De
Wilson Pickett tuve consciencia cuando ansiaban su presencia en Dublín y lo tenían
presente de inspiración los músicos de la película The Commitments, de Alan
Parker. Hablamos de 1991 y mucho me faltaba entonces por conocer. Después Wilson,
un tipo un tanto malvado, caótico y conflictivo en su vida, agresivo e intenso ante
el micrófono, fue apareciendo en colecciones de soul-rock de iba comprando y
consiguiendo. Ahora paseo por algunos de sus discos, reliquias de media hora grabadas
entre mediados de los sesenta y mediados de los setenta que suenan de maravilla.
Hey Jude (1969) es una de ellas. Sitúa A Pickett en los estudios Fame a las órdenes
de Rick Hall y Tom Dowd. Sonido robusto, perfecto, por tanto. Duane Allman
pasea sus dedos por el mástil en la versión del tema titular, una muy buena versión
del clásico de los Beatles. Lo demás está a la altura. Suda el alma rockera y diabólica
de Wilson Pickett.
martes, septiembre 02, 2014
sábado, agosto 30, 2014
VOLUME TWO 68: JOHNNY CASH & CO.
Haber entrado en la discografía de Johnny Cash a saltos (no toda, es demasiado gruesa), sin orden cronológico pero con cierta coherencia, me ha permitido situarlo en un espacio más bien templado entre esos músicos de eco perdurable y legado artístico agraciado. Resumiendo: admiro un par de discos grabados entre mediados de los sesenta y los últimos ochenta; las actuaciones carcelarias en Folsom y San Quintín tienen su gancho; y sin duda enmarco y saco brillo a sus últimos trabajos, esas colecciones en blanco y negro del hombre de negro viejo vitaminizado por Rick Rubin pero cada vez más próximo a la tumba; de hecho, el volumen que lleva por título The man comes around me parece una obra sublime. Johnny Cash, así lo veo yo, tiene una importancia notable en la cultura musical americana, pero yo discuto el atractivo de una buena parte de su obra.
Su herencia,
construida con muchos discos y constante inmersión en las raíces de la música y
la cultura americanas e impulsada por una fuerte personalidad que lo convierte
en el personaje de una jugosa biografía, ayudan a consolidar su figura emblemática
y su peso referencial. Por eso con el tiempo, y más tras su muerte, han ido
apareciendo infinidad de colecciones, homenajes, reediciones, libros o grabaciones
recuperadas de dudosa calidad (este mismo año). Es reciente la revisitación de su
disco Bitter tears a cargo de una reunión de buenos músicos como Steve Earle,
Kris Kristofferson, Gillian Welch, David Rawlings, The Milk Carton Kids o Nancy
Blake en el tributo Look again to the wind, que deja un poso escalofriante de íntima
nostalgia.
jueves, agosto 28, 2014
EL GUITARRISTA
Su guitarra es su voz. Es una persona callada. Como el escritor que se expresa mejor con su pluma y se frustra y se azora cuando las palabras habladas no le dejan decir con exactitud lo que siente, él rompe el silencio y se hace entender cuando sus dedos dan sonido a una guitarra. Solo en la terraza de su apartamento o frente a una audiencia de varios cientos de personas. En la furgoneta de la banda camino de algún bolo en un lugar perdido o en el sofá raído de un sucio camerino. Que sepan quienes lo observan y escuchan lo que hay detrás de la expresión de su rostro, lo que esconde en el corazón, el mensaje que encierra la música de una canción, el sentimiento que embarga al guitarrista. Se obstina en que cada emoción tenga su correspondiente sonido de guitarra, en probar una y otra vez variedades diferentes de sonidos nacidos del contacto de los dedos con las cuerdas y que encajen con un sentimiento, un gesto o un movimiento. Como el cocinero que prueba todos los ingredientes de su despensa y calcula con rigor las dosis y los tiempos de cocción hasta dar con la receta perfecta para un nuevo plato. Quiere que una guitarra ría o llore, que coja un berrinche, que le duelan las entrañas, que entre de puntillas en una habitación, se sostenga en el aire como una hoja de otoño desplazada por el viento antes de caer sobre la hierba húmeda, le traslade al verano cuando es invierno o al invierno cuando es verano. Es un libro en blanco si sus manos están vacías, si sus dedos no se deslizan por el mástil de una guitarra acariciando las cuerdas, mimándolas como a una criatura de su propia sangre.
sábado, agosto 23, 2014
FREE MUSIC
Tiempo sin cadenas. Voces en el aire que llenan los vacíos. Baladas afroamericanas, lágrimas negras al borde de la zanja y dedos despellejados en las cuerdas de una guitarra vieja. Ahí está el truco, sin ello no hay sentido. Déjate llevar. Dormir, nadar, tumbarse a leer, limpiar, descansar, pasear, practicar y explorar otra lengua, escribir, mirar el mar, escuchar música. Espíritus gentiles para perderse y volverse a encontrar.
