domingo, junio 25, 2017

BOOTLEG SERIES 55: JEFF TWEEDY ALONE

¿Qué puede ofrecer Jeff Tweedy si por primera vez, tras una extensa carrera al frente de Wilco, firma su primer álbum solo? ¿Se guarda un perfil que todavía no ha mostrado en su banda, un grupo capaz de enseñar precisamente perfiles de lo más variado e inesperado con un catálogo de discos tan completos como difícilmente imitable? Jeff Tweedy (no el fallido capítulo junto a su hijo bajo el nombre Tweedy) graba en Together at last (Anti-, 2017) once temas más bien antiguos (y salvo un par de ellos fuera del grupo de los más reconocibles) de Wilco solo con su voz y con una guitarra acústica; algún leve efecto de eléctrica y una moribunda armónica se dejan oír para embellecer con delicada sutileza (Via Chicago, I am trying to break your heart) un trabajo que al terminar de escucharse aún mantiene tensa la emoción que se proyecta a través del pelo de nuestros brazos o espalda.

Cuesta creer que Tweedy (¿lo reconoceríais entre las sombras si la foto de la cubierta no llevase su nombre?, yo creo que sí) fuera capaz de aventurarse a explorar terrenos novedosos, arriesgados o impredecibles sin sus prodigiosos compañeros de banda. Por eso celebro que se decantara por la desnudez de un repertorio acústico que en sus manos, solo en sus manos, es artesanía de máximo prestigio.

domingo, junio 18, 2017

GREATEST HITS 194: FIND ME A HOME (NATALIE DUNCAN)

Sale Londres por la noche -unos pocos planos y lugares- acompañando esta canción. A uno le apena que hoy la ciudad sea trágica imagen de primera plana, realidad negra y sin razón. Sale Natalie Duncan buscando un hogar en el que estar o al que volver cuando grabó su primer álbum. Escucho de nuevo Devil in me (2012) y me emociona su expansivo escalofrío, cómo te agarra y te mastica su música. Precioso disco con canciones divinas como esta: Find me a home.

Con este tema abrimos otro paréntesis blogero hasta dentro de unos días. Descanso y tranquilidad. Unión.


martes, junio 13, 2017

BOOTLEG SERIES 54: THE MAGPIE SALUTE

Esto va de urracas y cuervos, de cuervos y urracas, no importa cuáles primero. The Magpie Salute (el saludo de las urracas) se crea el año pasado por la reunión del ‘black crowe’ Rich Robinson en un estudio de Woodstock con antiguos compañeros de The Black Crowes y actuales miembros de su grupo. Hasta diez personas se acaban juntando, con los cuervos Marc Ford, Sven Pipien y el fallecido Eddie Harsch. Tocan, ensayan, versionan, componen y graban. Una de esas grabaciones con público deriva en disco, The Magpie Salute (2017), diez cortes que incluyen un tema original muy muy Black Crowes, Omission, y ‘covers’ de Faces, Pink Floyd, Bobby Hutcherson, Delaney and Bonnie y los propios Crowes.
 
Nostalgia o revisión. El resplandor candente o el fuego vivo. Puedes pensar una cosa o la otra al escuchar a The Magpie Salute. Los Crowes parecen seguir volando, sin Chris Robinson pero con el mismo vigor guitarrero. Rich también parece haber querido despertar antiguas sensaciones inmunes al desgaste junto a gente de la que fiarse y con la que perderse en largos temas. La aparición de este supergrupo ha causado gran expectación y pronto se agotaron las entradas para buena parte de los conciertos de la gira que este año les llevará por Europa y numerosas salas de USA. El disco, sin ser puro Black Crowes quiere confundirse con ellos, y se paladea como un sabroso consuelo para quienes no los veremos. Ni a unos ya más ni muy probablemente a otros.

domingo, junio 11, 2017

VOLUME TWO 82: GOV'T MULE

Reencontrarte con algunos músicos es volver a otros días, a otras gentes, a periodos de tu vida que duraron solo un tiempo o siguieron contigo adelante. Gov't Mule me lleva varios años atrás a otras etapas de aprendizaje e indagación musical. Me fui desatándome del grupo, cansado, vencido por el continuo desinterés o movido por la necesidad de seguir abriendo nuevas zanjas en la tierra de mis cultivos sonoros. Ocurre a veces aunque veas que te apartas de músicos enormes, monstruosos. Como Gov't Mule.

