Me cuesta creer que tanta gente se ha desprendido de este álbum. Lo habré visto, al precio de entre 2 y 4 euros, en no pocos bazares de segunda mano, acumulando polvo entre baratijas y sospechosas ediciones. En cambio no he visto en semejantes lugares ninguno de los discos que siguieron al estupendo debut de Macy Gray, en los que no llegó a brillar tanto como en este trabajo que le dio el éxito y los premios y que también (a la postre así fue) le puso delante una infranqueable barrera hacia la superación. On how life is (1999) descubría una voz inusual en la esfera de R&B, ronquera y arena, una sensualidad atípica con la que alimentar el denso e irregular catálogo del neo soul (llamémoslo así para generalizar). Macy, con sus rizos en llamas, dejaba atrás un frustrado debut, un paso en falso con veladas mal cobradas y demasiados standards de jazz y soul en el retrovisor, y se lanzaba sin paracaídas con un primer disco cálido, bailable y de eco perdurable. Andrew Slater (Fiona Apple, The Wallflowers) pulía el producto en la mesa, bien armado con notables temas (Do something, I've commited murder, Why didn't you call me) y un éxito que nos hartamos de oír en todas partes, I try, pero de innegable efectividad. Y el disco, más de dos décadas después, aún tiene gancho como formar parte de nuestras discografías y no querer deshacerse de él.
martes, mayo 25, 2021
BONUS TRACK 239: ON HOW LIFE IS (MACY GRAY)
Me cuesta creer que tanta gente se ha desprendido de este álbum. Lo habré visto, al precio de entre 2 y 4 euros, en no pocos bazares de segunda mano, acumulando polvo entre baratijas y sospechosas ediciones. En cambio no he visto en semejantes lugares ninguno de los discos que siguieron al estupendo debut de Macy Gray, en los que no llegó a brillar tanto como en este trabajo que le dio el éxito y los premios y que también (a la postre así fue) le puso delante una infranqueable barrera hacia la superación. On how life is (1999) descubría una voz inusual en la esfera de R&B, ronquera y arena, una sensualidad atípica con la que alimentar el denso e irregular catálogo del neo soul (llamémoslo así para generalizar). Macy, con sus rizos en llamas, dejaba atrás un frustrado debut, un paso en falso con veladas mal cobradas y demasiados standards de jazz y soul en el retrovisor, y se lanzaba sin paracaídas con un primer disco cálido, bailable y de eco perdurable. Andrew Slater (Fiona Apple, The Wallflowers) pulía el producto en la mesa, bien armado con notables temas (Do something, I've commited murder, Why didn't you call me) y un éxito que nos hartamos de oír en todas partes, I try, pero de innegable efectividad. Y el disco, más de dos décadas después, aún tiene gancho como formar parte de nuestras discografías y no querer deshacerse de él.
sábado, mayo 22, 2021
GREATEST HITS 265: JOKERMAN (BOB DYLAN)
Apostaría a que fue esta. Es esta la primera canción que recuerdo haber escuchado de este señor, Bob Dylan (¿o fue God gave name to all the animals?). Tendría unos 10 años, y supongo que para mí fue una canción entre tantas. Hoy, cuando veo los 50 cerca de mis talones y este hombre cumple 80, me pregunto cuánto de broma tuvo aquel tema con la vista puesta en el presente. Ha pasado mucho tiempo: antes de aquella canción había mucho por descubrir, después vendría otro tanto, señor Jokerman, música interminable en vivo y en el estudio. Todo acaba... ¿Cuándo?
Sigues siendo la Luz. Ochenta ya.
jueves, mayo 20, 2021
BOOTLEG SERIES 97: THE KLEEJOSS BAND... ENTRE LA MALEZA
Hay una canción en este álbum, un tema cercano y reconfortante, dedicado a la droga de buscar música en una tienda de discos. "Nos gusta revolver entre estanterías y plásticos, volvemos como yonkis en busca de otra dosis, danos más veneno que queremos vivir", cantan The Kleejoss Band en Revólver; sí, la tienda de discos de Barcelona (qué apropiado nombre/verbo para el vicio de manosear, ordenar y desordenar) pone título al tema, que alude a las visitas obligadas cada vez que se vuelve a la ciudad, a los tipos que exploran y remueven entre vinilos y cds y a la sala Rocksound. Es una buena canción, no la mejor de Maleza, el sexto trabajo de los zaragozanos y el primero en castellano, una obra que contiene cinco o seis proyectiles rockeros superiores que le disparan a uno hacia el éxtasis.
Evitaré las comparaciones porque no puedo. Quizá las guarde para más adelante porque Maleza es lo primero que descubro y me anima a ponerme con más, a detenerme en la evolución de esta banda que los amigos de Milanamúsica Records, que editan el disco, nos sirven en una muestra más de su exquisito gusto por el rock americano hecho en nuestro idioma. El álbum de The Kleejoss Band entra como un puñal en superficies blandas, ejecutado con vigor al servicio de poderosos cortes: Amanecer, Cimarrón, Las canciones no esperan, Anónimo campeón (ese contagioso Uhuh uh uh del estribillo).
Decía que no puedo comparar, pero sí encontrar reflejos en Maleza que quizá coincidan con aquellos en los que se inspira el grupo de Luis Kleiser y Joss Mayoral, con Nacho Prol y Andrés McMalo en la retaguardia. Advierto en no pocos detalles una depurada huella grunge de profunda marca, entiéndase la frescura lejana de Mother Love Bone y de los primeros Pearl Jam, reconocible en la contundencia rítmica y el nervio guitarrero. Hay también un poco de destilería sureña, alguna salpicadura de los Afghan Whigs de antaño. Guiños o acentos que refuerzan un trabajo musical de sólida energía, de los que se celebran en salas grandes o pequeñas y rodeados del sudor curativo del rock and roll.
lunes, mayo 17, 2021
VOLUME ONE 570: LATEST RECORD PROJECT VOLUME 1 (VAN MORRISON)
George Ivan Morrison tiene 75 años. Era un adolescente y ya lideraba más de una banda a cargo de los teclados y el saxo. Antes de cumplir los 20 y como voz principal ya había salido de gira más allá de Belfast y de las islas con una de aquellas formaciones y se había puesto al frente del grupo Them, con el que grabó un par de duraderas canciones (Gloria, Baby please don't go) pese a permanecer poco en su seno. A mediados de los años sesenta dio arranque a una trayectoria en solitario que de manera estable, con material propio y repertorio ajeno, ha deparado hasta el día de hoy 47 discos, cinco de ellos en fantástico directo, obras maestras otro puñado. ¿Tiene este hombre algo más que decir?¿Es capaz aún de que su música nueva sea elogiable?
