Me esfuerzo por llenar de variedad este cuaderno de vicios y virtudes, por cambiar perfiles, explorar músicas, saltar de un tiempo a otro. Pero llevo días estancado en el abatimiento causado por la muerte del muy querido Glen Hansard y la inspiración no sale. Al mismo tiempo me asombra y conmueve la enorme respuesta de afecto que Dublín ha brindado a su entrañable busker: la despedida masiva en la catedral, la multitud en las calles donde cantaba, la unión de su familia y sus amigos con letras y canciones. Sí, la música regala a los seres más queridos.
Todo ello, y esas canciones magníficas a las que he vuelto estos días (Low rising, When your minds made up, Falling slowly, Lowly deserter, Didn't he ramble, Time will be the healer, Movin’ on, Good life of song, Between us there is music, Bearing witness) me dejan adormecido, con afectada pereza. Es tiempo de un break. Espero volver pronto con energía y ganas, más animado, con nuevos vicios y virtudes.
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