Más McCartney. Su bajo, ese Hofner bello y delicado, su artilugio reconocible con la caja en forma de violín, el instrumento que acompaña su creatividad e identidad como Beatle y más allá. Los fans conocerán la historia, lo que tiene de mito y de realidad; el resto tenemos la oportunidad de seguirla, más o menos fascinados, con los hechos y la investigación que ofrece el documental El bajo perdido de McCartney.
Esto es: en 1961, la época de Hamburgo, Paul compra un precioso bajo Hofner con el que compone e interpreta las primeras canciones de los Beatles. Va a todas partes con sus cuatro cuerdas. Poco después lo alterna con otros bajos de la misma marca, pero el primero del 61 lo lleva encima en sus giras y grabaciones, para ensayar o simplemente porque está ahí, testigo silencioso de la evolución de la banda hasta su separación.
Más de diez años después, cuando Paul había creado Wings, el Hofner del 61 desaparece, es robado de un camión con más equipo musical dentro. A Macca no le duele la pérdida al principio, ya había pasado página y aquel bajo lo asociaba al tiempo Beatle, al que ya nadie quería regresar. El documental nos muestra cómo la búsqueda de aquella reliquia se convierte años más tarde en una aventura fascinante.
Periodistas, beatlemaníacos, antiguos colaboradores de Paul en su carrera, ingenieros de sonido, restauradores de instrumentos y el propio Macca van relatando lo que pasó con aquel bajo perdido hasta por fin dar con su paradero medio siglo después, hasta que volvió a las manos de McCartney, su pieza maestra.