¿Es Latest record project Volume 1 (BMG, 2021) un álbum digno de recordar, de aplaudir, de enmarcar? Sí, sí y sí. En su dinámica de hiperactividad (seis discos en menos de cinco años) y como bendecido por el don vicioso de la creatividad (28 temas nuevos reúne este primer volumen), Van Morrison exprime del estudio y de excelentes músicos material de altísimo nivel para demostrar que no hay virus que le debilite, que no hay relojes que le hagan caduco. ¿Más de lo mismo? Sí y no. Blues, soul, rhythm & blues, pop y un poco de folk conversan de nuevo en un álbum de exquisita ejecución vocal e instrumental, pero fusionados en armoniosa convivencia para dar forma a canciones que, sin dejar de remitir a otras lejanas o cercanas, adoptan novedosos ángulos. Ningún tema de este disco será recordado al final de los tiempos, pero ninguno es mercancía barata y casi una decena es de lo mejor que se le ha escuchado al viejo león de Belfast en la última década (Where have all the rebels gone, Blue funk, Double agent, Duper's delight, Western man, Jealousy...).
Cuando agradeces de verdad que la música te ayude a caminar en línea recta por la vida, fíjate en quién maneja el volante, es probable que Van Morrison apriete suavemente el acelerador.
Nota: 8,5/10
viernes, mayo 14, 2021
VOLUME ONE 569: DELTA KREAM (THE BLACK KEYS)
Cuando suena la última nota de Delta Kream (Nonesuch, 2021), le queda a uno la sensación de haber sudado blues a chorros y de necesitar una buena ducha para quitarse la grasa de encima. Las afiladas versiones que The Black Keys han juntado en su último disco, grabado en unas pocas horas, sin ensayos y en compañía de un par de curtidos escuderos de bluesmen de Mississippi, se incrustan en el pellejo y dejan costra. También tienen el poder de transportarnos a esos lugares donde las canciones fueron una vez creadas entre balbuceos y lamentos por los músicos a los que tributan: a orillas de un pantano invadido por mosquitos, en el porche ruinoso bajo el que escapar de un sol sofocante, en un tugurio con la peor calaña. Deja cierto agotamiento el repertorio, escaso de matices, directo a la garganta pero tremendamente hipnótico con la linealidad de sus bases y la crudeza ardiente de sus guitarras. Los temas atrapan al oyente de inmediato (Crawling kingsnake, Poor boy a long way from home, Going down South) aunque se deslicen pronto en la memoria. Auerbach y Carney parecen por momentos los Black Keys de Rubber factory o Attack and release, pero a la vez saltan otro escalón adelante en un sensacional camino que no conoce límites.
Nota: 7,5/10
jueves, mayo 13, 2021
VOLUME TWO 109: TOM JONES
Un poquito más de Tom Jones, más que nada para ensalzar la ocupación de cantar, una profesión que le ha dado de comer durante más de medio siglo y que ha ejercido con magisterio. Si vamos a una serie de álbumes editados por Decca entre 1965 y 1975, podemos comprobar en sus surcos que no hay canción que se le resista a Thomas John Woodward, ni una; lo mismo la suaviza para derretir que la calienta para excitar; puede que la reviva en clave soul o la convierta en marca de crooner. En su larga, popular y exitosa carrera Sir Tom ha podido con cualquier tema, de clásicos a desconocidos, varios de ellos absorbidos como un vendaval. Rock, pop, blues, R&B, gospel, disco... lo que sea.
En más de un disco de esta serie de Decca despacha a los Bee Gees y a John Fogerty, en otro muerde Hey Jude y enciende (Sitting on) The dock of the bay; en otro disco se divierte con Al Green y con Carole King, y en otro vibra con Try a little tenderness y se acaramela con What the world needs now is love. Son 15 álbumes amenos y curiosos, no todos a la misma altura pero sí con un par de piezas magistrales en la voz torrencial de su cantante, muestra de la capacidad de Tom Jones para dominar cualquier registro y ofrecer reinterpretaciones con brillantez hasta nuestros días.
lunes, mayo 10, 2021
VOLUME TWO 108: BILL EVANS
El jazz tiene monstruos y héroes, tanto fracaso como gloria en las páginas de oro de su historial. Vende bien las huellas de sordidez. Explota sus miserias, biografías que terminan en la autodestrucción y la ruina. Deja hermosos cadáveres (Baker, Parker, Morgan, Pepper, Davis) detrás de música prodigiosa, intérpretes que no parecen de este mundo, que no parecen humanos. Hoy es turno de Bill Evans. Un bicho raro extraordinario. Encogido ante su piano, entre la reverencia y la obsesión, tocaba como si entregase la vida al instrumento, como si le confesara sus miedos. Tenía mucho de siniestro este hombre: apenas sonreía en las fotos, dirías que es un tipo siniestro y enfermo, un genio callado e incomprensible. Su obra desprende una belleza triste y sobrecogedora. Escuchen Everybody digs, Walts for Debby, Explorations o Undercurrent, para empezar. Busquen el documental Bill Evans. Time remembered.
viernes, mayo 07, 2021
VOLUME ONE 568: SMOKE FROM THE CHIMNEY (TONY JOE WHITE)
Estoy algo desconcertado al tratar de darle autoría a este disco. ¿Se lo firmamos al señor que pone el nombre y la imagen en la portada o a los músicos que completaron las crudas pistas que el mismo hombre, al morir en 2018, había dejado sin grabar en los últimos quince años? ¿En qué medida un álbum es tuyo si no tienes decisión alguna sobre el mismo? ¿De seguir vivo, estaría Tony Joe White satisfecho con lo que Dan Auerbach y sus músicos más a mano han hecho con parte de su legado en 2021? Probablemente sí. Smoke from the chimney (Easy Eye Sound, 2021) es el último y póstumo disco del malogrado autor de Louisiana, con frecuencia llamado el rey del rock de los pantanos, escenario atmosférico que vuelve a estar muy presente en esta postrera y satisfactoria herencia de White desde el más allá.
Es de suponer que la amistad de Auerbach con White y su hijo y aquella voluntad irrealizable de grabar juntos algún día ha permitido revivir con fidelidad la música que el propio autor hubiera interpretado si continuara entre los vivos. Porque escuchando las húmedas canciones que White y su guitarra esbozaron una vez y ahora adquieren cuerpo y maciza presencia, nos reencontramos con el clima denso y misterioso de sus mejores trabajos, como los realizados entre 1969 y 1973. Estos temas de hoy remiten a los mejores temas de ayer, con afortunadas muestras en la canción que da título al disco, Boot money y Bubba Jones, por ejemplo.
Nota: 8/10
miércoles, mayo 05, 2021
LIVE IN 260: KEYS & BLUES, Pt.2
Sucio, afilado, resbaladizo, polvoriento, terrenal y vigoroso BLUES. The Black Keys rinden cuentas a las entrañas de R. L. Burnside.
lunes, mayo 03, 2021
VOLUME ONE 567: TETHERS (MINOR MOON)
Breve reseña para un nombre nuevo. Rápido telegrama: Wilco + Jonathan Wilson = Minor Moon. Detrás de esta banda/proyecto está Sam Cantor, integrante de Half Gringa, un músico asentado en Chicago como Wilco, con quien comparte la intrincada arquitectura compositiva y el gusto por asignarle más de un rumbo a las canciones. El parecido con Wilson se puede notar en las texturas psicodélicas del envoltorio y en líneas melódicas que no siguen caminos rectos, sino que se disparan hacia direcciones imprevisibles antes de regresar a los cauces más comunes. Las similitudes con unos y otro se advierten en Tethers (Ruination Record Co., 2021), un álbum sin etiquetas y de identidad desconcertante, tan sugerente como adictivo.