miércoles, agosto 20, 2014
GREATEST HITS 162: TELL ME IF YOU WANNA GO HOME (KEIRA KNIGHTLEY)
Ayer era blues (sigo enraizado en el polvo y el cielo abierto por un tiempo), hoy soy un rato pop. Pop sin posturas, natural, bien arreglado, recién salido del horno. No importa que ande en pañales si no le tiembla la voz. Es de esa peli tan fresca que recuerdo con tanto agrado, con canciones para comenzar de nuevo y compartir escuchando ambos de los mismos auriculares o en la misma dirección hacia un lugar en el que nos encontremos a gusto. Dime si quieres ir a casa.
domingo, agosto 17, 2014
LIVE IN 162: BLUES AT NIGHT
La música es de todos y es nuestra, sobre todo nuestra, personal, late dentro de los contornos de nuestro cuerpo. Y pertenece a un momento. Ayer llorabas con una balada rock, hoy con un lamento blues, mañana con una pieza electrónica. Hay música para cada uno de nosotros. Hoy, hace un momento, yo era blues.
Hoy soy blues.
viernes, agosto 15, 2014
MÚSICA PERFECTA
Nos silencia el rumor turquesa de las olas y la belleza ardiente del horizonte. Unos apoyan solos sus codos en la balaustrada, otros rodean los hombros de su pareja, estos detienen su paseo con el perro, aquellos interrumpen su lectura. La vista al frente. El sol, testigo eterno y empequeñecido, allá insignificante, allá poderoso, desciende bostezante hasta que el mar lo esconde para el día siguiente. Son tres minutos de magia cotidiana sin precio. La música retiene el momento. Buena música, desde luego, aunque ahora me parece que estas canciones de Jonathan Wilson son lo más parecido a la perfección inalcanzable que tan lejos todos divisamos. Mañana es otro día. Mañana nacen otras vidas.
lunes, agosto 11, 2014
VOLUME ONE 337: MUTINEERS (DAVID GRAY)
Hay músicos a los que dejas a un lado un rato largo como si no tuvieran nada más que ofrecerte y sin que logren captar tu atención de nuevo, pero cuando reaparecen sin que lo esperes les concedes el beneplácito que un día les diste y que aún hoy mantiene su validez. David Gray es para mí uno de estos casos. Ninguno de sus discos, y van nueve desde 1993, es extraordinario, aunque casi todos contienen hermosas y perdurables canciones. White ladder (1999) y Life in slow motion (2005) diría que son sus obras más notables.
Con Mutineers (Iht Records,
2014) regresa un David Gray sobrio, refinado, heredero constante de los climas
y paisajes del Van Morrison más apegado a la tierra. Last summer y Birds of the
High Arctic son los bellos temas de esta entrega. Creo siempre que este músico
británico debería ser menos británico y mojarse con el riesgo, experimentar
fuera de corsés y gestos reconocibles (aires y melodías de nostalgia,
orquestaciones melancólicas), aunque la fidelidad a su fórmula bien trabajada y
honrada me sigue agradando.
Nota: 7/10
BOOTLEG SERIES 38: ROO & THE HOWL Y EATEN BY DOGS
Hasta hace pocos días de nada
me sonaban estos grupos: Roo & The Howl por un lado, Eaten by Dogs por
otro. La Red tiene portales para todos los oídos y estómagos e Israbox, con su
continuo caudal de música diaria, a menudo presenta rarezas anónimas con
escuetas referencias estilísticas que te animan a probar el producto. Me
atrajeron las dos portadas tan distintas de estos discos de debut y me aventuré
en lo desconocido.Roo & The Howl tiene al frente a un chica de Colorado, Bekah Wagner, y a una buena banda detrás en el álbum Me / We. Lo que en el arranque me pareció un discreto disco indie rock (ciñámonos a esas etiquetas orientativas) del montón con discreta protagonista vocal se fue convirtiendo con el paso de los temas en un más que digno trabajo de grupo bien compenetrado con riqueza instrumental y solidez melódica. Con Eaten by Dogs, trío country blues de australianos de Melbourne y esa colorida cubierta resacosa de su disco homónimo, me esperaba alguna broma agitada, pero me encontré con un reposado disco de paisajes desérticos y profundidad vocal que muy bien hubieran podido firmar los primeros Felice Brothers.
Desde aquí mis recomendaciones a quienes merecen ser escuchados.
sábado, agosto 09, 2014
LIVE IN 161: ELLA Y ÉL
Estación musical fuera de servicio. Casi cinco días sin escuchar un disco nuevo. Reposo, paseo, comida, playa, puerto, campo, fotos y carretera. Al regreso… ¿por dónde continuar? Llega una brisa antes de tiempo, voces y melodías siempre bien recibidas. Vale esta, la de este tema que tanto me entusiasma en la versión de Rod Stewart. Zooey y Matt.
lunes, agosto 04, 2014
MORE TODAY THAN YESTERDAY
Es tan fácil decirlo… tal y como lo sentimos. Si alguna vez lo fue, es mucho más que una frase publicitaria. No nos la creemos si alguien la dice en la saga Crepúsculo o en una estúpida novela de Nicholas Sparks. No lo sienten solo los jóvenes que se acaban de enamorar y no viven hasta que llega la hora del encuentro siguiente. Lo decimos todos cuando de verdad lo sentimos. Afortunados quienes lo decimos todos los días.
