martes, junio 03, 2014

VOLUME ONE 329: EMMA JEAN (LEE FIELDS)


Se descubren un poco tarde. Algunos/algunas tuvieron algún éxito hace décadas pero nunca destacaron en primera o segunda línea. Otros/otras empezaron a dejarse a oír ya entrados en años tras mucho tiempo a la sombra o dedicados a otras cosas. Le pasó a artistas como Bettye LaVette, Sharon Jones o Charles Bradley por diferentes razones; también a Lee Fields, admirador en fondo y formas de James Brown, un tipo al que en los últimos años le dedican más espacio en más revistas. Publicó un álbum en l979 y luego no reapareció hasta 1992. Yo lo encuentro en 2008 con My world, tengo pendiente su álbum de 2012 Faithful man, y acudo a él de nuevo con Emma Jean (Truth & Soul, 2014).

Hay calor en este disco, pese a que no lo transmita su helada foto de cubierta. Vibra un funk limpio y acolchado, con el sello elegante de estos tiempos y el aura revestida de años lejanos. Lee Fields afina su garganta y su banda, The Expressions, se encarga de acicalar la música. Se va entonando este viejo socio hasta culminar con alguna que otra descarga enérgica como Stone angel y Don’t leave me this way y dejarte un regusto delicioso.

Nota: 7,5/10

sábado, mayo 31, 2014

SOUNDTRACK 151: A 20 PASOS DE LA FAMA


Están detrás de la estrella, a quince o veinte pasos, dándole cuerpo a las canciones y elevándolas por encima del público, dejándose la garganta y el sudor de sus cuerpos. En directo, y a veces en estudio, tienen tanto peso como el guitarrista o el teclista, por eso ellos las adoran. Y nosotros, deberíamos. Son las coristas, las voces de apoyo, que dan tanta fuerza o sutileza a la música como expresión y viveza. No es la primera vez que me deshago en elogios a los secundarios y estos, estas, bien que lo merecen. De ellas trata el documental A 20 pasos de la fama (Twenty feet from stardom), de Morgan Neville. Y hablan las grandes, pioneras y legendarias como Darlene Love, Claudia Lennear o Merry Clayton, o poderosas prodigiosas como Lisa Fischer o Táta Vega. Son soportes imprescindibles que han estado detrás y dentro de las mejoras canciones de los Rolling Stones, Tina Turner, Ray Charles, Stevie Wonder, Lynyrd Skynyrd, Sting, T-Rex, Elton John, David Bowie… Son también artistas a las que el éxito individual ha regateado y a las que el pago de las facturas les ha jugado alguna mala pasada. La música es muy grande. Muy recomendable película.

jueves, mayo 29, 2014

BOOTLEG SERIES 35: SONGS FOR SLIM


Me gusta el gesto. Slim Dunlap sufrió un derrame cerebral hace dos años, necesita cuidados intensivos para el resto de su vida y el seguro no le cubre toda la atención médica. Sus amigos quisieron ayudar a su familia para poder afrontar los gastos sanitarios e invitaron a músicos a contribuir con versiones de las canciones de Slim para editarlas primero en varios Eps cada mes y después en un disco doble con bonus tracks. El álbum benéfico lleva el nombre de uno de sus temas: Rockin here tonight. Canciones para Slim. De alguna manera creo haber contribuido comprándolo.

Sabía que Dunlap formó parte de The Replacements en un par de discos, pero nunca seguí al grupo de Minneapolis. Después me enteré de que había formado parte de otras bandas de la ciudad y de que en solitario publicó dos trabajos que tuvieron buena acogida hace años. En Rockin here tonight aparecen ‘covers’ de esas canciones de sus dos álbumes. Dan una idea de la versatilidad rockera de un Slim Dunlap ora festivo ora reposado, ora melancólico ora en jolgorio. Entre lo mejor de la colección: Lucinda Williams, Jeff Tweedy, Joe Henry, The Minus 5, Steve Earle, Tim O’Reagan o Jakob Dylan.

sábado, mayo 24, 2014

73… AND LIFE GOES ON


A él un año más quizá ya no le diga nada… bueno, a mí me ha hecho acordarme de él. Puede que lo celebre componiendo una canción nueva, o con una vela encendida que le entregue su banda en la cima de un pastel, esta noche en pleno concierto o de regreso a la carretera, ya en el autobús. 24 de mayo. Feliz vida, Bob.

miércoles, mayo 21, 2014

BONUS TRACK 131: 1972 (JOSH ROUSE)


En los primeros días de este blog, a finales de 2005, le dediqué una entrada a Josh Rouse, alguien a quien había descubierto por casualidad y al que acabé siguiéndole los pasos, no muy de cerca pero siempre sabiendo en qué andaba metido. El hombre, natural de Nebraska, se acabó instalando en España, poniéndole música a la película La gran familia española y hasta cantando en castellano. Su cuarto disco es 1972 (2003), el año de su nacimiento y uno de los mejores ejemplos de álbum pop perfecto; en los siguientes, aunque elogiables casi todos, no alcanzó el mismo nivel.

