Este disco entra en la caja de esos que a primera vista o en condiciones normales no me gustarían (la normalidad de esas condiciones las conocemos yo y pocos más), pero de alguna forma misteriosa encaja en ese espacio abierto a la seducción que dura días, quizá hasta que no muy tarde se vaya diluyendo para perderse en algún rincón de difícil acceso en la memoria. Mientras, a disfrutar. Eso consigue la joven londinense Arlo Parks, que asombró con agrado en su debut Collapse in sunbeans (2021), en menor medida en My soft machine (2023) y ahora recupera el encanto en Ambiguous desire (Transgressive, 2026).
Arlo se ha echado a la pista, a la evasión del nightclubbing, para flotar o encontrarse, perderse o caer, lo que sea, para lo que ella quiera, con estilismo luminoso, mensajes susurrantes entre el sudor de las discos y las luces envolventes. La atmósfera en que se baña contagia (Heaven, Blue Disco, Luck of life), con percusiones programadas o con bajos pesados. Poesía hedonista para salvarse, vuelos viciosos con los que salir a ratos de la rutina. Luego, la resaca.
Nota: 7,5/10
