sábado, noviembre 02, 2013

VOLUME ONE 310: REFLEKTOR (ARCADE FIRE)

El peor de sus cuatro discos es este. No es que sea el menos bueno, tampoco es que sea malo. No sé si me explico acertadamente. A Reflektor (Merge, 2013) le ocurre lo que a las obras construidas con un ansia tal por marcar diferencias, dar que hablar y alcanzar el terreno de lo trascendente que a la hora de la verdad, cuando llega el momento de ofrecer y escuchar, el que recibe y atiende se encuentra con que hay demasiada ambición y abundante empalago, mucha altanería y poca humildad. Será que es un grupo de demasiadas personas y no se conforma con la moderación. Así me ha parecido al navegar un par de veces por el nuevo álbum de Arcade Fire.

Sobre todo es muy largo (trece temas en 75 minutos), buena parte de las canciones se hacen también inacabables, empezando por su correcto single, su arranque. Hay cuatro temas realmente buenos (We exist, Natural person, Porno, Afterlife) y lo demás es histriónico o perezoso, según con qué pie se levantara el grupo el día de grabar y mezclar el material. Tiene el disco ritmos marcados, un pop que tanto se baila como se siente tumbado, y un estilo que huye de las comparaciones. Pero las canciones, salvo ese cuarteto selecto, acaban agotando, se llenan de pistas de sonido abiertas a un lucimiento nada modesto. Si quisieron dar que hablar, como creo que pretendieron, por mi parte no tengo más que decir. A otra cosa.

Nota: 5/10

GREATEST HITS 153: CAT PEOPLE (DAVID BOWIE)


En los años ochenta David Bowie aportó un par de estupendas canciones al cine, medio que frecuentó en esa y otras décadas para hacer gala de su facilidad para adaptarse a sugerentes personajes. Una de esas buenas canciones fue Absolute beginners, el épico y nostálgico tema principal del film del mismo título. La otra, esta fenomenal Cat people (putting out fire) para El beso de la pantera, una revisión de La mujer pantera dirigida por Paul Schrader en 1982. Poco recuerdo de aquella película más que ese manso felino que durante aquellos años me parecía la actriz Nastassja Kinski y, por supuesto, esta genialidad turbadora de Bowie.

miércoles, octubre 30, 2013

VOLUME ONE 309: ISRAEL NASH’S RAIN PLANS (ISRAEL NASH GRIPKA)


Algo etéreo y arrebatador emerge de la música que envuelve este álbum, un billete de ida a la evasión y el aislamiento. Sobresaliente propuesta la del chico, Israel Nash Gripka, residente en Texas tras su paso creativo por New York y sus norteños paisajes montañosos. Se dibujan cielos despejados y paisajes abiertos en la imaginación, praderas, silencio, un jinete a lo lejos. Con solo el ambiente, Israel Nash’s rain plans (Loose music, 2013) ya roza el cielo.

Nada nuevo bajo el sol al bajar la aguja, es cierto, pero cuidado, este disco no es uno cualquiera. Reaparece el Neil Young con los Crazy Horse de comienzos de los setenta, cubiertos por un oleaje sonoro que remite a los tapices sosegados de Jonathan Wilson. Israel canta distante, con la voz baja, pero el juego de guitarras que despliega su banda eleva las canciones a alturas de excelente rock psicodelizado y creo a veces que me están tocando versiones honrosas de Like a hurricane o Down by the river. Una gozada.

Nota: 9/10

domingo, octubre 27, 2013

LIVE IN 154: WILD LOU


El miércoles compré en cd uno de sus discos, Magic & loss, uno de los que aún conservo en vinilo. Es un álbum conmovedor, crudo, profundo y hermoso. Se lo dedicaba a dos personas que había perdido. Unos días atrás leía la descripción que de él hacía Rosa Montero, con la mirada en sus ojos, antes de entrevistarlo hace años para un periódico. Y hoy… nada. Un día aquí estamos y al otro ya no somos más que polvo y recuerdo. Lejano, una roca, así parecía aquella noche de verano de 2004 en Santiago. Vino en lugar de Bowie, qué putada. Él estuvo bien, pero el escenario, el Monte do Gozo, no era el idóneo para uno de sus conciertos. Cerró con Sweet Jane y Perfect day, se llevo un merecido aplauso. No estará en mi isla desierta Lou Reed, pero vaya, era más que bueno. Feliz viaje al lado salvaje. 

jueves, octubre 24, 2013

GREATEST HITS 152: NONE OF US ARE FREE (SOLOMON BURKE)


La música perfecta, mejor compartirla. Cuentas que este hombre es tan grande, que está tan gordo, que tiene que cantar sentado, con un traje impecable puesto mientras un ayudante le seca con una toalla el sudor de la cara entre tema y tema. Cuentas que fue padre de 21 hijos y que nos dejó hace poco, poco antes de dar un concierto. Que sus últimos trabajos fueron estupendos. Que se llamaba (que se llama) Solomon Burke, el rey Solomon. Y ves que las canciones animan a mover los hombros sin despegar las manos del volante, a chasquear los dedos, a dejarse mecer con la vista apagada. A recrearte en la belleza. A sentir que la carretera que hay delante y el camino que queda atrás es lo más parecido a la libertad. Esta es una canción perfecta.

miércoles, octubre 23, 2013

SOUNDTRACK 134: EL CINE NO ES UNA FIESTA


Estos tres días de sesiones a 2,90 euros me han devuelto cuatro veces al cine en una semana y me han hecho recuperar y celebrar añejas sensaciones como la de SENTIR una proyección con la sala a rebosar o esperar con paciencia a comprar una entrada en una larga cola de espectadores. Lo de menos ha sido la calidad de las películas (dos buenas, dos malas); lo de más, esa experiencia resucitada, agazapada en el recuerdo de quienes hemos dedicado al cine muchas horas de nuestro crecimiento.

