jueves, julio 18, 2019

SOUNDTRACK 234: THE PUBLIC

"El amor por los libros y el amor por la gente hacen la vocación de un bibliotecario, una vocación que proporciona disfrute al bibliotecario y se propaga en el público."


Emilio Estevez, aquel rebelde del 'brat pack' apadrinado por Coppola a comienzos de los años ochenta con The Outsiders, apenas actúa desde la década pasada y su carrera como director, iniciada cuando aún era joven, ofrece un puñado de films bastante distanciados. Los dos que he visto me han causado una agradable impresión: Bobby (2006) y el más reciente The public (2018). Esta película se ambienta durante una ola de frío extremo en Cincinatti y en torno al universo entrañable de la biblioteca pública de la ciudad, adonde cada día para resguardarse del terrible clima acuden no pocos sin techo para asearse o dejar pasar las horas. Por esa situación de desamparo y exclusión pasó años atrás uno de los responsables de la biblioteca, interpretado por el propio Estevez, a quien los libros, dice, salvaron la vida. La ocupación del lugar por un centenar de homeless que no encuentran plaza para pasar la noche en los albergues de la ciudad desata un conflicto ético que deriva en desobediencia civil e implica a policías y políticos, capaces de mostrar lo peor de sí mismos.

The public, muy bien narrada, con ricos matices en personajes principales y secundarios, se arrima al cine de denuncia social con más humildad que cuchillo. Estevez, actor, escritor y director de la historia, lo hace todo muy bien, aunque le falte un poco más de mala leche en su denuncia. La película se disfruta mucho por la efectividad de sus actores (Alec Baldwin, Jena Malone, Taylor Schilling, Michael K. Williams, Christian Slater...) y las justas referencias a la literatura, el poder de las letras y el aura emocional de las bibliotecas encantan a quienes amamos los libros.

domingo, julio 14, 2019

LIVE IN 232: QUIQUE GONZÁLEZ, SANTIAGO, 2019

Saber estar, gozar, saber hacer disfrutar. Máxima o no, Quique González la aplicó en su visita a la Capitol de Santiago. Saber estar con una banda de las que funcionan de memoria; gozar con el placer de transmitir sintonía y emoción; saber que el público disfrute. Muy Tom Petty, nos decíamos Dufresne y yo en un tema y en otro; muy Ryan Adams, muy Jayhawks también. Hay fuentes incuestionables, aunque al final de la velada nos dijimos: "muy Quique González". Un honor.

En octubre tendrá disco y volverá a girar, con más intimidad y un proyecto poético-musical que exponer. Mientras, ha vuelto a la carretera para refrescar parte de sus canciones más conocidas y otras piezas, para que su legión demuestre la fuerza emotiva de sus gargantas. De los tres conciertos en que he estado, el de anoche fue el mejor. Tenía que decírtelo y Los conserjes de noche comparten el primer puesto. Auténtico.

sábado, julio 13, 2019

SOUNDTRACK 233: FUGA EN DANNEMORA

La supervivencia entre barrotes, resistencia contra la desesperación, reos terribles, víctimas sin defensa, un plan de fuga... Hay grandes películas del género carcelario que explotan muy bien estos elementos, lugares comunes de un universo cerrado en el que se pudre o redime la condición humana. También lo hacen grandes series de televisión, como Fuga en Dannemora. Dirige Ben Stiller e intervienen Benicio del Toro, Paul Dano y una repulsiva y extraordinaria Patricia Arquette.

El género juega con nuestro juicio, que en no pocos ejemplos se inclina hacia la simpatía por reclusos que están donde merecen estar. El sexto capítulo de los ocho de esta serie de Showtime se encarga de recordarnos que Matt y Sweat actuaron de manera despreciable en el pasado y por eso cumplen una condena perpetua en la prisión de máxima seguridad de Clifton, en Dannemora, al norte del estado de Nueva York. El espectador, hasta ese sexto capítulo, puede haberle cogido cierta simpatía a los personajes (por como resisten o por cómo se imponen), bien perfilados por un sobrio Dano y por un Del Toro más desatado, algo empeñado en querer parecerse a Marlon Brando, osados artífices de una fuga verídica mostrada por Stiller con una seguridad asombrosa, heredada del cine entre rejas de los años setenta y ochenta, con un dominio de la tensión ejemplar, expuesta magistralmente en un sublime quinto capítulo.

