Vete a saber en qué dimensión flotaba Layne Staley cuando se sentó en aquel estudio para cubrir el encargo acústico de la MTV a mediados de los noventa. Nos cayeron unos cuantos buenos conciertos en aquel formato (a veces sutilmente enchufado), algunos con el sonido prístino y reconfortante que le salió a Alice in Chains en su propio capítulo. Parece mentira lo calmosas que suenan sus canciones libres del nihilismo eléctrico que caracterizaba a la banda. Canta Layne que él sabe que va a morir, voz premonitora de su destino no mucho tiempo después. Rooster es una de las cimas del grupo, no sé si testimonio generacional de un tiempo y un periodo musical que acabó borracho de su impacto hasta acercarse al olvido. Para mí el tesoro de una época que clavó sus espuelas en la espalda y que, de vez en cuando, consigue acariciarme con un escalofrío.
martes, agosto 25, 2026
domingo, agosto 23, 2026
LIVE IN 321: AQUELLAS CANCIONES, AQUELLAS BANDAS QUE CREÍMOS PERFECTAS
Escojamos a uno de esos grupos musicales que nos hicieron memorable la primera juventud. U2. Elijamos una de sus mejores canciones, de esas con letra, interpretación y clímax perfectos. Pride. Suena en una emisora, nos acompaña en el coche. Son cuatro minutos que nos reencuentran con aquel joven que escuchaba este tema y se entusiasmaba con la banda, que se introducía con voracidad (y algo de irracionalidad) en todo cuanto tenía que ver con aquel grupo. Pride es cojonuda. U2 ya no.
Hace poco nos descubrieron nuevas canciones, sí, los mismos cuatro tipos con los que aprendimos a amar el rock primero y la música después (o al revés, también es válido). Un Ep, luego otro Ep. Y parece que pronto van a dar forma a un nuevo Lp. Han seguido sonando más canciones. Se escuchan, pasan y escapan. Quiero pensar que algo nos dicen, me esfuerzo por que lo hagan. Me cuesta. La juventud, con su éxtasis, quedó atrás.
lunes, agosto 17, 2026
VOLUME ONE 722: TEMPLE SONGS (LAURA VEIRS)
Es una sólida abonada de este blog, Laura. Tenemos debilidad por ella, tan frágil que parece. Desde su bautismo hasta el día de hoy, la adorable Laura Veirs nos ha dado calma cuando más se agita todo, luminosidad mientras amenazan las tinieblas. Su voz serena y flotante como la de un hada vigilante que nos narra un cuento ha estado presente cada dos o tres años con discos de porcelana, folk de texturas delicadas, no siempre vidriosas. Temple songs (Raven Marching Band, 2026) cumple esos rasgos. Es un capítulo más de autoestima y superación tras su ruptura con Tucker Martine, productor y pareja. Laura ahora se lo trabaja todo: escribir, grabar, producir, arreglar, interpretar. Y todo le sale bonito, en menos de media hora. La seguimos queriendo mucho.
Nota: 8/10
miércoles, agosto 12, 2026
GREATEST HITS 381: AIN'T NO SUNSHINE (BILL WITHERS)
Mi eclipse consiste en darle la espalda al sol, tumbado junto a una piscina y sin más compañía que la de un libro que retrata a los gallegos en su emigración. Tengo una playlist a mano, 96 minutos repartidos en 28 canciones que mencionan, celebran, honran o aluden al sol. Yo mismo la he elaborado como respuesta íntima a la expectación colectiva. Se hace de noche durante algo más de un minuto; en ese momento no me da la vista para seguir la lectura. Y Bill Withers, en reproducción aleatoria, canta justo en esos segundos que el sol ya no desprende brillo. Magia.
sábado, agosto 08, 2026
UN BREAK POR GLEN
Me esfuerzo por llenar de variedad este cuaderno de vicios y virtudes, por cambiar perfiles, explorar músicas, saltar de un tiempo a otro. Pero llevo días estancado en el abatimiento causado por la muerte del muy querido Glen Hansard y la inspiración no sale. Al mismo tiempo me asombra y conmueve la enorme respuesta de afecto que Dublín ha brindado a su entrañable busker: la despedida masiva en la catedral, la multitud en las calles donde cantaba, la unión de su familia y sus amigos con letras y canciones. Sí, la música regala a los seres más queridos.
Todo ello, y esas canciones magníficas a las que he vuelto estos días (Low rising, When your minds made up, Falling slowly, Lowly deserter, Didn't he ramble, Time will be the healer, Movin’ on, Good life of song, Between us there is music, Bearing witness) me dejan adormecido, con afectada pereza. Es tiempo de un break. Espero volver pronto con energía y ganas, más animado, con nuevos vicios y virtudes.
martes, agosto 04, 2026
BONUS TRACK 335: OCEAN RAIN (ECHO AND THE BUNNYMEN)
Qué chulas portadas las de los primeros discos de Echo and The Bunnymen. El cielo en la orilla del mar, la cascada entre el hielo, una barca a través de una gruta, el bosque pantanoso en la noche. Siempre con cuatro tipos en la imagen, firmes y contemplativos. Estamos en los primeros años ochenta.
