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martes, septiembre 01, 2026

VOLUME ONE 723: SOFT CONTROL (THE AFGHAN WHIGS)


Los seis años que separan los seis primeros álbumes de The Afghan Whigs de los cuatro siguientes, entre 2008 y 2014, no redujeron la capacidad de Greg Dulli y sus amigos para crear las seductoras atmósferas que envuelven el conjunto de su discografía. Al llegar al décimo trabajo, la banda exprime una identidad reconocible que ni puede ni quiere quitarse de encima, esa marca de fábrica que confiere a las hechuras rockeras unas esencias souleras. Me cuesta encontrar grupos con los que comparar. Siempre se ha atribuido a Dulli y su formación principal este hermanamiento, aunque en los discos que sucedieron al paréntesis se perdiera cierta sutileza para dar entrada a más corrientes revueltas, a más claroscuros. Soft control (BMG, 2026) deja entrar más luminosidad y por momentos recupera las excelencias de Black love y 1965. Algún peldaño por debajo de aquellas diabluras, pero otro buen álbum de los Afghan Whigs.

Nota: 7,5/10 

lunes, agosto 17, 2026

VOLUME ONE 722: TEMPLE SONGS (LAURA VEIRS)


Es una sólida abonada de este blog, Laura. Tenemos debilidad por ella, tan frágil que parece. Desde su bautismo hasta el día de hoy, la adorable Laura Veirs nos ha dado calma cuando más se agita todo, luminosidad mientras amenazan las tinieblas. Su voz serena y flotante como la de un hada vigilante que nos narra un cuento ha estado presente cada dos o tres años con discos de porcelana, folk de texturas delicadas, no siempre vidriosas. Temple songs (Raven Marching Band, 2026) cumple esos rasgos. Es un capítulo más de autoestima y superación tras su ruptura con Tucker Martine, productor y pareja. Laura ahora se lo trabaja todo: escribir, grabar, producir, arreglar, interpretar. Y todo le sale bonito, en menos de media hora. La seguimos queriendo mucho.

Nota: 8/10 

viernes, julio 17, 2026

VOLUME ONE 721: FOREIGN TONGUES (THE ROLLING STONES)


Poco más puedo añadir que no hayan dicho y escrito los expertos. No les voy a llevar la contraria. La vida pierde el encanto que le encontramos si en ella no están los Rolling Stones. Sensaciones.

A lo largo de un extenso paseo marítimo en el otro extremo del país dedico parte de su recorrido a pie a la segunda hora de mi vida para el disco que estos viejetes han grabado contra las leyes de la naturaleza o el achaque de sus huesos, o contra el aburrimiento. Y me divierto tanto como la primera vez, y como las que vendrán, seguro.

Quiero que hasta el fin de los días me hagan compañía estas guitarras que se cruzan, la armonía eléctrica que junta a Keith con Ronnie. Quiero que los yeahs balsámicos y seductores de Mick me sigan diciendo que aún estoy despierto, aún puedo caminar erguido un largo trecho. Quiero que el  rock siga señalando el rumbo de mis pasos. Porque en la sangre de estos abuelos, cierto, nunca le llega la hora.

Música nueva en alma vieja, riffs ardientes, estribillos calientes, canciones sobresalientes (In the stars, Mr. Charm, Divine intervention, Never wanna lose you, Side effects). En otra era, en otros tiempos, aquí siguen tan puros, tan auténticos, genuinos monarcas del rock and roll, más de sesenta años después. Lean.

Nota: 8/10 

miércoles, junio 17, 2026

VOLUME ONE 720: PEACHES! (THE BLACK KEYS)


Qué bien sienta un poco de crudeza en la vibración de las cuerdas, la música a palo seco, sin embudos ni maquillajes, cocinada al natural, lanzada como una roca a ras de tierra, de una intensidad pura, intimidante. Blues grasiento untado en soul, rock desde las entrañas. Los Black Keys en su versión más rústica, dando prolongación a aquel mejunje sucio que era Delta Kream (2021) ahora con Peaches! (Easy Eye Sound, 2026), deliciosa y refrescante falta de aseo para revestir canciones ajenas.

