viernes, marzo 23, 2012

CLOSED

Un día sí y otro también, como quien dice, tomaba su café con leche en el mismo sitio antes de entrar a trabajar. Leía los periódicos o hablaba con quien se encontraba haciendo tiempo hasta la hora de marchar. No recordaba cuánto tiempo llevaba abierto el lugar, ocho años, diez, por ahí. Al principio la barra estaba pegada a una pared, después derribaron el muro y el local se dividió en dos partes y la barra en forma de A, con un pequeño escenario de suelo de madera y una vieja pianola en lo alto de tres escalones al fondo de uno de los lados; del otro, las escaleras llevaban a los lavabos, desde donde antes de recogerse tras la puerta la panorámica era extensa y entrañable. Mucha gente pasó por allí: pintores, escritores, poetas, músicos, amigos, conocidos, camareras a las que no les quitó ojo durante una temporada, compañeros de profesión con los que compartía las alegrías y miserias de su trabajo, compañeras íntimas con las que se daba a conocer en el curso reconfortante de su relación. Allí se empapó de Van Morrison y completó su discografía, descubrió a Lizz Wright, una extraña grabación en directo le puso en la pista de Calexico. Hay una imagen del local colgada en la pared compuesta por fragmentos superpuestos de su interior, con detalles de la barra, los cuadros y fotografías, los techos o el mobiliario; no se ve más que a una persona irreconocible, es él de espaldas, sentado en una mesa mientras pasa las páginas de un periódico. Cerró al acabar la faena el sábado pasado. Aunque sigue ahí en pie y es posible que tenga nuevos dueños, ya nada será lo mismo… mientras bajan las verjas, el centro de la ciudad se vacía y su pulso se va haciendo cada día más débil.

1 comentario:

Anónimo dijo...

sad new