miércoles, octubre 16, 2013

VOLUME ONE 307: LIGHTNING BOLT (PEARL JAM)


Esta es la mejor noticia musical del año. Sabía que volverían, que después de aquella despedida en Lisboa y del reencuentro en medio de ninguna parte en la Isla de Wight habría un nuevo estudio en el que detenerse, nuevas canciones con las que crecer. Pearl Jam y yo seguimos caminando de la mano, compartiendo arrugas y tragos de rock and roll en la sangre. We are still alive!

Sí, lo reconozco, un poco viejo me sentí al escuchar por primera vez la furia que nunca han perdido. (O, ¿será que la juventud nos abandona deprisa?) Admito que no me gustaron los adelantos, que albergué dudas y augurios decepcionantes que lejos de dejarme indiferente me fastidiaban. Rectifico ahora, después de las tres escuchas de rigor que merece un disco en el que te vuelcas durante un par de días y al que dedicas todo el mimo que sus autores merecen. Lightning bolt (Monkeywrench, 2013) es un muy buen disco, no es la leche, no es la hostia… pero dios, qué bien sienta escuchar a Pearl Jam.
Tampoco queremos un nuevo Ten, el trono lo conservará hasta la eternidad y tan contentos, ¿verdad? Y superar Backspacer no era tarea complicada. Así que esa misión la han cumplido sin mucho esfuerzo. El nuevo álbum enciende a una banda adulta sin rastro alguno de cansancio, heredera aún del arrojo juvenil con el que irrumpieron hace más de veinte años, con los cabellos grasientos, en los huesos y arrojándose sobre el público. Ahora padres y mejor alimentados, Mike, Matt, Stone, Jeff y Eddie sientan cátedra desde el escenario. Así se envejece con dignidad y la cabeza alta, vienen a enseñarnos. Y una docena de buenas canciones.

¿Atractivos? No pocos: un arranque electrizante (Getaway, Mind your manners), pasajes calmados en atmósferas brumosas (Pendulum), riffs con personalidad (My father’s song), punteos justos y eficientes (Sirens, Infallible), el dúo rítmico contundente (Lightning bolt), y un Eddie entrañable (Sleeping by myself) e imponente (Let the records play). Sí, cada vez que lo escucho me gusta más. Y ya me apunto a la próxima visita que nos hagan o que le hagamos. We are still alive ye ye ye ye yeeeeeeeh!

Nota: 8/10

sábado, octubre 12, 2013

BONUS TRACK 121: LEONA NAESS (LEONA NAESS)


Unos cuantos años después me tropiezo con esta inglesa misteriosa por caprichos del azar. Allá por el cambio de siglo la encontré en un videoclip de esos con la solista en vestido de andar por casa y los tirantes a medio caer por la habitación de un motel y con una canción pop de esas que encajan tan bien en el arranque amable de una comedia americana. Allí se quedó la chica. Ahora me entero de que solo cuatro discos llegó a publicar desde entonces, el último hace ya cinco años. Este es el tercero, Leona Naess (2003), grabado en L.A., el más interesante por cuenta de quien la respalda: Ethan Johns (Ryan Adams, Tom Jones, Laura Marling, el último de McCartney) con las baquetas y en la sutil y hogareña producción. La música tiene poco rastro de lo que denotaba aquella despreocupada canción primeriza del vídeo, es más consistente y atractiva. A la chica se la ve con más kilómetros en la mochila y afonías en el escenario, enamorada y en camino hacia la felicidad. Un bonito reencuentro.

