Qué chulas portadas las de los primeros discos de Echo and The Bunnymen. El cielo en la orilla del mar, la cascada entre el hielo, una barca a través de una gruta, el bosque pantanoso en la noche. Siempre con cuatro tipos en la imagen, firmes y contemplativos. Estamos en los primeros años ochenta.
Los Echo nunca estuvieron entre mis inquietudes. A algunos de sus coetáneos me acerqué mucho más y de otros me alejé enseguida. La neutralidad se impuso respecto a McCulloch. Pero he dedicado algo de tiempo a repasar alguno de aquellos viejos álbumes, como el de la barca en la gruta, Ocean rain (1984).
Sí, como recogen las reseñas, la música está más arreglada y pulida, es menos siniestra y más cautivadora. Es posible que el grupo llegase a su cima melódica, con pasajes de belleza acústica, y temas como Seven seas, Ocean rain y el fantástico The Killing Moon sirvieron para que de alguna manera Echo dejaran algo de huella para la posteridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario