La canción está a la altura de la película en la que suena, Boyhood. El grupo que la compone e interpreta, Family of the Year, me temo que no. El film se rodó durante 13 años, el tema es de un disco de 2012 y (la gran mayoría de) nosotros lo descubrimos este año, primero en el ‘trailer’ y después en el metraje de esta película extraordinaria. La formación californiana lo incluye en su álbum Loma Vista, agotadora muestra de blandengues píldoras pop con vocación de himno y exceso de voces conjuntadas ¡en todos los temas! Hero, en cambio, es una delicia aislada cuya inocencia interpretativa encaja con la emotiva intimidad del ambicioso film de Richard Linklater.
sábado, diciembre 20, 2014
GREATEST HITS 167: HERO (FAMILY OF THE YEAR)
La canción está a la altura de la película en la que suena, Boyhood. El grupo que la compone e interpreta, Family of the Year, me temo que no. El film se rodó durante 13 años, el tema es de un disco de 2012 y (la gran mayoría de) nosotros lo descubrimos este año, primero en el ‘trailer’ y después en el metraje de esta película extraordinaria. La formación californiana lo incluye en su álbum Loma Vista, agotadora muestra de blandengues píldoras pop con vocación de himno y exceso de voces conjuntadas ¡en todos los temas! Hero, en cambio, es una delicia aislada cuya inocencia interpretativa encaja con la emotiva intimidad del ambicioso film de Richard Linklater.
lunes, diciembre 15, 2014
VOLUME ONE 349: BERKELEY TO BAKERSFIELD (CRACKER)
Hay dos caras de Cracker en
su décimo álbum de estudio: la que gamberrea con encendidos latigazos rockeros y
la que trota acompasada por los sonidos country que suelen salpicar sus discos.
Ambos perfiles confluyen en California, universo descrito en los 18 cortes de
Berkeley to Bakersfield (429 Records, 2014), visual disco temático por el que
discurren calles, locales, lugares, tipos y costumbres de la bahía de San
Francisco y de los parajes interiores del estado norteamericano. Son dos discos
en uno, 70 minutos: lo mejor del grupo de Lowery y Hickman desde el Greenland de
2006.
Los dos bloques no se pelean,
conviven sin empujarse por la virtud del equilibrio que atesoran sus intérpretes.
La banda se divierte con textos animados e historias elocuentes, con guitarras distinguidas
unas veces y agitadas otras. El primer disco navega descarado y aguerrido, caña
que engancha. El segundo transita por espacios abiertos para la contemplación y la nostalgia,
a lomos de un caballo sin perder la guitarra refinada y concluye
maravillosamente con un par de temazos para enmarcar (I’m sorry baby y Where
have those days gone) en uno de los mejores cierres de este año que se va
cansando.
Nota: 8/10
viernes, diciembre 12, 2014
SOUNDTRACK 161: SONIC HIGHWAYS, LA SERIE
Volvemos a los Foo Fighters, cuyo último álbum fue reseñado el mes pasado, para ensalzar el emocionante vehículo a través del cual Dave Grohl ha presentado su música y compartido abiertamente sus vínculos sentimentales con la riqueza musical de su país. Es tipo listo Grohl, muy listo; le sobra dinero, carisma y talento y se ha trabajado una producción nada modesta para poner en pie Sonic Highways, la serie del canal HBO.
Excelente documental, sin
duda. Ocho capítulos vibrantes, montados a veces a ritmo de vértigo, como si
Oliver Stone enlazase los fotogramas, con tomas maravillosas de paisajes y
ambientes y retratos conmovedores de los entrevistados, todos ellos Grohl
mediante. Y su banda, mientras, currándose las canciones de su nuevo disco,
de estudio en estudio, ciudad en ciudad, conviviendo idílicamente en el mundo de las maravillas. Debemos agradecerle que
su pasión y el fabuloso equipo técnico con el que ha contado en cada documental
nos hiciera sentir casi en nuestra propia carne cómo se vive y se crece en
Chicago, Washington, Nashville, Austin, Los Angeles, New Orleans, Seattle y New
York.
