Qué bien sienta un poco de crudeza en la vibración de las cuerdas, la música a palo seco, sin embudos ni maquillajes, cocinada al natural, lanzada como una roca a ras de tierra, de una intensidad pura, intimidante. Blues grasiento untado en soul, rock desde las entrañas. Los Black Keys en su versión más rústica, dando prolongación a aquel mejunje sucio que era Delta Kream (2021) ahora con Peaches! (Easy Eye Sound, 2026), deliciosa y refrescante falta de aseo para revestir canciones ajenas.
La pausa de cinco años que se dieron Dan y Patrick en mitad de la pasada década dio paso a un arrebato de producción de seis álbumes hasta el presente. Nada que reprochar al vicio de trabajar que sufre Auerbach, como padrino, conductor e intérprete al amparo de su factoría discográfica. La banda se ha lanzado a la pista de baile o ha navegado por los pantanos, quizá por capricho, puede que de acuerdo a su estado de ánimo, nunca sin defraudar.
Nota: 8/10

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