Desconozco si alguna vez la compararon con The Simpsons, pero me valen las similitudes. El Springfield de la profunda América en la genital serie de animación sería el ficticio Orson de Indiana donde los Heck de carne y hueso comparten sus contratiempos de familia americana de clase media tirando a baja. Llego tarde a The Middle, que empezó a emitirse en 2009 y duró hasta 2018, pero el atracón de la primera temporada me ha dejado prendado de esa familia y sus vivencias, las rutinas del matrimonio y crecimiento de sus tres hijos. Con la acidez y la ternura como fórmula en el tono, algo de incomodidad despiadada y bastante mala leche.
La patosa, invisible e ingenua Sue que nada encuentra a su medida. El perezoso e inadaptado Axl, un parásito en calzoncillos adicto a la idiotez. El entrañable y pequeño Brick, que repite palabras en voz baja y no se despega de los libros. La entregada, nerviosa y abnegada Frankie, madre coraje mal pagada. El franco, despreocupado y poco sociable Mike, gigantón padre que no duda en dirigirse con crudeza a quienes más quiere. Cinco elementos, próximos y humanos, que retuercen los esquema de la mediocridad familiar americana, espejos donde vernos reflejados.