Los Echo nunca estuvieron entre mis inquietudes. A algunos de sus coetáneos me acerqué mucho más y de otros me alejé enseguida. La neutralidad se impuso respecto a McCulloch. Pero he dedicado algo de tiempo a repasar alguno de aquellos viejos álbumes, como el de la barca en la gruta, Ocean rain (1984).
Sí, como recogen las reseñas, la música está más arreglada y pulida, es menos siniestra y más cautivadora. Es posible que el grupo llegase a su cima melódica, con pasajes de belleza acústica, y temas como Seven seas, Ocean rain y el fantástico The Killing Moon sirvieron para que de alguna manera Echo dejaran algo de huella para la posteridad.
miércoles, julio 29, 2026
EL MÚSICO QUE ME HABRÍA GUSTADO SER
El músico que me habría gustado ser... yo, que no sé tocar ningún instrumento. En Grafton Street lo fui a buscar aunque no estuviera, ante el callejón donde sus canciones gritaban de noche. En aquella sala de Bruselas, a dos metros de sus pies, lloré porque supe que muy pocos más conciertos en mi vida serían tan hermosos como aquel. El músico al que me hubiera encantado ofrecerle mi amistad, con el que habría compartido manos, hombros, dolores e ilusiones. Hoy lloras por la alegría que te dio, por la bondad, por la furia y ternura de la música. Amigo Glen, contigo siempre.
BOOTLEG SERIES 139: LOS DOORS, DESPUÉS DE JIM
No fueron seis álbumes de estudio legendarios. The Doors publicaron más discos tras la muerte de Jim Morrison, que muy poco tuvieron de leyenda. Dos seguidos, uno poco más de un mes después de la desaparición del Rey Lagarto, Other voices, a finales de 1971. El otro un año más tarde, Full Circle. Ahí acabó todo, Elektra dijo adiós. Nadie se acuerda de ellos, ninguna de sus canciones se incluyó en ninguna recopilación de la banda. Muy poco tienen para recordar.
Ojo: no son malos discos, tampoco memorables. Su desgracia es haber aparecido después de Jim. Cantan Manzarek y Krieger, y dirías que en algún tema no desentonaría un quejido de Morrison. Un poco de blues y otro poco de rock, ni rastro de psicodelia. Factura correcta, escasez de sustancia. Tengo una exótica edición de una copia que reúne los dos trabajos en un solo disco. No son fáciles de encontrar. La historia, el mito, todo ya estaba escrito.
domingo, julio 26, 2026
BONUS TRACK 334: BRINGING DOWN THE HORSE (THE WALLFLOWERS)
Pues han pasado 30 años desde entonces, de aquel momento en que pensamos que este grupo sería "the next big thing". Lo fueron durante un rato. Con One headlight como pasaporte de garantía. No recuerdo cómo, pero acabé viéndolos en un concierto en Madrid, con alguna entrada vip o algo parecido en mi bolsillo y desde lejos, tanto como para no advertir ningún parecido entre Jakob Dylan y su famoso padre. Tenían su segundo álbum recién salido del horno, un disco limpio y elegante, vibrante, encantador, un trampolín hacia nuevas alturas, quizá una consolidación. Porque cuatro años antes habían salido de la nada, y en la nada se quedaron hasta que de alguna manera fueron a parar al conocimiento y la intuición de T Bone Burnett para que les produjera su segunda oportunidad.
Y esa fue Bringing down the horse (1996). Con ese temazo que sigue siendo One headlight. A Dylan junior le secundaban músicos de sesión (y de banda) de futura consagración como Michael Ward y Rami Jaffee, y asomaban como invitados desde Patrick Warren a David Rawlings, de Sam Phillips a Mike Campbell, además del padrino Burnett. El segundo disco de The Wallflowers desprende las emociones de una nostalgia luminosa, y suena tan bien en una década como en otra, entonces y treinta años más tarde.
miércoles, julio 22, 2026
LIVE IN 320: REDESCUBRIR MÚSICA, VOLVER AL PASADO
Conviene este ejercicio. Sirve para reencontrarte con quien eras. En aquella denostada década de los ochenta que aprendimos a apreciar más tarde. Las bandas que nos enseñaron a escuchar música. A comprar discos. A grabar cintas. Los grupos de los que nos olvidamos porque llegaron otros. Aunque nunca se fueron. La música desde el principio: la forma en que una banda hace nacer un sonido y lo va alimentando, haciendo crecer, transformando, el grupo que cambia y la música también a su alrededor. Tú cambias... Y llega un momento en que te apetece volver al principio. Escuchar los discos de aquel grupo uno a uno y por orden, y revivir al chico que los escuchaba tan atento.
viernes, julio 17, 2026
VOLUME ONE 721: FOREIGN TONGUES (THE ROLLING STONES)
Poco más puedo añadir que no hayan dicho y escrito los expertos. No les voy a llevar la contraria. La vida pierde el encanto que le encontramos si en ella no están los Rolling Stones. Sensaciones.
