Otra pregunta para debatir entre fans: ¿con cuál de un glorioso trío o impecable póker de álbumes consecutivos te quedas? Venga, quédate con uno solo. Hoy toca elegir entre estos: Southern Rock Opera (2001), Decoration Day (2003) o The dirty South (2004). Con los Truckers como protagonistas, cabe también ponerse a escoger la mejor de sus portadas o la mejor de las firmas de aquella etapa (Hood, Cooley o Isbell). Yo los acababa de descubrir; los Stones del country alternativo, me los habían descrito con la recomendación de la ambiciosa ópera rock sureña que me prestaban. Del trío de discos en cuestión tenía más nebuloso el quinto del grupo, un Decoration Day que hoy percibo con el mismo vigor que me sedujo entonces, con canciones que te agarran del cuello mientras te dan a conocer el sucio aliento del sur. Patterson Hood tenía más créditos, pero las escasas joyas de Jason Isbell (Outfit y el tema titular) años antes de emanciparse realzan el fantástico brío que en su día exhibió esta banda. Aun así, me quedo con The dirty South.
viernes, abril 24, 2026
BONUS TRACK 330: DECORATION DAY (DRIVE-BY TRUCKERS)
Otra pregunta para debatir entre fans: ¿con cuál de un glorioso trío o impecable póker de álbumes consecutivos te quedas? Venga, quédate con uno solo. Hoy toca elegir entre estos: Southern Rock Opera (2001), Decoration Day (2003) o The dirty South (2004). Con los Truckers como protagonistas, cabe también ponerse a escoger la mejor de sus portadas o la mejor de las firmas de aquella etapa (Hood, Cooley o Isbell). Yo los acababa de descubrir; los Stones del country alternativo, me los habían descrito con la recomendación de la ambiciosa ópera rock sureña que me prestaban. Del trío de discos en cuestión tenía más nebuloso el quinto del grupo, un Decoration Day que hoy percibo con el mismo vigor que me sedujo entonces, con canciones que te agarran del cuello mientras te dan a conocer el sucio aliento del sur. Patterson Hood tenía más créditos, pero las escasas joyas de Jason Isbell (Outfit y el tema titular) años antes de emanciparse realzan el fantástico brío que en su día exhibió esta banda. Aun así, me quedo con The dirty South.
lunes, abril 20, 2026
VOLUME ONE 715: HONORA (FLEA)
Los sobresalientes entre los mejores suelen tener almas libres, actúan como versos sueltos cuando se desatan de los grupos donde tanto deslumbran, quizá más para mostrar perfiles imprevisibles o ángulos atípicos que para exhibir su destreza. A Flea podemos aplicarle este escenario al escuchar, sentir y celebrar su primer trabajo largo en solitario, Honora (Nonesuch, 2026).
El bajista de Red Hot Chili Peppers ya había confesado sus inclinaciones jazzísticas en ensayos cortos; ahora con más espacio y recorrido se toma su tiempo y sus detalles en jugar con una paleta experimental sinuosa que excita tanto como alivia. Con Thom Yorke, Mshell Ndegeocello y los colegas John Frusciante y Chad Smith entre los invitados. Flea alterna trompeta y bajo, y con sus habilidades moldea un álbum que primero acaricia y luego penetra.
Ah, y no me tomaré la libertad de castigar a los RHCP a propósito. No me sale darle la espalda a una banda que tan buenos momentos me ha dado aunque añore su lado más rotundo, con Flea presente.
Nota: 7,5/10
domingo, abril 19, 2026
BONUS TRACK 329: BLUES FROM LAUREL CANYON (JOHN MAYALL)
Excavar puede traer descubrimientos valiosos, reliquias olvidadas o joyas que limpiar. El blues es terreno propicio para desenterrar tesoros, sobre todo si a ellos pusieron brillo en su día maestros de elite, padrinos con mano de santo, como John Mayall. Justo cuando su fábrica de Bluesbreakers echaba el cierre, tres meses de vacaciones y exploración transoceánica en Los Angeles le servirían a la eminencia bluesera para extraer de una formación básica (guitarra, bajo y batería para acompañar su voz y sus esponjosos teclados) un trabajo fantástico perpetrado en el vecindario que le da título. Blues from Laurel Canyon (1968), con Mayall cual ermitaño contemplativo en psicodélico montaje verde de la portada, lo junta con dos adolescentes en las cuerdas, Scott Thompson con el bajo y un tal Mick Taylor al que ya había enderezado, y con el curtido baterista Colin Allen. El disco es capital por ubicarse entre las dos grandes etapas de Mayall, cimas de una larga carrera sin reproches.