Sutil, cuidado, suave, sensorial, de arreglos inmaculados… un aura nostálgica e inocente envuelve 1972, fresco pop blanco aderezado de soul sofisticado. De su decena de temas me costaría escoger uno preferido: ¿Love vibration, James, Comeback (Light therapy)…? Entrar en este disco te sitúa en otra parte y otro tiempo. ¿Habéis sentido alguna vez la magia de la música?

lunes, mayo 19, 2014

VOLUME ONE 328: TURN BLUE (THE BLACK KEYS)


De vuelta a otra realidad, hay que detenerse en Turn blue, el esperado nuevo disco de The Black Keys. ¿Por qué esperado? Un par de razones: porque después de dos bombas como Brothers (2010) y El Camino (2011) uno se pregunta si el dúo de Akron será capaz de repetir virtudes y atraer nuevas alabanzas; y porque el grupo es hoy uno de los líderes más estimulantes de la Primera División. Pues Turn blue (Nonesuch Records, 2014) se aúpa sin despeinarse a cotas bien altas y consolida a la banda como una gran (e indiscutible) referencia contemporánea.
Me cuestionaba en las semanas previas a su lanzamiento y tras escuchar su fenomenal single de adelanto, Fever, si The Black Keys sabría mantener intacto su listón y no caería en vicios grandilocuentes o apuestas repetitivas. Hay un poco de El Camino en esas voces afeminadas de Auerbach y esos coros femeninos presentes en un par de temas y algo de Brothers en el aliento atmosférico de otro par de canciones. Pero la propuesta de Turn blue se diferencia de sus precedentes en la creación de unos climas más psicodélicos (Weight of love), frívolos a veces pero siempre pegadizos (10 lovers), sin renunciar a la contundencia rítmica (It’s up to you now) y a las estructuras atrayentes, de las que hacen repetir el estribillo, correr entre las guitarras y dejarse absorber por el ambiente.

Un pequeño pero entre un conjunto notable: la producción demasiado plástica del propio grupo y de Danger Mouse abusa un poco de adornos y trucos caprichosos y da la sensación de que a uno o dos temas les quedaría mejor una capa menos de sonidos o instrumentos.

Nota: 8/10

sábado, mayo 17, 2014

EL VALOR DE UN DISCO


Hablamos estos días, volvemos a decirnos, que las sensaciones de la música se disuelven y confunden, que no recuperamos ya el momento de entrar en los discos como cuando desgastábamos los vinilos debajo del brazo, que los cds que reposan en nuestros estantes desaparecerán para siempre en pocos años, que ya no tiene encanto alguno sacarlos de la caja, meterlos en el equipo y esperar unos segundos a que empiecen a sonar y a atraparnos… Sí, un poco (o un mucho) de todo eso es cierto. Pero algunos aún resistimos.

Yo, por ejemplo, sigo escuchando mucha música pero comprando bastante menos. Al viajar me gusta rebuscar y encontrar rarezas o adquirir lo que me da pereza ir a buscar a media hora de mi casa. En ocasiones me dejo caer por un mercadillo o una feria del disco para remover en el polvo y llevarme un par de piezas. Y otras veces me caen uno, dos o tres discos de regalo que me sientan de maravilla, aunque los abras y no te encuentres más que el cd y el careto del artista, la fotografía de una pradera o un cartón en blanco con nada más que los nombres de quienes intervienen.

Bueno, todo eso no importa, me digo. Porque tengo un disco en mis manos que alguien me ha regalado. Y ese, para mí, es el verdadero valor que tiene un disco. Y la música.

jueves, mayo 15, 2014

SAUDADE


Las palabras se quedan atrás mientras empuja el viento. Un estado de incertidumbre y atontamiento, de apatía y desaliento. Estoy blue sin que me entre un buen blues, descarto a los Black Keys y regreso al desencanto alcoholizado del Tonight’s the night de Neil Young. Es lo más parecido que encuentro a una explicación coherente. Será que las rutinas no me han dado la bienvenida, que la libertad es hoy un derecho demasiado perecedero, o que me aguarda desafiante e invencible el segundo año de esta década.

lunes, mayo 12, 2014

LIVE IN 158: AMOS LEE, BARCELONA 2014



Echaba de menos la excitación de un directo, de un teatro limpio y acogedor sin butacas para acercarse de pie a la primera fila, plantarse allí y esperar entre ingenuo e impaciente a que la música te cubra y el músico te haga sentir bien. El Barts de Barcelona nos llamó para ver a Amos Lee el día 11, y el chico y su música cumplieron. Las simpatías que me despierta desde hace tiempo crecen y el de Philadelphia ofreció un concierto ejemplar, el último de la breve gira europea para presentar su acertado disco Mountains of sorrow, Rivers of song.

Con el carisma calculado para no resultar ni lejano ni empalagoso, sin poses ni estridencias, Amos Lee y sus cinco acompañantes superaron el notable. Imponente, oculto siempre tras sus gafas, sutil en sus movimientos, sensual de voz y entrañable en su actitud, Amos se marcó un directo que repasó los mejores temas de sus álbumes (alguna ausencia perdonable), con puntuales concesiones a las habilidades encomiables de sus músicos y con el añadido singular de un medley de lo más sugerente que unió a Queen y a Beyonce. Ole maestro.

