Whiplash (Damien Chazelle, 2014) o entrar en la música, sentirla, vivirla. Ser música. Música es sudor, es sangre, son lágrimas. Pasión y renuncia, exigencia y disciplina, si de verdad es música a lo único a lo que te quieres entregar. Subirse al tren del ritmo, acelerar y frenar. Golpear una caja, un plato y abrazar el eco. Soplar y apretar para embellecer el viento. Acariciar las teclas y conquistar el cielo.
sábado, enero 24, 2015
SOUNDTRACK 163: WHIPLASH… RITMO
Whiplash (Damien Chazelle, 2014) o entrar en la música, sentirla, vivirla. Ser música. Música es sudor, es sangre, son lágrimas. Pasión y renuncia, exigencia y disciplina, si de verdad es música a lo único a lo que te quieres entregar. Subirse al tren del ritmo, acelerar y frenar. Golpear una caja, un plato y abrazar el eco. Soplar y apretar para embellecer el viento. Acariciar las teclas y conquistar el cielo.
lunes, enero 19, 2015
VOLUME ONE 352: MODERN BLUES (THE WATERBOYS)
Destapamos la sección de vinilos del nuevo año. Algunos ya han pasado por la aguja, este es el más grato. Británicos grabando en Nashville cantando a Elvis, a Hendrix, a Charlie Parker, a Marvin Gaye, a Kerouac, a Escocia… Modern blues (Harlequin & Clown, 2015), titulan The Waterboys. Algo de blues hay, sí, pero sobre todo esa constante energía rockera que Mike Scott gasta, seguro y valiente, tipo de una pieza, vibrante cantando, emocionante escribiendo.
Brillantes
vuelven los Waterboys, uno de los pocos grupos a los que no les puedes
encontrar bajones en la década de los 80. Siempre me gustaron (a Scott lo disfruté
en mi playa hace años), aunque en sus últimos trabajos ya no tuvieran canciones
legendarias. A Modern blues es fácil encontrárselas. Y a la primera escucha: la
vigorosa Destinies entwined, la escalofriante I can see Elvis, los diez minutos
colosales de Long strange golden road. El disco es vigoroso, elegante, emotivo,
auténtico.
Nota:
8,5/10
domingo, enero 18, 2015
LIVE IN 168: BLACK CROWES, VIDA ETERNA

Digerida la noticia sobre la separación de los Black Crowes, comunicada por Rich Robinson a través de unas explicaciones que convierten a su hermano Chris en el responsable de la ruptura, evito caer en lamentaciones. La vida de una banda no es más que eterna en el sentimiento de admiración que embarga a su público, me digo.
Los Crowes estaban ya distanciados. Su último disco
de estudio es de hace cinco años y su último concierto, de finales de 2013.
Cada miembro estaba metido en otras historias musicales (Chris con su
hermandad, Rich a su aire, Gorman y Greene en otro grupo, los demás colaborando).
No dudo de que habrían grabado otro gran disco si pusieran empeño, ni de que
sus actuaciones seguirían siendo vibrantes y cautivadoras, como las dos que
tuve el placer de disfrutar en Vitoria y Londres. Pero 24 años de discos,
giras, peleas, éxito, proyectos y todos los vicios y manías que acompañan al
rock and roll, desgastan y a veces matan.
La música de The Black Crowes, por suerte, no se
enfada y vive siempre.
jueves, enero 15, 2015
JONES STREET
Jones Street, Greenwich Village, New York… One year ago.
En el origen, en
el encuentro, donde la música entra y cura. Una mañana helada en busca de un
punto en el suelo. Un grandioso recuerdo para tiempos de debilidad y angustia,
tiempos de cambio y esperanza. I’m always here for you.
lunes, enero 12, 2015
SOUNDTRACK 162: BIRDMAN
Llegado a este punto, con fotogramas sin medida en la retina y miles de argumentos que se entrecruzan, confunden y olvidan en la memoria, el gusto, el interés, la paciencia y la tolerancia que aún mantengo por el cine me piden algo diferente de verdad, me piden riesgo, extravagancia, coraje… propuestas extraordinarias que me dejen clavado en la butaca o me dejen horas pensando en ellas. Birdman, la película recién estrenada de Alejandro González Iñárritu, lo hace. Es extraordinaria. Como también lo son Gravity, Boyhood, The Artist o Heat, Magnolia y El club de la lucha si me voy más atrás.