Mención especial merece Arquette, apoyo sexual y maternal de la pareja de reclusos, esposa despreciable, vulgar y fea, bajeza humana sin vergüenza. Vean esta serie, siéntanse atrapados en las vidas desoladoras que confluyen en una prisión donde el ser humano carece de importancia.

jueves, julio 11, 2019

GREATEST HITS 228: CHLOE DANCER & CROWN OF THORNS (PEARL JAM)

Las versiones en clave Pearl Jam de clásicos del rock suelen tener tanta fuerza como el modelo original (The Who, Pink Floyd, Neil Young). Alguna vez Vedder & Co. reviven sus orígenes y reproducen con sus propias armas el impacto emocional que las antiguas canciones tuvieron. Como pasa con el enlace de Chloe Dancer y Crown of Thorns que Andy Wood y los Mother Love Bone hicieron a comienzos de los noventa y Pearl Jam recuperan veinte años después.

Esta canción me recuerda a la gente que se va, que nos deja. A las que debemos las gracias por disfrutar de temas como este.


 

sábado, julio 06, 2019

GREATEST HITS 227: PLAY GOD (ANI DIFRANCO)

Durante la lectura de Sin muros y el sueño recurrente... Llevamos mucho tiempo juntos. Mother and daughter. Great Ani.

miércoles, julio 03, 2019

BOOTLEG SERIES 75: ECHO IN THE CANYON... OFF

Sobre el papel, la cosa promete (prometía). Una de sus propuestas me ha defraudado; la otra está por ver. Me refiero a Echo in the Canyon. ¿De qué hablamos? De un atractivo documental que repasa el esplendor del sonido del rock californiano asociado a Laurel Canyon, es decir, a The Byrds, Joni Mitchell, Jackson Browne, Buffalo Springfield, The Beach Boys, CSN&Y... en aquellos gloriosos finales de los años sesenta, los primeros de la década siguiente también. Pues el film está impulsado por Jakob Dylan y en él aparece Tom Petty poco antes de morir, y hablan unos cuantos de aquellos músicos y reviven ambientes y bandas sonoras del momento. Aún no he visto el documental, y le tengo ganas, porque aquello de Laurel Canyon me gustaba...

Pero lo que no me convence es el disco que acompaña a la película. ¿O debería decir, un disco nuevo de Jakob Dylan? Eso parece: Dylan en duetos con Beck, Cat Power, Clapton, Regina Spektor, Norah Jones, Josh Homme y Neil Young versionando canciones de The Byrds, Buffalo, Beach Boys... La mezcla no funciona, no, a mí no me cuadra. No es que traten de recuperar ni aquel sonido ni aquel clima, tampoco pretenden actualizar aquello. Puede que Jakob no case bien con sus parejas de versión, que el hombre esté fuera de lugar, o que a la mezcla le falte cebolla o sal. No sé muy bien. Me he quedado off.

lunes, julio 01, 2019

VOLUME ONE 505: LET'S ROCK (THE BLACK KEYS)

¿Quieres bailar rock and roll recién salido del estudio? Déjate mover por Let's rock (Easy Eye Sound, 2019), potente y divertido rock and roll para que todo tu cuerpo se encienda y retuerza, vibre, sude y se desahogue por gentileza y destreza de los Black Keys. Sensacional regreso, altísima banda. Aquí tenéis a un satisfecho suscriptor, excitado por la adicción.