Gustó y dejó huella. Al final del bolo, unos pocos esperamos al artista y su gente. Una monada que había disfrutado antes de lo lindo a los pies del cantante se le acercó para pedirle una foto y la firma de unos discos. Él accedió, claro. Y ella, radiante de gloria, le pidió disculpas por abrazarse a su cintura y mirar a la cámara con la sonrisa pura de la felicidad. Muy bien, Amos.

miércoles, mayo 07, 2014

BONUS TRACK 130: ON THE BEACH (NEIL YOUNG)


Tras navegar hace poco por el sueño memorístico del hippie Neil Young rescaté un par de discos cuyo recuerdo tenía nublado. On the Beach (1974) emerge poderoso en una década fascinante del autor, a la altura de Harvest o Comes a time. Pero distinto: es un álbum de ánimo decadente, marcado por la pérdida de músicos cercanos y el traumático nacimiento de seres íntimos. Suena a depresión, resaca en la playa al amanecer, como transmite su fantástica cubierta. Son los años de Laurel Canyon, con gente como Nash, Crosby, Levon Helm y Rick Danko acompañando a Young y a Crazy Horse. Solo tiene ocho temas, cinco de ellos gloriosos, de los que te cogen del cuello y te ponen la piel de gallina mientras te transportan a otro tiempo (Walk on, On the beach y el trío de blueses crepusculares que forman Revolution, Vampire y Ambulance).
Cada disco tiene su historia propia en cada uno de nosotros. Hace tiempo, cuando grabábamos cintas, un conocido con el que ya no me trato y yo andábamos detrás de este disco. Entonces estaba descatalogado, o eso creíamos, pues no había copia en cd por ningún lado y amazon, por ejemplo, aún no existía. En una feria del disco preguntamos en un puesto si por casualidad tenían On the Beach, de Neil Young. El tipo, con el aire de superioridad del comerciante que presume de tener no pocas rarezas, nos dijo que por ahí andaba, en una de las cajas de discos expuestas. Removimos un poco y lo encontramos. El colega se lo llevó a casa para completar su colección de Neil Young y yo, pues lo grabé en cinta. Años más tarde, el disco se reeditó en cd y aquí lo tengo, bien cuidadito para volver a escuchar en momentos como este.

lunes, mayo 05, 2014

VOLUME ONE 327: PHOSPHORESCENT HARVEST (CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD)



La hermandad de Chris Robinson se cita a menudo para brindar y experimentar con la música en directo y en estudio. Entre giras con los Black Crowes, Chris junta a Neal Casal, Mark Dutton, Adam MacDougall y George Sluppick, y bajo la producción de Thom Monahan graba discos que complementan la rica herencia de los cuervos y exploran paisajes coetáneos. No, no son los Crowes, pero no se distancian mucho. La pócima consiste en dejarse empujar por el humo que desprende un rock and roll libre y envolvente y el brebaje que se obtiene es más que sabroso.

Phosphorescent Harvest (Silver Arrow, 2014) es el tercer disco de estudio, el más lisérgico. Lo que suena encuentra mejor acomodo en los años setenta que en estos días, junto a alguna memorable actuación de los hermanos Allman o los Grateful Dead. Son temas que sobrepasan los cinco minutos, con desarrollos muy cuidados que parecen espontáneos, que fluyen describiendo estampas atmosféricas como si a veces los músicos estuvieran en trance. Hay algún que otro tema brillante: About a stranger, Tornado y sobre todo Burn slow. Se disfruta a la espera del próximo graznido de los cuervos.

Nota: 7,5/10

domingo, mayo 04, 2014

VOLUME ONE 326: CAUSTIC LOVE (PAOLO NUTINI)


Tiene apellido (y sangre) italiano, aspecto latino y voz de negro, pero es escocés. Más negro que antes suena en su tercer disco, Caustic love (Atlantic, 2014), para el que ha dejado pasar cinco años desde el exitoso Sunny side up, aquel con el maravilloso tema Candy. Sí, suena soulero y funky Paolo Nutini, aunque su nuevo álbum viste un soul y un funk demasiado premeditados y el conjunto, algo recargado, necesite más de un par de escuchas para encontrarle el encanto. Lo tiene porque hay energía y nervio; y además porque hay un par de canciones deslumbrantes, Better man y Iron sky, que merecen volver a escucharse por separado para guardarse este disco en el cajón de los trabajos refrescantes del año.

Nota: 7/10

jueves, mayo 01, 2014

SOUNDTRACK 150: HOUSE OF CARDS (2)


(Antes de todo, SPOILER Así se dice cuando alertas de que conviene no seguir leyendo para no desvelar algo clave al lector, ¿no?... No me gusta usar anglicismos como este o film noir u overbooking, pero esta vez cae un spoiler para un nuevo comentario sobre una serie que pone de muy mala hostia, pero una serie espléndida. Quienes estáis metidos en faena política pasad de este post.)
Sí, una serie que pone de muy mala hostia, pero ¡una serie de la hostia! Tiene huevos que el hijo de puta más grande de la televisión se salga con la suya incluso cuando está más acorralado, cuando está a punto de ser descubierto, de que se le caiga su castillo de naipes, se delate su maldad o quede atrapado en un renuncio durante la constante partida de póker que lidia con sus rivales, cómplices, socios y camaradas de juego político. Estás deseando que se pudra, que se joda y no parece que haya nada que tumbe a este canalla. Qué bajo caen otros célebres villanos del cine y la tele al lado de Frank Underwood.