Birdman revela
(más bien confirma) la maestría técnica de Iñárritu, perseguidor con su
steadicam de los pasos y sobresaltos de los actores durante todo el metraje.
Esa prodigiosa pericia narrativa la refuerzan un reparto en estado de gracia
(inmenso Michael Keaton, imponente Edward Norton) y una visceral lectura, tan
realista como pesimista, de la popularidad efímera, de la inutilidad de la
crítica y la irrelevancia del reconocimiento artístico en este, a menudo,
nauseabundo mundo contemporáneo.
viernes, enero 09, 2015
BONUS TRACK 141: WORKIN’ WITH THE MILES DAVIS QUINTET
El jazz desentierra sensaciones y garabatea ilusiones, las sensaciones reclaman el jazz, su humo y sus escenas en blanco y negro. No sé, por ejemplo, después de un día tonto, de un susto, una espera anodina y un largo paseo a medianoche, lejos de las junglas de asfalto pero a una orilla de las olas de una bahía tranquila. Hace un año nos íbamos a New York. Solo recordarlo me lleva de nuevo allí, adonde he de volver. Esta música también me hace viajar allí.
En la
otra orilla, en New Jersey, el estudio de Rudy van Gelder abría las puertas al
quinteto de Miles Davis. En dos sesiones de 1958 grabaron los preciosos álbumes
de los gerundios para Prestige: Cookin’, Relaxin’, Workin’ y Steamin’ with The
Miles Davis Quintet: Red Garland al piano (qué maravilloso y seductor suena en el
tema inicial, It never entered my mind), Paul Chambers al bajo, Philly Joe Jones
en la batería, John Coltrane con el saxo tenor y Miles soplando la trompeta. Workin’
es música sin prisas, para acariciar. Oro.
domingo, enero 04, 2015
BONUS TRACK 140: MUSIC (CAROLE KING)
Hace tiempo escuchaba a gente adorar a Carole King. Se puede llegar a este punto, sí. Por convertir en arte la composición musical, y también la interpretación. Carole componía en el Brill Building de New York junto a Gerry Goffin maravillas de los años 60 que en aquellos años y más adelante cantaron The Shirelles, Aretha Franklin, The Drifters, The Monkees, Manfred Mann, The Byrds, The Crystals, Rod Stewart… A principios de los 70 Carole empezó a cantar, sentada en el piano. En aquella década firmó un disco por año, incluso dos. De 1971 es su obra maestra, Tapestry, un disco superventas maravilloso, y en ese mismo año firmaba Music, otro álbum que en absoluto queda ensombrecido por el anterior. Porque la música que compone y canta Carole King suena inocente y se digiera madura. Su entereza y preciosismo son lección para cualquier época. Music tiene sabrosas canciones perfectamente desarrolladas y cantadas como Brother, brother o Sweet seasons, temas que muchos años después conservan intacta la virtud de enamorar.
sábado, enero 03, 2015
GREATEST HITS 168: THE WOMAN IN YOU (BEN HARPER)
Entramos en 2015 bien derechos, con el pie correcto, paciencia, emoción, un nuevo horizonte y música estupenda para que a la mejor compañía no le falte el mejor de los complementos de esta (y de todas las) vida(s). Ben siempre está ahí, y las mujeres, nuestras mujeres, también. Ben no falla, ellas tampoco. Nosotros tampoco debemos fallar. “The woman in you is the worry in me”, gime Ben, el inmenso y celestial Ben Harper. Mmmm. El tema, The woman in you, es más largo en directo y cuando estalla, como se intuye en este montaje reducido, sobrecoge su remolino de gritos, guitarra y percusión. Empecemos bien el año, pronto llegarán nuevos oyentes. How you doing? Muak.
sábado, diciembre 27, 2014
VOLUME ONE 351: INVISIBLE HOUR (JOE HENRY)
Joe, Joe Henry. Hoy en día la música, mi música y el modo en cómo la experimento, se explica en Joe Henry y en todo lo que pasa por las manos de Joe Henry: por lo que sé de él, por lo que él escribe e interpreta, por su trabajo y por todo lo que intuyo a su alrededor. Fino músico, emotivo cantante, genial productor.
