domingo, julio 12, 2015

BOOTLEG SERIES 44: TRUCKERS KICKERS COWBOY ANGELS


¿Cuál es el origen del country rock? ¿Dónde está su glorioso nacimiento? Podríamos viajar hasta Elvis, hasta Hank Williams, quizá un poco más atrás. Pero dejémonos de viajes iniciáticos y de estudios y teorías profundas, es mejor dejarse llevar por la ligereza de los años de florecimiento de esta música tan genuinamente americana.

Ahora que es temporada baja y que uno no encuentra alicientes contemporáneos, se echa a un lado para regresar a otra época e imaginarse en otras latitudes y escenarios: carreteras, polvo, desierto, praderas, vaqueros, camiones, barras de bar, gasolineras… El periodo 1966-1975 es el que cubre una colección de cds dobles titulada Truckers, Kickers, Cowboy Angels. The bliss-out birth of country rock, del sello Bear Family. Se han publicado ya cuatro, en agosto y septiembre habrá otros tres y aún faltará alguno más hasta llegar a 1975. Gram Parsons junto a un camión de carga en diferentes imágenes ilustra cada entrega de esta recopilación.

El trabajo es bastante completo y muy agradecido. Hay autores y grupos de primera fila (Kristofferson, Flying Burrito Brothers, Byrds, Gene Clark, The Band) no necesariamente con sus canciones más reconocidas; hay mucha segunda división (Rick Nelson, Mickey Newbury, Poco, Lonnie Mack) y también un nutrido espectro de nombres olvidados o muy poco conocidos (Cowboy, Corvettes, Swampwater, Country Funk). Uno siente que viaja in situ a otros climas, es cierto, y descubre la lejana y aún caliente llama de una música, el llamado country rock, tan influyente en una amplia cantidad de músicos -brillantes unos, discretos otros- de las últimas dos décadas.

miércoles, julio 08, 2015

HAPPY BIRTHDAY BROTHER


Las canciones lo cuentan todo. De forma más bella. Como las celebraciones: 38 años de buen entendimiento, música y amor. Felicidades, maestro.

sábado, julio 04, 2015

VOLUME TWO 73: DAWES


Dos apuntes, dos juicios. He leído de ellos que en cada álbum (de buena acogida) hay un par de canciones sobresalientes que ensombrecen a las demás. He escuchado decir de ellos que todo en sus discos está muy bien puesto en su sitio, pero que es demasiado correcto, que algo, quizá un elocuente componente emocional, falta. Suscribo plenamente el primer comentario; casi por completo el segundo, ya que yo sí encuentro escalofríos y emociones vibrantes en la muy correcta (y eso es demasiado bueno) música de Dawes.

Van por el cuarto disco a golpe de lanzamiento cada dos años. Californiano es su sonido, dicen las etiquetas para definir su rock; se refieren a que el grupo sigue muchos años después la estela desgastada de Jackson Browne, Eagles o CSN&Y, de quienes heredan unas ejemplares armonías vocales. Aquel North Hills de 2009, presentación de los hermanos Taylor y Griffin Goldsmith, Wylie Gelber y Tay Strathairn, era impecable, mágico. Les produjo Jonathan Wilson, otro aventajado residente de Laurel Canyon, quien repitió en Nothing is wrong (2011). Este álbum y Stories don’t end (2013) confirman esa tendencia a salpicar los discos de un par de composiciones suculentas. All your favorite bands (2015) reafirma que han alcanzado una reluciente madurez.

Un ejemplo: From a window seat, de Stories don’t end.

BOOTLEG SERIES 43: MAGIC BUS, HIPPIE TIMES


Pienso a veces, muchas, que hoy el rock and roll ya no conserva vicio alguno de inocencia. Que la tuvo en sus albores, cuando nacieron sus relumbrantes caballeros, cuando sacudieron al pueblo y alteraron sus conciencias, caminaron sobre el filo y forjaron sus leyendas. Quizá desde mediados de los setenta, cuando florecieron fusiones de géneros que a la larga derivaron en un cóctel de afluentes, el rock dejó de ser inocente. Llego a esa impresión al escuchar una colección de tres cds que recoge canciones señeras de aquel tiempo de experiencias y revolución, de la inocente era hippie.

