lunes, abril 27, 2015

¿DE VERDAD LE IMPORTA TODAVÍA A ALGUIEN POR QUÉ SE MATÓ KURT COBAIN?


A mí no, desde luego. Ni el músico ni la persona merecen mayor interés que el ya explotado en exceso. Otros suicidas de traumática existencia como Vic Chesnutt o Elliott Smith no gozan de semblanzas póstumas tan mediáticas como las de Kurt Cobain.
El rock tiene su morbo. A nuestra música y artistas favoritos los cubre una esfera de mística y atracción que alimenta cierta adicción por la carnaza y la frivolidad, por los misterios sin resolver y la truculencia que con tanta frecuencia se descarga en las praderas del rock and roll. Pero todo morbo tiene su caducidad.

Ahora, 20 años después de que Kurt Cobain se bajase de este mundo, drogado y deprimido, la familia del malogrado autoriza un documental con contenidos íntimos y personales que recrea el entorno en el que el niño se crió y el ambiente en el que el hombre se formó como músico convertido en figura e icono generacional de dudoso valor. No he visto el documental, Cobain: montage of heck. ¿Hay alguien que aún quiere saber qué paso en la vida de Kurt Cobain para que a los 27 años dejase un patético y lucrativo cadáver?
Me cuesta entender la perdurable relevancia que tiene Cobain en la música y la cultura contemporáneas. Su banda, Nirvana, sigue pareciéndome un ejemplo de ‘grupo apropiado en el momento adecuado’, el producto de una coyuntura y un furioso y desorientado estado de ánimo más que un nombre capital en la clase noble del rock. Nevermind está muy bien, sí, lo demás no.

Cualquier infancia de infortunios y adolescencia de incomunicación no tiene tanta enjundia como para tratar de comprender qué llevó al difunto, viciado por compañías desaconsejables y consumos descontrolados, a quitarse la vida. Yo no lo echo nada de menos. Ya me había olvidado de él.

domingo, abril 26, 2015

BONUS TRACK 145: THE FORGOTTEN ARM (AIMEE MANN)


El rock y el pop dan cobijo a miles de compositoras cuya obra se balancea entre ambientes aguerridos y esencias apacibles, entre el crujido y la caricia, terrenos donde tiene cabida aquella música a la que con tanta libertad se le cuelga el apellido ‘indie’. Muchas cantantes llaman sin hacer ruido y pronto se esfuman; otras alzan la voz y conservan su resonancia, las tenemos en gran medida presentes; y en otro grupo están las que aparecen y desaparecen, las que gustan pero podemos pasar largo tiempo sin acordarnos de ellas. Aquí podríamos incluir a Aimee Mann. Parece que sus discos pasan de puntillas, como si su frágil figura y el tono dejado de su voz no se atreviesen a sonar más alto o a calar hondo. La descubrimos con las canciones estupendas que sonaban en el film Magnolia (Wise up, Save me). Tiene un par de brillantes trabajos más, como Lost in space y este The forgotten arm (2005). Es su quinto álbum de estudio, en el que pasea por la historia de un boxeador adicto tras regresar de Vietnam. Hay brillantes gestos musicales que me pareció escuchar en el disco hace tiempo y que confirmo ahora al volver a él. Hermosas canciones como Going through the motions, Video o Little bombs lo corroboran, esta vez dejando eco.

jueves, abril 23, 2015

LIVE IN 173: RYAN ADAMS AT THE CARNEGIE HALL


¿Qué te puedes esperar a estas alturas de la película de Ryan Adams cuando aparece él solo, con sus ropas vaqueras remendadas y la fregona estropajosa que lleva por cabello, al escenario del ilustre y señorial Carnegie Hall de New York? En noviembre del año pasado ofreció dos recitales acústicos, una noche después de otra, sin más compañía que un par de guitarras, un piano y su armónica. Llenó la sala. Fueron dos conciertos íntimos en los que el autor interpretó con timidez pero emoción, rozando casi las cuerdas, resbalando sobre los acordes y despojando de todo adorno y cualquier filigrana canciones suyas de toda su carrera.

Estas veladas (en las que no estuve, por cierto) me llevan a pensar en el encanto mágico que poseen las actuaciones en vivo en escenarios imponentes como los teatros o los auditorios cerrados. El silencio, el respeto, el calor, la atención, la comunión entre el público y autor y su música… Eso se percibe en las dos noches de Ryan Adams en el Carnegie Hall. Debo decir que al escucharlas en disco estas actuaciones resultan aburridas. Sencillamente por el hecho de no estar allí. Las intervenciones habladas del músico, las constantes risas del público ante cualquier frase del protagonista y el hecho de que las canciones piden a gritos ser agitadas pese a estar bellamente interpretadas convierten este álbum en directo, presentado en un lujosa caja de vinilos, en otra frivolidad caprichosa de Ryan Adams.

martes, abril 21, 2015

BONUS TRACK 144: WICKED GRIN (JOHN HAMMOND)