martes, octubre 08, 2013

LIVE IN 153: PRE ARCADE, POST MONSTERS


Me han entrado por el lado malo, lo reconozco, y quizá merezcan un aprecio mayor. Me refiero a Of Monsters and Men, de los que he leído comparaciones con Arcade Fire. “Los Arcade Fire islandeses”, rezan titulares de críticas elogiosas con ‘indie folk’ o ‘chamber pop’ como etiquetas para la orientación o el postureo. Los tenía ahí guardados para escuchar, atraído por la cubierta familiar de su disco My head is an animal, y desde hace unos días por un tema que acompaña el trailer de una comedia prometedora. Y me han caído mal. ¿Por qué? Porque en sus canciones caen en el vicio machacón de Mumford & Sons con su segundo álbum: un arranque manso y acústico, voces amables de chica y chico, intensidad creciente, coros encadenados y grandilocuencia en el éxtasis. Un poquito más contenido que los Mumford, pero acabado el disco me siento saturado.
A propósito… Arcade Fire ya tienen disco, Reflektor, listo para venderse a finales de mes. El adelanto atrapa, es eficaz, aunque su excesiva duración, preveo, puede lastrar el tema después de un par de escuchas y quizá todo el disco, que al parecer va a ser doble. Cuando aparecieron los canadienses con Funeral eran incomparables, ahora ya tienen el estatus de servir de modelo a quienes vienen después. Es un buen grupo, tiene personalidad y un talento un tanto crecido, arrogante, pero no son para tanto.

lunes, octubre 07, 2013

VOLUME ONE 306: WARP & WEFT (LAURA VEIRS)


Hace diez años (nada menos) me cautivó su acústica dibujada junto a las vías del tren en la portada de su tercer álbum y no he dejado de seguir a cierta distancia su frágil voz de perenne adolescente y los climas bucólicos de su música. Se había extraviado un poco con trabajos discretos, pero un embarazo la ha alumbrado para firmar un sensacional último disco, Warp & Weft (Raven Marching Band, 2013). Produce Tucker Martine, su marido, y a este hombre lo vengo marcando desde hace un tiempo por su fértil conexión con otras señoritas (Tift Merritt, Beth Orton). Laura Veirs renace erguida y segura con un repertorio excelente, bien respaldada (Brian Blade, Neko Case, Rob Burger, personal de My Morning Jacket) e iluminada en la rúbrica de canciones de lustroso pulido (Sun song, That Alice, White Cherry) que mejoran el disco a medida que transcurre.

Nota: 8/10

domingo, octubre 06, 2013

SOUNDTRACK 133: GRAVITY



Ese íntimo brebaje de ilusiones que es el cine nos ofrece a veces, muy pocas, un trago de refresco único, de un sabor nunca antes probado y que se antoja fascinante. Extraordinario. Gravity, asombrosa obra del mexicano Alfonso Cuarón, es una película y una experiencia extraordinarias.

A veces el cine, muy pocas veces, penetra en el cuerpo y la mente del espectador, en nosotros mismos, que nos sentimos transportados al núcleo de un relato o al éxtasis de una emoción, que traspasamos la pantalla (o las imágenes que en ella se suceden se incrustan en nosotros) para vivir y sentir más allá de nuestro alcance. Gravity entra en nosotros, que gravitamos en el espacio a la deriva como sus personajes.

Se pasa mal, se llora, se emociona, se disfruta. La vida. Y sale uno pleno y satisfecho por los regalos milagrosos que el cine, pocas veces, nos dedica.

jueves, octubre 03, 2013

LIVE IN 152: JUKEBOX


Una remesa más de música nueva digerida con atención antes de cumplir con los sugerentes lanzamientos del último tramo del año. Discos que he despachado con dedicación pero que merecieron una tibia acogida. Decentes trabajos unos, decepciones otros. Tres líneas, poco más que decir.

-Franz Ferdinand / Right thoughts, right words, right action: Lo equivocado es el resultado, sin nada chisposo que celebrar. El ánimo con el que empieza pronto se evapora y los temas se hacen banales y olvidables. El regreso no tiene nada de triunfal, sino de discreto. 5/10
-Mazzy Star / Seasons of your day: Una vuelta que se hizo esperar más, 17 años. Hope Sandoval levita aún en una atmósfera irreal y acaricia con su voz de ninfa canciones narcotizadas. Sutiles guitarras metálicas adornan unos pocos temas lindos. 6/10

-Placebo / Loud like love: Poco me han seducidos estos chavales a los que los singles, eso sí, les funcionan. En su octavo disco los trabajan con más madurez, sin buscar tanto el impacto directo. Hay consistencia en el conjunto, pero no abandona la insipidez. 5/10

-Elton John / The diving board: Lleva años sin interesarme y de nuevo a las órdenes de T-Bone Burnett, que le ha convencido para hacer caja, palpa su piano hasta la extenuación por un álbum plomizo sin atisbo alguno de las genialidades que hace mucho tiempo compuso. 3/10