La fiesta del cine, se bautizó la oferta. Y la gente respondió, porque el cine, ir al cine, gusta, vaya si gusta. Pero el cine no es una fiesta, es un negocio (y un arte y todo lo que se quiera discutir) y un entretenimiento. Y entretenerse cuesta. Paga quien lo ofrece y paga quien lo recibe. Y ya sabemos cómo respira el mercado y cómo joden los impuestos. Cuando la entrada vuelva a costar 5 euros los jueves, 6,20 en la sesión golfa y 8,40 en la sesión convencional (creo que no me equivoco mucho en los precios), comprobaremos que el cine es cualquier cosa menos una fiesta como la que ha tenido lugar estos días. Ojalá me equivoque.

viernes, octubre 18, 2013

VOLUME ONE 308: CIELO COLOR BURDEOS (LUIS MORO)



“Enhorabuena. Buen trabajo”. Qué gran recompensa el sonido de estas palabras. Se las dedico a Luis Moro por afinidades, patria y sangre. Y por un buen disco.

La grandeza y el mérito de una obra se encuentran, más que en los resultados finales, en el esfuerzo que requiere ponerla en pie: en los paréntesis que dispersan la intención de unidad, en las distancias que impiden encuentros, en la incompatibilidad de horarios, la acumulación de ideas y pruebas, las tomas definitivas y los descartes, lo que parece que funciona un día y se estropea al siguiente. Todo ello acompañó la gestación de Cielo color Burdeos, un disco detrás del cual hay muchas semanas, meses, más de un año de ese esfuerzo perseverante que nunca es en vano… pese a que el consumo rutinario que en general se le dedica a la música no deje tratar a sus intérpretes como merecen.

Sigo la música de Luis Moro desde sus orígenes, me remonto a mediados de los noventa, cuando el autor coruñés encontró en su guitarra, su voz y su inquietud creativa la materia con la que encender un sueño. En todo este camino ha bebido, y se nota, de muchas jarras de buena música, de corrientes de admiración y orientación. Y su gran mérito es no haber caído nunca en la fácil tendencia a reproducir esas enseñanzas musicales ni ajustarse a los contornos de sus modelos, sino haber tenido muy presente esas referencias para crear una manera propia, un sello o estilo auténticos de rock que le confieren una identidad y un clima distintivos.
En Cielo color Burdeos (Laboratorio azul, 2013) hay una sutil inclinación al perfeccionismo, un reto que no siempre es bueno marcarse porque muchas veces coarta la espontaneidad. Se advierte en el esmero estilístico con que se combinan instrumentos y sonidos (de impecable elaboración, por otra parte), una compenetración que una vez más me conduce, salvando distancias (aunque no muy largas), a los trabajos de producción del gran Joe Henry.

El último disco de Luis Moro empieza en lo alto de una montaña con el tema que le da título, todo un manifiesto de intenciones que encuentra la inspiración en Tom Waits y la expresividad en Nick Cave. Navega después entre mareas relajantes muy bien interpretadas (Santa María, Marianne) y se agita con una vigorosa marejada (Judith Mishima & Alex Lafontaine). Una lástima que desde las alturas en las que despega el disco caiga a la llanura pacífica por la que discurren los dos últimos cortes, dos piezas aún más íntimas y más bien insatisfactorias. En apenas media hora el músico de A Coruña, eso sí, demuestra que no necesita mirar ni al pasado ni a los maestros que le mantienen con aliento y resistencia en su carrera. Le queda aún gasolina que quemar y apuesto a que en el camino cubrirá etapas tan estimulantes como este cielo al que dar un trago de Burdeos.

Nota: 7,5/10

miércoles, octubre 16, 2013

VOLUME ONE 307: LIGHTNING BOLT (PEARL JAM)


Esta es la mejor noticia musical del año. Sabía que volverían, que después de aquella despedida en Lisboa y del reencuentro en medio de ninguna parte en la Isla de Wight habría un nuevo estudio en el que detenerse, nuevas canciones con las que crecer. Pearl Jam y yo seguimos caminando de la mano, compartiendo arrugas y tragos de rock and roll en la sangre. We are still alive!