El mejor disco de Tom Waits que no es de Tom Waits es Wicked grin (2001), de John Hammond. Cada cierto tiempo escuchamos algo que de algún modo nos devuelve a Mr. Waits, algo que reproduce su música nerviosa y retorcida, su universo inimitable. Aunque lejos de su modelo, ese homenaje siempre activa la figura de Tom Waits, lo que demuestra la enorme influencia que ha desprendido en las últimas tres décadas el músico californiano. Lo más fiel a esa atmósfera traviesa y a veces perversa es este álbum del fenomenal guitarrista neoyorquino. Juega con ventaja, todo hay que decirlo. Porque allá por aquel año las parejas de Waits y Hammond promovieron la alianza y sus maridos se metieron en el estudio. Produce Waits, que reúne a alguno de sus músicos como Larry Taylor o Stephen Hodges y contrata a Augie Meyers y Charlie Musselwhite. Tom y John cruzan guitarras y ambos sirven una docena de versiones impecables que reproducen maravillosamente el puro clima Waits.

miércoles, abril 15, 2015

VOLUME ONE 363: EDGE OF THE SUN (CALEXICO)


Hay virtudes, no sabría decir exactamente cuáles porque apenas se perciben o son condiciones innatas, que distinguen a los músicos sobresalientes entre los músicos notables. Calexico tiene esos dones. Primero lo comprobé en sus directos y luego lo ratifiqué en sus discos. Unas veces creo que la virtud es un arreglo, un magnífico estribillo o un juego de voces; otras creo que se trata del lirismo con que gime una guitarra o del clímax emotivo que alcanza una canción en su culminación. Edge of the sun (Anti-, 2015), el nuevo álbum de Burns y Convertino, posee esos rasgos. No en todo su metraje.

Con Calexico ya no juego a comparar. Podría decir que Algiers o Carried to dust, los dos discos anteriores, dejaban un mejor sabor de boca; pero podría decir también que Edge of the sun contiene temas superiores (Bullets & Rocks, Tapping on the line, Moon never rises o World undone). Lo peor lo aporta su corte inicial, impropio del grupo, blando y azucarado, y esa huella fronteriza esta vez cansina que desprende el tema Cumbia de donde y su atmósfera chicana. En los créditos hay demasiados quilates (Sam Beam, Carla Morrison, Gaby Moreno, Amparo Sánchez, Neko Case, Greg Leisz…), amigos de mano para una banda de garantía que siempre me acompaña y nunca defrauda.

Nota: 7,5/10

LIVE IN 172: SUPERNENAS


Los llamados supergrupos tienen una vida corta. La reunión de talentos musicales les junta para un disco, dos a lo sumo, y cada cual prosigue su rumbo en su propia banda o en solitario. A veces encadenan unos pocos álbumes y se reencuentran más adelante, como CSN&Y. Otras veces dejan constancia de su sintonía autoral en un maravilloso legado, como Traveling Wilburys. Los Faces tuvieron los discos suficientes como para ser un grupo en toda regla pese a que sus miembros procedían de otras bandas de entidad. Lo mismo se podría decir ahora de Foo Fighters. Otros son casos singulares, extravagantes alianzas o notas a pie de página: Them Crooked Vultures, A Perfect Circle, Monsters of Rock, o más recientemente Audioslave, Fistful of Mercy, Superheavy y The New Basement Tapes. Estos otros fueron realmente buenos: Cream, Blind Faith, The Highwayme, Temple of the Dog, Mad Season…

Pienso todo esto al percatarme de que apenas hay supergrupos de chicas. Si rasco seguro que encuentro, pero ahora solo me viene a la mente el trío que formaron Emmylou Harris, Dolly Parton y Linda Ronstadt, una sociedad en el terreno de la música country que grabó un par de discretos trabajos en los años 80 y 90. Pensando en ello, digo, me he puesto a jugar, a imaginar un par de supergrupos femeninos de hoy en día que no estarían nada mal.

Imaginaos un disco con Eilen Jewell, Norah Jones y Neko Case. O a Gillian Welch, Rhiannon Gidens y Allison Moorer. O a Feist, Florence + The Machine y PJ Harvey. O escoged a cuatro chicas de estas para un lujoso cuarteto… A ver si algún día se animan. Quizá les salga una obra brillante. O todo lo contrario.

viernes, abril 10, 2015

SOUNDTRACK 168: TRUE DETECTIVE ADVANCE


Prefiero no conocer detalles y que la nueva trama me absorba como lo hizo la primera en la temporada inicial de True detective, magistral ejercicio de negrura y obsesión sobre la vileza humana y sus complejos vericuetos. Con la premisa de repetir título pero variar personajes y contexto, la segunda entrega está casi lista. Ya no estarán McConaughey ni Harrelson, pero si Colin Farrell, Vince Vaughn, Rachel McAdams y Taylor Kitsch. Más vértices con claroscuros (un policía, un criminal, una detective y un veterano de guerra) anunciados ya en unas primeras imágenes con estética del mejor Michael Mann. A partir del 21 de junio.

