jueves, agosto 17, 2017

VOLUME ONE 447: NOT DARK YET (SHELBY LYNNE & ALLISON MOORER)

El pasado año dos reconocidas figuras del country rock grabaron un disco juntas: Steve Earle y Shawn Colvin. Decepcionante unión la suya, desbarajuste de voces desconjuntadas, una que no pega con la otra; la escucha me resultó grimosa. Este año se juntan las hermanas Shelby Lynne y Allison Moorer, otros dos nombres del country que por separado han hablado el género con acentos pop y rock, para otro álbum de duetos con nueve versiones y un tema original. La cosa resulta más satisfactoria, pero justita. El producto, conducido por Teddy Thompson en el estudio y con músicos de la talla de Benmont Tench o Doug Pettibone, parece sonar aún en fase bruta, sin acabar, seco, con las hermanas y sus voces poco distinguibles fundidas en una sola voz. No hay mucha coherencia en la elección de versiones para Not dark yet (Silver Cross, 2017), pero eso va con ellas y sus razones: aciertan con Dylan, Jason Isbell y Nick Cave y fallan estrepitosamente con Nirvana. No esperaba mucho pero creo que daba para mucho más.

Nota: 5,5/10

sábado, agosto 12, 2017

VOLUME ONE 446: POOR DAVID'S ALMANACK (DAVID RAWLINGS)

No me cuesta imaginar a David Rawlings y a sus allegados, con Gillian Welch siempre a su lado, agarrados todo el día a una guitarra y dedicados a la música: en ruta de bolo en bolo por autopistas y carreteras comarcales, cocinando canciones junto a la chimenea, en un bote sobre un lago o en la mecedora del porche de una casa que esconde el bosque, grabando nuevas versiones de vieja música o temas nuevos que parecen canciones viejas. Veo eso cuando escucho los discos de Rawlings y Welch juntos o por separado. Él le puso Machine a su nombre cuando empezó a firmar solo, pero para el tercer álbum se ha quedado con el nombre y el apellido. Dentro de Poor David's Almanack (Acony Records, 2017) hay ese folk-rock de raíz que tan bien calienta el dúo y sus amigos, con gente de Old Crow Medicine Show y Dawes en los créditos para darle al trabajo, grabado en Nashville, una esencia rural. Gran arranque el del disco, con el vapor del Harvest de Neil Young cubriendo un para de cortes.
 
Nota: 7,5/10

jueves, agosto 10, 2017

BOOTLEG SERIES 57: MILK OF THE TREE

Detrás de este título lácteo y arbóreo se reúnen 60 canciones interpretadas por mujeres entre 1966 y 1973. Hablamos de voces y compositoras de folk en distintas vertientes: americano, británico, psicodélico, de raíces, con aire pop... Unas pocas de estas mujeres son bastante conocidas por todos (Sandy Denny, Joan Baez, Marianne Faithfull), de otras hemos leído o escuchado algo de su vida y su música una o dos veces no recordamos cuándo (Melanie, Judee Sill, Mimi Fariña) y la gran mayoría se nos escapan, fueron pasajeras de muy corto recorrido, anónimas aspirantes a tener una carrera musical solas o en un grupo que no fue más allá de un par de canciones o un disco descatalogado desde hace décadas. ¿Alguien conoce a Shelagh McDonald, Anne Briggs, Ithaca, Lesley Duncan, Mellow Candle, Julie Covington, Polly Niles, Jaki Whitren...?

En verano, cuando el entorno y el ambiente animan a desconectar y uno no sabe cuál es la música idónea que escuchar, saben bien ciertas excursiones documentales en las que se descubren joyas enterradas, música que parece perdida en recuerdos volátiles. Milk of the tree. An anthology of female vocal folk and singer-songwriters.

miércoles, agosto 09, 2017

SOUNDTRACK 203: TRUMAN. PEQUEÑO GRAN CINE


Grandes películas pequeñas, pequeñas películas grandes. Gran cine, en definitiva. En esta categoría caben joyas que el cine regala a través de historias sencillas y cercanas, con planteamientos alejados de la complicación formal y de efectismos argumentales y con trabajos actorales sobresalientes. Cine natural, real, como la vida misma. Truman es un ejemplo. He tardado en verla, me frenaba -condicionado por circunstancias personales- el tratamiento con el que el film aborda la muerte, pero hoy celebro haber tenido la reconfortante experiencia de haber disfrutado de Truman, la magnífica película de Cesc Gay. Los cinco premios Goya que obtuvo en 2015 (mejor película, director, guión original, actor principal y actor de reparto) son toda justicia, sin discusión.