Hemos escuchado estas canciones cientos de veces. Es sano volver a hacerlo. Muchas no han perdido su tierno encanto. Nos recuerdan quiénes fuimos y quiénes somos. No falta casi nadie (quizá bandas complejas y marginales) en Magic Bus, esta recopilación: California dreamin’, The Band, White rabbit, Love, Me and Bobby McGee, Dylan, Born to be wild, Traffic, A whiter shade of pale, Grateful Dead, I got you babe, Santana, Good vibrations, Cream… Nostalgia saludable, música eterna.

martes, junio 30, 2015

GREATEST HITS 173: HERCULES (AARON NEVILLE)


La fiebre redentora por el funk va y viene cuando las nubes oscurecen todo lo demás. Este fue uno de los temas que abrieron las puertas de esa liberación musical a la que acudo a menudo. Aún quema su llama. Vuelvo a él para que me acompañe sobre la tierra y el asfalto de todos los caminos. Aaron Neville. Hercules.

jueves, junio 25, 2015

GREATEST HITS 172: MORNING GLORY (TIM BUCKLEY)

Pocos lo recuerdan. Dejó un rastro difuso y nebuloso. Son contados quienes se miraron en él para dar forma a su propia música. Quizá es que era incomparable, o que reflejarse en ella no devolvía ninguna imagen. Tenía voz de otra galaxia, un carisma huidizo y un misterio permanente a cuestas. Y algunas canciones que hacen que te retuerzas de remota nostalgia con solo murmurarlas con los ojos cerrados. Morning Glory. Tim Buckley.

LIVE IN 176: FIASCOS DE MEDIO AÑO


Son tan habituales los discos que nos pasan por delante y en los que entramos que no nos saben a nada que nos invade una epidemia de estímulos muertos y cunde en nosotros un crítico desánimo. De algunos de estos trabajos y sus firmantes esperamos, aunque ya vagamente, destellos de entusiasta aceptación, ráfagas de brillantez. O la confirmación de pronósticos esperanzadores. No es este el caso con Alabama Shakes. Otros personajes en su momento prometedores como Elvis Perkins o Jim White no son ahora más que espectros desastrados. Hay quien no será capaz de alcanzar la lucidez a la que aspira (My Morning Jacket), quien pecará de fanfarria abrumadora (Florence + The Machine) o de extravagancia premeditadamente fea (Giant Sand, Heavy Trash). Y hay gente en quien ponemos nuestra predispuesta buena fe (Larry Campbell & Teresa Williams, Neil Young + Promise of the Real y Bob Dylan) y que por falta de arrestos, voz o vergüenza, con las pilas gastadas y sin señales de clarividencia, harán que nos sintamos estafados.

martes, junio 23, 2015

LIVE IN 175: SENSACIONES Y REFLEXIONES A PROPÓSITO DE SCOTT WEILAND


De vuelta al consumo cinco días después de haberle puesto el ‘mute’ a todo tipo de música (incluso en la carretera), te detienes unos minutos a divagar con motivo de la escucha de Blaster. ¿Qué razón te ha hecho pinchar el disco que este año firma Scott Weiland con una banda llamada The Wildabouts? No sabrías decir realmente cuál. El tipo al que una vez seguiste al frente de Stone Temple Pilots y como vocalista de aquel discreto supergrupo que fue Velvet Revolver no te dice ya mucho. De hecho escuchaste algún trabajo previo en solitario del que tienes un recuerdo infumable. El hombre anduvo unas cuantas temporadas vagando por el filo y ahora parece que anda sobrio y curado. ¿Qué más da? El caso es que piensas que al detenerte 45 minutos en este nuevo álbum te puedes encontrar con un soplo de lucidez o una brisa de nostalgia que te haga darle un sólido aprobado a la relación que mantienes hoy en día con la música rock y todas sus variantes.

No es la ocasión. Si aún estuvieras en la universidad grabarías este disco y lo masticarías varias veces, te agitarías con algún tema y celebrarías la aparición de esta formación. Pero la música de aquellos días hace tiempo que se ha marchitado. Blaster parece querer volver a aquellos años. Suena como los Stone Temple Pilots medio disco con el piloto automático y otro medio con desvíos hacia el pop alternativo californiano. Ni siquiera una versión de 20th century boy de Marc Bolan tiene la fuerza suficiente como para el conjunto se recuerde algún día por ella. Y el disco y su recuerdo se evaporan. Y todo lo que haga Weiland no te importa lo más mínimo.