Es el título de
una canción: Hoy más que ayer. “Te quiero más que ayer pero no tanto como
mañana”. La escuché hace mucho tiempo en una película. Aquella melodía, aquella
música, me parecen hoy bonitas pero lejanas. La frase no tiene edad, no tiene
límites. La canta un grupo de esos que no llegó a más de un single y un disco al
que pierde la memoria: Spiral Starecase. Volví a escuchar el tema hace unos
días, de casualidad. Es tan fácil decirlo, pensé otra vez.
domingo, agosto 03, 2014
SOUNDTRACK 154: BEGIN AGAIN… LA MÚSICA Y LA MAGIA

La música… que del roce de una cuerda, la pulsación de una tecla o el golpe en una caja acompañando una voz desnuda nazcan sonidos y crezcan melodías… tiene magia. Dos escenas de Begin again, ahora en nuestros cines, transmiten a la perfección esa magia única y poderosa de la música. Un milagro en nuestras vidas, la música. Acabada la película de John Carney, el autor del también cuento musical Once, sales pletórico de la sala, quieres bailar en la calle y ser parte de una canción. Id a verla. Por esas dos escenas maravillosas que unen la música con las personas. Por las canciones que canta Keira Knightley. Por un fenomenal Mark Ruffalo. Por New York. Por la música.
viernes, agosto 01, 2014
VOLUME ONE 336: HYPNOTIC EYE (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)
Dejas
que el disco avance, que la mecha se mantenga chispeante con Red river y All
you can carry, que la música vibre en Forgotten man y se vaya acercando hacia
el final, de subidón con U get me high y de placentera expiración con Shadow
people. Y te tienes que decir: por algo eres grande tío, por algo sois de los
mejores entre los muy buenos. Bravo. El bueno de Tom Petty y los buenos de sus
Heartbreakers te regalan otro disco fantástico. Cojonudo.
Como si
no les costase esfuerzo alguno, así de fácil y de bien. Hypnotic eye (Reprise,
2014) podría figurar en cualquier década, después de Hard promises o antes de
Echo. Sus temas se grabaron en los últimos cuatro años, después del no menos
fabuloso Mojo, pero Tom y la banda no los han juntado hasta ahora. El álbum enchufa guitarrazos de campeonato y estribillos melodiosos. El sello
eficaz, la garantía eterna, de Tom Petty & The Heartbreakers.
Nota: 9/10
Nota: 9/10
lunes, julio 28, 2014
BOOTLEG SERIES 37: THE BREEZE OF JJ CALE
Esto es novedad
y pequeño tesoro. También tierno homenaje al gran JJ Cale, que se nos marchó
hace un año. Bravo Clapton, por recordar a tu viejo amigo. Eric Clapton &
Friends ponen la firma a The Breeze: An appreciation of JJ Cale. Se unen a
Clapton en el mejor trabajo que ha hecho en muchos años Tom Petty, John Mayer,
Mark Knopfler, Willie Nelson, Don White, Derek Trucks y Christine Lakeland interpretando
temas de Cale con la misma sutileza afilada del de Oklahoma. Suenan de
maravilla las canciones, como suena siempre la música de JJ mientras sobrevuela
las carreteras, como brisa de áridos paisajes junto a los trenes de mercancías y vagabundos. Desde
más allá de las nubes, aquí en la tierra te quedan buenos amigos.
viernes, julio 25, 2014
UN ROCKERO COMO NOSOTROS
Dos naranjas en zumo
y una tostada con mermelada de fresa para desayunar. Se levantó temprano, debía
ir al banco primero a revisar sus cuentas y a ordenar una transferencia y tenía
cita a las diez en el médico para mirarse una verruga en el cogote que nota cada
vez más grande y le molesta al peinarse. Pasó a recoger a su pareja y fueron a
comprar productos de jardinería a una tienda del centro comercial, a las
afueras. Se probaron ropa para el verano y escogieron unas pocas prendas. Leyeron
los periódicos. Le distrajeron varias llamadas telefónicas. Respondió a un
breve cuestionario que le envió una revista nacional. De vuelta a la ciudad
fueron a buscar a su hija al colegio. Los tres pasearon por el parque con el
perro. Por la tarde fue al estudio a revisar las tomas grabadas de la semana
anterior. No le convence el material y debe hablar con el productor. Le fue a
visitar su agente para hablarle de las fechas de una gira que iniciará a
finales del próximo mes, cuando el disco esté ya en el mercado. Un tour por el
país en carretera, ciudades pequeñas, locales pequeños. La banda, con la que ha
grabado casi al completo, pero habrá que contratar a otro bajista porque el de
esta grabación tiene comprometido su bajo con otros músicos hasta final de año.
Se pasa por el negocio de camisetas serigrafiadas del que es dueño, revisará
albaranes, hará pedidos. Regresa a casa con tiempo para darle las buenas noches
a la niña. Cena con su pareja, ven la tele juntos un rato, se sientan a seguir
completando un puzzle, les relaja. Una docena de páginas de una novela
histórica antes de apagar la luz. Otro día.