-Elvis Costello & The Roots / Wise up ghost and other songs: Oírlo cantar me enfada, pues sigue haciéndolo mal de campeonato. Con el formato con The Roots y más variedad étnica y musical por compañía, se toleran mejor ritmos y canciones y la voz pasa desapercibida. 6/10

-Kings of Leon / Mechanical bull: A la chita callando suman ya seis álbumes los hermanos de Nashville, ahora revisando a ráfagas el primoroso rock enfangado de sus dos primeras entregas. Con más limpieza en la producción, pero bien hecho, más allá de cuerpos y rostros bonitos. 7/10

-Goldfrapp / Tales of us: Alison me embriaga de vez en cuando con la sutileza de sus voces y ambientes, aunque sigo sin hincarle bien el diente al grupo. No lo hago con este álbum, demasiado distante, crepuscular y cubierto de velos que lo oscurecen. 3/10
-Mark Lanegan / Imitations: Segunda entrega de versiones de Lanegan, muy inferior a la primera. Se le da por algún standard americano y por interpretaciones de crooner empapadas en hipnótica pero pesada música. Su voz no encaja en más de un corte. Patinazo. 5/10

domingo, septiembre 29, 2013

VOLUME ONE 305: DREAM RIVER (BILL CALLAHAN)


Me dura varios días el asombro y el placer. Se lo debo a Bill Callahan y a su Dream river (Drag City, 2013). Un discazo colosal.
Ojo, no es fácil sintonizar de inmediato con su atmósfera. Por el tono aletargado de la voz, las palabras arrastradas que parecen recitadas y no cantadas, el aire adormecido en el que se suspende la música. Donde Nick Cave pone la furia incluso cuando descansa, Bill Callahan se lo toma con parsimonia. Yo conecto entre la segunda y la tercera escucha. Entonces es cuando me dejo llevar, sumergido en el remolino tranquilo y enigmático por el que fluye su música climática. La riqueza de detalles instrumentales (congas, flautas, percusión, cuerdas malabares) va descubriendo capas prodigiosas de música y dibujando canciones extraordinarias (Spring, Ride my arrow, Summer painter). Dream river me anima a consagrar a Callahan, a recuperar su fértil obra anterior con Smog. Y a celebrar su solemne genialidad.

(Willard, ¿le darás otra oportunidad?)

Nota: 9/10

miércoles, septiembre 25, 2013

VOLUME ONE 304: FROM HERE TO NOW TO YOU (JACK JOHNSON)


A tipos majos y músicos valiosos como Jack Johnson (diría lo mismo de Josh Rouse, JJ Cale o Terry Callier) no les pedimos que cambien demasiado, más bien que sean fieles a sí mismos. Lo que hacen, lo hacen bien, corren riesgos mínimos y no tropiezan, se ciñen a un estilo que los identifica y consolida. Mientras que de otros que no se desmarcan una gota de su fórmula me canso pronto, me ocurre que de Jack Johnson no me harto pese a que me vuelva a ofrecer más de lo mismo. Porque From here to now to you (Brushfire Records, 2013) es una muestra más de lo agradable que suena esa música cercana y amistosa del surfista hawaiano.

De nuevo las canciones nacen de la misma playa, al cobijo de las palmeras después de una sesión de surf, dejando que el día se agote y la madrugada acoja las últimas notas, una nueva grabación con guitarras acústicas y percusión reconfortante. Los temas son sencillos, frescos, bonitos, acarician el oído. No puede fallar, en absoluto, un álbum que empiece así…

“Te conseguí, conseguí todo, te he conseguido. No necesito nada más que a ti. Conseguí todo, te he conseguido”

… no se me ocurre nada mejor que dedicarte, nena, jiji.

Nota: 7/10

martes, septiembre 24, 2013

GREATEST HITS 151: OH! NO NOT MY BABY (ROD STEWART)


Rod se apunta a las rarezas. Aparcado su serial de standards americanos, recuperado para la composición de nuevas canciones y alentado por su jugosa y prometedora autobiografía (‘negro’ mediante), acaba de lanzar un doble álbum de extrañezas (no todas) donde aparece una versión primeriza, con la letra diferente, de la maravillosa Maggie May. Yo me quedo con esta otra delicia, un éxito de la factoría de Carole King y Gerry Goffin para el que travieso Stewart posó así de hortera en un lejano y entrañable video clip.

