Caras B, versiones alternativas, demos, tomas en directo, temas inéditos... Hay mucho donde escarbar para mantener a un músico en el mercado o al servicio de sus fieles. Cuando llueven ofertas como estas, en general dirigidas al consumo de los seguidores más leales, o se traga con todo o se es exigente. Tenemos ahora a PJ Harvey de vuelta a su obra maestra Stories from the city, stories from the sea, recuperada 21 años después en un disco que contiene solo demos de cada uno de sus temas. No suelo entretenerme con material musical alternativo al original, pero a este archivo de Polly Jean no le pongo reparos; es más, con toda la crudeza que presentan los cortes, despojados de acabados limpios y más próximos a la desnudez seca de sus primeros álbumes, no hay duda alguna en constatar que el contenido bruto de esta obra ya era materia valiosísima con la que pulir extraordinarias canciones. Eso es lo que pienso de temas como Big exit, A place called home, The whores hustle and the hustles whore, This is love o el supremo cierre que es We float. Las demos de estas piezas, y de todo el disco en conjunto, son los bocetos de lujo de un álbum que resiste la corrosión y el óxido.
viernes, febrero 26, 2021
BOOTLEG SERIES 93: PJ... MÁS CRUDA
Caras B, versiones alternativas, demos, tomas en directo, temas inéditos... Hay mucho donde escarbar para mantener a un músico en el mercado o al servicio de sus fieles. Cuando llueven ofertas como estas, en general dirigidas al consumo de los seguidores más leales, o se traga con todo o se es exigente. Tenemos ahora a PJ Harvey de vuelta a su obra maestra Stories from the city, stories from the sea, recuperada 21 años después en un disco que contiene solo demos de cada uno de sus temas. No suelo entretenerme con material musical alternativo al original, pero a este archivo de Polly Jean no le pongo reparos; es más, con toda la crudeza que presentan los cortes, despojados de acabados limpios y más próximos a la desnudez seca de sus primeros álbumes, no hay duda alguna en constatar que el contenido bruto de esta obra ya era materia valiosísima con la que pulir extraordinarias canciones. Eso es lo que pienso de temas como Big exit, A place called home, The whores hustle and the hustles whore, This is love o el supremo cierre que es We float. Las demos de estas piezas, y de todo el disco en conjunto, son los bocetos de lujo de un álbum que resiste la corrosión y el óxido.
jueves, febrero 25, 2021
LIVE IN 257: RESUCITAR A LOS MUERTOS... TONY JOE WHITE
Revivir a los fallecidos más allá del recuerdo, o de un disco pinchado, una película proyectada... No es nuevo recuperar la voz de un muerto en canciones póstumas: Rick Rubin lo hizo para completar algún volumen de la última producción de Johnny Cash utilizando ensayos archivados o música sin publicar antes de morir. Dan Auerbach hace ahora algo similar con demos guardadas de Tony Joe White, fallecido a finales de 2018. El hijo de White no consiguió convencer a su padre en vida para grabar lejos de su estudio casero ni con otros productores; pero aquellas voces y guitarras que en su día grabó de modo primitivo y enterró verán la luz tras habérselas entregado a Auerbach, que anhelaba trabajar con el pantanoso cantautor norteamericano. Con la tecnología como arma para resucitar aquello que ya no existe, Dan lleva a su sello discográfico la música inédita de White y la reviste con el concurso de veteranos músicos de Nashville, a los que une al joven Marcus King. Smoke from the chimney, se llama el álbum, listo para mayo. Tiene buena pinta.
lunes, febrero 22, 2021
VOLUME ONE 561: HUNTER AND THE DOG STAR (EDIE BRICKELL & NEW BOHEMIANS)
Siempre tendré a Edie y sus bohemios entre mis debilidades musicales. No son un grupo que vaya a hacer saltar la banca, no va a revolucionar nada ni a pasar a la historia por logros, exitazos, discografías ejemplares o escándalos, no va a sumar grupos de fans o despertar una fiebre de culto de un día para otro. Con la modestia de lo que hasta ahora ha hecho es suficiente para que le guarde un rincón generoso en mi corazón. Todo aquel que recuerde aquel fascinante tema de 1988 con que se dieron a conocer, What I Am, se habrá preguntado alguna vez: ¿qué fue de Edie Brickell & New Bohemians? Pues no mucho, la verdad. Solo han grabado cinco discos hasta hoy, con paréntesis de 16 y 12 años entre alguno, aunque Edie, además de criar a tres hijos con Paul Simon, ha firmado otros tres meritorios álbumes en solitario y otros dos junto al actor y músico Steve Martin. El grupo se unió de nuevo el año pasado para dar a luz Hunter and the Dog Star (Shuffle, 2021).
Y aquí tenemos de nuevo a Edie y sus chicos tal como son, con otro trabajo bien hecho que tampoco creará pasiones y pasará desapercibido, pero al que yo vuelvo a entregarle mis aplausos. Porque la banda se lo ha pasado bien tocando, se nota; le han salido un par de temas divertidos e impredecibles (Sleeve, My power, que abren y cierran el disco) y al oficio de cultivar el pop ameno y elegante le siguen saliento con facilidad arrebatadores estribillos (Don't get in the bed dirty, I don't know). A mí me basta.
Nota: 7/10
viernes, febrero 19, 2021
SOUNDTRACK 256: EL ESTUDIO EN LA GRANJA: ROCKFIELD
Una enciclopedia de estudios de grabación sería un tesoro de hitos y anécdotas, un catálogo de secretos y confidencias también. Desde los más emblemáticos a los más modestos estudios, se nos revelarían las sesiones privadas y las dinámicas de trabajo de los músicos en plena definición de sus discos; quizá constatásemos por qué algunos son genios, o por qué otros no lo son tanto. Rockfield estaría en esa enciclopedia. ¿Qué tienen en común Queen, Motorhead, Simple Minds, Oasis, Black Sabath, Coldplay, Robert Plant y The Stone Roses? Sin tener en cuenta que comparten nacionalidad, habría que comprobar si alguna vez coincidieron en el mismo festival. Si no es el caso, la respuesta es que alguna vez en sus carreras grabaron música en una vieja granja del este de Gales que desde mediados de los años 70 es también un estudio. Rockfield.
De eso trata el documental Rockfield: The studio on the farm, un muy entretenido repaso a cómo los hermanos Charles y Kingsley Ward, quienes una vez quisieron ser estrellas del rock, se quedaron muy pronto fuera del camino y convirtieron la granja en la que se habían criado en un estudio de grabación profesional, con el paso de los años equipado con la tecnología adecuada y actualizada. Su idea era que los músicos pudieran también alojarse y relajarse en el lugar mientras los hermanos se afanaban atendiendo la granja. Lo de la relajación, se abre a interpretaciones personales, seguro que Lemmy, Ozzy, Liam Gallagher y Stone Roses no se apartaban para entregarse a la lectura con el trinar de los pájaros y el mugido de las vacas como sintonía. Es agradable y a la vez entrañable ver este documental, e imaginarse el influjo (o no) de la naturaleza en aquellos seres poseídos por los espíritus desatados del rock.