Imaginemos un
día en la vida de un rockero, uno de esos que tanto admiramos, de los que seguimos
su carrera y nos conocemos sus grabaciones, giras, aventuras y travesuras, y
vamos a sus conciertos cuando nos quedan a mano. No se llama Elvis ni Mick ni
Keith ni Bruce, sino John, Tom, Sam, Chris, Bill o Nick. Un rockero como tantos
otros, como tantos de nosotros.
sábado, julio 19, 2014
SOUNDTRACK 153: EL AMOR EN LAS PELÍCULAS
Se está cociendo
un libro interesante: El amor en 100 películas… o algo parecido será su título.
Conozco a su autor, Alberto Abuín, la pluma más sabia y acertada de la web blogdecine,
lo que no significa que esté de acuerdo con todas las impresiones, críticas y
comentarios que allí vierte. En estos días he pensado a ratos en su idea, su
tema, lo que podremos leer dentro de unos meses, y de lo que espero dar cuenta
aquí.
Y me he
preguntado: ¿amor de pareja?, ¿amor a los hijos?, ¿a la familia?, ¿a un desconocido?,
¿a la tierra?, ¿a la vida?... ¿amor obsesivo?, ¿amor destructivo?, ¿platónico?,
¿imposible?, ¿soñado?... El cine se detiene en ‘esos amores’ y alguno más. En
los argumentos de películas de misterio, terror, ciencia ficción, western o
comedia se deslizan grandes historias de amor como elementos secundarios de
mayor o menor importancia. Amores ardientes y pasionales se cuentan en
películas muy flojas y olvidables; amores sencillos, inocentes, cursis o hasta ridículos
hacen memorables films menores o poco conocidos.
A la espera de
conocer qué amor escoge, repasa, explica y comparte Alberto Abuín en su libro,
también me he permitido bucear en el amor que descansa en casi medio centenar de
películas (me ha sorprendido quedarme tan lejos de las 100) tan buenas o malas
como cualesquiera otras. El Amor, un concepto, un sentimiento y una emoción tan
personal e indiscutible manifestado de infinitas maneras que no admite críticas
a nuestras selecciones.
Por orden alfabético,
simplemente:
500 días juntos / Amanecer / Antes de
amanecer / Antes de
anochecer / Antes de
atardecer / Breve encuentro / Brokeback
Mountain / Calle Mayor / Carta de una
desconocida / Casablanca / Cinema Paradiso / Dejad paso al
mañana / Dos en la
carretera / El amor / El apartamento / El fantasma y la
Sra. Muir / El fin del
romance / El próximo año a
la misma hora / Enamorarse / Esplendor en la
hierba / Harold y Maude / La edad de la
inocencia / La mujer de al
lado / La mujer del
cuadro / La piel suave / Lolita / Los puentes de
Madison / Luces de la
ciudad / Manhattan / París, Texas / Revolutionary
Road / Rompiendo las
olas / Secretos de un
matrimonio / Tierras de
penumbra / Tú y yo / Un día de campo / Vacaciones en
Roma / Verano del 42 / Vértigo
VOLUME ONE 335: NO FOOLS, NO FUN (PUSS N BOOTS)
No tenía expectativas claras hacia este disco. Me animó una versión de Neil Young, del tema Down by the river, a la postre lo mejor del álbum. Norah Jones y otras dos chicas bajo el nombre de Puss N Boots. Un trío country rock o country folk o como se quiera de andar por casa. Si tomamos las traducciones que admite su título, No fools, no fun (Blue Note, 2014), diría que no hay locuras ni diversión. A veces dos son más que suficientes para armar un buen ruido (The Black Keys); otras veces tres no bastan, como el caso de estas chicas. Porque al disco le faltan ropajes de producción, un vestido que haga lucir las canciones, la mitad olvidables. Voces discretas, música discreta.
Nota: 5/10
jueves, julio 17, 2014
ALL THAT JAZZ
Hay un local en mi ciudad, al que hace bastante tiempo que no voy, en el que la música jazz, constante y hogareña, traslada a quien entra tras dejar atrás los escalones que llevan al sótano a una burbuja de ensueño atemporal. Suele ser jazz clásico americano lo que suena, jazz negro torrefacto, reacio a la modernidad. Salta de costa a costa, de baterista a trompetista, de tenor a soprano, piano y contrabajo. A veces hay jazz en directo en un pequeño escenario con el suelo de madera gastada. Los músicos que son altos tienen que agachar la cabeza para no tropezar con el techo. Te pides una copa, una cerveza o un refresco y te ves en las catacumbas de una madrugada eterna; solo falta el humo de los cigarros… entonces es ahí cuando te das cuenta de que sueñas demasiado.
