jueves, septiembre 17, 2015

VOLUME ONE 375: HOLLOW MEADOWS (RICHARD HAWLEY)


Hay algo añejo, de un tiempo empañado de nostalgia que describen películas en blanco y negro, en la música de este hombre. Al menos en discos como Truelove’s gutter, aquel vaporoso Coles corner y este deslizante Hollow Meadows (Parlophone, 2015). Se había endurecido en el álbum anterior, Standing at the sky’s edge y ahora recupera viejos climas. Se les da una abierta bienvenida. Ahí está Richard Hawley y su tupé revoltoso, el rostro de un rocker que canta en una caverna, como si poco le importara o desde el fondo de un vaso. Pero lo hace elegantemente, levantado por canciones de hermosos arreglos y finura orquestal: I still want you, Long time down, Welcome the sun… son unas pocas de un disco de embriagadora seducción.

Nota: 7,5/10

martes, septiembre 15, 2015

BONUS TRACK 151: THE BRIDGE (SONNY ROLLINS)


Jazz, hummm. De nuevo un poco de jazz. Lo que rodea o envuelve un disco, una música, es muchas veces más apasionante que el producto. No es este el caso, ambas partes atraen por igual, aunque ese envoltorio sí contiene elementos hechizantes. Sonny Rollins (no es de mis jazzmen preferentes, debo decir) puso fin a uno de sus periodos sabáticos con este álbum de 1962, The bridge. Llevaba tres años sin grabar, ya había dejado atrás estancias en la cárcel y abuso de sustancias. El puente del título es el puente de Williamsburg, que une el East Village de Manhattan con Brooklyn. Allí se le veía a Sonny, tocando su saxo tenor en el puente, de noche o de día, practicando, en su esfera de aislamiento y creación. Para el disco reunió un cuarteto con Jim Hall con la guitarra, el bajista Bob Cranshaw y Ben Riley en la batería. El grupo suena delicado y melódico, disuelto en bruma, hilo musical de una noche de verano en los brazos de un puente.

lunes, septiembre 14, 2015

SOUNDTRACK 171: LA VISITA Y SHYAMALAN


Hace tiempo que evito las conversaciones largas sobre cine, los análisis, los debates. Se los dejo a quienes siguen disfrutando con ellos y se vuelcan de forma intensa y personal en defensas y ataques a artistas y a sus obras. Sé por qué me gustan las películas y por qué me disgustan. A veces es imposible explicarlo. Así que esquivaré profundizar en la filmografía de M. Night Shyamalan, cineasta de más virtudes que defectos y al que quienes castigan se emplean con saña y, por qué no decirlo, con envidia. De este director me gusta mucho El sexto sentido, El bosque y El incidente, y no me gustan El protegido ni La joven de la perla. Vuelvo a Shyamalan a propósito de La visita, su última película, la que sucede a las dos que no tuve ganas de ver y no he visto, Airbender y After Earth, quizá las que peor acogida crítica tuvieron.
Y tomo La visita para defender una manera inteligente de narrar y disfrutar del cine. Shyamalan, sutil artificiero y hábil tramposo, disfruta jugando con el terror, el terror más básico y cercano, el que a todos nos crea escalofríos, el que sentimos próximo desde la pantalla: las visiones de un niño, los límites del bosque, las señales extrañas, los comportamientos anómalos y, en La visita, lo que esconden seres que parecen inofensivos. El film asusta porque todos fuimos niños que alguna vez temimos a nuestros mayores, a los ruidos en la oscuridad y a las sinrazones (o razones) de la locura. Shyamalan lo cuenta con los ojos y las cámaras de dos niños, ellos que se asustan, nosotros también; con una tristeza terrorífica.

viernes, septiembre 11, 2015



En esto consiste la vida que se nos da, pues. En escribir páginas y pasar a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente. En escuchar rock and roll y volver a pinchar otro disco, y otro, y otro. En mirar hacia delante sin perder de vista el camino que hemos tomado. Y cuando menos te lo esperas ya estás aquí, en este momento, más cansado, con otro color en el cabello y en la barba, acostumbrado a otras rutinas sin dejar de ser dueño de tu propio universo. 

Hoy cuando me pregunten si quiero estar todavía más a su lado, contestaré que sí. Porque es lo mejor que conozco y lo que más quiero.

jueves, septiembre 10, 2015

VOLUME ONE 374: SOMETHING TO SOMEONE (RUN BOY RUN)


En el salto a ciegas que doy en busca de nuevas sensaciones a veces me tropiezo con inesperadas rarezas y delicias sabrosas. En esta categoría podría incluir este álbum de un quinteto del que hasta ahora no había oído hablar. La escena en la que caben el folk, el country, el bluegrass y el amplio espectro de la música americana de raíces es lejana y difícil de abarcar y entre las pocas gotas que salpican no siempre moja la más refrescante. Run Boy Run son cinco chicos de Arizona, entre ellos dos hermanas y un hermano y hermana, que acaban de grabar este bonito Something to someone (Sky Island Records, 2015), su segundo disco. Cuatro tocan el violín o el cello y el resto del instrumental lo forman solo un contrabajo, alguna guitarra y la mandolina. Las voces las ponen las chicas, Jen, Bekah y Grace, alguna angelical, inofensiva. Pero lo que podría resultar monótono y tradicional se transforma en algo ameno y emotivo, un caramelo desecho en los encantos de la boca.

Nota: 7/10

domingo, septiembre 06, 2015

GREATEST HITS 175: GREEN GREEN ROCKY ROAD


Al escuchar esta canción que salió de la pluma de Dave van Ronk y del guión de los hermanos Coen me invade una nostalgia inédita, la de los tiempos que nos llaman desde el pasado solo en la imaginación. Su traslado a la voz de Oscar Isaac y del personaje Llewyn Davis/Dave van Ronk contiene una delicada belleza. Aquí está en una sencilla, limpia, hermosa interpretación del actor el pasado año.

Para los que vivieron el Village, para los que fuimos allí, para los que estarán pronto, para los que lo seguimos imaginando. Para los que debemos tener paciencia.

miércoles, septiembre 02, 2015

BONUS TRACK 150: MAIN OFFENDER (KEITH RICHARDS)


Septiembre trae a Keith Richards. Publica su tercer álbum, Crosseyed heart, el primero en 23 años, desde este Main offender de 1992, cuando los Stones salían de Flashpoint y aún no se habían metido en el Voodoo lounge. Volvamos atrás.

Richards es imagen y leyenda, pose, granujada, excesos, pasión en la sangre y palabrería para la historia. Debe de ser buen compositor, no lo neguemos. Y un más que respetable guitarrista, deja una huella que incrusta carraspeantes riffs perennes, de los que siempre se agradecen. Pero lo peor de los álbumes de Rolling Stones son los temas que canta Richards con esa voz tambaleante y escasa.

Main offender anticipa algunos guitarrazos del Voodoo lounge de dos años después, y Richards canta tan mal como de costumbre, aunque no tan estropeado como ahora. Está bien este disco, suena algo apelmazado y le falta eco, como unos Stones descafeinados. Falta Jagger (como falta Richards en los de Mick a solas). Yo soy de Jagger.

lunes, agosto 31, 2015

VOLUME TWO 74: GLEN


Antes de conocerlo en Once, desnudo y honrado, caballero de su música callejera en Dublín… antes de ganarse a Marketa y ganar un Oscar, y de grabar dos discos bonitos y documentar su relación musical en una película que los seguía por la alfombra del éxito y la convivencia… antes incluso de tocar con aquella banda irlandesa, The FramesGlen era el pelirrojo de melena rizada, flacucho y feote de la banda de The Commitments, la estupenda película de Alan Parker.

Queda lejos aquello.

Glen Hansard es un tipo entrañable, de apariencia tristona y silencio melancólico. Se marchó a New York hace unos años para olvidar a Marketa. Hizo algunos amigos, tocó con ellos. Se encontró. Grabó aquel fabuloso Rhythm and response y ahora va a estrenar Didn’t he ramble. Poco espero de las novedades discográficas que vendrán a partir de septiembre. Habrá que curiosear para hallar dignas respuestas (dinosaurios retornados aparte, de los que en verdad poco espero). Pero confío en Glen. Porque esto suena muy bien.

domingo, agosto 30, 2015

NEW ORLEANS BLUES


Algún día pasearé por las aceras de su supervivencia a la sombra de los balcones. Me llevaré a la boca un buñuelo o un bocadillo de los que llaman de chico pobre. Y arrojaré unas monedas a la funda de una guitarra o un violín a las puertas de un parque. Hoy me conformo con leer sobre su resistencia y regresar a los textos que hablan de su historia o sus gentes o su música. La música me acerca a ella al salir de los pulmones y de los dedos, de golpes y lamentos, de trabajo y fiesta.

Nunca tan cruel fue el agua, invasora por las brechas de sus diques, destructora de sus rutinas y esperanzas. Unos se quedaron, otros aún no han vuelto, muchos murieron sin poder siquiera tratar de salvarse. Hoy levanta sus cicatrices, aún convaleciente, arrastra heridas, provecho de hienas, delitos y peligro. Vive. Algún día quiero ir allí y pasear por sus aceras, en los soportales bajo sus balcones.

martes, agosto 25, 2015

BONUS TRACK 149: SOLID AIR (JOHN MARTYN)


Es curioso cómo nos acercamos o alejamos de los músicos y su obra. Olvidados una vez porque en ellos no encontramos estímulos, reaparecen más tarde cuando sus canciones, sin saber que ellos son sus responsables, suenan en escenas de una película y nos sorprenden placenteramente. Anda, es John Martyn, leemos en los créditos. Escuché Solid Air (1973) hace años. Ahora me suena mejor. De la insignificancia que me causó he pasado a la detallada satisfacción en la que me recreo ahora. Martyn, británico de nacimiento y escocés de crianza, fue el primer artista blanco que grabó para el sello Island. Solid Air, dedicado a su amigo Nick Drake, con el que guarda más de un parecido, es su sexto álbum ya, donde el folk y el blues, el jazz y hasta el funk se dan la mano armoniosamente, con la instrumentación justa, escasa a veces pero eficiente. La música reposa evocadora por la voz quebradiza de John Martyn. Maravilloso.

sábado, agosto 22, 2015

VOLUME ONE 373: BEAUTIFUL YOU (THE WAIFS)


Pasan discos por nosotros cuya música se disipa y se pierde. Al cabo de un cierto tiempo queda el regusto sabroso de alguno, el que entre lo convencional y lo falto de colores vivos, retiene capas de pintura fresca y luminosa. Conocemos mucho y desconocemos tanto… ¿Alguna vez has oído hablar de The Waifs? No. Vamos a ver qué hay detrás de esta portada campestre, la de Beautiful you (Compass, 2015), séptimo álbum de esta banda australiana, de Albany, en un rincón de suroeste. Dos chicas y un amigo la armaron allá por los noventa. ¿Qué nos encontramos dos décadas después? Un trabajado folk-rock (no me gusta recurrir a uniones de etiquetas, pero sea para orientarnos) que dirías que es americano, prudente y elegante, de finas voces alternas y guitarras estilosas. Y algún que otro notable tema (Born to love, Rowena & Wallace) para guardarse el álbum en nuestro archivos.

Nota 7,5/10

miércoles, agosto 19, 2015

LIVE IN 179: BLUES Y SOUL ETERNOS: BLUES BROTHERS, A CORUÑA 2015


Anoche estuvieron en mi ciudad. Me gustó que dijeran, y en castellano, que estaban tocando en un sitio “muy bonito” (qué coño, la plaza de María Pita, poblada de 10.000 almas). Quien lo dijo fue Lou Marini, que está en la banda desde el principio mismo. Y que presentase a los chicos, que dejase para el final al coronel, a Steve Cropper, uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos (qué huevos, el tipo que estaba detrás de Sittin’ on the dock of the bay). Ah, qué gran noche de música.

