martes, agosto 25, 2026

GREATEST HITS 382: ROOSTER (ALICE IN CHAINS)

Vete a saber en qué dimensión flotaba Layne Staley cuando se sentó en aquel estudio para cubrir el encargo acústico de la MTV a mediados de los noventa. Nos cayeron unos cuantos buenos conciertos en aquel formato (a veces sutilmente enchufado), algunos con el sonido prístino y reconfortante que le salió a Alice in Chains en su propio capítulo. Parece mentira lo calmosas que suenan sus canciones libres del nihilismo eléctrico que caracterizaba a la banda. Canta Layne que él sabe que va a morir, voz premonitora de su destino no mucho tiempo después. Rooster es una de las cimas del grupo, no sé si testimonio generacional de un tiempo y un periodo musical que acabó borracho de su impacto hasta acercarse al olvido. Para mí el tesoro de una época que clavó sus espuelas en la espalda y que, de vez en cuando, consigue acariciarme con un escalofrío.

domingo, agosto 23, 2026

LIVE IN 321: AQUELLAS CANCIONES, AQUELLAS BANDAS QUE CREÍMOS PERFECTAS


Escojamos a uno de esos grupos musicales que nos hicieron memorable la primera juventud. U2. Elijamos una de sus mejores canciones, de esas con letra, interpretación y clímax perfectos. Pride. Suena en una emisora, nos acompaña en el coche. Son cuatro minutos que nos reencuentran con aquel joven que escuchaba este tema y se entusiasmaba con la banda, que se introducía con voracidad (y algo de irracionalidad) en todo cuanto tenía que ver con aquel grupo. Pride es cojonuda. U2 ya no.

Hace poco nos descubrieron nuevas canciones, sí, los mismos cuatro tipos con los que aprendimos a amar el rock primero y la música después (o al revés, también es válido). Un Ep, luego otro Ep. Y parece que pronto van a dar forma a un nuevo Lp. Han seguido sonando más canciones. Se escuchan, pasan y escapan. Quiero pensar que algo nos dicen, me esfuerzo por que lo hagan. Me cuesta. La juventud, con su éxtasis, quedó atrás. 

lunes, agosto 17, 2026

VOLUME ONE 722: TEMPLE SONGS (LAURA VEIRS)


Es una sólida abonada de este blog, Laura. Tenemos debilidad por ella, tan frágil que parece. Desde su bautismo hasta el día de hoy, la adorable Laura Veirs nos ha dado calma cuando más se agita todo, luminosidad mientras amenazan las tinieblas. Su voz serena y flotante como la de un hada vigilante que nos narra un cuento ha estado presente cada dos o tres años con discos de porcelana, folk de texturas delicadas, no siempre vidriosas. Temple songs (Raven Marching Band, 2026) cumple esos rasgos. Es un capítulo más de autoestima y superación tras su ruptura con Tucker Martine, productor y pareja. Laura ahora se lo trabaja todo: escribir, grabar, producir, arreglar, interpretar. Y todo le sale bonito, en menos de media hora. La seguimos queriendo mucho.

Nota: 8/10 

miércoles, agosto 12, 2026

GREATEST HITS 381: AIN'T NO SUNSHINE (BILL WITHERS)

Mi eclipse consiste en darle la espalda al sol, tumbado junto a una piscina y sin más compañía que la de un libro que retrata a los gallegos en su emigración. Tengo una playlist a mano, 96 minutos repartidos en 28 canciones que mencionan, celebran, honran o aluden al sol. Yo mismo la he elaborado como respuesta íntima a la expectación colectiva. Se hace de noche durante algo más de un minuto; en ese momento no me da la vista para seguir la lectura. Y Bill Withers, en reproducción aleatoria, canta justo en esos segundos que el sol ya no desprende brillo. Magia.

sábado, agosto 08, 2026

UN BREAK POR GLEN

Me esfuerzo por llenar de variedad este cuaderno de vicios y virtudes, por cambiar perfiles, explorar músicas, saltar de un tiempo a otro. Pero llevo días estancado en el abatimiento causado por la muerte del muy querido Glen Hansard y la inspiración no sale. Al mismo tiempo me asombra y conmueve la enorme respuesta de afecto que Dublín ha brindado a su entrañable busker: la despedida masiva en la catedral, la multitud en las calles donde cantaba, la unión de su familia y sus amigos con letras y canciones. Sí, la música regala a los seres más queridos.

Todo ello, y esas canciones magníficas a las que he vuelto estos días (Low rising, When your minds made up, Falling slowly, Lowly deserter, Didn't he ramble, Time will be the healer, Movin’ on, Good life of song, Between us there is music, Bearing witness) me dejan adormecido, con afectada pereza. Es tiempo de un break. Espero volver pronto con energía y ganas, más animado, con nuevos vicios y virtudes.

martes, agosto 04, 2026

BONUS TRACK 335: OCEAN RAIN (ECHO AND THE BUNNYMEN)

Qué chulas portadas las de los primeros discos de Echo and The Bunnymen. El cielo en la orilla del mar, la cascada entre el hielo, una barca a través de una gruta, el bosque pantanoso en la noche. Siempre con cuatro tipos en la imagen, firmes y contemplativos. Estamos en los primeros años ochenta. 

Ian McCulloch y su banda llegan este fin de semana a mi ciudad para encabezar un festival que roza las cuatro décadas. Buen momento para contratar a una banda de una época que parece muy lejana pero cuya música no se pierde tanto en la memoria. Intrigante saber cómo se ha adaptado a la corriente del tiempo, cómo suena hoy que tanto se ignora el pasado.

Los Echo nunca estuvieron entre mis inquietudes. A algunos de sus coetáneos me acerqué mucho más y de otros me alejé enseguida. La neutralidad se impuso respecto a McCulloch. Pero he dedicado algo de tiempo a repasar alguno de aquellos viejos álbumes, como el de la barca en la gruta, Ocean rain (1984). 

Sí, como recogen las reseñas, la música está más arreglada y pulida, es menos siniestra y más cautivadora. Es posible que el grupo llegase a su cima melódica, con pasajes de belleza acústica, y temas como Seven seas, Ocean rain y el fantástico The Killing Moon sirvieron para que de alguna manera Echo dejaran algo de huella para la posteridad.