Ahora que escapo,
como tantas veces cada año en las que no sé a lo que hincar el diente, a las
notas vaporosas de aquel jazz eterno, me siento como si estuviera en ese local
de mi ciudad dejando flotar mi cabeza delante de Lee Morgan, Freddie Hubbard,
Thad Jones, Hank Mobley, Art Pepper, Gene Ammons, Big John Patton o Art Blakey
y sus mensajeros imperecederos del jazz.
sábado, julio 12, 2014
VOLUME ONE 334: TERMS OF MY SURRENDER (JOHN HIATT)
Cuarenta años de carrera y 23 discos ni agotan ni desgastan a John Hiatt. Pletórico de salud musical, el de Indianapolis encadena un álbum tras otro en los últimos cinco años, y cuesta quedarse con uno entre los mejores. Ahora que ha pasado más de una vez por mis oídos, diría que elijo su última obra, Terms of my surrender (New West, 2014), al que le auguro que dentro de un tiempo se levantará entre los mejores discos de toda su carrera. Hiatt es un grande, una garantía, un musicazo de los que nunca decepcionan. Terms… se desliza como arena entre los dedos mientras el humo se eleva de las tazas de café cuando el sol se pone. Tranquilo, blusero, a veces cavernoso, siempre insinuante. La voz agravada de John se corona en temazos como Nobody knew his name, Nothin’ I love o Here to stay. Disco maravilloso de John Hiatt.
Nota:
8,5/10
VOLUME ONE 333: THE CEASELESS SIGHT (RICH ROBINSON)
Aunque no han abandonado las giras, llevan media década The Black Crowes sin grabar material nuevo. Sus creadores, se celebra, no dejan de trabajar. Chris Robinson, además de dos decentes obras en solitarios algo más lejanas, se ha juntado en los últimos tres años con su nueva hermandad, acercándose en tres álbumes a terrenos entre pantanosos y psicodélicos con resultados placenteros. Rich Robinson acaba de publicar su tercer álbum en diez años, un trabajo más fiel al repertorio y al clima de los Crowes. The ceaseless sight (The End) lleva fecha de este año. Es directo, sin titubeos, stoniano a ráfagas y más sureño en otros momentos. Trabajo serio y robusto, que una vez masticado se convierte en otro motivo más para reclamar a los Robinson que recluten de nuevo a Gorman, Pipien y demás para hacer volar a los cuervos como dios manda.
Nota:
7/10
BOOTLEG SERIES 36: THE NORTHERN SOUL STORY
El
melómano acude constantemente a la máquina del tiempo para recrearse en lo
conocido o felicitarse por lo que descubre. Sube por la High Street de
Southend-on-sea y remueve un poco entre los cds de una tienda HMV a ver qué
encuentra. Vaya, cuatro volúmenes que llevan por título The Northern Soul
Story, cada uno con el título complementario de un templo en el que aquel festivo
soul juvenil congregaba en el norte de Inglaterra a miles de chicos y chicas
para bailar a mediados de los sesenta y durante los diez años siguientes: The
Twisted Wheel, The Golden Torch, Blackpool Mecca, Wigan Casino. A 3,99 libras
cada disco… ¡a la cesta de la compra!
Y a
pinchar. No es la primera vez que el melómano se detiene en aquellas salas de
baile resplandecientes en las que sonaban los singles de soul y r&b
británicos que interpretaban cientos de anónimas bandas y solistas, la mayoría
no más que eso, uno o dos temas que se confunden entre miles grabados entonces
en UK y USA. Hay buenas colecciones del género, y si te interesa dejarte llevar
por este animado estilo son fáciles de encontrar, quizá los 100 temas que
reúnen los cuatro discos recién traídos de Inglaterra aparezcan en casi todos
los recopilatorios. No me acordaré de ninguno cuando termine este paseo, pero
caray qué bien suenan todavía en este viaje de la máquina del tiempo.
martes, julio 08, 2014
VOLUME TWO 67: ROBERT PLANT
Me refiero a Robert Plant, ese señor que todavía gasta melena rizada y ya pasa de los 65 años, ese tipo de rostro ajado y mirada de malas pulgas y con pantalones vaqueros que le sientan como un guante. El superviviente del presente, no el truhán del pasado.
Ocurre que cuando
ahora llega hasta mí alguna vieja canción de Led Zeppelin desde cualquier parte
que no sea la intimidad de casa (pues hace ya tiempo que no pincho aquellos
tremendos discos), las canciones de Page, Plant, Bonham y Paul Jones se despojan
de su aureola de esplendor y les cuesta perdurar en mi particular colección de clásicos
rockeros. Pero si escucho al Robert Plant de ahora y a sus bandas más
recientes, las de la última década, me tropiezo ante un exponente modélico de músico
que ha sabido reconvertirse por los caminos paralelos de su naturaleza musical,
apostando por los paisajes tradicionales del folclore americano unas veces y por
una brumosa introspección sonora otras.
Desde Dreamland
(2002) hasta Lullaby and… the ceaseless roar, que saldrá a la venta en
septiembre, la obra de Plant combina claros y oscuros climáticos. Los trabajos
previos desde comienzos de los ochenta eran más bien discretos. Ahora ya no: versiones
irreconocibles, adaptaciones transformadas, piezas crepusculares al trote, agitaciones
al galope… lo que sea. Dreamland me gusta más ahora que antes. Mighty
rearranger (2005) sigue pareciéndome fascinante. El premiado Raising sand (2007)
conserva su poder de evocación paisajística e invita a volar con los ojos
cerrados. Band of joy (2010), ora cristalino ora turbulento, es más
atragantado. Y el adelanto del próximo álbum tiene muy buena pinta. Plant aún
retiene.
domingo, julio 06, 2014
LIVE IN 160: RYAN ADAMS… RECUPERAR LA FE
Me anima mucho no darlo por perdido. Pensé hace tiempo que lo estaba, disco tras disco mediocre que nos daba. Atrás, muy atrás, parecía que quedaban sus gloriosos dos primeros álbumes y aquellas alegrías jóvenes con Whiskeytown. Le atragantó la actividad, que se hablara de él en todas partes, los vicios de la fama, aunque seguía dando cuerda a buenas canciones. Ashes & fire, hace tres años, lo limpió, hermosa lucidez. Y en un par de meses tendremos un nuevo disco que llevará su nombre. Su adelanto es prometedor. Danos algo bueno, por favor.