Podemos ser condescendientes o
no con uno de los mensajes finales que Grohl proclama, en un desliz algo
sentimentaloide y en un inesperado cara a cara con Barack Obama en un despacho de
la Casa Blanca (el presidente con su uniforme de trabajo diario, el músico desgreñado,
en camisa y vaqueros y luciendo sus tatuajes): cualquier chico de un pueblo de
Virginia (el propio Grohl) puede llegar muy lejos en este país de autopistas
sonoras. Él lo ha hecho.
miércoles, diciembre 10, 2014
SOUNDTRACK 160: FINDING VIVIAN MAIER
La
historia encaja en el universo literario de Paul Auster. Interviene
la dichosa y caprichosa casualidad, que destapa una obsesión oculta,
un legado extraordinario y la personalidad misteriosa de una artista
anónima. Somos indescifrables. ¿Quién es Vivian Maier? Digamos que
la niñera fotógrafo de las calles de Chicago. Algo más que esto
cuenta el documental Finding Vivian Maier, dirigido por John Maloof y
Charlie Siskel en 2013.
John
Maloof, un joven amante de la historia que prepara un libro sobre los
barrios de Chicago, compra en una subasta un archivo de fotografías
que pertenece a una tal Vivian Maier. Revela unas cuantas fotos y las
vende en internet. No dejan indiferente: un historiador advierte un
talento prodigioso en esas fotos, contacta con Maloof, investigan,
hablan que gente que conoció a la mujer, recuperan cajones llenos de
negativos, hasta 100.000: calles, casas, familias, intrigantes
autorretratos y sobre todo seres de la ciudad captados
espontáneamente por la cámara Rolleiflex que Vivian lleva colgada
al cuello allí adonde va, sola o con los niños de las familias que
cuida. Fascina su ojo sagaz, la magia del momento atrapado, imágenes
que hablan. La comparan con Robert Frank, Diane Arbus,
Cartier-Bresson... Se escanean sus fotos y se exhiben en Londres, New
York... Y ella, apenas revelaba sus carretes, simplemente hacía
fotos en todas partes, fotos y más fotos.
domingo, diciembre 07, 2014
GREATEST HITS 166: RIDERS ON THE STORM (THE DOORS)
Todas las canciones tienen su propia historia en la vida de cada uno. Esta empezó con The Wonder Years, aquella nostálgica serie de televisión con la que crecimos muchos, Aquellos maravillosos años. En uno de sus primeros capítulos, a un siniestro personaje le acompañaba este tema de los Doors en una escena nocturna. Yo me dije entonces… cómo me gusta esta canción. Y encontré a The Doors. Y crecí. Desde entonces he oído muchas veces el tema original y unas cuantas versiones. Algunas son contundentes, entregadas, poderosas, muy buenas, pero la esencia, el alma, el latido interno de Riders on the storm, con su lluvia incesante y su misterioso encanto, solo lo tiene el tema al que la voz de Jim Morrison convierte en inmortal.
BONUS TRACK 138: YANKEE HOTEL FOXTROT (WILCO)
Utilizamos esta sección, con el epígrafe ‘Bonus track’, para reivindicar discos de otros tiempos, lejanos o cercanos, que han dejado huella, que tienen su rastro duradero más allá de las complacencias personales. Discos imperecederos, podríamos decir. Pero hacemos una excepción esta vez a propósito de Wilco y su reciente oferta comercial (recopilatorio básico y caja con rarezas y grabaciones insólitas). Todos los grandes, solistas o bandas, tienen una obra horrorosa, un descalabro monumental. Pues el de Wilco es Yankee Hotel Foxtrot, uno de sus discos que curiosamente atrae las alabanzas de la crítica supuestamente experta y de gran parte de sus fans más aduladores. Pues no, en Tribecasessions aconsejaremos siempre no escuchar este disco calamitoso.
En un
ejercicio de masoquismo incomprensible, justo después además de haber visto el
documental I am trying to break your heart, en el que se cuenta la gestación
traumática de este disco espantoso en la carrera de la banda de Chicago, ratificamos
la pobreza que atesora este trabajo incomprensiblemente encumbrado. Lo que unos
han llamado inventivo, arriesgado, atrevido, brillante y genial, nosotros lo
consideramos pobre, caprichoso, bizarro y descerebrado. Gran parte de la culpa
la tuvo Jay Bennett, fallecido miembro con el que hubo encontronazos
en la producción de este disco y tras el que se dio de baja en el propio grupo.
