lunes, diciembre 28, 2009

EL AÑO


Voy a dejar de escribir un tiempo, no sé cuánto. La última vez que dije esto mismo me traicioné enseguida y publiqué un post tras otro en una semana hasta recuperar el ritmo habitual de escritos en este blog. Ahora creo que sí voy a descansar un rato. Unas ocupaciones laborales me van a distraer por una parte, y la necesidad de apagar el interruptor y dejar de compartir cosas con cualquier lector me anima también a tomarme una pausa. Además, acaba un año y empieza otro y, quieras o no, siempre te pones a pensar, a pensar de más quizá, a recordar lo rápido que ha pasado el tiempo para unas cosas y lo despacio que ha corrido para otras, a marcarte nuevos propósitos que quizá no cumplas o a esperar a que ocurra algo.


A todos cuantos me conocen les deseo salud, sobre todo, y un buen año 2010 (¡¡ya vamos por el 10!!), y a quienes sólo me conocen por este blog también les deseo buenas experiencias. Del 09 me quedo con las mías: los Black Crowes, el Boss, Calexico, Benjamin Button, las partidas de pádel, los abrazos con los amigos, Bruce, El palacio de la luna, Roma, Brujas, el universo Baltimore, la familia Fisher, las caras bonitas, ABG.


Hasta pronto.

sábado, diciembre 26, 2009

LIVE IN 84: EN LAS ÚLTIMAS


En el año que asoma debería cumplir 30 años, alguno menos de los que yo tengo. En los recreos, cuando a partir de sexto de EGB podíamos salir del patio durante media hora, iba hasta allí a comprar algún disco o a ver los que habían llegado, a hablar o a dejarme recomendar por el empleado, del que me hice amigo y con el que todavía me gusta charlar tanto. Era un lugar pequeño pero cabían discos y más discos y el que tenía que hacerse espacio al moverse por allí era el cliente. Pedías una cosa y te la conseguían tarde o temprano, más bien pronto. Compré mucha música, mucha, he perdido la cuenta. Fui creciendo, pero la tienda me pareció siempre igual, ella no creció, simplemente almacenó discos, valiosos vinilos, cajas recopilatorias de importación, miles de cds ordenados por estilos en uno de los fondos y por el apellido del autor o la segunda palabra del nombre del grupo (¿¡) en las demás estanterías y en los dos grandes muebles centrales. Hubo etapas en las que dejé de aparecer por allí, porque estaba fuera de mi ciudad o porque no compraba tanta música. Hace poco, este año que ahora termina, se marchó el empleado, mi amigo, más bien le obligaron a abandonar la nave… pero esa es otra historia. Acudí a comprar algún disco desde entonces, a tomar un café, como tantos que me he tomado antes, con el dueño. Pero hace unos días hay un papel que preside el escaparate. Liquidación y descuento. El cierre está a la vuelta de la esquina. O eso parece. Y sin vuelta atrás. Morirá, de algún modo, un trozo de mi vida. Pero yo espero seguir completo y escuchando aún mucha música.

martes, diciembre 22, 2009

VOLUME ONE 205: IMIDIWAN: COMPANIONS (TIRANIWEN)

En la recta final de este año me hago con algunos discos que se me han escapado antes, con música a la que no pensaba prestar atención y de la que recibo buenas recomendaciones (Javier se ha encargado de ello). Una de ellas es Tirinawen, una formación de Mali cuyo trabajo de 2009, Imidiwan: Companions (World Village) ha recibido elogios en publicaciones de todo tipo. Su obra anterior a este disco la desconozco, pero en Imidiwan me encuentro con una invitación ideal al descanso y a la reflexión, a dejarme llevar hipnotizado por el sedante entramado de voces africanas, guitarra y bajo eléctricos y variada percusión, un delicioso zumo exprimido con bases de blues y riffs revoltosos y rizados que nos trasladan a su origen primigenio en las desérticas tierras de África, donde las voces y los ritmos enigmáticos envuelven temas que se descubren abiertos por encima de su aparente densidad. Un placer inesperado, una sorpresa bienvenida.

Nota: 8/10

sábado, diciembre 19, 2009

LIVE IN 83: LISTAS Y DESPRESTIGIO

Nuestros gustos chocarán siempre con la oficialidad, proceda de cualquier sitio, de cualquier fuente. Cuando se acaba el año quienes gustamos de las raciones que nos sirve la música o el cine tendemos a resumir en listas aquello que más nos ha gustado: las mejores canciones, los mejores discos, las mejores películas, las mejores interpretaciones, las mejores bandas sonoras… y pueden ser diez, veinte, veinticinco, las que sean. Es un juego, una tradición que deja un registro que quizá al año siguiente o dentro de varios puede perder su valor porque los gustos se transforman o las obras no resisten todas igual el paso del tiempo. Yo ya voy perdiendo la debilidad de confeccionar listas, aunque a veces le echo un vistazo a las que confeccionan otras personas u otros medios.