Por los nuevos y
los viejos tiempos, Ryan Adams.
miércoles, julio 02, 2014
GREATEST HITS 161: SPIRIT IN THE NIGHT (BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND)
Ahora nos grita en la intro si podemos sentir el espíritu, la pasión. Lo hace cuatro, cinco, seis o más veces mientras nos mira desde un lado y otro del escenario. Y luego la banda estalla… pammm, papapapapaaa, pa papapapa pa… En cada concierto en el que he estado ha sido mi canción favorita. Spirit in the night tiene la misma edad que yo. Hemos crecido juntos. La última vez lloré. Ella se dio cuenta, hoy nuestros lazos se aprietan un poco más. Por la mañana y por la noche. Nuestro espíritu. Todavía hierve Spirit…, todavía moja las bragas cuando él canta “me and crazy Janey was makin' love in the dirt…”.
Ahí lo
tenéis, a Bruce y la E Street Band, mucho antes de ser millonario, justo cuando yo veía la luz. Cuatro
pelos en la barba, las arrugas de la delgadez, la pelambrera madrugadora. Ya el
Boss. Grande. Spirit in the night. ¡Qué tipos!
domingo, junio 29, 2014
BONUS TRACK 133: FLY ME TO THE MOON (BOBBY WOMACK)
Hace unos días murió Bobby Womack. Tenía 70 años. Llegué a él por la banda sonora del film policiaco de los años setenta Across 110th street y su reconocible tema principal, rescatado muchos años después en la película Jackie Browne. No me enganché a las pocas cosas que después escuché de él y, al contrario que la crítica, me disgustó bastante su último trabajo, The bravest man in the universe, del año pasado. Sí, era osado Bobby, inquieto compositor, experimental y a veces difícil. Con motivo de su muerte he rescatado trabajos más asequibles, más proclives a dejar huella. Y me he encontrado con este fabuloso Fly me to the moon de 1969, de sus primeros discos. La voz poderosa de Bobby conduce la música a terrenos urbanos y revueltos. Soul sudoroso, funk ardiente, todavía hoy tremendamente arrebatadores.
miércoles, junio 25, 2014
VOLUME TWO 66: DAVE VAN RONK & MacDOUGAL STREET
Me recreo relajado en las páginas
de The mayor of MacDougal Street. Aún no he llegado al final de los recuerdos
de Dave van Ronk, ese músico y musicólogo del Greenwich Village que a tantos bardos
vio llegar y triunfar o pasar de largo por sus calles y cafés. Me lo estoy
pasando bien y recomiendo su lectura (por ahora creo que no hay una edición
traducida al castellano) porque Dave no sienta cátedra, sino que describe con rigor
musical, anécdotas y buen humor el ambiente folkie de New York (y también de
California) en los años 50 y 60, el entorno político, los auténticos y los
falsos ‘beatniks’… y se entretiene en las peculiaridades de unos cuantos personajes.
No era maestro de nadie, él bebía
de aquí y de allá, le encantaba el folclore, la raíz musical de una cultura,
por eso uno lo escucha y a veces no sabe muy bien si canta blues o folk o toca
jazz o ragtime. Era un buen colega de todos, un digno camarada, por eso siempre
se respetó su verbo hasta su muerte hace una década. Grabó sus discos, sobre
todo hasta los años 70, y hay por ahí unas cuantas colecciones, grabaciones en
vivo y alguna reedición reciente.
Escuché a Van Ronk bastante
antes de Inside Llewyn Davis, aunque poco, un par de gotas. Ahora, leyendo,
compruebo que en la memoria de Van Ronk se hallan no pocos detalles del guión que
los hermanos Coen convirtieron en su entrañable última película: los viajes en
la carretera, las noches en los sofás de los pisos de los colegas, las
audiciones ante productores, las sesiones musicales en los bares…
La lectura me lleva a la
música, ambas se entienden bien. Por eso escucho estos días el álbum Folksinger (1963).
Caramba, este Dave es también un portento de alcance. Su voz ronca, más de
negro que de blanco, y su entregada y a la vez espontánea interpretación constatan
su versatilidad estilística aunque en este disco se lo escuche solo a él y a su
guitarra. Sientes que estás en el Gaslight Café, por ejemplo, con el público en
silencio y el humo flotando entre las cuerdas y la voz que escapa de la
garganta.
