Estoy de vuelta en la universidad al dejarme mover por el ritmo saltarín y las guitarras seductoras de Just like a man. Un compañero tenía aquel disco en la habitación donde estudiábamos, Change everything, del 92, con los cuatro hombres en recuadro de luz al fondo de la imagen. Allí supe de Del Amitri, una banda escocesa que tardé mucho tiempo, después, en conocer mejor. En cinco décadas solo completaron siete álbumes. No sabías bien si era un grupo británico o americano, te sonaba más a lo segundo. Esta canción la descubrí hace más de treinta años, y dirías que hoy mismo podría haber salido de fábrica.
sábado, marzo 15, 2025
jueves, marzo 13, 2025
SOUNDTRACK 289: BLUE LIGHTS
Belfast. No es la mejor ciudad para vivir. No es el mejor lugar donde ser policía. Pero allí tres novatos inician su periodo de prácticas en una comisaría patrullando con los veteranos, afrontando la rutina de la violencia o el desamparo: una antigua trabajadora social, madre soltera de un hijo mulato; una joven atrevida capaz de levantar la voz si no está de acuerdo; un joven tímido con mala puntería al que coge cariño el compañero más experimentado. Conviven con agentes con fama de raros, con superiores exigentes pero comprensivos, con colegas cobardes sin futuro en el cuerpo. Y del otro lado de la ley viven las mafias en las zonas prohibidas donde las luces azules de los coches policiales no deben entrar, las familias rotas por los años de delitos o la atracción irresistible del peligro y los bajos fondos.
Es Blue Lights. Los seis primeros capítulos de esta serie irlandesa (hay otra temporada con la misma duración) transcurren con una tensión latente, con el riesgo acechante en las acciones comunes o extraordinarias de sus policías. Es fácil encariñarse con las debilidades de sus personajes, también con su tenacidad, con sus fortalezas y debilidades. Y, como ellos, excelentes actores y actrices, el espectador siente cerca los demonios de su profesión, tratando de mirar con firmeza adelante cuando duele hacerlo hacia atrás.
lunes, marzo 10, 2025
BONUS TRACK 306: HAWKS AND DOVES (NEIL YOUNG)
Hasta hace unos años, cuando las discografías oficiales no tenían recovecos ni se confundían con incontables archivos lejanos rescatados para saciar el apetito de los coleccionistas más voraces, me empeñé en completar la carrera de Neil Young. Entonces lo oficial estaba bien delimitado, y a ello se podía añadir algún bootleg pirata de mejor o peor calidad de sonido. Me llevó bastante tiempo esa tarea desde mi bautismo en el universo Young, buscando aquí y allá hasta cerrar el círculo. Pero luego el propio músico decidió ir entregando con notable frecuencia grabaciones guardadas y protegidas, un archivo vasto que sigue goteando.
Lo último que acaba de desvelar es Oceanside Countryside, una decena de versiones de canciones grabadas en sus álbumes de finales de los setenta con apenas variaciones respecto a las originales. Es de lo menos interesante de ese legado escondido e interminable de Young, aunque pertenece a una de las etapas más productivas y brillantes, con álbumes como Rust never sleeps o Comes a time. Esta última selección recuperada me devuelve a uno de sus discos que pasó más desapercibido, escaso de valor y relevancia y previo al comienzo de otra fase más osada e irregular, por no decir frustrante. Me refiero a Hawks and doves (1980).
El álbum pasó por mis manos en formato vinilo cuando estaba por la labor completista de discografía, aunque la copia que poseo tiene una pegatina que indica que es un disco publicado "¡por primera vez en CD!". Los Crazy Horse se bajan del barco y se suben leales colaboradores de Young como Tim Drummond al bajo y Ben Keith en la steel guitar. En solo media hora, Neil Young recupera canciones compuestas cinco y seis años antes y compone otras nuevas que juntas dan sentido a un disco de country oscuro y atípico, inconformista y cambiante como su autor, con el extenso tema The old homestead como ejemplo de su inquietante atmósfera.
jueves, marzo 06, 2025
BONUS TRACK 305: I SHOULD COCO (SUPERGRASS)
Con algunos discos nos desplazamos por los pliegues del tiempo, retrocediendo a cuando sus canciones fueron parte de la banda sonora de una etapa significativa de nuestra vida. Supergrass fueron en su despegue "el sonido de la adolescencia" (tomo prestado el entrecomillado), aunque en realidad ya habíamos dejado atrás aquella edad en la mitad de los años universitarios. También le sentaba bien a aquellos días la energía contagiosa del trío de Oxford, un nervio incontenible que hacía que las canciones de su disco de debut, I should Coco (1995), oscilasen entre el descontrol punk y la artesanía pop. Alright quedará para siempre como la melodía del bienestar juvenil, el de las mañanas de pletórico despertar con ganas de compartir la felicidad con el mundo. Había furiosos temas que compensaban otras delicias más moderadas, como las deliciosas Time y She's so loose. A aquel primer álbum de Supergrass siguieron cinco episodios más; la racha se cortó en 2008, aunque la travesía en solitario de Gaz Coombes regaló otras entregas satisfactorias. Coco nos queda aún como el lejano eco de la adolescencia.
miércoles, marzo 05, 2025
SOUNDTRACK 288: LA NADA FIABLE GARANTÍA DEL OSCAR
Dejé de seguir la noche de los Oscars hace años, quizá cuando mis favoritas se quedaban sin el gran premio. Pero no dejé de ver las películas, las que ganaban y las que más me interesaban entre las que no lo hacían. Mi opinión vale poco, de cine entendemos tan poco como de fútbol o de política. Nos guiamos por lo que nos gusta y lo que no, más allá de sus virtudes argumentales y técnicas. Y a mí lo que ha ganado en los últimos años me gusta bastante poco o nada.
Me voy a 2016 para aplaudir indudablemente Spotlight; a partir de ese año las películas ganadoras me llevan desde la indiferencia (Moonlight, Nomadland) al tedio (Oppenheimer, Parásitos), van del disparate (Todo a la vez en todas partes) a la estupidez (Anora). Incluso las obras decentes caen en el olvido (La forma del agua, Green book). De cine, con miles de películas a nuestras espaldas, sabemos lo justo y necesario.
martes, marzo 04, 2025
SOUNDTRACK 287: UN COMPLETO DESCONOCIDO
El dylanismo puede darse por satisfecho, me atrevo a decir. Este creyente lo está. Porque, entre otras razones, no queremos que se nos desvele a Bob Dylan más de lo que él ha permitido y nosotros ya sabíamos. Conozcámoslo, pero con tal de que al final de la sesión siga siendo un completo desconocido. Con el mito intacto.
