miércoles, julio 23, 2008

BONUS TRACK 50: STEPPENWOLF (STEPPENWOLF)

Steppenwolf. Born to be wild. Easy rider. La marca está incrustada con fuego en la piel del rock and roll y en los raíles de la cultura popular. Por razones sin explicación especial no me he decidido a escuchar un disco completo de la banda californiana hasta hace muy poco. Llegaba un poco más allá de Born to be wild, pero ya digo, no acierto a justificar la tardanza. Al fin y al cabo, Steppenwolf y otras bandas contemporáneas y vecinas nunca serán imprescindibles (pero no olvidables), aunque sí lo sea la canción inmortal por la que la historia, en gran parte gracias a la película de Dennis Hopper, siempre se acordará de ellos.

Me alegra comprobar que Steppenwolf (MCA, 1968) contiene más calidad que la que ya recoge su tema principal, esa bomba de innata rebeldía con sus fogonazos guitarreros. Aquel año el grupo tradujo su efervescencia en dos lanzamientos, éste el primero, un álbum de cuerdas que carraspean y teclados que aletean, a los que acompaña la voz chulesca de John Kay. No sorprende que el grupo tuviese el blues como raíz cuando entre su primera colección de canciones se incluye una versión de Hoochie Coochie Man y otros temas como Your wall’s too high o The Pusher transcurren bajo su influjo. Steppenwolf, como tantos grupos de la época, unos olvidados otros aún reivindicados, duró poco más de cinco años y otros tantos discos. Nacieron para ser salvajes, no eternos.

Ahora le estoy haciendo la autopsia a este ‘lobo estepario’.

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