jueves, octubre 13, 2005

SOUNDTRACK 2: ALMOST FAMOUS (CASI FAMOSOS)

(Veo estos días el anuncio de un estreno español en las salas de cine: Sinfín, una historia juvenil sobre la creación de un grupo de rock en España, con Dani Martín, cantante de El Canto del Loco, El Sevilla, líder de los Mojinos Escozíos, y el actor Nancho Novo, además de unos cuantos freaks del reciente cine nacional, como principales reclamos y protagonistas). Dirigen los jóvenes artífices de La fiesta, una película de muy bajo presupuesto que no hace mucho acabó teniendo una decente distribución comercial pero no tan decentes críticas en el momento de su estreno. La historia de este nuevo intento del cine español por atrapar a un público, en este caso joven, más acostumbrado (y casi siempre acertado) a escapar de sus productos me ha hecho recordar un film americano de parecido argumento, bien recibido por la prensa y el público en su día, una película que enseguida se convirtió en una de mis debilidades).

Aunque blanda por momentos, un pelín idílica e inocente en alguna parte y demasiado para todos los públicos, Almost famous (Casi famosos) posee un encanto directo nacido del corazón y los recuerdos de su director, Cameron Crowe, tipo de envidiable adolescencia y juventud que en su película del año 2000 relató parte de las vivencias de aquella edad. Crowe trabajó para la revista musical americana Rolling Stone con apenas 15 años, conoció a numerosos rockeros en los años setenta, a los que hizo entrevistas y de los que narró reportajes. En Casi famosos pinceló aquel tiempo con nostalgia.

Crowe no es otro que el ingenuo reportero con acné embriagado de rock and roll al que su pasión por la música le anima a escribir sobre lo que tanto le gusta y le convierte en reportero musical de la revista más prestigiosa del momento antes de que le salga pelo en los sobacos. En su primer encargo periodístico tendrá que cubrir las andanzas de una banda a lo largo de una gira, en la que conocerá de cerca a alguno de sus músicos e intimará con una de sus chicas, una groupie llamada Penny Lane.

La cultura y las biografías de rock recogen sexo y drogas, orgías y excesos, pero en Casi famosos nadie se desnuda y los porros sólo marean. Faltan también peleas destructivas entre los miembros de una banda, conflictivas actuaciones o sesiones de grabación. El director es consciente de lo que oculta y prefiere dotar a lo que muestra de esa atmósfera inofensiva, quizá como más gratamente se recuerdan las cosas más imperecederas, las que reposan en un paraíso que nunca se pierde.

Casi famosos guarda algún instante maravilloso, como el tema Tiny Dancer de Elton John cantado por casi todos los personajes en el autobús, y también otro inolvidable, de evocadora belleza para quienes amamos tanto la música: una breve sucesión de imágenes encadenadas que nos transporta a aquellos momentos en que descubrimos a una banda o un músico, cuando quisimos tocar un instrumento o convertirnos en rockeros; ése momento en el que el protagonista, aún un crío, descubre los discos de rock de su hermana debajo de la cama, los pincha en su tocadiscos y el Sparks de los Who traslada la acción a la adolescencia del pequeño héroe entre portadas de vinilos y revistas.

Más corrosión y vicios al descubierto presentará próximamente otra película ambientada en el mundo del rock, Stoned, el debut en la dirección del productor inglés Stephen Woolley, que recoge los primeros años de los Rolling Stones y se centra en el guitarrista Brian Jones hasta su trágica muerte ahogado en una piscina.


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