Si tienes un gato al que llamas Morby y un perro al que llamas Bruce, (vivos o muertos) es que un tal Kevin y un tal Springsteen son algo más que músicos a los que admiras. Te acompañan siempre, te dan luz, te orientan o te animan cuando más lo necesitas. Probablemente hasta el fin de tus días.
"El cielo es un lugar en la tierra". Escuchas a Kevin cantar y dices sí, porque sabes que en la tierra hay un lugar que es como el cielo, y solo lo sabes tú, tú lo sabes explicar. En Badlands, o en tu tierra. Morby y Springsteen tienen canciones que llevan el mismo título. Porque han estado ahí, en esas malas tierras.
Bueno y bonito. Tan bueno y tan bonito. ¿Cabe algo más? Little wide open (Dead Oceans, 2026), es eso: bueno y bonito. Mucho. Por eso es un diez, un 10, el trabajo de un maestro, la música que va contigo, en la voz y su discurso y en cómo bombea un bajo, sisea la percusión o las cuerdas te aprietan.
Esa es la fiesta. Celebrar lo que te atrapa y conmueve, el modo en como un tipo al que abrazarías cada vez que te lo encontrases te habla del cielo abierto y de la tierra, de amar y vivir. Kevin Morby, en nuestros altares. ¿Qué más desear? Nada más. Por un largo tiempo no tengo ganas de escuchar nada más.
Nota: 10/10











