Hay tantos músicos que pasan por tu vida regalándote buenos momentos en etapas fugaces en las que les dedicas un poco de tu atención que es imposible seguirles la pista. Pasa el tiempo y sin esperarlo, de alguna manera, te reencuentras con ellos. Como con Alela Diane, que encendió chispas en mí hace unos cuantos años y reaparece ahora sin aviso. Y se celebra la reconexión, porque Who’s keeping time? (Loose Music, 2026) (ah, ese tiempo) es su disco más notable.
Pues sí, pasa el tiempo, ocho años desde su álbum anterior. Por entonces, esta hija de Portland, pariente musical de Joni Mitchell, Gillian Welch o Joana Newsom, había desaparecido de mi radar. Nuevas señales (esa cubierta en compañía de gansos o patos, Alela a la espera de alguien en la mesa solitaria con la cordillera al fondo) me llevan de nuevo a esta autora. Leo que su disco se gestó en un ático e interpretó, pero bien podría haber sido en ese paraje silencioso de la portada, con la calma como única aliada.
Who’s keeping time? se digiere con reposo, sin prisas, como pasa con tantas piedras preciosas del folk estadounidense que nunca dejan de pisar en las raíces sin perder el miedo a actualizarse. Y así, se suceden canciones frágiles y hermosas que envuelven este estupendo reencuentro con Alela Diane.
Nota: 8/10