Pues resulta -leo- que Dan y Patrick no se aguantaron el uno al otro después de Turn blue, grabado hace cinco años, como hacían ver en el videoclip de uno de sus nuevos temas, Go. Tras dedicar este tiempo a sus proyectos personales (en el caso de Auerbach, crear en solitario, con otro grupo y para otros músicos en su propio sello), con o sin terapia han vuelto a juntarse para dejar atrás la ambición psicodélica de su anterior (y excelente) álbum, y de paso al productor Danger Mouse. En su reencuentro retoman la fiebre rockera que, empapada de blues y garage, resbalaba por otro fantástico disco, El Camino (2011).

Let's rock arde con grasa rockera con lo que saben hacer tan bien, The Black Keys: canciones de estribillos incendiarios que trotan y galopan para saciarse de ellas rápido, sin llegar ninguna a los cuatro minutos. Temazos, unos cuantos: Lo/Hi, Walk across the water, Get yourself together, Breaking down. Muy muy bien.

Nota: 9/10

sábado, junio 29, 2019

SOUNDTRACK 232: HIERRO

En lo alto de la montaña y frente al mar abierto también se puede sentir claustrofobia. En carne viva o con el uso de las imágenes. Consigue transmitir ese ahogo en la ficción Hierro, una muy aceptable serie televisiva de Movistar (no siempre van a ser los mismos) dirigida por Jorge Coira con su trama ubicada en los fascinantes paisajes de la isla canaria de Hierro.

Estamos ante una investigación policial y judicial en el espacio reducido y también aterrador de Hierro, donde todo el mundo se conoce y todo se sabe al instante, donde no hay lugar para secretos. Una juez destinada a la isla (estupenda Candela Peña) indaga junto a la Guardia Civil (fenomenal Juan Carlos Vellido como inspector) el hallazgo del cuerpo, el mismo día que se iba a casar, del novio de la hija de Díaz, un empresario local con pasado criminal y negocios turbios en el presente (extraordinario Darío Grandinetti). Nadie o casi nadie está limpio en la isla, todos parecen esconder algo. En ocho capítulos de tensión creciente las fronteras del bien se confundirán con las del mal.

Funciona bien Hierro, con buena mano para el trazado de personajes y reparto secundario más que convincente. El ritmo es estable y la estética es estilizada, con mucha toma aérea para enfatizar la angustia seductora que provocan los paisajes, protagonistas fundamentales de una historia muy bien contada.

viernes, junio 28, 2019

VOLUME ONE 504: HELP US STRANGER (THE RACONTEURS)

Algunos sabéis de mi rechazo a Jack White, músico y productor bendecido con virtudes de dudosa genialidad. Sabe venderse, y además ya es un producto. Todos cargamos con nuestras fobias y el odio, con mucha frecuencia, conduce al radicalismo. No, yo no peco de talibán y si alguien que suele producirme desagrado o aversión alguna vez acierta con propuestas que me gustan, lo admito y ya está, no me perturba la conciencia. Lo único que rescato de la amplia actividad de White (al menos la que conozco) es The Raconteurs. Esta formación se creó en Detroit hace más de una década con White, Brendan Benson, Jack Lawrence y Patrick Keeler, estos dos últimos miembros de los atractivos The Greenhornes. Su tercer disco, Help us stranger (Third Man Records, 2019), aparece ahora, once años después de su predecesor. Y el grupo, para mí, cumple con lo adecuado para gustarme. Me engancha su sonido, sus riffs de guitarras penetrantes (reconocibles, de White), sus melodías y su eco. Será porque parece que Jack está cómodamente camuflado entre el cuarteto. Ninguno de los tres discos de Raconteurs va a ser modélico ni a recordarse de forma especial con el paso del tiempo (tampoco están concebidos para dejar huella). ¿Quién es capaz de ello hoy?