Nota: 8/10
viernes, abril 30, 2021
BONUS TRACK 238: SENDEROS DE TRAICIÓN (HÉROES DEL SILENCIO)
Héroes. Silencio y Rock & Roll. He visto el documental sobre los Héroes del Silencio. Está muy bien, cuenta lo que tiene que contar: cómo se crea un grupo (allá en la provincia), cómo se encuentra a sí mismo (entre el sacrificio y los sueños), cómo triunfa (por imagen, actitud, valentía), cómo se desborda (por exceso, por descontrol), cómo se destruye (por incapacidad para convivir). Subían los créditos y me calentaba de ganas de escuchar, después de mucho tiempo, Senderos de traición (1992). Vaya cuatro aquellos tipos, Bunbury, Valdivia, Cardiel y Andreu.
Yo tenía 19 años. Desgasté la aguja con aquel disco. De Entre dos tierras a Con nombre de guerra. El mar no cesa fue el anzuelo. Con Senderos... entré en la secta. En El espíritu del vino encontré trucos que no me convencían. Con Avalancha reconecté sin devociones, pero ya me daba todo un poco igual. Y los Héroes, como tantos otros, fueron arrinconados en el desván como una parte nostálgica de mi juventud. El documental me envió de nuevo al túnel del tiempo. Y Senderos de traición, a la bravura de un grupo como no habrá otro igual en nuestro rock: de Senda a Hechizo, de Oración a Decandencia.
lunes, abril 26, 2021
VOLUME ONE 566: SURROUNDED BY TIME (TOM JONES)
La sabiduría reside en los mayores. Tom Jones, un señor de 80 años, un Sir. "Fui un cantante de la leche", le hemos leído estos días; esa sería la frase que le gustaría dejar como epitafio. ¿Alguna duda? Bravo, Sir Tom. Un cantante descomunal, sí (descomunal es eso, no el regate de un futbolista). Un señor mayor muy sabio que alecciona a los músicos de su edad sobre cómo saber envejecer desde el luminoso crepúsculo de la elegancia y la autenticidad. Llevo un par de días y varias escuchas atrapado por este disco, el número cuarenta y tantos de su carrera, enredado en unas canciones envueltas en atmósferas de turbidez e incertidumbre que resultan fascinantes.
Esto es Surrounded by light (S-Curve, 2021). Sir Tom repite con Ethan Johns en la silla de producción, encargado además del concurso de varios instrumentos. La asociación vuelve a ser tan celebrada como la que unió a Johnny Cash con Rick Rubin en los últimos años de vida del hombre de negro. Es una comparación recurrente, la he leído estos días en más de un texto, no hay otra mejor. Jones y Johns han terminado cuatro álbumes esplendorosos desde 2010. En los tres primeros (Praise & Blame, Spirit in the room y Long lost suitcase) el galés universal enterraba su lado más frívolo y bailable (alguna vez grotesco) para encanecer y arrugar su imagen y echarle mano en clave blues, góspel o americana a versiones de piezas tradicionales y temas escondidos o de segunda categoría de autores conocidos o con carreras perdidas en el olvido. En Surrounded by light repite fórmula pero oscurece más las referencias, se aleja de los originales acomodándose en ambientes más sobrios y a la vez desconcertantes, con teclados y efectos electrónicos que dan a la voz y a la interpretación de Jones el tono de una lección magistral, de sentencias culminantes. Este cuarto capítulo se viste con variedad de instrumentación que traslada la música a territorios psicodélicos con un enfoque introspectivo, al servicio de versiones evocadoras, con alguna ejecución sublime: agótense de escuchar Talking Reality Television Blues de Todd Snider, Lazarus Man de Terry Callier y la conmovedora This is the sea de The Waterboys.
¿Me imagino a otros viejetes, Willie Nelson, Van Morrison o Bob Dylan, saliendo de sus áreas de confort para dirigirse hacia el firmamento en el mismo carruaje que Tom Jones? No. El caso es ganarse el cielo por la puerta grande. Qué honor el de Sir Tom.
Nota: 9/10
viernes, abril 23, 2021
DIEZ LIBROS
Ocurrió una vez, una noche, que...
Dos seres se unieron para crear su propia película, su propio libro...
Como hoy que nos entregamos al rito de la lectura, de las páginas que rozan nuestros dedos...
Llegó el primero, hoy el décimo, y llegará el vigésimo, y luego...
No soy de fechas redondas, pero acudo a ellas para vernos en la noria del tiempo: cómo éramos, cómo somos, (imaginar) cómo seremos...
Nuestras canciones, nuestros conciertos, nuestro cine, las series, los viajes, nuestro hijo. No cambio nada.
jueves, abril 22, 2021
BOOTLEG SERIES 96: MARY ROCKINGS
Unas gotas de rock and roll de toda la vida, puro como el alcohol y rugiente como el motor de una moto por la autopista, ponen a tono si fallan las fuerzas o decae el ánimo. Kepa, Jaime, Yñigo, Jabi, Gotxi e Inas cultivan esa receta, tienen la clave. Forman Mary Rockings, un estreno desde Bilbao tras el versado peregrinaje de sus miembros por bandas de la escena rockera vasca. Llevárselos al paladar con su primer disco, al que el nombre del grupo da título, reencuentra a uno con el más enérgico aliento de los guitarrazos del rock americano, con carreteras y barras de bar como escenario.
Tenemos en Mary Rockings otro valioso producto del entorno de Milanamúsica Records, a quienes desde aquí vamos a desear siempre la mayor de las suertes y a seguir sus movimientos. Así que, como pasa con Óscar Avendaño, con Sertucha, con Los Eternos o con Milana, tenemos varias fuentes musicales que confluyen en un mismo río, por cuyo cauce, en el caso de la banda vasca, parece navegar la fuerza inspiradora de The Black Crowes, Ted Nugent y un par de célebres grupos sureños de cabecera. En todo caso, whisky a palo seco, sombreros vaqueros, mesas de billar, conciertos en garitos de buena y mala muerte... Lo que oirás en los siete temas de su debut es rock crudo y sin rodeos que cura las heridas, braman Mary Rockings: la música del infierno, que el cielo parece aburrido. Y engancha.
lunes, abril 19, 2021
LIVE IN 259: THE BLACK KEYS & THE BLUES
Un brindis de nuevo por Dan Auerbach. Y por Pat Carney. Por los Black Keys, bien entonados ahora tras desafinar juntos con el hartazgo de la convivencia. En un mes los tenemos de vuelta con un nuevo álbum, todavía fresca la adicción contagiosa de Let's Rock. Toca tributo esta vez, una manera de bucear en el pasado y poner en un sitio de honor y respeto a viejos nombres del blues más húmedo y grasiento, de donde crecen las raíces de la música americana. Delta Kream se llama el disco, que el infatigable Auerbach factura con su banda y en su estudio en un abrir y cerrar de ojos: dos sesiones, diez horas ¡y listo! Son once versiones de piezas que más de una vez sonaron al borde del Mississippi desde el Sur profundo: de John Lee Hooker, R. L. Burnside, Mississippi Fred McDowell y varias de Junior Kimbrough. Sabe bien, bien.
