martes, julio 17, 2018

VOLUME ONE 476: BACK ROADS AND ABANDONED MOTELS (THE JAYHAWKS)

El tercer álbum de la segunda mitad de la carrera de The Jayhawks, tras el paréntesis creativo que va de 2004 y 2010, es un doble regreso a momentos del pasado. Por un lado, Gary Louris recupera canciones coescritas en distintos años con otros autores pero nunca grabadas por su propia banda; por otro, la interpretación de la mayor parte de los once temas de Back roads and abandoned motels (Legacy, 2018) devuelve al grupo a los luminosos días de Tomorrow the green grass (1995) y Rainy day music (2003), con sus melodías delicadas y la evocación a la nostalgia, especialmente cuando canta Louris, quien en esta ocasión cede la voz también a Karen Grotberg y Tim O’Reagan. El disco, apartado del moderado atrevimiento que supuso el sensacional Paging Mr. Proust (2016), se abre y se cierra con dos tríos de piezas espléndidas, sello natural de una banda apegada a su esencia compositiva, sin fechas de caducidad.

Nota: 7,5/10

viernes, julio 13, 2018

VOLUME ONE 475: ALL THAT RECKONING (COWBOY JUNKIES)


A algunas bandas, según cuán apegados estemos a ellas, no les pedimos que se aparten de su fórmula. Si lo hacen, tenemos reservas ante tal atrevimiento, que puede dar buen resultado; si guardan fijación a su estilo, confiamos en un nuevo acierto. Con Cowboy Junkies me inclino por esperar lo que hasta ahora me han dado y casi nunca me llega la decepción. Tras seis años de silencio y una sucesión de sombríos discos salpicados de sugerentes pasajes (cuatro volúmenes titulados The Nomad Series), acaban de grabar All that reckoning (Latent, 2018), un álbum que ofrece lo que se puede esperar del grupo de los hermanos Timmins, quienes tras más de 30 años de carrera mantienen intacta la formación. Climas apagados agitados por guitarras trémulas, profundidad evocadora y la voz adormecida de Margo como efecto hipnotizador. Nada sobresale, nada falla. Me lo podría confundir con cualquier otro buen disco de la banda. Este último está bien.

Nota: 7/10

SOUNDTRACK 213: MITOS ROTOS


Hoy voy a romper a Marlene Dietrich. Una presencia atrayente e intimidante más que una buena actriz. Nada es intocable. La razón, una estúpida e imposible película de Josef von Sternberg de 1931: Fatalidad.

Tiempo atrás veía mucho cine, incluido cine antiguo, o clásico, como se quiera llamar. Con los años lo fui dejando a un lado, atraído por otras cinematografías y autores y argumentos. A veces vuelvo al cine clásico con motivo de algún film no visto que creo que merece tenerse presente. Y alguna de esas veces me equivoco en la elección. No sé el motivo exacto, pero ese cine lejano, viejo y hoy inconcebible (por sus planteamientos y su narración, más que por cualquier otro aspecto) me parece hoy ridículo e insultante. Fatalidad es un ejemplo.

Sternberg hizo de Dietrich una poderosa estrella con trazos de mito. Ella, además, tenía fuerza en los rodajes y daba órdenes a los operadores para iluminarla de la manera más atractiva, desprendiendo ese poder de seducción que cautivaba tanto a hombres como a mujeres. En su día me gustaron otras obras de Sternberg como Marruecos y El ángel azul, pero Fatalidad es una vergüenza de película.

Voy a spoilear para que os déis cuenta (y no perdáis tiempo viendo este film). Ella es una bella prostituta reclutada como espía por el servicio secreto austríaco para obtener información de los rusos, así que consigue enloquecer a unos cargos pardillos de los que obtiene información y a la vez siente debilidad por uno de ellos. Su actuación se basa en caminar, fumar y posar con orgullo y chulería, abriendo mucho los ojos, bajando la mirada o moviéndola a los lados sin mucha expresividad. Al final del film es ejecutada en una escena bochornosa: en su celda está impecablemente vestida, peinada y maquillada y pasa las últimas horas tocando un piano que le permiten tener dentro; la llevan al patíbulo como si fuera a una boda, un soldado se niega a fusilarla y mientras hace un alegato contra la pena de muerte a ella le da tiempo a retocarse el carmín de los labios y a ajustarse una media, justo antes de que los demás le disparen varias veces, sin que, por supuesto, se vea una gota de sangre. Delirante.

martes, julio 10, 2018

GREATEST HITS 209: SHE'S GOT YOU (RHIANNON GIDDENS)


Músicos contemporáneos ayuda a sacar a la luz y a reivindicar el legado olvidado de músicos de otros tiempos. Patsy Cline cantó este tema una vez. Nunca le presté mucha atención. Murió joven, a los 30 años, envuelta en el aura legendario de quien, como otros de los suyos, pierde la vida en el aire, en un maldito accidente de avión. Jessica Lange protagonizó un biopic metida en ella, Sweet dreams. Rhiannon Giddens la recupera en esta hermosa canción. She’s got you.

viernes, julio 06, 2018

BONUS TRACK 194: BAND ON THE RUN (WINGS)


Ringo y los suyos cumplían delante en modo automático y nosotros nos enredábamos en cruces musicales. En uno de ellos, con el repaso de años e imágenes de portadas, nos lanzamos a proclamar el mejor disco de un ‘beatle’ fuera de la banda. Fui categórico al decir que en mi opinión era All things must pass (1970) de George Harrison. Mi acompañante lo pensó más y al final no se pronunció. Después yo lo pensé mejor y dudé entre la obra maestra de Harrison y otro álbum también fantástico, Band on the run (1973), grabado por Paul McCartney en su etapa con Wings. Su grabación, en Nigeria, y la propia gestión del disco dan para un documental, con precarios medios técnicos, enfado de artistas locales y McCartney con problemas de salud. Wings se quedaron en formación de trío para este disco, pero ninguna vicisitud impidió virtudes en su ejecución. La obra contiene algunas de las mejores canciones compuestas por Paul en toda su carrera, como la que da título al álbum, Jet, Mrs. Vandebilt, Let me roll it o Nineteen hundred and eighty five, y hoy se mantiene inmune al óxido.