Sí, lo reconozco, un poco viejo me sentí al escuchar por primera vez la furia que nunca han perdido. (O, ¿será que la juventud nos abandona deprisa?) Admito que no me gustaron los adelantos, que albergué dudas y augurios decepcionantes que lejos de dejarme indiferente me fastidiaban. Rectifico ahora, después de las tres escuchas de rigor que merece un disco en el que te vuelcas durante un par de días y al que dedicas todo el mimo que sus autores merecen. Lightning bolt (Monkeywrench, 2013) es un muy buen disco, no es la leche, no es la hostia… pero dios, qué bien sienta escuchar a Pearl Jam.
Tampoco queremos un nuevo Ten, el trono lo conservará hasta la eternidad y tan contentos, ¿verdad? Y superar Backspacer no era tarea complicada. Así que esa misión la han cumplido sin mucho esfuerzo. El nuevo álbum enciende a una banda adulta sin rastro alguno de cansancio, heredera aún del arrojo juvenil con el que irrumpieron hace más de veinte años, con los cabellos grasientos, en los huesos y arrojándose sobre el público. Ahora padres y mejor alimentados, Mike, Matt, Stone, Jeff y Eddie sientan cátedra desde el escenario. Así se envejece con dignidad y la cabeza alta, vienen a enseñarnos. Y una docena de buenas canciones.

¿Atractivos? No pocos: un arranque electrizante (Getaway, Mind your manners), pasajes calmados en atmósferas brumosas (Pendulum), riffs con personalidad (My father’s song), punteos justos y eficientes (Sirens, Infallible), el dúo rítmico contundente (Lightning bolt), y un Eddie entrañable (Sleeping by myself) e imponente (Let the records play). Sí, cada vez que lo escucho me gusta más. Y ya me apunto a la próxima visita que nos hagan o que le hagamos. We are still alive ye ye ye ye yeeeeeeeh!

Nota: 8/10

sábado, octubre 12, 2013

BONUS TRACK 121: LEONA NAESS (LEONA NAESS)


Unos cuantos años después me tropiezo con esta inglesa misteriosa por caprichos del azar. Allá por el cambio de siglo la encontré en un videoclip de esos con la solista en vestido de andar por casa y los tirantes a medio caer por la habitación de un motel y con una canción pop de esas que encajan tan bien en el arranque amable de una comedia americana. Allí se quedó la chica. Ahora me entero de que solo cuatro discos llegó a publicar desde entonces, el último hace ya cinco años. Este es el tercero, Leona Naess (2003), grabado en L.A., el más interesante por cuenta de quien la respalda: Ethan Johns (Ryan Adams, Tom Jones, Laura Marling, el último de McCartney) con las baquetas y en la sutil y hogareña producción. La música tiene poco rastro de lo que denotaba aquella despreocupada canción primeriza del vídeo, es más consistente y atractiva. A la chica se la ve con más kilómetros en la mochila y afonías en el escenario, enamorada y en camino hacia la felicidad. Un bonito reencuentro.

martes, octubre 08, 2013

LIVE IN 153: PRE ARCADE, POST MONSTERS


Me han entrado por el lado malo, lo reconozco, y quizá merezcan un aprecio mayor. Me refiero a Of Monsters and Men, de los que he leído comparaciones con Arcade Fire. “Los Arcade Fire islandeses”, rezan titulares de críticas elogiosas con ‘indie folk’ o ‘chamber pop’ como etiquetas para la orientación o el postureo. Los tenía ahí guardados para escuchar, atraído por la cubierta familiar de su disco My head is an animal, y desde hace unos días por un tema que acompaña el trailer de una comedia prometedora. Y me han caído mal. ¿Por qué? Porque en sus canciones caen en el vicio machacón de Mumford & Sons con su segundo álbum: un arranque manso y acústico, voces amables de chica y chico, intensidad creciente, coros encadenados y grandilocuencia en el éxtasis. Un poquito más contenido que los Mumford, pero acabado el disco me siento saturado.
A propósito… Arcade Fire ya tienen disco, Reflektor, listo para venderse a finales de mes. El adelanto atrapa, es eficaz, aunque su excesiva duración, preveo, puede lastrar el tema después de un par de escuchas y quizá todo el disco, que al parecer va a ser doble. Cuando aparecieron los canadienses con Funeral eran incomparables, ahora ya tienen el estatus de servir de modelo a quienes vienen después. Es un buen grupo, tiene personalidad y un talento un tanto crecido, arrogante, pero no son para tanto.

lunes, octubre 07, 2013

VOLUME ONE 306: WARP & WEFT (LAURA VEIRS)


Hace diez años (nada menos) me cautivó su acústica dibujada junto a las vías del tren en la portada de su tercer álbum y no he dejado de seguir a cierta distancia su frágil voz de perenne adolescente y los climas bucólicos de su música. Se había extraviado un poco con trabajos discretos, pero un embarazo la ha alumbrado para firmar un sensacional último disco, Warp & Weft (Raven Marching Band, 2013). Produce Tucker Martine, su marido, y a este hombre lo vengo marcando desde hace un tiempo por su fértil conexión con otras señoritas (Tift Merritt, Beth Orton). Laura Veirs renace erguida y segura con un repertorio excelente, bien respaldada (Brian Blade, Neko Case, Rob Burger, personal de My Morning Jacket) e iluminada en la rúbrica de canciones de lustroso pulido (Sun song, That Alice, White Cherry) que mejoran el disco a medida que transcurre.