Vemos a un Dylan transparente explotando su misterio, no a un actor metido en su cuerpo y en su cerebro. Dylan y su desgana, su inspiración, su hartazgo, la manera de fumar, quitarse las gafas o subir a la moto. Pete Seeger orgulloso de haberlo descubierto, preocupado por el temor a perderlo. Joan Baez atrapada entre la admiración y el desprecio.
Aquel tiempo en el que llegó, un extraño en la ciudad, un mundo convulso, una crisis, una paranoia, la gasolina para los cantantes que protestaban, para la audiencia que escuchaba. Una guitarra en la que bailan los dedos, la canción para un moribundo, una voz que va más allá, que cruza la piel. Una chica a la que conquistar, una mujer que se pierde.
Sí, hay un par de hechos que no encajan: ella no se marchó en el ferry después de verlos cantar juntos en Newport, cuando comprendió que ya lo había perdido, que nunca lo tendría. Y no fue en Newport cuando el público gritó Judas y él no lo creyó, justo en el momento en que pidió tocar más alto que nunca. Pero fue allí, en ese momento, cuando al enchufar la guitarra y cabrear a quienes le escuchaban, cuando se convirtió para siempre en un dios.
jueves, febrero 27, 2025
SOUNDTRACK 286: POPEYE
¿Qué pasa con Gene Hackman?, me pregunté hace unos años. La respuesta me llevó a su retiro: desde 2004 no protagonizaba una película. A los 74 años dijo 'el cine se acabó'. En los ochenta y en los noventa llegó a protagonizar tres o cuatro filmes por año, y su carrera recoge más de cien créditos entre cine y televisión. No hace mucho vi una fotografía suya actual, una de esas imágenes furtivas que alguien roba a un famoso desaparecido cuando se lo cruza por la calle o lo ve a lo lejos saliendo de una tienda. No reconocí al actor: encogido, esquelético, irreconocible... la tristeza de la vejez extrema en el umbral de la línea de meta. Esa tristeza alcanza la brutalidad cuando hoy nos enteramos de que Gene Hackman y su esposa han sido hallados sin vida en su domicilio junto a su mascota también muerta. En el silencio de la soledad, en el desamparo de la enfermedad.
Incluso en sus peores películas él sobresalía con un gesto, con una ironía, una mirada, una pose. Podía ser bruto y encantador, cínico y simpático, entrañable y desagradable. Piensen en otro actor como él, de antes o de ahora; difícil dar con uno igual. Repaso la lista de sus películas y las he visto casi todas. Siempre estaba bien, en algunas sensacional. Algunos de sus personajes lo inmortalizan, le sobreviven hasta la eternidad como hitos de la pantalla; puede que muchos estemos de acuerdo en cuáles. Yo nunca lo olvidaré por su Harry Caul de La conversación; su Anderson de Arde Mississippi, Little Big Daggett de Sin perdón; y, sobre todo, Popeye Doyle de The French Connection.
lunes, febrero 24, 2025
VOLUNE ONE 685: THE LAND WE KNEW THE BEST (CHRIS ECKMAN)
Las emociones que desprende un disco a través de la imagen de su portada no siempre acompañan con su escucha. La obra de Chris Eckman en solitario sí consigue esa sintonía: la música que te sugiere la fotografía principal de sus álbumes cuadra con lo que escuchas: una paz general alterada por algún ajetreo oculto en la distancia, aislamiento, reposo. Coged su última muestra, The land we knew the best (Glitterhouse Records, 2025). La cinemascópica imagen de una cabaña solitaria entre los troncos apilados delante y la profundidad de un bosque que se hunde en un valle guarda un disco de temblorosa belleza, probablemente el mejor de su carrera: un nuevo acto de fe para quien admira a este músico superlativo al que una vez, ya lejos, conocimos en los Walkabouts.
Precioso álbum el de esta tierra que parecemos conocer tan bien. Esa imagen frontal es un paisaje de Eslovenia, donde reside desde hace años Chris, donde se rodea de músicos de la capital para su música más privada, que llega como un susurro y se queda como un escalofrío. Tiene una sabia profundidad este trabajo, emerge con solo escuchar cómo flotan o hierven Genevieve, Buttercup o Laments, con solo dejar que Chris Eckman lo abarque todo con la voz de la experiencia.
Nota: 9/10
jueves, febrero 20, 2025
VOLUME TWO 130: DEACON BLUE
Hace unos años me sorprendí a mí mismo en una discoteca poco acorde con mi edad y mis gustos, aunque había una razón de peso para estar allí: enfrente tenía a los Deacon Blue. Solo con mencionar a esta banda se me enciende una sonrisa; y la nostalgia de aquellos días en los que la música nos acompañaba de otra manera, cuando nos entregábamos a ella de un modo más... puro y emocional. Algunas de sus canciones aún siguen haciéndome cosquillas en la nuca. Acabo de reescuchar su colección de éxitos con temas inéditos Our town, un lanzamiento de hace treinta años, y sigo recreándome en la admiración por este grupo.
Cierto, Deacon Blue no serán recordados entre los más relevantes formaciones de la música británica (no es necesario), pero el éxito que tuvieron al comienzo de su carrera y la modestia y la autenticidad con la que han vivido de la música los hace ejemplares. Cuando aparecieron a mediados de los ochenta aportaron algo de brillo y limpieza a un música en el Reino Unido que se dispersaba en distintas direcciones, algunas erráticas; también se abrazaron a un impulso de controlada épica que hacía músculo con pop, folk y soul. Los primeros álbumes, los fantásticos Raintown y When the world knows your name, los convirtieron en superventas, admiradísimos por el público, bien tratados por la prensa.