BONUS TRACK 143: SWEETHEART OF THE RODEO (THE BYRDS)


Siguen siendo una debilidad. The Byrds eran completísimos: en ocho años y una docena de álbumes cultivaron y combinaron folk, pop eléctrico, psicodelia, rock y country. Con coherencia y sin sobresaltos a pesar de los cambios frecuentes en la formación: McGuinn, Hillman, Kelley y Gram Parsons estaban en este disco de 1968; los dos últimos no habían tocado antes en el grupo ni repetirían después. Se considera un álbum capital del country-rock, un hito angular en el que confluyen dos tradiciones, dos formas de concebir la música y la cultura que en el futuro, bien asociadas y entendidas, depararía otros trabajos memorables. Contiene nueve versiones y dos temas firmados por Parsons previos al surgimiento de los Flying Burritos Brothers. Sweetheart of the rodeo es más un interesante y melodioso eslabón histórico que un disco sensacional. Yo continúo rebajando su propagada trascendencia (me ocurre lo mismo con el Sgt. Pepper’s y, por cierto, Parsons y Burrito). Prefiero media docena, o más, de trabajo de los Byrds, antes y después de Sweetheart…, un legado que los convirtieron en una banda formidable, irrepetible.

domingo, abril 05, 2015

VOLUME ONE 362: OH DESIRE (JONATHAN JEREMIAH)


Me recuerda a Nick Drake y a aquel grupo, Cousteau, y un poco al John Martyn que conozco, que no es mucho. Con un poco de esto y de aquello, unos arreglos suaves, finuras orquestales y la voz algodonada, este flacucho londinense me tiene ganado. Jonathan Jeremiah tiene segundo álbum, continuación del delicado A solitary man de hace un par de años; Oh Desire (BMG, 2015) es tersura limpia y caballerosa. Es elegancia celestial. R&B acústico, soul folk… llamadlo como más os plazca. Ojo a Working on air, el diamante más precioso compuesto en lo que va de año.

Dudo ahora de que tenga demasiadas reseñas este disco, más dudo que se le recuerde al final del año para hacer balance; entonces casi nadie dejará de elogiar mediocridades como los trabajos de Father John Misty o Laura Marling (un par de ejemplos).

Nota: 9/10

sábado, abril 04, 2015

PASIÓN


Se subió a la bicicleta y una semana y 700 y pico kilómetros de peregrinaje después llegó al final del trayecto. Con la elástica de su equipo de fútbol como uniforme de aventura. Quiere que los chicos se mantengan en Primera al terminar la liga y la cosa se está complicando. Así que a ver si el Camino me ayuda, nos ayuda, se dijo, se propuso, y cumplió. Su esfuerzo y su fe no pidieron la curación de un familiar enfermo o la solución a una crítica situación personal, no, con ese deseo no hubiera salido en la primera página del periódico, sino que su equipo de fútbol, por si los chicos no son capaces ellos solos, salga del atolladero. Veremos.

Siguieron a su músico favorito de norte a sur y de este a oeste. Más de quince conciertos dio aquel verano en el país, un día tras otro o con uno de descanso entre dos actuaciones. En coche, moto, autocaravana o autobús; solos, con la familia o los amigos; se echaron a la carretera para seguirle, en primera fila o desde la última. Un concierto, y otro, y otro. Cantaron sus canciones, hablaron sobre él, sobre sus canciones, sobre sus discos. Él no tenía idea alguna de que un pequeño regimiento de fans le entregaba su pasión persiguiendo sus talones.

La pasión no entiende de razones, por eso se justifica unas veces en el absurdo y otras en la coherencia, en un sinsentido cerebral y exclusivo. A medida que nos alejamos del tiempo joven y la vida inquieta, la pasión, aunque reservada, aún late sin descanso.

miércoles, abril 01, 2015

VOLUME ONE 361: RE-WORKING THE CATALOGUE (VAN MORRISON)


(A este disco le acompaña una celebración. Fue el disco que escuché antes y el que escuché después. Da la bienvenida a Leo, al mundo y a mi vida. Va por él).
Música sin edad, canciones vivas, sonido inmaculado. Y una voz que desafía la lógica, antídoto contra el desgaste. La voz regia y rugiente de Van Morrison. Sí, yo soy de los adeptos que comulgan en su fe y se regodean en los versos dorados de su catálogo. Del suyo, extenso, racional y coherente, ha extraído dieciséis piezas (ni éxitos ni temas conocidos) para volverlos a trabajar en compañía de sendos músicos, de Mavis Staples a Natalie Cole, de Bobby Womack a Steve Winwood, de George Benson a Taj Mahal. Ninguno desentona en Re-working the catalogue (RCA, 1976), aunque alguno apaga su canción (Joss Stone, Clare Teal) mientras que otros las revitalizan (Mick Hucknall, Georgie Fame, Winwood).

Desconfío de los duetos, no me fío del compadreo musical cuando la alianza persigue el afán de presumir de amistades musicales; de hecho no me lancé de cabeza a esta reinterpretación que Van Morrison hace de un pedazo pequeño de su obra hasta que recibí el consejo de una opinión fiable. Nada tiene él de que presumir, cierto, y nada aporta a su rica producción un trabajo de duetos; al contrario, pueden lucir orgullo quienes comparten micrófono hoy, co-firmantes de este álbum delicioso. Infalible esencia clásica para venir a este mundo.

Nota: 8/10

miércoles, marzo 25, 2015

SOUNDTRACK 167: MI VIDA ES MI VIDA


“Mi vida es mi vida”. Cuántas veces hemos dicho con estas palabras esta frase con autoritaria seguridad: déjame en paz, hago lo que quiero, a ti qué te importa, porque me da la gana, es cosa mía… Mi vida es mi vida es el título español del film Five easy pieces, dirigido por Bob Rafelson en 1970.

