sábado, diciembre 27, 2014

VOLUME ONE 351: INVISIBLE HOUR (JOE HENRY)


Joe, Joe Henry. Hoy en día la música, mi música y el modo en cómo la experimento, se explica en Joe Henry y en todo lo que pasa por las manos de Joe Henry: por lo que sé de él, por lo que él escribe e interpreta, por su trabajo y por todo lo que intuyo a su alrededor. Fino músico, emotivo cantante, genial productor.

Este disco es para sentirlo reposado, (estoy de acuerdo, Dufresne) para que su latido se confunda con el nuestro mientras estamos trabajando o leyendo por la noche, o mientras huimos. Invisible hour (Ear Music, 2014) se grabó en 2013 y Joe lo dejó madurar casi un año. Habla de las relaciones, del tiempo, del matrimonio, del recuerdo. Sus líneas no tienen desperdicio, sus canciones, bellas, densas y de un delicado poder enternecedor, tampoco. Joe salió de gira poco antes del verano, pasó por España, gastó millas y países, y volvió a seguir grabando y produciendo (en 2015 nos espera otra vez con Bettye LaVette). Él sin banda, una o dos guitarras, un piano, su hijo con su saxo y un clarinete. Maravilloso. Me encantaría conocer a Joe Henry, hablar sin parar y escuchar música con él.

Este disco no está en ninguna (o casi ninguna) de las listas de la mejor música del año que se han publicado en papel o pantalla. Qué importa. La única lista de referencia, la única que vale de algo es la que configuramos nosotros mismos. La calidad la decidimos nosotros y muchas veces coincide con la calidad que aprecian muchos otros. Invisible hour es uno de los mejores discos de 2014. Nota: 9,5/10

Feliz 2015 y feliz música.

LIVE IN 167: LUIS MORO & TRIBECA’S BAND, BETANZOS 2014


Son contados los conciertos vividos este año… El bueno de Amos Lee se portó muy bien en Barcelona, el maestro Joe Henry nos brindó el mejor regalo musical del año en Avilés, y Luis Moro y su banda demostraron este viernes en Betanzos, en el Café Lanzós, que la música se vive, que le música hierve, explota y entra en nosotros.
A Luis Moro lo sigo desde hace mucho tiempo, aunque había perdido la cuenta de los años que llevaba sin verlo en directo (tampoco me gusta abusar demasiado de algo o alguien, y además tengo mis manías). Él toca solo, en dúo, en trío y a veces con su banda al completo. Fran, Andy, José y Luis forman ahora la Tribeca’s Band. Se entienden de maravilla aunque puedan ensayar menos de lo que desean. Quizá no les haga falta. Juntos lo dan todo y más. Ellos también hierven. Hay músicos excelentes que no transmiten nada, que son brillantez fría y distante. Luis y los suyos, además de brillantes, son emoción compartida. Se nota en el sudor, en los detalles, en los duelos, en las felicitaciones tras rematar un tema subido a la cúspide.
La música de Luis Moro está hecha, y sobre todo interpretada, para “sentirse bien”. Él mismo lo dice en más de un verso, habla de la música o de las canciones para que hagan “sentir bien”, aunque hablen de angustias, temores, dramas o melancolías. Lleva más de un año presentado su disco de 2013, Cielo color Burdeos, un notable paso adelante en su trayectoria, un disco que hace sentir bien. En Betanzos, la Tribeca’s Band regaló una actuación magnífica, encendida y entregada. Nunca han sido invisibles, seguirán deslumbrando.

miércoles, diciembre 24, 2014

VOLUME ONE 350: GOOD MUSIC



Al cierre de este 2014 que ha sido como un soplo y ha pasado como un rayo, encajo en este post otros discos elogiables con fecha de este año que por razones variadas no han tenido su correspondiente post y reseña particular. Es buena música, merece un detalle. A quien pueda interesar…