Surgieron de su inclusión en la Allman Brother Band a finales de los ochenta: Allen Woody al bajo, Warren Haynes en la guitarra. En el 95, con el baterista Matt Abts, tenían su primer álbum. Un poderoso trío de blues-rock, robusto, intimidante, proclive a alargar los temas y a recrearse en embriagadoras jams. Instrumentistas colosales. Llegaron más discos, el glorioso directo del fin de año del 98 en el Roxy de Atlanta. La muerte de Woody y los volúmenes The Deep End con numerosos bajistas. Hubo más sustitutos con el paso de los años y discos engrasados en los que fueron cabiendo el funk, la psicodelia y el reagge entre los pliegues blueseros de su rock contundente. Me sentía distanciado de ellos, ajeno a climas que me parecían ya pesados, cuando encuentro su último trabajo: Revolution come… revolution go, que grabaron el año pasado y acaban de poner a la venta para reconciliarme con la Mula.

martes, junio 06, 2017

LIVE IN 204: MARC FORD & NEPTUNE BLUES CLUB, A CORUÑA 2017

Desde que abrió en 1999, la sala Mardi Gras de mi ciudad, A Coruña, ha programado 2.000 conciertos. Pop, blues, funk, soul, indie, variedad de fusiones estilísticas y, sobre todo, mucho rock and roll nacional e internacional han sonado en su escenario y hecho sudar las paredes del local, cubiertas por los carteles de muchos de esos bolos. El concierto número 2.000 fue el que la noche del domingo ofreció Marc Ford y dos de los miembros de su banda, la Neptune Blues Club. Fenomenal coincidencia. Velada ideal para quienes hemos disfrutado tanto en la Mardi estos 18 años con grandes conciertos de rock, para quienes ya no nos dejamos ver tanto.

 
Ford ha estado otras dos veces en la ciudad. Esta vez, la primera que lo veo, agitó magistralmente un espumoso cóctel de rock y blues e hizo hervir vibrantes canciones de caldeados ambientes. Marc, más delgado y con aspecto algo frágil, entró en el concierto con parsimonia, manejando habilidoso su ardiente guitarra sobre las envolventes capas rítmicas de sus músicos, y avanzó por densos pasajes instrumentales que combinó con piezas más directas. Por momentos parecían transformarse en los Neil Young y Crazy Horse de las mejores obras de los años setenta tocando temas como Tonight's the night o Cortez the Killer, o los Led Zeppelin que alargaban y retorcían Since I've been loving you o Dazed and confused. El ex ‘black crowe’ demostró su completa destreza como guitarrista rítmico y virtuoso solista, jugando con riffs, ritmos, efectos y lucimientos. Así se trabajó un fantástico concierto que me hacía falta y me sentó muy bien.

lunes, junio 05, 2017

VOLUME ONE 442: WAITING ON A SONG (DAN AUERBACH)

Una de las cosas que me gusta de este disco es su cristalina simpleza, una cualidad en absoluto reñida con la capacidad de llegar a provocar grandes emociones. Otra es que su responsable, Dan Auerbach, exhibe su admirable capacidad para transformarse delicadamente con un giro imprevisible en su carrera autoral, muy alejado de la ruidosa parafernalia experimentada hace un par de años con The Arcs y también de los crujientes ritmos de The Black Keys. Waiting on a song (Easy Eye Sound, 2017), su segundo disco en solitario, contiene una decena de preciosas canciones pop (contención eléctrica, predominio acústico, palmas, suaves coros femeninos, sonidos limpios) y colaboraciones instrumentales y compositivas que parecen pasar de puntillas (Duane Eddy, John Prine, Mark Knopfler) en menos de 33 minutos, tiempo suficiente para enamorar en el calor del verano.
 
Nota: 7,5/10

viernes, junio 02, 2017

BONUS TRACK 177: PACIFIC OCEAN BLUE (DENNIS WILSON)

Otro Wilson, otro 'beach boy', Dennis. Otro disco de excepción, de esos que merecen consideraciones de joya olvidada o clásico perdido en el tiempo. Puede ser. Otro disco de esos que la primera vez pasan y huyen, y que años más tarde, con mejor oído y mayor atención, crecen como obra atrayente de un elogio que alcanza la fascinación. Pacific Ocean Blue (1977) fue el único álbum grabado por Dennis Wilson, el primero de un 'beach boy' en solitario.