Tras la abstinencia repasas algunos discos que te han gustado este año y llegas a la conclusión de que Jonathan Jeremiah y Eilen Jewell te emocionan hasta la médula los/las hijos de puta; que Dawes algún día pueden entrar en el grupo de tus bandas favoritas; o que Autumn fallin’ de Jaymay sería uno de los álbumes que te llevarías a la isla desierta cuando llegue el Apocalipsis.

lunes, junio 15, 2015

BONUS TRACK 148: RUBBER SOUL (THE BEATLES)


Rubber soul (1965) es un buen disco, como la mayoría de los discos de los Beatles. ¿Obra cumbre? ¿Trabajo capital? ¿Álbum referencial? ¿Disco magistral? El debate lo dejo para otro momento. Pondría en duda cada cuestión y rebajaría la relevancia musical y popular de Rubber soul e intuyo que recibiría reacciones en contra. Ellos aparecieron en el momento oportuno, jugaron con ventaja, y los demás llegaron después; yo también llegué mucho después y los descifré y disfruté de otra manera. ¿Que eran buenos? Claro que sí. Pero no los mejores.

Desconecto unos días y me llevo una lectura de The Beatles en la mochila: nada común, nada rutinario, sino una aproximación personal desde el sentimiento y la nostalgia a la música y el mito del grupo. Los Beatles que he vivido es el título; escribe José Manuel Peña, músico y fan, fan y músico. Escojo un disco para entrar en situación, uno que hacía mucho tiempo que no escuchaba (en realidad hace mucho tiempo que no escucho ninguno del grupo). Hay mucha literatura sobre cada estornudo de The Beatles: de este disco se ha escrito sobre su título, la tipografía del mismo, la ausencia del nombre del grupo en la portada, la foto de la cubierta, la grabación… Ya suena el pesadito sitar de Harrison, asoman los Byrds, Dylan.

Es un buen disco, quizá engordado de trascendencia porque se graba entre Help! y Revolver. Volver a él ahora me redescubre buenas canciones olvidadas como Nowhere man o In my life y también naderías como Norwegian wood o The word. Ahora, a leer.

jueves, junio 11, 2015

VOLUME ONE 368: CURRENCY OF MAN (MELODY GARDOT)



Mayúscula sorpresa, fascinante álbum. Pausa.

Vocalistas asociadas al jazz cuyo registro musical desborda el ámbito del jazz y entra en territorios del blues, el R&B o el pop no suelen tener el aprecio crítico que merecen. Norah Jones, Madeleine Peyroux, Alicia Keys o Cassandra Wilson han recibido algunos juicios poco justos desde esferas puristas; Melody Gardot entraría en el grupo… y hay muchas otras que ni he escuchado o de las que me he olvidado. Podría haberle perdido la pista a Gardot tras pasear por sus primeros tres discos, correctos repertorios de soul-jazz con emociones discretas más bien tirando a blandos. Al concederle un cuarto pase con su nuevo trabajo, Currency of man (Verve, 2015) la chica se me revela una autora menos conformista, con otras texturas y resultados más atractivos.

Deslumbrante disco este Currency of man. De atmósferas intrigantes y secretos guardados. De noche, confesional y nostálgica. No es jazz, no es blues, no es pop, no es rock… es todo. Se va un poco lejos el minutaje con 15 temas que tiene la edición de lujo (la original se queda en 10, con el orden cambiado y distinta duración), vicio menor que compensan gloriosos temas como Don’t misunderstand, Don’t talk o Preacherman, espectacular coreografía de sonidos, ruidos, voces y efectos, otra cumbre musical de este año.

Nota: 8,5/10

domingo, junio 07, 2015

VOLUME ONE 367: ALL YOUR FAVORITE BANDS (DAWES)


Tiene algo esta banda que se me pega, o que me atrae hacia ella con la virtud de la sencillez engañosa y cierta brillantez inocente en el anzuelo. Su cuarto álbum traza una ligera y prudente línea que lo separa unos metros de los anteriores. ¿Mejor? ¿Peor? Igual de alentador y saludable. El sonido y las canciones que escapan de All your favorite bands (Hub Records, 2015) es algo más áspero, de percusiones secas y expresivas guitarras que alternan la finura con la crudeza. Quizá se deba a David Rawlings, que produce; o a los propios Dawes, que han querido despellejarse las manos y ensuciarse. El aspecto del grupo se ha hecho más agreste incluso, de un hippismo rural que los favorece. Ahora los hermanos Goldsmith y compañía exhiben una madurez que se iba advirtiendo con el paso de los discos y que alcanza su mejor expresión en bellas canciones como Somewhere along the way, Right on time y especialmente I can’t think about it now, nueva competidora para el mejor tema del año.