La pausa de cinco años que se dieron Dan y Patrick en mitad de la pasada década dio paso a un arrebato de producción de seis álbumes hasta el presente. Nada que reprochar al vicio de trabajar que sufre Auerbach, como padrino, conductor e intérprete al amparo de su factoría discográfica. La banda se ha lanzado a la pista de baile o ha navegado por los pantanos, quizá por capricho, puede que de acuerdo a su estado de ánimo, nunca sin defraudar.

Nota: 8/10 

jueves, mayo 28, 2026

VOLUME ONE 719: WHO'S KEEPING TIME? (ALELA DIANE)

Hay tantos músicos que pasan por tu vida regalándote buenos momentos en etapas fugaces en las que les dedicas un poco de tu atención que es imposible seguirles la pista. Pasa el tiempo y sin esperarlo, de alguna manera, te reencuentras con ellos. Como con Alela Diane, que encendió chispas en mí hace unos cuantos años y reaparece ahora sin aviso. Y se celebra la reconexión, porque Who’s keeping time? (Loose Music, 2026) (ah, ese tiempo) es su disco más notable.

Pues sí, pasa el tiempo, ocho años desde su álbum anterior. Por entonces, esta hija de Portland, pariente musical de Joni Mitchell, Gillian Welch o Joana Newsom, había desaparecido de mi radar. Nuevas señales (esa cubierta en compañía de gansos o patos, Alela a la espera de alguien en la mesa solitaria con la cordillera al fondo) me llevan de nuevo a esta autora. Leo que su disco se gestó en un ático e interpretó, pero bien podría haber sido en ese paraje silencioso de la portada, con la calma como única aliada. 

Who’s keeping time? se digiere con reposo, sin prisas, como pasa con tantas piedras preciosas del folk estadounidense que nunca dejan de pisar en las raíces sin perder el miedo a actualizarse. Y así, se suceden canciones frágiles y hermosas que envuelven este estupendo reencuentro con Alela Diane.

Nota: 7,5/10

domingo, mayo 17, 2026

VOLUME ONE 718: LITTLE WIDE OPEN (KEVIN MORBY)

Si tienes un gato al que llamas Morby y un perro al que llamas Bruce (vivos o muertos), es que un tal Kevin y un tal Springsteen son algo más que músicos a los que admiras. Te acompañan siempre, te dan luz, te orientan o te animan cuando más lo necesitas. Probablemente hasta el fin de tus días.

"El cielo es un lugar en la tierra". Escuchas a Kevin cantar y dices sí, porque sabes que en la tierra hay un lugar que es como el cielo, y solo lo sabes tú, tú lo sabes explicar. En Badlands, o en tu tierra. Morby y Springsteen tienen canciones que llevan el mismo título. Porque han estado ahí, en esas malas tierras.

Bueno y bonito. Tan bueno y tan bonito. ¿Cabe algo más? Little wide open (Dead Oceans, 2026), es eso: bueno y bonito. Mucho. Por eso es un diez, un 10, el trabajo de un maestro, la música que va contigo, en la voz y su discurso y en cómo bombea un bajo, sisea la percusión o las cuerdas te aprietan.

Esa es la fiesta. Celebrar lo que te atrapa y conmueve, el modo en como un tipo al que abrazarías cada vez que te lo encontrases te habla del cielo abierto y de la tierra, de amar y vivir. Kevin Morby, en nuestros altares. ¿Qué más desear? Nada más. Por un largo tiempo no tengo ganas de escuchar nada más.

Nota: 10/10 

domingo, mayo 10, 2026

VOLUME ONE 717: PREGÚNTALE A SARAH CONNOR (NAT SIMONS)


Prometo que si esta mujer viene a mi ciudad me las arreglo para ir a su concierto. Porque hace falta algo de ese disfrute genuino de lo auténtico cuando la música es tu lenguaje. Y ahora Nat Simons habla con la seguridad de las lecciones aprendidas, de los muchos kilómetros recorridos y de experiencias enriquecedoras aquí y más lejos, ya con el castellano naturalizado en sus versos, entre los contornos de la música americana y sintiéndose más libre hacia parcelas de rock íntimo perfilado con elegancia. Es lo que uno siente recreándose en los cortes de Pregúntale a Sarah Connor (Calaverita Records, 2026), una emoción pura que ya se advertía cuando Natalia se atrevía a grabar en inglés junto a Gary Louris y que ahora se reafirma con un sonido y un discurso más desatado que alcanza el éxtasis cuando no lo ves venir. Con dos guitarrazos, otro par de estribillos demoledores y el eco flotante que envuelve un puñado de buenas canciones.