viernes, abril 16, 2021
LIVE IN 258: JAKOB Y SU BANDA
¿Qué pueden contarnos hoy los Wallflowers? ¿Aún despierta interés Jakob Dylan y su banda? Me lo pregunto al enterarme de que están de vuelta. Casi una década después de su último álbum, Glad all over, no muy bien recibido (injustamente) por la crítica, que a su vez llegaba tras una pausa de siete años desde su anterior trabajo, The Wallflowers terminan su séptimo disco, Exit wounds, disponible en poco tiempo. Y el adelanto está muy bien. Digo muy bien porque parece que Dylan y su grupo han escogido el camino de la sencillez, del apego a Tom Petty con Jeff Lynne en la sala de máquinas (dios, I won't back down suena por la ventana de la casa de enfrente mientras paseo por estas líneas). Y creo que optar por este enfoque infalible ennoblece a una de esas bandas que, aunque no sepas nada de ella en mucho tiempo, nunca debes dar por acabada. Hicieron un par de buenos discos hace ya bastante, ojalá el nuevo esté a la altura.
martes, abril 13, 2021
EL COSMOS DE MOSCOSO
Este señor de 84 años dedicó su arte, sus colores, dibujos y letras muchas veces indescifrables, a crear sensaciones inusuales y evocar un tiempo y una forma de vivir revolucionarias. Corresponden a un tiempo, una época, que pervive en recuerdos y multitud de referencias culturales (la moda, el cine, la publicidad, la música). Este hombre fue un ilustrador de la psicodelia. En mi ciudad, A Coruña, se inaugura una fabulosa exposición con carteles, anuncios, viñetas, diseños gráficos e imágenes de Victor Moscoso, un artista que nació en Oleiros, se marchó a Estados Unidos con tres años, estudió bellas artes y comenzó a hacer carteles transgresores para anunciar conciertos de rock en San Francisco. Dejó su huella y su arte en icónicas imágenes que desde siempre han quedado indelebles en la historia de músicos y bandas como Grateful Dead, Jimi Hendrix, The Doors, Quicksilver Messenger Service, Big Brother & The Holding Company... "La exposición habla por mí", dijo esta mañana desde su hogar al norte de San Francisco mirando hacia la casa donde nació. A partir de octubre la muestra llegará también a León y Avilés.
viernes, abril 09, 2021
BONUS TRACK 237: FOR THE BEAUTY OF WYNONA (DANIEL LANOIS)
La obra compositiva de Daniel Lanois es menos conocida que su trabajo como productor, como capital ingeniero y asesor estilístico y moral detrás de los trabajos más sólidos y brillantes de U2 y Bob Dylan, por ejemplo. Ese capítulo creativo de Lanois es un tanto irregular y demanda exigencias en el oyente paciente cuando adopta tendencias experimentales; son más asumibles e inspiradas sus primeras tres entregas (sin contar la banda sonora de Sling Blade). La segunda de ellas es For the beauty of Wynona (1993), un disco de turbador encantamiento, un muestrario de hechizantes atmósferas que hacen levitar a quien las escucha en una esfera indeterminada. Basta The messenger, el tema inicial, para introducirse en ese ambiente irresistible que hacen temblar las estilosas guitarras de Lanois. Still learning how to crawl, Death of a train y Sleeping on the devil's bed son otras valiosas piezas de este álbum tan seductor.
miércoles, abril 07, 2021
VOLUME ONE 565: PERROS NEGROS (ÓSCAR AVENDAÑO & REPOSADO)
Alegra ver crecer un sello como Milanamúsica Records, floreciendo para iluminar las praderas sobre las que descansa la música americana hecha en castellano. Es muy posible la americana en Castilla, en Cantabria, Extremadura o Galicia. Bien que lo defienden Los Deltonos como máxima, con Hendrik Röver como altavoz. Y Milana Music lo promueve con sus primeros lanzamientos. A los álbumes de Los Eternos, Uncle Sal, The Kleejoss Band y Sertucha le sucede ahora este Perros Negros (2021) que firman Óscar Avendaño y Reposado, formación alimentada con adn de The Soul Jacket y High Sierras. Al calor de la 'ciudad de las guitarras' de Röver en Muriedas late este magnífico trabajo del músico vigués, que ahora ve la luz pese a haberse grabado a finales de 2016.
Esa música americana, ese rock de raíces polvorientas que riegan historias al límite, testimonios de perdedores y leyendas imposibles, empapa todo Perros Negros, que se balancea entre el brío desatado y la apacible melancolía. Avendaño, como también los músicos que han confiado en Milanamúsica, es otro buen alumno de sus maestros americanos, siempre fiel a sus doctrinas desde la propia autenticidad: los evoca sin asfixiarse en ellos, por eso se celebran temas como Aves migratorias, El Camino, Casas rotas o Arde el mundo. En el juego de encontrar parecidos yo los advierto con los Stones, con Drive-By Truckers, con Gene Clark. Cuéntennos los suyos.
Nota: 7,5/10
lunes, abril 05, 2021
LA CHICA DE LA PORTADA
"Los artistas a los que admiramos no son necesariamente seres humanos ejemplares por ser excepcionales en su campo. Su arte es un trabajo ofrecido para consumo público, nada más".
Aplíquese al chico a cuyo brazo ella se agarra. Lo escribe la chica, una vez y para siempre retratada en la portada de un disco, el que a él lo elevó al umbral del éxito para convertirlo en otra persona, en un faro, en un mito, un "agujero negro", una entidad inabarcable. Ella, la chica que a él se abraza, se apartó a tiempo para ser libre. Vivió aquel 'freewheelin' time' para contarlo. Él aún vive su propia libertad.
miércoles, marzo 31, 2021
EL PRECIO DE UN DISCO PEGADO EN UN CD
Os cuento una historia, trataré de resumir, que los blogs son para leer rápido.
Hace unos días abrió una tienda de discos en mi ciudad, La Galleta Music Shop. Oh, milagro, qué locura, vaya un regreso al pasado, ¡la supervivencia!. Cuentan sus dueños que tienen un fondo de 30.000 discos entre vinilos, cds y algunos casetes, de primera y segunda mano. Parte de la mercancía procede de lo que Alejandro y Javier vendían desde hace años online y otra buena parte, de lo que han adquirido a una veterana tienda que cerró hace dos años tras casi cuatro décadas abierta, un lugar en el que yo me crié musicalmente y que guardaba muchísima música tras bajar la verja. De colecciones particulares y emisoras de radio también han obtenido fondo musical.