En su segunda temporada, House of cards vuelve a regalar otra lección de elegancia visual y brillante factura técnica (Jodie Foster y Robin Wright se suman a la nómina de directores), argumentos de retorcida intriga política (qué divertida es la política cuando USA la sirve tan bien contada en cine y TV y que repugnante es en la vida real), sugerentes subtramas y, de nuevo, recitales magistrales de interpretación. Si Kevin Spacey ya había conseguido guardarse una parcela en la finca de personajes memorables del cine gracias a Seven y American beauty, su Frank Underwood de esta serie lo inmortaliza como una descomunal presencia maléfica.

sábado, abril 26, 2014

VOLUME TWO 65: EL SUEÑO DE UN HIPPIE… NEIL YOUNG



Las memorias de Neil Young, vivencias, recuerdos, pasiones y reflexiones, están narradas con la singular coherencia con que transcurre su carrera musical, agitada por el viento de la libertad. Cuando a Neil le apetece meter ruido improvisa con sus Crazy Horse, cuando prefiere descansar en una pradera su acústica y su harmónica son una delicia. Pues este libro es igual: lo que escribe Neil lo hace a su libre albedrío, saltando en el tiempo, hablando ahora de sus hijos y a continuación de sus coches, luego de sus años con Buffalo Springfield y después de su obsesión por crear un sonido de reproducción musical perfecto. Más tarde vuelve a los coches, a sus hijos y a sus mujeres, o a su granja, a Hawai, a los amigos más cercanos (Ben Keith, David Briggs, Larry Johnson, Elliot Roberts), a Buffalo y CSN, a Canadá, a la marihuana o a la enfermedad y la muerte que son parte de la vida. En ese aparente caos está su propio orden. Y así aprendes a querer a Mr. Neil Young.

No ha sido la primera vez que buceo en su vida, ya había leído una buena biografía de Ignacio Juliá hace años. Ahora quería leer sobre su vida y su música a través de sus propias palabras. Empezó a escribir las memorias hace poco, antes de esa doble ración que fue Americana y Psychedelic pill, él dice que estaba atascado, que no componía, que había dejado de beber y de fumar. Neil escribe como siente, sencillo, a veces tosco, se repite, pero es auténtico y agradecido, como su música, incluso cuando ha patinado de lo lindo. Pero esa música es un legado magistral, una parte bien gloriosa de la historia del rock. De nuestra historia. O al menos de la mía.

Gracias Neil. Keep on rockin’ in the free world.

LIFE LIVE


La vida está ahí, en directo, palpitando, y hay que agarrarse a ella, vivirla como mejor sepas y mejor puedas. Si recibes un golpe, lo devuelves. Si caes, te levantas. Después de la madrugada se enciende el amanecer. Lo que hoy duele, mañana cura. Y si tienes a alguien a tu lado, mejor, mucho mejor. Yo… siempre estaré ahí. Y como dicen esos chicos con sus guitarras, I’m still alive, ye ye ye ye yeah!

lunes, abril 21, 2014

LEISZ


Greg Leisz.

Estoy leyendo las memorias de un admirado músico, como suelo hacer cada año. No, no es Greg Leisz, aunque me gustaría. Quizá las haya en alguna librería americana, o quizá se escriban y se vendan dentro de algunos años. Apuesto a que sus casi 30 años de carrera son tan apasionantes como los casi 50 que suman otros. Porque las guitarras (eléctricas, acústicas, dobros, mandolinas, steel guitars, lap y pedal steel guitars y slide guitars) de Greg Leisz han pasado por multitud de discos, por una veintena cada año desde mediados de los ochenta. Las anécdotas y las horas de estudio y carretera que este hombre ha pasado junto a gente como Eric Clapton, Emmylou Harris, Joni Mitchel, Aaron Neville, Bill Frisell, Ryan Adams, Willie Nelson, Madeleine Peyroux, Dave Alvin, Amos Lee, Joe Cocker, T Bone Burnett… y me quedo muy corto (hasta tocó con Mikel Erentxun y Revólver), bien merecen una autobiografía de lujo. Puede que algún día.

viernes, abril 18, 2014

VOLUME ONE 325: HOLY GHOST (MARC FORD)


Oh qué bien suena esto. Canciones bien definidas, música precisa y un eco de añoranza en la huella sonora que estampa una interpretación tranquila y honrada. ¿Qué me podía esperar de Marc Ford? Algo bien hecho, eso seguro, y esto que tienes delante está muy pero que muy bien hecho. Holy Ghost (Naim, 2014), el cuarto álbum del fantástico ex Black Crowes y escudero de Ben Harper en algunas giras, es mercancía delicada, hecha con mimo y para ser mimada.

En el primer día que le he dedicado he constatado dos cosas: que Ford es un gran guitarrista, algo que no descubro, pero en lo que me regocijo al fijarme en la elocuencia justa que tienen sus cuerdas, sublimes cuando parecen llorar en algún tema; y que me acuerdo de los Jackson Browne, Randy Newman o Billy Joel de los años setenta cuando paladeo el tono melancólico que tiene este disco. Hay grandes canciones además, como Dancing shoes, Call me faithful o In you, de momento el temazo de este año.