Ando en las páginas de Los fabulosos años del New Hollywood, de Ángel Comas, libro al que le había echado el ojo hace tiempo. Es un estudio certero por el cine americano que entre finales de los años sesenta y comienzos de los ochenta realizaron un variado grupo de cineastas (directores, guionistas, actores, técnicos) que se desmarcaron de las costumbres imperantes en Hollywood y apostaron por otras tendencias temáticas y estilísticas (algunos deconstruyeron géneros), por argumentos que nadie o casi nadie tocaba (sexo, drogas, prostitución, Vietnam, inadaptación, conflictos generacionales…), con los que retrataron las cambiantes vaivenes de la sociedad americana y pusieron los cimientos de futuras generaciones de personales autores. Ahí estaban Coppola, Scorsese, Hopper, Rafelson, Eastwood, Corman, Beatty, Nicholson, De Palma, Cassavettes, Bogdanovich, Schlesinger, Polanski, Peckinpah, Nichols… directores muchos de ellos que iniciaron sus carreras desde actitudes de independencia y más tarde se integraron (casi todos) en la industria sin perder sus libertades ni sus señas de identidad.
He rescatado estos días la película Mi vida es mi vida, quizá porque en 20 años que han pasado desde la primera vez la había olvidado. Tenía una imagen borrosa de ella, fría e intrascendente, y ahora se me desvela como un film desalentadoramente triste, brillante también. Jack Nicholson interpreta a un prodigioso pianista alejado de su familia y aburrido en un trabajo en una plataforma petrolífera, un tipo que ha malgastado su vida en mujeres estúpidas y en borracheras. Su novia es guapa pero tonta de remate; sus amigos son impresentables; sus parientes, patéticos. Hastiado, inconformista, desarraigado, solo y abocado a la incomprensión, Nicholson se rebela contra todo y huye (su vida es su vida), escapa de sí mismo en un film que Rafelson, conciso y sin efectismos, firma deprimente y desesperanzador.

lunes, marzo 23, 2015

VOLUME ONE 360: NOTHING BUT THE SILENCE (STRIKING MATCHES)


Al repasar los discos fechados en este año que ya han pasado bajo mi juicio encuentro a T Bone Burnett en los créditos de tres de ellos. El año pasado, si no se me escapa alguno, estuvo en otros tres, aunque escuchados a lo largo de los doce meses. Es lo que tiene prodigarse en colaboraciones y sobre todo producciones. Es lo que tiene, por mi parte, estar atento a la actividad permanente de un músico y productor astuto, exquisito muchas veces, no siempre sublime pero estimulante, como T Bone. Con Striking Matches ejerce de padre bautismal, pone al dúo en el trampolín y le da el empujón necesario para no tener miedo.

La pareja la forman Sarah Zimmermann y Justin Davis, ella de Philadelphia, él de Atlanta. Son jóvenes, se hacen amigos mientras estudian, tocan juntos, componen canciones, una de ellas suena en la serie Nashville (apropiado escaparate para elevar la antena) y a T Bone le gusta. Arregla el material que los chicos guardan, le saca aristas a las canciones y las remata sólidas. Suenan confiados, a rock americano sin vacilaciones, con un acorde folk y otro country, bien elaborado. Nothing but the silence (IRS, 2015) se titula el álbum, que está francamente bien (mejor, para este blogero, que las obras de Punch Brothers y Rhiannon Giddens en las que Burnett ha puesto hace poco su ilustre firma).

Nota: 7/10

jueves, marzo 19, 2015

GREATEST HITS 170: FATHER AND SON (YUSUF/CAT STEVENS)


Canciones que nos acompañan toda la vida, música en los genes, emociones hermosas.

Para todos los padres y los hijos. A los que son y a los que serán.

lunes, marzo 16, 2015

LIVE IN 171: BLUR, BORROSO


Me atraen ciertas reapariciones musicales, las que surgen después de largos paréntesis de desunión en los que los autores o componentes de un grupo se han abandonado a la inacción o se han embarcado en aventuras personales y proyectos arriesgados. ¿Qué motiva sobre todo la reunión? ¿Qué de nuevo puede decir la banda? ¿Sentían de verdad, más allá de horizontes comerciales, la necesidad de volver a grabar juntos? Me planteo estas preguntas. Con Blur aparecen algunas de ellas. El 27 de abril lanzan nuevo disco, The magic whip, el primero de estudio en 12 años. Lo anunciaron hace poco y tienen single y vídeo, Go out, tan feo el vídeo que evitaré colgarlo. ¿La canción? Bueno, podría estar mucho mejor. Los juegos de ruido, muchas veces, han desdibujado a esta banda.

Tengo cierta confianza en este regreso, de todas formas. Solo sea por el recuerdo aún grato de álbumes como Parklife y The great escape, más allá de guerras estilosas y mediáticas con bandas coetáneas. Después Blur se fatigaron, aburrieron, y Damon Albarn y sus cosas extravagantes nunca me han convencido.

(The Stone Roses, ¿para cuándo?)

sábado, marzo 14, 2015

VOLUME ONE 359: WINE DARK SEA (JOLIE HOLLAND)


Este es uno de esos discos que de inmediato despiertan parabienes impulsivos y alabanzas orgásmicas. Tiene elementos que suscitan esa excitación crítica: un clima extraño, una modorra sonora, un retorcimiento de géneros, la voz afectada y serpenteante de su autora, una controlada apariencia de caprichosa agitación… No tan deprisa. Es cierto que Jolie Holland no es una compositora al uso ni se confunde entre tantas de su raza inadaptable. Pinta un universo sensible y adormecido que sugiere inquietudes nocturnas y atmósferas traumáticas. El que toma forma en Wine dark sea (Anti-, 2014) adquiere tonalidades etílicas, aturdidas distorsiones y cicatrices sonoras. El álbum produce picor y te deja rascando un tiempo (Marc Ribot o T Bone Burnett bien pudieran estar detrás, pero no están). Persiste la sensación de que su extravagante atmósfera es un tanto artificiosa, pero Holland invita, solemne, a perderse en ella.