He ido a mirar, a buscar, a comprar algo. Un cuarto de hora nada más, sabiendo que se pueden pasar unas cuantas horas allí nadando entre discos y hablando. Queen y Guns N Roses me recibieron. Busqué entre los cds solo, y me llevé cuatro, a buen precio todos, 7 euros el más caro. Dos tenían el precinto aún, y en una esquina, a la derecha en una pequeña pegatina blanca, el precio escrito que le habían puesto en aquella vieja tienda que hoy no existe. Reconocí las caligrafías: una la del dueño, que falleció hace dos veranos; la otra la de un amigo que durante muchos años fue trabajador en la tienda. Hice una foto a esa esquina del cd y se la mandé. La letra es mía, me dijo, probablemente de 2001. Es muy probable que esté en lo cierto, el disco es de aquel año y aún sigue precintado, intacto bajo el plástico. Y hoy, tanto tiempo después, lo rompo para dar aire a ese disco que en veinte años nadie quiso comprar.
martes, marzo 30, 2021
VAN... Y VAN
¿Usted por aquí otra vez? ¿Hasta cuándo? ¿No se cansa, de verdad? ¿No ha pensando nunca en retirarse? ¿Está seguro de que aún le interesa a alguien su música?
A mí sí, desde luego. No le pido que se jubile. Usted y yo nunca nos entenderíamos bien; no importa, ni me preocupa. Solo le pido su música, bien hecha, como siempre.
¿El último proyecto discográfico, de verdad? ¿Con más de un volumen? Latest Record Project Volume 1, así se titula el disco que publicará en mayo: 28 canciones nuevas de lo que usted sabe hacer tan bien. ¿Se guarda otras 28 para la segunda parte? De momento, le compro las primeras.
Only a song... Van Morrison.
viernes, marzo 26, 2021
VOLUME ONE 564: GOOD WOMAN (THE STAVES)
Crecen las sensaciones de confort con las hermanas Staveley-Taylor. Para su tercer álbum, donde confluyen pérdidas familiares, rupturas y alumbramientos, The Staves adornan su armonía celestial de voces con sutil refuerzo eléctrico, un aliño exquisito que conduce las canciones hacia instantes de poderosa fuerza expresiva conforme avanzan hacia sus notas finales (Good woman, Devotion, Failure, Nothing's gonna happen). Good woman (Atlantic, 2021) engancha por su delicadeza, por su calor cercano, por Camilla, Jessica y Emily, que cantan como si nos acariciasen aisladas (y aislados) del resto del mundo. Poco más que decir, toca escuchar, hora para el deleite.
Nota: 9/10
lunes, marzo 22, 2021
VOLUME ONE 563: TOPAZ (ISRAEL NASH)
No tardó mucho este hombre en ganarse mi confianza. Con Gripka como segundo apellido y sin él desde 2014, cuando su música adquirió una solidez reconocible y se acomodó en una esfera atmosférica en la que compartiría meditaciones con el mismo Neil Young, Israel Nash es alguien más que fiable. Con Topaz (Desert Folklore Music, 2021) alcanza la solvencia autoral de la que hace siete años hacía gala con Rain plans. Los dos álbumes comparten cima y transportan al oyente a paisajes de ecos arenosos y penetrantes. Cuentan que Israel Nash, nacido en Missouri, formado musicalmente en Nueva York y asentado en la Texas rural, se encerró unos cuantos meses en una cabaña convertida en estudio para expandir con sus canciones y sin compañía alguna lo que el aislamiento de estos tiempos ha causado en su conciencia. Su mensaje cruje en temas tan intensos como cristalinos (Down in the country, Sutherland Springs, Indiana), formidable materia prima rockera de un músico brillante.
Nota: 8,5/10
jueves, marzo 18, 2021
BONUS TRACK 236: SHAKE YOUR MONEY MAKER (THE BLACK CROWES)
Es difícil acabar un primer álbum de rock and roll tan redondo como Shake your money maker (1990). Hard to handle, Jealous again, Seeing things, Sister luck, She talks to angels, Stare it cold... buf, que pletórico repertorio. The Black Crowes fueron (o son, porque la música la disfrutamos en presente) una de las mejores bandas del planeta, pero también una de las más inflamables, destructivas, imposibles. Que dos hermanos egoístas y gilipollas en continua gresca lideraran el grupo lo convirtió en tóxico. Resistieron muchos años mientras se iban pudriendo, entregando casi siempre buenos discos (no a la altura de los dos primeros) a medida que se iban alejando unos de otros. Fue fácil echarse a perder obedeciendo los peores vicios que el rock and roll lega a la historia (excesos, drogas, lucha de egos, éxito mal administrado...).
Su vida y muerte, auge y caída, la cuenta Steve Gorman, baterista y uno de los miembros fundadores, en el estupendo libro Difíciles de manejar, el relato de su larga convivencia en The Black Crowes. Son recuerdos que se antojan sinceros, son la constancia de lo traumático que podía ser trabajar y pasar gran parte del tiempo con Chris y Rich Robinson. Pero en aquellos primeros años, poco antes de empezar a hacerse insoportables, grabaron aquel fantástico Shake your money maker, donde además de la primera formación en la ejecución (los Robinson, Gorman, Johnny Colt, Jeff Cease), estaban Chuck Leavell en las teclas (tan stoniano suena a veces el álbum) y George Drakoulias, Brendan O'Brien y Rick Rubin en distintas tareas de producción en el sello American Recordings. Qué lujo permanente.
miércoles, marzo 17, 2021
BONUS TRACK 235: THE NAKED RIDE HOME (JACKSON BROWNE)
Los autores de canciones deberían tener en Jackson Browne una parada obligada, una asignatura clave en su historial académico. Sus cinco primeros álbumes, entre 1972 y 1977, son temario inexcusable, materia que hay que aprobar. El joven Browne, mimado en Los Angeles por cantantes y productores, admirado por prensa y audiencia, asombraba con textos maduros que llenaban canciones melancólicas sobre la soledad, el abandono, el aislamiento, el desamor. Me gustan mucho aquellos discos, quizá Late for the sky y The pretender un paso por delante de los demás. Pero al entrar en los años ochenta a Jackson se le fue olvidando y tampoco él hizo mucho por resaltar ni para bien ni para mal. Sus letras se diversificaron sin olvidar la desazón de siempre y ya no volvió a firmar discos memorables. Hay alguna excepción, esta es una, The naked ride home, de 2002. En el fondo, el autor no se aparta de los rasgos que definieron su identidad y continúa construyendo exquisitas canciones. Se le puede reprochar cierta falta de osadía, la que en realidad le ha impedido estar con el paso de los años en la primera división del pop rock americano, pero uno no puede negar la facilidad con que se deja entregar a temas brillante (The naked ride home, Walking town, Sergio Leone) de su mejor cosecha.
sábado, marzo 13, 2021
VOLUME ONE 562: THE MOON AND STARS... (VALERIE JUNE)
Valerie June tiene una voz que no encaja con su físico. Poco importa este contraste cuando de lo que se trata es de probar y enjuiciar su música. Pero es esa voz infantil y arenosa en la que parecen deshacerse sus palabras lo que, en mi opinión, realza la fuerza emocional y la sutil arquitectura que definen sus canciones. Eso se aprecia en sus tres discos, y el que ahora acaba de publicar, The moon and stars: Prescriptions for dreamers (Concord, 2021), es tan notable como los anteriores. Notable alto.