Nota: 8/10

miércoles, abril 16, 2014

BONUS TRACK 129: DIAMONDS ON THE INSIDE (BEN HARPER)


“Cada canción es de un color, parece que la firma un músico diferente”. Fue este el primer comentario que recibí de Diamonds on the inside, una impresión bastante acertada. Acababa de publicarse el disco, en marzo de 2003, y yo no era muy de Ben Harper. Afiné mi oído, recuperé trabajos anteriores y le dediqué concentración a sus relucientes diamantes. “Una canción de cada color”… Puede ser, porque Ben es un tío grande, muy grande. Hábil en la composición, intenso en la interpretación, unas veces sutil en la creación de ambientes, otras veces fiero y pasional. Diamonds es un señor disco en el que Harper, sin los Innocent Criminals en la firma pero con alguno de ellos echando una mano, canta, compone, produce y toca casi todos los instrumentos. Pasado el tiempo, persisten canciones gloriosas como With my own two hands o Amen Omen, y se redescubren otras tan altas como When it’s good o Touch from your lust. Lo dicho, un álbum pletórico.

domingo, abril 13, 2014

SOUNDTRACK 149: STANDING IN THE SHADOWS OF MOTOWN


Este documental de la BBC cede un puesto de honor a quienes ocupan una plaza más deslucida, pero de enorme importancia, en la segunda fila. Sin ellos, los músicos que estaban en las sombras de las grabaciones y actuaciones, los que no siempre aparecían en los créditos, no habrían deslumbrado tanto ni llegado tan lejos los éxitos maravillosos de la Motown. Estuvieron más de doce años dándole ritmo a las joyas sagradas de la ciudad del motor. Contratados por Berry Gordy a finales de los años cincuenta, los llamados Funk Brothers aparecieron en un sinfín de canciones de artistas de la talla de Marvin Gaye, Martha Reeves, Stevie Wonder, The Supremes o The Temptations. Bajistas, guitarristas, percusionistas, teclistas, músicos de viento… una veintena de ellos, que reaparecieron en 2002, tras muchos años sin tocar, para grabar este documental dirigido por Paul Justman.

Con la misma frescura con la que tiempo atrás participaron en numerosas actuaciones de las estrellas de la casa, agarran de nuevo sus instrumentos en Standing in the shadows of Motown para volver a interpretar sus piezas más reconocibles, algunas junto a músicos contemporáneos como Ben Harper, Joan Orborne o Me’Shell Ndegeocello. Un lujazo ver este film y escuchar su banda sonora. A veces… lo pienso tan a menudo… no hay mejor música que esta.

jueves, abril 10, 2014

VOLUME ONE 324: DO TO THE BEAST (THE AFGHAN WHIGS)

Este no es un regreso discreto ni ramplón, es una vuelta más bien modesta sin pompa ni estruendo que no precisa de maquillajes para resultar atractiva. Desconozco las causas de esta reunión de los Afghan Whigs, quiero pensar que sintieron la necesidad de volver a fabricar en su séptimo disco ese rock profundamente emocional que les caracteriza 16 años después de su anterior álbum. Y lo consiguen. Confieso mi debilidad. Con Do to the beast (Sub Pop, 2014) aún son muy capaces de conmoverme (con un acorde, una percusión, un susurro, un guitarrazo…) sin separarse demasiado de su esencia reconocible.

Ahora son más personal, un sexteto liderado por Greg Dulli, un tipo que compensa sus limitaciones como vocalista con un sorprendente talento compositivo y un carisma distante en apariencia pero de calado profundo. Fui testigo de ello en el Electric Ballroom de Candem, hace tres años, al frente de Twilight Singers. Siempre he visto a Dulli como un cantante de soul acomodado en una banda de rock. Tiene la voz más gastada que nunca, pero la retuerce, la arruga, la falsea, gime, susurra y la extiende. Y la banda… pues con mucha presencia, clima y contundencia. Gran disco este Do to the beast, con temas estupendos como Matamoros, The lottery, Can Rova, Royal cream. Yo, contento de volver a oírlos.

Nota: 8/10

domingo, abril 06, 2014

SOUNDTRACK 148: THE WIRE, 5ª Y FINAL


De un lado y de otro he oído y leído que The Wire es la mejor serie de televisión. No me atreveré a ratificar tal juicio porque series hay miles, y espectadores, gustos y valoraciones hay infinitas. Yo tengo mis series favoritas, unas cuantas (y si tuviera tiempo para ver más, apuesto a que engordaría la lista), y desde luego The Wire está entre ellas. No diré por tanto que es la mejor, pero sí que es una obra prodigiosa que trasciende de los límites de la televisión, una serie cruda y descorazonadora que se te queda en las tripas crujiendo sin poder digerir más bocado, una serie sobrecogedora en su fondo y brillante en su forma. Sublime. La hostia.

A mediados de 2010 dejé inconclusa The Wire. Acababa de ver la cuarta temporada, la que incide en las miserias del sistema educativo de Baltimore mientras las mafias aún dominan las esquinas, los policías pierden presupuesto para cumplir con su trabajo y los jóvenes políticos venden sus ideales para acomodarse a cualquier precio en las instituciones. Entusiasmado como siempre al finalizar cada temporada (cada episodio en realidad), me propuse no tardar en enfilar la recta final, en la que sabía que la prensa tendría un protagonismo capital. Pero mi vida encaró otros caminos, me trasladé a otro país durante medio año y luego regresé; seguí trabajando, enlacé nuevas experiencias, nuevas series de televisión también. Y hace poco me dije que no podía tardar más con The Wire y al fin la terminé.

