En esta mañana lluviosa la radio me ha quitado unos años, la música ha revivido el tiempo de una juventud que tuvo Mar adentro entre sus himnos. Será porque somos los que crecimos y seguimos junto al mar más nostálgicos que quienes viven atrapados por la tierra. Oh, aquel rubio silvestre que en sus gritos parecía poseído, entregado al amor en los labios mientras parecía subir la marea con cada estribillo. Nos sabíamos aquel primer disco de memoria, El mar no cesa. Los cuatro tipos amenazantes en pie sobre las rocas. Y el segundo, claro. Perdimos la virginidad de los conciertos atrapados entre dos tierras, tragados por el mar lejos de la costa, nos dejamos la voz en la prisión del deseo. Luego ya no, luego se olvidaron las nuevas canciones. Y luego el rubio ya fue moreno, y ya no hubo cuatro. Ya nada fue igual. Ahí dejamos parte de nuestra inocencia. Siempre queda el mar, al menos, en un día lluvioso como este.
domingo, octubre 06, 2024
sábado, octubre 05, 2024
VOLUME TWO 126: CLAPTON EN EL OCASO
Ante todo, mi respeto, y una admiración (aún) que se marchita. Pero, ¿desde cuándo no ofrece Clapton un disco bueno de verdad? Me refiero a más que bueno, a algo a la altura de una leyenda que le ha permitido ganarse ese respeto y admiración como tal. ¿Aquella alianza con BB King, aquel disco con JJ Cale, aquel directo con Steve Winwood? Aquello tenía brillo, sí, pero eran cosas del 2000, el 2006 y el 2009. Pero para encontrar un disco de estudio mayúsculo tengo que regresar a 1977 con Slowhand, y si quiero uno de gira para pinchar varias veces, al año 80 con Just one night.
Mientras, mientras, Eric Clapton se me va difuminando. Le ocurre a algunos de sus coetáneos, a nombres de la misma liga que se hicieron viejos hace ya mucho tiempo, con los que me cuesta empatizar (con otros mantengo un romance que, celebro, no perece). Este señor sentado en la mesa de un bar mientras espera a que se le enfríe el café, con la mirada vacía e incierta clavada al frente, anonimizado bajo un sombrero contra la lluvia... es Clapton, tan anodino como hoy es la música que aún crea.
En este Meanwhile que pone el mercado a la venta hay unos pocos temas nuevos (insulsos), unas cuantas versiones (sin motivo: Moon river, Smile, Always on my mind) y duetos grabados en los últimos años que no llegaron a encontrar espacio o coherencia en un disco. Lo que hay también es muy poca emoción, quizá la poca que late se esfuerza por justificarse en las tres colaboraciones con Van Morrison. Lo que queda después es la sensación de reencontrarse con un Clapton con el que ya no te esperabas, rastro lejano de uno de esos héroes del pasado del que casi nos habíamos olvidado.
viernes, octubre 04, 2024
BOOTLEG SERIES 126: DESPUÉS DEL ENCIERRO, EN EL 74
¿Estaba ansioso Dylan por volver a los escenarios? ¿Lo añoraba su público? ¿Necesitaba liberar el don de la genialidad del encierro del sótano? ¿Estaba preparado para una nueva revolución? Las biografías recogen los hechos y describen contextos, pero los enigmas y muchas respuestas aún permanecen en las sombras. El caso es que hace 50 años Bob Dylan ponía fin a su larga cuarentena frente a las audiencias y se echaba a la carretera ocho años después de su anterior concierto, tras aquella caída de la motocicleta. Volvía con Robbie, Rick, Garth, Levon y Richard, con The Band.