Nota: 8/10

domingo, octubre 06, 2013

SOUNDTRACK 133: GRAVITY



Ese íntimo brebaje de ilusiones que es el cine nos ofrece a veces, muy pocas, un trago de refresco único, de un sabor nunca antes probado y que se antoja fascinante. Extraordinario. Gravity, asombrosa obra del mexicano Alfonso Cuarón, es una película y una experiencia extraordinarias.

A veces el cine, muy pocas veces, penetra en el cuerpo y la mente del espectador, en nosotros mismos, que nos sentimos transportados al núcleo de un relato o al éxtasis de una emoción, que traspasamos la pantalla (o las imágenes que en ella se suceden se incrustan en nosotros) para vivir y sentir más allá de nuestro alcance. Gravity entra en nosotros, que gravitamos en el espacio a la deriva como sus personajes.

Se pasa mal, se llora, se emociona, se disfruta. La vida. Y sale uno pleno y satisfecho por los regalos milagrosos que el cine, pocas veces, nos dedica.

jueves, octubre 03, 2013

LIVE IN 152: JUKEBOX


Una remesa más de música nueva digerida con atención antes de cumplir con los sugerentes lanzamientos del último tramo del año. Discos que he despachado con dedicación pero que merecieron una tibia acogida. Decentes trabajos unos, decepciones otros. Tres líneas, poco más que decir.

-Franz Ferdinand / Right thoughts, right words, right action: Lo equivocado es el resultado, sin nada chisposo que celebrar. El ánimo con el que empieza pronto se evapora y los temas se hacen banales y olvidables. El regreso no tiene nada de triunfal, sino de discreto. 5/10
-Mazzy Star / Seasons of your day: Una vuelta que se hizo esperar más, 17 años. Hope Sandoval levita aún en una atmósfera irreal y acaricia con su voz de ninfa canciones narcotizadas. Sutiles guitarras metálicas adornan unos pocos temas lindos. 6/10

-Placebo / Loud like love: Poco me han seducidos estos chavales a los que los singles, eso sí, les funcionan. En su octavo disco los trabajan con más madurez, sin buscar tanto el impacto directo. Hay consistencia en el conjunto, pero no abandona la insipidez. 5/10

-Elton John / The diving board: Lleva años sin interesarme y de nuevo a las órdenes de T-Bone Burnett, que le ha convencido para hacer caja, palpa su piano hasta la extenuación por un álbum plomizo sin atisbo alguno de las genialidades que hace mucho tiempo compuso. 3/10

-Elvis Costello & The Roots / Wise up ghost and other songs: Oírlo cantar me enfada, pues sigue haciéndolo mal de campeonato. Con el formato con The Roots y más variedad étnica y musical por compañía, se toleran mejor ritmos y canciones y la voz pasa desapercibida. 6/10

-Kings of Leon / Mechanical bull: A la chita callando suman ya seis álbumes los hermanos de Nashville, ahora revisando a ráfagas el primoroso rock enfangado de sus dos primeras entregas. Con más limpieza en la producción, pero bien hecho, más allá de cuerpos y rostros bonitos. 7/10

-Goldfrapp / Tales of us: Alison me embriaga de vez en cuando con la sutileza de sus voces y ambientes, aunque sigo sin hincarle bien el diente al grupo. No lo hago con este álbum, demasiado distante, crepuscular y cubierto de velos que lo oscurecen. 3/10
-Mark Lanegan / Imitations: Segunda entrega de versiones de Lanegan, muy inferior a la primera. Se le da por algún standard americano y por interpretaciones de crooner empapadas en hipnótica pero pesada música. Su voz no encaja en más de un corte. Patinazo. 5/10

domingo, septiembre 29, 2013

VOLUME ONE 305: DREAM RIVER (BILL CALLAHAN)


Me dura varios días el asombro y el placer. Se lo debo a Bill Callahan y a su Dream river (Drag City, 2013). Un discazo colosal.
Ojo, no es fácil sintonizar de inmediato con su atmósfera. Por el tono aletargado de la voz, las palabras arrastradas que parecen recitadas y no cantadas, el aire adormecido en el que se suspende la música. Donde Nick Cave pone la furia incluso cuando descansa, Bill Callahan se lo toma con parsimonia. Yo conecto entre la segunda y la tercera escucha. Entonces es cuando me dejo llevar, sumergido en el remolino tranquilo y enigmático por el que fluye su música climática. La riqueza de detalles instrumentales (congas, flautas, percusión, cuerdas malabares) va descubriendo capas prodigiosas de música y dibujando canciones extraordinarias (Spring, Ride my arrow, Summer painter). Dream river me anima a consagrar a Callahan, a recuperar su fértil obra anterior con Smog. Y a celebrar su solemne genialidad.

(Willard, ¿le darás otra oportunidad?)

Nota: 9/10

miércoles, septiembre 25, 2013

VOLUME ONE 304: FROM HERE TO NOW TO YOU (JACK JOHNSON)


A tipos majos y músicos valiosos como Jack Johnson (diría lo mismo de Josh Rouse, JJ Cale o Terry Callier) no les pedimos que cambien demasiado, más bien que sean fieles a sí mismos. Lo que hacen, lo hacen bien, corren riesgos mínimos y no tropiezan, se ciñen a un estilo que los identifica y consolida. Mientras que de otros que no se desmarcan una gota de su fórmula me canso pronto, me ocurre que de Jack Johnson no me harto pese a que me vuelva a ofrecer más de lo mismo. Porque From here to now to you (Brushfire Records, 2013) es una muestra más de lo agradable que suena esa música cercana y amistosa del surfista hawaiano.