Y aunque la banda se separó una temporada en los noventa, volvió a encontrarse para grabar cada cierto tiempo, nada que alcanzase la inocencia prometedora con que había nacido, pero sí trabajos dignos aunque no tuvieran mucho eco y que les permitiesen seguir girando para satisfacción de una audiencia que se deleitaba en los tiempos más jóvenes. Ricky Ross escribió para otros y grabó para sí mismo, siempre acompañado por Lorraine McIntosh. Aquella noche llegaron a mi ciudad, y a mí se me puso la piel de gallina cuando cantaban aquello de "This is my country, and these are my reasons".
domingo, febrero 16, 2025
VOLUME ONE 684: MR. LUCK & MR. DOOM (THE DELINES)
"Miss Doom vivía en un coche y limpiaba casas". "Sentado en el bordillo viendo como se quema nuestra casa". "Lorraine ha vuelto a la ciudad, en un sótano de la carretera". "Nancy y el chulo de Pensacola, ella tenía 16 años cuando empezó bajo sus dominios". "JP y yo huimos juntos una temporada". Así empiezan canciones en el nuevo álbum de The Delines. La literatura cinematográfica de Willy Vlautin y el relato melancólico de Amy Boone arman historias con mujeres que salen de la cárcel, hombres rutinarios, parejas en busca de salidas, obsesiones que conducen a dramas, corazones rotos destinados a tener roto el corazón... Crean una música que respira en noches lluviosas o atardeceres sombríos, entre la soledad y el abandono. Y una banda mayúscula acompaña a Amy y Willy, The Delines.
Mr. Luck & Ms. Doom (Decor, 2025) es hermano mellizo de Colfax, de The Imperial y de The sea drift. Es decir, sus temas y canciones podrían ser intercambiables sin alterar lo más mínimo el sentido y la consistencia que alcanza cada disco. Es tan adictiva su arquitectura que consigue que su música sea impecable y sobrecogedora, que parezca perfecta a veces (Left hook like Frazier, Nancy & The Pensacola pimp. Mr. Luck & Ms. Doom, Don't miss the bus Lorraine). Son este grupo soberbio de Portland mi nuevo reto ilusorio, aquel ante el que algún día me gustaría estar delante para que sus canciones me traguen.
Nota: 9/10
viernes, febrero 14, 2025
GREATEST HITS 355: A COMMON DISASTER (COWBOY JUNKIES)
A este desastre ordinario que cantan los Cowboy Junkies le sienta bien un ambiente como el de esta grabación. Un pequeño escenario apagado, un hilo de confianza que une a la banda con su público. Siempre me gustó el aire acogedor que tienen las cuerdas crujientes de los Timmins. Margo, la veterana a quien mejor sientan las canas, manda en escena como una jefa incuestionable. Parece que el tema va a rebosar de sus bordes, pero nunca va más allá de un maravilloso éxtasis controlado.
jueves, febrero 13, 2025
BONUS TRACK 304: A GHOST IS BORN (WILCO)
Con el disco del huevo, A ghost is born (2004), Wilco dio un paso más adentro en el terreno de la experimentación explorada dos años antes con el celebrado Yankee Hotel Foxtrot. La banda se alejaba más del confort de la esencia americana de sus semillas y se explayaba por ambientes menos confortables, impredecibles, donde alternaba la suavidad con la distorsión, con temas que arrancaban sin que el oyente supiera qué dirección tomarían. Jeff Tweedy, entonces con la cabeza poco estable, entraba en las canciones de puntillas y dejaba que la música fuera dilatándose o erupcionando. Aún faltaban por llegar las guitarras climáticas y nerviosas de Pat Sansone y Nels Cline, pero se estrenaban los inquietantes paisajes que salían de los teclados de Mikael Jorgensen.
Es un disco desconcertante este del huevo, del fantasma naciente. Dos cortes van más allá de los 10 minutos, entran en trance con desigual fortuna, pues uno se permite el capricho de hacer sonar un pitido en distorsión. Otros acabarían convirtiéndose en fijos de los repertorios en vivo, como la beatleiana Hummingbird o la hechizante Handshake drugs. Caerían en el olvido pequeños tesoros como Theologians o Company in my back, que anticipaban aún a distancia las texturas más reconocibles de la banda. Sigo sin agarrarme bien a este álbum, al que veo como el capítulo de transición hacia la etapa más luminosa de Wilco.
lunes, febrero 10, 2025
VOLUME ONE 683: BEAUTIFUL WOMAN (SARAH KLANG)
En momentos de oferta saturada o de indecisión en la elección me lanzo a lo desconocido, por intuición o corazonada. No siempre acierto, pero lo que más me gusta es encontrarme con alegrías imprevistas, con ejemplos de lo anónimo o desconocido con los que no tienes expectativa alguna y te dejan como poco un grato sabor de boca. Ha pasado con Sarah Klang. Sueca de Goteborg, que a la altura del quinto disco almacena en media hora una muy agradable muestra de indie pop (o indie folk, lo que prefieras) en Beautiful woman (2025). Exploración de la mujer en diversas edades, con distintos estados, preocupaciones y aspiraciones, el álbum de Sarah Klang deja sensaciones amistosas y se proyecta con esperanza hacia la música modesta en grandes cantidades que aún está por descubrir y ensalzar.
sábado, febrero 08, 2025
GREATEST HITS 354: IMMACULATE FOOLS (IMMACULATE FOOLS)
Ay, dios, cuánta nostalgia me ha invadido en un minuto.
Este post rescata una canción de mi adolescencia. De haberlo sabido antes, habría ido hoy a un concierto que recuperaría la misma canción para otro apartado de este blog, el de las sacudidas instantáneas.
Me envían una foto, la manda otro buen melómano con el que he coincidido en conciertos. Veo a un deportista retirado de mi ciudad tocando la guitarra junto a Kevin Weatherill y su banda en una sala. Son los Immaculate Fools.
Ah, aquel día en el que descubrí a este grupo en la tele, en los 80. Después compré sus dos primeros vinilos, que aquí siguen. Y más tarde fui a verlos actuar en un gran recinto.
No parecían una banda para triunfar ni para acumular muchos seguidores. Tenían la familiaridad de los músicos del barrio que empiezan a ser conocidos y no sabes cuán lejos llegarán, quizá se estrellen pronto o se evaporen poco después.
Pero había algo de melancolía en su música. O será que ahora la siento, tanto tiempo después, cuando Kevin, que se quedó a vivir en mi tierra, ha vuelto a dar un concierto en la ciudad, que me he perdido.
Parecían tan seguros de sí mismos que dieron su nombre al título de una canción, con la que proclamar con voz en grito que somos unos locos inmaculados.
jueves, febrero 06, 2025
VOLUME ONE 682: HOTEL MORGAN (MORGAN)
En Morgan han confluido hasta ahora el rigor en la factura y la emoción en la puesta en escena: una hechura impecable y un fondo intenso. Atractivo inapelable. La personalidad del grupo se advierte mejor en directo, cuando la limpieza de su música es liberadora. Los tres primeros álbumes no tienen arrugas; el cuarto sí. Hoy hay peros. No son graves.