Este
disco es para sentirlo reposado, (estoy de acuerdo, Dufresne) para que su
latido se confunda con el nuestro mientras estamos trabajando o leyendo por la
noche, o mientras huimos. Invisible hour (Ear Music, 2014) se grabó en 2013 y
Joe lo dejó madurar casi un año. Habla de las relaciones, del tiempo, del
matrimonio, del recuerdo. Sus líneas no tienen desperdicio, sus canciones, bellas,
densas y de un delicado poder enternecedor, tampoco. Joe salió de gira poco
antes del verano, pasó por España, gastó millas y países, y volvió a seguir
grabando y produciendo (en 2015 nos espera otra vez con Bettye LaVette). Él sin
banda, una o dos guitarras, un piano, su hijo con su saxo y un clarinete. Maravilloso.
Me encantaría conocer a Joe Henry, hablar sin parar y escuchar música con él.
Este
disco no está en ninguna (o casi ninguna) de las listas de la mejor música del
año que se han publicado en papel o pantalla. Qué importa. La única lista de
referencia, la única que vale de algo es la que configuramos nosotros mismos.
La calidad la decidimos nosotros y muchas veces coincide con la calidad que
aprecian muchos otros. Invisible hour es uno de los mejores discos de 2014. Nota: 9,5/10
Feliz
2015 y feliz música.
LIVE IN 167: LUIS MORO & TRIBECA’S BAND, BETANZOS 2014
Son contados los conciertos vividos este año… El bueno de Amos Lee se portó muy bien en Barcelona, el maestro Joe Henry nos brindó el mejor regalo musical del año en Avilés, y Luis Moro y su banda demostraron este viernes en Betanzos, en el Café Lanzós, que la música se vive, que le música hierve, explota y entra en nosotros.
A Luis
Moro lo sigo desde hace mucho tiempo, aunque había perdido la cuenta de los
años que llevaba sin verlo en directo (tampoco me gusta abusar demasiado de
algo o alguien, y además tengo mis manías). Él toca solo, en dúo, en trío y a
veces con su banda al completo. Fran, Andy, José y Luis forman ahora la Tribeca’s
Band. Se entienden de maravilla aunque puedan ensayar menos de lo que desean. Quizá
no les haga falta. Juntos lo dan todo y más. Ellos también hierven. Hay músicos
excelentes que no transmiten nada, que son brillantez fría y distante. Luis y
los suyos, además de brillantes, son emoción compartida. Se nota en el sudor,
en los detalles, en los duelos, en las felicitaciones tras rematar un tema
subido a la cúspide.
La música
de Luis Moro está hecha, y sobre todo interpretada, para “sentirse bien”. Él mismo
lo dice en más de un verso, habla de la música o de las canciones para que hagan
“sentir bien”, aunque hablen de angustias, temores, dramas o melancolías. Lleva
más de un año presentado su disco de 2013, Cielo color Burdeos, un notable paso
adelante en su trayectoria, un disco que hace sentir bien. En Betanzos, la
Tribeca’s Band regaló una actuación magnífica, encendida y entregada. Nunca han
sido invisibles, seguirán deslumbrando.
miércoles, diciembre 24, 2014
VOLUME ONE 350: GOOD MUSIC
Al cierre de
este 2014 que ha sido como un soplo y ha pasado como un rayo, encajo en este
post otros discos elogiables con fecha de este año que por razones variadas no
han tenido su correspondiente post y reseña particular. Es buena música, merece
un detalle. A quien pueda interesar…
-Angus & Julia Stone / Angus & Julia Stone
-Buffalo Clover / Test your love
-Dave Alvin & Phil Alvin / Common ground
-Eladio
y los Seres Queridos / Orden invisible
-Hurray for the Riff Raff / Small town heroes
-Ian McLagan & The Bump Band / United States
-Kasey Chambers – Bittersweet
-Loudon Wainwright III / Haven’t got the blues (yet)
-Nell Robinson / The rose of no-man’s land
-Oscar
Avendaño y los Profesionales / Demasiado oro
-Ray Bonneville – Easy gone
-Rodney Crowell / Tarpaper sky
-She & Him / Classics
-Steve Gunn / Way out weather
-Stevie Nicks / 24 karat gold: songs from the vault
-The New Basement Tapes / Lost on the river
-The Secret Sisters / Put your needle down
-Yusuf / Tell ‘em I’m gone
martes, diciembre 23, 2014
BONUS TRACK 139: ONLY FOR THE LONELY (MAVIS STAPLES)
Mavis me encanta. La edad engrandece a músicos de sobrada experiencia y (la mayoría de las veces) reconocida trayectoria. Y negros una buena parte (Lee Fields, Bettye Lavette, Sharon Jones). Mavis Staples tiene 75 años y sus trabajos más recientes, los de la última década, son excelentes. Cuando tenía 30 años ya ansiaba soltar riendas, lo justo, porque en los años siguientes seguiría cantando junto a su familia, los maravillosos The Staples Singers. Only the lonely (1970) fue su segundo álbum, en el que repetía temas grabados un año antes en su debut. Con Stax como hogar discográfico y con musicazos a su servicio como los MG’s sin Booker T. y eficaces artesanos de sesión de Muscle Shoals, de la convivencia no podía salir más que un trabajo bueno de verdad. Y este disco lo es. Mavis canta con firmeza, seguridad, pasión. A mí no me tosas, parece decir. Pequeña y matona. Muy grande.