-Angus & Julia Stone / Angus & Julia Stone
-Buffalo Clover / Test your love
-Dave Alvin & Phil Alvin / Common ground
-Eladio y los Seres Queridos / Orden invisible
-Hurray for the Riff Raff / Small town heroes
-Ian McLagan & The Bump Band / United States
-Kasey Chambers – Bittersweet
-Loudon Wainwright III / Haven’t got the blues (yet)
-Nell Robinson / The rose of no-man’s land
-Oscar Avendaño y los Profesionales / Demasiado oro
-Ray Bonneville – Easy gone
-Rodney Crowell / Tarpaper sky
-She & Him / Classics
-Steve Gunn / Way out weather
-Stevie Nicks / 24 karat gold: songs from the vault
-The New Basement Tapes / Lost on the river
-The Secret Sisters / Put your needle down
-Yusuf / Tell ‘em I’m gone

martes, diciembre 23, 2014

BONUS TRACK 139: ONLY FOR THE LONELY (MAVIS STAPLES)


Mavis me encanta. La edad engrandece a músicos de sobrada experiencia y (la mayoría de las veces) reconocida trayectoria. Y negros una buena parte (Lee Fields, Bettye Lavette, Sharon Jones). Mavis Staples tiene 75 años y sus trabajos más recientes, los de la última década, son excelentes. Cuando tenía 30 años ya ansiaba soltar riendas, lo justo, porque en los años siguientes seguiría cantando junto a su familia, los maravillosos The Staples Singers. Only the lonely (1970) fue su segundo álbum, en el que repetía temas grabados un año antes en su debut. Con Stax como hogar discográfico y con musicazos a su servicio como los MG’s sin Booker T. y eficaces artesanos de sesión de Muscle Shoals, de la convivencia no podía salir más que un trabajo bueno de verdad. Y este disco lo es. Mavis canta con firmeza, seguridad, pasión. A mí no me tosas, parece decir. Pequeña y matona. Muy grande.

sábado, diciembre 20, 2014

GREATEST HITS 167: HERO (FAMILY OF THE YEAR)


La canción está a la altura de la película en la que suena, Boyhood. El grupo que la compone e interpreta, Family of the Year, me temo que no. El film se rodó durante 13 años, el tema es de un disco de 2012 y (la gran mayoría de) nosotros lo descubrimos este año, primero en el ‘trailer’ y después en el metraje de esta película extraordinaria. La formación californiana lo incluye en su álbum Loma Vista, agotadora muestra de blandengues píldoras pop con vocación de himno y exceso de voces conjuntadas ¡en todos los temas! Hero, en cambio, es una delicia aislada cuya inocencia interpretativa encaja con la emotiva intimidad del ambicioso film de Richard Linklater.

lunes, diciembre 15, 2014

VOLUME ONE 349: BERKELEY TO BAKERSFIELD (CRACKER)



Hay dos caras de Cracker en su décimo álbum de estudio: la que gamberrea con encendidos latigazos rockeros y la que trota acompasada por los sonidos country que suelen salpicar sus discos. Ambos perfiles confluyen en California, universo descrito en los 18 cortes de Berkeley to Bakersfield (429 Records, 2014), visual disco temático por el que discurren calles, locales, lugares, tipos y costumbres de la bahía de San Francisco y de los parajes interiores del estado norteamericano. Son dos discos en uno, 70 minutos: lo mejor del grupo de Lowery y Hickman desde el Greenland de 2006.

Los dos bloques no se pelean, conviven sin empujarse por la virtud del equilibrio que atesoran sus intérpretes. La banda se divierte con textos animados e historias elocuentes, con guitarras distinguidas unas veces y agitadas otras. El primer disco navega descarado y aguerrido, caña que engancha. El segundo transita por espacios abiertos para la contemplación y la nostalgia, a lomos de un caballo sin perder la guitarra refinada y concluye maravillosamente con un par de temazos para enmarcar (I’m sorry baby y Where have those days gone) en uno de los mejores cierres de este año que se va cansando.

