martes, abril 26, 2011

LIVE IN 109: NO SON PARA TANTO

Cada cierto tiempo me permito dedicar unas líneas (no pretendo que sean demasiadas) a pasar por encima de autores que no consiguen atraerme ni gustarme a pesar de prestarles atención. Se debe sobre todo a que la música de estos autores parece expuesta a cierta sobredimensión crítica y no coincido con las virtudes que se les airean desde las páginas de revistas o en los foros en la Red. Unos pocos ejemplos para dejar constancia de mi rechazo.

Empalagosa sigue pareciéndome la música de Fleet Foxes, ahora con su segundo disco a punto de servirse en la mesa. Se llama Helplessness blues y se han retrasado en su publicación, se ve que tenían que pulir demasiado sus arreglos. El aroma que desprende es el mismo que emanaba de su trabajo de debut: armonías de finura cargante, melodías pastorales, revisitación folk a caballo entre el sol californiano y las nubes británicas y la sensación de que ellos se acomodan en un universo bucólico en el que para mí no hay habitación. Pesado, presuntuosamente detallista y probablemente sobrevalorado, de nuevo. Este artículo es interesante.


TV on the Radio tampoco tienen espacio en mi cuarto. Hay más jugo en su fórmula, una compota de exploraciones electrónicas sobre un tapiz de rock inconformista al que se le añora más inspiración. En Brooklyn se cuecen muchos artistas inquietos, una gran parte penosos. No TV, porque admito que según el lugar en el que su música suba de decibelios hasta pueden encender mi perfil más sombrío y provocarme algo de curiosidad. Como mucho. Lo último, Nine types of Light, se queda en la tierra de la indiferencia pese a un buen corte, dos como mucho.


El último delito de Radiohead no merece más comentario.

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