jueves, julio 27, 2006

SOUNDTRACK 16: DIRECTED BY TONY SCOTT

A uno le alivia descargar su aprecio defendiendo a quienes pocos defienden. Puede que sea yo tan ignorante o poco entendido como aquellos que se hacen llamar "entendidos" o pertenecen a alguno de los a menudo arrogantes gremios de la "prensa especializada". Desmarcándome de cualquier ámbito periodístico y desde mi devoción de años y años de cinefilia y con un puñado de miles de películas a la espalda, voy a alabar y proteger a ese cineasta con demasiada frecuencia menospreciado que es Tony Scott.

Tengo muy fresca su última película estrenada en España, Domino, con Keira Knightley y Mickey Rourke al frente del reparto. No me parece su mejor trabajo, pero me lo esperaba peor. Su descontrolada puesta en escena, su asfixiante estética, un ritmo agotador y su caótica y estridente selección musical pueden resultar tan irritantes para unos como fascinantes para otros. Yo me inclino hacia la fascinación, aunque reprochando el vicio del exceso sin motivo que suele excitar al director inglés y le aleja por completo de cualquier suspiro de contención. Es su sello, una marca de fábrica que enfatiza las características naturales de sus películas anteriores (Amor a quemarropa, Enemigo público o Spy game entre las mejores).

Cuando se ataca a Tony Scott se le censura por la velocidad de su montaje, el preciosismo de una fotografía de contrastes muy presente en la publicidad (terreno del que procede y en el que ha sido un maestro) y el vídeo clip. Tras sus dos últimos films, El fuego de la venganza y Domino, además se le critica la radicalidad de su inventiva visual. Yo defiendo todas esas cualidades, pero no por razones tan gratuitas como las que a veces el director expone, sino porque esas armas cinematográficas son tan ideales recursos para la puesta en imágenes de los vertiginosos argumentos de sus películas, como elementos que introducen al espectador en plena acción.

De ese modo, con planos cortos y muy acercados a la piel de los personajes o con la sucesión frenética de escenas, uno puede respirar casi como ellos y sentir sus emociones. Así duelen las palizas (como la que sufre Patricia Arquette en Amor a quemarropa) y entra en nuestras carnes la angustia (como la que mantiene al filo de la paranoia a Will Smith en Enemigo público o a Denzel Washington en El fuego de la venganza). Así a uno le salpica la saliva de Denzel o de Gene Hackman en cada una de sus broncas en Marea roja, se acojona con la mirada delirante de Robert de Niro en la enfermiza Fanático o se moja de lluvia y sudor deportivo en el arranque y el clímax de El último boy scout.

Pero no creáis que Tony Scott se salva de mis críticas. Es imposible defender trabajos tan mediocres (malos, si cabe) como Top Gun, Revenge y Días de trueno. Y no parece ser un tipo cabal cuando se desmadra en las irregulares El fuego de la venganza y Domino. Las producciones de Simpson y Bruckheimer en el comienzo de su carrera han convertido al hermano (sólo) algo menos listo de Ridley Scott, pegado a su desgastada gorra roja, en un artesano moderno y espectacular del cine de acción. Bruckheimer volverá a financiar su próximo film, Deja Vu, de nuevo con Washington. Dicen que será menos adrenalítico.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra poder decir que al restablecimiento de ciertos servicios caidos durante un tiempo :) pueda leer en tu blog una crítica cinematográfica o, mejor dicho, "directográfica".

Como bien sabes me encantan Spy Game y El fuego de la venganza. Domino, aunque la considero muy floja de guión, etc... no deja de llamarme la atención.

Cuando leí el título de este post pensaba que ibas a hablar de la selección de canciones que hace Tony Scott en sus películas. Y es un director con bastante gusto. Desde Graceland de Charlie Sexton hasta Mama told not come, canción de Randy Newman en voz de Tom Jones.

¿Te animas a hacerlo? ;)
Saludos.

rubén darío dijo...

Siento decepcionarte. No me animo porque he comprobado que desconozco a la mayoría de los músicos escogidos para Domino. Hay bastante hip hop y en eso estoy bastante cojo. Pero me parece acertado el uso de la suciedad de los Eagles of Death Metal y ¡cómo no!, los dos temas de Tom Waits siempre embellecen una película por fea que sea. La canción de Tom Jones queda muy bien.

Me gustó eso de "directográfica". Jeje.

Anónimo dijo...

La de Charlie Sexton se usa en Amor a quemarropa, y la de Tom Jones en esta de Domino. Lo del hiphiprapdancequetecagas tampoco lo controlo, aunque hay algunas muy bien escogidas, como suele hacer Michael Mann.

Coincido contigo en lo de Tom Waits. Un buen guiño el de Scott (por partida doble).