jueves, noviembre 22, 2012

LIVE IN 138: VIAJES POR EL ESCRITORIO



Dejo caer la cabeza sobre la madera de un escritorio, me gusta percibir el mundo unos segundos en perpendicular mientras me penetra el calor del lugar sobre el que fluye la escritura a mano, una invitación al viaje de una ilusión compartida.

Cada vez que me pierdo unas horas en el interior de una librería me abruma la magnitud de sus palabras. Me llevaría pilas de tomos y novelas aunque no pudiese leerlas todas. Me compraría un modesto piso para llenarlo solo con libros.

Me escondo a la vista bajo la luz que cubre una esquina, junto a una ventana veo pasar a la gente y siento la vida de la calle. Me acompaña una taza de café, un libro abierto y una postal con la que marcar la última página leída.

Cada día escribimos renglones de nuestra biografía, despertares risueños y retiradas agotadas. Podríamos amontonar libretas escritas con las cosas que nos decimos. Habría que ser selectivos y crear una historia atractiva.

Mi placer es tan sencillo como abrir libros y olerlos. Rozar sus contornos. Colocarlos en una estantería y observar su canto. Traerlos a casa o regalárselos a alguien. ¿De qué me suena todo esto? Fanático y maravilloso.

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