Los sobresalientes entre los mejores suelen tener almas libres, actúan como versos sueltos cuando se desatan de los grupos donde tanto deslumbran, quizá más para mostrar perfiles imprevisibles o ángulos atípicos que para exhibir su destreza. A Flea podemos aplicarle este escenario al escuchar, sentir y celebrar su primer trabajo largo en solitario, Honora (Nonesuch, 2026).
El bajista de Red Hot Chili Peppers ya había confesado sus inclinaciones jazzísticas en ensayos cortos; ahora con más espacio y recorrido se toma su tiempo y sus detalles en jugar con una paleta experimental sinuosa que excita tanto como alivia. Con Thom Yorke, Mshell Ndegeocello y los colegas John Frusciante y Chad Smith entre los invitados. Flea alterna trompeta y bajo, y con sus habilidades moldea un álbum que primero acaricia y luego penetra.
Ah, y no me tomaré la libertad de castigar a los RHCP a propósito. No me sale darle la espalda a una banda que tan buenos momentos me ha dado aunque añore su lado más rotundo, con Flea presente.
Nota: 7,5/10