De nuevo las canciones nacen de la misma playa, al cobijo de las palmeras después de una sesión de surf, dejando que el día se agote y la madrugada acoja las últimas notas, una nueva grabación con guitarras acústicas y percusión reconfortante. Los temas son sencillos, frescos, bonitos, acarician el oído. No puede fallar, en absoluto, un álbum que empiece así…

“Te conseguí, conseguí todo, te he conseguido. No necesito nada más que a ti. Conseguí todo, te he conseguido”

… no se me ocurre nada mejor que dedicarte, nena, jiji.

Nota: 7/10

martes, septiembre 24, 2013

GREATEST HITS 151: OH! NO NOT MY BABY (ROD STEWART)


Rod se apunta a las rarezas. Aparcado su serial de standards americanos, recuperado para la composición de nuevas canciones y alentado por su jugosa y prometedora autobiografía (‘negro’ mediante), acaba de lanzar un doble álbum de extrañezas (no todas) donde aparece una versión primeriza, con la letra diferente, de la maravillosa Maggie May. Yo me quedo con esta otra delicia, un éxito de la factoría de Carole King y Gerry Goffin para el que travieso Stewart posó así de hortera en un lejano y entrañable video clip.

LA CIMA DEL MUNDO



Un día en la vida, al menos, te sientes atrapado entre las montañas, tragado por la insignificancia, bendecido por la naturaleza. Yo estuve allí, dices, y nada te lo va a quitar. Apagas el motor en una curva, gritas en el silencio sin que nadie te oiga, te sientes en la cima del mundo, al alcance del cielo si levantas las manos.

sábado, septiembre 14, 2013

VOLUME ONE 303: AM (ARCTIC MONKEYS)


El presentimiento se cumplió: este es un muy buen disco. Dejémoslo así. Pasado el tiempo y llegados al quinto disco, apruebo a los Arctic Monkeys. No les hallé nada para celebrar en los primeros álbumes, tampoco al girarse con discreción hacia el stoner al firmar el tercero. El single de AM (Emi, 2013), Do I wanna know?, destapó una esencia turbia y atractiva y a continuación, tras esa bruma climática, zas, un notable en el expediente.

El disco, y ahora el grupo, me remite a The Black Keys con El camino. Directos al meollo, sin rodeos, con gancho y unos coros que crean adicción (puede que sobren en alguna canción). El segundo, tercer y cuarto tema se desatan, se acomodan en ese stoner tibio y desahogado que recrudece al grupo. Flojea la cosa con el quinto y sexto cortes, prescindibles. Se enternece con el séptimo. Y desde el octavo hasta el final ahí tenemos un recta final brillante, más sutil, más sobrada. No sé si aún son críos. No lo parecen. Y en directo este disco tiene que flipar.

Nota: 8/10

VOLUME ONE 302: SONGS FOR MARY (CLEM SNIDE)



Eef Barzelay me conmueve. En la delicada manera de navegar por sus canciones y penetrar en las letras y las historias se distingue la virtud loable y auténtica de un músico que interpreta con letras mayúsculas. Hay una nostalgia suspendida que protege la superficie de la música de Clem Snide, que la hace íntima. Se encuentra también en las canciones de Songs for Mary (2013), una extraña propuesta surgida de la recopilación de canciones personalizadas que pidió el músico a sus fans para que él luego las interpretase. Le llegaron 150 y escogió 10, editadas en un álbum sin sello que parece más de su cosecha en solitario que del grupo. El resultado es irregular, aunque elogiable. Se acerca a un compendio de temas y argumentos herméticos, confesionales, tristes, pero que esconden una belleza crepuscular sencilla de matizar.

En Eef advierto además, y me entusiasma, una íntima expresividad en el sonido de las guitarras que acompañan a las letras, la habilidad para dar con la nota, el sonido y el lamento precisos que requiere cada palabra. Ocurre en este último trabajo, inferior a los anteriores pero de todos modos recomendable.

Nota: 6/10

miércoles, septiembre 11, 2013

VOLUME TWO 63: SHERYL CROW



Un pequeño tributo a Sheryl, por cariño lejano y añoranza. Acaba de grabar disco, el décimo, Feels like home. Es flojo, un par de temas al menos lo levantan hacia el final. Pero es poca cosa.

Veo a Sheryl Crow siempre cómoda en lo que hace, convencida de sus apetencias y apuestas… al margen de la impresión que cause, del sabor que me deje. Sus buenas amistades no la han hecho desvariar ni echarse a perder. Pero la línea de su carrera va subiendo y bajando en la montaña rusa de mis preferencias rockeras: fenomenal en Tuesday night music club y The Globe sessions, discreta en C’mon C’mon, anodina en Detours, de nuevo estupenda con 100 miles from Memphis, ahora plana con su último trabajo, más castizo y de aires country.