Los logros de Truman se resumen en tres nombres: Cesc Gay, Ricardo Darín y Javier Cámara. La película, la historia, está dirigida con mimo, cuidada como se cuida sin perder el equilibrio a un ser enfermo, avanza sin sobresaltos con comprensiva humanidad y no fuerza su dramática situación con dramatismos innecesarios o forzados. La pareja de actores, esos dos monstruos que son Darín y Cámara, conducen sus personajes con ejemplar contención, impulsivo uno comedido el otro, viejos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo y que no necesitan hablar mucho para confirmar que son inseparables.


Cuando Darín se levanta de la mesa y recrimina a unos amigos que fingieran no verlo para no saludarlo porque está enfermo, o cuando le pide perdón a un antiguo amigo al que hace tiempo hizo daño, o cuando Cámara llora después de hacer el amor, o cuando un perro gira la cabeza mientras se aleja para mirar a su dueño, o cuando un hijo abraza con fuerza a un padre porque sabe que no lo va a volver a ver más, ahí, Truman es una película gigante.

domingo, agosto 06, 2017

SOUNDTRACK 202: WONDER WOODY

En otro tiempo, no hace mucho, ya estaría al corriente de su entrega de este año, pero anoche, de vuelta a casa, nos preguntamos por qué aún no sabíamos nada de la última película de Woody Allen. Sabemos que la habrá, que no faltará a su cita ni nosotros nos la perderemos en uno o dos meses en pantalla grande, pero esta vez no conocíamos ni el título ni los intérpretes ni el más elemental detalle de su argumento o de su ambientación. En otro tiempo, a la mañana siguiente, me informaría de esos detalles, pero (otro pero) hoy se me ha olvidado. Al final del día recibo esos detalles de una voz cercana: Wonder Wheel. Con Kate Winslet y Justin Timberlake. Coney Island años 50. Suficiente. Después leo que también salen Juno Temple y James Belushi y que el mago Storaro se encarga de nuevo de la fotografía. Basta. No faltaremos Woody.

sábado, agosto 05, 2017

HOY QUE CUMPLES AÑOS


Cada cierto tiempo me pregunta por qué no escribo nada sobre ella en el blog, por qué deja de haber alusiones veladas, más apreciables unas que otras, a lo que solo ella y yo compartimos. Es que ya no me quieres, dice. Boh. Cree que ya no me preocupo por ella, que ya no me inspira. Bah.

Es cierto que ha pasado un tiempo (unos pocos meses) en el que no se ha colado en algún post entre discos, canciones, películas y sensaciones, pero se equivoca cuando cree que ya no la quiero o que he dejado de atenderla o que ya no me inspira como antes.

Los días que pasan, las rutinas y las obligaciones, el niño al que preparamos el desayuno y al que leemos tres cuentos al acostarlo, los putos teléfonos móviles y redes sociales (ei, a mí que me registren) nos traen horas y momentos de fatiga y dispersión. Pero lo demás queda, late dentro.

Hoy que cumples años, tontiña, felicidades. Tan cariñosas como siempre.

lunes, julio 31, 2017

SHEPARD

Hubo una etapa en la que quise abarcar la obra escrita de Sam Shepard, cuanta más, mejor. No había demasiada publicada en castellano y por entonces yo no era muy amigo de leer en lengua inglesa. Busqué qué se podía encontrar de primera y de segunda mano y me hice con algunos ejemplares. No todo estaba a la altura de lo que en su momento me había cautivado tanto, pero aquello que me gustaba, me gustaba muchísimo, una barbaridad. Aún tengo cuentas pendientes con su obra, con sus piezas teatrales sobre todo. Iré saldando deudas algún día, en alguna otra etapa. Hoy que se ha ido, hoy para siempre, le agradezco varios libros (si escojo uno me quedo con El gran sueño del paraíso), algún guión (el de Paris, Texas por encima de todos) y un personaje (el del vaquero fuera de tiempo y lugar en Llamando a las puertas del cielo).