Nota: 6,5/10

lunes, marzo 09, 2015

¡¿POR QUÉ YO?!


“Lo que intento deciros es que mis canciones parecían dividir a la gente, incluso dentro de la comunidad musical.”

“Y no digamos del mundillo de la crítica. Los críticos me han puesto a caldo desde el primer día. Parece enteramente que me han aplicado un rasero especial. Cierto sector de críticos musicales alega que no canto, que croo, que sueno como una rana. ¿Por qué no dicen lo mismo sobre Tom Waits? Dice que mi voz está cascada, que no tengo voz. ¿Por qué no dicen lo mismo de Leonard Cohen? ¿Por qué me dan este tratamiento especial? Los críticos dicen que no puedo entonar una melodía y que por ello hablo a mi bola durante la canción. ¿De verdad? Nunca he oído decir eso de Lou Reed. ¿Por qué él queda indemne? ¿Qué he hecho yo para merecer este trato diferente? ¿Por qué yo, Señor?”

“(…) Que arrastro las palabras, que no tengo dicción. Deberíais preguntaros si estos críticos han escuchado alguna vez a Charley Patton o a Son House o a (Howling) Wolf. Si hablan de arrastrar palabras y ausencia de dicción, ¿por qué no dicen lo mismo de ellos?”


Bob Dylan en su discurso tras recibir el premio MusiCares 2015. 

Haciendo amigos, disparando verdades. Tú mandas.

domingo, marzo 08, 2015

VOLUME ONE 358: CHASING YESTERDAY (NOEL GALLAGHER’S HIGH FLYING BIRDS)


Me enchufo electrizado a este álbum. Me da un subidón y me deja en las nubes. Sus diez temas sin desperdicio (cinco más contiene una edición deluxe) me agarran de la pechera y zarandean. Esto es buena caña, buena descarga, me grita esta música. Sobre ruedas cabalgan Noel Gallagher y su banda, High Flying Birds. Canciones que dejan huella (Lock all the Doors, The right stuff), estribillos eficaces, atmósferas hechizantes, líneas de bajo poderosas, guitarras emocionantes. Está pletórico el hermano sabio. Tendré que repasar el primer disco, que me había dejado helado hace cuatro años. Desconozco si hay guiños jocosos al pasado en títulos (el del álbum, Chasing yesterday (Sour Mash, 2015), el de un temazo como While the song remains de same), pero sí acierto a recrearme en el talento permanente en el presente.

Nota: 8,5/10

viernes, marzo 06, 2015

LINER NOTES


Seguramente porque compramos menos música o la escuchamos de otro modo esté en desuso dedicar un poco de nuestro tiempo a la lectura de su historia viva a través de las notas de los discos. Sí, la música se cuenta y se escribe en enciclopedias, confesiones biográficas y reportajes y entrevistas. Pero una parte importante, y en gran medida íntima, de su riqueza y su encanto reside en lo que tiene menos acomodo en formatos como esos y que sus autores (o firmantes invitados) depositan con mayor dedicación en la letra impresa que complementa nuestros queridos artefactos musicales.

A mí también me quedan pendientes unos cuantos ‘liner notes’ que leer, cierto. Pero me he leído muchos, y me encanta creer que me acerco a comprender las personalidades de los músicos leyendo lo que ellos mismos, sus productores, sus amigos o algún periodista escriben en sus propios discos. Esas palabras recogen cómo surge un álbum y cómo crece, o cómo se conocen dos músicos o una banda, o el sentido y la intención de un proyecto, de las letras, el fondo, o el misterio que envuelve a un autor… Ah, a veces lo hago, sí, escuchar un disco o una caja de discos mientras leo aquello que los explica. Placeres de vivir la música.

martes, marzo 03, 2015

VOLUME ONE 357: ALLERGIC TO WATER (ANI DIFRANCO)


Me voy a poner un poco sentimental, que están sensibles los tiempos. Voy a apretar los lazos, atarme bien. Ya son muchos los años, Ani. No he faltado a tu música, a tu entusiasmo, a tus discos, de los que ya he perdido el hilo. Para mí eres una todoterreno, te pondría cualquier etiqueta porque todas te hacen justicia; ‘trash’ o ‘hard’ cobrarían sentido después o antes de ‘indie’ o ‘folk’ si alguien quisiera pegarte estas palabras, pero tú estas por encima de ellas. Me despista tu humor, me deslumbra tu energía. Eres un ejemplo de crecimiento, perseverancia artística, una lección de compromiso. Ahora me abres este Allergic to water (Righteous Babe, 2014), que me refresca y pacifica. Te noto apagada, algo ensimismada. Has compuesto hermosas canciones (Dithering, Woe be gone, Yeah yr right) que en conjunto me pesan un poco y por separado me fascinan. Pero eres única, constante, guerrera y auténtica. La música es tu vida. Y por eso me gustas.