Pero ahí está, no le falla la voz ni la belleza. Cuántas voces sin personalidad de contemporáneas y sucesoras se apagan y olvidan, cuántos rostros se han marchitado. Uno de sus grandes temas para recordarla en sus mejores momentos, allá por el 99 en Detroit.

domingo, septiembre 08, 2013

VOLUME ONE 301: THE WORSE THINGS GET, THE HARDER I FIGHT, THE HARDER I FIGHT, THE MORE I LOVE YOU (NEKO CASE)



El día en que Neko Case cumple 43 años yo le regalo la escucha de su último disco. Por partida doble. Y pasaré por caja. “Cuanto peor se ponen las cosas, más duro lucho, cuanto más duro lucho, más te quiero” (Anti-, 2013)… no puede encerrar nada malo semejante título, desde luego que no. Me gusta mucho esta mujer, no le patina ninguno de sus siete álbumes. El séptimo la mantiene imponente, la voz firme y alta, el eco largo y profundo de Neko.

Se disfrutan sus extravagancias: un tema a capella con leve compañía vocal en el que manda a un tipo ‘que se aleje de ella de una puta vez’, otro corte que parece cantado desde el interior de un submarino, una versión somnífera de Nico. Son un lujo la jugosa variedad de guitarras e instrumentos de viento encajados con sutileza y maestría. Y se celebra que por el estudio pasaran sus amigos de Calexico para dejar su marca reconocible en un buen puñado de canciones. De ellas me acabo quedando con un par de maravillas que engrandecen este disco: Calling cards y City swans. Bravo.

Nota: 8/10

miércoles, septiembre 04, 2013

BOOTLEG SERIES 30: ANOTHER SELF PORTRAIT, 1969-1971 (BOB DYLAN)



Los dylanófilos nos entregamos a la práctica de nuestra religión, de un modo que no dedicaríamos a cualquier otro músico, cuando nos caen del cielo renovadas oraciones. En 2013 hay más, nuevas selecciones de un filón inagotable. El volumen décimo de las series oficiales de bootlegs rescata los tres años que van incluidos entre 1969 a 1971 en los que Dylan rompió con su productor, se agazapó en Woodstock, flirteó con el country, cambió el timbre de voz al cantar y grabó un disco extraño, una broma de sutil cinismo titulada Self portrait.

El doble cd Another self portrait (un cuádruple de lujo se escapa de los bolsillos modestos) reúne temas inéditos descartados en aquel disco y en New morning, versiones alternativas sin sonorizar debidamente de sus álbumes de aquella época, demos de piezas más antiguas y un par de cortes en directo de la actuación en la isla de Wight con The Band. Son rarezas que nos fascinan, ya digo, material extra regalado que escudriñamos como arqueólogos como no haríamos en el de casi ningún otro gran músico. Así jugamos a escarbar en la impenetrable creatividad de nuestro Bob, a intuir lo que pasaba por su mente.
No es cuestión de comparar este Bootleg Series con los nueve anteriores, todos contienen sabrosísimo repertorio y no todos sentimos debilidad por la misma etapa dylaniana. En Another self portrait hay algún corte en los que canta verdaderamente mal o que está mal grabado. Entre los inéditos destaca Tattle O’Day y Working on a guru. Entre las versiones alternativas son tan buenas como las originales las de Alberta, If not for you, Copper Kettle y Days of 49. Larga vida.

GREATEST HITS 150: LET IT RAIN (BADLY DRAWN BOY)


El 'chico mal dibujado' suele trazar en sus libretas rasgos bien derechos, unas bonitas acuarelas. Sus discos, de difícil inclinación dentro del cambiante y caprichoso espectro del pop, contienen muestras de ello. Dos o tres magníficos temas sobresalen en cada uno. El año pasado le puso música a una película de esas que ya no se estrenan en una sala de cine como dios manda: Being Flynn, la adaptación de una novela autobiográfica sobre refugios para 'sin techo' y lazos familiares perdidos. Un duro pero esperanzador relato, con Robert De Niro y Paul Dano encabezando el reparto. Los créditos finales arrastran esta hermosa canción que Badly Drawn Boy desliza en sus labios junto a Angie Pollock. El montaje visual de cielos, mares y aves reclama el frescor de la lluvia. Let it rain.

sábado, agosto 31, 2013

BONUS TRACK 120: I WANT YOU (MARVIN GAYE)



Este disco se palpa y observa en cubierta de vinilo. Está claro. Esa portada… una gozada recrearse en sus detalles, trucos, guiños y ambientes encerrados en ese tugurio de madera atiborrado de negros sudorosos bailando y cantando por invitación de Marvin Gaye. Eddie Barnes, autor de la ilustración, creó otra parecida para el grupo funk Faith Hope & Charity un par de años después que es otra maravilla.

