Los créditos finales de las películas nos ofrecen muchas veces gratos descubrimientos: canciones de fábula, artistas inesperados, bandas de las que nunca oyes hablar. Podrían haberme sonado de algo, de alguna referencia, pero no, desconocía qué o quién estaba detrás de Bonny Light Horseman. Un irresistible tema suyo de su primer álbum, Deep in love, cierra un film y me abre el contacto con este supertrío. Por separado los conocía, pero no estaba al corriente de la alianza fantástica que forman Anaïs Mitchell, Eric D. Johnson y Josh Kaufman.
Seguía, y sigo, más los pasos de Kaufman, por su tarea de producción y su acompañamiento instrumental con Hiss Golden Messenger, Josh Ritter, Amy Helm o The National, entre otros. Garantía de lujo. Los tres coincidieron a finales de la década pasada en la órbita de Bon Iver y de aquel encuentro salió su formación, con el primer álbum en 2020. Ahí estaba Deep in love, ahí fluían libres distintas brisas de folk, agitado, mezclado o combinado con belleza y sutileza. Eric y Anaïs alternan sus voces frágiles y conmovedoras, y entre todos firman temas o revisten piezas tradicionales y olvidadas de folk.
Una vuelta al género, vasto, caprichoso y zigzagueante, abierto a todo. Embriagador muchas veces, como cuando hay destrezas extraordinarias en sus artífices.