Hotel Morgan (Del Norte Records, 2024) llega tras un periodo de retiro en la banda madrileña, un tiempo amplio para mirarse a sí mismos y para mirar más allá, descubrir así qué camino seguir a la altura del cuarto disco tras previos trabajos que han cimentado la identidad del conjunto. ¿Avanzamos en línea recta o tomamos algún desvío para alcanzar el destino?
El nuevo álbum no pierde rumbo y no le confunde el horizonte. Distinguimos a Morgan, esta vez equilibrando la elección del inglés y el
castellano en las canciones. Pero algo resbala o no encaja. Se aprecio el empeño en expandir sonido, pero al eco no le encontramos alcance. Leemos en las reseñas comparaciones, alusiones, referencias o parecidos que... no acertamos a advertir. Deleites con los que no concordamos. Hotel Morgan no cala (como sí North o Air), no guarda pecados censurables, solo un trabajo elaborado con cierta sustancia pero enseguida olvidable.
Nota: 6/10
lunes, febrero 03, 2025
VOLUME TWO 129: WARREN HAYNES
Cuando escucho a Warren Haynes, solo, con los Allman Brothers o con Gov't Mule, no puedo evitar proclamar que este músico es grande "porque sí", que es de los mejores instrumentistas con las seis cuerdas que uno puede escuchar entre la crema universal de guitarristas. Porque sí; desde un enfoque técnico encontraría opiniones muy versadas que corroborarían mi impresión, y dejo a ellos que lo expliquen mejor. Me basta escuchar a Warren cada vez que reaparece en sus distintos formatos para afianzar mi escueto (y digamos que poco experto) razonamiento.
Contundente en su discurso musical más encendido, a la vez sutil en los momentos menos impulsivos, Haynes es de esos malabaristas que no lo parecen, un genial guitarrista al que le basta su curriculum como miembro de banda grande o como 'front man' para exhibir y demostrar un magisterio incuestionable. Este otro hijo predilecto de la fértil Carolina del Norte (¡qué musicazos pare este estado!) fue reclutado a finales de los ochenta por Dickey Betts para su banda y poco después para los Allman. Y hace treinta años que dio forma al poderoso trío Gov't Mule, esa demoledora formación con la que el blues y rock se sumergen en los pantanos y salen a flote emitiendo excitantes vapores.
Los Mule me han ido dejando una de cal y otra de arena en su trayectoria, pero Warren Haynes en solitario, que suele tardar en meterse en el estudio entre disco y disco, siempre ha entregado trabajos más estables y regulares intercalados con sus colaboraciones. Así que aprovechamos este breve y directa semblanza de este guitarrista tremendo para incitar a la escucha de su último y estupendo álbum, Million voices whisper.
jueves, enero 30, 2025
miércoles, enero 29, 2025
"HACER CANCIONES, FORMAR UNA BANDA, ES ALGO BUENO PARA EL MUNDO"
Jorge Martí y La Habitación Roja llamaron a mi puerta con motivo del documental In the middle of Norway, la conmovedora confesión del cantante del grupo valenciano sobre cómo transcurre su vida entre Noruega y España, con su familia y su banda, entre el cuidado de personas dependientes y la actividad musical de una formación que cumple 30 años de carrera con seriedad e integridad, sin molestar pero dejándose ver, captando a su alrededor una fiel masa de seguidores que se emocionan con sus canciones abiertas, con historias que, como dice Jorge Martí en esta entrevista, "cuentan lo difícil de manera sencilla". Merece la pena hablar con este hombre, claro y extenso, que dice que esas canciones y los conciertos en los que las tocas "crean comunidad"; que sigue pensando (y yo también lo pienso) que cuando haces canciones o formas una banda en un garaje está haciendo "algo bueno para el mundo, algo bueno para la salud".
Acompañen la lectura, si quieren, con la escucha de su último y estupendo álbum (y ya van 14), Crear.
SOUNDTRACK 285: AQUELLOS INGENUOS, Y TONTOS, MUSICALES
Salvo unas pocas excepciones, no me gustan los musicales de Hollywood, ni del viejo ni del nuevo (los que no son de Hollywood tampoco, véase Emilia Pérez). Ahora que ando completando filmografías de cineastas clásicos, me encuentro en algún capítulo perdido con ese género cinematográfico que en mi juventud, pese al poco agrado, me causaba cierta nostalgia y al que le reconocía su encanto. Pero ya no somos los que éramos, los enfoques han cambiado, los gustos se transforman (a veces sin darnos cuenta), y aquellos viejos musicales que dibujaban un mundo idílico y ñoño hoy nos parecen bromitas ingenuas, vodeviles simplones, argumentos tontos, y sus actores y actrices, con sus esmóquines impecables, el cabello sin desfijar del cráneo después de cada baile arremolinado y su eterna sonrisa de bobalicón son muñecos en coreografías imposibles. El claqué, machacado con la suela de los zapatos, ágil y dinámico, deriva en hartazgo exhibicionista. Prueben a ver alguna de aquellas danzas con Fred Astaire y Ginger Rogers...
viernes, enero 24, 2025
GREATEST HITS 353: MESSAGE IN A BOTTLE (THE POLICE)
Diría que es mi canción favorita de Police. Y lo es por Stewart Copeland. Por eso el baterista protagoniza esta entrada, él solo ante su kit, un diablo de las cajas y los platos poseído por el ritmo electrizante de este tema tan vigoroso. Message in a bottle y su enrevesada y fascinante sección rítmica me dejan sin habla desde el primer día. Creo que Stewart se mete en un laberinto y va tanteando por dónde encontrar la salida sin perder la brújula. El tema va como volando a media altura hasta ganar velocidad y éxtasis, con las baquetas golpeando y saltando en todas partes sin que se le escape la armonía. Aquí tenéis a este mago desde todos los ángulos, maestro de todos.
martes, enero 21, 2025
LA BANDA DE GARTH
El sonido de The Band era el sonido de Garth Hudson. De su órgano salían juegos malabares que daban lujo a la fiesta, emoción a la nostalgia. Ahí estaba, a un lado del escenario ante las teclas o abrazando el acordeón, dando sentido al conjunto, un hilo tal que Charlie Watts. Era el mejor formado, el más discreto, el maestro en quien se confía a ciegas. Y estuvo desde siempre, con Dylan al enchufar las cuerdas, en el sótano de Big Pink, siempre en el grupo cuando ya habían separado caminos. Richard se marcó en 1986, Rick en 1999. Perdimos a Levon en 2012, a Robbie en 2023. Y hoy nos deja Garth Hudson a los 87 años. La magia de un sonido detrás de una gran barba. La Banda ha muerto. Vida eterna a The Band.