Nota: en Rockfield también tomaron forma en más de 40 años trabajos de músicos tan dispares como Adam and The Ants, Mike Oldfield, Judas Priest, Clannad, Iggy Pop, Suede, Badly Drawn Boy y unas cuantas decenas más.
lunes, febrero 15, 2021
VOLUME ONE 560: COLLAPSED IN SUNBEAMS (ARLO PARKS)
Este descubrimiento, esta silenciosa irrupción, produce muy agradables sensaciones. Hacen falta. La voz y la música de la británica Arlo Parks tiene algo de amistosa cercanía y en la imaginación lleva a sofisticados ambientes y amables evasiones. Neo soul, lo llaman algunos. No ando muy puesto en nombres, pero aquello que me gusta bajo la sombra de este estilo suele gustarme mucho. Como esto. Tiene 20 años solo Arlo Parks, y su nombre artístico esconde el que la trajo al mundo, Anaïs Oluwatoyin Estelle Marinho, cruce de varias sangres. La he visto en reseñas elogiosas y en reportajes que incluyen su primer álbum entre las más recientes tendencias con las que los expertos nos orientan sobre "lo que hay que escuchar". Collapsed in sunbeams (Transgressive, 2020) tiene una plaza merecida en ese grupo de novedades admirables. A falta de poder emparentarla con referencias del nuevo soul, diría que el álbum transmite la misma atmósfera que la mejor cosecha de Morcheeba, en especial la que contiene el glorioso disco Big calm, aunque sin escorzos ni programaciones. Arlo Parks guarda madurez en sus mensajes, sin morderse la lengua, y fabrica suaves sensualidades que se traducen en un puñado de piezas magistrales (Hurt, Hope, For Violet, Eugene).
Nota: 8/10
domingo, febrero 14, 2021
LIVE IN 256: LOS DIRECTOS DE TITO LESENDE
Al final le he echado mano, vista, oído y emoción al volumen con el que mi paisano Tito Lesende ha querido revivir las sensaciones añoradas de la música en vivo. Desde el tocadiscos ahora que no podemos ni rozarnos en una sala, un teatro o un pabellón, o con el reproductor en marcha, y unos cuantos recuerdos de vivencias irrepetibles. La propuesta, el repaso, el juego, se llama Los 100 mejores discos de rock en directo, que edita Efe Eme, al que el prólogo de Fernando Neira y la introducción del autor invitan irresistiblemente. La selección, explica Lesende, excluye la música en castellano (objeto, quizá, de un próximo volumen), y una vez metidos en materia se trata de dejarse poseer por la música directa y en directo que nace de los artistas seleccionados. Estaremos de acuerdo con una buena parte, tendremos cuentas pendientes, quizá querremos escuchar aquello que antes no nos atraía o deseemos volver a dejarnos devorar por lo que una vez nos engulló vivos y nos dejó en los huesos. La música en vivo, en todo caso, es una necesidad, y es una de esas cosas que muchos llevamos casi un año queriendo recuperar para sentir que aún tenemos pulso.
Esta es mi experiencia con el libro de Lesende: he escuchado 44 discos de los 100 que escoge, de los que tengo algo más de la mitad; me animo a dedicarle mi tiempo a dos puñados de álbumes (Little Feat, Depeche Mode, Bonnie Raitt y Rush entre ellos) y seguiré resistiéndome a otro puñado (Judas Priest, Genesis, Sepultura y Scorpions, por ejemplo). Algún día jugaré a hacer mi lista particular para incluir alguno que he echado de menos (y sí, ahí meto al menos dos en castellano, de Radio Futura y Miguel Ríos).
viernes, febrero 12, 2021
BOOTLEG SERIES 92: BABY HUEY
¿Quién fue Baby Huey? El soul y el funk de bandera estadounidense dan cobijo a cientos de músicos que no llegaron a sentir el hormigueo del éxito, ni siquiera el gustillo de verse escritos y leídos en unas cuantas buenas reseñas. Son, fueron, nombres de tercera o cuarta fila que merecían habitar en divisiones más altas. Quizá Baby Huey estaba llamado a moverse en esas esferas, pero su vida breve le imposibilitó llegar a más altura que aquella en la que, con el tiempo, acaban ocupando músicos de culto. Objeto de culto o no, Baby Huey, nacido con el nombre de James Ramey en 1944, solo llegó a cumplir 26 años. Se movió en la escena soul de Chicago, donde su imponente presencia no pasaba desapercibida, aunque acabaría por quitarle la vida. Sufría un serio problema glandular que le causaba excesivo sobrepeso. El añadido del consumo de drogas terminaría con su vida a finales de 1970, sin poder escuchar el que fue su único disco: The Baby Huey Story: The Living Legend. Este álbum es una joya, si cabe para el orgasmo de coleccionistas de rarezas. Con el respaldo del gran Curtis Mayfield y el apoyo de la banda The Babysitters, destila el sudor soulero y el éxtasis de comunión con la audiencia que también salía de la voz y el cuerpo de otro hombre grande como Solomon Burke. Un tesoro de verdad.
miércoles, febrero 10, 2021
BONUS TRACK 234: ARE YOU GONNA GO MY WAY (LENNY KRAVITZ)
A Lenny Kravitz lo incluyo en el apartado de músicos de alto rango con los que no consigo entusiasmarme. Y eso que tiene discos realmente buenos, alguno notable, cuya calidad hace olvidar sus mediocres apuestas (Baptism, Raise Vibration). Basta entretenerse con su debut, Let love rule (1989), o con Lenny (2001) o Black and white America (2011). En el mismo paquete debe meterse Are you gonna go my way (1993), álbum con el que Kravitz consolidó no solo su poderosa imagen, muy del gusto de los cazadores de tendencias, estampa fashion, proyección molona, también su talento al frente y detrás de las canciones. Fue su tercer disco, donde mejor eclosiona la huella heredada de Led Zeppelin, y cuyo contrapunto lo ponen temas más plácidos entre el pop y el rock salpicados de tintes soul. Ese arranque a lo Hendrix del tema titular es todo un latigazo seductor, al que suceden baladas dignas y alguna que otra vigorosa exhibición guitarrera, unas y otras ancladas en tiempos indefinidos, más bien bastante antes de aquel 1993. Kravitz repitió estas fórmulas en los álbumes siguientes, cada cual con aportaciones nuevas y alguna experimentación de géneros. De forma eficiente, resultona, aunque no arrolladora. Quizá sea eso lo que le echo en falta a su música.
domingo, febrero 07, 2021
VOLUME ONE 559: CUANDO SUBA EL RÍO (SERTUCHA)
Qué bien sienta encontrarse a quienes siempre tendrán nuestra admiración en el motor de quienes empezamos a admirar, arraigados en el fondo para traer al frente nuevas superficies, paisajes sonoros que en el presente beben de la fuente inspiradora de un pasado que parece lejano. Atención a este álbum, amantes del rock americano, nostálgicos del folk rock de California: su autor tiene raíces vascas, identidad en A Coruña (qué de lujos musicales guarda esta ciudad) y adopción extremeña, y al oírlo cantar al abrigo del baile reposado de guitarras acústicas y eléctricas creerías que estás ante un nombre de primera fila de aquella soleada generación, allá por comienzos de los setenta, solo que expresándose en castellano. Aritz Sertucha, miembro de esa exultante banda que es Milana, se bautiza en solitario con Cuando suba el río (Milanamúsica Records, 2021), grabado en dos días en el estudio de Hendrik Röver en Cantabria.
En este disco de primorosa instrumentación te encontrarás a un autor de voz propia y con sobresaliente en magisterio de rock americano de raíces. En sus genes musicales conviven Stephen Stills, Neil Young (y por extensión Buffalo Springfield y CSN&Y), Jackson Browne, Roger McGuinn, Gram Parsons... Que no intimide tanta referencia, tanta geografía... debe tenerse en cuenta y saborearse por ello: Sertucha asimila las mejores enseñanzas y obtiene el doctorado. Los dos álbumes de su banda nos llevaban a campos polvorientos e historias pesimistas; Cuando suba el río desprende más luminosidad y apela a los hogares que todos buscamos. Hay piezas de gran goce (La canción del hombre muerto, Que no me puedan machacar, Cosecha) y perlas que da gusto llevarse al oído (Cuando suba el río, Feliz). El mejor rock americano tiene en Sertucha un brillante exponente.