Demos gracias a que se borrara de Wilco, pues la banda, después de este álbum,
no ha hecho más que encadenar sus mejores obras. Yankee…, no lo entiendo por
mucho que me detenga a intentar comprenderlo, no hay por donde cogerlo.
jueves, diciembre 04, 2014
LIVE IN 166: IAN McLAGAN

Cada año nos dejan músicos para nunca volver, aunque su música nos quede para siempre. Del viaje final de unos nos enteramos tarde, en pequeños obituarios de la prensa o una página web; del de otros, con más detalles, semblanzas y cobertura mediática. A unos les prestamos poca atención en vida, a otros les tuvimos respeto y cariño. Fue gente que nos hizo disfrutar con su música. De eso se encargó Ian McLagan, caído este miércoles a los 69 años. Su pertenencia a Small Faces y a Faces, atrás, sentado ante las teclas, basta para realzar su relevancia. Tuvo su propia band, The Bump Band, y trabajó con grandes como los Stones, Dylan y Springsteen y artistas de la talla de Billy Bragg, Ron Wood, Rod Stewart, Ryan Adams y Lucinda Williams, con quien participó en su glorioso disco de este mismo año.
Hoy he pinchado
First step, de Faces, joya donde los prominentes teclados de McLagan cubren de
bruma y zozobra el debut primoroso del grupo. Buen viaje Ian.
martes, diciembre 02, 2014
VOLUME ONE 348: STORYTONE (NEIL YOUNG)
De tanta ocupación a la que se ha entregado Neil Young en los últimos dos años ha corrido el riesgo de accidentarse por exceso de actividad. Musicalmente lo ha hecho con un par de álbumes calamitosos, Americana (2012) y A letter home (2014); personalmente ha roto una convivencia de más de 35 años y se ha divorciado. Otro par de discos, estos sí buenos, una memorias y esfuerzos persistentes en crear, patentar y desarrollar un nuevo sistema de sonido digital han llenado gran parte de la vida de Young desde 2012. Storytone (Reprise, 2014), su último trabajo, desvela al autor audaz, inconformista y a veces genial que es y ha sido.
Los
temores con que afronté este disco se han evaporado. Los diez primeros temas
los interpreta Neil Young solo, acompañado por un piano en uno, por una
acústica en otro, por un ukelele o una armónica, además de su voz. Los diez
siguientes son los mismos temas con el añadido de una orquesta, una banda o una
big band; en unos casos no encaja muy bien el experimento, en otros, de
maravilla. Los dos bloques componen un conjunto aireado por la melancolía, íntimo
al desnudo y lírico, en ocasiones muy hermoso, cuando mandan los arreglos y la orquestación.
Nota:
7/10
SOUNDTRACK 159: THE RUTLES: ALL YOU NEED IS CASH

¿Conocéis a los Rutles? No, supongo que no, porque The Rutles no existen. O si. Fueron creados por Eric Idle y Gary Weiss en 1978 para parodiar en un programa de televisión el nacimiento, la carrera y la disolución de The Beatles. La idea original era que la producción formase parte del Saturday Night Live y acabó convirtiéndose en un documental descacharrante, delirante, maravilloso.
Con Idle
al frente es lógico que The Rutles: All you need is cash esté filtrado por el
humor genuino e intransferible del grupo cómico al que pertenecía, los Monty
Phyton. La parodia es de campeonato: para empezar, los cuatro de Liverpool son bastante
feos, con Idle como McCartney; después, el grupo en sus orígenes, el viaje a
Hamburgo (tocan en un local ahora cerrado y lleno de ratas), los cortes de
pelo, los ridículos movimientos mientras actuaban, los numeritos infantiles por
el campo y las calles, la histeria de las fans, las películas (Ouch! en vez de
Help!), el cambio de rumbo gracias al consumo de… té (con quien les pone en
contacto un tal Bob Dylan), el viaje espiritual a la India (donde conocen a un
gurú del sexo que viste gabardina), Tragical Hystory Tour, el romance del presunto Lennon con una soldado
nazi, la fiebre compositora del supuesto McCartney, la separación… y muchas
cosas más.