domingo, enero 19, 2025
GREATEST HITS 352: BABYLON (DAVID GRAY)
Este álbum, madre mía, qué hermoso álbum. ¿Qué hacíamos en el 98? Veíamos películas como aquella inglesa con varios personajes que se entrecruzaban en los canales y apartamentos de Candem. Allí cantaba David Gray, que bajo el brazo venía con White ladder recién publicado. Babylon lo presentaba, una canción que entonces miraba a la esperanza y hoy rebosa de nostalgia. Lo creíamos irlandés, pero era inglés criado en Gales. Tenía, y tiene, aspecto de buen chico. Y creo que lo es. Sus discos me lo hacen creer, sin fallo. Acaba de publicar Dear life, que no está entre lo mejor, que se me hace largo porque admite el autor que le ha arrastrado un torrente de inspiración y parece no haber sabido descartar. Pero es el duodécimo y se admite no estar siempre a la misma altura. Babylon estaba, y está, en los cielos.
martes, enero 14, 2025
BOOTLEG SERIES 130: FLEETWOOD MAC EN EL CAMBIO DE CICLO
Pocos días antes de que acabase 1974 Fleetwood Mac estaba muy cerca de cambiar una vez más de alineación. Su carrera iba a experimentar su más llamativa transformación, un acceso al territorio pop por el que se había asomado y un abandono de los paisajes de blues rock de los que se iba apartando. El 15 de diciembre la banda se metió en los estudios Record Plant de Sausalito para grabar en una emisión radiofónica, en directo y sin público, un brillante archivo: un concierto con una formación que se consumía, previa a los fichajes de Lindsey Buckingham y Stevie Nicks y en la que contaba las horas el guitarrista Bob Welch.
La edición en disco de aquel documento revela una actuación formidable de esta magnífica y turbulenta banda. Welch se muestra como un instrumentista correoso y profundo, la cada vez más presente Christine McVie desde los teclados aporta un ambiente de extraña sensualidad a temas como Spare me a little of your love y Believe me y el equilibrio rítmico de John McVie y Mick Fleetwood ofrece fascinantes improvisaciones en cortes que se van hasta los diez y once minutos. Los Mac venían de terminar un álbum discreto, Heroes are hard to find, y enseguida se adentrarían en la espiral de éxito, millones, drogas y luchas de egos que los conducirían a la inmortalidad.
domingo, enero 12, 2025
BONUS TRACK 303: MADMAN ACROSS THE WATER (ELTON JOHN)
Conviene no olvidar a nuestros mayores, guardarles el respeto que merecen. Más de medio siglo después de que algunos álbumes fuesen grabados conservan hoy una especie de aura que los sigue embelleciendo, dotados de un sello imperecedero que en nada altera su magnitud. Madman across the water (1971) es uno de esos discos. Y Elton John es ese señor mayor que lo firma y al que hace mucho tiempo admiramos. Pinchen ahora aquella música, su conmovedora orquestación, la intensidad nostálgica de las canciones. Esta obra, mucho antes de que el autor adquiriese imperiales nombramientos honoríficos, llegaba en una época de intensa actividad para Sir Reginald. Un directo, una banda sonora, giras, fama, excesos. Era el quinto álbum, menos de un año después del anterior, menos de un año antes del siguiente. No había descanso, no había altibajos... hasta más tarde. Tiny dancer enamoraba al corazón más pétreo, y Madman... nos devoraba en su inquietante universo. Elton John era ya una asignatura obligada e impartía con maestría.
miércoles, enero 08, 2025
BONUS TRACK 302: ANYTIME TOMORROW (NEAL CASAL)
Hubo una época en la que todos los discos con la bandera Americana (el género, esa corriente identificativa de sonidos y atmósferas procedentes de la mejor tradición folk rock estadounidense) sonaban tan bien como Anytime tomorrow (2000), o como Fade away diamond time (1995). Había muchos de esos álbumes (¿o quizá nos parecía que eran muchos?) que nos congraciaban con un estilo que llegó a parecernos imbatible y al que poco a poco fuimos encontrándole costuras, repeticiones, anodina intrascendencia. Aún queda una energía y una pureza, una huella permanente, en estos discos de Neal Casal. Hoy, cuando él ya no está presente, comprendes por qué fue reclutado por Ryan Adams para The Cardinals o Chris Robinson para prolíficas fabricaciones en cadena o para legar el sonido de ocasionales hermandades: para aportar una sensibilidad que quizá les faltaba a sus jefes y él sabía transmitir con la candidez de su música. Anytime tomorrow no es tan redondo como el trabajo inicial de su discografía en solitario, reproduce esquemas y no es tan propenso al asombro, aunque deja emociones fuertes con esas guitarras de esencia casera, con versos que se deslizan por los placenteros caminos de la alfombra americana.
domingo, enero 05, 2025
BONUS TRACK 301: 100% COLOMBIAN (FUN LOVIN' CRIMINALS)
En su día, situaba este disco por detrás de otros de Huey, Fats y compañía. Hoy que lo recupero, en un impulso por dejarme atrapar por fragancias urbanas y murmuraciones cool, pongo 100% Colombian (1998) en lo alto de la colina musical levantada por los Fun Lovin' Criminals. El groove de su música transmite la elegante amenaza de las mafias de la ciudad: garitos clandestinos, ajustes de cuentas, callejones peligrosos, revólveres en la guantera. El segundo álbum de los Criminals conjuga con estilo una banda sonora urbana sazonada con rock, soul y hip hop. Una fórmula de divertimento elevada a la potencia máxima. No me gustaría encontrarme con el trío en la agitación nocturna de las calles de Nueva York, pero no me perdería uno de sus conciertos, aunque hace ya demasiado tiempo que sus instrumentos están apagados, sin bases, mezclas y ritmos con los que volver a seducir.
BONUS TRACK 300: NEW WORLD ORDER (CURTIS MAYFIELD)
(Llega el cambio de año y llega también, no es nueva, esa sensación de querer soltar amarras y que este barco afronte su deriva hacia destinos inciertos. ¿Seguir navegando o echar el ancla? La respuesta, como dicen, flota o sopla en el viento.)