Nota: 7,5/10 

sábado, mayo 02, 2026

VOLUME ONE 716: I'M PEOPLE (HISS GOLDEN MESSENGER)


Cada dos o tres años, Michael Taylor, el mensajero del siseo dorado, nos recuerda que el oficio de cantar, componer e interpretar es un loable y gratificante arte. Sus obras, producto de una paleta que ha mezclado de forma armoniosa los colores del folk, el pop, el rock y el soul en diferentes dosis, son unas veces generosas y estimulantes, con mayor o menor capacidad para dejar rastro en el deleite; otras veces perduran, asombran, conmueven. Aunque M.C. insista en mantener ese relajado, limpio y funcionarial tono en su manera de cantar, rico en detalles si se raspa. 

Con I'm people (Chrysalis, 2026), Hiss Golden Messenger entrega otro disco de los del segundo grupo, a la altura exquisita de Hallelujah Anyhow (2017) y Quietly blowing it (2021). Aunque creas que el músico va a acomodarse otra vez en su efectiva receta, sus temas se expanden discretamente y toman en esta ocasión, bravo, una dirección que los llevan a las esencias espirituales del mejor Van Morrison de los setenta, como en ese fantástico final (qué maravilla de título, 'Depende del río) en el que Sam Beam queda invitado para coronar un álbum estupendo.

Nota: 8/10 

lunes, abril 20, 2026

VOLUME ONE 715: HONORA (FLEA)

Los sobresalientes entre los mejores suelen tener almas libres, actúan como versos sueltos cuando se desatan de los grupos donde tanto deslumbran, quizá más para mostrar perfiles imprevisibles o ángulos atípicos que para exhibir su destreza. A Flea podemos aplicarle este escenario al escuchar, sentir y celebrar su primer trabajo largo en solitario, Honora (Nonesuch, 2026).

El bajista de Red Hot Chili Peppers ya había confesado sus inclinaciones jazzísticas en ensayos cortos; ahora con más espacio y recorrido se toma su tiempo y sus detalles en jugar con una paleta experimental sinuosa que excita tanto como alivia. Con Thom Yorke, Mshell Ndegeocello y los colegas John Frusciante y Chad Smith entre los invitados. Flea alterna trompeta y bajo, y con sus habilidades moldea un álbum que primero acaricia y luego penetra. 

Ah, y no me tomaré la libertad de castigar a los RHCP a propósito. No me sale darle la espalda a una banda que tan buenos momentos me ha dado aunque añore su lado más rotundo, con Flea presente.

Nota: 7,5/10 

lunes, abril 06, 2026

VOLUME ONE 714: AMBIGUOUS DESIRE (ARLO PARKS)


Este disco entra en la caja de esos que a primera vista o en condiciones normales no me gustarían (la normalidad de esas condiciones las conocemos yo y pocos más), pero de alguna forma misteriosa encaja en ese espacio abierto a la seducción que dura días, quizá hasta que no muy tarde se vaya diluyendo para perderse en algún rincón de difícil acceso en la memoria. Mientras, a disfrutar. Eso consigue la joven londinense Arlo Parks, que asombró con agrado en su debut Collapse in sunbeans (2021), en menor medida en My soft machine (2023) y ahora recupera el encanto en Ambiguous desire (Transgressive, 2026).

Arlo se ha echado a la pista, a la evasión del nightclubbing, para flotar o encontrarse, perderse o caer, lo que sea, para lo que ella quiera, con estilismo luminoso, mensajes susurrantes entre el sudor de las discos y las luces envolventes. La atmósfera en que se baña contagia (Heaven, Blue Disco, Luck of life), con percusiones programadas o con bajos pesados. Poesía hedonista para salvarse, vuelos viciosos con los que salir a ratos de la rutina. Luego, la resaca.