Aparecen Jagger, Bill Murray, Paul Simon, Belushi y Ayckroyd, Ron Wood,
Harrison. Y las
canciones son variaciones desternillantes de los propios temas de The Beatles. Podéis
encontrarlo en la Red. Si queréis partiros de risa un rato, ya sabéis.
sábado, noviembre 29, 2014
BONUS TRACK 137: WHITE LIGHT (GENE CLARK)
Cuenta Sid Griffin en las notas interiores de este disco que de forma incomprensible desapareció su título en la impresión de la imagen de la cubierta. Junto al nombre de Gene Clark debería aparecer “White Light”, pero solo se imprimió el del autor, sentado a lo lejos, se intuye que junto a una guitarra, contra el horizonte que solo ilumina una luz, un sol, crepuscular. Anécdota al margen, el disco perdura a lo largo de los años como una de las joyas más deslumbrantes del country rock americano.
Se he
escrito y dicho que Gene Clark era el talento más notable de The Byrds, a los
que entregó fantásticas composiciones. Pero los celos y los egos acabaron por
apartar a Clark de la banda solo dos años después de cofundarla junto a Roger
McGuinn. Inició un camino en solitario irregular, aunque con algunas maravillosas
etapas, como ese trío de discos de comienzos de los setenta que componen White Light
(1971), Roadmaster (1972) y No other (1974). El primero es finura acústica,
profundidad expresiva, atmósfera libre e irrepetible.
THE WORST OF
Qué manía siempre con lo mejor. Conviene desaconsejar, castigar también, lo he dicho en estas líneas. Alguna revista internacional publica ya sus listas anuales de preferencias musicales. Muy pronto lo harán las nacionales. Cada vez más de aquí y de allá. Pero, ¿y lo peor? ¿Qué es lo peor que han escuchado los expertos y melómanos del rock and roll este año? Y a nosotros, ¿qué es lo que nos ha decepcionado más de entre aquello que hemos seleccionado para merecer nuestra escucha? Yo me quedo con esto, siempre dentro de aquellos artistas y bandas que me han interesado entre los muchos que han pasado por mis oídos.
-Beck, Morning phase
-Counting Crows, Somewhere under Wonderland
-Damien Rice, My favourite faded fantasy
-Damon Albarn, Everyday robots
-Neil Young, A letter home
-Russian Red, Agent Cooper
-Stephen Malkmus & The Jicks, Wig out at Jagbags
-Tori Amos, Unrepentant Geraldines
-Tweedy, Sukierae
-Wolfmother, New crown
Y sumemos a Robert Plant, Imelda May, Joan as Police Woman, Mark Olson,
Bob Seger.
sábado, noviembre 22, 2014
VOLUME ONE 347: PHANTOM RADIO (MARK LANEGAN BAND)

La escucha de este disco, entrega de un juego al despiste que practica Mark Lanegan desde hace unos años, abre en mí nuevas reflexiones sobre los caminos que toma o debe tomar un músico con el paso del tiempo, sobre el apego a sus orígenes o su apuesta por el riesgo, sobre la permanencia o la radicalización. Apruebo el cambio sin excesos ni traumas Lanegan no sobrepasa los extremos que cabría suponer en la lógica que ha acompañado a su carrera y que nos ha transmitido, aunque a veces se pregunta uno a qué responden ciertas colaboraciones o variantes de registro. Inclinaciones e inquietudes enriquecedoras del autor, debemos creer.
Tras el
insípido Black Pudding con Duke Garwood, el anodino Imitations y el descentrado
Ep No bells on Sunday, de este año, Phantom Radio (Vagrant, 2014) parece una
coherente continuación de Blues Funeral (2012), firmado también por Mark
Lanegan Band. Se repiten atmósferas oscuras adornadas con texturas pop y electrónica
y reaparecen viejos ecos bajo los que yace la raíz grunge (el inicial Harvest
home y el final Death trip to Tulsa). Aunque un poco inferior al funeral del
blues, esta radio fantasmagórica reafirma mi aprecio por músicos como Lanegan que
en lugar de ceñirse el traje de todos los días, apuesta por variar el vestuario
sin desentonar.