martes, julio 25, 2017

LIVE IN 205: DESEAR QUE SALGA UN DISCO

Esto es algo que tiende a desaparecer, un anhelo permanente en el fondo de nuestros instintos primitivos pero que el curso del tiempo y las costumbres de nuestra era y la acumulación de obligaciones o preocupaciones se empeñan en aniquilar. No siempre lo consiguen, pero ya no es como antes, que echabas la cuenta atrás para llegar a la tienda el primero el día clave y llevarte la música corriendo a casa.


Te enteras del lanzamiento próximo del nuevo disco de un artista que conoces (de uno, de otro, de cualquiera) y te dices: a) ¿pero aún sigue vivo?, b) ¿a estas alturas qué tienes que contar?, c) ya no me interesa lo que tengas que ofrecer, tío, d) ¿¡otra vez tú!?, e) bueno, si me cuadra le doy una escucha, f) vale, nunca es una pérdida de tiempo volver a escucharte, g) ah ah ah, quiero oírte de nuevo cuanto antes, ah ah ah, deseo impacientemente que salga el disco…


Sí, aún es posible seguir sintiendo esto. Deseo que salga (para escuchar, palpar, guardar y volver a escuchar) el nuevo disco de Iron & Wine. Finales de agosto, el día 25.

jueves, julio 20, 2017

VOLUME ONE 445: BAREFOOT IN THE HEAD (CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD)

Me pregunto si estos tíos viven en una comuna en medio de la naturaleza dedicados todo el día a grabar canciones y guardar improvisaciones, a ensayar y dejarse llevar por el influjo de la música en plena libertad, lejos de los ruidos del mundo urbanizado; quizá se dedican también a cultivar huertos o adecentar los caminos que conducen a sus cabañas, por ejemplo, para llenar el tiempo libre que otorga la paz espiritual. La hermandad de Chris Robinson sigue produciendo a ritmo de dos o tres obras por año. Me confundo ya, no sé qué es oficial, qué es estudio y qué directo, qué es trabajo individual o qué forma parte de una serie de volúmenes. Barefoot in the head (Silver Arrow, 2017) se vende desde hoy, y como toda la obra anterior de Chris Robinson y su cuadrilla desde 2002 contiene piezas muy subrayables. Diría uno que el grupo compone y crea por inercia, pero el caso es que su música suena de lo más seria y trabajada, abierta a que el rock, el blues, el folk, el country, la psicodelia o el boogie fluya por su organismo. Sí, buenas canciones, como en sus discos anteriores, pero demasiado compacta, sin que uno o más temas por separado alcancen la condición de memorables.
 
Nota: 7/10

domingo, julio 16, 2017

GREATEST HITS 196: IN GOD'S COUNTRY (U2)

Puestos a escoger, a extraer placeres supremos entre una cosecha de sublimes regocijos, nos dejaremos vencer por las debilidades, por pequeñas joyas entre grandes tesoros. Apuesto a que muchos, sí, muchos, nos revolcamos en el éxtasis al oír In God's country en mitad de la obra maestra que fue, es y seguirá siendo The Joshua Tree. (Sí, hoy puedo, de nuevo, constatar su grandeza al volver a escuchar el disco de corrido, una obra al que su momento, sus actores y el paso del tiempo en las propias venas de U2 han convertido en un trabajo perfecto). Pues eso, que In God's country y su galopante ritmo todavía nos hacen volver atrás y mirar nuestra vida desde la ventanilla. Así como la veis y oís aquí, un poco primitiva, justo como en aquellos tiempos, nada de revisiones sofisticadas de los días digitales.

jueves, julio 13, 2017

BONUS TRACK 178: NOTHING BUT A BURNING LIGHT (BRUCE COCKBURN)

