domingo, junio 03, 2007

JAM SESSION (III)

El lenguaje. El corruptible poder de las palabras. Para decir las cosas como son, para imaginarlas en una ensoñación o no saber distinguirlas de cuándo ocurren y cuándo no. ¿En qué se parece una gallina a una gominola, un jamón a un pastel? En que son términos figurados para definir con privado cariño la sensación que produce una linda pasajera. Sí, las palabras, que de nada sirven cuando en la clandestinidad de la distancia nuestra mirada enfoca, encuadra y congela el beso más bonito que nunca nos han dado, el que comparten el caramelo de nuestras (absurdas) ilusiones y un desconocido de lo más afortunado.

Gírate 180 grados y tendrás delante a la Torre Eiffel. Venga ya, ¿cuántas veces necesita entrar en el lavabo? Si tienes que tirar de los bajos del jersey cada vez que te sientas o levantas para que no asome el borde lujurioso del tanga por encima de la cintura del pantalón, entonces no te calces un tanga en la guarida que esta noche nadie te va a arrancar a desgarros. No se puede subir a la cima, no funciona el ascensor y las escaleras están cortadas. Dejemos París para otro año.

Todo se desgasta, nada dura eternamente. El mando a distancia de la tele, la memoria del ordenador, la gasolina para escaparse, la comodidad del colchón, dos personas. Mejor que no duela dejar las cosas atrás, ¿quién sabe?, las ciencias humanas no son exactas y algo que se descompone o se pierde se puede arreglar o recuperar sin que haga falta ser mecánico. Suerte, de todas formas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cerdo machista.