Nota: 8/10
viernes, febrero 05, 2021
BOOTLEG SERIES 91: OUR NEW ORLEANS
"Mi Steinway, mis discos, mis arreglos, mi estudio... todo se ha perdido. Tengo ocho pies de agua en mi casa cerca de Bayou St. John (...) Pero el espíritu no se ha hundido, todavía tengo mi música. Dadme un martillo, estoy listo para hacer mi parte". (Allen Toussaint)
Es bueno recordar y ensalzar estos gestos cuando hace falta unión y arrimar el hombro para superar el hundimiento. El agua desbordada no acabó con la música en la ciudad de la música. Entre septiembre y octubre de 2005 una veintena de músicos de New Orleans grabaron un disco benéfico como homenaje a su ciudad y sus gentes, castigadas desde agosto por el mar furioso del golfo que rompió los diques y ahogó las calles. Miles de personas perdieron sus casas y propiedades por el huracán Katrina, a muchos vecinos se los tragó el agua. Aquel disco, Our New Orleans, se acaba de reeditar en vinilo con cinco temas más.
Escuchar alguna de aquellas canciones continúa provocando emociones poderosas. Hay temas que, entre la nostalgia y la aflicción, consiguen transmitir el dolor de la población y el encanto lastimado de la ciudad, con los desfiles de sus calles y la música por respiración. Es un álbum magnífico y conmovedor en el que participaron productores como Hal Willner, Ry Cooder y Joe Henry y músicos como Allen Toussaint, Dr. John, Randy Newman, Irma Thomas, Eddie Bo o Dirty Dozen Brass Band. Nada tiene desperdicio, y entre todo su valioso contenido sobresale la inmensa contribución de Buckwheat Zydeco y el tema Cryin' in the streets.
martes, febrero 02, 2021
VOLUME ONE 558: REVOLUTIONARY LOVE (ANI DIFRANCO)
Alguna vez en este blog he dado forma a un texto como si de algún modo escribiera una carta de amor. O expresara un agradecimiento inmenso a un músico o una banda, o a un disco en particular, por ser parte importante, definitoria, de mi vida. A Ani DiFranco la he amado con mis palabras y gracias a su música, entregado a alguno de sus trabajos más brillantes o absorbido en el remolino de algún concierto al que ella me atrajo un día. Ani es para mí una de esas figuras de la música (pocas hay) a las que me siento más cercano; una cercanía que consiste en olvidarme de todo lo demás y dedicarle a su música mi tiempo, en imaginar una tarde de invierno escuchando sus canciones con ella y dejar que la noche envolviese nuestra conversación. Mi forma de concebir la música y el poder de su esencia no sería la misma si hace 25 o 30 años, ya no recuerdo, no hubiera sabido de Ani.
Revolutionary love (Righteous Babe, 2021) entra en el grupo selecto del legado extraordinario de Ani DiFranco y ocupa un lugar de honor junto a obras como Not a pretty girl, Knuckle down, Little Plastic Castle o Binary. De verdad. Dos días, solo ese tiempo en el estudio, dieron para mucho en esta época de encierro. Cubre sus canciones y mensajes, su independencia soberana, con seda y esponjas. Cálida como nunca, calmada y elocuente en su denuncia, fina y escalofriante con su guitarra, compone la mejor colección de canciones en mucho tiempo (Revolutionary love, Do or die, Shrinking violet, Metropolis, Simultaneously). Yo, de nuevo, me deshago en su música. Todo tuyo una vez más. Y gracias siempre.
Nota: 9,5/10
sábado, enero 30, 2021
BONUS TRACK 233: HONESTIDAD BRUTAL (ANDRÉS CALAMARO)
Ando de ruta histórica por el rock latinoamericano. Rompan todo me conduce. Es una magnífica serie documental que emite una plataforma audiovisual, y que, de forma apasionada, ágil, con acertados testimonios de protagonistas directos y oportuno material de archivo, explora las raíces, los primeros acordes, el impacto inicial, la respuesta social e institucional y la evolución del rock en los países de América Latina, principalmente Argentina y México, también Chile, Uruguay, Perú. Muy recomendable. Estoy descubriendo a bandas y músicos que fueron semilla o que hicieron crecer el árbol rockero de esas latitudes (Manal, Almendra, Los Abuelos de la Nada, Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, Soda Stereo, El Tri, Café Tacvba...). En ese camino que sigo doy unos pasos adelante y me recreo un par de horas largas en un disco que hacía mucho tiempo que no escuchaba y que ahora, intacta su huella, considero aún formidable: Honestidad brutal, de Andrés Calamaro en 1999.
El músico argentino, nunca tan brillante como en este trabajo en mi opinión, adoptó una actitud catárquica para afrontar las angustias que le perseguían: una agotadora gira y la ruptura con su pareja. Tenía cientos de canciones en su libreta e hizo malabarismos y conjuros con ellas para acabar seleccionando las 37 que conforman este álbum doble, tantas como los años que cumplía aquel año. La experiencia, también asfixiante, dio como resultado un álbum grabado en tres países (Estados Unidos, España y Argentina), carísimo, versátil, de variable geometría, polémico, gamberro, nostálgico, que suda dylanismo por casi todos sus poros (la voz raspada, la entonación estirada, esa portada teñida en rojo y negro que remite al Blood on the tracks con que Dylan quemaba espíritus). Solo cojea el Calamaro abrazado al tango, pero deslumbra el que se empaña de rock, de blues, reggae y funk. Canciones hay muchas que sobresalen, mas quédense con Negrita, El día de la mujer mundial, Veneno, No tan Buenos Aires o esta obra maestra: Con Abuelo. Calamaro nunca más llegó a esta grandeza.
miércoles, enero 27, 2021
SOUNDTRACK 255: ALTA FIDELIDAD, LA SERIE
¿Sabíais que Alta Fidelidad tiene versión televisiva? Veinte años después de su entrañable adaptación al cine de la mano de Stephen Frears, la sensacional novela de Nick Hornby, de obligada lectura para todo melómano, adopta formato de diez capítulos de media hora. Vamos al grano: no, High Fidelity, la serie, no está tan bien como la película. Le encuentro un problema evidente: la existencia de una magnífica versión anterior, que para todo aquel que la admire supondrá un lastre con el que cargue el modelo televisivo. No está mal el producto, en realidad, pero el peso del film, del que no se puede desprender, no juega a su favor.
Estamos en Nueva York. Volvemos a tener una tienda de discos (vinilos en concreto), que parece que se siguen consumiendo. Y al frente, Rob, a quien le gusta hacer sus top five y repasa las relaciones afectivas de su vida para hacer frente a la ruptura con la última de ellas hace un año. Esta vez Rob es Robyn, una mujer, una más que aceptable Zoë Kravitz, cuya madre fuera de la ficción, Lisa Bonet, era una de las novias de Rob, John Cusack, en la película de Frears. La también hija de Lenny Kravitz salva el tipo distanciada de los rasgos de Cusack, pletórico como afligido despechado, pero como compañeros de tienda no están a la altura los principales sencundarios, un friki sensible blanco y una alborotadora negra; sobre todo por la falta del carisma que sí les sobraban a Todd Louiso y a Jack Black en la versión cinematográfica.
En fin, la serie es un complemento intrascendente del libro y de la película del que merece salvarse el atractivo de Kravitz. Se ve y se olvida, aunque te vuelvan a entrar las ganas de grabar una cinta... o, puestos al día, confeccionar un play list.
domingo, enero 24, 2021
GREATEST HITS 262: LITTLE GIRL BLUE (JANIS JOPLIN)
Pueden pasar muchos años sin escuchar una canción y cuando vuelves a ella, o vuelve ella a ti, sientes por un momento que nada ha cambiado. Nada destruye la belleza escalofriante de Little girl blue, nada apaga la llama sobrecogedora que enciende la voz y la entrega de Janis Joplin con esta canción. "Oh, sé que eres infeliz".
jueves, enero 21, 2021
VOLUME ONE 557: WEDNESDAYS (RYAN ADAMS)
El regreso, brillante regreso, de Ryan Adams trae una nota de advertencia. A comienzos de 2019 varias mujeres utilizaron la prensa para acusar al músico de abusos. Aquel año preveía publicar Wednesdays, álbum que finalmente guardó y retrasó hasta darlo a conocer en diciembre de 2020, aunque hasta dentro de unos pocos meses no estará disponible en formato físico. Tras el largo silencio de casi dos años, cabe preguntarse qué diferencia este Wednesdays (Pax Americana) al que no me decido a poner fecha del que prevía ser el lanzamiento original, cuánto de lo ocurrido empapa los surcos de este disco. Se intuyen vínculos, quizá certezas. La obra se funde en su contexto. Pero yo prefiero aislarla de su entorno y recibir las canciones de este álbum tal como vienen, una por una o todas juntas, porque de cualquier manera construyen un trabajo magnífico de Ryan Adams.