De blues y de soul. De espectáculo, vibración, emoción, diversión. The Original Blues Brothers Band se pasaron por A Coruña para recordar a Jake y a Elwood, revivir Granujas a todo ritmo y su espectacular banda sonora y demostrar lo saludable que es disfrutar de la música arriba en el escenario y abajo en la plaza. The Peter Gunn theme, She caught the Katy, Knock on wood, Soul man, Gimme some lovin’, Messin’ with the kid, Sweet home Chicago, Minnie the Moocher, Everybody needs somebody… Bendito sonido, tremendo placer.

sábado, agosto 15, 2015

SOUNDTRACK 170: HOUSE OF CARDS (3)


El mal es adictivo y seductor, es contagioso. Es veneno y destrucción y causa regocijo y éxtasis en quien lo produce. Cuando triunfa (y eso ocurre demasiado a menudo) su alcance no tiene límites. Es bárbaro. Y quien tan ruin es una y dos veces quiere serlo muchas más. House of cards ofrece un curso magistral de villanía y desalma en su tercera temporada, quizá más inhumano que en las dos entregas anteriores.

Qué placentera es esta serie de Netflix. Y a la vez brutal y descorazonadora. Maldices al ser humano que maneja el poder de la política para amasar aún más poder y dejar regueros de víctimas en el camino. Maldices también la debilidad de quien no acierta a ver la luz para salirse del implacable sendero de la maldad. Maldices a Robin Wright y a Kevin Spacey (tremendos actores), los malos más despreciables que ha creado la televisión americana. Habrá una cuarta temporada, bien, con un nuevo frente abierto, la madre de todas las contiendas.

No cuento nada, no quiero pese a tener ganas. Solo escribo estas líneas para animar a empezar con esta serie a quien aún no lo ha hecho o a continuar a quien la ha dejado aparcada. Pero seamos buenos.

martes, agosto 11, 2015

LIVE IN 178: JUKEBOX REVISITED


Son demasiados los nombres de músicos y bandas que pasan por los oídos de este bloguero cada año. Vicio confesable al que a veces le da descanso pero nunca le pone fin. Una gran parte los escucha por primera vez (“a ver si ofrecen algo meritorio”, se dice) y los olvida enseguida. Hasta nunca. Pero siempre quedan algunos que volverán a sonar más adelante o que se guardará para repetir en otra ocasión.
A quienes se pasan por este blog: si no habéis oído hablar de ellos y os apetece un rato de prometedora y satisfactoria música, aquí tenéis dos puñados de sugerencias americanas de este año y del pasado. Me gustan. ¿Por qué? Sé por qué, pero ahora no sabría explicarlo.
Curtis Harding, Soul power

Della Mae, Della Mae

Delta Moon, Low down

Have gun, will travel, Science from an easy chair

JeConte, Down by the bayou

John Statz, Tulsa

Lillie Mae Rische, Rain on the piano

Midnight North, Scarlet skies

Romi Mayes, Devil on both shoulders

The Redlands Palomino Company, Broken carelessly

domingo, agosto 09, 2015

GREATEST HITS 174: TIME IS A LION (JOE HENRY)


"El tiempo es un amante y tu tiempo es joven."

Volvemos siempre a nuestros refugios preferidos al necesitar un subidón de energía musical. Antes agitábamos la melena y descomponíamos el cuerpo hasta sentir que perdíamos el peso; ahora nos dejamos caer en el sofá bajo la luz fraternal de una lámpara y el apoyo de un libro y penetramos en las canciones para extraerles su sabroso jugo. La definición de un disco perfecto debería estar acompañada por este ejemplo, Civilians (2007), en el que en cada viaje descubro una asombrosa maravilla, un placer sublime. Amigos y maestros en la intimidad de un sótano.

miércoles, agosto 05, 2015

REGALO DE VERANO


Me siento orgulloso de aquella noche. Nunca hice tan feliz a alguien como cuando aparecí de la nada entre el público, detrás de las sombras como un fantasma que huye de un remolino, y me lancé al cuello para entregar un abrazo y varios saltos de júbilo. Me veía en todas partes y allí me encontró como un premio de cumpleaños. Nunca he visto otra cara tan alegre. Tocaba un grupo de música mestiza y vibrante del que más tarde me regalaron el disco, un señor detalle. Bailamos, bebimos, cantamos, reímos. La oscuridad y planetas azules. Cuatro años después, una nadadora, una falda y un álbum. Y nuestra compañía. Felicidades.