jueves, abril 16, 2026
GREATEST HITS 372: UNA NUEVA CANCIÓN DE TOM WAITS
Por un momento recuperé el éxtasis de la impaciencia, esa cuenta atrás hacia el instante en que empieza a sonar la nueva canción de uno de tus músicos favoritos a los que hace mucho tiempo que no le escuchas nada nuevo. Terminada la expectación y la atención al detalle, suspiras de placer, lamentas la sequía tan larga, te felicitas por tener al músico en los pedestales.
Esta información lo explica todo. Volvemos a escuchar cantar (bramar o aullar) a Tom Waits, aunque sea solo en esta píldora fugaz para los tiempos podridos que nos quieren hacer sufrir. Con Massive Atack, juntos, voces a las que no les duele combatir y denunciar con la fuerza de su oficio. Boots on the ground. Danos un poco más, por favor.
sábado, abril 11, 2026
BONUS TRACK 328: PRAISE & BLAME (TOM JONES)
"Un fuera de serie". Recojo las palabras de un amigo cuando hace unos días celebramos una gran noticia: la visita a nuestra ciudad de Tom Jones para brindarnos un concierto de su gira actual. Si la buena salud le acompaña, el tigre galés nos saludará dentro de unos meses con 86 años.
Entonces comparo a Sir Tom con Johnny Cash, sin Rick Rubin pero con Ethan Johns al frente de las maniobras. La excelencia de la vejez. Las sesiones de Jones son tan sublimes como las grabaciones americanas finales de Cash. Praise & Blame (2010) inauguraba aquella serie.
El cancionero removía las esencias con perlas de John Lee Hooker, Rosetta Sharpe, Billy Joe Shaver o Bob Dylan, y Jones y Johns rehacían inspiraciones añejas en un álbum de marcada espiritualidad americana en clave de blues, folk y gospel. Lo dicho: soberbio, fuera de serie. Nos vemos, Tom.
martes, abril 07, 2026
GREATEST HITS 371: LULLABY (THE CURE)
Una pasada. Como Thriller en su día. Terrorífico. Una canción que queríamos escuchar una vez tras otra. Un vídeo que nos asustaba en sus detalles: la tela de araña, los músicos zombis, el tipejo ese de los labios pintados engullido por una masa negra e informe. Kafka, asumimos después, comprado el disco, la banda oscura, una música que se te metía en el cuerpo tan siniestra como épica. The Cure y su canción de cuna sobrecogedora, fascinante hasta el fin de los tiempos.
lunes, abril 06, 2026
VOLUME ONE 714: AMBIGUOUS DESIRE (ARLO PARKS)
Este disco entra en la caja de esos que a primera vista o en condiciones normales no me gustarían (la normalidad de esas condiciones las conocemos yo y pocos más), pero de alguna forma misteriosa encaja en ese espacio abierto a la seducción que dura días, quizá hasta que no muy tarde se vaya diluyendo para perderse en algún rincón de difícil acceso en la memoria. Mientras, a disfrutar. Eso consigue la joven londinense Arlo Parks, que asombró con agrado en su debut Collapse in sunbeans (2021), en menor medida en My soft machine (2023) y ahora recupera el encanto en Ambiguous desire (Transgressive, 2026).
Arlo se ha echado a la pista, a la evasión del nightclubbing, para flotar o encontrarse, perderse o caer, lo que sea, para lo que ella quiera, con estilismo luminoso, mensajes susurrantes entre el sudor de las discos y las luces envolventes. La atmósfera en que se baña contagia (Heaven, Blue Disco, Luck of life), con percusiones programadas o con bajos pesados. Poesía hedonista para salvarse, vuelos viciosos con los que salir a ratos de la rutina. Luego, la resaca.
Nota: 7,5/10