El catálogo infinito lanza a la luz los archivos de 1974, aquel tour de una treintena de fechas, algunas con pase acústico y sesión eléctrica. En una y otra se advierte a un Dylan suelto, enérgico, acelerado, de verbo agitado y acento rebelde. Qué vibración aquella, madre mía, con el ritmo saltarín de su grupo como si estuvieran ensayando entre las carrozas de un circo. Algunas de aquellas canciones que ya eran clásicos hace cinco décadas conservan hoy una grandeza inquebrantable que las realza como viejos que por siempre seguirán jóvenes.
lunes, septiembre 30, 2024
LIVE IN 306: KRIS & BOBBY
En la hora del fundido a negro hay legados que deslumbran con mayor luz. Eran/son buenas canciones; hoy que su voz se pierde en las tinieblas, todavía son mejores canciones. Sabemos que era de Kris, le cantaba a Bobby McGee. Aparecía en su primer álbum, en el 70, y unos meses después se la apropiaba Janis para grabarlo poco tiempo antes de languidecer hasta destruirse. Ella la hacía imbatible, imperecedera. Él, en la semilla, un tipo incorruptible entre cuatro forajidos, trazaba un tema que no tendría edad. Hasta siempre, Billy the Kid.
sábado, septiembre 28, 2024
GREATEST HITS 348: WILD NIGHT x3
La primera versión que escuché de esta canción no fue la original, la que salió de la inspiración de Van Morrison cuando las cosas no le iban tan bien como parecía sugerir la cubierta de Tupelo Honey, el álbum de 1971 en la que se incluía. Fue Martha Reeves, ya salida del tejado Motown con las Vandellas, quien la usó tres años después para abrir su primer disco sola, un tema recuperado en 1991 dentro de la banda sonora de Thelma & Louise. Fue ahí donde me subí a los vagones por los que se aceleraba este tema, enganchado entonces a toda la selección musical de la película de Ridley Scott. Mi siguiente reencuentro con Wild night se produjo con uno de los discos más flojos de John Mellencamp, Dance naked, de 1994, aunque la canción, que reclutaba el bajo y la voz de Meshell Ndegeocello, conseguía destacar entre lo olvidable. Elijan... a mí me gustan las tres.
martes, septiembre 24, 2024
BONUS TRACK 295: THEM CHANGES (BUDDY MILES)
Este hombre estuvo en mi ciudad. Una noche hace muchos años tocó en uno de sus mejores templos musicales, una sala que celebra estos meses sus 25 años de existencia, la Mardi Gras de A Coruña. La sala se enorgullece de aquel día, de aquel concierto en el que el inmenso Buddy Miles que había tocado las baquetas para Hendrix se apañó como pudo para rodearse de cajas y platos en la batería del pequeño y sudoroso escenario de la Mardi. Por aquel entonces me hice con su disco Them Changes (1970), una de esas joyas que entre las sombras del olvido consigue emerger para reivindicarse eternamente como ejemplar conjunción de soul y rock, de blues y funk. Póker de estilos en perfecta expresión.
En ocasiones me sorprendo del escaso alcance que parecen tener los mejores discos que fueron creados hace tantas décadas. Cuando los escuchamos en el presente no advertimos bajo el prisma actual el peso que merecieron en el pasado como experimentos cuya pervivencia era una incógnita. Basta detenerse un rato y desentrañar su misterio interior para advertir esa grandeza casi invisible. Eso ocurre en Them Changes, donde Buddy Miles lo hace prácticamente todo y no resbala en nada.
domingo, septiembre 22, 2024
VOLVER
En otro momento habría reflexionado con la escritura como vehículo sobre esa noticia que convierte un reencuentro en un regreso y un regreso en acontecimiento. Pero estos dos, Noel y Liam, se van apagando en el retrovisor y mi volante ya no conduce en su dirección. De haber tenido ánimos me habría lanzado a aguardar por otras reconciliaciones y a desear que alguna de verdad fuese, sí, una gran noticia. Se me han adelantado oportunamente en la prensa. Merece hacer un buen repaso. Lean.
Y luego pregúntense y respondan: ¿Qué reencuentro es el que más me gustaría presenciar, estar ahí, ser testigo de la concordia? Elijan entre Led Zeppelin, Pink Floyd, Héroes del Silencio, The White Stripes, Mecano, Fleetwood Mac, Platero y Tú, Talking Heads, Extremoduro, The Smiths, The Police, The Kinks, Pata Negra, Black Sabbath, Los Suaves, Sex Pistols, Jane's Addiction, Dire Straits, Aerosmith.