Nota: 7,5/10 

sábado, marzo 14, 2026

VOLUME ONE 713: A POUND OF FEATHERS (THE BLACK CROWES)


Dos discos tras el reencuentro y reconciliación confirman que la resurrección de los Black Crowes es más auténtica que artificial. No hay destiempo, nada está desubicado, todo funciona igual que antes. Es justo lo que se les podía pedir: pisar terreno seguro y fidelizar la esencia sin caer en el desfase o en lo inoportuno. Chris y Rich Robinson saben estar juntos (musicalmente) años después de su separación. No han necesitado reclutar a ningún otro miembro de la banda, ni siquiera se les echa en falta. 

La fuerza de su música sigue corriendo por sus venas sin desfallecer. A pound of feathers (Silver Arrow, 2026) es un álbum tan válido como Happiness bastards (2024). Poco importa que en el futuro no consiga dejar huella como la que imprimieron las canciones de Shake... y The southern harmony... pero, hombre, es que aquellas encendieron una luz que aún no se apaga hace más de treinta años años.

Es buena noticia esta continuación del buen rollo que sintoniza a los hermanos. Su nuevo disco es otro latigazo vigorizante con todo aquello que se espera: guitarras de los Stones, atmósferas de Zeppelin, coros calientes, acelerones eléctricos y reposos para coger fuerza. Como siempre, ni más ni menos. Aunque falte el factor sorpresa, no hay lugar al reproche.

Nota: 7,5/10 

jueves, marzo 12, 2026

VOLUME ONE 712: QUEEN OF THE STRAIT (JENN GRANT)


Nos encontramos en otro cruce de caminos, donde el pop y el folk, de nuevo, se abrazan de forma transparente en el último álbum de esta canadiense inesperada que entra en nuestras rutas musicales. Jenn Grant. Así, de la nada, aparecen las delicadas, susurrantes canciones de Queen of the strait (2026), salpicaduras refrescantes, breves pero jugosas, que esta mujer moldea con suavidad para invitarnos a quedarnos con ella más de un rato. Crazy amaga con retratarse como hermana melliza de Knockin' on heaven's door. Gonna be free brinca a la vez que relaja. Take me to the movies acaricia como ese paseo en compañía a la salida del cine. Nos conformamos con poco, invitamos a los benditos desconocidos.

Nota: 7,5/10 

domingo, marzo 01, 2026

VOLUME ONE 711: HEN'S TEETH (IRON & WINE)


Los discos de Iron & Wine son bendiciones frecuentes que nos reconcilian con la música cuando nos esquiva o nos desorienta, o cuando no consigue encender esa pasión que llevamos dentro, agazapada por la escasez de sustancia. Se pone a cantar Sam Beam con la suavidad de sus textos, a hacer que fluyan sus guitarras entre vientos, sus percusiones entre voces, y todo se paraliza para que deleitemos sus canciones. Es así como sus discos han ido creciendo con los años, colecciones de cabecera infalibles, de una poderosa intimidad (Shepherd's dog, Ghost on ghost), obras redondas.

Quizá parezca complejo alcanzar tales cumbres, pero no es necesario si Sam sigue cantando, componiendo, creando y jugando con su música a niveles altos. Beast epic, Light verse y ahora Hen's Teeth (Sub Pop, 2026) son trabajos magníficos, a los que puede que les falten temas sublimes, pero que siempre son generosos en esas texturas tan delicadas y contagiosas que su autor diseña con facilidad. El nuevo álbum, grabado al mismo tiempo que el anterior hace casi dos años y con el delicioso concurso del trío I'm With Her en dos cortes, crece en sus detalles prodigiosos, en la finura sabia de un artista que abrazar hasta el fin de los tiempos.

Nota: 8/10 

lunes, febrero 23, 2026

VOLUME ONE 710: I SWAM HERE (JOHN CRAIGIE)


Se ha ganado una entrada con cada disco nuevo bajo el brazo. La primera fue la del celebrado descubrimiento, la segunda la de la confirmación, luego el paso a la consagración, ahora el triunfo de la excelencia. Aquí está un tipazo majísimo, un autor fantástico, John Craigie. Un trovador que hace gala de la pulcritud, que convierte la belleza en privilegio. I swam here (Zabriskie, 2026) deja atrás álbumes magníficos y se erige en el mejor monumento, un delicado manjar de folk americano que sortea referencias y escenarios comunes. Y mira tú que algunas canciones nadan entre olas que habría surfeado Jack Johnson, otras se sumergen en la inspiración dylaniana. Oh, qué dulzura, qué delicia. Más sabrosa cuanto más de paladea.