Sí, es solo eso, una voz, una
guitarra. Sencillo, bien hecho. Hay mucha otra gran música también, cada vez menos,
y no puedes evitar lamentar cuánta mierda de música se hace hoy.
jueves, junio 19, 2014
VOLUME ONE 332: STRONG FEELINGS (DOUG PAISLEY)
A quienes no se nos agota el hambre
por probar alimentos nuevos entre menúes viejos en nuestra exploración diaria
por los paisajes musicales nos ocurre más a menudo de lo deseado que aquellos músicos
a quienes descubrimos nos dejan con apetito o no nos saben a nada. Pero otras
veces te topas con alguien que te cuenta algo distinto, alguien que sin desviarse
en absoluto de las clásicas recetas te sabe diferente. ¿Por qué? Porque la
forma de cantar, por cómo encajan las guitarras o se funden un par de voces,
por no desvirtuar el talento ni la autenticidad. El último caso de este estilo que
me ha pasado es Doug Paisley. Con su tercer álbum, este bonito Strong feelings
(No quarter, 2014), perdura un rico sabor en el paladar.
Es el tercer disco de este
canadiense de gesto asustadizo y precavido que aparece en la imagen. En Canadá el
aire golpea de otro modo, eso creo. Advierto frescura sin corsés y una
seguridad natural en varios ejemplos. Escuchando temas de Doug Paisley como Radio girl, To and
fro o Where the Light takes you me reafirmo.
Nota: 7,5/10
martes, junio 17, 2014
SOUNDTRACK 152: MUSCLE SHOALS
Muscle Shoals, Alabama. Un paraíso
terrenal. En una esquina interior de este estado norteamericano se grabaron los
mejores discos de rock y soul de la historia desde finales de los años sesenta.
En los estudios que llevan este nombre pasaron horas Aretha Franklin, The
Rolling Stones, Traffic, Staples Singers, Etta James, Allman Brothers, Elton
John, Paul Simon, Lynyrd Skynyrd, Bob Seger, Wilson Pickett, Black Keys y una
larga plantilla de grandes músicos.
A grandes rasgos la historia
es esta: también en Alabama, Rick Hall crea los estudios FAME, donde graban
estrellas del R&B respaldados por la música y los arreglos de fantásticos músicos
de sesión con bagaje en estudios de New York y Nashville. Cuatro de esos músicos
(Barry Beckett, David Hood, Jimmy Johnson y Roger Hawkins), conocidos como The
Swampers, se marchan de FAME y levantan Muscle Shoals, donde la música, el
sonido Muscle Shoals, es lo más parecido a una bendición. La huida enfangó las
relaciones durante muchos años, pero pasado el tiempo hicieron las paces. Todo ello,
con la elegancia de unas imágenes preciosistas y la aportación de numerosos
testimonios, lo cuenta el documental Muscle Shoals, dirigido por Greg Camallier
y estrenado en el Festival de Sundance el año pasado.
Todos tenemos en nuestros
muebles discos nacidos en Muscle Shoals. No dejéis escapar este documental magnífico
para seguir amando la música hasta las entrañas.
viernes, junio 13, 2014
¿DISCOS GIGANTES?
El suplemento de ocio de un periódico nacional le sacude el polvo a unos cuantos discos que califica como “gigantes”, obras grabadas todas hace justo dos décadas, en 1994. La mayoría fueron éxitos de ventas y de relevancia y calado entre la juventud y hoy gozan todavía de un reconocimiento que no ha perdido peso e incluso siguen ganando adeptos.
Una gran parte de
esos discos representa muy bien el ambiente musical de aquel año o aquella
época (Dummy de Portishead, Parklife de Blur, Weezer de Weezer, Dog man star de
Suede, Definitely maybe de Oasis… muy británico) y con el tiempo perviven más
allá de su apogeo como elementos culturales distintivos de un momento. Las
obras de Portishead y Suede me chirrían, lo de Weezer me deja indiferente y los
jóvenes latidos de Blur y Oasis aún merecen ser refrescados.
Para seguir,
digamos que acepto siendo generoso Let love in de Nick Cave. No paso por Illmatic
de Nas, III Communication de Beastie Boys, Crazysexycool de TLC. Y nunca me
gustaron The Holy Bible de Manic Street Preachers, Super 8 de Los Planetas (no
nos olvidemos de casa) ni el fervoroso Dookie de Green Day.
De entre estos selectos
discos solo a uno me atrevería a atribuirle un calificativo grandilocuente, no
sé si ‘gigante’, pero sí merecedor de formar parte de esta lista. Se trata de
Grace de Jeff Buckley.
Ya veis que en
pleno auge brit y grunge a ambos lados del Atlántico nadie encumbra las obras
de los mejores grupos de Seattle. Lo cual no me extraña, visto el efecto dañino
de su oscurantismo lírico y atmosférico sobre el reloj de la vida y los
designios de las modas.
La música… también
tiene su momento.
