Cada dos o tres años, Michael Taylor, el mensajero del siseo dorado, nos recuerda que el oficio de cantar, componer e interpretar es un loable y gratificante arte. Sus obras, producto de una paleta que ha mezclado de forma armoniosa los colores del folk, el pop, el rock y el soul en diferentes dosis, son unas veces generosas y estimulantes, con mayor o menor capacidad para dejar rastro en el deleite; otras veces perduran, asombran, conmueven. Aunque M.C. insista en mantener ese relajado, limpio y funcionarial tono en su manera de cantar, rico en detalles si se raspa.
Con I'm people (Chrysalis, 2026), Hiss Golden Messenger entrega otro disco de los del segundo grupo, a la altura exquisita de Hallelujah Anyhow (2017) y Quietly blowing it (2021). Aunque creas que el músico va a acomodarse otra vez en su efectiva receta, sus temas se expanden discretamente y toman en esta ocasión, bravo, una dirección que los llevan a las esencias espirituales del mejor Van Morrison de los setenta, como en ese fantástico final (qué maravilla de título, 'Depende del río) en el que Sam Beam queda invitado para coronar un álbum estupendo.
Nota: 8/10