June, a quien me cuesta imaginar sin esa laberíntica cabellera que domina su imagen, es una habilidosa cantautora a caballo entre Brooklyn y Memphis que se contorsiona entre el folk y la psicodelia, cubiertas ambas capas por cristalino barniz que deja una huella de reverberación en su música. En su tercer álbum, adornado con pocos pero precisos rizos electrónicos que embellecen el contenido lírico y espiritual de los textos, June conserva el ambiente etéreo que tenía The order of time y refuerza su seguridad como intérprete con unas cuantas formidables canciones (Stay, You and I, Stardust scattering y en especial Call me a fool, con Carla Thomas en segunda línea en los coros). Sana medicina para soñadores.
Nota: 8,5/10
jueves, marzo 11, 2021
BOOTLEG SERIES 95: MICHAEL AND THE MACHINES, DROGUERÍA ESPAÑA
Esta es una pequeña historia musical, de las que se guardan en el fondo del armario pero a las que se echa mano siempre que hace falta sentir abrigo. El flamenco tiene mucho que ver, y más la aventura, la necesidad de justificar con la música un cambio atrevido en la vida. A Miguel Padilla le encanta el flamenco y a comienzos de 2019 se vino para España con su familia para entrar en las raíces y misterios de esa música, para absorberla e intentar transmitirla. Dejó atrás California y aterrizó en Jerez de la Frontera, donde se cruzó en el camino de otros músicos allí asentados, residentes o de paso largo (José Manuel Peña y Luis Moro entre ellos), con los que poco a poco fue entralazando aprendizaje, pasiones, deseos y proyectos. Así tomó forma Michael and The Machines, una formación a la que le sienta como un guante la indefinición, el regate a lo convencional, a escenas, fechas y lugares.
Miguel había formado parte del grupo Dora Flood en San Francisco y quizá algo de la densa psicodelia que cultivaba flota en las aguas agitadas de su banda española. Porque, puestos a buscar orientación, se puede advertir un cruce de pop, rock y flamenco en su código de identidad, al menos en los cinco cortes de Droguería España, un Ep que Michael and The Machines acaban de dar a conocer. Las palmas y la guitarra flamenca que lo cierran con Cielo andaluz son un delicioso tributo a la música que lo ha cautivado en nuestro país. Antes se suceden un impulso de pop británico como Wake up to the future o la elegancia melódica de Ya no quiero saber. ¿A qué suena todo? No sé muy bien, pero si sacas el disco del armario te dará un poco de calor que sienta bien.
Miguel Padilla ha vuelto a California, pero me cuentan que ha comprado casa en Jerez para quizá pronto volver.
miércoles, marzo 10, 2021
BOOTLEG SERIES 94: DYLAN Y SUS ENSAYOS, 1970
La Dylanofilia digiere estas reliquias con el placer del devoto, aplaudiendo incluso lo que no merece tal elogio: el esbozo de una canción en unos pocos segundos, un breve ensayo, una versión que nunca vio la luz... Esto contiene 1970, la nueva propuesta del catálogo custodiado por Bob Dylan que cada cierto tiempo comparte con su comunidad de seguidores. El volumen, generoso con hasta más de 70 cortes, explora esta vez temas inéditos, versiones y borradores varios de lo que al final formó parte de los discos Self portrait y New morning en los albores de aquella década, con George Harrison de invitado fugaz en algunas piezas. Y eso, hay covers, ensayos y esbozos cubiertos de instrumentación básica que suenan muy bien, trazos finos de potenciales canciones gordas. Bueno, lo dice un dylanita sin ceguera que disfruta con todo esto.
lunes, marzo 08, 2021
GREATEST HITS 264: RIVER (JONI MITCHELL)
Por si todavía alguien piensa que la excelencia solo es obra de un género y en el otro nunca alcanza lo sublime. Esta canción derriba prejuicios y barreras. Su autora es una mujer, Joni Mitchell, una mujer universal. Hoy, y en cualquier momento, es la banda sonora que hay que tener presente cualquier día.
jueves, marzo 04, 2021
EN EL FOCO DE HENRY DILTZ
El rock and roll es tan sonoro como visual. Es música e imagen, no se concibe una sin la otra. Una imagen ensalza la música que representa y a los artistas que la interpretan. La imagen atrapa, seduce, nos empuja a meternos en la música que esconde. Y merecen resalte quienes están delante como detrás del foco. Algún fotógrafo ha pasado por este blog para que su obra sea recordada, hoy le toca el turno a Henry Diltz.
Crosby Stills & Nash, Joni Mitchell, The Doors, Neil Young, Eagles, Jerry Garcia, Jimi Hendrix, James Taylor... Estos músicos y bandas posaron y pasaron ante la cámara de Diltz, el retratista de una época sobre todo, el cronista visual del rock americano de finales de los sesenta y la primera mitad de los setenta, el foco de Laurel Canyon. Formaba parte de una banda, The Modern Folk Quartet, pero encontró en la fotografía una vocación tardía de la que ha vivido hasta hoy. Casi un millón de imágenes guardan sus archivos, unas cuantas recogidas en su página web, a la que da nombre un célebre álbum de los Doors.
Son de Diltz las fotos de las cubiertas de álbumes tan representativos y definitorios de una época como Crosby Stills & Nash, Morrison Hotel, Sweet Baby James o Desperado. Y también cientos de imágenes de aquellos músicos en sus casas, en los camerinos, en el escenario, al natural, capturados en una carcajada o un gesto tierno, ajenos a un fotógrafo que los inmortalizaba. Entreteneos un rato con el ojo público y privado de Henry Diltz.
lunes, marzo 01, 2021
GREATEST HITS 263: UN ALA (LUIS MORO) / ONE WING (WILCO)
Llevamos mucho tiempo apoyando a Luis Moro, haciéndole un marcaje especial a una carrera que siempre ha seguido una línea estable de coherencia y rigor, con etapas y detalles muy satisfactorios en un momento u otro. El músico coruñés ha llegado a un punto de madurez en el que se ha permitido riesgos de los que ha logrado salir victorioso y fortalecido, como su colección de versiones adaptadas al castellano que contiene su último álbum, Norteamericana aquí (2020). De entre los diez homenajes a músicos admirados yo me quedo por encima de todos con esta Un ala que traduce el tema original de Wilco One wing. En estos tiempos de privilegios tecnológicos en los que el uso de un teléfono es suficiente para grabar un sencillo y efectivo videoclip con planos fijos, Luis ha juntado discos que han marcado o definido su crecimiento musical, rostros de autores para él claves y unos cuantos objetos para acompañar con imágenes su versión de Wilco. El montaje guarda el noble gesto de señalar los discos de sus amigos y músicos de escena más cercanos, así como las viejas maquetas y proyectos que hace tiempo empezaron a llenar su historial. Creo que todos tenemos vídeos como este en nuestra imaginación. Este es el de Luis Moro.