Cercano a 29 (2006) y Ashes & fire (2011) por la íntima sobriedad que traspira de su contenido, Wednesdays encierra a un autor apesadumbrado, que ama y pide perdón (o se disculpa y ama). Enseña un perfil reposado en forma de canciones tristes, compasivas, amargas, moldeadas con la enviadiable delicadeza de sus mejores composiciones, como parte de los que integraban sus dos espléndidos primeros álbumes. Yo encuentro un poco de Neil Young en la maravillosa I'm sorry and I love you, de los lamentos rotos de Dylan en Blood on the tracks en Wednesdays, del Adams de Gold en la única pieza que gana un poco de velocidad, Birmingham. Don Was interviene en la producción y al fondo, casi inadvertida, una voz que parece la de Emmylou Harris le da un aliento melancólico a un par de temas a este disco finalmente vivo.
Nota: 9/10
lunes, enero 18, 2021
VOLUME ONE 556: INTRODUCING... (AARON FRAZER)
La presentación de Aaron Frazer corre a cargo de Dan Auerbach. Todo o casi todo lo que este hombre toca a mí me cautiva de alguna manera, en su propio sello para dar a conocer a viejos desconocidos o alumbrar promesas o a nómina de peces más gordos, lo mismo da. Auerbach es garantía, y cerca de él orbitan nombres que da gusto descubrir. Introducing... (Easy Eye Sound, 2021) presenta a Aaron Frazer, baterista de Durand Jones & The Indications, arrebatador firmante ahora de una obra envuelta en ropajes vintage que abrigan un resplandeciente soul para no dejar de pinchar. Exacto, arrebata este chico con falsete que seduce con voz de chica. La música que guarda su estreno es cálida y precisa, nerviosa y sensual, combina la pureza del pasado con el lustre del presente que tan bien suele filtrar Auerbach en sus producciones (Yola, Valerie June, Dr. John, Marcus King, Robert Finley, él mismo). Te dejas llevar por ella con hechizos de otro tiempo.
Nota: 8/10
viernes, enero 15, 2021
LIVE IN 255: SILVIA Y VÍCTOR
Y entonces, se echa sobre ti una canción que te deja paralizado mientras suena (cuatro minutos bastan), que te enseña ese poder extraordinario que tiene la música para remover emociones y darte esperanza, para querer abrazar a un ser querido cuando lo tienes lejos. Eso lo consigue hoy, hoy que escucho esto por primera vez, Silvia Penide y Víctor Manuel. El efecto boomerang es el bonus track del Ep que la coruñesa ha grabado en los últimos meses, Los días de plomo. Uno de los temas de su álbum anterior cobra una vida nueva rescatado para su nuevo trabajo. Ella y Víctor se funden a distancia, separados por 600 kilómetros y unidos por la gracia de la tecnología, en una canción irresistiblemente hermosa. "Tú sabes que tú puedes". Siéntelo.
miércoles, enero 13, 2021
GREATEST HITS 261: EL RÍO (MIGUEL RÍOS)
¿Qué tienen los ríos que son tan poéticos, que nos despiertan recuerdos y nos liberan en sus orillas, que en sus aguas vemos reflejados viejas alegrías o amores? Me gustan mucho unas cuantas canciones que hablan sobre ríos como escenarios de evasión y melancolía. The river (Springsteen), Ol' man river (Jerome Kern), Harlem River (Kevin Morby), Down by the river (Neil Young), Moon river (Henry Mancini)... son unas cuantas delicias fluviales. Pero quizá me acompaña siempre El río, de Miguel Ríos, y aún hoy permanecen indelebles sus versos sencillos, frescos y puros. "Yo recuerdo aquel día que nos fuimos a bañar. Aquel agua tan fría y tu forma de nadar. En el río aquel, tú y yo y el amor que nació de los dos".
lunes, enero 11, 2021
GREATEST HITS 260: ONE OF US (LIAM GALLAGHER)
Cuando veo, escucho o leo algo sobre Liam y Noel juego a imaginarme que llegará un día, puede que no muy tarde, en que nos encontremos con un disco nuevo de Oasis. Y en ese juego escucho un álbum fantástico que enterrará años de fricciones y desprecios para, quién sabe, poco después volver a removerlos. Los dos álbumes que desde 2017 ha grabado Liam Gallagher están bien. De ahí no pasan. Contienen ambos tres o cuatro temas con inspiración y fuerza y el resto, más anodino, los difumina. Pero sueltos, libres, al volver a oírlos, dices: este tío aún sabe llenarte de euforia... quizá porque lo ves y esperas que de un momento a otro te insulte de nuevo mientras camina hacia ti. One of us, del disco Why me? Why not. (2019) es uno de esos buenos temas. En algún comentario a este vídeo es gracioso (¿es cierto?) leer que "Liam no quiere que vuelva Oasis, lo que quiere es que vuelva Noel".
viernes, enero 08, 2021
BONUS TRACK 232: IT'LL SHINE WHEN IT SHINES (OZARK MOUNTAIN DAREDEVILS)
Las enciclopedias de nuestro querido rock and roll con todas sus variantes y vertientes recogen en pocas páginas, si cabe en uno o dos párrafos, aquella banda o solista del que nadie se acuerda. Son nombres que en su tiempo de humilde esplendor fueron respetables actores de segunda o tercera fila hasta desvanecerse y quedar en la parte del fondo de la memoria de muy pocos. De alguna manera, con el enfoque del tiempo pasado, fueron poseedores de un peso que no por liviano deja de tener su importancia, aunque apenas sean citados muchos años después. ¿Qué se puede decir de The Ozark Mountain Daredevils? En su origen, allá en los terrenos más intrincados de Missouri, fueron un sexteto que emergió a la sombra de formaciones de country rock con más gloria y fortuna durante los primeros años setenta, léase los Eagles en primer plano, Little Feat o Doobie Brothers en segundo. Su puñado inicial de discos, de 1973 a 1978, no desmerece ante ninguno de los de aquellas bandas, aunque escuchándolos hoy se advierte una cauta modestia, un afán de contención que distingue a las buenas bandas de las que, igual de buenas, con más ruido y agallas van un paso por delante. It'll shine when it shines (1974), con el empuje en la producción de Glyn Johns, es buena muestra de la sencilla valía de los osados habitantes de las montañas Ozark.
martes, enero 05, 2021
BONUS TRACK 231: BRING ON THE NIGHT (STING)
Le tengo ganas a un libro de Tito Lesende que edita Efe Eme para embarcarme en su particular repaso a los mejores cien discos de rock en directo (los firmados por músicos españoles los dejaría para otro volumen, explica). Coincidiría en buena parte con su selección, apuesto, y me apuntaría lagunas apetecibles para ponerme al día. No lo sé, pero intuyo que este Bring on the night con la firma de Sting en 1986 no figura en la lista de Lesende. Y no porque sea mal disco, o porque se quede lejos de transmitir la fuerza de la música en vivo. Me apetecía, tan carente de música a flor de piel, dejarme remover por el oleaje sonoro y emocional de intérpretes sobre un escenario y este álbum me refresca en gran medida.