Nota: 9/10 

domingo, febrero 22, 2026

VOLUME ONE 709: THE DAYS OF 58 (BILL CALLAHAN)


Hay que estar prevenido para dedicarle tiempo a Bill Callahan. Debemos estarlo incluso quienes hemos celebrado muestras de su singular repertorio, como algún trabajo con Smog o los excelentes álbumes Apocalypse y Dream River. Nada de lo que firmó después llega a ser memorable, más bien inocuo y cansino: consigue que le des la espalda o que te desentiendas de él hasta ignorar sus siguientes pasos, como a mí me ha pasado. Pero resulta que ahora entrega este My days of 58 (Drag City, 2026) que empieza dándome un pálpito prometedor y se precipita hasta el hartazgo.

Te encontrarás de nuevo con su recitado somnoliento, el habla que no da para cantar pero que aun así depara momentos tensos y lúcidos. Sigue haciendo falta tener paciencia con Bill, una dosis extra de tolerancia. Incluso tienes la sensación de que algo no cuadra en lo que escuchas aunque te mantenga subido al carro. Porque da la impresión de que el disco está grabado sin mucho rigor, sin ajustes, con una producción que pega pistas de instrumentos unos sobre otros. Más de una hora así acaba una vez más en el cajón de las decepciones.

Nota: 4/10 

lunes, enero 26, 2026

VOLUME ONE 708: WORLD'S GONE WRONG (LUCINDA WILLIAMS)


Exacto, el mundo se está convirtiendo en un lugar peor. Basta con seguir las noticias, el afán imperialista, la represión, la incompetencia, la intolerancia, la ceguera, la violencia que nos rodea y castiga, que nos contagia. Podemos cantar contra ese mundo empeorado, dejar huella de nuestras emociones por ese ahogo mientras esperamos que llegue el momento de que algo mejore. Lo hace Lucinda Williams con su maestría y sensibilidad habituales (que no inmaculadas) en World's gone wrong (Highway 20 Records, 2026), nuevo repertorio que consolida (aunque no le hiciera falta) su estatus de voz incuestionable en el entramado de la música americana.

En un álbum rocoso y sensible al mismo tiempo, duro y melancólico por igual, Lucinda brilla en la cercanía de su recitado, cuando ella y su banda se acercan a los Crazy Horse y cuando domestica sus disgustos. A la altura de otros trabajos excelentes como Blessed o West, un paso por detrás de Down where the spirit... o Essence, tan sentido y comprometido como el conjunto de su obra, el nuevo disco (con la compañía de la gran Mavis Staples en una versión de un tema de Bob Marley) mejora los ratos que le dedicamos a la música mientras el mundo se debilita y desmorona.

Nota: 8/10 

jueves, enero 15, 2026

VOLUME ONE 707: DARLING BLUE (MARCUS KING)


Las prisas, el consumo rápido y la tendencia al olvido en la vorágine de las rutinas nos hacen perder sensaciones. Retenemos menos y al tratar de recordar nos alejamos quizá del verdadero veredicto. Veamos. Cuál sería el mejor disco de aquella primera serie estupenda de Humble Pie, por ejemplo. Diríamos que todos están bien, y es una buena banda de la que cuesta acordarse de los títulos de esos álbumes. Y sin ir tan lejos, con qué disco nos quedamos de Marcus King. También todos están bien, los siete que ya firma antes de cumplir los 30 años. Así que si queremos dar un juicio rápido a Darling blue (Republic, 2025), diremos que el precoz músico de la sureña Carolina, que recupera a su banda para dar nombre al álbum, vuelve a sudar la camiseta para entregar otra dosis pasional y auténtica de la herencia musical con que ha crecido. Country, blues, soul, rhythm and blues conjugados de nuevo con cierta inclinación acústica, salpicada por la precisión de su enchufada guitarra elocuente. Otro bocado de ágil digestión, tan sabroso (y a la vez indistinguible) como los demás.