Dennis, baterista y ocasional compositor de temas del grupo, era el auténtico hombre de mar, surfista encadenado a la arena y las olas, gamberro, alcohólico, guapo, seductor. Interpretó en 1971 el mítico film Carretera asfaltada en dos direcciones y llegó a ser amigo de Charles Manson antes de la matanza de Beverly Hills. En la banda era el que mejor entendía y aceptaba los delirios de Brian y desde 1970 empezó a registrar piezas propias. Hasta seis años después no empezó a darles forma, a crear con ellas un disco misteriosamente brumoso, nada convencional tras su aparente sencillez, rock inclasificable de autor bajo una capa de bochorno y melancolía. Decenas de músicos trabajaron con él en Pacific Ocean Blue, 37 minutos de entrañables evocaciones californianas con música hechizante y la voz lastimosa de Dennis Wilson.

lunes, mayo 29, 2017

SOUNDTRACK 201: LOVE & MERCY

Siempre me ha costado advertir en Brian Wilson la genialidad que se le atribuye. O no he conectado yo con las versiones playeras o psicodélicas de la música engañosa de los Beach Boys (aún me cuesta mojarme en sus aguas) o se me resiste el anzuelo visionario del hermano Brian, el factor clave de una personalidad que le llevaría a la paranoia y la reclusión. El más frágil y complejo de los Beach Boys es abordado en dos momentos determinantes de su vida en la película Love & Mercy, estimable aproximación tratada precisamente con el amor y la misericordia de su título por el productor y ocasional director Bill Pohlad.
 
Tenemos por un lado al Brian Wilson creador de la (sobrevalorada) obra Pet Sounds en 1966, una odisea en la que el autor se erigió sin sus hermanos y en compañía de excelentes músicos de sesión en el arquitecto de un proyecto sonoro arriesgado y rompedor, una bomba de impredecible alcance en la carrera del grupo que de hecho le hizo perder una gran parte de su poco exigente audiencia inicial y comenzar a ganar otra más abierta y audaz. A partir de aquel momento, Wilson se distanció de sus hermanos, abusó del LSD y las voces y sonidos que empezaba a almacenar en su cerebro se apoderaron de él hasta perder conciencia de la realidad. Esta etapa, rica en detalles, bien esquematizada, se beneficia en el film de magníficas escenas de grabación musical y sobre todo de un extraordinario Paul Dano en la cada vez más oronda carne de un autor incomprendido que se creía genial.
 
Por otro lado tenemos al Brian Wilson de los últimos años ochenta con el rostro y cuerpo de un también excelente John Cusack. Wilson, vigilado por un tirano doctor que controla cada uno de sus pasos desde que se despierta hasta que se acuesta, conoce a una atractiva vendedora de coches con la que empieza a relacionarse más allá de sus propias celdas, a abrirse, a intimar, a salir débilmente de su burbuja hacia una vida de integración y normalidad. Es este un Wilson menos entregado a la música, un hombre aún enfermo que piensa como un niño y desprende una tierna compasión.

Buena película. Digno fragmento biográfico que hace olvidar otros recientes biopics sobre músicos (Miles Davis, Nina Simone, Chet Baker) de mayor altura que no merecían películas mediocres.

domingo, mayo 28, 2017

LIVE IN 203: DUANE & GREGG

De inmediato pienso que ahora vuelven a estar juntos, más de cuarenta años después tocando algo en cualquier otro lugar distinto a la tierra. Música sin tiempo ni barreras.

jueves, mayo 25, 2017

VOLUME ONE 441: BINARY (ANI DIFRANCO)

En mitad de un año de notables, muy notables, álbumes firmados por autoras con marcada personalidad, emerge deslumbrante (cegador casi) el perfil prominente de una mujer menuda, sutil aspiradora de estilos y estilo, género, en sí misma desde la sólida fortaleza de su independencia. Ani DiFranco es otra de esas figuras musicales que lleva mucho tiempo acompañándome, por las que la música nos recuerda cada poco tiempo la asombrosa facilidad que tiene de hacernos ver las cosas claras en momentos oscuros. Más de veinte años, más de veinte discos, un par de directos e incontables sensaciones nos unen. Binary (Righteous Babe, 2017) me entrega a una autora sublime con uno de sus álbumes cumbre.

Desde la desnudez acústica de su primer álbum hasta el prodigioso ensamblaje de sonidos, géneros y atmósferas que empapan esta última obra, Ani ha demostrado (casi siempre con acierto, alguna vez apagada) que ni tiene límites ni hay recursos ni herramientas que se le resistan. Con soltura y viveza, Binary salta del funk al soul, juguetea con el folk y amaga con el jazz o el hip hop. Con una buena gama de flecos y adornos instrumentales que vigorizan cada tema (ojo a Pacifist's lament, Zizzing, Telepathic o Sasquatch). Ah, admirable siempre. Ani. Única.

Nota: 9/10

miércoles, mayo 24, 2017

SI NO ES POR TI

Uno más, un año más. “Si no es por ti”. A cuántos pocos podemos dedicar un agradecimiento como este: si no es por ti. Cada día tengo a quien decírselo a mi lado, unas veces lo digo y siempre, sin decirlo, lo siento. “If not for you”. Hoy es para él, allá donde esté, viajando, descansando, cantando o ensayando. Un año más.

lunes, mayo 22, 2017

“EL ÚLTIMO GRAN DISCO DE ROCK CUMPLE 20 AÑOS...”, ¡VENGA YA!