viernes, febrero 26, 2021
BOOTLEG SERIES 93: PJ... MÁS CRUDA
Caras B, versiones alternativas, demos, tomas en directo, temas inéditos... Hay mucho donde escarbar para mantener a un músico en el mercado o al servicio de sus fieles. Cuando llueven ofertas como estas, en general dirigidas al consumo de los seguidores más leales, o se traga con todo o se es exigente. Tenemos ahora a PJ Harvey de vuelta a su obra maestra Stories from the city, stories from the sea, recuperada 21 años después en un disco que contiene solo demos de cada uno de sus temas. No suelo entretenerme con material musical alternativo al original, pero a este archivo de Polly Jean no le pongo reparos; es más, con toda la crudeza que presentan los cortes, despojados de acabados limpios y más próximos a la desnudez seca de sus primeros álbumes, no hay duda alguna en constatar que el contenido bruto de esta obra ya era materia valiosísima con la que pulir extraordinarias canciones. Eso es lo que pienso de temas como Big exit, A place called home, The whores hustle and the hustles whore, This is love o el supremo cierre que es We float. Las demos de estas piezas, y de todo el disco en conjunto, son los bocetos de lujo de un álbum que resiste la corrosión y el óxido.
jueves, febrero 25, 2021
LIVE IN 257: RESUCITAR A LOS MUERTOS... TONY JOE WHITE
Revivir a los fallecidos más allá del recuerdo, o de un disco pinchado, una película proyectada... No es nuevo recuperar la voz de un muerto en canciones póstumas: Rick Rubin lo hizo para completar algún volumen de la última producción de Johnny Cash utilizando ensayos archivados o música sin publicar antes de morir. Dan Auerbach hace ahora algo similar con demos guardadas de Tony Joe White, fallecido a finales de 2018. El hijo de White no consiguió convencer a su padre en vida para grabar lejos de su estudio casero ni con otros productores; pero aquellas voces y guitarras que en su día grabó de modo primitivo y enterró verán la luz tras habérselas entregado a Auerbach, que anhelaba trabajar con el pantanoso cantautor norteamericano. Con la tecnología como arma para resucitar aquello que ya no existe, Dan lleva a su sello discográfico la música inédita de White y la reviste con el concurso de veteranos músicos de Nashville, a los que une al joven Marcus King. Smoke from the chimney, se llama el álbum, listo para mayo. Tiene buena pinta.
lunes, febrero 22, 2021
VOLUME ONE 561: HUNTER AND THE DOG STAR (EDIE BRICKELL & NEW BOHEMIANS)
Siempre tendré a Edie y sus bohemios entre mis debilidades musicales. No son un grupo que vaya a hacer saltar la banca, no va a revolucionar nada ni a pasar a la historia por logros, exitazos, discografías ejemplares o escándalos, no va a sumar grupos de fans o despertar una fiebre de culto de un día para otro. Con la modestia de lo que hasta ahora ha hecho es suficiente para que le guarde un rincón generoso en mi corazón. Todo aquel que recuerde aquel fascinante tema de 1988 con que se dieron a conocer, What I Am, se habrá preguntado alguna vez: ¿qué fue de Edie Brickell & New Bohemians? Pues no mucho, la verdad. Solo han grabado cinco discos hasta hoy, con paréntesis de 16 y 12 años entre alguno, aunque Edie, además de criar a tres hijos con Paul Simon, ha firmado otros tres meritorios álbumes en solitario y otros dos junto al actor y músico Steve Martin. El grupo se unió de nuevo el año pasado para dar a luz Hunter and the Dog Star (Shuffle, 2021).
Y aquí tenemos de nuevo a Edie y sus chicos tal como son, con otro trabajo bien hecho que tampoco creará pasiones y pasará desapercibido, pero al que yo vuelvo a entregarle mis aplausos. Porque la banda se lo ha pasado bien tocando, se nota; le han salido un par de temas divertidos e impredecibles (Sleeve, My power, que abren y cierran el disco) y al oficio de cultivar el pop ameno y elegante le siguen saliento con facilidad arrebatadores estribillos (Don't get in the bed dirty, I don't know). A mí me basta.
Nota: 7/10
viernes, febrero 19, 2021
SOUNDTRACK 256: EL ESTUDIO EN LA GRANJA: ROCKFIELD
Una enciclopedia de estudios de grabación sería un tesoro de hitos y anécdotas, un catálogo de secretos y confidencias también. Desde los más emblemáticos a los más modestos estudios, se nos revelarían las sesiones privadas y las dinámicas de trabajo de los músicos en plena definición de sus discos; quizá constatásemos por qué algunos son genios, o por qué otros no lo son tanto. Rockfield estaría en esa enciclopedia. ¿Qué tienen en común Queen, Motorhead, Simple Minds, Oasis, Black Sabath, Coldplay, Robert Plant y The Stone Roses? Sin tener en cuenta que comparten nacionalidad, habría que comprobar si alguna vez coincidieron en el mismo festival. Si no es el caso, la respuesta es que alguna vez en sus carreras grabaron música en una vieja granja del este de Gales que desde mediados de los años 70 es también un estudio. Rockfield.
De eso trata el documental Rockfield: The studio on the farm, un muy entretenido repaso a cómo los hermanos Charles y Kingsley Ward, quienes una vez quisieron ser estrellas del rock, se quedaron muy pronto fuera del camino y convirtieron la granja en la que se habían criado en un estudio de grabación profesional, con el paso de los años equipado con la tecnología adecuada y actualizada. Su idea era que los músicos pudieran también alojarse y relajarse en el lugar mientras los hermanos se afanaban atendiendo la granja. Lo de la relajación, se abre a interpretaciones personales, seguro que Lemmy, Ozzy, Liam Gallagher y Stone Roses no se apartaban para entregarse a la lectura con el trinar de los pájaros y el mugido de las vacas como sintonía. Es agradable y a la vez entrañable ver este documental, e imaginarse el influjo (o no) de la naturaleza en aquellos seres poseídos por los espíritus desatados del rock.
Nota: en Rockfield también tomaron forma en más de 40 años trabajos de músicos tan dispares como Adam and The Ants, Mike Oldfield, Judas Priest, Clannad, Iggy Pop, Suede, Badly Drawn Boy y unas cuantas decenas más.
lunes, febrero 15, 2021
VOLUME ONE 560: COLLAPSED IN SUNBEAMS (ARLO PARKS)
Este descubrimiento, esta silenciosa irrupción, produce muy agradables sensaciones. Hacen falta. La voz y la música de la británica Arlo Parks tiene algo de amistosa cercanía y en la imaginación lleva a sofisticados ambientes y amables evasiones. Neo soul, lo llaman algunos. No ando muy puesto en nombres, pero aquello que me gusta bajo la sombra de este estilo suele gustarme mucho. Como esto. Tiene 20 años solo Arlo Parks, y su nombre artístico esconde el que la trajo al mundo, Anaïs Oluwatoyin Estelle Marinho, cruce de varias sangres. La he visto en reseñas elogiosas y en reportajes que incluyen su primer álbum entre las más recientes tendencias con las que los expertos nos orientan sobre "lo que hay que escuchar". Collapsed in sunbeams (Transgressive, 2020) tiene una plaza merecida en ese grupo de novedades admirables. A falta de poder emparentarla con referencias del nuevo soul, diría que el álbum transmite la misma atmósfera que la mejor cosecha de Morcheeba, en especial la que contiene el glorioso disco Big calm, aunque sin escorzos ni programaciones. Arlo Parks guarda madurez en sus mensajes, sin morderse la lengua, y fabrica suaves sensualidades que se traducen en un puñado de piezas magistrales (Hurt, Hope, For Violet, Eugene).