¿Por qué me apetece compartir y recomendar este disco? Bastaría esta razón: porque está muy bien. ¿Hace falta algo más? No. Bueno, algún argumento más. Porque Bruce Cockburn no ha pasado por este blog y entre su treintena de discos desde 1970 hay un manojo aconsejables que merecen ser recordados y difundidos. Nothing but a burning light (1991) es uno de ellos. Y You've never seen anything o Life short call now, los dos ya en este siglo. T Bone Burnett está en la producción, de guitarras afiladas y entornos nebulosos. Colaboran Booker T., Larry Klein, Jackson Browne, Sam Phillips y Jim Keltner. Cockburn, canadiense bien querido en su país, es una de esas figuras musicales que pasan de incógnito y que conviene no perder de vista, de los que es bueno saber que siguen ahí.

lunes, julio 10, 2017

VOLUME ONE 444: BIG BLUE (GOLD STAR)

Aquí merece la pena detenerse un rato. No por algo en especial, la verdad. Atrae esta imagen: el salón del hogar donde el músico ensaya, quizá de espaldas a la ventana por la que golpea la luz del sol cegador de un día de verano californiano capturado en múltiples gamas de gris. ¿Qué música hay detrás? Gold Star esconde al joven Marlon Rabenreither, compositor de rodaje en escenarios y resacas en Los Ángeles, por donde ha arrastrado con los destellos vaporosos de su voz y su guitarra la melancolía latente de sus canciones. Big blue (Autumn Tone, 2017) es su álbum. ¿Algo inusual, algo atrevido, algo memorable? Nada de lo que ahora podemos decir que perdurará. Pero, en su propia altura y también en sus miradas heredadas, suena muy bien. Folk-rock y todo cuanto lo alimenta. A ver a quién o a quienes os recuerda.


Nota: 7/10

sábado, julio 08, 2017

LOS 40

Todos los días alguien llega a los 40, a los 40 años. Felicidades. Ya has llegado algo lejos, desde luego. Has vivido lo suficiente y de tal manera que sabes si lo que has obtenido hasta ahora te lo has merecido, si el destino ha sido generoso o cabrón contigo, si te ha repartido alegrías y desventuras por igual. Miras atrás y todavía te ves un crío, un mozuelo que aún despierta a la vida; miras adelante y empiezas a trazar en un papel las líneas que construirán el refugio de tu retiro. Ni joven ni mayor, aunque prefieres que alguien en la cola del autobús o de la tienda te vea como un chico y te hundes si un mocoso que no sabe cómo utilizar un bolígrafo te llame señor. Ya casi nada es como antes. Lo que venga no tienes ni idea de cómo será. Deja que venga. 

Lo dicho, felicidades. Y no dejes de poner la música bien alta, dentro o fuera de ti.

martes, julio 04, 2017

BOOTLEG SERIES 56: I BELIEVE TO MY SOUL

Valioso tesoro. Escribe el productor que reunió a estas cinco figuras del soul, Joe Henry, que “este es un nuevo disco de soul hecho al modo clásico, no una recreación de música soul clásica”, que es “música impregnada de tradición interpretada sin ninguna reverencia particular por ella”. En 2005, los cinco pasaron por los estudios Capitol de Los Angeles durante apenas una semana para dedicarse a eso precisamente, a sentir el soul para que emanara de ellos de forma natural y fluidamente apasionada. El resultado fue la primera sesión de una serie que (creo) no se ha alargado desde entonces y que, de haberlo hecho, habría tenido a otros protagonistas.

Billy Preston y Allen Toussaint ya no están entre nosotros, y, si repitiesen, Mavis Staples, Irma Thomas y Ann Peebles tendrían que apoyarse en otros ilustres compañeros. I believe to my soul recoge aquellas grabaciones. Son exquisitas canciones que se reparten las voces principales, aunque prácticamente todos intervienen de algún modo en cada tema. Los brillantes y avezados músicos de sesión que abrigan a los cinco contribuyen a crear una colección deliciosa de finas joyas, música que es freno y relajación frente a los nervios apresurados de nuestros días. Placer.