sábado, diciembre 20, 2014
GREATEST HITS 167: HERO (FAMILY OF THE YEAR)
La canción está a la altura de la película en la que suena, Boyhood. El grupo que la compone e interpreta, Family of the Year, me temo que no. El film se rodó durante 13 años, el tema es de un disco de 2012 y (la gran mayoría de) nosotros lo descubrimos este año, primero en el ‘trailer’ y después en el metraje de esta película extraordinaria. La formación californiana lo incluye en su álbum Loma Vista, agotadora muestra de blandengues píldoras pop con vocación de himno y exceso de voces conjuntadas ¡en todos los temas! Hero, en cambio, es una delicia aislada cuya inocencia interpretativa encaja con la emotiva intimidad del ambicioso film de Richard Linklater.
lunes, diciembre 15, 2014
VOLUME ONE 349: BERKELEY TO BAKERSFIELD (CRACKER)
Hay dos caras de Cracker en
su décimo álbum de estudio: la que gamberrea con encendidos latigazos rockeros y
la que trota acompasada por los sonidos country que suelen salpicar sus discos.
Ambos perfiles confluyen en California, universo descrito en los 18 cortes de
Berkeley to Bakersfield (429 Records, 2014), visual disco temático por el que
discurren calles, locales, lugares, tipos y costumbres de la bahía de San
Francisco y de los parajes interiores del estado norteamericano. Son dos discos
en uno, 70 minutos: lo mejor del grupo de Lowery y Hickman desde el Greenland de
2006.
Los dos bloques no se pelean,
conviven sin empujarse por la virtud del equilibrio que atesoran sus intérpretes.
La banda se divierte con textos animados e historias elocuentes, con guitarras distinguidas
unas veces y agitadas otras. El primer disco navega descarado y aguerrido, caña
que engancha. El segundo transita por espacios abiertos para la contemplación y la nostalgia,
a lomos de un caballo sin perder la guitarra refinada y concluye
maravillosamente con un par de temazos para enmarcar (I’m sorry baby y Where
have those days gone) en uno de los mejores cierres de este año que se va
cansando.
Nota: 8/10
viernes, diciembre 12, 2014
SOUNDTRACK 161: SONIC HIGHWAYS, LA SERIE
Volvemos a los Foo Fighters, cuyo último álbum fue reseñado el mes pasado, para ensalzar el emocionante vehículo a través del cual Dave Grohl ha presentado su música y compartido abiertamente sus vínculos sentimentales con la riqueza musical de su país. Es tipo listo Grohl, muy listo; le sobra dinero, carisma y talento y se ha trabajado una producción nada modesta para poner en pie Sonic Highways, la serie del canal HBO.
Excelente documental, sin
duda. Ocho capítulos vibrantes, montados a veces a ritmo de vértigo, como si
Oliver Stone enlazase los fotogramas, con tomas maravillosas de paisajes y
ambientes y retratos conmovedores de los entrevistados, todos ellos Grohl
mediante. Y su banda, mientras, currándose las canciones de su nuevo disco,
de estudio en estudio, ciudad en ciudad, conviviendo idílicamente en el mundo de las maravillas. Debemos agradecerle que
su pasión y el fabuloso equipo técnico con el que ha contado en cada documental
nos hiciera sentir casi en nuestra propia carne cómo se vive y se crece en
Chicago, Washington, Nashville, Austin, Los Angeles, New Orleans, Seattle y New
York.