A lo largo de un extenso paseo marítimo en el otro extremo del país dedico parte de su recorrido a pie a la segunda hora de mi vida para el disco que estos viejetes han grabado contra las leyes de la naturaleza o el achaque de sus huesos, o contra el aburrimiento. Y me divierto tanto como la primera vez, y como las que vendrán, seguro.
Quiero que hasta el fin de los días me hagan compañía estas guitarras que se cruzan, la armonía eléctrica que junta a Keith con Ronnie. Quiero que los yeahs balsámicos y seductores de Mick me sigan diciendo que aún estoy despierto, aún puedo caminar erguido un largo trecho. Quiero que el rock siga señalando el rumbo de mis pasos. Porque en la sangre de estos abuelos, cierto, nunca le llega la hora.
Música nueva en alma vieja, riffs ardientes, estribillos calientes, canciones sobresalientes (In the stars, Mr. Charm, Divine intervention, Never wanna lose you, Side effects). En otra era, en otros tiempos, aquí siguen tan puros, tan auténticos, genuinos monarcas del rock and roll, más de sesenta años después. Lean.
Nota: 8/10
jueves, julio 09, 2026
GREATEST HITS 380: JAVELIN (KEVIN MORBY)
Tocan vacaciones, un respiro, descanso, un viaje. Viajar está bien, dejarse caer en otro lugar e imaginar. No pensar, no preocuparse. Escuchar música. Si alguien cae por estas líneas en algún momento, os dejamos unas canciones para pasar un rato en buena compañía.
"Sabes que soy feliz viajando. A través del aire, por la autopista, como una jabalina". Campo a través, por caminos de tierra, sobre mis botas, en moto, en la autopista. Con Kevin Morby.
GREATEST HITS 379: DO I WANNA KNOW (DUA LIPA & ARCTIC MONKEYS)
Hacemos la vista gorda. Los monos llevan tiempo domesticados y en anodina sintonía. La juventud queda tan lejos para ellos como para nosotros. Cuando vuelve aquel arrebato, eso sí, aún serpentea un escalofrío. Lo cool de plástico no me va, puestos a elegir, mejor el latex de Dua Lipa, más notable aquí que sus aliados árticos.
GREATEST HITS 378: STOLEN CAR (BETH ORTON)
Como arrancar un coche, robado o no, y dejar que las ruedas se acoplen al asfalto. Así avanza la canción que nos dio a conocer a la espigada británica Beth Orton. Llega un momento en que cada instrumento se entrelaza sigilosamente bajo la cristalina languidez de Beth, que después de aquel estreno nos dejó bellos, aunque poco frecuentes, testimonios de su arrebatadora exquisitez.
GREATEST HITS 377: GOING TO TOWN (THE AFGHAN WHIGS)
Aquel amor negro era un álbum de rock muy negroide, guitarrazos con estilo, chulería eléctrica para conquistar curvas con acento soul. Greg y los Whigs chasqueaban los dedos y se llevaban el botín. Siguieron en la senda negra algún tiempo más hasta que se volvieron más oscuros, de una espesa turbiedad. Somos mayores.
GREATEST HITS 376: A CARA O CRUZ (RADIO FUTURA)
El duelo entre 37 grados y A cara o cruz acaba siempre en tablas. Lógico, en un álbum tan impecable nada sobresale. O todo. Las supe de memoria, cada sílaba, cada nota, cada giro de Auserón en su voz, los ritmos tan parecidos de cada canción. El coche me ha reconectado con Radio Futura, el mejor grupo del rock español más añorado. "Pongamos las cosas claras".
GREATEST HITS 375: A NIGHT LIKE THIS (THE CURE)
Rulaban los discos, los casetes. Música que escupía la radio por las noches, que buscábamos en las tiendas durante los recreos del instituto. Nos creíamos guays por estar a la última, por hablar y alabar a las bandas que descubríamos, de las que nuestros mayores no nos hablaban porque no conocían. Con sus trajes caídos, el pelo enmarañado en las cabezas grandes, los labios pintados. Una seductora oscuridad. Robert Smith y su grupo.
viernes, julio 03, 2026
LIVE IN 319: SIR TOM, KING JONES
Es un señor mayor que camina despacio al salir al escenario, también al marcharse, con la espalda un poco encorvada, precavido para no tropezar. Pero mientras canta se mantiene firme, alguna vez apoyado en un taburete, otras veces en pie, sonriente al agradecer, presentar sus canciones o contar una anécdota, profundo y poderoso al cantar. Le basta muy poco a Tom Jones para reafirmar su categoría de gigante.