Nota: 8/10

jueves, junio 04, 2015

VOLUME TWO 72: LA HERMANDAD DE CHRIS



Me los imagino: bajo el sol penetrante de Los Angeles en una casa de las colinas protegida por la vegetación donde ensayan sus discos, con vistas a una nube polvorienta de polución, el desierto a sus espaldas, y liberando canciones sin fronteras, con hierba en abundancia para envolver las sesiones.

Hay algo, o mucho, de Grateful Dead en Chris Robinson Brotherhood. La soltura improvisada de sus largas y densas canciones, el sentimiento de unión y comunión musical, y algunos nombres propios que se han acercado a su entorno y sus conciertos (Phil Lesh, Bob Weir, Betty Cantor-Jackson). La hermandad empezó a respirar paralela a los últimos latidos de los Black Crowes. Chris se había apartado bastante, parecía sentirse más animado y menos perezoso junto a otros músicos, con Neal Casal, Mark Dutton, George Sluppick y el también ‘cuervo’ Adam MacDougall. 

Tienen tres discos de estudio y ya han grabado varios conciertos en San Francisco (hogar de los Dead), de los que se han comercializado hasta el momento dos vinilos. Blues-rock brumoso y psicodelia cristalina. Me escapo a ellos para acariciar sensaciones de independencia con el reloj paralizado. Cansan pero limpian.

martes, junio 02, 2015

BONUS TRACK 147: STORYVILLE (ROBBIE ROBERTSON)


Para los admiradores de The Band y los buenos conocedores de su vida y obra, Robbie Robertson es el único miembro que no despierta simpatías ni al que el tiempo y el legado del grupo convierten en alguien entrañable. Él se lo buscó, seguramente. Sus ambiciones profesionales y el inicio de su enemistad con Levon Helm contribuyeron a acabar con la formación original de La Banda, y pasados los años su distanciamiento lo transformó en un tipo ajeno al grupo e incluso a su recuerdo, pese a sus importantes aportaciones durante los años dorados. Musicalmente Robbie también se apartó del universo sonoro tan peculiar e incomparable de The Band y desarrolló (además de colaboraciones en el cine con su amigo Martin Scorsese) una carrera que muy poco tiene que ver con los estupendos discos de la banda hasta mediados de los setenta.

Este álbum de 1991 es el segundo de su trayectoria. Está grabado en Nueva Orleans con músicos locales y un nutrido grupo de artistas de relieve (Aaron Neville y sus hermanos, Ginger Baker, Bruce Hornsby, The Meters, Neil Young y los excompañeros de Robertson Rick Danko y Garth Hudson), aunque de la ciudad a orillas del Mississippi guarde vagas resonancias musicales. Es un trabajo elegante, pulido, delicado, que no merece la intrascendencia.

sábado, mayo 30, 2015

DOS MESES Y UN LARGO CAMINO


Solo han sido dos meses, pero tienes la impresión de que ha pasado medio año desde que lo viste nacer y le diste un hogar. Nadie te dijo que sería difícil, o fácil, según: lo imaginabas, una cosa u otra, aún no sabes de verdad cuál. Bien, hay cosas que ya no serán como antes, tú tampoco serás como antes, aunque te resistas y creas que sabes manejarte bien y mantener el equilibrio. Te preguntas si estás dando la talla, si cumples con las expectativas que han puesto en ti, que tú también has puesto en ti. Miras hacia delante tratando de que el presente no te ponga la zancadilla. El camino es largo, queda mucho trecho. Y sabes bien que si ella no estuviera contigo, entonces no serías capaz. Mmmmm.

lunes, mayo 25, 2015

VOLUME ONE 366: SUNDOWN OVER GHOST TOWN (EILEN JEWELL)


Pocas veces la imagen de un disco encaja tan bien con su título y con lo que la música que contiene evoca. Fíjate bien. Se pone el sol, casi dormido, sobre las luces lejanas que laten moribundas en una ciudad fantasma, un lugar en el medio de la nada. Allá llega un alma solitaria, apenas hay distracciones en el pueblo, donde las gentes se recogen, un par de bares guardan a tristes bebedores y la desocupación y el silencio gobiernan el ambiente. Pronto quien pone los pies ahí volverá a colgarse la maleta y una guitarra y vagabundeará a otra parte. Postales como esta fotografía Eilen Jewell en su último disco, Sundown over ghost town (Signature, 2015).
Suena flaco y frágil este álbum, pero también sutil y estilizado, de una finura esbelta. Al compararlo con los anteriores Queen of the minor key y Sea of tears diría que es más plano, pero aislado de contrastes y flotando en atmósferas de exquisito country de texturas nocturnas masajea a lo largo de la epidermis con brillantes canciones, desde las sosegadas Worried minds y Some things weren’t meant to be a las más espabiladas Rio Grande y Pages. Eilen Jewell y su trío de músicos habituales mantienen encendida la llama del enamoramiento.