jueves, septiembre 19, 2024
GREATEST HITS 347: HEART OF GOLD (NEIL YOUNG)
Pensaréis que esta canción debería haber aparecido hace tiempo en este blog. Es posible que lo hiciera hace más de una década en un post empapado de improvisación nocturna cuyo vídeo no permite ahora la reproducción. No importa. Cualquier momento es bueno para escuchar o recordar una canción perfecta. Suena en una emisora Heart of gold cuando el coche te lleva de un lado a otro en una tarde atareada y te dejas poseer por su calma equilibrada, por esa sencillez sin sobresaltos que fluye de los acordes limpios y de la voz gentil de Neil Young. En un tema Clásico, con mayúscula, el himno de un tiempo nostálgico, la válvula de la evasión y el suspiro del calor. Aquí vemos al autor encorvado sobre su acústica y con el rostro ensombrecido por su cabello largo, pero en la versión más electrificada del álbum Harvest James Taylor y Linda Rondstat firman unos coros mansos que elevan la canción al olimpo celestial.
sábado, septiembre 14, 2024
VOLUME ONE 673: LUCK AND STRANGE (DAVID GILMOUR)
Si el sonido de una guitarra fuese algún día considerado patrimonio de la humanidad, el responsable sería David Gilmour. He pensado esto alguna vez cuando entra en mí esa elegancia sensorial que nace de las cuerdas que Gilmour maneja, en cómo las aprieta o las estira, en cómo se clava ese sonido depurado de buena parte de sus canciones, dentro o fuera de Pink Floyd. Fuera, una vez más, se repite esa sensación placentera de éxtasis y liberación a lo largo del quinto disco de estudio del guitarrista británico, Luck and strange (Sony Music, 2024).
Inevitable. Inevitable pensar en el grupo unido, como en una esfera imaginaria, cuando se deslizan sinuosos algunos pasajes de este álbum. Gilmour compone un trabajo de firma familiar con las colaboraciones líricas e instrumentales de su mujer Polly y su hija Romany. Su magisterio se percibe en el ahogo de su voz cuando las canciones van creciendo y, cómo no, en la hechura limpia de sus guitarras resplandecientes (Luck and strange, Between two points, Scattered). Las lecciones de los mayores no tienen fecha ni previsión de caducidad.
Nota: 8/10
jueves, septiembre 12, 2024
LUME
Los que tenemos apego a esas cosas insignificantes de la vida (unas cuantas películas, algunos más libros, muchos discos) sentimos un escalofrío de dolor angustioso cuando se apaga el proyector que da luz a una sala oscura, al desconectarse para siempre el cable de una guitarra eléctrica o si cae para no volver a subir la verja de una librería. Lume cierra.
Tengo una relación especial con algunas librerías de mi ciudad, unas favoritas sobre otras pero todas templos de placer entre palabras y conversaciones. Empiezas por la recomendación de un libro o la semblanza a un autor, sigues por un debate literario y preguntas y respuestas que te llevan a distintos lugares y acabas hablando de tus hijos y de la vida misma.
Tú eres el cliente, ellos los libreros (las libreras en mi caso). Pasa el tiempo entre novelas y confianzas y tú la consideras más que una librera, ella te ve como alguien más que un cliente. Y un día te llama para decirte que la tienda cierra, que en unos días pone un letrero en la puerta para despedirse tras casi medio siglo vendiendo libros. Y no sabes qué decir mientras te recorre ese escalofrío de angustia.
Tengo muchos libros en casa. Una buena parte los he comprado en Lume o me los han regalado porque los han comprado allí, y yo también he buscado entre sus estanterías alguno adecuado para regalar. Puede que algunos conserven la etiqueta con el sello de la librería estampado en la primera página. Espero encontrar tiempo estos días para volver a Lume para comprar un último libro antes de que sea tarde, antes de que se acabe la tinta de las palabras con las que he crecido.
martes, septiembre 10, 2024
BONUS TRACK 294: IS THIS DESIRE? (PJ HARVEY)
Suele ignorarse este disco de PJ Harvey entre lo más meritorio de su producción. Sobre Is this desire? (1998) pesa la admiración que despertaban tres obras previas como Dry, Rid of me y To bring you my love, en las que la agresividad rugosa de Polly Jean saltaba de la crudeza a la sofisticación. La prensa la entronaba, los adeptos se juntaban procedentes de distintas tribus urbanas, PJ gustaba a parias y a eruditos, a público fácil y a audiencia difícil. Y entonces tardó más de tres años en tener listo un nuevo álbum, este trabajo que mucho tiempo después encontraría tuberías de conexión con los más complejos The Hope Six Demolition Project y I inside the old year dying.