Ooh yeah. Hoy en día el fraseo de Marvin y la música apetitosa que lo envolvía siguen seduciendo corazones frágiles y describiendo atmósferas. Yo veo unas veces los amaneceres brumosos de una metrópoli y otras las entrañas excitantes del vicio. El tío levantaba una ceja y ya tenía a la negra encima de su cintura desbocada. Se escuchan jadeos, susurros, roces y gemidos preorgásmicos en los surcos de I want you (1976). No es el mejor álbum de Marvin Gaye, las cumbres ya las había escalado unos años antes, pero se hace querer. Y qué portada.

domingo, agosto 25, 2013

SOUNDTRACK 132: HOUSE OF CARDS



El mal. La villanía. La ruindad. Todo ello representa Frank Underwood, movido por el poder, la codicia y la manipulación sin límites. El valor de una serie de televisión, o de una película, se eleva muchas veces por la fuerza de su villano. Con Frank Underwood no surgen las ambigüedades morales que suscita Dexter Morgan, por ejemplo. Frank es un hijo de puta descomunal. Por eso, y por muchas virtudes, House of Cards, la cara despreciable de El ala Oeste de la Casa Blanca, es una serie magnífica. Anímense a verla, a disfrutar con los mezquinos ardides de Frank Underwood.
Sí, unas cuantas virtudes. Sobrios y excelentes actores (atención al gélido secuaz que interpreta Michael Kelly, al pobre tipo al que da vida Corey Stoll y a Robin Wright, encantadora pérfida). Su plantel de directores (James Foley, Carl Franklin, Allen Coulter, Joel Schumacher, David Fincher, uno de los productores de la serie). Su intrigante trama y su crudo reflejo en la triste realidad de nuestros dirigentes y gobiernos. Y un tremendo Kevin Spacey transformado en un desalmado cabrón con ambiciones desmedidas en las más altas esferas del poder, capaz de destrozar todo y a todos quienes se pongan por delante.

miércoles, agosto 21, 2013

OHIO PLAYERS’ SEXY COVERS



Imágenes como estas invitan como mínimo a entrar en la música que ilustran. Decorar una habitación con estas portadas incita a la piromanía sexual. He tenido vinilos como estos en las manos de paso por tiendas de segunda mano, los cuerpos deslizantes de las modelos haciendo temblar el cartón de las dos cubiertas. La música, en realidad, es lo de menos.
El extenso catálogo de música funk americana descubre portadas de un alto contenido sexual de lo más fascinante. Los Ohio Players sabían en los 70 cómo hacer babear a los negros adolescentes y atraer oyentes con la exuberancia erótica de sus chicas de cubierta y sus escuetos y explícitos títulos (Pleasure, Ecstasy, Climax, Fire, Honey, Angel). Cierto, estos discos merecerían un cajón secreto en nuestros desvanes. Historias macabras con aire de leyenda rodean algunas sesiones fotográficas y fragmentos de canciones.
Una veintena de músicos pasó por la formación desde finales de los sesenta y unos pocos singles (Love rollercoaster a la cabeza) vencieron a la caducidad. Pero lo que queda es la imagen ardorosa de las chicas de los Ohio Players. Las canciones, con el paso de los años blandas y simplonas bajo una capa de sensualidad artificial, son presas del cruel olvido.

lunes, agosto 19, 2013

VOLUME ONE 300: DEVIL IN ME (NATALIE DUNCAN)



¡La madre que parió este disco! Si su nombre no figurase en los créditos me habría pasado inadvertido como tantos a lo largo de un año, pero Joe Henry lleva la batuta del sonido y encaja con su exactitud y distinción habituales las emociones internas que surgen de las voces y los instrumentos. Así que le debo obligada atención. Me preguntó cómo ella y él dieron el uno con el otro. Natalie Duncan es una veinteañera de Croydon criada en Nottingham, dueña de una voz vibrante y profunda que exprime con intensidad y que acompaña de una exquisita y exigente formación pianística. Ahí se acerca su música más a Alicia Keys que a Amy Winehouse. Tampoco hace falta llamarse Adele o morir pronto dejando un podrido cadáver para transformarse en icono en Inglaterra.

Y Devil in me (Verve, 2012) fue uno de los mejores trabajos del año pasado. Se me escapó y no entró en la lista de escogidos porque, vaya, llegué a él un poco tarde. Expertos músicos arropan a la chica y un sonido que cabalga entre el soul y el R&B con naturalidad viste un disco excelente. A la edición extendida le sobran los tres últimos temas añadidos, pero la original se beneficia de preciosos cortes como Sky is falling, Find me a home o Because so sweet. Inesperada asociación, festejado descubrimiento.

Nota: 8/10

jueves, agosto 15, 2013

BONUS TRACK 119: TRANSFIGURATION OF VINCENT (M WARD)



“Este álbum fue diseñado para mantener viva la pérdida y detrás de mí”. Así se explicaba Matt en 2003. ¿Cómo lidiaba con la pérdida? En su caso, finalizando un disco, Transfiguration of Vincent, y dedicándoselo a “tú ya sabes quién”. Conocí a M Ward antes de que tocase con Norah Jones y fuese el Him de She & Him junto a Zooey Dechanel, pero este trabajo, el segundo de su producción, cae ahora en mis manos con el mismo frescor que sus anteriores obras.