Ya no sé bien si
me sorprende que no haya encontrado entre casi 900 discos de todos los estilos de
aquel año 1994, en mi efervescencia universitaria, obras que pudiera considerar
‘gigantes’. Creo que no. Me tomo la libertad de repasar aquel año e incluir
entre los álbumes superiores a los arriba citados (aunque no tan descriptivos
de aquel tiempo) otros tantos como, por ejemplo:Second coming (Stone Roses), Wildflowers (Tom Petty), American Recordings (Johnny Cash), Whiskey for the Holy Ghost (Mark Lanegan), Amorica (The Black Crowes), Welcome to the cruel world (Ben Harper), Voodoo lounge (The Rolling Stones), Talking Tumbuctu (Ry Cooder & Ali Farka Toure), Purple (Stone Temple Pilots), Monster, (REM), Welcome to Sky Valley (Kyuss), Superunknown (Soundgarden) o Vitalogy (Pearl Jam).
miércoles, junio 11, 2014
VOLUME ONE 331: CHILDHOOD HOME (BEN & ELLEN HARPER)
Otra razón para afianzar la fidelidad a Ben Harper. Su madre, Ellen, tuvo gran culpa de que al chico le gustase la música muy pronto. Trabajaba en un centro musical y en un museo y en casa Ben se crió entre pasiones antiguas y referencias continuas. Con una sólida base es más fácil después interpretar bien, crecer mejor y experimentar con soltura. Y eso ha hecho Ben hasta la fecha, componer y producir con destreza y saber acompañarse bien. A los fenomenales discos con Relentless 7 le siguió el fantástico álbum del año pasado junto a Charlie Musselwhite, Get up!, al que ahora sucede este tierno y melancólico Childhood home (Prestige Folklore, 2014). Ben Harper y su madre se reparten composiciones y voces para traer la infancia y los recuerdos a primer término. Folk cálido, descansado y amoroso (amor de madre, amor de hijo). Respaldan entre cuerdas los compañeros de Ben, que sigue tocando las acústicas como los ángeles.
Nota: 7,5/10
VOLUME ONE 330: STRANGERS (SIMONE FELICE)
Apuntes rápidos sobre novedades para conservar. El hermano Simone se apartó en silencio de los Felice Brothers hace unos años, primero para entregar un par de trabajos memorables bajo el nombre The Duke and the King y después para trazar en solitario las líneas reconstruidas de una mala racha personal con su propia firma. Simone Felice titula Strangers (Team Love, 2014) su segundo disco, un ligero desvío de la ruta musical emprendida desde que saliera de la banda fraternal pero que no pierde el norte crepuscular de un tono que parece marca de fábrica. El álbum arranca alegre y se va entristeciendo, aunque las voces traseras de un coro juvenil enciendan algún tema. Simone canta más próximo, sin el sudor y la tierra que brotaba de sus días con sus hermanos. Delicado aún.
Nota:
7/10
domingo, junio 08, 2014
LIVE IN 159: JOE HENRY, AVILÉS 2014
'The soul
of a man', se llamaba el ciclo. Joe Henry y su alma. La abrió en la intimidad, compartió
el sentimiento palpitante de sus canciones. No le hizo falta más que dos
guitarras, un piano, el saxo y el clarinete de su hijo Levon y su voz. La música
es tan sencilla… Así le puso el broche dorado a su gira acústica de cinco
fechas en España, ayer en el Centro Niemeyer de Avilés.
Mi ciclo
de los grandes, el de esos músicos que cada día me regalan razones para ser
optimista y que me van a acompañar toda la vida, se va completando. Me quedan muy
pocos para disfrutarlos en carne viva, cara a cara. Joe era uno de ellos. Joe
está en una dimensión diferente, en la nave de quienes convierten la música en
un sentimiento purificador, en una necesidad para la salud. Por cómo canta, por
cómo transpira su interpretación, por cómo habla y emociona, por cómo suena.
Casi hora
y media. Odetta, Like she was a hammer, God only knows, The man I keep hid y
medio repertorio de su maravilloso último album, Invisible hour, sonaron celestiales.
Me hubiera encantado
tener delante a su banda al completo, pero su actuación fue excepcional. Apenas
éramos 100 en un auditorio de más de 1.000 butacas. “Hay más intimidad en mi
habitación del hotel”, dijo Joe al pisar las tablas, el eco del paso solitario de
sus botas. Una pena. O una bendición.
Life is
music. Muchas muchas muchas gracias por tu música, Joe Henry.
jueves, junio 05, 2014
BONUS TRACK 132: STREET LADY (DONALD BYRD)
Donald Byrd es quizá mi ‘jazzman’ favorito. O sin quizá. Qué tipo, qué bien suena haga lo que haga. Porque su evolución musical fue pareja a la de otros grandes como Miles Davis o John Coltrane y sobre todo en los setenta fusionó géneros y exploró nuevos horizontes en los que el jazz se podía estirar a sus anchas. Además de tocar con gente de la altura de Sonny Rollins, Hank Mobley, Kenny Burrell o Art Farmer, por mencionar unos pocos, tiene una veintena de discos bárbaros entre finales de los 50 y mediados de los 70. Tenía una sólida formación musical y hasta que murió el año pasado a los 83 años se dedicó a enseñar música.
Escojo un disco,
este Street lady (1973), que curiosamente no es de los mejor valorados, pero
que a mí me encanta, y no solo por tan calurosa e incitante portada. Donald deja
muestras de su gusto por un funk muy vivo y transparente que se va arrimando a
la música de baile, y que todavía se asiente en ritmos ágiles y pegadizos. Con
temazos como el que da título al disco o Witch hunt, este álbum es una rareza grandiosa
de los archivos mágicos de Blue Note y de la tremenda carrera de Donald Byrd.
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