martes, agosto 04, 2015

RUIDO DE AGOSTO


Hay demasiado ruido en agosto. Incluso cuando las calles callan para tomarse un descanso. Me cruzo con extraños y no me reconozco. Las horas ya no convierten el día en una siesta permanente. Añoro la ruta exterior, el viaje interior. El anonimato. La lejanía. La música no me resulta amistosa en verano como en otras épocas del año. No aprendo a concentrarme, no sintonizamos, debemos mirar hacia otro lado y reencontrarnos cuando el calor remita y la brisa despeje el cansancio. De noche (atrás el día y las miserias cotidianas) abro una brecha en el tiempo para dejar que entre una vieja armónica y una guitarra rota, una abrazo y la sonrisa de un niño. Es también ruido de agosto.

viernes, julio 31, 2015

VOLUME ONE 372: DIDN’T IT RAIN (AMY HELM)


Amy Helm es hija de Woodstock, de Big Pink, de Levon Helm. Nació al norte de Nueva York en 1970, cuando su padre y los cuatro canadienses de su banda fraguaban sus primeros álbumes, ya salidos de las sesiones del sótano. En la gran ciudad, ya adolescente y alejada de Levon, se movió en círculos musicales apegados a las raíces, al folk, al gospel y al bluegrass. Así formó parte del delicioso grupo Ollabelle. Volvió a juntarse con su padre para participar en los últimos discos de su vida, a finales de la década pasada, con los que Levon creaba nueva música en 25 años. Ahora Amy acaba de publicar su primer trabajo, Didn’t it rain (eOne, 2015), pariente más próximo a Ollabelle que a los postreros cantos de papá.

Da gusto detenerse en la armoniosa familiaridad que desprende este álbum y recrearse en la preciosa compenetración musical que emana de las canciones. Porque suenan enderezadas y cristalinas las guitarras (algunas de Larry Campbell), elegantes los teclados y compacta la producción de Byron Isaacs, colega de los días de Ollabelle. Al cantar, Amy aporta la dosis modesta de humildad y sentimiento que enriquece todo el trabajo.

Nota: 8/10

martes, julio 28, 2015

BOOTLEG SERIES 45: WATKINS FAMILY HOUR


Al mirar bien la foto descubro alguna cara familiar: el del sombrero es Benmont Tench; el del fondo sentado parece Greg Leisz, madre mía qué dos musicazos de vasto recorrido y exquisitas manos; y la mujer de la derecha diría que es Fiona Apple, vaya qué poco se deja oír y mira por dónde aparece. Ninguno firma el disco, que toma el nombre de los hermanos Watkins, Sara y Sean (los dos del centro en la imagen), para registrar una hermosa grabación aparecida esta semana: Watkins Family Hour. Ellos tienen buenas amistades y digna música country y folk; esta unión deja una reconfortante sensación. No van a romper moldes ni a dejarnos sin habla. Ni lo pretenden ni es necesario. De hecho, apuestan por versiones (Grateful Dead, Dylan, Lightfoot y Lindsey Buckingham entre los más conocidos), nada extraordinario. Pero al prestar atención a las canciones entran y salen lustrosas guitarras y acogedores teclados que nos meten las ganas de haber estado presentes en el estudio.

miércoles, julio 22, 2015

VOLUME ONE 371: SING INTO MY MOUTH (IRON AND WINE & BEN BRIDWELL)


El descanso de unos pocos días me ha dejado echarle la mandíbula con detenimiento a discos que merecen atención y cierto reposo, más de una escucha para descubrir hallazgos y virtudes sutilmente encubiertas. Las tiene Sing into my mouth (Black Crickett, 2015), colaboración entre un genio de la altura de Iron and Wine/Sam Beam, quien apuesto a que nunca dejará de entusiasmarme, y Ben Bridwell, miembro fundador de Band of Horses. La unión crea un trabajo que navega equilibradamente entre la bruma climática de Iron and Wine y la nostalgia fugitiva de Band of Horses.

Apuestan por versiones poco convencionales, alejadas algunas de los terrenos por los que los autores caminan (Sade, Spiritualized, Talking Heads, El Perro del Mar) y llevadas todas a su propio entorno musical. Llora la steel guitar de Paul Niehaus (Calexico) en la banda y las voces de Beam y Bridwell, arropadas por texturas tan elegantes como retorcidas, se confunden a veces para conferir de una sólida fortaleza al experimento. Algún tema sigue sin entrarme, pero otros (Bullet proof soul, Magnolia, No way out of here) me pirran.

Nota: 8/10