Es que me gusta demasiado este hombre, el tacto relajante con que rasguea la guitarra y los climas plácidos que brotan de sus acordes, su voz calmosa y algunos efectos extravagantes. En …Vincent le ayudan colegas como Jason Lytle o Howe Gelb, se permite algunas excentricidades guitarrísticas y moldea el Let’s dance de Bowie hasta hacerla irreconocible. Los discos que siguieron a este lo reafirman como lo que es, lo que me parece: un discreto genio callado.

martes, agosto 13, 2013

BOOTLEG SERIES 29: LOU BOND


De excursión por los blogs se tropieza uno con tesoros musicales olvidados, rarezas que la escasa difusión, la carga del tiempo y el paso veloz de las tendencias esconden lejos de nuestro alcance. Otro ejemplo es este disco hermoso que ilustra el rostro recio bajo la sombra de una visera de este hombre que camina a solas por una calle, guitarra acústica al hombro, al calor de un día soleado. Lou Bond solo grabó este álbum en su carrera. Fue en 1974, aunque su contenido se reeditó hace tres años. No le acompañó la suerte mientras compuso y cantó para Chess y Stax años antes, un par de singles suyos nada más fueron prácticamente ignorados. Bajo el sello de una filial de Stax encontró el impulso para firmar Lou Bond con siete temas propios y ajenos.

Su historia remite en parte a la de Rodriguez (sobre el que ahora leo algunas críticas de quienes censuran los hallazgos del pasado elogiados en el presente). En su único disco Bond suena elegante y cristalino. Es fácil acordarse de Richie Havens o Terry Callier, de un folk-soul suave y atmosférico. Su voz, bien acompañada por evocadores arreglos de cuerda, se estremece con tal finura y sensibilidad en algún momento que consigue sobrecogernos.

domingo, agosto 11, 2013

30 AÑOS NO SON NADA



Esta fue nuestra manera de celebrarlo.

Con un atardecer que nos enmudece a orillas del Cantábrico (la imagen no hace justicia al momento real). Un paseo perfecto por las calles ondulantes de Comillas. El mar cálido y la arena infinita. La lluvia incesante sobre el rumor del puerto. Las vistas a los pies del palacio. Un sendero hacia la cascada donde el agua nos roba las palabras. La naturaleza a nuestro alcance y la pureza de los animales salvajes. Las casas escondidas que la costa asturiana le robó a las islas griegas. La carretera abierta. Un poco de música para sentirse vivos. La noche sobre el silencio del embalse. Los saltos en la piscina. Los amigos que tienes, los amores que encuentras. La alegría en tu cara por una fiesta sorpresa aunque vomites a las once y cuarto. Estás en la mejor edad. Un placer ser testigo de ello.

sábado, agosto 03, 2013

VOLUME ONE 299: THERE'S A MAN WITH A GUN OVER THERE (NIÑO Y PISTOLA)


Me sabe a gloria ahora. Porque me recreo en el convencimiento de que hay música y emociones que despierta que nunca se pierden. Y porque me lo ha recomendado Dufresne, quien me los dio a conocer hace un par de años y a él también le ha gustado mucho su último trabajo. Salió hace unos meses… es lo que pasa cuando no estás al corriente como debieras del buen rock and roll que se hace en España. En Galicia, tan tan cerca. El disco de este año de Niño y Pistola es magnífico.

Los diez cortes de There’s a man with a gun over there (Ernie, 2013) (ese glorioso verso de For what’s is worth) componen un álbum de concepto. No los separa ninguna pausa, tan solo el salto que da la historia que cuenta entre el quinto y el sexto corte. La inspiración es un suceso real ocurrido en USA a mitad del siglo pasado, pero hoy en día podría ocurrir en cualquier parte del planeta… ya sabemos por qué… Un trabajador compra un arma y mata a su maltratador jefe. Da con sus huesos en la cárcel y diez años más tarde regresa a un hogar sin alma y sale en busca de su pasado.

Y la música, madre mía, el riego sanguíneo que da vida al grupo vigués es nuestra madre naturaleza. Escuchadlo, es asignatura obligatoria. Podría escribir sin parar (con el soberbio Zuma de fondo), pero dejo que hablen ellos mejor que yo:

"Ninguna de las canciones que hemos hecho habría existido nunca sin Stephen Stills, o sin Neil Young, Robbie Robertson, George Harrison, Sandy Denny, Grace Slick, Ray Manzarek, Bob Dylan, Joni Mitchell y un largo etcétera; y todos ellos están presentes en cada minuto de nuestra música. Este LP es nuestro humilde tributo a todos ellos y sobre todo al legado que nos han dejado.  (...) A todos ellos y a todos vosotros está dedicado este disco"

Nota: 9/10

jueves, agosto 01, 2013

GREATEST HITS 149: BETTE DAVIS EYES (KIM CARNES)



Volvemos a los días de los casetes, qué tiempos ingenuos y perdidos. Alguna de aquellas cintas grabadas que guardábamos en el coche contenía esta canción, todavía sensual y atrayente treinta años después. Vaya, Kim Carnes. Qué poco sabemos de ella más allá de sus ojos de Bette Davis, un tema que ni siquiera lleva su firma por cierto, pero que se apropió en el 81 cuando con él comenzaba su álbum Mistaken identity. Fue un bombazo, la canción de aquel año. La bañaron de grammys. La chica, natural de Los Angeles, llevaba entonces cinco discos a sus espaldas y después aún grabaría otros tantos, alejada del pop y seducida por el country. Canta con la garganta raspada cual clon de Rod Stewart, disuade con su mirada, impone con su figura. Un temazo de los años ochenta.