He sentido que no ha pasado tanto tiempo, que todos sus personajes y sus historias entrecruzadas con aplastante naturalidad, dejándote siempre en el filo de la indignación o al borde del desaliento, me han estado esperando, a pesar de que la serie dejó de emitirse hace seis años. McNulty, Bubbles, Carv, Prop Joe, Bunk, Lester, Daniels, Kima, el puto Marlo, Chris y Snoop, Omar… Y he vuelto a disfrutar, pese al desencanto de su huella, con la terrible Baltimore y sus esquinas ruinosas, el imperio de crimen y el vicio del poder extendiéndose por las venas de una sociedad que huele a podredumbre y decepción. ¿Obra maestra? Diría que sí.

sábado, abril 05, 2014

BONUS TRACK 128: KNUCKLE DOWN (ANI DIFRANCO)


Aunque te defrauden alguna vez, las/los mejores en el fondo nunca fallan. Los años te dicen estas verdades. Ahí están para volver siempre a ellas/ellos y que te despejen la cabeza o te dejen con la boca abierta y el corazón temblando, para que navegues en el mismo barco. Ani es de las mejores. Y eso no lo proclama solo el cariño que le tengo, lo apoya la firmeza de una trayectoria independiente y arriesgada, con altibajos pero coherente, y sobre todo lo mucho que he disfrutado de parte de sus discos y otra mayor parte de sus canciones (y tiene para hacer una larga caravana), además de la energía y convicción con la que esta mujer se deja las tripas en su música.

Al grano. En 2005 firmó su último gran álbum, Knuckle down, un trabajo con el que, haciendo honor al título, se puso las pilas, se puso seria. Venía de encadenar discos erráticos (Educated guess), discretos (Revelling:Reckoning) o correctos (Evolve). Entonces se dejó poner en manos de un productor ajeno, Joe Henry, que extrajo del ardor íntimo de su música un clima más temperamental y unas texturas más brumosas, ropa de abrigo con forraje de terciopelo. Así salieron cortes magníficos como Studying stones, Manhole, Lag time o Recoil. Desde Knuckle down, Ani DiFranco ha entregado trabajos que están bien, pero ninguno tan redondo como este.

viernes, abril 04, 2014

GREATEST HITS 160: SUN SONG (LAURA VEIRS)


La canción del sol. Un título así merece una canción radiante, y Sun song, con la voz juvenil y la música transparente de Laura Veirs, lo es. Así arranca su hermoso Warp & Weft, obra del año pasado. Es dejar que gire el disco y hacerlo sonar hasta el final. Así entra Laura en los años de su maternidad, un nuevo reto aventurero para unos y para otros. Para todos.

jueves, abril 03, 2014

VOLUME ONE 323: FRAGILE (BO RAMSEY)


En los créditos de un precioso y evocador disco como Essence, de Lucinda Williams, aparece este nombre, este hombre con guitarra eléctrica, slide y producción en los encargos, Bo Ramsey. También contribuía en el también estupendo Car wheels on a gravel road. Es fácil perderle la pista a este músico de Iowa. Tiene pocos discos a su nombre o con banda y en aquellos en los que ha participado, apoya o produce a artistas americanos que, la gran mayoría, se me escapan. Recuerdo que hace años me gustó Stranger blues. Ahora llego un poco tarde a este Fragile (CD Baby, 2008), pero aquí lo traigo para quitarle el velo y darle un poco de luz. La merece. Disco placentero, de los dejarse mecer, climas áridos y motores a media potencia. Canta suave Bo, y su guitarra burbujea en una atmósfera que atrae a la de Essence. Toda una garantía.

Nota: 7,5/10

sábado, marzo 29, 2014

SOUNDTRACK 147: CINE DE MALA CALIDAD


“Los problemas del cine español”, añadía y atacaba el ministro de Hacienda hace poco, “no tienen que ver solo con las subvenciones, sino también con la calidad de las películas y la comercialización”. Me acordé de Cristóbal Montoro (y que no se repita) al terminar la sesión de 8 apellidos vascos, esa bochornosa basura convertida en fenómeno de público y bombonas de oxígeno para la taquilla nacional desde que se estrenó hace un par de semanas. Sí, disparemos siempre primero a un ministro. El problema del cine español, pienso yo (¿y quién demonios soy yo?), no son solo, cierto, los recortes a sus ayudas y la subida del IVA que afecta a los espectáculos y a su exhibición, es también la calidad de las películas, la poca calidad, la nula calidad. Y ojo, que Vivir es fácil con los ojos cerrados, nuestra última ganadora de los Goya, es una estupenda película, por ejemplo.

Me alegro de que esta peliculita estúpida de vascos y andaluces, su historia imposible y su guión patético, alimente este año el estómago taquillero de nuestro cine, que por otra parte no pasó tanta hambre el año pasado como en los anteriores. Nuestros productores se felicitarán ahora y soñarán con nuevos proyectos, habrá secuelas o variantes argumentales, pero apuesto a que ninguno apostilla después de los abrazos y las palmaditas en la espalda eso de que “esto es un ejemplo de la calidad de nuestro cine”. ¿O lo dirán también tras las primeras semanas de recaudación de la próxima entrega del comisario Torrente?