Este jueves en el Coliseum de A Coruña, el galés, solo con su presencia y 86 años encima, impuso su condición de mito. Willie Nelson sigue grabando discos y es mayor que él, recordó. Y cuando en los setenta actuaba en Las Vegas coincidió con Elvis, contó. "Elvis me dijo", se rió.
La edad y el cansancio no desgastan en absoluto el vigor de su voz inmortal, un lujo que embellece aún más canciones con las que hace cinco y seis décadas se enamoraban nuestros mayores (la divertida It’s not unusual, la arrebatadora Delilah), o que más tarde nos llevaban a la pista de baile (If I only knew, Kiss, Sexbomb).
Ante una audiencia con predominio de edad madura, sir Tom Jones navegó por unos cuantos de aquellos éxitos del pasado remoto y por otros no tan lejanos, actualizados, reinventados, inmunes a la pérdida de encanto: It’s not unusual en clave acústica, Sexbomb con barniz de blues.
Pero en sus versiones (de Bob Dylan, Leonard Cohen, Cat Stevens, Ry Cooder, The Waterboys) elevó su magisterio. Esa capacidad para reinterpretar las joyas ajenas, alejarlas del enfoque del original y dotarlas de trascendencia (Tower of song, Not dark yet, This is the sea) subió la emoción de la velada, la entrega a su sabiduría.
Unas bailaron en pie ante sus butacas, otros no escatimaron aplausos de satisfacción. Ovación para la nostalgia y sin discusión. Sir Tom arrancó confesando que estaba envejeciendo (I’m growing old) y terminó rejuvenecido con todo un incunable eterno (Johnny B. Goode, de Chuck Berry) para rugir que el rock y la música popular no tienen edad. "Que Dios os bendiga", se despidió Mr. Jones con paso corto, despacio.
(Con mi permiso)
No solo suscribo esto, lo firmo.
martes, junio 30, 2026
BONUS TRACK 333: THE KÖLN CONCERT (KEITH JARRETT)
Una película me lleva a este disco, a una proeza histórica. Pero no vuelvo a aquel álbum, recupero las sensaciones que me produjo aquella vez que lo escuché a través de la historia que cuenta este filme. Hablamos de Köln 75, hablamos de The Köln Concert, una de las citas que en 1975 dedicó Keith Jarrett, solo ante un piano, a improvisar ante una audiencia imbuida con su música, con la conexión extrasensorial, extraterrestre, de un músico con su instrumento. La grabación se convirtió en uno de los discos de jazz más vendidos de todos los tiempos. Un tesoro, un monumento.
Jarrett, que había dejado atrás su paso por la banda de Miles Davis y ya tenía el abrigo del sello ECM, arrastraba dolores de espalda y de un día para otro viajó de Zúrich a Colonia por carretera para plantarse en el auditorio de ópera de la ciudad alemana ante 1.400 personas en un concierto que había organizado una joven entusiasta de 17 años, Vera Brandes. A Vera y sus amistades sigue la película Köln 75 en gran parte de su metraje. Otro poco es para Jarrett y un periodista norteamericano. A partir del momento en que una y otro se encuentran estalla una fascinante, poderosa explosión de música, cine e improvisación increíble.
Desaparece un rato cuando puedas. Piérdete entre las teclas de aquel piano.
domingo, junio 28, 2026
BOOTLEG SERIES 138: EL DISCO PERDIDO DE RODNEY CROWELL
Una de álbumes perdidos. Esas colecciones o piezas sueltas que en un tiempo lejano grabas y guardas o de las que te desentiendes y olvidas por completo. Eso le ocurrió al bueno de Rodney Crowell hace veinte años, que perdió la noción de canciones que había grabado, algunas en compañía de buenos amigos (Guy Clark) y amigas (Emmylou Harris). Hoy las ha recuperado de sus archivos en lo que, él admite, se puede considerar un disco perdido que pasa a engrosar su amplia y rica discografía: Then again (2026). Entonces no encontró el momento, o el sentido, de ver la luz; ahora son parte de un legado que Rodney siempre ha cuidado con mimo. Aunque se advierte cierta irregularidad en el conjunto, no se puede negar la entereza y la emoción que hacen fuertes un manojo de buenos temas, entre ellos los bendecidos con las voces de sus queridas amistades.






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