Nota: 7/10

domingo, marzo 01, 2015

VOLUME ONE 356: COMPLICATED GAME (JAMES McMURTRY)


Se avecinan tiempos ajetreados y horas ocupadas en tareas nuevas y exigentes, así que hay que ser selectivo con los placeres y los vicios. Ante mí desfilan, como siempre, sugerencias musicales que merecerían tiempo, pero debo fiarme de la intuición al escoger y desechar. Lo he hecho con este disco, Complicated game (Complicated game, 2015), de James McMurtry. El único McMurtry que me resultaba familiar era Larry McMurtry, novelista autor de Hud y The last picture show. James es su hijo, tiene una decena de discos y este es el más reciente. Le gusta alargar los textos, recrearse en historias y ambientes de solitarios y perdedores, con ese marcado acento tejano y un aura profunda de melancolía. Es de esos autores que beben de Townes Van Zandt o Steve Earle, que componen en la liga de Tom Russell o Todd Thibaud y que si hubieran gozado de más difusión, presencia y atención subirían hasta la división de John Hiatt o JJ Cale.

Nota: 7,5/10

martes, febrero 24, 2015

SOUNDTRACK 166: TREME (I)



“Los que quedamos tenemos que vivir día a día”
Sentir New Orleans, vivir New Orleans desde el sillón de casa. De lo que se trata es de sobrevivir. David Simon, pulmón y motor de The Wire, concibió otra serie coral, densa, detallista y rigurosa, para reflejar los esfuerzos por la supervivencia a los que el huracán Katrina encomendó a la población de New Orleans. Treme arranca tres meses después de las tormentas y paso a paso, día a día, con esperanza unas veces, con desilusión otras, va mostrando la reconstrucción de las vidas de los ciudadanos: los que han perdido algo o todo, los que luchan por la dignidad o los que abandonan, los jefes, los músicos, los trabajadores…
Como con Baltimore en The Wire, David Simon, ahora con New Orleans, radiografía un modo de vida americana, una ciudad y sus circunstancias. En cada tragedia, con cada tragedia, para cada tragedia, hay música. La música está presente en toda la serie porque la música es el aire que da vida a New Orleans. Sin la música muchos de sus personajes no conciben sus existencias. Los locales siguen programando conciertos, los músicos cargan con sus instrumentos en busca de un salario o de la voluntad de quienes les escuchen en las calles y en cada funeral hay un desfile para la última despedida.

“Fucking is fucking but… you know, music… that’s personal”.

sábado, febrero 21, 2015

GREATEST HITS 169: FOREVER YOUNG (IRON & WINE, RHIANNON GIDDENS)


De momento se han juntado para la grabación de un solo tema. Pero qué tema. Imposible estropearlo. La canción cierra la emisión de una serie de televisión, Parenthood. Muchos querríamos que volvieran al estudio pronto y nos regalaran más maravillas como esta.

Vocals and guitar: Iron & Wine & Rhiannon Giddens
Bass: David Piltch
Piano: Patrick Warren
Drums: Jay Bellerose
Produced by Joe Henry

miércoles, febrero 18, 2015

LIVE IN 170: NINA SIMONE. VIDA A MUERTE


"Hoy solamente doy conciertos por dinero. Sin embargo, el escenario me gustaba, el público, incluso tengo el don de hipnotizar al auditorio. (…) Podía hacer que el público llorara o riera. Pero hoy ya no me queda inspiración”.
Nina era única. Genial. Hacía estremecer cuando gemía, al susurrar, insinuar o enfadarse. Su voz seducía, con el piano embrujaba. Era un volcán en erupción hasta cuando callaba. Manejaba la música a su antojo y con ella absorbía al público; la canción lo tragaba y flotaba en vapor, en otra dimensión, hasta despertar cuando estallaban los aplausos. Era una artista prodigiosa en un tiempo inadecuado. Era una mujer débil de carácter complicado. Tenía su propia lógica, casi siempre carente de lógica. Era una inadaptada.
Nina era monstruosa. Egoísta, tacaña, interesada, cruel, desquiciante, insoportable, violenta, antisocial. El dolor y las malas compañías la agrietaron hasta romperla en pedazos. Cuesta creer que muriese con 70 años. Le faltó el cariño de la familia y el cobijo del amor. Pocos hombres de los que tuvo a su lado tuvieron intenciones loables: la utilizaban, la explotaron, y ella se dejó llevar hasta convertirse en un ser intratable. Insultaba a su público, no terminaba los conciertos, maltrataba a sus músicos… también cuesta creer que sus canciones fueran tan bellas.

