lunes, mayo 07, 2007

BOOTLEG SERIES 6: THE MANIFESTO OF GROOVE

Cuando este blog echaba a andar su autor llevaba un tiempo viciado por la música negra, cultivando una fase funky de su interminable travesía musical a través de temas conocidos, y otros muchos poco difundidos, de artistas y sellos especializados en el soul, el jazz, el funk y el género blaxploitation de la segunda mitad de los sesenta y la primera de los setenta. El catálogo del material de esta época y esta música en concreto es enorme, por eso, además de los álbumes propios de solistas y grupos existentes, hay una incontable cantidad de obras recopilatorias en uno o varios volúmenes de todo aquel repertorio, del reconocible y del que ha permanecido escondido durante años en los almacenes de las compañías. Poco a poco me he ido haciendo con alguna de estas colecciones hasta el punto de llegar a conocer uno, dos, tres o hasta una veintena de temas de músicos negros tan ‘anónimamente’ estupendos como Lee Dorsey, Leroy Hutson, Bobby Byrd, Madhouse o King Curtis, por no mencionar a los menos ‘anónimos’ Curtis Mayfield, Maceo Parker, The Meters o Kool & The Gang.

Había dejado un poco aparcada esta vertiente musical (aunque el jazz va ahora entrando con moderado empuje en mis venas), pero en mi último viaje a una gran superficie comercial me decidí por regresar al sonido callejero y peligroso que emana de esa música negroide nerviosa y sudorosa. Sin pensarlo mucho me decidí por el tercer volumen de una colección del sello Brown Sugar llamada The Manifesto of Groove que reza así: Cold Sweat, from jazz to soul ‘n’ funk to blaxploitation. En efecto, todo eso, estos cuatro estilos tan próximos el uno al otro, conviven con una agradable armonía en las canciones que artistas como Isaac Hayes, Jimmy Smith, Roy Ayers, The Bar-Kays o James Moody grabaron para los sellos Stax, Vanguard o Prestige en aquellas décadas. Esta colección no sólo permite disfrutar de una música muy divertida, sino comprobar el habilidoso compadreo de estilos gracias a la genialidad de autores magníficos apoyados por (de nuevo ‘anónimos’) músicos de acompañamiento no menos excelentes.

Por cierto, 'groove' es una palabra que me encanta. Significa ritmo, aunque algunos estilos animosos y ligados a la música de baile emplean el término como si fuera un propio subestilo caracterizado por el uso de línea rítmicas que se desarrollan con fluidez y sin interrupciones. Así que espero poco a poco, sin prisas, ir completando este Manifesto del Groove.

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