Nota: 8/10

viernes, diciembre 12, 2014

SOUNDTRACK 161: SONIC HIGHWAYS, LA SERIE


Volvemos a los Foo Fighters, cuyo último álbum fue reseñado el mes pasado, para ensalzar el emocionante vehículo a través del cual Dave Grohl ha presentado su música y compartido abiertamente sus vínculos sentimentales con la riqueza musical de su país. Es tipo listo Grohl, muy listo; le sobra dinero, carisma y talento y se ha trabajado una producción nada modesta para poner en pie Sonic Highways, la serie del canal HBO.

Excelente documental, sin duda. Ocho capítulos vibrantes, montados a veces a ritmo de vértigo, como si Oliver Stone enlazase los fotogramas, con tomas maravillosas de paisajes y ambientes y retratos conmovedores de los entrevistados, todos ellos Grohl mediante. Y su banda, mientras, currándose las canciones de su nuevo disco, de estudio en estudio, ciudad en ciudad, conviviendo idílicamente en el mundo de las maravillas. Debemos agradecerle que su pasión y el fabuloso equipo técnico con el que ha contado en cada documental nos hiciera sentir casi en nuestra propia carne cómo se vive y se crece en Chicago, Washington, Nashville, Austin, Los Angeles, New Orleans, Seattle y New York.
Podemos ser condescendientes o no con uno de los mensajes finales que Grohl proclama, en un desliz algo sentimentaloide y en un inesperado cara a cara con Barack Obama en un despacho de la Casa Blanca (el presidente con su uniforme de trabajo diario, el músico desgreñado, en camisa y vaqueros y luciendo sus tatuajes): cualquier chico de un pueblo de Virginia (el propio Grohl) puede llegar muy lejos en este país de autopistas sonoras. Él lo ha hecho.

miércoles, diciembre 10, 2014

SOUNDTRACK 160: FINDING VIVIAN MAIER

La historia encaja en el universo literario de Paul Auster. Interviene la dichosa y caprichosa casualidad, que destapa una obsesión oculta, un legado extraordinario y la personalidad misteriosa de una artista anónima. Somos indescifrables. ¿Quién es Vivian Maier? Digamos que la niñera fotógrafo de las calles de Chicago. Algo más que esto cuenta el documental Finding Vivian Maier, dirigido por John Maloof y Charlie Siskel en 2013.
John Maloof, un joven amante de la historia que prepara un libro sobre los barrios de Chicago, compra en una subasta un archivo de fotografías que pertenece a una tal Vivian Maier. Revela unas cuantas fotos y las vende en internet. No dejan indiferente: un historiador advierte un talento prodigioso en esas fotos, contacta con Maloof, investigan, hablan que gente que conoció a la mujer, recuperan cajones llenos de negativos, hasta 100.000: calles, casas, familias, intrigantes autorretratos y sobre todo seres de la ciudad captados espontáneamente por la cámara Rolleiflex que Vivian lleva colgada al cuello allí adonde va, sola o con los niños de las familias que cuida. Fascina su ojo sagaz, la magia del momento atrapado, imágenes que hablan. La comparan con Robert Frank, Diane Arbus, Cartier-Bresson... Se escanean sus fotos y se exhiben en Londres, New York... Y ella, apenas revelaba sus carretes, simplemente hacía fotos en todas partes, fotos y más fotos.
El archivo fue comprado por Maloof en 2007, Vivian Maier, sola, encerrada en su cuarto, moría en 2009. Os puede interesar más. Y más. Recomiendo el documental.

domingo, diciembre 07, 2014

GREATEST HITS 166: RIDERS ON THE STORM (THE DOORS)


Todas las canciones tienen su propia historia en la vida de cada uno. Esta empezó con The Wonder Years, aquella nostálgica serie de televisión con la que crecimos muchos, Aquellos maravillosos años. En uno de sus primeros capítulos, a un siniestro personaje le acompañaba este tema de los Doors en una escena nocturna. Yo me dije entonces… cómo me gusta esta canción. Y encontré a The Doors. Y crecí. Desde entonces he oído muchas veces el tema original y unas cuantas versiones. Algunas son contundentes, entregadas, poderosas, muy buenas, pero la esencia, el alma, el latido interno de Riders on the storm, con su lluvia incesante y su misterioso encanto, solo lo tiene el tema al que la voz de Jim Morrison convierte en inmortal.

