en la música, he aquí una de tantas frases que merecen recordarse de este sensacional libro, plasmada por el autor al asistir a un concierto de jazz en un garito de Harlem.

lunes, septiembre 17, 2018

BONUS TRACK 196: BRAINWASHED (GEORGE HARRISON)

George ya no estaba cuando escuchamos la última música que nos dejó. Es difícil saber si Brainwashed (2002) fue el resultado que él hubiera deseado. Es probable que sí, o que se parezca bastante a lo que concibió como su despedida. Llevaba años enfermo, con tratamientos y operaciones, debilitado para componer y grabar en condiciones. Cuando el cuerpo le daba una tregua se juntaba a cantar y grabar con Jeff Lynne y Jim Keltner. Quedó material guardado, música que precisaba arreglos para parecer viva. Un año entero les llevó a Jeff y a Dhani Harrison pulir el aliento cansado de George, dar color, cuerpo y grosor a doce canciones que vieron la luz doce meses después de su fallecimiento. El disco, quince años después de su anterior, Cloud nine, también con Lynne en la producción, es un estimable capítulo final: George Harrison en una colina arenosa de la India saludándonos con una sonrisa melancólica, dichoso por lo que ha sido y nos ha otorgado.

viernes, septiembre 14, 2018

GREATEST HITS 212: DIXIE DOWN BY GLEN, LISA & JOHN

Las canciones gigantes merecen versiones enormes. No pertenecen a ningún lugar ni tiempo. Están con nosotros siempre. The night they drove old Dixie Down.
 

martes, septiembre 11, 2018

LIVE IN 223: LISTENIN' MILES

El jazz me transporta a momentos y escenarios irreales, a atmósferas remotas o inabarcables (hielo que se derrite en bourbon, sótanos ahogados en humo, vidas castigadas por el vicio y la adicción y relaciones tormentosas). Unos autores y corrientes me invitan a ese crudo viaje más que otros, con su atracción por las intrigas propias de la música que tejen, se ponen encima, encojen y estiran y los riesgos al límite que evoca el clima que la rodea. Miles Davis es de los que me convierten en viajero sobre ese filo resbaladizo en el que se balancea el jazz. En varias de sus etapas, además, con traje de seda o en el fragor de la extravagancia. 

Su primer quinteto es responsable de una serie sus maravillosos discos con el gerundio por título grabados en la casa Prestige: Walkin', Cookin', Workin', Relaxin' y Steamin' con John Coltrane en el saxo tenor, Red Garland en el piano, Paul Chambers al contrabajo y Philly Joe Jones en la batería. En una nueva desconexión en los terrenos tan sugerentes del jazz, redescubro agradecido el consolador efecto de la música limpia y liberadora de Miles en Workin' with The Miles Davis Quintet (1956), tercer álbum de la serie, grabado en dos sesiones en distintos meses en el estudio de Rudy van Gelder.

viernes, septiembre 07, 2018

VOLUME ONE 480: GOOD DAY (JONATHAN JEREMIAH)

Otro autor contemporáneo al que reivindicar. Una afinidad consolidada. En su prueba crucial del tercer disco, algunos músicos no se ven capaces o lúcidos como para situarse a la altura de sus obras precedentes, debuts prometedores y continuaciones más satisfactorias. El riesgo ciego que se traduce en desorientación. Jonathan Jeremiah llega seguro de sí mismo, muy resuelto, a su tercer trabajo, Good day (PIAS, 2018), con el que reafirma el poderoso salto que dio en 2015 con el magnífico Oh desire y su habilidad para componer depuradas canciones de aroma clásico sin caer en maniobras forzadas. Como en el álbum anterior, el autor se sumerge en lagunas de pop y folk bañados en soul que desprenden reconfortante calidez. A ello ayuda una solidez rítmica tirando al funk y un deslizante coro de voces femeninas que envuelve las canciones en gasa y las apodera de una extraña sensualidad. La voz de barítono de Jeremiah refuerza una apuesta que por momentos remite a la triunfal segunda entrega de Michael Kiwanuka. Solo la escasa duración de un par de cortes que reclamaban más tiempo deja la sensación de que el disco podría haber estado todavía mejor.