Lo cuenta el francés David Brun-Lambert en La vida a muerte de Nina Simone. Yo también me estremezco con su dolor, con la música de Nina.

martes, febrero 17, 2015

MÚSICA


Aquí estoy. Preguntándome qué fue de quién, Bobbie Gentry por ejemplo. Ahora. Son misterios que me explican. Porque nadie más se los pregunta, creo yo. O por qué suena tan bien este tema que nadie escucha, una versión irreconocible que envuelve en calor esta voz herida. O por qué aquella canción que una vez fue tan hermosa es hoy un desperdicio. O qué es lo que hay de excepcional en este músico que no concibe la música como lo hacen todos los demás; o que la concibe como en mí late, como en mí habla, como en nosotros respira. Por qué es necesario sufrir por la música.

viernes, febrero 13, 2015

BONUS TRACK 142: ODE TO BILLIE JOE (BOBBIE GENTRY)


¿Qué fue de Bobbie Gentry? Y de tantos otros, de tantas otras. Hay un vacío de información que engrandece la leyenda y los misterios en torno a Bobbie Gentry entre 1971, cuando grabó su séptimo y último disco, hasta el presente. Ese agujero negro magnifica al personaje. Había irrumpido a lo bestia en 1967, tras un periplo de avatares familiares y aprendizajes musicales desde su condado natal de Chickasaw, en Mississippi, hasta Los Angeles. Roberta Lee Streeter, se llamaba, desfigurado nombre con el que llegar lejos. Ello llegó hasta donde quiso como Bobbie Gentry, hasta esconderse y no saberse más de ella.

En aquel 1967 había grabado un disco muy bonito, este Ode to Billie Joe, cuyo tema con el mismo título esconde los enigmas del suicidio de una pareja de adolescente que saltó desde un puente. Se ha escrito y teorizado sobre la canción, adornada con seductores arreglos de viento. Gentry, exuberante ella, contaba la historia con voz parsimoniosa y timbre robusto, con personalidad. El álbum navega sugerente por aguas mansas sobre las que emergen brotes de country rock y contagiosas ondas de balanceo nocturno.

miércoles, febrero 11, 2015

VOLUME ONE 355: DON’T LOSE THIS (POPS STAPLES)


Mavis Staples prometió a su padre “no perder esto”, lo que Pops había grabado antes de morir, en 2000: diez temas de cosecha góspel, la mayoría versiones, con su guitarra delicada y esa voz de hombre bondadoso que pide permiso para cantar. El material quedó colgado, fuera de circulación, y Mavis lo ha rescatado 15 años después para que el productor de sus dos álbumes más recientes, el líder de Wilco, Jeff Tweedy, lo puliese lo justo para respetar su espíritu original y revestir la grabación. Entre los dos ponen en pie Don’t lose this (dBpm/Anti-, 2015).

No rueda sin tropiezos este ejercicio sentimental. La garantía no es plena, se percibe un desequilibrio ambiental que no remata un disco que ha querido finiquitarse pasado demasiado tiempo, cuando la tecnología consigue lo imposible. Algunos temas suenan secos o desnudos, otros muy bien reforzados. Y la percusión nada sutil del hijo de Tweedy desluce las finuras vocales e instrumentales del patriarca Staples. Pero merece media hora de nuestro tiempo este álbum al que no se le pueden negar sus entrañables intenciones y su póstumo amor imperecedero.

Nota: 7/10

domingo, febrero 08, 2015

BOOTLEG SERIES 42: THE RIVER IN REVERSE (TOUSSAINT & COSTELLO)


Será porque concedo a la serie Treme una segunda oportunidad que vuelvo a bucear con inocente placer entre los sonidos de New Orleans. Mis propias autopistas musicales me llevan por caminos de largo recorrido y me detienen en escalas fascinantes, donde la música vieja no envejece. Allen Toussaint y Elvis Costello salen en los dos primeros capítulos de Treme. Eso me recordó que tenía pendiente la escucha de un disco donde ambos cantaban y componían, grabado allá en New Orleans un año después de la tragedia del huracán Katrina; también producían en compañía en Joe Henry. The river in reverse (2006) se titula. Costello no es santo de mi devoción. No descansa y es listo asociándose. De este proyecto sale triunfador junto al maestro Toussaint. Es música sabia y artesanal este río doliente pero vivo, que se yergue frente a la adversidad y combate sin flaquear con viento en los pulmones, orgullo y música pasional.

jueves, febrero 05, 2015

VOLUME TWO 71: STEVE EARLE


En el recorrido que trazamos por la música que nos ocupa y preocupa hay artistas que nos provocan reacciones y juicios encontrados. En ellos nos detenemos porque de algún modo misterioso nos atrae lo que han hecho y aún hacen. Después, unas veces nos agradan, otras nos decepcionan. Pero seguimos teniéndolos presentes, en algún momento nos apetecerá volver a ellos sin saber bien por qué. Uno de estos casos es Steve Earle, del que siempre me han parecido exageradas las aprobaciones que se le han dedicado. Me interesa más su biografía que su ya abundante discografía afectada por altibajos, a pesar de que le he dedicado una docena de álbumes.

Él último, por ejemplo, de este año, el bluesero Terraplane, es flojo, áspero y tosco. El anterior, con el que regresó al lado de los Dukes, The low highway, estaba muy bien. Los anteriores a este eran bastante olvidables, muy cargados de ferocidad crítica y activismo político, además de perezosos y planos. Más atrás, Jerusalem, El Corazón o I feel alright, estaban mucho mejor. Los primeros, en los que conjugaba el country y el rock, tampoco son mi debilidad. Después de estos trabajos, el hombre estuvo en prisión unos años por drogas y armas. La heroína lo desmejoró mucho. Escribió algún libro, una obra de teatro, apareció en series de televisión, arengó contra el Gobierno americano, se casó media docena de veces (dos con la misma mujer), y cada cierto tiempo recupera fogonazos de brillantez cuya intensidad se va apagando.

domingo, febrero 01, 2015

VOLUME ONE 354: WORTHY (BETTYE LaVETTE)


Para recuperarme enseguida del susto y del espanto, Bettye LaVette. Elegancia y garra, poderío y precisión. Y algún escalofrío cuando Bettye canta, gime o muerde y su voz se te desliza como una serpiente por la espina dorsal. Fabulosa vuelve esta imponente dama con una receta de música impecable. Worthy (Cherry Red, 2015) bien merece la pena. Y una atención al detalle, a la riqueza instrumental de su prodigiosa percusión o su despliegue garboso de guitarras. Es material muy bien acabado. El álbum muestra parecidos con su magistral I’ve got my own hell to raise de hace diez años. Produce de nuevo Joe Henry y repiten algunos músicos en versiones de temas menores de artistas de primer nivel y de otros con más modesta biografía. Das gracias por la edad dorada de quienes envejecen sin darse cuenta.

