viernes, mayo 22, 2026

LOS DISCOS DE NUESTRA VIDA / UNA VIDA LLENA DE DISCOS


Sin vanidad alguna (aunque lo proclame el nombre de su blog), J está embarcado en un precioso y emocionante proyecto: cubrir un año entero reseñando, en clave muy personal y sentimental, aquellos discos que han sido, y son, importantes en su vida. A ritmo de un álbum por día, con foto del elegido y el relato que explica por qué ese disco es especial.

Qué bueno. Vas viendo la sucesión de entradas y descubres que has escuchado prácticamente todos y que la mayoría también te gustan mucho. Te sorprendes por alguna selección inesperada (porque no te encaja en la idea o imagen que te has hecho del bloguero o porque en realidad ese álbum a ti no te gusta nada). Pero casi siempre te imaginas a J, y a ti mismo, viviendo eso disco tan bueno en el momento en que llegó a tu vida.

Así, ves a las personas que te acompañaban cuando de repente descubres un álbum de Wilco o The Black Crowes; recuerdas el impacto que te causó un día, una semana, un mes; los hechos y momentos que marcaron tus pasos cuando esos discos eran tu banda sonora...

Estoy convencido de que, si me pusiera a ello, también crearía mi propio diario discográfico a lo largo de un año. Sería un ejercicio de reflexión, nostalgia y, al fin y al cabo, bienestar. Pero J lo está haciendo muy bien. Sigamos leyéndolo, con su música en la cabeza.

jueves, mayo 21, 2026

GREATEST HITS 373: CHINA GIRL (DAVID BOWIE)

Creo que este fue el primer vídeo que vi de David Bowie, y durante mucho tiempo mantuve en el recuerdo la tórrida y a la vez húmeda escena de la playa, la desnudez de los cuerpos unidos que las olas bañan en la orilla. Deteniéndome más tarde con otra atención en la historia que cuentan las imágenes, no pude evitar reírme con la ingenuidad del relato, la ridiculez de algunas escenas. Pero China girl me sigue pareciendo una de las mejores canciones de Bowie, presente en un disco que me gusta reconocer, Let's dance (1983). Iggy Pop, que quizá debía algunos favores, comparte los créditos autorales de un tema terriblemente seductor, y Bowie, susurrante o impulsivo, lo eleva hasta niveles arrebatadores.

lunes, mayo 18, 2026

SOUNDTRACK 298: MICHAEL


No fui demasiado exigente. Me conformé con una eficaz narración, buenas actuaciones, sólida dirección. Cine de entretenimiento puro, bien hecho. Aunque quedase mucho por contar, aunque no llegásemos al fondo del asunto. Pero queda la música. Y qué música. Se disfruta mucho en Michael, mucho, más en una pantalla grande y con el sonido bien alto. Porque Michael Jackson era único. Cuando cantaba delante de sus hermanos, cuando era zombi en Thriller, el rey de los gamberros en Beat it, bailando en Billy Jean, zarandeándose en Bad. Con el tiempo, con lo que sabemos y lo que no, con lo que intuimos, la historia de Michael es triste. Pero tío, tener la oportunidad de escucharlo cada vez que puedas a todo volumen y verlo tan eléctrico en un escenario, lo convierte en un gigante.

domingo, mayo 17, 2026

VOLUME ONE 718: LITTLE WIDE OPEN (KEVIN MORBY)

Si tienes un gato al que llamas Morby y un perro al que llamas Bruce (vivos o muertos), es que un tal Kevin y un tal Springsteen son algo más que músicos a los que admiras. Te acompañan siempre, te dan luz, te orientan o te animan cuando más lo necesitas. Probablemente hasta el fin de tus días.

"El cielo es un lugar en la tierra". Escuchas a Kevin cantar y dices sí, porque sabes que en la tierra hay un lugar que es como el cielo, y solo lo sabes tú, tú lo sabes explicar. En Badlands, o en tu tierra. Morby y Springsteen tienen canciones que llevan el mismo título. Porque han estado ahí, en esas malas tierras.