Porque tras una densa etapa de encierro en su campo natal, Harvey acabó por fabricar uno de esos discos suyos donde lo siniestro embruja, en los que las guitarras, los sonidos y las programaciones toman caminos impredecibles, se retuercen o se encogen hasta resultar embriagadoras. Aquel oscuro álbum nada hacía pensar que PJ se entregaría dos años después al más accesible Stories from the city, stories from the sea (2000), cumbre arrebatadora de una mujer capaz de transformar la aparente fealdad en fascinante belleza.
lunes, septiembre 09, 2024
BOOTLEG SERIES 125: VAN MORRISON EN MARIN COUNTY
Esta historia la leí hace tiempo. Atacado por el miedo escénico, Van Morrison, ese león malhumorado que suma medio centenar de álbumes con casi 80 años, al ritmo frenético reciente de uno (o más de uno) por temporada, amagó con retirarse de la música allá por 1971. Frustrado con su vida familiar, con su banda, con sus discos, con su manera de encarar al público en vivo... el músico pasó la depresión con un retiro en su casa del norte de San Francisco, en el condado de Marin. Los pocos amigos que le aguantaban consiguieron a pequeños pasos que Morrison volviese a los escenarios, primero con un saxo, luego con una guitarra, al final volviendo a los directos y al estudio. En aquella época, encadenó algunos de sus mejores trabajos: Moondance, His Band and the Street Choir, Tupelo Honey y Saint Dominic's Preview.
Pues ahora me encuentro con este oportuno bootleg con un sonido muy decente que recoge a Van Morrison en directo en septiembre del 71 en Marin County. No hallo más datos sobre este disco. No me hacen falta. Me basta (me despierta, me cura) con regresar a aquella música de poco antes de nacer, al león rugiente que cabalga sobre temas propios y ajenos al trote de blues y rhythm & blues, a vibrantes canciones como Ballerina o Domino, a excitaciones como Wild night o Into the mystic. Cuesta creer que la pasión y la energía con que Van cantaba lo estaban debilitando en una de sus etapas musicales más brillantes. Queda este archivo para recrearse en la fuerza vivificante de la música.
sábado, agosto 31, 2024
VOLUME ONE 672: WOODLAND (GILLIAN WELCH & DAVID RAWLINGS)
Gillian y David llevan juntos mucho tiempo. Lo que funciona en un ámbito lo hace también en el otro, en el hogar y entre guitarras acústicas, con música que flota sobre las cabezas o en la que podríamos encerrarnos. Los ves ahí, tan empequeñecidos bajo el rótulo de los estudios Woodland, que parecen sus humildes guardianes. Si te fijas un poco más agrandando la imagen o buscando fotos promocionales de su último álbum, que lleva por título Woodland (Acony Records, 2024), incluso podrías asignarles el rol de siniestra pareja de una película de terror o misterio que esconde un oscuro secreto o perturbadoras costumbres. En ese aislamiento que transmiten Welch y Rawlings respiran también sus discos, ajenos a influencias, apartados de las comparaciones.
A Woodland, séptimo álbum de Gillian Welch y segundo que comparte autoría firmante con su pareja, lo acompaña una historia de reconstrucción, la del estudio de Nashville donde los músicos han trabajado en los últimos años para ponerlo en pie después de que un tornado lo echase abajo en 2020. Y como el conjunto de su obra, contiene esas delicadas perlas que parecen surgir de la contemplación, de momentos de soledad en un viejo estudio o de inspiración en parajes alejados de las urbes (North Country, Empty trainload of sky). Welch y Rawlings en su burbuja
Nota: 7,5/10
miércoles, agosto 28, 2024
VOLUME ONE 671: ROMANCE (FONTAINES D.C.)
Puede que en el fondo de mí supiera que algún día este grupo acabaría gustándome, o que uno de sus discos echaría abajo esa barrera real y mental que impedía mi aceptación. La evolución de la banda me daría la respuesta, y llegados al cuarto álbum, Fontaines D.C., igual de osados pero menos ásperos o agresivos, han dado forma al mejor de sus trabajos, a juicio de este blog. Romance (XL Recordings, 2024), con ese lacrimógeno corazón aplastado como portada, encierra el descaro ilimitado de los dublineses, más atemperados en los perfiles de unas canciones más pulidas, volcanes que guardan su erupción para más tarde sin desprenderse de su sensación de amenaza.