BONUS TRACK 138: YANKEE HOTEL FOXTROT (WILCO)


Utilizamos esta sección, con el epígrafe ‘Bonus track’, para reivindicar discos de otros tiempos, lejanos o cercanos, que han dejado huella, que tienen su rastro duradero más allá de las complacencias personales. Discos imperecederos, podríamos decir. Pero hacemos una excepción esta vez a propósito de Wilco y su reciente oferta comercial (recopilatorio básico y caja con rarezas y grabaciones insólitas). Todos los grandes, solistas o bandas, tienen una obra horrorosa, un descalabro monumental. Pues el de Wilco es Yankee Hotel Foxtrot, uno de sus discos que curiosamente atrae las alabanzas de la crítica supuestamente experta y de gran parte de sus fans más aduladores. Pues no, en Tribecasessions aconsejaremos siempre no escuchar este disco calamitoso.

En un ejercicio de masoquismo incomprensible, justo después además de haber visto el documental I am trying to break your heart, en el que se cuenta la gestación traumática de este disco espantoso en la carrera de la banda de Chicago, ratificamos la pobreza que atesora este trabajo incomprensiblemente encumbrado. Lo que unos han llamado inventivo, arriesgado, atrevido, brillante y genial, nosotros lo consideramos pobre, caprichoso, bizarro y descerebrado. Gran parte de la culpa la tuvo Jay Bennett, fallecido miembro con el que hubo encontronazos en la producción de este disco y tras el que se dio de baja en el propio grupo. Demos gracias a que se borrara de Wilco, pues la banda, después de este álbum, no ha hecho más que encadenar sus mejores obras. Yankee…, no lo entiendo por mucho que me detenga a intentar comprenderlo, no hay por donde cogerlo.

jueves, diciembre 04, 2014

LIVE IN 166: IAN McLAGAN


Cada año nos dejan músicos para nunca volver, aunque su música nos quede para siempre. Del viaje final de unos nos enteramos tarde, en pequeños obituarios de la prensa o una página web; del de otros, con más detalles, semblanzas y cobertura mediática. A unos les prestamos poca atención en vida, a otros les tuvimos respeto y cariño. Fue gente que nos hizo disfrutar con su música. De eso se encargó Ian McLagan, caído este miércoles a los 69 años. Su pertenencia a Small Faces y a Faces, atrás, sentado ante las teclas, basta para realzar su relevancia. Tuvo su propia band, The Bump Band, y trabajó con grandes como los Stones, Dylan y Springsteen y artistas de la talla de Billy Bragg, Ron Wood, Rod Stewart, Ryan Adams y Lucinda Williams, con quien participó en su glorioso disco de este mismo año.

Hoy he pinchado First step, de Faces, joya donde los prominentes teclados de McLagan cubren de bruma y zozobra el debut primoroso del grupo. Buen viaje Ian.

martes, diciembre 02, 2014

VOLUME ONE 348: STORYTONE (NEIL YOUNG)


De tanta ocupación a la que se ha entregado Neil Young en los últimos dos años ha corrido el riesgo de accidentarse por exceso de actividad. Musicalmente lo ha hecho con un par de álbumes calamitosos, Americana (2012) y A letter home (2014); personalmente ha roto una convivencia de más de 35 años y se ha divorciado. Otro par de discos, estos sí buenos, una memorias y esfuerzos persistentes en crear, patentar y desarrollar un nuevo sistema de sonido digital han llenado gran parte de la vida de Young desde 2012. Storytone (Reprise, 2014), su último trabajo, desvela al autor audaz, inconformista y a veces genial que es y ha sido.

