sábado, enero 13, 2018

LIVE IN 214: PEARL JAM LET’S PLAY TWO

Yo no estuve allí tan lejos, en Chicago, y lamento no poder estar el próximo julio aquí más cerca, en Barcelona, para plantarme delante de ellos otra vez. O fui demasiado lento o fueron demasiado rápidos quienes se adelantaron para acabar tan pronto con las entradas puestas a la venta. No es consuelo esta sesión enchufada en una pantalla, pero sí supone otra celebración experimentar de cualquier modo a Pearl Jam en vivo.


Veo Let’s play two, el documental del fotógrafo y cineasta Danny Clinch sobre los dos conciertos seguidos que ofreció la banda en agosto de 2016 en el estadio Wrigley Field de Chicago, hogar de los Cubs, el equipo de béisbol del que veía todos los partidos Eddie Vedder cuando era un crío, situado a unos metros de la sala donde el grupo ofreció uno de los primeros conciertos de su carrera hace ya 27 años y donde Eddie presenció mucho tiempo después las series mundiales, cuya euforia se recoge en el film. Regreso a los orígenes, sobredosis de nostalgia.

Esta vertiente personal, en especial de Eddie, cubre todo el documento, en el que desde la ternura y la admiración hablan los músicos, los aficionados que pasan noches a las puertas del estadio para ocupar las primeras filas, los vecinos que no dejan de tomar sus cervezas en el pub de enfrente, los viejos jugadores que nadie olvida y los responsables del estadio antes y ahora. En aquellas dos emotivas noches de exaltación a un equipo, un deporte, un escenario y una ciudad, y de comunión ferviente entre una banda y su público Pearl Jam tocó 72 canciones, de las que apenas una veintena aparecen en el documental. Seguir a Pearl Jam en pleno éxtasis musical me muestra hoy a un grupo que hace de un estadio o un gran recinto su auténtico espacio natural, el lugar que la ha convertido para mí en una de las bandas de mi vida.

2 comentarios:

J Aybar dijo...

Pues eso ... una de las bandas de la vida de mucha gente independientemente de lo que el tiempo pueda afectar a la musica, los sentimientos, las sensaciones y la frescura de una propuesta.

rubén darío dijo...

Tú lo has dicho. La frescura también tiene caducidad, la memoria nos ayuda a no perder su sensación del todo.