Leo un magnífico reportaje con el que no comparto la trascendencia elogiosa de su mensaje. Su autor reúne impresiones propias y de músicos, periodistas musicales y entendidos sobre la calidad, influencia y aureola de un álbum grabado hace veinte años por una prestigiosa y venerada banda británica al que el titular del texto califica como “el último gran disco del rock”.
 
Este es el párrafo final del largo artículo:

“No hay una canción obvia, las letras no tienen sentido a la primera, la mayoría de los temas son demasiado lentos, ruidosos o raros para la radio y en conjunto suena como algo que no vende”, escribió Barry Walters en Spin. “Pero la audaz expansión sónica de este quinteto del Reino Unido es el esfuerzo más atractivo y extraño de una banda de rock en años”. Para muchos, que opinan que este es el último gran disco de rock de la historia, esa audacia no se ha vuelto a repetir.
 
Se habla de OK Computer, de Radiohead. Aconsejo leer el reportaje completo, tanto a seguidores del grupo como a quienes no lo son, que es mi caso.
 
He vuelto a escuchar OK Computer solo porque me ha animado a hacerlo este artículo que alude con un entusiasmo contenido, calculado pero en verdad profundo, a la producción del álbum, al lugar y el contexto en que fue concebido y grabado, a sus letras, sonidos, texturas, a sus firmantes… Hace tiempo rechacé este disco de plano, me agotaba, me desquiciaba la tormentosa atmósfera que salía de la voz agónica de Thom Yorke y de la música ambiciosa y laberíntica del grupo, con su descarada disposición a querer fascinar. Debo admitir que yo me unía con fervor al sector antiRadiohead, ese que hunde toda tendencia a elevar a la banda a la altura de la genialidad y de la rendición de culto. Con los años y los juicios más equilibrados, más tolerante en las elecciones musicales, abrí mejor los oídos a la música de la banda, hasta el punto de apreciar una o dos canciones brillantes por disco y hasta una obra completa, In rainbows. Lo demás no, no, incluido OK Computer, un álbum cuya pretenciosidad (espontánea o premeditada) y atmósfera deprimente todavía hoy me siguen castigando.
 
No tengo tiempo ni ganas de repasar qué grandes discos se han grabado desde 1997, pero me quemo la mano al encontrar… 200 (tirando por lo bajo) que sin ninguna duda me parece que han llegado más lejos que esta obra de Radiohead; claro que igual no los encajamos indudablemente en la carpeta del rock. No entro a valorar si, como resalta el artículo, la (dudosa) excelencia de OK Computer lo ha convertido en un disco visionario. Afirmaciones en las que es inevitable agarrarse a impresiones subjetivas.

jueves, mayo 18, 2017

LIVE IN 202: CHRIS


Nunca les has mirado a los ojos, ni siquiera les has saludado más allá de un estadio o un pabellón en el que tú eras un punto anónimo y ellos eran los reyes del escenario. Solo los tienes cerca en la imagen de un disco que te acompaña en la sala, porque su música te gusta o te ha gustado, una parte o toda ella; porque creciste con ellos en algún momento de esa fase de la vida en la que crees que te vas haciendo maduro. Y cuando se van inesperadamente algo se sobrecoge en ti. En su natal Seattle cayeron otros hace tiempo; hoy deja amigos a los que algún día lloraré más. La vida sigue y por la noche (o dentro de un rato) habré pasado página, pero ahora siento un poco de pena por el adiós final de Chris Cornell, unos minutos después de haber dado su último concierto con Soundgarden.

miércoles, mayo 17, 2017

VOLUME ONE 440: A KIND REVOLUTION (PAUL WELLER)

De algunas obras de Paul Weller sale y queda una sensación cálida, un reposo alfombrado al anochecer. Se nota en Wild wood, Heavy soul o As is now, este su último gran disco. No sube tanto A kind revolution (Parlophone, 2017), pero sí consigue apartar la fría huella dejada por trabajos previos no tan logrados, o más bien torcidos, como 22 dreams o Sonik kicks. Dicen que está optimista Weller ahora, hábil prestidigitador de estilos en sus creaciones, rugidor y sutil según se precie en su álbum más fresco, elegante soulman de alta gama, sobrado rockero imperecedero. Que llamara a Robert Wyatt y a Boy George para sendos temas no pasa de ser una anécdota que hoy ya pierde cultismo y frivolidad. Muy buenos cortes hablan por sí solos (Woo Sé Mama, Satellite kid, One tear), palpitantes en manos de Paul Weller.
 
Nota: 7,5/10