Un par de temas transforman la perspectiva: la impulsiva Starburster que avanza sobre raíles a ritmo de rapeo y se agita con desgarros de voz y percusión, un potentísimo single; y el cierre magistral con Favourite, contagiosa como una plaga y evocadora de los balanceos rítmicos de los Smiths. Me pregunto si ahora, desde otro punto de vista, volver a los tres álbumes anteriores surtirá algún efecto de cambio.
Nota: 7,5/10
lunes, agosto 26, 2024
VOLUME TWO 125: SIMPLE MINDS
En poco, Simple Minds cumplirán 50 años, así que casi han crecido ellos contigo. Y así, a golpe de los lugares comunes de un documental que repasa los capítulos musicales y vitales de una banda, te vas viendo también a ti mismo, al chaval seducido por aquella música que sonaba tan potente, aquellos tres o cuatro discos que te acompañaban en la adolescencia, lejos aún de aventurarte en cientos de senderos por los que las guitarras te llevarían. Sabes que no fue el mejor de los grupos, pero durante un tiempo fue tu grupo, y ese cariño nunca se marchita.
Cuando todo es posible, documental fechado en 2023, hace una pausa a la gira grande (¿la última?) que el grupo de Glasgow ha programado en su carrera mediocentenaria para que Jim Kerr y Charlie Burchill, aquellos dos niños del barrio que se conocieron en un cajón de arena, se recuerden a sí mismo, a su tiempo. Los dos, almas supervivientes de Simple Minds, pasean como dos viejos amigos por el monte, por un muelle abandonado o por un pueblo de Sicilia, con su áspero acento escocés conduciendo la inocencia de su juventud y el juicio reflexivo del otoño.
Jimmy Iovine les pedía canciones, desconfiados unos y otros, cuando les produjo Once upon a time en su desembarco como banda de estadios, como grupo serio, importante. Vaya si tenían entonces, y las tuvieron después. La noria de la vida siguió girando con otra música, otros públicos, otros gustos, y Madchester primero los fueron apagando, ojo que no desdibujando, después la edad, cierto cansancio. Pero aquello que cantaron aún resuena poderoso desde la niebla gris de Glasgow.
jueves, agosto 22, 2024
VOLUME ONE 670: LONG HAUL (BEN SOLLEE)
Me gusta encontrarme de vez en cuando con sensaciones de desconcierto, y también asombro, como las que me produce este disco. Mientras lo escucho no acierto a saber si me gusta o no, si puedo catalogarlo o ponerle un adjetivo. Necesito volver a escucharlo, hay algo en la música que atrae, que me empuja con misterioso interés pero sin la suficiente convicción. Y tras la segunda o tercera escucha veo más claras mis impresiones, más definida la explicación, generalmente, de por qué me gusta. Hoy el protagonista de este último capítulo peculiar de conexiones con los discos es Ben Sollee, un hombre con aspecto de buen hombre del que muy poco sabía y al que ahora debo tener presente.
Sollee es violoncelista, de Kentucky, pero este instrumento no es dominante en Long haul (SonaBlast, 2024), más bien no lo parece. En la primera década del siglo formó parte de Sparrow Quartet, una formación acústica donde figuraba también Béla Fleck. Allí cultivó un caldo de folk y bluegrass cuyos aromas permanecen en su último álbum, para el que dejó pasar siete años desde el anterior. Pero en el brebaje caliente que empapa sus surcos hay salpicaduras de pop, blues y gospel que lo convierten en un impredecible y sugerente experimento, de esos que, como digo, te descolocan con el ingenio innato que acabas descubriendo.