Nota: 8,5/10

domingo, mayo 24, 2015

VOTE FOR BOB


Hoy votamos. Por nuestro pueblo, por la ciudad. Entre mediocres votamos a la esperanza. Unos se conformarán, otros se rebelarán. Debería ganar la libertad, debería, pero los resultados de una votación libre y democrática, muchas veces, deparan victorias que son derrotas y alianzas de derrotados que se erigen triunfadores. Yo seguiré votando a Bob. Hoy, 24 de mayo. Mayoría absoluta.

martes, mayo 19, 2015

LIVE IN 174: BLUES SOUND


Tengo unas cuantas colecciones de blues. Me gusta, desde luego. En su variedad y pureza, en la profundidad de sus pulsaciones. Grabaciones de gramófono, archivos de Alan Lomax, cantos en las voces de recogedores de algodón, pioneros que suenan a grano, reverendos y ciegos, la serie de cds Saga, blues de Memphis, de Chicago, Detroit, Texas, New Orleans, Mississippi, blues de armónica, de slide guitar, blues británico… Una gran parte lo he escuchado, otra buena parte lo tengo almacenado para que nunca falte dónde escoger.

En el blues hay historia, leyenda, desolación, castigo, amor, perdición… America late en el blues, se explica en el blues. A veces parece tan lejano escuchar blues, sentirlo desde aquí. Otras veces parece tan próximo en su dolor. Se te encoge el corazón al cubrirte de la arena que arroja sobre ti un bluesman solitario con su guitarra cruzada. Mi sonido preferido del blues lo oigo con los ojos cerrados. Cruje el polvo al caer sobre una mesa de madera, se desliza el licor por el gaznate; una guitarra gime y deja un eco afilado, una voz murmura y añora, arropada por nada más que el silencio.

sábado, mayo 16, 2015

BB BY SANTY


Santy Gutiérrez es un tipo grande. Un gran dibujante. Un gran observador. Al menos crea dos viñetas cada día, cada día, salvo cuando no se publica el periódico al día siguiente. Al dejarnos alguien importante, Santy suelo acompañarlo a los cielos. Y en esas ocasiones, casi siempre es genial.

The thrill is gone… or it still is with us.

viernes, mayo 15, 2015

42


A medida que pasan los años te vuelves más raro. ¿O será que todo enrarece más? Ya no te importa lo que los demás digan o piensen de ti, si es que alguna vez te importó. Así te has hecho y punto. Así eres. Es lo que hay. Pero no puedes evitar echar la vista atrás y mirarte entonces, hace un tiempo: aquella vez que organizasteis una fiesta, en la universidad; aquella noche en que te prepararon una sorpresa los colegas en el bar; aquel concierto de los Black Crowes; la película que ibas a ver al cine todos los años… hasta hoy. Hoy dirás que has caminado con la mochila al hombro lejos de casa; que has escrito un libro que guardas en el cajón y que estás cosiendo las costuras de otro; que te has asentado en un trabajo y en un hogar; que has traído a un hijo al mundo; que cumples 42.

jueves, mayo 14, 2015

EXTINCIÓN


Ahora es un espacio vacío, abierto como una garganta hambrienta en mitad de la fachada. Hoy pasé por allí delante. No queda nada abajo ni en la primera planta más que entrañas huecas. Durante casi 30 años fue un negocio de barrio, un videoclub, el videoclub al que todos íbamos. Yo no falté gran parte de esos años, cada fin de semana uno detrás de otro iba para llevarme dos o tres películas, para aprender a amar el cine: estrenos, clásicos, películas extrañas. Los sábados llegábamos por la tarde y esperábamos haciendo cola a que los clientes devolviesen copias de las novedades alquiladas el día anterior para lanzarnos a por ellas. Dos horas de espera (Frenético tiene el récord, creo) y si llegábamos tarde, nos conformábamos con otra película. Cerró hará cosa de un año. El solar lleva meses vacío. Ahora van a abrir un banco. ¿Hace falta otro?