Es curioso, no me queda nada de The Police entre mis posesiones, pero no guardo nada de Sting en solitario. Es un músico y una persona que respeto y que he disfrutado dos veces en directo, en cambio no siento la necesidad de tener su obra cerca. Bring on the night dejaba escuchar a un Sting algo soberbio presumiendo de banda tras haber alumbrado su primer álbum. Con sus músicos grabó el segundo en directo y en formato doble, para demostrar, en canciones intensas que se juntan y se separan, que el jazz que corría por las venas de su grupo (Brandford Marsalis, Kenny Kirkland, Darryl Jones y Omar Hakim entre ellos) se fundía elegantemente con ventiscas bluseras y brisas pop. No creo que merezca pasar a la historia o integrar un centenar de live albums especiales, pero es un digno secundario de los mejores.
domingo, enero 03, 2021
VOLUME ONE 555: J. T. (STEVE EARLE & THE DUKES)
J. T. es Justin Townes. Era (es) el hijo de Steve Earle. En agosto pasado dejó de vivir a los 38 años; una mezcla peligrosa de sustancias desaconsejables, se supo tiempo después. Había tenido una infancia difícil y una juventud en el filo, y llevó consigo una herencia genética que le permitió grabar un puñado de discos, algunos más que estimables. Ahora su padre con su banda, The Dukes, ha grabado un disco que lo despide, que lo recuerda como epitafio con diez versiones de sus canciones y un último adiós salido de la pluma de Steve, otro forajido de la vida.
J. T. (New West, 2021) es además la mejor colección de temas (no importa propios o ajenos) que graba Steve Earle desde The low highway en 2013. En el homenaje a su hijo, el veterano cantautor descarta la despedida fúnebre y el discurso doliente de una música trascendente (como hizo Nick Cave con el intragable Ghosteen para honrar también a su vástago perdido) para cubrir sus versiones con esas sábanas arrugadas que salpican las gotas de blues, country y folk tan bien decoran las carreras de padre e hijo. Se advierte el dolor irreparable pero se celebra la música que permanece y nada estropea.
Nota: 7/10
jueves, diciembre 31, 2020
LIVE IN 254: ¡QUÉ BUENA MÚSICA!
Hasta aquí llegamos. Ponemos fin a un año para olvidar que no se nos olvidará. Hasta el próximo. La música nos ha dejado discos nuevos de alta calificación, un consuelo para días, semanas y meses grises: muchos notables, algunos sobresalientes. Buena salud a todo el mundo.
Rough and rowdy ways, Bob Dylan
Songs for our daughter, Laura Marling
My echo, Laura Veirs
Letter to you, Bruce Springsteen
Closeness, Native Harrow
Love is the king, Jeff Tweedy
Fetch the bolt cutters, Fiona Apple
Pick me up off the floor, Norah Jones
folklore / evermore, Taylor Swift
martes, diciembre 29, 2020
SOUNDTRACK 254: RECURSOS INHUMANOS
Pocos novelistas me producen tanta angustia, tanto vicioso desasosiego, como Pierre Lemaitre. Me pregunto no pocas veces por qué este hombre es tan enrevesado y cruel, por qué sus personajes llegan a extremos de fría perversión. Es una mente enferma, llego a pensar, un retratista del lado humano más sórdido. No te fíes de Lemaitre, los naipes que esconde en su juego te llevarán por el camino más insospechado y te conducirán a desenlaces imprevistos que en más de una ocasión te dejarán sin habla. Como en la saga del comisario Verhoeven. Como en Vestido de novia. Como en Tres días y una vida. La adaptación televisiva de una de sus obras, Recursos inhumanos, traduce en imágenes la prosa veloz, a veces adrenalítica, del autor francés, y la historia se ve impulsada por la habilidosa dirección de Ziad Doueiri y el sensacional trabajo de Eric Cantona al frente del reparto, amén de la puesta en escena y el pulido de los diálogos a cargo del propio Lemaitre.
Seis capítulos circulan por el antes, el durante y el después del desventurado Alain Delambre, un cincuentón que llega al límite de su insatisfacción por el prolongado desempleo por el que pasa y emprende una calculada venganza, aunque deje en el camino a las víctimas más próximas, contra una gran empresa sin escrúpulos, de las que estrujan las hojas de cálculo en que convierte a sus empleados para cuadrar cuentas o aumentar ingresos. Lemaitre, Doueiri y Cantona consiguen que te metas en el pellejo de ese antihéroe incauto, de un superviviente desesperado en un mundo cada vez más cercano a la inhumanidad.
domingo, diciembre 27, 2020
BONUS TRACK 230: PEARL (JANIS JOPLIN)
Desconozco si quienes conmemoraron los 40 años del asesinato de la estrella del pop más grande que Jesucristo se acordaron de brindarle un minuto de silencio dos meses antes a Janis Joplin, a quien una letal sobredosis de heroína apagó para siempre hace 50 años. Unas horas antes había cerrado la grabación de Pearl, álbum póstumo que vio la luz pocos meses después. Sola en un motel de Los Angeles se ahogaba en la muerte. Pearl es tan desgarrador y doloroso tanto por su condición de testamento como por la tristeza derramada que transmite la propia Janis, imbatible voz, eterna musa, colosal intérprete.
La Fult Tilt Boogie Band la respaldaba en aquellas últimas sesiones. Move over la mueve sobre una ácida locomotora, Cry baby la envalentona entre lágrimas, Me and Bobby McGee la inmortaliza por cortesía de Kris Kristofferson, y Trust me la desnuda tan frágil como era bajo la furia y sus ropajes. A veces me paro a imaginar qué Janis Joplin (qué Jim Morrison también) tendríamos hoy si la música continuase siendo parte activa de lo que hubiera sido su vida longeva. Nadie le ha ganado aún y nadie lo hará.
jueves, diciembre 24, 2020
GREATEST HITS 259: CANCIONES
¿Cómo se mide la "importancia" de una canción? Una canción es bonita, intensa, inquietante, representativa, crítica, lenta, rápida, melosa, animada, alegre, divertida, estúpida... puede ser lo que tú creas, lo que tú sientas, pero ¿importante? Oigo a un locutor calificar una canción como "de las más importantes del año" (me cuesta calificarla como tal, canción). ¿Importante por qué? ¿Nos ha hecho ver las cosas de otra manera, ha cambiado nuestra percepción del mundo y de la vida? ¿Este año maldito no se comprende sin esa canción?
Estas canciones que he oído este año me han gustado mucho. A su manera me han ayudado a sobrellevarlo. Y no creo que ninguna sea "importante".
-Bone of contention, Lucinda Williams
-Loved so little, Matt Berninger
-The mystery of you, Jim White
-The shape of your name, Heath Cullen
-The kids are having none of it, Frazey Ford
-Time machine, Alicia Keys
-Dance of the clairvoyants, Pearl Jam
-Hope we meet again, Laura Marling
viernes, diciembre 18, 2020
VOLUME TWO 107: PARA SIEMPRE TAYLOR
No puedo saber si somos pocos o muchos los que este año hemos dado la bienvenida a nuestros hogares a una visitante que no esperábamos, Taylor Swift. Su doble sesión creativa de 2020, folklore y evermore, álbumes grabados bajo candado sanitario, anunciados por sorpresa y separados por medio año que la apartan del luminoso camino que hasta ahora la ha consolidado en la fama y el éxito para transformarla en una reposada autora arropada por texturas otoñales e invernales, son para mí una de las mejores noticias musicales del año. La oferta se confunde, más bien se funde, o se complementa, y un disco remite al otro. De los dos sale un mismo vapor que se disuelve en los ambientes apartados y naturales a los que traslada su musica frágil y a la vez consistente, de una elegante delicadeza. La voz y el mensaje limpio de esta chica inusual (extraordinaria a su manera) me han dado un poco de abrigo en este año frío. Me gusta reconocerlo. folklore me gusta más que evermore, pero si unas canciones de un disco se entrometieran en el otro y de este saltasen otras para su álbum hermano, no advertiría los cambios. Se agradece, Taylor.