Nota:
7/10
viernes, noviembre 21, 2014
BOOTLEG SERIES 41: DOCTORES, PROFESORES, REYES Y REINAS DE NEW ORLEANS

La música nos lleva a miles de lugares sin movernos del sitio. Esa es la fuerza de la música, su capacidad para hacernos volar y sentir, a la que ayuda mucho nuestra voluntad por entrar en el clima de las canciones y el impulso de la imaginación. Con el viaje a través de las autopistas sónicas de Foo Fighters en la HBO estamos haciendo escalas en ciudades americanas de diversa riqueza musical, aunque en ocasiones filtrada por los condicionantes particulares de Dave Grohl y su banda. Otro medio de transporte más circunscrito a un único lugar, aunque empapado de una enorme variedad musical, es dejarse guiar por una fabulosa caja de cuatro cds que viene a almacenar el testimonio de 85 músicos de ayer y de hoy apegados a la ciudad de New Orleans.
La
colección presenta la gran caja musical de New Orleans (Doctors, professors,
kings and queens: The big ol’ box of New Orleans), donde los doctores, profesores, reyes y reinas de la
ciudad (Neville Brothers, Clarence ‘Frogman’ Henry, Dr. John, Irma Thomas,
Little Richard, Eddie Bo, Louis Armstrong, Allen Toussaint, Marcia Ball, Professor
Longhair, The Dirty Dozen Brass Band, Fats Domino, Sonny Landreth, The Meters…)
nos ayudan a pasear, a flotar y a dejarse embrujar por sus calles y locales
aunque nunca los hayamos pisado. La apuesta de este tesoro musical
maravillosamente presentado y comentado en un estupendo libreto de 84 páginas consiste
en combinar sin orden cronológico, de atrás adelante y de delante a atrás, jazz,
blues, ragtime, rock, soul y las peculiares combinaciones generadas por el
mestizaje cultural de la ciudad. Y vaya que es un viaje fantástico.
lunes, noviembre 17, 2014
LIVE IN 165: EL TIEMPO, EL AMOR Y DYLAN
Una dosis provechosa
de lectura musical. Por mucho que sepamos, siempre nos quedará algo por
aprender. Por Time out of mind, Love and theft y Modern times navega el
periodista Eduardo Izquierdo en su libro Bob Dylan. La trilogía del tiempo y el
amor (66rpm). Trilogía o no, el periodo que cubre la aparición de estos tres
discos, entre 1997 y2006, es una buena excusa para recrearse una vez más en los
misterios, los acertijos, las travesuras, las palabras y la música de Bob Dylan.
En una de sus etapas más luminosas y gratificantes, además. Y de eso sabe Izquierdo
un rato largo.
Mmmm, delicioso
trago es este libro. A lo ya sabido por quienes no le perdemos el rastro a
Dylan añaden estas páginas detalles y datos sabrosos que son el resultado de un
esforzado trabajo de documentación. Sabes que estos tres discos son 10 sobre 10
y lanzarse a un baño de oro puro nunca es una pérdida de tiempo. Justificación también
para escuchar sus canciones mientras la vista pasa por lo escrito acerca de
ellas. El autor recorre los surcos de estos tres álbumes fantásticos y cuenta cómo
se gestaron, se produjeron, se grabaron y calaron en la prensa y en el público.
Interpreta las letras, formula teorías, recoge opiniones y también las lanza. También
cubre las brechas entre disco y disco para reforzar la relevancia, la magnitud,
de los tres trabajos discográficos y los años que los envuelven: la salud del
músico, una película en la que interviene, un glorioso documental sobre sus
primeros años, un maravilloso programa de radio, una gira interminable…
Dylan en estado
auténtico. Pasión por Dylan desde el refugio de la escritura. Este libro es una
buena inversión.
jueves, noviembre 13, 2014
¿CUÁNTO VALE LA MÚSICA?
Nos lo sabemos todo de él. O casi todo. Lo hemos escuchado cientos de veces, en sus discos oficiales y en unos cuantos bootlegs. Leemos artículos sobre él, reportajes, biografías, reseñas, críticas, teorías, juegos. Lo escuchamos en la radio o vemos sus documentales, sus actuaciones, sus películas. Pensamos en él a veces, en sus giras sin final, en sus hábitos diarios, en las reclusiones, en lo que hay detrás de la imagen, del genio y el mito. Y nos acompaña en casa, en nuestras vidas. Oh, dios, agradecemos su música como el salvavidas en el océano.