Y la librería también cerró. Las chicas volvieron a abrirla un otoño pero resistieron poco más de un año. Ya sabes, el alquiler, los impuestos, y que la gente cada vez lee menos. ¿La gente lee menos? ¿De verdad? “Se alquila”, puedes leer en el escaparate. Que no abran otro bar ni otra coctelería. ¿Hacen falta? … No está todo perdido. Siempre nos quedan las películas guardadas y las bibliotecas. Y lo que hemos aprendido, que no nos los quitará nadie.

domingo, mayo 10, 2015

VOLUME ONE 365: THE TRAVELING KIND (EMMYLOU HARRIS & RODNEY CROWELL)


Dos amigos íntimos al calor de la música: el escenario ideal para que cualquier trabajo salga bien. Tocaron juntos en los años setenta y se prestaron canciones desde entonces, mientras cada uno alimentaba una carrera de obras dignas, algunos patinazos y gloriosas resurrecciones (Red dirt girl en el caso de ella; Sex and gasoline en el de él). Subidos al mismo barco, Emmylou Harris y Rodney Crowell anclan su nave para dejarse mecer por la brisa cuando el sol se pone. Se segundo álbum juntos es este The traveling kind (Nonesuch, 2015), solo dos años después de Old bellow moon. A Brian Ahern le sucede Joe Henry en la producción.

Ninguno se ha convertido en el gran disco que en algún momento deseé; no es necesario en realidad subir hasta cotas de reforzada grandeza cuando brota el placer natural de hacer música juntos y para ello no hay mejor receta que la simple modestia. Se les nota cuando cruzan sus voces en las once canciones del álbum. Alguna no me convence, otras me parecen sensacionales, como I just wanted to see you bad, The traveling kind y en especial The weight of the world.

Nota: 7,5/10

sábado, mayo 09, 2015

BONUS TRACK 146: VAGABOND LULLABIES (PO’ GIRL)


Ya que las menciono, traigo aquí a Po’ Girl. Ay, qué sencillo parece hacer buena música, música bonita. Si, bonita. No añadiré adjetivos más embellecedores, no me sale otro al escucharlas. Escojo este disco de este trío canadiense como podría haber elegido cualquier otro de los tres que les conozco. Aún tienen otros dos que seguro acabaré cazando. Ya no recuerdo ni cómo las descubrí. Supongo que porque tuve una etapa en que me lanzaba a todo aquello que se tildaba de ‘americana’ y entre tanta mercancía olvidable encontraba diamantes. Po’ Girl (pongámosle un apellido folk y otro apellido country) relucían, lo hacen aún aunque hace unos años que no graban. En 2004 firmaron este maravilloso Vagabond lullabies de hermoso título. Trish Klein, Allison Russell y Diona Davies. Canciones para entrar en ellas al atardecer, lejos del ruido, en la mejor compañía. Y perderse.

domingo, mayo 03, 2015

GREATEST HITS 171: FLYING DREAMS (BIRDS OF CHICAGO)


No es una canción con historia ni leyenda. Es sencillamente una bonita gran canción que me tiene tonto desde hace poco tiempo. Sabiendo que Joe Henry iba a producir el segundo álbum de estudio de un grupo llamado Birds of Chicago me puse a investigar. JT Nero es de Illinois y Allison Russell, de Montreal, y formaba parte de la reivindicable banda femenina Po’Girl. Son matrimonio y su primer disco se titula como ellos. Es una joyita con unos cuantos momentos culminantes. Uno es este Flying dreams que aquí el grupo interpreta en la calidez acogedora de un estudio, con instrumentos y voces en perfecta unión y alegría.

sábado, mayo 02, 2015

VOLUME ONE 364: WILDER MIND (MUMFORD & SONS)


No pretendía invertir tiempo ni espacio en reseñar este disco; lo hago en pocas líneas para dar prueba de la deriva a la que caen algunos grupos musicales.

Mumford & Sons no lo podrían haber hecho peor. De la prometedora banda que firmaba Sigh no more (2009) ya no quedan ni las cenizas en este Wilder mind (Glassnote, 2015). Babel (2012) ya era un rotundo resbalón. Se han inspirado en Kings of Leon para transformar su sonido, se han querido parecer a Foo Fighters al enchufar las guitarras, y se han parecido a Coldplay al terminar este álbum de producción plastificada. Lo malo es que han tomado lo peor de cada uno de estos grupos. Huérfanos de personalidad, aburridos, irrelevantes.

Nota: 2/10