Cuando en 1996 salió este álbum, su mismo lanzamiento fue el mayor motivo de celebración. Curtis Mayfield lleva seis años paralizado de cuello hacia abajo porque una torre de iluminación le había caído encima en la preparación de un concierto en Brooklyn. El bueno de Curtis, que en la década de los setenta nos había regalado una irresistible colección de bailable soul cubierto de aroma blaxploitation, aún podía cantar, un soplo de vida le permitía dar forma a una canción. El mundo, la vida, cambió para él, y adquirió un nuevo orden al que adaptarse, con el que sobrevivir. Así tituló el último de sus álbumes de estudio, New World Order, el testimonio de su dulzura interpretativa, de la delicada suavidad con la que cantaba. El disco, a ratos alegre e inspirador, a ratos intrascendente, rebajaba la capacidad seductora con la que su autor se expresaba dos décadas atrás. Acabaría convertido en testamento, pues Mayfield, castigado por los daños de su parálisis, nos dejaba tres años después.
lunes, diciembre 30, 2024
ESTOS DISCOS QUE NOS DEJA 2024 ESTÁN MUY BIEN...
... Sí, como cada año guardamos en este blog para la posteridad unas cuantas colecciones con mimo y admiración, música para conservar en el recuerdo y para volver a escuchar cada poco tiempo cuando el cuerpo nos reclama excelencia. Sin orden. Sin cupo cerrado. Todo placer.
Contados álbumes nos han volado la cabeza, pocos nos han llevado al éxtasis, y un buen grupo de trabajos nos deja verdaderamente satisfechos. Del 7 al 8,5 se llena un pesado saco de discos que, según el momento, pueden cambiar de nota sin perder la notable calificación.
Así que atrás queda otro año y se acerca uno nuevo con dudosas perspectivas.
Disfrutamos mucho con Paul Weller, Native Harrow y The Cure.
La pasamos muy bien con Jon Muq y Jeremie Albino.
Con Waxahatchee y Hurray for the Riff Raff.
Y con estas otras chicas, Sarah Jarosz, Norah Jones y Gaby Moreno.
Bravo por Fontaines DC y por David Gilmour.
Por Chuck Prophet & ¿Qiensave? y Nathaniel Rateliff & The Night Sweats.
¡¡¡Feliz nuevo año a tod@s!!!
sábado, diciembre 28, 2024
UN DISCO PARA COMPARTIR CADA DÍA
Algún día, si entre mis inquietudes y necesidades se encuentra la gestión de una red social que nada tenga que ver con este cuaderno, sería algo así como este canal: soundwavesoffwax. Me entero de esto, conozco el deseo de Jula, compartir con quienes le sigan en una red las impresiones que le producen los discos que su padre guardó mientras vivía, unos 10.000 vinilos legados y apretados en estanterías. Escoge uno cada mañana y lo escucha, y lo que piensa y siente, lo que le transmite, lo graba para que los demás sean partícipes. Siente así a su padre vivo, es capaz de acercarse a aquello que él también sentía. Ya digo, quizá algún día, con mucho tiempo por delante y la calma suficiente para dedicarle una hora diaria a un disco, yo también cuente con un canal para compartir mi música, un soplo de la vida.
lunes, diciembre 23, 2024
VOLUME ONE 681: OUR TIME IN THE SUN (JEREMIE ALBINO)
Raro es que la fábrica musical de Dan Auerbach me deje indiferente. Siempre hay algo en sus lanzamientos anuales que seduce por su frescura ambiental o su espíritu retro. Esta temporada hay razones para afianzar la fe (Jon Muq) que compensan cierta falta de sabor (Hermanos Gutiérrez). De la cadena productiva de Easy Eye Sound (un fenómeno que merece estudio en las enciclopedias de música) siguen saliendo nombres para el arraigo y el entusiasmo. Jeremie Albino está en ese grupo y su Our time in the sun (2024) se revela como uno de los trabajos más estimulantes del sello de Auerbach y, por extensión, de este año.
Albino es canadiense de origen filipino. No hay exotismo sanguíneo que se le resista al 50% de los Black Keys. Me pregunto cómo surge la conexión: ¿es Auerbach quien descubre chispazos de talento merecedores de ser apadrinados o son esos talentos anónimos ansiosos de darse a conocer los que se acercan al productor para seducirlo y encontrar su oportunidad? Las mejores apuestas, como la de Jeremie Albino, rebosan calidez en cada tema (deliciosos Lay me let my head y Dinner bell), un eco analógico en su huella sonora que empapa los retazos de soul, country y folk (mezclen las corrientes como deseen) en este álbum fabuloso.
Nota: 8,5/10
SOUNDTRACK 284: SOLO ASESINATOS EN EL EDIFICIO
No nos da horas el día para invertir el tiempo de ocio en distracciones televisivas, y cuando las tenemos las repartimos, aunque de forma espaciada, en el seguimiento de una serie. Muy pocas han caído bajo nuestro radar últimamente, así que destaquemos las buenas sensaciones que nos deja una ficción como Only murders in the building (Solo asesinatos en el edificio), entrañable e inteligente comedia criminal financiada e interpretada por el trío de sus protagonistas: Steve Martin, Selena Gomez y Martin Short.
Tenemos un lujoso edificio de Manhattan, el Arconia, de esos en los que se paga por respirar, un poco pijo, para millonarios retirados. Un crimen sacude a la comunidad y quienes lo investigan son los responsables de un podcast entre los que se encuentran una antigua estrella de televisión y un director teatral. La intriga avanza con giros y sorpresas, ninguna forzada, toma vericuetos impredecibles y crea misterios nuevos complicando la investigación. Gomez, Martin y Short, acompañados de un eficiente elenco de secundarios, conducen la trama con más templanza que excesos para conjugar suspense y humor.
Hay cuatro temporadas de Only murders in the building, y nos ha dado tiempo por ahora a disfrutar de las dos primeras, calentitos en ese acogedor edificio con misterios en cada habitación.
miércoles, diciembre 18, 2024
VOLUME ONE 680: HEAVEN, OR SOMEPLACE AS NICE (JOSH RITTER)
La Liga de los músicos sin mácula, aquella en la que ni siquiera nuestros artistas favoritos entran porque alguna vez han firmado un sonrojante patinazo, tiene plaza para Josh Ritter. Busquen alguna salida de tono, no la encontrarán en su docena de discos. El notable es la nota alrededor de la que giran sus trabajos, desde primerizos ejemplos como Golden age of radio (2001) hasta recientes diamantes como Spectral lines (2023). Poco más de un año después de este álbum, Ritter adopta una actitud igualmente reposada, si cabe más adormecida, como en la calma de un retiro, para servirnos otro buen disco, Heaven, or someplace as nice (2024).