Una vez se
encerró en una casa en el bosque y llamó a unos amigos para tocar. De allí
salieron muchas canciones, algunas reunidas años después en un disco doble,
otras (más) en una grabación pirata. Ahora todas, todas, 138, componen una caja
de seis discos preparada con mimo y lujo en su diseño y en su sonido para el
goce de sus oyentes más fervorosos. O para el descubrimiento de todos.
¿Qué precio
tiene su obra? ¿Cuánto vale aquel encierro creativo? ¿Pagaríamos casi 120 euros
a tocateja por este tesoro real y oficial de nuestro músico favorito, del que
llevamos dentro, del que nos hace amar la música cada día un poco más? ¿Tenemos
otras facturas en nuestra vida cotidiana en las que emplear esta parte de nuestro
sueldo o nuestros ahorros?
The answer, my friend, is…
martes, noviembre 11, 2014
VOLUME ONE 346: SONIC HIGHWAYS (FOO FIGHTERS)
La ambición que caracteriza el proyecto Sonic Highways, surgido de la incontinencia creativa de Dave Grohl, se traduce en un leve desequilibrio en sus resultados. Notable muy alto a la serie de la HBO, aprobado al álbum, el noveno del grupo.
El líder
de los Foo Fighters ha querido expresar su amor por la música y los músicos con
los que creció, y que de algún modo inspiraron a él y a su banda en su carrera,
a través de un apasionante viaje a ocho ciudades estadounidenses y su herencia
musical. La serie recoge esos viajes, un repaso a cada entorno (muy bien
filmado y ágilmente montado) y la grabación de un tema del disco en un
legendario estudio de cada ciudad, con el que se cierra cada episodio.
Grohl no
me cae especialmente bien, me carga: sabe rodearse bien y presume de sus
amistades, disfruta actuando como un tipo demasiado guay que trabaja mucho y
colabora aquí y allá. Pero aprecio parte de esa hiperactividad, como cuando
rodó el documental Sound City sobre el célebre estudio de Los Angeles o ahora
cuando crea y dirige la serie Sonic Highways. El experimento es una forma diferente,
muy atractiva y bien hecha de promocionar el nuevo disco de su banda. Y de
manifestar el agradecimiento íntimo que siente por la fuerza emocional de la
música.
Un
párrafo sobre el disco, Sonic Highways (Roswell, 2014). Foo Fighters no me
seducen mucho, nunca lo hicieron, y seguirán sin hacerlo. Sí, más de una
canción funciona (Something from nothing, Outside), las guitarras se te meten
dentro y te agitan, te hacen saltar y sudar, pero también hacen agotadoras las canciones.
Porque Grohl grita de más cuando alcanza el clímax y algunos temas padecen una
tendencia nada disimulada a la épica trascendente.
Nota:
6,5/10
SOUNDTRACK 158: UN BODRIO CON ELVIS

Me dio por ver una película con Elvis Presley, una de las más conocidas de la treintena de films que rodó el Rey entre 1956 y 1969. Muy pocas merecen la pena, la mayoría son muy malas. Cita en Las Vegas, o Viva Las Vegas, según su título original y la animosa canción, es una de las malas. Y ridícula, estúpida.
Con el rock and
roll prácticamente en pañales y la eclosión social y cultural de esta música y
su efecto en la juventud al rojo vivo, Elvis (cantante, showman y fenómeno
popular al margen) era sobre todo un suculento producto comercial y para
venderlo había que explotarlo al máximo. El coronel Parker utilizó el potencial
de la estrella del rock que representaba y lo convirtió además en una figura de
cine. Actor es un término que le queda demasiado grande.
Vista en su día,
Viva en Las Vegas (George Sidney, 1964) tendría su gracia, lo imagino. Los fans
de Elvis la disfrutarán aún con una sonrisa perdonando sus defectos y defendiendo
su encanto. Vista hoy, es una película mala de verdad.