Nota: 8,5/10

LIVE IN 169: EL PEOR DYLAN DE TODOS LOS TIEMPOS


Supongo que si los genios la quieren cagar de verdad, con olor a mierda auténtica, lo tienen fácil, bien fácil. La cagada les sale natural de verdad. Por algo son genios, hasta para apestar. Han grabado obra maestras, discos magistrales, testimonios magníficos, y también basuras que dejan huella, en definitiva. Creí que la de Bob Dylan era aquel patético disco navideño de hace unos pocos años. Qué horror. Pues hay algo peor: el disco que estos días saldrá a la venta: una colección de standards pop reinterpretados reunidos bajo el título de Shadows in the night. Dylan es el más grande, sí. Pero Dylan, anda, vete a cagar. Lo siento, no puedo ser más limpio.

jueves, enero 29, 2015

SOUNDTRACK 165: HELLO LADIES


Qué bien sientan unas risas en tiempos de poca gracia. Me desarman y a la vez conmueven las que me provoca el humor incómodo, a veces descarnado pero en el fondo tierno, de Stephen Merchant, ese británico feo y larguirucho, socio del genial Ricky Gervais. En Hello Ladies, una serie que nace de su pluma, alejado de Gervais y para lucirse él solo nada menos que con el respaldo del canal HBO, Merchant interpreta a Stuart, un patoso inglés que busca a la mujer de sus sueños en Los Angeles. Y claro, su mujer ideal tiene que ser una imponente joven angelina, una modelo de bandera, un cañonazo de mujer, de esas que frecuentan clubes lujosos o fiestas pijas y que se rodean de personajillos dudosos o adoptan patéticos postureos. En cada intento por conquistar a una chica Stuart tropieza estrepitosamente por egoísta, por avaricioso, torpe, inoportuno, cruel e hijoputa ligón de pacotilla.
Hello Ladies tiene algo de Extras (de Gervais-Merchant), sobre todo en la compasión que siente hacia el actor anónimo fracasado, personaje que encarna la joven a quien Stuart alquila una habitación y que, como él, se da de bruces en cada oportunidad por convertirse en una actriz respetable. Ahí, y en el personaje de su amigo Wade, abandonado por su mujer y que se niega a perderla, radica el tono amargo y en cierto modo desolador de la serie.

Hello Ladies fue cancelada por HBO tras el octavo capítulo. Y poco después, el año pasado, se convirtió en película, con el propio Merchant.

martes, enero 27, 2015

VOLUME ONE 353: AUTUMN FALLIN’ (JAYMAY)


Un músico me decía de otro músico hace unos días: “Es un poeta, en el sentido de que con un simple acorde convierte un buen tema en un tema maravilloso”. Da gusto que digan algo así de un músico, ¿no? Quizá a Jaymay le podríamos decir lo mismo. O por lo menos a la Jaymay de este disco de hace unos pocos años, de 2007. Autumn fallin’ es el primero de esta neoyorquina llamada Jamie Seerman, de la que en algunos lugares cuelga la etiqueta de autora anti-folk (¡qué coño será realmente esto!). Es una delicia, un placer lo que sale de este álbum frágil y conmovedor. Cierto, hay detalles, sutilezas, que transforman canciones sencillas en joyas preciosas: unas pocas notas, unas voces juntas, unas campanillas, una melodía, ese estribillo de murmullos (mmm mmm mmm…) de Sea green, sea blue, esa voz esforzada de Ill willed person o ese extenso rizo dylaniano que es You’d rather run.

Nota: 8,5/10

SOUNDTRACK 164: THIS IS ENGLAND ‘88


De vuelta a esa triste ciudad de las Midlands, a las vidas grises y traumatizadas de un grupo de amigos y sus familias, a la Inglaterra anodina de los años 80 de la mano de Shane Meadows. Hace cuatro años entraba en This is England ’86, la continuación en televisión del film This is England, del propio Meadows. Dos años después el director británico recuperó a sus actores en This is England ’88 para narrar en un par de días de acción, en la Navidad de aquel año, cómo los dramáticos acontecimientos de la primera entrega de la serie aún hieren sin cicatrizar en las vidas de la mayoría de sus personajes.

La truculencia de TIE 86 da paso a la desolación de TIE 88. Hay madres solteras hundidas en la depresión, familias recompuestas a punto de explotar, amores sin olvidar, fantasmas que no mueren, desequilibrios afectivos, jóvenes ya adultos que se niegan a crecer y puertas abiertas a la redención. Duele ver esta buena serie, es de esas experiencias masoquistas en las que aceptas quedarte con mal cuerpo.