Nota: 8/10
domingo, febrero 14, 2021
LIVE IN 256: LOS DIRECTOS DE TITO LESENDE
Al final le he echado mano, vista, oído y emoción al volumen con el que mi paisano Tito Lesende ha querido revivir las sensaciones añoradas de la música en vivo. Desde el tocadiscos ahora que no podemos ni rozarnos en una sala, un teatro o un pabellón, o con el reproductor en marcha, y unos cuantos recuerdos de vivencias irrepetibles. La propuesta, el repaso, el juego, se llama Los 100 mejores discos de rock en directo, que edita Efe Eme, al que el prólogo de Fernando Neira y la introducción del autor invitan irresistiblemente. La selección, explica Lesende, excluye la música en castellano (objeto, quizá, de un próximo volumen), y una vez metidos en materia se trata de dejarse poseer por la música directa y en directo que nace de los artistas seleccionados. Estaremos de acuerdo con una buena parte, tendremos cuentas pendientes, quizá querremos escuchar aquello que antes no nos atraía o deseemos volver a dejarnos devorar por lo que una vez nos engulló vivos y nos dejó en los huesos. La música en vivo, en todo caso, es una necesidad, y es una de esas cosas que muchos llevamos casi un año queriendo recuperar para sentir que aún tenemos pulso.
Esta es mi experiencia con el libro de Lesende: he escuchado 44 discos de los 100 que escoge, de los que tengo algo más de la mitad; me animo a dedicarle mi tiempo a dos puñados de álbumes (Little Feat, Depeche Mode, Bonnie Raitt y Rush entre ellos) y seguiré resistiéndome a otro puñado (Judas Priest, Genesis, Sepultura y Scorpions, por ejemplo). Algún día jugaré a hacer mi lista particular para incluir alguno que he echado de menos (y sí, ahí meto al menos dos en castellano, de Radio Futura y Miguel Ríos).
viernes, febrero 12, 2021
BOOTLEG SERIES 92: BABY HUEY
¿Quién fue Baby Huey? El soul y el funk de bandera estadounidense dan cobijo a cientos de músicos que no llegaron a sentir el hormigueo del éxito, ni siquiera el gustillo de verse escritos y leídos en unas cuantas buenas reseñas. Son, fueron, nombres de tercera o cuarta fila que merecían habitar en divisiones más altas. Quizá Baby Huey estaba llamado a moverse en esas esferas, pero su vida breve le imposibilitó llegar a más altura que aquella en la que, con el tiempo, acaban ocupando músicos de culto. Objeto de culto o no, Baby Huey, nacido con el nombre de James Ramey en 1944, solo llegó a cumplir 26 años. Se movió en la escena soul de Chicago, donde su imponente presencia no pasaba desapercibida, aunque acabaría por quitarle la vida. Sufría un serio problema glandular que le causaba excesivo sobrepeso. El añadido del consumo de drogas terminaría con su vida a finales de 1970, sin poder escuchar el que fue su único disco: The Baby Huey Story: The Living Legend. Este álbum es una joya, si cabe para el orgasmo de coleccionistas de rarezas. Con el respaldo del gran Curtis Mayfield y el apoyo de la banda The Babysitters, destila el sudor soulero y el éxtasis de comunión con la audiencia que también salía de la voz y el cuerpo de otro hombre grande como Solomon Burke. Un tesoro de verdad.
miércoles, febrero 10, 2021
BONUS TRACK 234: ARE YOU GONNA GO MY WAY (LENNY KRAVITZ)
A Lenny Kravitz lo incluyo en el apartado de músicos de alto rango con los que no consigo entusiasmarme. Y eso que tiene discos realmente buenos, alguno notable, cuya calidad hace olvidar sus mediocres apuestas (Baptism, Raise Vibration). Basta entretenerse con su debut, Let love rule (1989), o con Lenny (2001) o Black and white America (2011). En el mismo paquete debe meterse Are you gonna go my way (1993), álbum con el que Kravitz consolidó no solo su poderosa imagen, muy del gusto de los cazadores de tendencias, estampa fashion, proyección molona, también su talento al frente y detrás de las canciones. Fue su tercer disco, donde mejor eclosiona la huella heredada de Led Zeppelin, y cuyo contrapunto lo ponen temas más plácidos entre el pop y el rock salpicados de tintes soul. Ese arranque a lo Hendrix del tema titular es todo un latigazo seductor, al que suceden baladas dignas y alguna que otra vigorosa exhibición guitarrera, unas y otras ancladas en tiempos indefinidos, más bien bastante antes de aquel 1993. Kravitz repitió estas fórmulas en los álbumes siguientes, cada cual con aportaciones nuevas y alguna experimentación de géneros. De forma eficiente, resultona, aunque no arrolladora. Quizá sea eso lo que le echo en falta a su música.
domingo, febrero 07, 2021
VOLUME ONE 559: CUANDO SUBA EL RÍO (SERTUCHA)
Qué bien sienta encontrarse a quienes siempre tendrán nuestra admiración en el motor de quienes empezamos a admirar, arraigados en el fondo para traer al frente nuevas superficies, paisajes sonoros que en el presente beben de la fuente inspiradora de un pasado que parece lejano. Atención a este álbum, amantes del rock americano, nostálgicos del folk rock de California: su autor tiene raíces vascas, identidad en A Coruña (qué de lujos musicales guarda esta ciudad) y adopción extremeña, y al oírlo cantar al abrigo del baile reposado de guitarras acústicas y eléctricas creerías que estás ante un nombre de primera fila de aquella soleada generación, allá por comienzos de los setenta, solo que expresándose en castellano. Aritz Sertucha, miembro de esa exultante banda que es Milana, se bautiza en solitario con Cuando suba el río (Milanamúsica Records, 2021), grabado en dos días en el estudio de Hendrik Röver en Cantabria.
En este disco de primorosa instrumentación te encontrarás a un autor de voz propia y con sobresaliente en magisterio de rock americano de raíces. En sus genes musicales conviven Stephen Stills, Neil Young (y por extensión Buffalo Springfield y CSN&Y), Jackson Browne, Roger McGuinn, Gram Parsons... Que no intimide tanta referencia, tanta geografía... debe tenerse en cuenta y saborearse por ello: Sertucha asimila las mejores enseñanzas y obtiene el doctorado. Los dos álbumes de su banda nos llevaban a campos polvorientos e historias pesimistas; Cuando suba el río desprende más luminosidad y apela a los hogares que todos buscamos. Hay piezas de gran goce (La canción del hombre muerto, Que no me puedan machacar, Cosecha) y perlas que da gusto llevarse al oído (Cuando suba el río, Feliz). El mejor rock americano tiene en Sertucha un brillante exponente.
Nota: 8/10













