martes, diciembre 15, 2020
EL TIEMPO DETENIDO DE BUENA MAÑANA
El ajetreo de los días, la urgencia de los deberes cotidianos y el vicio por seguir consumiendo música actual no me dejan tiempo para entregarme a ese placer acogedor de hacer que el reloj se detenga en un disco viejo para repasarlo, para saborearlo. Ocurre que a veces me cuadra pasar frente a un antiguo café bien conservado en el que el desayuno se acompaña de un suave hilo musical clásico, con temas a los que el rock y el pop dieron creación en la década de los setenta. Ese tiempo que ocupan cinco o seis canciones mientras el café calienta el cuerpo se detiene en ese café. Lo paran Jefferson Airplane, Derek and the Dominos, Crosby, Stills & Nash, Donovan, America. Otro día son The Band, los hermanos Allman o Van Morrison. Vuelvo a casa, allí me esperan esas canciones para congelar el tiempo.
domingo, diciembre 13, 2020
PAUL IS NOT DEAD
Teorías al margen, Paul is Alive.
Ahora que recordamos que John murió hace 40 años, conviene recapitular, y aplaudir, que en cuatro décadas Paul ha grabado casi una veintena de discos de estudio, en algunos, con y sin Wings, dejando muestra de su talento compositivo y de su inquietud creativa (Band on the run, Flaming pie, Driving rain, Chaos and creation in the backyard). Me he preguntado más de una vez qué música haría Lennon si siguiera vivo... porque la que engorda la carrera de McCartney, con altibajos y momentos culminantes, con pasos cambiantes, es un ejemplo de coherencia que merece todo el aprecio incuestionable que tenía cuando los Beatles aún tenían vida.
Digo esto porque en 2020 Paul ha grabado McCartney III, que como McCartney y McCartney II hace cincuenta y cuarenta años respectivamente, son trabajos creados por completo por Paul en solitario, él al frente y a cargo de todo. Sí, hoy un beatle sigue grabando discos y... ¿le importa a alguien? No diré mucho más, tan solo que esta tercera entrega de absolutismo mccartneyano a la que me resulta difícil darle un análisis, encontrarle una reseña, me gusta mucho. Y bien que me alegro. De que Paul siga vivo.
jueves, diciembre 10, 2020
VOLUME ONE 554: SEASONAL SHIFT (CALEXICO)
No me gusta la Navidad y evito los discos navideños que los músicos (incluso los que más aprecio) graban para versionar villancicos o canciones propias de estas fechas a las que distintas culturas se abrazan desde tiempos remotos. Pero hay excepciones, muy pocas, y Seasonal shift (Anti-, 2020), que acaban de cocinar Calexico, es una de ellas. ¿Disco navideño? Bueno, sí, o más bien no del todo. Sí y no. Puede ser. El caso es que cuando Calexico tienen algo que decir, nuevo o viejo, experimentos o versiones, siempre me pongo de buen humor. Y digo (vuelvo a decir), qué buenos son.
Explica Joey Burns que con el paso de las estaciones, los cambios que se producen en el mundo tienen resonancia en nuestro interior y que lo que en principio iba a ser la grabación de un EP de seis canciones (probablemente con piezas que habrían tenido perfecta cabida en cualquiera de los últimos álbumes del grupo) se convirtió en algo más, donde temas que aluden a la Navidad tienen permiso para estar. Y así, aunque suenan campanas y la banda pasa por su engrase multicultural cortes de protagonismo navideño que antes cantaron John Lennon y Tom Petty, Seasonal shift se parece más a un álbum de Calexico en toda su esencia. En este año de cambios, en este año en que el mundo que conocemos cambia.
Escucharlo es una delicia, vaya que sí. Desde esos temas marca de la casa (Heart of downtown, Peace of mind) hasta esas deliciosas piezas compartidas con Gaby Moreno (My burrito sabanero) o el fado lloroso que se apropia Gisela Joao (Tanta tristeza). Así que este año, una vez más, nos unimos a esas voces finales que en todos los idiomas nos desean una feliz Navidad, para celebrar de nuevo a Calexico.
Nota: 7,5/10
martes, diciembre 08, 2020
GREATEST HITS 258: BEAUTIFUL BOY (JOHN LENNON)
Yo tenía 7 años y supongo que rara vez veía las noticias en la tele. Pero de aquel día, entre niebla y humo, en blanco y negro, permanece disperso el recuerdo de aquella noticia que daba el telediario. Un joven se había acercado a un músico muy famoso y le había disparado, a la puerta de su casa. No sabía quien era aquel John Lennon, tardaría unos años en escuchar su música (o quizá no, quizá aquellos días escuchaba sus canciones en la radio, que las pinchaban una tras otra)... Pues 40 años han pasado desde aquel crimen ante aquel edificio fantasmagórico de Nueva York, junto a Central Park. Y sé muy bien muchas cosas de aquel Lennon, al que aún hoy sigo sin encontrar simpático. Pero un genio, sí, un genio capaz de crear cosas como esta.
sábado, diciembre 05, 2020
LIVE IN 253: REGRESO A GREENDALE
En esa cabeza loca y versátil que sostiene a Neil Young con cinco décadas de carrera a sus espaldas, cinco decenas de discos y un vasto archivo de grabaciones -ahora recuperadas cada cierto tiempo-, hay episodios exultantes (muchos) y episodios bochornosos (pocos). Entre los primeros (los segundos han sido señalados de pasada en algún post de este blog y hoy no merecen rescatarse) me gusta acordarme de Greendale (2003), un álbum con el que en formato de ópera rock (o algo parecido) el autor quiso relatar una historia de corrupción, activismo medioambiental y conflictos políticos y familiares en el inventado pueblo de Greendale. Young, muy generoso estos últimos años con las reliquias de su legado, ha publicado hace muy poco un concierto de la gira de aquel disco con su legenaria escudería, Crazy Horse.
Cuando tuve Greendale en mis manos hace dieciete años quedé unos días narcotizado por la densidad de su discurso y el filo granuloso de su música; ahora que regreso a aquella historia ficticia se repiten sensaciones, quizá con las que más disfruto del genio vacilante y revoltoso de su autor. Entrar en este álbum conceptual que roza los 80 minutos en diez canciones, y que el propio Young convirtió también en película, no es muy diferente de echarse encima una dosis de la mejor descarga eléctrica de Neil y sus jinetes, como las que había en Ragged glory (1990), el trabajo con el que guarda más parecidos. La tropa en círculo, absorta, ajena a su entorno, en una dimensión de comunión espiritual, lleva Greendale en estudio y en vivo a una explosión de éxtasis.
jueves, diciembre 03, 2020
LO QUE HAY QUE ESCUCHAR... ¿POR QUÉ?
Leo un reportaje con este titular: "Los 17 discos de rock y pop que hay que escuchar ahora mismo". ¿Ahora mismo ya, o llegaré tarde? ¿Por qué 17 y no 10, 25 o 19? ¿Debo escucharlos, me conviene o tengo que hacerlo para no sentirme al margen, desorientado sin saber qué rock y pop de calidad se escucha ahora mismo? Ya puestos, ¿por qué no comprar esa música, adquirirla, como se nos pide pagar por un coche nuevo o la última gama de un teléfono móvil?