Y sí, películas/cine de mala calidad lo ha habido siempre y lo seguirá habiendo, en el sobrevalorado cine clásico, en el asalto de las vanguardias y las aperturas temáticas de los años sesenta y setenta y en la actualidad; en España, en Europa y en Hollywood. Basten estos ejemplos de películas supuestamente apreciables o extraordinarias que para un servidor merecen ser arrojadas al fuego: Al final de la escapada, La palabra, La Dolce Vita, Blow up, Blade Runner, Mulholland Drive, Funny games, Hierro 3, No es país para viejos, Origen, Shame…

miércoles, marzo 26, 2014

DE REPENTE, HALLELUJAH!


Andas como siempre, seleccionando entre novedades de todo género para los momentos del día que le dedicas a tu música, mientras el tráfico y el murmullo urbano te arrebatan la intimidad que necesitas, y no encuentras nada nuevo que te ayude a desenchufarte, a limpiarte por dentro, le das la espalda a aquellos músicos que en su día te encantaban y que ahora, agotados o desnortados, ya no tienen nada que ofrecer, espectros que viajan en un tranvía de otra clase, lo que escuchas no lo retienes… el segundo álbum triste de una banda que prometía, el debut sin aliento de un firmante del que hablan bien y no entiendes por qué, el enésimo disco de un artista sin sentido, la misma historia de un grupo que se cansa a sí mismo, la apuesta distinta de un autor que siempre se queda a medio camino… como cada año a cierta altura, que te preguntas por qué inviertes tanto tiempo en digerir música que viene y se va y de la que no retienes ni un acorde… hasta que llegas al final de la temporada de una serie de televisión que llevas un par de años viendo y en un momento dramático resucita Jeff Buckley y el goteo de su guitarra melancólica para recordarte que la música aún te hace gritar Hallelujah.

lunes, marzo 24, 2014

GREATEST HITS 159: LITTLE BIRD (LISA HANNIGAN & JOE HENRY)


Hay hambre, y cada semana, cada mes que pase, va a crecer mi apetito. Mr. Henry nos espera allá en el horizonte, a un par de horas en carretera, un poco más. La cuenta atrás vamos a hacerla más llevadera con obsequios como este. Little bird para empezar. Dos voces y dos guitarras en un piso de New York, nada más. La deliciosa Lisa Hannigan, para quien le produjo el disco Passenger comparte esta bella canción. El encanto de la música sencilla.

viernes, marzo 21, 2014

GREATEST HITS 158: I’M A MESS (RODNEY CROWELL)


El bueno de Rodney Crowell se hace querer. Le rodean amigos de escena a menudo. Un tipo que me gusta cuanto más envejece. En KIN, una colección de canciones escritas junto a la pluma de Mary Karr hace dos años, prestan voces Emmylou, Kris, Rosanne, Vince, Lucinda, Lee Ann y Norah, unos mejor que otros. Y Rodney lidera canciones como este I’m a mess, un tema para salir cabalgando.

“En tiempos como estos un hombre debería vendarse los ojos y fumar, dar un paseo, conducir, inclinar las rodillas, zambullirse, tomarse un mes, tomarse un año, ir de excursión, desaparecer. Cárgate de fe sea cual sea, cierra los ojos, no te dolerá ni un poco, todo el cambio de mis bolsillos no pagará por mis pecados. Soy un desastre”

lunes, marzo 17, 2014

VOLUME ONE 322: BROTHERS AND SISTERS OF THE ETERNAL SON (DAMIEN JURADO)


La experiencia y la intuición me orientan muchas más veces de las que me confunden al tratarme con la música. Discos que de entrada me resbalan, se levantan imponentes al darles la segunda oportunidad. También ocurre que discos que ya entran torcidos no toleran una escucha siguiente para enderezarse. Con el último trabajo de Damien Jurado, que ha estado actuando en España estas semanas y mereciendo los beneplácitos de la prensa, me ha pasado que después de cuatro pinchazos no acabo de encontrarle el gusto. Y eso que el tipo me gusta, que tengo varios discos anteriores. Así que esta vez ahí se queda, con el 4 del suspenso.

Porque Brothers and sisters of the eternal son (Secretly canadian, 2014), además de ser una continuación temática del más acertado Maraqopa de hace dos años, se cubre de una capa musical de pesadas atmósferas psicodélicas que lo hacen espeso y artificial en su conjunto. Son ropajes de un colorido redundante que lo afean y que hacen añorar a un artista (como se apreciaba antes) más apegado al instrumento en carne y hueso que a los vaivenes del ambiente.

Nota: 4/10

miércoles, marzo 12, 2014

SOUNDTRACK 146: TRUE DETECTIVE



La oscuridad, por muy tétrico y desolador que lo cubra todo, deja un resquicio para que palpite una línea de luz, un hombro con el que ayudarse a ponerse en pie y una mano a la que agarrarse. “El mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar…”, parece ser que dijo Hemingway, recordaba el experto detective en la última frase de Seven sin creerse que el mundo fuera tal pero sin renunciar al esfuerzo. En los 8 capítulos de la serie de HBO True detective he sentido la misma ansiedad absorta que cuando veía Seven. Dos producciones magistrales, ficciones terroríficas sobre la degradación a la que llega el ser humano mientras camina sobre el filo que separa la muerte de la vida, la realidad del sueño.
True detective, una serie ya imborrable. Por el sofocante aislamiento de su atmósfera. Por el amenazador verde pantanoso de Louisiana. Por el tono espeluznante que toma una trama sencilla y unos caracteres complejos. Por la impecable dirección de Cary Joji Fukunaga. Por las flaquezas elocuentes de sus personajes durante los años lánguidos que dura su relación. Por dos actores sobresalientes (admirable Woody Harrelson, portentoso Matthew McConaghey) y el susurro en el que se deslizan sus voces. El mundo es un lugar terrible al que hay que entregarse para encontrarle el mejor modo de soportarlo.