Y me duele ahora pensar que una revista que casi siempre ha sido de fiar como Uncut escoge como mejor disco del año 2009 la ruidosa bazofia de Animal Collective en el álbum Merriweather post pavilion, un trabajo que lo único que puede encabezar es la lista de discos imposibles de terminar de escuchar. Son los críticos de Uncut, expertos que llevan mucho tiempo escuchando y escribiendo de música quienes cometen tal disparate. No es el único, ya que la lista de mejores 50 discos del año incluye también en el puesto 3 a los infumables Dirty Projectors; y más abajo a White Denim, Flaming Lips, PJ Harvey & John Parish, Iggy Pop, Arctic Monkeys y hasta lo peor de Bruce Springsteen. Para mí esta revista ya ha perdido algo de prestigio.


Porque un mes antes, en un número en el que recogió el listado de los 150 mejores discos del siglo XXI lideró el ranking White Stripes. ¿Con qué disco? Qué más da, cualquier basura. ¿Para qué seguir perdiendo el tiempo?

miércoles, diciembre 16, 2009

CLÁSICOS CONTIGO


La fuerza de la costumbre nos lleva no pocas veces a resoplar de cansancio o aburrimiento porque un clásico del rock and roll irrumpe en el ambiente. Otra vez el mismo, el de siempre, ya me cansa oírlo tan a menudo… decimos. Que sí, que son enormes canciones, pero ¿por qué no suenan las que no son tan clásicas, otros tremendos temas de esos músicos que tanto amamos? El factor sorpresa, por favor, pedimos, y siempre podremos también abrazarnos a quien tengamos más cerca para venerar esta otra canción tan buena y decir… ¡qué buena es, qué buenos son! Es tan fácil. Aunque tú no la conozcas, por ejemplo, pero yo te explique de qué tema se trata y, fíjate, fíjate, ¡qué bien suena!... emociónate también.


Otras veces, en cambio, no me importa la repetición. Si mientras estamos hablando y nos contamos lo que deseamos compartir el uno con el otro, mientras nos gusta tener este momento, suenan tan a nuestro lado Brown-eyed girl, Like a rolling stone, Wish you were here, Dust in the wind, Everybody’s talkin’, Hotel California, Stairway to heaven o Me & Bobby McGee y nuestros labios acompañan las canciones.

martes, diciembre 15, 2009

BONUS TRACK 73: LONDON CALLING (THE CLASH)

Lo tenía perdido en la memoria y no me apetecía repescarlo. Pero he leído últimamente artículos de prensa sobre London calling y The Clash, sobre la figura de Joe Strummer y el punk que empapaba el puente entre décadas, y he intentado colarme en el túnel del tiempo. Porque creo que cada vez es más importante escuchar, entender y disfrutar los discos tratando de situarse en el momento en que fueron concebidos, cuando explotaron en los oídos de los aficionados antes de ir creciendo con el curso de los años.


London calling (1979-1980), con su música y sus imágenes, se entendió durante tiempo como el espejo del punk (Sex Pistols aparte, quienes por mi parte no merecen ni que vuelva a escribir su nombre aquí). Más que el aspecto transgresor de la portada de este álbum y la implicación política de las letras del grupo, yo encuentro una mentalidad plenamente punk, rompedora y descarada en la variedad de registros que guarda este singular disco, un disco que para mí no es punk, en el sentido en el que golpeó este estilo cuando brotó de la insatisfacción de la sociedad británica a mediados de los setenta. Se ha escrito mucho de esta obra, extensa bibliografía, así que poco puede aportar este oyente y cronista que no se haya dicho ya. Sólo añado, ahora que he vuelto a escuchar London calling, su furia malencarada, sus ritmos contagiosos y su polifacético estilo, lamento no haber vivido como si hubiera sido algo más reciente el momento de su gestación. Entonces comprendería mejor por qué aquel punk, rock, ska, reggae y disco tan bien batidos impactaron como una bomba.

La revista Rolling Stone consideró este disco como el octavo mejor de la historia. ¿Y por qué no el séptimo o el noveno? ¿O el 65? No creo que merezca estar tan arriba. Pero qué más da si ahora se puede seguir disfrutando tanto todavía.

sábado, diciembre 12, 2009

VOLUME ONE 204: THE LIVE ANTHOLOGY (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)


El año se cierra con regalos de antología, reediciones o recopilaciones, tesoros guardados o maravillas escondidas. Y ésta es suprema, inigualable. Llevo dos semanas emborrachado de Tom Petty y podría pasarme así mucho más tiempo. Tiene la culpa esta colección de cuatro cds que recoge 48 temas de Tom y su fenomenal banda, The Heartbreakers, interpretados en directo entre 1978 y 2007. La edición se presenta limpia de sonido por gracia de la remasterización, inmaculada y elegante como siempre ha sido la clase de este grupo y su genial vocalista. Con The Live Anthology (2009) el rock and roll supura toda su fuerza viva y una épica que se incrusta en la intimidad de cada público, en la mía desde luego, una emoción que palpita contagiada por el adrenalina aunque sean millones de kilómetros los que me distancian de su ansiada presencia, de un concierto en carne y hueso. Tom Petty es grande, muy grande, discípulo de las leyendas hace mucho tiempo, maestro de cualquiera en el presente.

Entre las 48 canciones que se suceden en esta obra imprescindible es muy fácil dejarse atrapar y flotar por Refugee, Lost without you, Melinda, Crawling back to you, Spike, Runnin’ down a dream, Square one… o versiones estupendas como Something in the air, Mystic eyes, Oh well o Green onions.

Nota: 10/10