Los temores con que afronté este disco se han evaporado. Los diez primeros temas los interpreta Neil Young solo, acompañado por un piano en uno, por una acústica en otro, por un ukelele o una armónica, además de su voz. Los diez siguientes son los mismos temas con el añadido de una orquesta, una banda o una big band; en unos casos no encaja muy bien el experimento, en otros, de maravilla. Los dos bloques componen un conjunto aireado por la melancolía, íntimo al desnudo y lírico, en ocasiones muy hermoso, cuando mandan los arreglos y la orquestación.

Nota: 7/10

SOUNDTRACK 159: THE RUTLES: ALL YOU NEED IS CASH


¿Conocéis a los Rutles? No, supongo que no, porque The Rutles no existen. O si. Fueron creados por Eric Idle y Gary Weiss en 1978 para parodiar en un programa de televisión el nacimiento, la carrera y la disolución de The Beatles. La idea original era que la producción formase parte del Saturday Night Live y acabó convirtiéndose en un documental descacharrante, delirante, maravilloso.

Con Idle al frente es lógico que The Rutles: All you need is cash esté filtrado por el humor genuino e intransferible del grupo cómico al que pertenecía, los Monty Phyton. La parodia es de campeonato: para empezar, los cuatro de Liverpool son bastante feos, con Idle como McCartney; después, el grupo en sus orígenes, el viaje a Hamburgo (tocan en un local ahora cerrado y lleno de ratas), los cortes de pelo, los ridículos movimientos mientras actuaban, los numeritos infantiles por el campo y las calles, la histeria de las fans, las películas (Ouch! en vez de Help!), el cambio de rumbo gracias al consumo de… té (con quien les pone en contacto un tal Bob Dylan), el viaje espiritual a la India (donde conocen a un gurú del sexo que viste gabardina), Tragical Hystory Tour, el romance del presunto Lennon con una soldado nazi, la fiebre compositora del supuesto McCartney, la separación… y muchas cosas más.
Aparecen Jagger, Bill Murray, Paul Simon, Belushi y Ayckroyd, Ron Wood, Harrison. Y las canciones son variaciones desternillantes de los propios temas de The Beatles. Podéis encontrarlo en la Red. Si queréis partiros de risa un rato, ya sabéis.

sábado, noviembre 29, 2014

BONUS TRACK 137: WHITE LIGHT (GENE CLARK)


Cuenta Sid Griffin en las notas interiores de este disco que de forma incomprensible desapareció su título en la impresión de la imagen de la cubierta. Junto al nombre de Gene Clark debería aparecer “White Light”, pero solo se imprimió el del autor, sentado a lo lejos, se intuye que junto a una guitarra, contra el horizonte que solo ilumina una luz, un sol, crepuscular. Anécdota al margen, el disco perdura a lo largo de los años como una de las joyas más deslumbrantes del country rock americano.

Se he escrito y dicho que Gene Clark era el talento más notable de The Byrds, a los que entregó fantásticas composiciones. Pero los celos y los egos acabaron por apartar a Clark de la banda solo dos años después de cofundarla junto a Roger McGuinn. Inició un camino en solitario irregular, aunque con algunas maravillosas etapas, como ese trío de discos de comienzos de los setenta que componen White Light (1971), Roadmaster (1972) y No other (1974). El primero es finura acústica, profundidad expresiva, atmósfera libre e irrepetible.