En el campo de la comunicación es frecuente encontrarse hoy con enunciados de carácter imperativo que en el fondo no son más que meras recomendaciones, consejos, gustos compartidos en unos casos, o informaciones bien explicadas con datos orientativos en otros. "Lo que no te puedes perder de...", "Si aún o has visto o escuchado... a qué estás esperando", "(determinado número de) libros, series, películas, discos que no debes tardar en leer, ver, escuchar", "si no sigues esto, es que estás fuera de onda". El lenguaje usado para dirigirse al lector en estas noticias, crónicas, reseñas o piezas de información tiende, en mi opinión, a atribuir al emisor un tono o postura de superioridad sobre el receptor que, a fuerza de repetirse, consigue molestarme. Porque, ya digo, no son más que posturas personales, juicios subjetivos cuyo comunicador parece urgir al público a prestarle atención ya, a él mismo que es perfecto conocedor de LO QUE HAY QUE ESCUCHAR de inmediato. Unos medios se dirigen a un público específico, otros lo hacen a una audiencia general, pero a ambas se les transmite esa urgencia por conocer, y sumar entradas lo antes posible en la edición digital, claro.
El reportaje aludido es interesante tanto para el lector poco atento a la materia como para el que sabe bien de lo que le hablan, para el que es fácil de convencer como para el riguroso y selectivo. Se explica en cada álbum de pop y de rock quién es su firmante y por qué "es tan bueno" ese último trabajo suyo que hay que escuchar ya. Y así, te encontrarás con dioses resucitados, secundarios olvidados, bandas legendarias, clásicos reeditados, últimas sensaciones, exóticos desconocidos e inquietos músicos a reivindicar. Pasen y vean, ahora mismo.
domingo, noviembre 29, 2020
GREATEST HITS 257: SLEDGEHAMMER (PETER GABRIEL)
El videoclip de esta canción lo tenía grabado en más de una cinta VHS. Era aquella época en la que la tele, los únicos dos canales que veíamos (tres, si nuestra comunidad autónoma presumía de cadena), emitía vídeos en programas musicales o en espacios entre programas de madrugada para rellenar. En la mitad de los ochenta algunos músicos que llegaban de una y dos décadas atrás se perdían o enredaban en discos olvidables o desconcertantes, pero otros como Peter Gabriel despejaban su música de los ropajes más estrafalarios para hacerse accesibles. En la fórmula era clave la efectividad, y el disco So (1986) era un trabajo inteligente que daba en el centro de la diana. Además de la hermosa canción Don't give up, con la voz compartida de Kate Bush, otros dos temas convertían el álbum en dinamita lujosa: Big time y Sledgehammer, ambos con inventivos vídeos de animación stop motion y el propio Gabriel pasándoselo en grande. Ya no tengo aquellas cintas de vídeo, pero sí Youtube a mano. Y este buen disco cerca.
jueves, noviembre 26, 2020
BOOTLEG SERIES 90: THE JADED HEARTS CLUB
Nunca viene mal una descarga de energía revitalizadora, un punto y aparte de conexión vigorosa. Aunque sea por casualidad, una anécdota, un margen curioso que en el futuro deje una sonrisa de gusto al recordarlo. En el fondo, The Jaded Hearts Club son un capricho británico anecdótico: unos amigos que dejan a un lado sus bandas, se juntan para tocar canciones de los Beatles primero y viejos clásicos del soul después, joyitas escondidas que guarda aquel soul británico del norte que dejaba a los jóvenes bailando hasta la extenuación. Pues eso. The Jaded Hearts Club reúne a miembros de Blur, Muse, Jet, The Last Shadow Puppets y The Zutons en una misma formación, un supergrupo probablemente fugaz, pero que se lo ha pasado bien grabando este año You've always been here, media hora de vigorosa reinterpretación soul (Reach out I'll be there, I put a spell on you, Money (That's what I want), Fever) que da ganas de bailar y sudar en una de esas pistas ahora vacías. Se visten de negro, cazadoras de cuero, pantalones ajustados, una imagen molona. Molan.
sábado, noviembre 21, 2020
GREATEST HITS 256: TRES MUJERES, TRES CANCIONES
Entre las tres suman 187 años y casi 50 álbumes en solitario. Por este blog han pasado mucho, algo y muy poco. Y hoy están invitadas porque siguen componiendo estupendas canciones. Aquí las admiramos, aquí queremos compartir la fuerza inagotable que Ani DiFranco, Rosanne Cash y Stevie Nicks conservan en su más reciente música.
BONUS TRACK 229: COSMO'S FACTORY (CCR)
El ensayo en familia durante el confinamiento que John Fogerty y sus tres hijos han grabado e ilustrado con una recreación de la portada del disco Cosmo's Factory (1970), un insulso experimento titulado Fogerty's Factory, me conduce de vuelta al álbum original, el primero de Creedence Clearwater Revival que adquirí en una tienda ya cerrada muy cerca de donde ahora trabajo, una 'factory' bien diferente a la musical. Habrán pasado casi 30 años desde aquella vez que pedí recomendación al empleado de la tienda. "Llévate este, es el mejor de la Creedence", me dijo entregándome el vinilo. Sí, es problable que sea el mejor disco de CCR.
Cosmos's Factory, con sus grasientas versiones de blues y rock and roll y un manojo de sus vibrantes temas originales (Ramble Tamble, Run through the jungle, Who'll stop the rain) se erige en un monumento quintaesencial del grupo californiano. En muy pocos años grabaron y giraron mucho y en su quinto trabajo dejaron para la posteridad una brutal 'cover' del clásico de Marvin Gaye I heard it through the grapevine que todavía hoy deja sin habla.
martes, noviembre 17, 2020
VOLUME ONE 553: NORTEAMERICANA AQUÍ (LUIS MORO)
¿Qué hilo enlaza a Joe Henry con Ani Difranco, a Calexico con Iron & Wine? ¿En dónde se encuentran Warpaint y Sharon Van Etten, Eilen Jewell y Devendra Banhart? ¿Hay algo en común entre Wilco y Kevin Morby? Las respuestas a estas preguntas coinciden en Norteamericana aquí (Laboratorio Azul, 2020), el octavo álbum de Luis Moro. Aquí y ahora. La banda sonora de su carrera paga peaje este año en la música de estos autores y autoras estadounidenses, inspiración y motor del nuevo disco de un artesano cuyo inconformismo creativo le ha llevado a rendir homenaje a una decena de sus fuentes musicales sin sacrificar en absoluto su propia identidad.
Diez versiones adaptadas al castellano. En el juego de las 'covers' hay quien apuesta por arrimarse demasiado a la canción original para evitar resbalones o salidas de tono, y quien, al contrario, se atreve a reconstruir las bases para crear diseños irreconocibles. Por una vía intermedia siempre intrigante conduce su propuesta Luis Moro, quien deja traslucir la pasión con que se aproxima a sus referentes para ofrecer una singular reinterpretación de sus canciones, grabadas a caballo entre Galicia y Andalucía a lo largo de este año con músicas gallegos, andaluces y de esa inspiradora Norteamérica.
¿A qué saben estas versiones? ¿A dónde nos llevan? A espacios abiertos a la luz mortecina del atardecer, a refugios sentimentales, bienestar en suspiros. Lucen con eco contagioso las 'covers' de Wilco (One wing), Banhart (Never seen such good things) y Calexico (Girl in the forest), que suenan libres y cercanas. Son absorbentes y desprenden un clima cautivador los temas reinventados de Henry (Flesh and blood) y Morby (Harlem river), con quien más se puede ahora comparar al músico coruñés. Luis, algo más comedido y monótono en su cadencia vocal pero de nuevo sugerente, llena su música de exquisitos matices sonoros ajustados en la sala de producción. Una lección de valentía devota bien aprendida.