Aunque esta vez a su nuevo álbum se le eche en falta algo de músculo y se le añore un enchufe de corriente eléctrica, Ritter se toma las cosas sin prisas, con canciones de fino trazo y elegante hechura, a las que contribuye en cuatro de sus nueve cortes el guitarrista de jazz Bill Frissell. Es en uno de ellos, Only a river (pieza que Bob Weir ya elevaba en su disco Blue Mountain), donde el disco alcanza su pico de excelencia. Ese cielo del título es quizá, el lugar donde el oyente y el propio Josh parecen sentirse con el murmullo de las cuerdas.
Nota: 7/10
lunes, diciembre 16, 2024
LIVE IN 307: ROD STEWART, A CORUÑA 2024
A propósito de Rod Stewart en mi ciudad, en un buen concierto, con una banda de alto nivel y un carismático artista de primera categoría al frente, me pongo a pensar...
Pocos conciertos me quedan por delante para sorprenderme y entusiasmarte, me temo (será que el historial es largo y la capacidad de asombro más escasa). Un gran recinto, aunque sentado cómodamente en buena posición, no es el mejor escenario para deleitarse con la emoción auténtica de quien interpreta; me falta sudor, aguante, o energía juvenil. Me sobran las luces que salpican la oscuridad desde las pantallas, ese vicio que distrae de la esencia. Uno que iba con la invitación de quien cubre el evento para un medio se pregunta: ¿estamos dispuestos a pagar 80 euros por reposar el cuerpo y hasta 136 por ver en pie a un músico a unos pocos metros? Bueno, el recinto para 8.000 espectadores estaba casi lleno.
En cuanto al concierto de Sir Rod, sabíamos que poco o nada habría de rock tabernario, mucho de versiones bien escogidas (Downtown train y I'd rather go blind en cabeza) y una ejecución profesional para contentar a una audiencia de exigencia media-alta a estas alturas de la vida en el DNI de los asistentes. Blues, soul, pop, disco, rock y un músico al que no le fallan ni las fuerzas ni la garganta. Bien por Rod Stewart, te he visto enfrente, y me doy por satisfecho.
sábado, diciembre 14, 2024
BONUS TRACK 299: PARADISE OUTLAW (PIETA BROWN)
Si a este álbum le acompaña la etiqueta "ayer y siempre" pese a haber visto la luz años después de la andadura de este blog se debe a que en ese momento de alumbramiento, 2014, se nos pasó inadvertido, y tampoco habíamos probado ni una gota de la música de Pieta Brown. Le sienta bien esta misma etiqueta a Paradise Outlaw (qué fantástico título) porque su sigilosa atmósfera no pertenece a tiempos concretos, flota en una nube solitaria sin dirección definida y transmite un excitante placer.
Y quietud, sosiego, desde las suaves acústicas a los pellizcos eléctricos que hacen temblar el hilo metálico de lo cercano y confortable. Este disco de hace diez años era ya el sexto de Pieta Brown, otra de esas vocalistas y compositoras que ha convertido en territorio apacible la red de raíces que se estiran hacia numerosos carriles del folk y la americana. Bo Ramsey, otro discreto artesano de las cuerdas, abrigó a Pieta como productor en este y otros álbumes, y ella, serena intérprete, arropara por Justin Vernon y Amos Lee en tres temas, consigue, aunque tarde, conquistarnos.
miércoles, diciembre 11, 2024
SOUNDTRACK 283: UNA DE FRANK CAPRA
Hoy he visto una película de Frank Capra. Puede que hayan pasado quince o veinte años desde la anterior de sus películas que vi, y han sido más de una veintena. No se trata de juzgarlas esta vez, de ordenarlas de mejor a peor en una lista en la que todas me parecen excelentes (Juan Nadie, Vive como quieras, Un gángster para un milagro, Sucedió una noche, Horizontes perdidos...). O me lo parecieron en su momento. Y, la verdad, la mayoría no quiero volver a verlas para no dar oportunidad a que el día de hoy destroce la belleza de los recuerdos.
Con el filme de Capra que acabo de ver, uno muy antiguo que nunca debió de emitir ninguna televisión y que me encuentro en una plataforma, vuelve a mí aquella sensación de ilusión y expectación que me invadía cuando las cadenas emitían viejas películas de aquellos maestros del cine cuya huella nunca se ha perdido y otros que vinieron después han heredado. Regresa el placer de un pasado juvenil en el que el cine ocupaba mucho tiempo en nuestras vidas, sus historias de fe y esperanza, de buena gente frente a villanos aprovechados. Ficciones que creíamos auténticas, un mundo paralelo en salas de proyección a oscuras.
La mujer milagro, se titula, con Barbara Stanwyck derrochando verborrea entre humanos necesitados de fe. Y Capra, siempre, su maestro detrás de la cámara.
domingo, diciembre 08, 2024
BOOTLEG SERIES 129: LUCINDA EN ABBEY ROAD
Habría que instaurar experimentos (pruebas, juegos, competiciones) como estos: versionar a los músicos más versionados de la historia y que los oyentes aprobasen y suspendiesen, con diferentes notas, a los intérpretes que se atreven a orientar viejas canciones hacia nuevos rumbos. Esto ocurre de siempre, y Lucinda Williams lleva unos años, desde que la salud no le deja rendir al cien por ciento, llenando de versiones de Dylan, los Stones y otros su propio jukebox. El séptimo volumen de esta especial caja musical presenta a la propia autora en los mismísimos estudios de Abbey Road de Londres para revivir (como miles de músicos de todo pelaje en cada rincón del planeta) media docena de canciones de The Beatles.