Bueno y bonito. Tan bueno y tan bonito. ¿Cabe algo más? Little wide open (Dead Oceans, 2026), es eso: bueno y bonito. Mucho. Por eso es un diez, un 10, el trabajo de un maestro, la música que va contigo, en la voz y su discurso y en cómo bombea un bajo, sisea la percusión o las cuerdas te aprietan.

Esa es la fiesta. Celebrar lo que te atrapa y conmueve, el modo en como un tipo al que abrazarías cada vez que te lo encontrases te habla del cielo abierto y de la tierra, de amar y vivir. Kevin Morby, en nuestros altares. ¿Qué más desear? Nada más. Por un largo tiempo no tengo ganas de escuchar nada más.

Nota: 10/10 

viernes, mayo 15, 2026

ES SOLO ROLLING STONES, PERO ME GUSTA

Cuando nací, el tipo que cantaba con sus labios gruesos estaba a punto de cumplir 30 años, los mismos a los que se acercaba el guitarrista tan feo que se movía a su lado.

El tiempo corrió, unas veces despacio, otras deprisa. Más canciones, más guitarras, más discos que empecé a comprar cuando llegué a la adolescencia. Que seguiré comprando.

Mick tiene 82 años, como Keith. Yo hoy cumpliré uno más. Muchos se quedaron por el camino, el suyo no tiene fin, yo les acompañaré. Sus lenguas nos lamen, su música nos mantiene vivos.

domingo, mayo 10, 2026

VOLUME ONE 717: PREGÚNTALE A SARAH CONNOR (NAT SIMONS)


Prometo que si esta mujer viene a mi ciudad me las arreglo para ir a su concierto. Porque hace falta algo de ese disfrute genuino de lo auténtico cuando la música es tu lenguaje. Y ahora Nat Simons habla con la seguridad de las lecciones aprendidas, de los muchos kilómetros recorridos y de experiencias enriquecedoras aquí y más lejos, ya con el castellano naturalizado en sus versos, entre los contornos de la música americana y sintiéndose más libre hacia parcelas de rock íntimo perfilado con elegancia. Es lo que uno siente recreándose en los cortes de Pregúntale a Sarah Connor (Calaverita Records, 2026), una emoción pura que ya se advertía cuando Natalia se atrevía a grabar en inglés junto a Gary Louris y que ahora se reafirma con un sonido y un discurso más desatado que alcanza el éxtasis cuando no lo ves venir. Con dos guitarrazos, otro par de estribillos demoledores y el eco flotante que envuelve un puñado de buenas canciones.

Nota: 7,5/10 

viernes, mayo 08, 2026

BONUS TRACK 331: GOOD SINGIN', GOOD PLAYIN' (GRAND FUNK RAILROAD)


Claro, yo también. Fue gracias a Homer Simpson como conocí a Grand Funk Railroad. Aquellos que crecimos con Los Simpsons corrimos a buscar algún modo de escuchar canciones de aquel grupo al que describía entusiasmado Homer en un episodio de las primeras temporadas. “¿No conocéis a Grand Funk Railroad? ¿Las letras descamisadas de Mark Farner? ¿El bajo aplastante de Mel Schacher? ¿La habilidad a la batería de Don Brewer?”, preguntaba a unos chavales. Aquellos primeros catálogos musicales de música libre en internet nos conectaron con Farner, Schacher y Brewer.

Fuimos degustando sus temas más conocidos en recopilaciones al tiempo que leíamos cómo había surgido aquella banda de rock duro y funk y qué había pasado con ella. Pasamos a sus discos más conocidos, los de los primeros años en que tanto vendieron y tan conocidos fueron, aunque no tan respetados. Duro y energético era su sonido. Quizá no llegamos a completar su discografía porque se nos mezcló mucha música que escuchar en aquellos años. Pero volver a GFR nunca es mala idea.