THE WORST OF


Qué manía siempre con lo mejor. Conviene desaconsejar, castigar también, lo he dicho en estas líneas. Alguna revista internacional publica ya sus listas anuales de preferencias musicales. Muy pronto lo harán las nacionales. Cada vez más de aquí y de allá. Pero, ¿y lo peor? ¿Qué es lo peor que han escuchado los expertos y melómanos del rock and roll este año? Y a nosotros, ¿qué es lo que nos ha decepcionado más de entre aquello que hemos seleccionado para merecer nuestra escucha? Yo me quedo con esto, siempre dentro de aquellos artistas y bandas que me han interesado entre los muchos que han pasado por mis oídos.

-Beck, Morning phase
-Counting Crows, Somewhere under Wonderland

-Damien Rice, My favourite faded fantasy
-Damon Albarn, Everyday robots
-Neil Young, A letter home
-Russian Red, Agent Cooper
-Stephen Malkmus & The Jicks, Wig out at Jagbags
-Tori Amos, Unrepentant Geraldines
-Tweedy, Sukierae
-Wolfmother, New crown

Y sumemos a Robert Plant, Imelda May, Joan as Police Woman, Mark Olson, Bob Seger.

sábado, noviembre 22, 2014

VOLUME ONE 347: PHANTOM RADIO (MARK LANEGAN BAND)


La escucha de este disco, entrega de un juego al despiste que practica Mark Lanegan desde hace unos años, abre en mí nuevas reflexiones sobre los caminos que toma o debe tomar un músico con el paso del tiempo, sobre el apego a sus orígenes o su apuesta por el riesgo, sobre la permanencia o la radicalización. Apruebo el cambio sin excesos ni traumas Lanegan no sobrepasa los extremos que cabría suponer en la lógica que ha acompañado a su carrera y que nos ha transmitido, aunque a veces se pregunta uno a qué responden ciertas colaboraciones o variantes de registro. Inclinaciones e inquietudes enriquecedoras del autor, debemos creer.

Tras el insípido Black Pudding con Duke Garwood, el anodino Imitations y el descentrado Ep No bells on Sunday, de este año, Phantom Radio (Vagrant, 2014) parece una coherente continuación de Blues Funeral (2012), firmado también por Mark Lanegan Band. Se repiten atmósferas oscuras adornadas con texturas pop y electrónica y reaparecen viejos ecos bajo los que yace la raíz grunge (el inicial Harvest home y el final Death trip to Tulsa). Aunque un poco inferior al funeral del blues, esta radio fantasmagórica reafirma mi aprecio por músicos como Lanegan que en lugar de ceñirse el traje de todos los días, apuesta por variar el vestuario sin desentonar.

Nota: 7/10

viernes, noviembre 21, 2014

BOOTLEG SERIES 41: DOCTORES, PROFESORES, REYES Y REINAS DE NEW ORLEANS


La música nos lleva a miles de lugares sin movernos del sitio. Esa es la fuerza de la música, su capacidad para hacernos volar y sentir, a la que ayuda mucho nuestra voluntad por entrar en el clima de las canciones y el impulso de la imaginación. Con el viaje a través de las autopistas sónicas de Foo Fighters en la HBO estamos haciendo escalas en ciudades americanas de diversa riqueza musical, aunque en ocasiones filtrada por los condicionantes particulares de Dave Grohl y su banda. Otro medio de transporte más circunscrito a un único lugar, aunque empapado de una enorme variedad musical, es dejarse guiar por una fabulosa caja de cuatro cds que viene a almacenar el testimonio de 85 músicos de ayer y de hoy apegados a la ciudad de New Orleans.