Nota: 7,5/10
lunes, agosto 19, 2024
VOLUME ONE 669: LONG WAY HOME (RAY LaMONTAGNE)
El verano no acostumbra a dejar novedades memorables en las discografías, reservadas en general para las épocas reflexivas del otoño y la primavera. Pues esto no va con Ray LaMontagne, quien a lo pronto alcanza las dos décadas de profesión ante el micrófono y en la composición. Nueve álbumes suma en este periodo de altos y bajos, estable con sus dos últimas entregas, obras parejas, de una modestia eficaz, sin riesgos con los que desviarse como en trabajos anteriores. Este Long way home (Orchard, 2024) estival posee un magnetismo contenido, el que nace de grabaciones sencillas en hogares convertidos en estudios y con dos o tres colaboraciones, las Secret Sisters incluidas. LaMontagne despacha en menos de 32 minutos una escueta colección de pulidas canciones que remiten, en el fondo, a Mr. Young, la Creedence o las agradables brisas del soul, entre otros referentes. Pero sin desprenderse el autor de su propio norte, reorientado en el camino recto de los brillantes secundarios.
Nota: 7,5/10
viernes, agosto 16, 2024
LIVE IN 305: ARIEL ROT EN LA PLAZA DEL PUEBLO
En escenarios y momentos como estos, la plaza de tu ciudad y en plenas fiestas de agosto, no hay que pedir demasiado, lo justo y suficiente: oficio, buen humor, sentimiento y ganas de que todos lo pasen bien. Y eso hizo Ariel Rot, modesto invitado en tiempos obligados de contención, músico de primera categoría. ¿Por qué? Porque sonó stoniano, porque sus canciones siguen sonando tan gamberras como emotivas, bálsamos que supuran blues para las horas brumosas de la madrugada. Porque más de cuarenta años después te reafirmas en lo buenos que eran Tequila, lo bien que encaja siempre un tema de Los Rodríguez cuando había cualquier tipo de fiesta de por medio, la huella que deja la pluma del argentino en Vicios caros o Vals de los recuerdos. Un buen músico, una buena banda. Un escenario que no falla. Noche tranquila de rock.
lunes, agosto 12, 2024
BONUS TRACK 293: ALONG CAME JONES (TOM JONES)
Este muchachote tan apuesto, tan confiado, no tardaría en demostrar lo sobrado que iba de voz, talento y actitud para fulminar a cualquiera con la mirada y para mojar la ropa interior de sus seguidoras, con o sin la camisa puesta. No nos hemos cansado de ensalzar la vejez gloriosa de Tom Jones, un Sir descomunal, sazonada con formidables trabajos de versiones y temas propios interpretados ante un crepúsculo de plenitud. Pero volver a mucho tiempo atrás, a hace casi 60 años, nos anticipa a una potencial estrella, a un cantante que en su torrencial voz y entregada interpretación exhibió su mejores argumentos de seducción.
Después de darse a conocer en bandas galesas, sus primeros singles, como aquel What's new Pussycat? que aparecía en aquel film tan tonto, este Along came Jones de 1965 puede considerarse su primer álbum. Contiene el super hit It's no unusual que tanto ha inmortalizado a Mr. Jones, pero el resto de cuidadísimos temas, entre ellos preciosidades como The rose, If you need me, It's just a matter of time o Spanish Harlem con cantados con una temprana seguridad y sensibilidad que convertiría a Tom Jones, aquel chaval, en un gigante.
jueves, agosto 08, 2024
GREATEST HITS 346: IGUAZÚ (GUSTAVO SANTAOLALLA)
Muchas veces me sorprende la pureza de lo tradicional, de lo arcaico o primitivo, la sencillez con que transmite una autenticidad que conmueve. Un viejo instrumento que suena a trompicones o con una delicadeza que no parece de este mundo, unas voces antiguas que esconde la tierra. De alguna manera siento ese asombro al escuchar este tema. Me fascinó en cuanto supe de su existencia, cuando la vida se le echaba encima al personaje que Russell Crowe interpretaba en el film The Insider. Su autor, Gustavo Santaolalla, compondría un año después su primera banda sonora, para el monumental latigazo que es Amores perros. Pero aquel Iguazú de cuerdas titubeantes, frágil y escalofriante, le abrió el camino para componer para el cine, que le brindaría poco después al músico y productor argentino dos Oscars. Ver y oír al maestro rozar el ronroco, sus cinco cuerdas dobles y su vibración relajante, todavía me parece irreal, una medicina para la añoranza.