Esperando ya próximas ficciones detectivescas de nuestros amigos de HBO.

domingo, marzo 09, 2014

BOOTLEG SERIES 34: TIM ROBBINS AND THE ROGUES GALLERY BAND


Continúo acudiendo a rarezas que en su día fui aparcando pero no olvidando, inesperados obsequios que la música nos brinda por obra y gracia de estupendos autores. Este lo sirve el actor y director de cine Tim Robbins, al que el productor Hal Willner, curtido en mil proyectos de todos los géneros y colores, guió en su (semi)bautismo discográfico en 2010. Robbins heredó inquietudes musicales de sus padres y ya en su debut tras las cámaras, Ciudadano Bob Roberts, compuso y cantó las ácidas canciones de contenido político con que su personaje hacía campaña. También se unió a algún tributo musical antes de estrenarse con este disco que no merece pasar inadvertido. Junto a unos cuantos eficientes músicos de estudio firmó Tim Robbins and The Rogues Gallery Band, un notabilísimo álbum que debe su delicado estilismo a los más bucólicos y añorados Bruce Springsteen y Van Morrison. Modesto en su apartado vocal, exhibe no pocos quilates en su interpretación instrumental, punto poderoso que eleva la obra, con un par de temas preciosos, a la condición de un más que recomendable descubrimiento.

BOOTLEG SERIES 33: IN MY OWN TIME, BY KAREN DALTON


Este disco es una obra maestra.

Dylan escribió en sus Crónicas que Karen Dalton era su cantante favorita.

Nada es gratis, todo tiene un porqué. Hasta los renglones torcidos.

Karen murió a los 55 años, enferma de sida, abandonada, en las calles de New York. Dos matrimonios, dos divorcios, hijos que secuestró y sobre los que perdió la custodia. Solo había grabado dos discos. Una pena.

Podría contar más sobre Karen Dalton, pero aquí está muy bien escrito y os invito a compartirlo.

jueves, marzo 06, 2014

GREATEST HITS 157: CALLING CARDS (NEKO CASE)


Calling cards. Una de esas canciones desnudas y de lo más sencillas que me vuelven loco. Los acordes justos, escobillas tímidas, guitarras susurrantes, una trompeta crepuscular, el tintineo de una campanilla y la huella resonante de una voz. Hay que interpretarlas con sabiduría, con loable facilidad. Parece tan sencillo. Es del año pasado, de la maravillosa Neko Case en un gran álbum. Para perderse en apenas tres minutos.

miércoles, marzo 05, 2014

VOLUME ONE 321: TORTURED SOUL (NICOLE WILLIS AND THE SOUL INVESTIGATORS)


De climas invernales viene un funk veraniego. En Finlandia vive Nicole Willis, negra de 50 años muy bien llevados, natural de Brooklyn. Allá en Helsinki se entiende muy bien con los Soul Investigators (me inspira como suena eso, investigadores del alma), músicos del país entregados a un soul que se entiende con el funk, a un funk que hace migas con el soul. Ese cóctel es explosivo si se agita bien. Nicole y estos chicos tienen arte, le ponen salero a la tarea, por eso Tortured soul (Timmion, 2013) desprende una energía sofocante y deja un eco que invita a la adicción.
No tiene muchos discos la mujer, cuatro desde 2000 y yo la conocí con el tercero, Keep reaching up, que es de 2006. En su último trabajo hay una alegría rítmica embriagadora que impulsa unos cuantos temas (Light years ahead, Break free, Tell me when). El oficio de este grupo es absorbente, como esas guitarras centelleantes que adornan el alma evocadora de las canciones. Calor.

Nota: 8/10

domingo, marzo 02, 2014

BOOTLEG SERIES 32: SAM, HARD & HEAVY


Esta es una reliquia muy valiosa, a mí me lo parece. Nada sabía de este hombre hasta hace muy poco, pero llegué a este disco como si de repente lo hallase en una expedición arqueológica. Ahí está el tipo todo chulo en su moto, duro y pesado, un lozano moreno barbudo, Sam, hard and heavy. Data de 1971, producción de Tom Dowd. Sam Samudio, conocido también como Sam the Sham, montó The Pharaohs en los años sesenta. Duraron pocos años y masticaron unos pocos discos. Después Sam saltó por algunas formaciones de forma ocasional, por aquí y por allá, y en el 71 fabricó este álbum fantástico, su único disco, fusión amistosa de soul y rock con un par de piezas de soberbia elaboración (15º ASC, Iknow it’s too late/Starchild). Duane Allman desliza sus cuerdas para lustrar un descubrimiento tardío pero siempre bien recibido, de los que hay que exhibir en una vitrina protegida.