La colección presenta la gran caja musical de New Orleans (Doctors, professors, kings and queens: The big ol’ box of New Orleans), donde los doctores, profesores, reyes y reinas de la ciudad (Neville Brothers, Clarence ‘Frogman’ Henry, Dr. John, Irma Thomas, Little Richard, Eddie Bo, Louis Armstrong, Allen Toussaint, Marcia Ball, Professor Longhair, The Dirty Dozen Brass Band, Fats Domino, Sonny Landreth, The Meters…) nos ayudan a pasear, a flotar y a dejarse embrujar por sus calles y locales aunque nunca los hayamos pisado. La apuesta de este tesoro musical maravillosamente presentado y comentado en un estupendo libreto de 84 páginas consiste en combinar sin orden cronológico, de atrás adelante y de delante a atrás, jazz, blues, ragtime, rock, soul y las peculiares combinaciones generadas por el mestizaje cultural de la ciudad. Y vaya que es un viaje fantástico.

lunes, noviembre 17, 2014

LIVE IN 165: EL TIEMPO, EL AMOR Y DYLAN



Una dosis provechosa de lectura musical. Por mucho que sepamos, siempre nos quedará algo por aprender. Por Time out of mind, Love and theft y Modern times navega el periodista Eduardo Izquierdo en su libro Bob Dylan. La trilogía del tiempo y el amor (66rpm). Trilogía o no, el periodo que cubre la aparición de estos tres discos, entre 1997 y2006, es una buena excusa para recrearse una vez más en los misterios, los acertijos, las travesuras, las palabras y la música de Bob Dylan. En una de sus etapas más luminosas y gratificantes, además. Y de eso sabe Izquierdo un rato largo.

Mmmm, delicioso trago es este libro. A lo ya sabido por quienes no le perdemos el rastro a Dylan añaden estas páginas detalles y datos sabrosos que son el resultado de un esforzado trabajo de documentación. Sabes que estos tres discos son 10 sobre 10 y lanzarse a un baño de oro puro nunca es una pérdida de tiempo. Justificación también para escuchar sus canciones mientras la vista pasa por lo escrito acerca de ellas. El autor recorre los surcos de estos tres álbumes fantásticos y cuenta cómo se gestaron, se produjeron, se grabaron y calaron en la prensa y en el público. Interpreta las letras, formula teorías, recoge opiniones y también las lanza. También cubre las brechas entre disco y disco para reforzar la relevancia, la magnitud, de los tres trabajos discográficos y los años que los envuelven: la salud del músico, una película en la que interviene, un glorioso documental sobre sus primeros años, un maravilloso programa de radio, una gira interminable…

Dylan en estado auténtico. Pasión por Dylan desde el refugio de la escritura. Este libro es una buena inversión.

jueves, noviembre 13, 2014

¿CUÁNTO VALE LA MÚSICA?


Nos lo sabemos todo de él. O casi todo. Lo hemos escuchado cientos de veces, en sus discos oficiales y en unos cuantos bootlegs. Leemos artículos sobre él, reportajes, biografías, reseñas, críticas, teorías, juegos. Lo escuchamos en la radio o vemos sus documentales, sus actuaciones, sus películas. Pensamos en él a veces, en sus giras sin final, en sus hábitos diarios, en las reclusiones, en lo que hay detrás de la imagen, del genio y el mito. Y nos acompaña en casa, en nuestras vidas. Oh, dios, agradecemos su música como el salvavidas en el océano.

Una vez se encerró en una casa en el bosque y llamó a unos amigos para tocar. De allí salieron muchas canciones, algunas reunidas años después en un disco doble, otras (más) en una grabación pirata. Ahora todas, todas, 138, componen una caja de seis discos preparada con mimo y lujo en su diseño y en su sonido para el goce de sus oyentes más fervorosos. O para el descubrimiento de todos.

¿Qué precio tiene su obra? ¿Cuánto vale aquel encierro creativo? ¿Pagaríamos casi 120 euros a tocateja por este tesoro real y oficial de nuestro músico favorito, del que llevamos dentro, del que nos hace amar la música cada día un poco más? ¿Tenemos otras facturas en nuestra vida cotidiana en las que emplear esta parte de nuestro sueldo o nuestros ahorros?

The answer, my friend, is…

martes, noviembre 11, 2014

VOLUME ONE 346: SONIC HIGHWAYS (FOO FIGHTERS)


La ambición que caracteriza el proyecto Sonic Highways, surgido de la incontinencia creativa de Dave Grohl, se traduce en un leve desequilibrio en sus resultados. Notable muy alto a la serie de la HBO, aprobado al álbum, el noveno del grupo.