Así que hoy toca rescatar Good singin’, good playin’, un álbum de 1976 que produjo el mismísimo Frank Zappa. Era el segundo de aquel año, ya el decimotercero desde 1969 (qué barbaridad), y acabaría siendo de los últimos de estudio antes de la publicación de directos y colecciones, la huida de las grabaciones, alguna que otra gira. Podría esperarse, y entenderse, que el grupo podría sonar descafeinado, desfigurado por roces o peleas internas, desubicado incluso en una época en que un cúmulo de estilos y corrientes musicales con otras tendencias y públicos llegaron a coincidir. Venía la banda, ya un cuarteto, de trabajos sosos y ramplones, y aunque este disco queda lejos de sus mejores trabajos, sí captura la identidad abrasadora de Farner y compañía en sus piezas más luminosas (Just couldn't wait, Crossfire, Out to get you).

martes, mayo 05, 2026

VOLUME TWO 139: JEFF BRIDGES


Hoy toca Jeff. Jeff el músico, aparcamos al actor. Jeff Bridges, como muchos otros artistas de las pantallas, cubre su currículo con algún que otro episodio musical y discográfico, nada del otro mundo, una experiencia más para fortalecer su atractiva figura. 

Allá por el año 2000 me encontré sin esperármelo con Be here soon, su primer álbum, en la que por entonces era mi tienda habitual de discos (hoy ya no existe, hoy ya no queda ninguna que merezca favoritismos). El actor venía de ser el mítico Nota en El gran Lebowski y su capricho musical, con Michael McDonald entre los productores, dio como resultado un trabajo fresco y sin ambiciones. A Jeff se le notaba suelto y cómodo, disfrutando con algo con lo que no iba a pasar a la historia pero era más que digno.

Pasaron once años y un merecido Oscar en el pellejo de un músico de country en el film Crazy Heart para que Jeff volviese al estudio para cantar. Como el respetado productor T Bone Burnett había sido el director musical de aquella película, debió convencer a Bridges para rubricar la colaboración con un segundo disco. Tenía buena pinta la propuesta, con Burnett reclutando a sus hombres y mujeres de confianza (Ribot, Crouch, Bellerose, Ciancia, Pahl, Sam Phillips, Rosanne Cash) para respaldar al actor. En cambio la aventura salió torcida. A veces ocurre eso, que los buenos músicos no forman la orquesta que mejor debe sonar. Porque a Jeff no se le nota tan relajado como en su primer disco sino más bien constreñido por la pulida pero plana producción de T-Bone, que no suele fallar con la batuta pero esta vez patinó.

Un par de discos más firmó Bridges en los años siguientes, que no he tenido a mi alcance. Quizá algún día. 

sábado, mayo 02, 2026

VOLUME ONE 716: I'M PEOPLE (HISS GOLDEN MESSENGER)


Cada dos o tres años, Michael Taylor, el mensajero del siseo dorado, nos recuerda que el oficio de cantar, componer e interpretar es un loable y gratificante arte. Sus obras, producto de una paleta que ha mezclado de forma armoniosa los colores del folk, el pop, el rock y el soul en diferentes dosis, son unas veces generosas y estimulantes, con mayor o menor capacidad para dejar rastro en el deleite; otras veces perduran, asombran, conmueven. Aunque M.C. insista en mantener ese relajado, limpio y funcionarial tono en su manera de cantar, rico en detalles si se raspa. 

Con I'm people (Chrysalis, 2026), Hiss Golden Messenger entrega otro disco de los del segundo grupo, a la altura exquisita de Hallelujah Anyhow (2017) y Quietly blowing it (2021). Aunque creas que el músico va a acomodarse otra vez en su efectiva receta, sus temas se expanden discretamente y toman en esta ocasión, bravo, una dirección que los llevan a las esencias espirituales del mejor Van Morrison de los setenta, como en ese fantástico final (qué maravilla de título, 'Depende del río) en el que Sam Beam queda invitado para coronar un álbum estupendo.

Nota: 8/10