Elvis es un
mecánico muy chulo que nunca se ensucia ni se despeina ni se desmaquilla, además
de un piloto de coches que sabe surfear de maravilla, manejar un helicóptero como
si nada y cantar. Canta cuando le apetece, allá donde hay una banda que clava
los temas que él interpreta o donde por arte de magia aparecen de la nada una
guitarra o un piano para cantarle una canción a una jovencita que le hace tilín,
una estupenda Anne Margret. Como quiere conseguir un motor especial para ganar
una carrera cree que ganando un concurso de canción (qué casualidad) podrá
pagarlo. Su tema (Viva Las Vegas) empata con el de la chica (otra casualidad) y
el desempate lo decide la intensidad de los aplausos del público. Al final gana
pero no obtiene el dinero, que en un giro incomprensible de argumento se lo
financia el padre de la chica. Lo monta en el coche en tiempo récord y llega a
punto para correr. Arranca el último en línea de salida y, cómo no, gana. Cruza
la meta, cortinilla secuencial, y lo vemos casado con la chiquilla, a la que
antes solo le ha dado inocentes besitos. Ah, ingenuo cine.
sábado, noviembre 08, 2014
VOLUME ONE 345: ARE WE THERE (SHARON VAN ETTEN)
Propuesta hipnotizante de la mano de Sharon van Etten. Las canciones de Are we there (Jagjaguwar, 2014) reposan flotantes una vez consumidas, descargan un eco etéreo por esa voz pausada y perezosa de la autora y la música dilatante de su banda. Taking chances, Tarifa o Every time the sun comes up, por ejemplo, dan fe de esa relajante y reflexiva huella que acompaña al regusto que deja la escucha. Acertada se muestra la cubierta viajera del disco, su apuesta cromática y la sensación de recibir el aire en la frente. Acoge dignas críticas este álbum, el cuarto de Sharon desde 2009, espécimen ejemplar para eruditos del universo indie. Merece buena prensa.
Nota:
7,5/10
miércoles, noviembre 05, 2014
VOLUME TWO 70: LA PENOSA REAPARICIÓN DE DAMIEN RICE
Penosa por apenada, por decepcionante y sufridora. Un golpe a la moral. Este hombre sigue siendo un alma en pena. Pero ahora duele. A comienzos de año leí un texto que se preguntaba por qué llevábamos tanto tiempo sin saber de él, qué había pasado con aquel tipo sensible de Irlanda que tan hermosas, intensas y conmovidas canciones había reunido en sus dos primeros discos de mediados de la pasada década, O y 9, que sonaban algunos además y quedaban tan bien en la película Closer, y que de repente se lo había tragado la tierra. Ayer me enteraba de que ocho años después tiene nuevo álbum, con esta semana como fecha de lanzamiento. Hoy lamento haberlo escuchado.
El
tercer disco abre siempre interrogantes en la carrera de un artista: puede auparte
o derribarte, consolidarte o destrozarte, mantiene una identidad próxima a la
de las obras precedentes o apuesta por una actitud renovada, ligera o acusada,
según el grado de riesgo que se quiera asumir. ¿Repetición o transformación? Damien
Rice se reitera desastrosamente. Ocho temas largos se suceden en My favourite
faded fantasy, donde la producción de Rick Rubin no pasa de insustancial. No se
puede negar el empeño, la emoción y la sensibilidad que el hombre le ha puesto
a su nuevo trabajo, pero la repetición de esquemas, de tristona melancolía, de
arreglos llorosos y anhelantes y de atmósferas dolorosas destapan a un autor
que se ha quedado ya sin voz en el camino.
lunes, noviembre 03, 2014
SOUNDTRACK 157: EL CINE, LA VIDA Y WOODY ALLEN
El cine, aunque nos peleemos a menudo, nos anima la vida, nos ayuda a digerir con una inyección de esperanza las escenas de nuestro ciclo cotidiano, o a mirarlas desde el perfil más favorecido. Eso consiguen las películas únicas, las películas hermosas, las que se apoderan de nosotros. El cine es un regalo, una ilusión, un sueño, un mundo mejor. La vida enciende la luz y apaga el proyector.
En 82 minutos lo
refleja mejor que nadie Woody Allen. Es lo que dura La rosa púrpura del Cairo,
cuento encantado y encantador que cabalga entre las dos dimensiones para vestir
el cine como la evasión perfecta contra la rutina y el desencanto, o como una
ilusoria salvación. Sometida al examen particular del paso del tiempo, esta
pequeña gran obra maestra no tiene edad. Es nuestra.
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