El líder de los Foo Fighters ha querido expresar su amor por la música y los músicos con los que creció, y que de algún modo inspiraron a él y a su banda en su carrera, a través de un apasionante viaje a ocho ciudades estadounidenses y su herencia musical. La serie recoge esos viajes, un repaso a cada entorno (muy bien filmado y ágilmente montado) y la grabación de un tema del disco en un legendario estudio de cada ciudad, con el que se cierra cada episodio.

Grohl no me cae especialmente bien, me carga: sabe rodearse bien y presume de sus amistades, disfruta actuando como un tipo demasiado guay que trabaja mucho y colabora aquí y allá. Pero aprecio parte de esa hiperactividad, como cuando rodó el documental Sound City sobre el célebre estudio de Los Angeles o ahora cuando crea y dirige la serie Sonic Highways. El experimento es una forma diferente, muy atractiva y bien hecha de promocionar el nuevo disco de su banda. Y de manifestar el agradecimiento íntimo que siente por la fuerza emocional de la música.

Un párrafo sobre el disco, Sonic Highways (Roswell, 2014). Foo Fighters no me seducen mucho, nunca lo hicieron, y seguirán sin hacerlo. Sí, más de una canción funciona (Something from nothing, Outside), las guitarras se te meten dentro y te agitan, te hacen saltar y sudar, pero también hacen agotadoras las canciones. Porque Grohl grita de más cuando alcanza el clímax y algunos temas padecen una tendencia nada disimulada a la épica trascendente.

Nota: 6,5/10

SOUNDTRACK 158: UN BODRIO CON ELVIS


Me dio por ver una película con Elvis Presley, una de las más conocidas de la treintena de films que rodó el Rey entre 1956 y 1969. Muy pocas merecen la pena, la mayoría son muy malas. Cita en Las Vegas, o Viva Las Vegas, según su título original y la animosa canción, es una de las malas. Y ridícula, estúpida.

Con el rock and roll prácticamente en pañales y la eclosión social y cultural de esta música y su efecto en la juventud al rojo vivo, Elvis (cantante, showman y fenómeno popular al margen) era sobre todo un suculento producto comercial y para venderlo había que explotarlo al máximo. El coronel Parker utilizó el potencial de la estrella del rock que representaba y lo convirtió además en una figura de cine. Actor es un término que le queda demasiado grande.

Vista en su día, Viva en Las Vegas (George Sidney, 1964) tendría su gracia, lo imagino. Los fans de Elvis la disfrutarán aún con una sonrisa perdonando sus defectos y defendiendo su encanto. Vista hoy, es una película mala de verdad.

Elvis es un mecánico muy chulo que nunca se ensucia ni se despeina ni se desmaquilla, además de un piloto de coches que sabe surfear de maravilla, manejar un helicóptero como si nada y cantar. Canta cuando le apetece, allá donde hay una banda que clava los temas que él interpreta o donde por arte de magia aparecen de la nada una guitarra o un piano para cantarle una canción a una jovencita que le hace tilín, una estupenda Anne Margret. Como quiere conseguir un motor especial para ganar una carrera cree que ganando un concurso de canción (qué casualidad) podrá pagarlo. Su tema (Viva Las Vegas) empata con el de la chica (otra casualidad) y el desempate lo decide la intensidad de los aplausos del público. Al final gana pero no obtiene el dinero, que en un giro incomprensible de argumento se lo financia el padre de la chica. Lo monta en el coche en tiempo récord y llega a punto para correr. Arranca el último en línea de salida y, cómo no, gana. Cruza la meta, cortinilla secuencial, y lo vemos casado con la chiquilla, a la que antes solo le ha dado inocentes besitos. Ah, ingenuo cine.