Se ha ganado una entrada con cada disco nuevo bajo el brazo. La primera fue la del celebrado descubrimiento, la segunda la de la confirmación, luego el paso a la consagración, ahora el triunfo de la excelencia. Aquí está un tipazo majísimo, un autor fantástico, John Craigie. Un trovador que hace gala de la pulcritud, que convierte la belleza en privilegio. I swam here (Zabriskie, 2026) deja atrás álbumes magníficos y se erige en el mejor monumento, un delicado manjar de folk americano que sortea referencias y escenarios comunes. Y mira tú que algunas canciones nadan entre olas que habría surfeado Jack Johnson, otras se sumergen en la inspiración dylaniana. Oh, qué dulzura, qué delicia. Más sabrosa cuanto más de paladea.
Nota: 9/10