Nota: 7,5/10 

domingo, diciembre 21, 2025

VOLUME ONE 706: SNOCAPS (SNOCAPS)


Hay en este álbum más que un reencuentro fraternal, hay el confort de recuperar el entusiasmo de una alegría antigua, la de compartir sangre y música en un espacio cerrado para abrir lo que, de tan unidas, dos hermanas son capaces de transmitir. Es posible que las gemelas Crutchfield, Allison y Katie (nuestra reconocible Waxahatchee), necesitasen volver a tocar juntas como cuando se atrevieron a los 15 años en sus primeros pasos musicales, con el pop y el punk como banderas. Llegadas a los 36, entierran la separación para rebautizarse como Snocaps. Su banda da nombre a un disco breve y espontáneo, tan falto de pretensiones como lleno de buen clima, para el que Brad Cook y MJ Lenderman completan el reparto. Tiene el grano de la nostalgia, pop, folk, un punto punk también, como las imágenes de Polaroid guardadas.

Nota: 7/10 

jueves, diciembre 11, 2025

VOLUME ONE 705: PLANTING BY THE SIGNS (S.G. GOODMAN)


Necesito carne fresca, voces limpias, alimento nutritivo que fortalezca el cuerpo y me espabile con energía, que haga que me reencuentre con música que me transmita algo que se salga de lo masticado y me enganche a su autor o autora un buen rato. Lo he encontrado en el tercer álbum de S. G. Goodman. Hace un par de años pasó esta chica como un relámpago sin trueno con su bien acogido anterior trabajo, pero no le hallé (o no supe) nada notable. Acompañada de nuevas buenas reseñas, Planting by the signs (Slough Water Records, 2025) me desvela lo que antes no advertí: una intimidad demoledora, un escalofrío arrebatador en su subyugante discurrir por los veleidosos territorios de la música americana (con sin 'a' inicial mayúscula).


Esta mujer de Kentucky a la que apadrinó Jim James con su primer disco esconde fuerza en su tranquilidad, mira al frente más allá de lo cercano, y en su tercera entrega transmite un profundo, estimulante y a la vez inquieto bienestar (Satellite, Fire sign, Michael told me, Heaven song o Nature's child con la invitación a Bonnie Prince Billy). No apruebo comparar por vicio, resta integridad a quien se compara, pero mientras disfruto de este Planting... tan contagioso no puedo evitar acordarme de los perfiles de Cat Power o Sharon van Etten que más me gustan (que no son todos). Goodman tiene su buen lado también, un perfil guapísimo.

Nota: 9/10 

martes, noviembre 11, 2025

VOLUME ONE 704: SAD AND BEAUTIFUL WORLD (MAVIS STAPLES)


Creo haber reseñado, a la manera antojadiza en como lo hace este blog, los últimos seis álbumes de estudio de Mavis Staples desde 2007, además de aquella inolvidable actuación que me puso enfrente de ella, al alcance de sus manos y su entrañable menudez, en el pequeño escenario del Jazz Café de Londres a finales de 2010. Mavis es alguien a quien le encaja la particularidad de lo sagrado, de la vejez sabia. En su forma de ser y en su música, intérprete vocacional y vocalista emocional. Dejándose guiar por el criterio de colegas que podrían ser sus hijos o nietos, como Jeff Tweedy, M Ward, Ben Harper y ahora Brad Cook, ha firmado un final de carrera memorable.

Sad and beautiful world (Anti-, 2025) podría ser el fin de su travesía, o una etapa más, quién sabe. A ese Dios tan presente que la conduce en su camino, Mavis sigue dirigiéndose en sus canciones, a un mundo, en efecto, triste pero hermoso a través de canciones prestadas por Tom Waits o Kevin Morby (qué hermosa sencillez la de Beautiful strangers) y el discreto concurso de voces y destrezas como las de Boonie Raitt o Waxahatchee, que convierten este álbum en una brillante hoja más del invernal calendario de la gran Mavis Staples.

Nota: 8/10