miércoles, septiembre 27, 2006

VOLUME TWO 20: BLIND MELON

La brusca desintegración y posterior desaparición de Blind Melon me produce tristeza. Ocurre cuando una banda te toca o te llega de manera especial, cuando en ella encuentras gestos y música que aprecias distintos y encuentras personales, arraigados a una tradición pero sin perder el billete para un tren que avanza al ritmo de los tiempos que corren. No tenían nada del otro mundo. El paso de los años puede recordarla ahora como una formación más de tantas surgidas a finales de los ochenta en la Costa Oeste de los Estados Unidos y heredera convencional de las brisas sureñas. Habrá quien se acuerde de ellos sin más elogios que los de la corrección que merece un joven grupo de rock de voz cálida y acento hippie. Puede ser. No cambiaron nada, no tenía nada del otro mundo, ya digo... o sí, tenía a Shannon Hoon.

Os conté que entre las prematuras pérdidas de la histori
a del rock lamentaba la de Jeff Buckley a los 30 años. También esta. Tenía 28 Shannon Hoon cuando su paseo por ese lado salvaje que la enciclopedia del rock recoge en varios tomos segó su vida y su voz (bueno su voz aún la conservamos en nuestros compactos). Era un crío en realidad, colega de Axl Rose en Lafayette, Indiana. Hacía coros y aparecía en el clip de Don't cry, baladón del Use your illusion. Alto, guapo y fuerte, con las ropas hechas jirones, la melena traviesa y el pecho al descubierto. Gritaba sin ruido, como quien araña sin uñas. Un ángel perdido, poseído por la ternura en los medios tiempos, un amigo para las alegrías.

Tuvieron una década de existencia (1989-1999), pocos años en ella llenos de éxito, dos discos magníficos (tres, con el póstumo) y el recuerdo que siempre queda aunque ya nadie hable de ellos. Desde diversos puntos de USA llegaron a Los Angeles y tardaron unos años en salir de los circuitos pequeños. Blind Melon (Capitol, 1992) les descubrió: allí estaba la niña vestida de abeja en la imagen de la portada y el productor grunge Rick Parashar (Temple of the Dog) puliendo un rock de poses ácidas y líneas frescas. Un single bien acompañado por su videoclip, No rain, les abrió espacios y les sacó a la carretera, primero como emergentes teloneros y poco después como cabezas de cartel. Soup (Capitol, 1995) llegó tres años más tarde, maduro pero inquieto, nervioso y pacífico. La crítica receló al principio, pero es un disco que gana con el tiempo. Entre un álbum y otro Hoon dejó de ser el chaval saltarín de su bautizo musical, recorrió el lado perverso del éxito hasta perder el norte y acabó en la cuneta, como quien dice, tumbado en el autobús del grupo con una sobredosis en las venas. Fue en octubre de 1995. Al año siguiente Capitol publicó Nico (el nombre de la huérfana hija de Hoon), un complemento que el resto de la banda añadió y dedicó a las últimas voces de Shannon antes de intentar apresuradamente seguir en la brecha y acabar esparciéndose sus miembros en otras formaciones años después.

Larga vida pese a la muerte. Aún nos queda Galaxie, Time, Toes across the floor, No rain y sobre todo Deserted y Mouthful of Cavities.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡JOJOJOJOJOJOJOJOJO! Blind Melon.

Anónimo dijo...

jojojojo, Blind Melon, again.
Claro, como se reúnen, nuestro pope favorito tiene que dar su opinión. Este chico siempre a la última, para que luego digamos que no es de gustos variados, jajajaja...

vincenzolaguardia dijo...

Uno de los grupos favoritos de Melo,y yo no pienso llevar la contraria a Maniac Mason.