Podemos ser condescendientes o
no con uno de los mensajes finales que Grohl proclama, en un desliz algo
sentimentaloide y en un inesperado cara a cara con Barack Obama en un despacho de
la Casa Blanca (el presidente con su uniforme de trabajo diario, el músico desgreñado,
en camisa y vaqueros y luciendo sus tatuajes): cualquier chico de un pueblo de
Virginia (el propio Grohl) puede llegar muy lejos en este país de autopistas
sonoras. Él lo ha hecho.
miércoles, diciembre 10, 2014
SOUNDTRACK 160: FINDING VIVIAN MAIER
La
historia encaja en el universo literario de Paul Auster. Interviene
la dichosa y caprichosa casualidad, que destapa una obsesión oculta,
un legado extraordinario y la personalidad misteriosa de una artista
anónima. Somos indescifrables. ¿Quién es Vivian Maier? Digamos que
la niñera fotógrafo de las calles de Chicago. Algo más que esto
cuenta el documental Finding Vivian Maier, dirigido por John Maloof y
Charlie Siskel en 2013.
John
Maloof, un joven amante de la historia que prepara un libro sobre los
barrios de Chicago, compra en una subasta un archivo de fotografías
que pertenece a una tal Vivian Maier. Revela unas cuantas fotos y las
vende en internet. No dejan indiferente: un historiador advierte un
talento prodigioso en esas fotos, contacta con Maloof, investigan,
hablan que gente que conoció a la mujer, recuperan cajones llenos de
negativos, hasta 100.000: calles, casas, familias, intrigantes
autorretratos y sobre todo seres de la ciudad captados
espontáneamente por la cámara Rolleiflex que Vivian lleva colgada
al cuello allí adonde va, sola o con los niños de las familias que
cuida. Fascina su ojo sagaz, la magia del momento atrapado, imágenes
que hablan. La comparan con Robert Frank, Diane Arbus,
Cartier-Bresson... Se escanean sus fotos y se exhiben en Londres, New
York... Y ella, apenas revelaba sus carretes, simplemente hacía
fotos en todas partes, fotos y más fotos.
domingo, diciembre 07, 2014
GREATEST HITS 166: RIDERS ON THE STORM (THE DOORS)
Todas las canciones tienen su propia historia en la vida de cada uno. Esta empezó con The Wonder Years, aquella nostálgica serie de televisión con la que crecimos muchos, Aquellos maravillosos años. En uno de sus primeros capítulos, a un siniestro personaje le acompañaba este tema de los Doors en una escena nocturna. Yo me dije entonces… cómo me gusta esta canción. Y encontré a The Doors. Y crecí. Desde entonces he oído muchas veces el tema original y unas cuantas versiones. Algunas son contundentes, entregadas, poderosas, muy buenas, pero la esencia, el alma, el latido interno de Riders on the storm, con su lluvia incesante y su misterioso encanto, solo lo tiene el tema al que la voz de Jim Morrison convierte en inmortal.
BONUS TRACK 138: YANKEE HOTEL FOXTROT (WILCO)
Utilizamos esta sección, con el epígrafe ‘Bonus track’, para reivindicar discos de otros tiempos, lejanos o cercanos, que han dejado huella, que tienen su rastro duradero más allá de las complacencias personales. Discos imperecederos, podríamos decir. Pero hacemos una excepción esta vez a propósito de Wilco y su reciente oferta comercial (recopilatorio básico y caja con rarezas y grabaciones insólitas). Todos los grandes, solistas o bandas, tienen una obra horrorosa, un descalabro monumental. Pues el de Wilco es Yankee Hotel Foxtrot, uno de sus discos que curiosamente atrae las alabanzas de la crítica supuestamente experta y de gran parte de sus fans más aduladores. Pues no, en Tribecasessions aconsejaremos siempre no escuchar este disco calamitoso.
En un
ejercicio de masoquismo incomprensible, justo después además de haber visto el
documental I am trying to break your heart, en el que se cuenta la gestación
traumática de este disco espantoso en la carrera de la banda de Chicago, ratificamos
la pobreza que atesora este trabajo incomprensiblemente encumbrado. Lo que unos
han llamado inventivo, arriesgado, atrevido, brillante y genial, nosotros lo
consideramos pobre, caprichoso, bizarro y descerebrado. Gran parte de la culpa
la tuvo Jay Bennett, fallecido miembro con el que hubo encontronazos
en la producción de este disco y tras el que se dio de baja en el propio grupo.