Nota: 7/10

miércoles, junio 26, 2019

BONUS TRACK 209: HOLLAND (THE BEACH BOYS)

El otro día surfeé con Surfin' Safari, el primer álbum de los Beach Boys. A mí no me va el surf (sí la playa) y tampoco me zambullo en las olas musicales de la banda californiana antes de Pet Sounds. Desde este gran disco he dado saltos por algunas de sus obras, más serias y también irregulares, alejadas de los días surferos de chicas y arena. Holland es un disco extraño en la trayectoria del grupo, grabado en 1973 precisamente en Holanda, donde el grupo armó un estudio para crear material nuevo. Cada hermano Wilson vagaba por su propio mundo, perdidos más bien entre las voces de su mente y en adicciones, víctimas de sus desequilibrios, y el historial de Dennis y Brian, cada vez más ausentes, ya se teñía de desesperanza y fatalismo. Pero en Holland hay brotes de brillantez en temas como Sail on, Sailor y The trader y un lejano aire de nostalga en la tercera parte de California Saga. Quizá sea este su último buen disco, antes de caer al abismo.

lunes, junio 24, 2019

SOUNDTRACK 231: JUGUETES

¿Hay alguna saga cinematográfica cuyas partes estén todas al mismo nivel y que ese nivel sea el de obra maestra? Sí, la hay. No tengo ninguna duda: Toy Story.

Apunte: aún no he visto Toy Story 4, no falta mucho para que lo haga. Y no tengo dudas de que repetirá el nivel.

A mi hijo de 4 años le gustan las películas. Las ve en casa y en el cine. De animación y de imagen real. Películas infantiles en general, tan disfrutables para niños como para adultos. Algunas las ha visto más de una vez, de lo mucho que le gustan. Y yo, que ya las había visto, las vi de nuevo, y más de una vez otra vez. Como las tres primeras películas de Toy Story. Sí, cada vez que llego al final de cada una me emociono y me digo, qué maravilla. Lo hace el niño que fui y la parte de mí que sigue siéndolo; también el adulto.

¿Por qué estos juguetes fantásticos que cobran vida nos hacen sentir tan felices en una película? Creo que al ver cómo los niños juegan con Woody, Buzz y compañía y cómo estos juguetes viven sus propias aventuras nos vemos a nosotros mismos con nuestros viejos juguetes en las manos. Ahora con nuestros hijos, fascinados en un mundo único de evasión en nuestra imaginación. La saga Toy Story está compuesta por películas perfectas de ritmo, de humor, de emoción, ternura y amor, con guiones ejemplares y personajes de encanto insuperables, como Pixar sabe hacer tan bien. Toy Story: hasta el infinito y más allá.

(Actualizado entre el 3 y el 4 de julio: otra maravilla.)

viernes, junio 21, 2019

SOUNDTRACK 230: JA JA JA HAMMER

El cine produce películas deliberadamente malas, y de solemnidad. Tan malas, que se les acaba encontrando encanto. Como industria y espectáculo está el cine en su legítimo derecho de ofrecer lo que le plazca y la libertad de gustos merece libertad de contenidos y alicientes. Los films de la Troma, el cine de Russ Meyer, gran parte del de John Waters, un buen lote de obras firmadas por Jess Franco... son ejemplos que me vienen a la cabeza de películas mediocres, risibles, deficientes que, curiosamente, tienen su público de admiradores y defensores. Como ocurre con el cine de la Hammer. Ojo, no todo: esta productora británica fabricó cientos de películas de terror y horror, misterio y ciencia ficción desde finales de los años 40 y tuvo épocas de esplendor en los 50, 60 y 70, con figuras icónicas como los personajes Dracula y Frankenstein, los actores Peter Cushing y Christopher Lee y los directores Terence Fisher y Roy Ward Baker; primaban los presupuestos justos, pero durante años tuvieron éxito; hay obras destacables, realmente buenas, pero también bodrios delirantes que a día de hoy producen una carcajada tras otra por su cutrez, su falta de rigor, sus desfasados argumentos o su pobreza interpretativa. No causan ningún daño y no engañan a nadie; las prefiero al cine de Tarantino, pongamos por caso.