Así que no cuestionemos a una intérprete veterana de primera categoría por meterse en la piel de algunas de esas canciones que, como a muchos y muchas de su generación (y tantos que vinieron después), forjaron su personalidad y su oficio. Eso es lo que tiene Lucinda Williams Sings The Beatles from Abbey Road (2024), oficio, y respiración rockera, y emoción auténtica. Hacen vibrar, por ejemplo, Yer blues, Don't let me down y While my guitar gently weeps (¡cómo no!) pero enfrían Let it be o Something. Yo le doy un aprobado alto... será que los Beatles y yo no crecimos juntos.
martes, diciembre 03, 2024
BONUS TRACK 298: TIGERLILY (NATALIE MERCHANT)
Esta mujer que nos clava los ojos, entre desafiantes e incisivos, desde la portada de su primer disco viaja en la memoria hasta aquellos primeros años universitarios, cuando aquel álbum de los 10,000 Maniacs acompañaba las tardes en la habitación de la casa de un amigo con pocas ganas de estudiar. El grupo y Natalie Merchant tuvieron después poco peaje por mis horas musicales, pero cuando pidieron permiso para sonar siempre fueron bien recibidos. En 1995 ella dejaba atrás a su banda y sellaba con su nombre Tigerlily, un álbum impoluto, de una limpieza bautismal, elegante en sus hechuras, profundo en su interpretación. San Andreas Fault, Carnival, I may know the word... irradian una plácida serenidad. Motherland, seis años después, era otra gema delicada en la carrera poco ensalzada de una artista que se acomodó en su modestia.
lunes, diciembre 02, 2024
LOS MEJORES ÁLBUMES DE LA HISTORIA
No, no vamos a enumerar los mejores álbumes de la historia. No sabemos cuáles son los mejores, solo los que más nos gustan. Otros foros se dedican cada cierto tiempo a vendernos un listado grande, 500 unidades, categorizado como lo supremo entre lo mejor, la mejor música de la historia, que incluye pop, rock, folk, jazz, blues, rap, electrónica y algún género más.
En septiembre de 2005 compré un número especial de la edición española de la revista Rolling Stone que incluía una lista de "los 500 mejores álbumes de la historia" según el criterio de músicos, creadores, productores, periodistas y responsables de discográficas. En 2023 la misma publicación repitió lista con votos de personas de cargos o condiciones similares; entendemos que no serían las mismas personas que 18 años antes, quizá alguna sí.
La lista cambió, por supuesto, porque en casi dos décadas cambia, entre otras cosas, la forma de consumir la música, así como la importancia temporal o la repercusión de determinados músicos y sus discos. Llama la atención que álbumes previos a 2005 que antes no figuraban entre esos 500 ahora sí aparecen; o que discos que primero estaban en el puesto 38 descienden al 483, del 64 al 489. ¿Tan mal han envejecido, ya no son tan tan buenos ahora?
Vamos a los primeros puestos: uno que antes estaba en el puesto 33 ahora solo baja al 47; en cambio otro buen disco que merecía el puesto 81 ha repuntado dos décadas después hasta el 46. Vaya, el mejor disco de la historia según la última encuesta de esta revista es What's going on de Marvin Gaye, número 6 en 2005. El puesto 2 es el mismo en un año y otro: Pet sounds de los Beach Boys. Y el 3 es Blue de Joni Mitchell, aupado desde el 30 de hace 18 décadas. ¿Cómo se explica esto?
Un par de fluctuaciones más en este juego habitual de las listas que no sirven para nada pero tienen su gracia. Los Beatles tenían cuatro álbumes entre los diez primeros en la lista de 2005, ahora solo uno, que antes era el número 14 (¿qué pasa con los otros extraordinarios discos de los Fab Four?). Bob Dylan tenía dos y el único que ahora tiene sube desde la posición 16. En el top 10 actual solo se mantienen los trabajos de Gaye y los Beach Boys, el resto, como vemos, han subido desde las plazas antes mencionadas o desde la 56, 17, 25, 72 y ¡¡312!! que ocupaban Stevie Wonder, Nirvana, Fleetwood Mac, Prince y Lauryn Hill respectivamente. Y el 1 de antes es ahora el 24.
Por supuesto, ni en una ni en otra lista aparecen aquellos otros buenos discos que alguna vez, y también ahora, nosotros hemos considerado que sí son los mejores álbumes de la historia.
martes, noviembre 26, 2024
VOLUME TWO 128: (TENEMOS UN PROBLEMA CON) NICK Y JOSH

Les damos más de una oportunidad una vez que entran en nuestro territorio, amparada por un disco que en su momento nos gustó mucho y que aún nos gusta o por un par de temas en otro par de álbumes que consideramos más que aprobados, sugerentes. Son más las reprobaciones que los beneplácitos, y aun así, con cada novedad de su carrera, nos prestamos a escuchar su nueva producción con atención y con el deseo esperanzado de que nos convenza, de que digamos por fin que ahora nos agrada este músico, que ha conseguido alcanzarme. Pues nada: los ensalzados álbumes de Nick Cave & The Bad Seeds y Father John Misty (Wild God y Mahashmashana) no nos llegan al aprobado.
Quizá es que tenemos un problema con Nick y Josh que nos impide asumirlos con el juicio despejado, cada uno por sus propias razones, parecidas en definitiva. Por el abrumador dramatismo interpretativo de Cave y sus canciones trascendentes, por la grandilocuencia orquestal de Tillman. Acabamos agotados de la gravedad de uno y de la languidez de otro, en la negrura de sus trajes. Salvemos algún punto a favor, no obstante: Wild God deja un poco de luz entre la maleza para sacudirse la depresión de los anteriores discos; Mahashmashana guarda un par de fogonazos en el repertorio que son alivio frente al tedio. Lejos del aprobado.
domingo, noviembre 24, 2024
VOLUME ONE 679: SMALL CHANGES (MICHAEL KIWANUKA)
Small changes (Polydor, 2024). Pocos cambios. Lo mejor que se puede decir del último disco, el cuarto, de Michael Kikanuka es que apenas hay cambios respecto a los dos inmediatos antecesores. Lo peor que se puede decir es que poco o nada cambia. Es decir: todo bien, pero... No es una contrariedad, es la evidencia de unos rasgos reconocibles, de un ambiente reiterado (repiten Danger Mouse e Inflo en la producción), una identidad que vuelve a funcionar con tanta aprobación como generar el recelo hacia un músico reacio a salirse de su acomodo.
A la altura de este cuarto álbum, Kiwanuka compone un trabajo con sello de fábrica (ese soul folk plácido y caluroso, ese clima contemplativo de su voz distendida o de los coros balsámicos), una fórmula a la que esta vez no acompañan canciones mayúsculas como las que había en Love + Hate (2016) y en Kiwanuka (2019). Su nuevo capítulo, del que se desprende una madurez demasiado conformista, guarda una cuantas piedras preciosas (Small changes, Rebel soul, Follow your dreams) pero ninguna joya para llevarnos al éxtasis.
Nota: 7/10








