Demos gracias a que se borrara de Wilco, pues la banda, después de este álbum,
no ha hecho más que encadenar sus mejores obras. Yankee…, no lo entiendo por
mucho que me detenga a intentar comprenderlo, no hay por donde cogerlo.
jueves, diciembre 04, 2014
LIVE IN 166: IAN McLAGAN

Cada año nos dejan músicos para nunca volver, aunque su música nos quede para siempre. Del viaje final de unos nos enteramos tarde, en pequeños obituarios de la prensa o una página web; del de otros, con más detalles, semblanzas y cobertura mediática. A unos les prestamos poca atención en vida, a otros les tuvimos respeto y cariño. Fue gente que nos hizo disfrutar con su música. De eso se encargó Ian McLagan, caído este miércoles a los 69 años. Su pertenencia a Small Faces y a Faces, atrás, sentado ante las teclas, basta para realzar su relevancia. Tuvo su propia band, The Bump Band, y trabajó con grandes como los Stones, Dylan y Springsteen y artistas de la talla de Billy Bragg, Ron Wood, Rod Stewart, Ryan Adams y Lucinda Williams, con quien participó en su glorioso disco de este mismo año.
Hoy he pinchado
First step, de Faces, joya donde los prominentes teclados de McLagan cubren de
bruma y zozobra el debut primoroso del grupo. Buen viaje Ian.
martes, diciembre 02, 2014
VOLUME ONE 348: STORYTONE (NEIL YOUNG)
De tanta ocupación a la que se ha entregado Neil Young en los últimos dos años ha corrido el riesgo de accidentarse por exceso de actividad. Musicalmente lo ha hecho con un par de álbumes calamitosos, Americana (2012) y A letter home (2014); personalmente ha roto una convivencia de más de 35 años y se ha divorciado. Otro par de discos, estos sí buenos, una memorias y esfuerzos persistentes en crear, patentar y desarrollar un nuevo sistema de sonido digital han llenado gran parte de la vida de Young desde 2012. Storytone (Reprise, 2014), su último trabajo, desvela al autor audaz, inconformista y a veces genial que es y ha sido.
Los
temores con que afronté este disco se han evaporado. Los diez primeros temas
los interpreta Neil Young solo, acompañado por un piano en uno, por una
acústica en otro, por un ukelele o una armónica, además de su voz. Los diez
siguientes son los mismos temas con el añadido de una orquesta, una banda o una
big band; en unos casos no encaja muy bien el experimento, en otros, de
maravilla. Los dos bloques componen un conjunto aireado por la melancolía, íntimo
al desnudo y lírico, en ocasiones muy hermoso, cuando mandan los arreglos y la orquestación.
Nota:
7/10
SOUNDTRACK 159: THE RUTLES: ALL YOU NEED IS CASH

¿Conocéis a los Rutles? No, supongo que no, porque The Rutles no existen. O si. Fueron creados por Eric Idle y Gary Weiss en 1978 para parodiar en un programa de televisión el nacimiento, la carrera y la disolución de The Beatles. La idea original era que la producción formase parte del Saturday Night Live y acabó convirtiéndose en un documental descacharrante, delirante, maravilloso.
Con Idle
al frente es lógico que The Rutles: All you need is cash esté filtrado por el
humor genuino e intransferible del grupo cómico al que pertenecía, los Monty
Phyton. La parodia es de campeonato: para empezar, los cuatro de Liverpool son bastante
feos, con Idle como McCartney; después, el grupo en sus orígenes, el viaje a
Hamburgo (tocan en un local ahora cerrado y lleno de ratas), los cortes de
pelo, los ridículos movimientos mientras actuaban, los numeritos infantiles por
el campo y las calles, la histeria de las fans, las películas (Ouch! en vez de
Help!), el cambio de rumbo gracias al consumo de… té (con quien les pone en
contacto un tal Bob Dylan), el viaje espiritual a la India (donde conocen a un
gurú del sexo que viste gabardina), Tragical Hystory Tour, el romance del presunto Lennon con una soldado
nazi, la fiebre compositora del supuesto McCartney, la separación… y muchas
cosas más.
Aparecen Jagger, Bill Murray, Paul Simon, Belushi y Ayckroyd, Ron Wood,
Harrison. Y las
canciones son variaciones desternillantes de los propios temas de The Beatles. Podéis
encontrarlo en la Red. Si queréis partiros de risa un rato, ya sabéis.
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