Nota: 8,5/10

lunes, septiembre 03, 2018

VOLUME ONE 479: MY NEW MOON (AMOS LEE)

El bueno de Amos Lee encaja en esa categoría fiable de músicos incapaces de resbalar con trabajos desafortunados. Prestigio da la virtud, y aprecio duradero. Amos, además, ese tipo que, aunque lo sepas de sobra, aún te preguntas al escucharlo cantar si es blanco o negro, demuestra en la carrera que traza una extraordinaria facilidad para cambiar de registros con sutilidad, más bien acomodado en torno al soul y al R&B pero sin temer a que el rock o el folk desvirtuen su atrevimiento. Lo hace al natural, sin grandes riesgos, con una elegancia que sabe lucir en directo y plasmar con seguridad en sus discos. Y con My new moon (Dualtone Music, 2018) se reafirma. Su séptimo álbum exhibe una variada clase de registros instrumentales y osadías sonoras conjugadas con pericia en canciones que apuestan por la travesura o se recogen en la reflexión, desde la alegría contagiosa que desprenden No more darkness, no more light o Little light a la intensa emoción que sale de I get weak o Don't fade away. Otro hurra por Amos Lee.

Nota: 7,5/10

domingo, septiembre 02, 2018

ENTRE LAS OLAS, BAJO LOS ÁRBOLES

Regreso a una playa escolar, al destino de aquel viaje en la excursión de mayo sin salir de la provincia, al bajar del autobús con la comida preparada de casa y la cantimplora de explorador llena de agua. Mochilas en la espalda, tortilla y empanada, y todos los restos recogidos para dejar limpio el comedor, protegidos por los árboles. Los árboles nos observan hoy allí, rectos e imponentes proyectando las sombras de sus hojas en nuestros cuerpos. Nada parece cambiar.

Regreso a la playa donde leímos juntos una tarde y yo hice una fotografía de tus zapatillas sobre la arena, una pisando a la otra para impedirle el paso. Hoy volvimos a leer sobre la misma arena un largo rato callados. Las olas bañaron nuestros pies más tarde, nuestros pasos removiendo el agua en el camino que une los extremos, sin frío ni calor en la piel que atrae a la arena. Unas horas lejos de todo, de lo que nos bendice los días y de lo que a veces nos los pone cuesta arriba. Antes de salir a flote.

miércoles, agosto 29, 2018

VOLUME ONE 478: THE LAST AMERICAN (RYAN CULWELL)

De tradiciones perdidas y valores rotos, de vidas humildes y ahogos cotidianos se alimenta la música de Ryan Culwell, uno de tantos narradores americanos aferrados a las raíces de su tierra. Lo descubro con The last American (Missing Piece, 2018), su segundo álbum, y al género americana le doy de nuevo otra oportunidad, la esperanza de que no me vuelva a conducir por relatos, paisajes y composiciones demasiado explotados. Esta vez me alegro, el hombre revela una naturaleza nada conformista. Culwell, curtido en cientos de trabajos para salir del paso y mantener a su familia de la forma más íntegra que pueda, habla en sus canciones de sueños desvanecidos y vidas estancadas en la grisura. Asentado en Nashville pero de genética texana, unas veces revive al Rodney Crowell de juventud, otras parece contemporáneo de Ryan Adams, con música que escarba en la esencia del folk rock sin despreciar filigranas sonoras más arriesgadas. Más que bien.

Nota: 7/10

domingo, agosto 26, 2018

SOUNDTRACK 217: UNA DE HEAVY METAL FINLANDESA

A quien interese: 

Una de música que aparece de la nada entre el catálogo creciente de cine de acceso difícil. Una de heavy metal. Una de Finlandia. Un disparate de comedia. Una historia de pasión por el metal. Unos chicos a quien nadie conoce y que no han sacado su música del garaje. Unos palurdillos con el sueño de tocar por primera vez en un festival en Noruega. Un desfile de personajes exagerados y e imposibles. Un elenco de mediocres y malos actores. Y aun con ello, tiene su gracia. Hevi Reissu. O lo que es lo mismo, Heavy Trip.