Nota: 7,5/10
domingo, noviembre 15, 2020
BOOTLEG SERIES 89: LAS CANCIONES PERDIDAS DE GILLIAN
Gillian Welch no levanta la voz cuando canta, lo hace en un mismo tono cuidadoso y tranquilo que a veces parece desvelar desaliento o cansancio. Gran parte de sus temas reposan en superficies planas sobre los que se tuestan al calor de una hoguera encendida en lugares apartados de frondosos bosques. Estas cualidades crearían en mí más recelo que entrega, sin embargo, Gillian (y no olvidemos a su eteno acompañante David Rawlings) con su gentil sobriedad transmite una profunda expresividad que resulta aliviadora. En tiempo de encierros al abrigo del hogar, Welch y Rawlings han sacado de sus archivos 48 canciones que no entraron en sus grabaciones entre 2001 y 2003, fechas de sus dos álbumes más notables, Time (The Revelator) y Soul journey. La recopilación, repartida en tres volúmenes que han visto la luz en los últimos tres meses, lleva el nombre de Boots no.2. The lost songs, con sus correspondientes entregas 1, 2 y 3. En ellas Gillian y David, sin nada más que sus voces y guitarras, crean una hogareña receta para la evasión pacífica y contemplativa.
jueves, noviembre 12, 2020
VOLUME ONE 552: SERPENTINE PRISON (MATT BERNINGER)
No consigo sintonizar con The National. Su música se me ofrece con una arquitectura deslumbrante, con elegante diseño, pero no viviría en ese edificio, me sentiría extraño y fuera de lugar. Reconozco que posee un glamour inquietante, condición que en no pocas ocasiones da una lustrosa imagen a bandas acomodadas bajo el amplio, impreciso y generoso paraguas del indie rock. En una primera escucha de Serpentine prison (Book Records, 2020), el primer álbum en solitario del líder de The National, Matt Berninger, podría extraer sensaciones parecidas a las que tengo con su grupo, pero algo subyace bajo el humo hipnotizante que sale de su decena de canciones y se queda pegado en el paladar de estímulos musicales. No sé cuál es el factor clave que me mantiene cerca de este disco, que bien podría haber firmado The National en conjunto. ¿Quizá que un inesperado Booker T Jones ejerce de productor y deja que sus teclas se derritan sutilmente por el contenido como compañía de una estilizada propuesta sonora?
Otra pista explicativa es que este álbum contiene tres o cuatro temas brillantes, uno de ellas por encima de las demás: Love so little, una arrebatadora cima compositiva de este año. Pero no olvidemos Collar of your shirt o Serpentine prison para cerrar el repertorio. Berninger, con su voz adormecida, es un listo encantador de canciones, piezas que mima y entrega con cuidado, bien cantadas, bien arregladas. Bien este disco, mejor que los de The National.
Nota: 7,5/10
domingo, noviembre 08, 2020
BONUS TRACK 228: ALL THAT YOU CAN'T LEAVE BEHIND (U2)
Si hace poco nos preguntábamos, entre el pesar y la nostalgia, quién compraba hoy discos, nos tememos también (y más) que haya caído incluso más bajo la cifra de quienes compran reediciones con material extra, esas ediciones deluxe con uno, dos o tres discos más que muestran su anzuelo a los fanáticos o a algún cliente despistado. El caso es que hay lanzamientos frescos para conmemorar aniversarios redondos o especiales. Por alguno me dejo engatusar, más que nada para descubrir piezas inéditas en el relleno o para repasar un álbum original que tengo olvidado. Por ejemplo All that you can't leave behind, disco de U2 que cumple 20 años ni más ni menos.
Pues hace dos décadas escribía yo (en ese papel que mancha los dedos y que los niños de hoy ya no tendrán entre sus manos en el futuro más cercano) que aquel álbum recuperaba al U2 que muchos deseábamos oír, un grupo que dejaba atrás la parfernalia escénica y las lentejuelas y desvaríos mediáticos de la década anterior. Hoy me retracto de alguna de las lejanas impresiones que me dejó este trabajo, que en 2020 se escucha con la pereza que la propia banda se ha ganado a pulso y que ya no pasa del correcto, del bien como nota, siendo algo más generosos.
Ocurre, como le pasa a tantos otros grupos longevos y estables, que el tiempo castiga su música más reciente y mantiene intocables los destellos de sus mejores episodios, que son los más antiguos. Porque de Boy (1980) a Pop (1997) Bono & Co. son prácticamente intocables y de este All that you... en adelante son un grupo desgastado. Todo admite matices, desde luego, que merecerían posts más largos. De este disco, veinte años después conservan mejor tipo canciones menos explotadas como Kite, In a little while, Wild honey y New York que piezas recurrentes y cansinas como Beautiful day, Elevation o Walk on. Ay, ay. Y a Bono ya le empezaba a fallar la voz, convenientemente maquillada en estudio. Algunos aún tenemos fe en que U2, quizá pronto, consigan despedirse con un álbum realmente memorable, digno de la grandeza que una vez tuvieron y que debería hacerse merecedora de altos honores.
viernes, noviembre 06, 2020
VOLUME ONE 551: MISFIT'S JUBILEE (JIM WHITE)
Este hombre es una rareza. Un raro en el sentido de esquivo e imprevisible, un juguetón un poco marciano. Según diversas fuentes, parece que antes de dedicarse a componer música resbaladiza y cubierta de capas desconcertantes, Jim White fue surfista, predicador, comediante, boxeador, taxista y modelo... a saber cuánto tiempo de su vida dedicó a estas labores y de qué manera afectaron a su faceta creativa. Su hoja de méritos musicales contiene un par de álbumes excepcionales (Drill a hole in that substrate and tell me what you see y Transnormal skiperoo, los dos de la pasada década), pero también pastiches poco digestivos (Wrong-Eyed Jesus y Take it like a man). Así que afrontaba con incertidumbre Misfit's jubilee (Loose, 2020), un volumen más de su idiosincrasia artística en la que se compenetran lo bizarro y lo (algo más) convencional. No sabes muy bien cómo catalogar sus canciones, que ora se tiñen de rock psicodélico ora se salpican de gotas jazzísticas, ora adquieren tintes fronterizos ora retuercen esencias de folk y blues; un mismo tema toma varias direcciones pero sin perder el norte. Y eso, cuando se hace bien, es de agradecer en oídos inquietos. Esta vez, la rareza de Jim White se hace accesible y alentadora.
Nota: 7/10
miércoles, noviembre 04, 2020
VOLUME ONE 550: DESTINY HOTEL (CORDOVAS)
En aquel momento (estábamos en 2007), los Felice Brothers me parecieron lo más próximo a The Band. Venían de Woodstock, muy cerca de la Big Pink donde Robertson, Helm, Danko, Hudson y Manuel, encerrados, encontraron su identidad. Los años fueron haciendo caer matices a los Felice y el parecido se fue empañando. Ahora escucho a Cordovas y advierto otro espejo que me devuelve el reflejo de The Band, al menos en la mitad de las canciones de este álbum, Destiny Hotel (ATO, 2020), una obra que pone sus raíces en el mejor country rock de hace cinco décadas y por la que desfilan los fantasmas de Clapton con Delaney y Bonnie, los hermanos Allman y Little Feat.
Ojo, están claras las inspiraciones, pero Cordovas tienen entidad y género propios. Eso se aprecia en la firmeza con que Joe Firstman pilota una nave en la que resaltan su voz, el respaldo de coros femeninos y el alfombrado calor de un Hammond vibrante. El disco, que se queda a un suspiro de los 28 minutos, se mete dentro enseguida y sin rodeos por la facilidad con que revive lejanas páginas de la mejor música americana, por su empeño en no dejar que se muera.
Nota: 8/10
domingo, noviembre 01, 2020
GREATEST HITS 255: ATLANTIC CITY (BEN HARPER)
Noviembre ya. He aquí una de esas canciones infalibles que en la voz y el enfoque de cualquiera funcionan sin reproches. El mejor tema de Nebraska, que Springsteen convierte en una cumbre de sus conciertos cada vez que lo electrifica, adquiere raspados contornos en esta interpretación de Ben Harper, apoyado por su formación Relentless7. Harper, que en el otoño de su vida ha entregado un álbum invernal no apto para todas las paciencias, ensayaba hace ocho años esta versión magnífica de Atlantic City.



