Me voy a quedar con una de esas espantosas películas de la Hammer que ha pasado por mi TV recientemente: Las cicatrices de Drácula, de 1970, con Lee ante la cámara y Baker detrás. Qué horror, madre mía. Aquí van unas cuantas insensateces para troncharse: un murciélago de trapo que chirría, un castillo alejado donde siempre hay niebla al que todos llegan de noche aunque un segundo antes caminen por el bosque próximo en la claridad despejada del día; un pueblo de cobardes atemorizado ante un vampiro recluido que no sale de su templo; los ojos enrojecidos de Drácula cuando las damiselas enseñan (siempre) sus lozanos cuellos; la parsimonia con que los malos amenazan con golpear y los buenos con reaccionar; el sirviente pordiosero que mantiene inmaculadas las estancias del castillo y esconde un retrato de su adorada amada, precisamente la damita despista que irrumpe en el castillo y se deja llevar en brazos por el siniestro conde al que acaba de conocer... Bendito cine.

martes, junio 18, 2019

GREATEST HITS 226: DANI CALIFORNIA (RED HOT CHILI PEPPERS)

Cuesta creer que han pasado ya trece años desde que sonó esta canción por primera vez. Los Peppers solo grabaron otros dos discos más desde entonces, que se los podrían haber ahorrado. Hoy me pregunto si a la banda le queda aún algo que aportar, si es capaz de cumplir con dignidad y talento sin marchitar en el caso de que vuelva a pasar por el estudio. Stadium Arcadium es el último disco que me gusta de RHCP, aunque se les fue la mano extendiendo la grabación. Dani California fue su tema de lanzamiento, un latigazo con garra que hoy recupero en un canal de vídeos para divertirme y reírme un rato con su tributo rockanrolero en las ropas, maquillajes y poses de Kiedis, Flea, Frusciante y Smith.
 

sábado, junio 15, 2019

VOLUME ONE 503: WESTERN STARS (BRUCE SPRINGSTEEN)

Y ahora, hoy, ¿qué le pedimos a Bruce Springsteen, que tanto nos ha dado ya? No me veo capaz de articular una reseña ordenada de lo que produce en mí su nuevo álbum, Western stars (Columbia, 2019), el primero con material nuevo en cinco años. Un disco sobre carreteras y autoestopistas, cafés, caballos salvajes, desierto, moteles, puestas de sol, trenes y caminantes... sobre America y su búsqueda de sí misma. Permitidme dejar unas cuantas ideas e impresiones, sin mucho orden, o en todo caso con un orden improvisado y particular.

¿Un disco de country? Country a distancia, tan limpio como el vaquero Springsteen fotografiado en el libreto del álbum, de coche y guitarra inmaculadas. Country de pose, sin autenticidad. No basta con el caballo indomable de la portada. ¿Dónde está el polvo?

Entre High hopes y Western stars el Boss ha terminado sus memorias y ha contado y cantado su vida cinco días a la semana durante dos años en un escenario de Broadway. ¿Qué tiene que contar? Confiesa que (de tanto viajar en el pasado) le mueve la nostalgia y la encuentra en la California playera y popera de finales de los 60, a la que se llega cruzando el desierto y un país entero.

¿Y eso se puede recuperar, revivir un tiempo y un lugar? El adorno para intentarlo es lo que envuelve la música de este disco, capas de cuerdas y arreglos con tendencia a la grandilocuencia que cubren finos sonidos acústicos, un maquillaje de gran producción en cinemascope cuando las intenciones piden cine más íntimo con presupuesto modesto. Springsteen debería ser menos Springsteen.

¿Canciones? No son cojonudas las de Western stars y ninguna de las buenas se retendrá en los años venideros. Las que se salvan de verdad (The wayfarer, Hello sunshine, Sundown, Moonlight Motel) dejan un pellizco agradable, y entre un buen arranque y un digno final queda un paréntesis de aburrimiento con clichés del autor que han perdido sabor, letras simplonas y débiles composiones (Western stars, Chasin' wild horses).

Lo mejor: la cubierta del disco; y The wayfarer.

Lo peor: la sensación de decepción; pensar, y saber, que Bruce lo sabe hacer mejor, y ahora es incapaz. 

Nota: 6/10