-¿Qué música tocáis?
-Symphonic postapocaliptic reindeer-grinding Christ-abusing extreme war pagan Fennonscandian metal.

miércoles, agosto 22, 2018

ESPERANDO A LA GATA

Cat Woman
Cat Power

jueves, agosto 16, 2018

ALMA SIN CORONA

El día 16 acaba con la monarquía. Agosto, 16: muere el Rey. Agosto, 16: muere la Reina. Hoy se apagan los micrófonos, no hay voz para nadie. Por respeto.


lunes, agosto 13, 2018

SOUNDTRACK 216: DENZEL


El cine ha creado héroes con chulería, de los que la fuerza de sus personajes sale del firme trazo con que están definidos y de la seguridad emocional de quien los interpreta. O si no son héroes son antihéroes, o justicieros, o tipos comunes metidos en peligro o situaciones de apuro de las que, con inteligencia, oportuno humor y un poco de violencia, van a salir airosos. Denzel Washington ha pasado por estos trances unas cuantas veces, y casi siempre lo he disfrutado. Da la sensación de que lleva años interpretando el mismo personaje, con su mirada fría pero bienintencionada, su estallido de furia para abroncar o aleccionar a un débil, su apariencia de pasar de todo pero dominándolo todo. Yo no le pido otra cosa: el tío lo borda con chulería, siempre por delante de los villanos para esquivar golpes, siempre contundente al repartir mamporros o al darte un sermón como si te estuviera imponiendo un mandamiento, siempre carismático.

En The equalizer 2, secuela de The equalizer: El protector (ambas dirigidas por Antoine Fuqua), te encuentras a este Denzel Washington chulo y expeditivo, el que fulmina con una mirada y remata con una hostia implacable. Es una decente película de acción con traiciones y venganzas, sin mucho misterio en su argumento pero abordada con detalle en tramas secundarias y cariño por su personaje principal. Si no es por Denzel, no la hubiera visto. Como tampoco El invitado, Imparable o Asalto al tren Pelham 1, 2, 3, con el actor en su salsa heroica para brindarte un buen rato. Sin olvidar que el otro Denzel con matices más sombríos, además, es un gran intérprete: El vuelo, Plan oculto o Training day valen de ejemplo.

sábado, agosto 11, 2018

VOLUME ONE 477: HIGH WATER I (THE MAGPIE SALUTE)


Algo se resiste a morir de los Black Crowes tras el entierro de la banda. Son atisbos de un tiempo abandonado, o perpetuos homenajes, o lazos que no se desatan, o llamadas evocadoras al reencuentro… llamadlo como queráis. Más allá de las vías que en grupo o en solitario recorren Chris y Rich Robinson, los Crowes sacan a pasear su espíritu a poco que se junten dos o más de sus miembros relevantes. Rich parece más inclinado a ello, ahora con The Magpie Salute. Bajo este nombre reunió el año pasado a una formación de diez músicos que dio a luz un disco casi lleno de versiones, entre ellas de los Crowes. En el grupo estaban el guitarrista Marc Ford, el bajista Sven Pipien y el fallecido teclista Eddie Harsh. Una serie de conciertos exitosos han mantenido encendido al grupo, que ha grabado su primer álbum con material original.

En High water I (Eagle Rock, 2018) siguen Ford y Pipien junto a Rich y quien canta es el vocalista John Hogg. ¿Son los Black Crowes? No, las urracas no son los cuervos, pero son de la misma especie. Dos o tres temas vuelan con las mismas alas que se levantaban los primeros álbumes del grupo, el resto flirtea con solvencia y comedido ímpetu hacia terrenos próximos a los que hoy navega, sobre olas psicodélicas, la hermandad de Chris Robinson. High Water I se escucha bien. Es presente, no pasado. No decepciona. No entusiasma.

Nota: 7/10