LA CIMA DEL MUNDO



Un día en la vida, al menos, te sientes atrapado entre las montañas, tragado por la insignificancia, bendecido por la naturaleza. Yo estuve allí, dices, y nada te lo va a quitar. Apagas el motor en una curva, gritas en el silencio sin que nadie te oiga, te sientes en la cima del mundo, al alcance del cielo si levantas las manos.

sábado, septiembre 14, 2013

VOLUME ONE 303: AM (ARCTIC MONKEYS)


El presentimiento se cumplió: este es un muy buen disco. Dejémoslo así. Pasado el tiempo y llegados al quinto disco, apruebo a los Arctic Monkeys. No les hallé nada para celebrar en los primeros álbumes, tampoco al girarse con discreción hacia el stoner al firmar el tercero. El single de AM (Emi, 2013), Do I wanna know?, destapó una esencia turbia y atractiva y a continuación, tras esa bruma climática, zas, un notable en el expediente.

El disco, y ahora el grupo, me remite a The Black Keys con El camino. Directos al meollo, sin rodeos, con gancho y unos coros que crean adicción (puede que sobren en alguna canción). El segundo, tercer y cuarto tema se desatan, se acomodan en ese stoner tibio y desahogado que recrudece al grupo. Flojea la cosa con el quinto y sexto cortes, prescindibles. Se enternece con el séptimo. Y desde el octavo hasta el final ahí tenemos un recta final brillante, más sutil, más sobrada. No sé si aún son críos. No lo parecen. Y en directo este disco tiene que flipar.

Nota: 8/10

VOLUME ONE 302: SONGS FOR MARY (CLEM SNIDE)



Eef Barzelay me conmueve. En la delicada manera de navegar por sus canciones y penetrar en las letras y las historias se distingue la virtud loable y auténtica de un músico que interpreta con letras mayúsculas. Hay una nostalgia suspendida que protege la superficie de la música de Clem Snide, que la hace íntima. Se encuentra también en las canciones de Songs for Mary (2013), una extraña propuesta surgida de la recopilación de canciones personalizadas que pidió el músico a sus fans para que él luego las interpretase. Le llegaron 150 y escogió 10, editadas en un álbum sin sello que parece más de su cosecha en solitario que del grupo. El resultado es irregular, aunque elogiable. Se acerca a un compendio de temas y argumentos herméticos, confesionales, tristes, pero que esconden una belleza crepuscular sencilla de matizar.

En Eef advierto además, y me entusiasma, una íntima expresividad en el sonido de las guitarras que acompañan a las letras, la habilidad para dar con la nota, el sonido y el lamento precisos que requiere cada palabra. Ocurre en este último trabajo, inferior a los anteriores pero de todos modos recomendable.

Nota: 6/10

miércoles, septiembre 11, 2013

VOLUME TWO 63: SHERYL CROW



Un pequeño tributo a Sheryl, por cariño lejano y añoranza. Acaba de grabar disco, el décimo, Feels like home. Es flojo, un par de temas al menos lo levantan hacia el final. Pero es poca cosa.

Veo a Sheryl Crow siempre cómoda en lo que hace, convencida de sus apetencias y apuestas… al margen de la impresión que cause, del sabor que me deje. Sus buenas amistades no la han hecho desvariar ni echarse a perder. Pero la línea de su carrera va subiendo y bajando en la montaña rusa de mis preferencias rockeras: fenomenal en Tuesday night music club y The Globe sessions, discreta en C’mon C’mon, anodina en Detours, de nuevo estupenda con 100 miles from Memphis, ahora plana con su último trabajo, más castizo y de aires country.

Pero ahí está, no le falla la voz ni la belleza. Cuántas voces sin personalidad de contemporáneas y sucesoras se apagan y olvidan, cuántos rostros se han marchitado. Uno de sus grandes temas para recordarla en sus mejores momentos, allá por el 99 en Detroit.

domingo, septiembre 08, 2013

VOLUME ONE 301: THE WORSE THINGS GET, THE HARDER I FIGHT, THE HARDER I FIGHT, THE MORE I LOVE YOU (NEKO CASE)



El día en que Neko Case cumple 43 años yo le regalo la escucha de su último disco. Por partida doble. Y pasaré por caja. “Cuanto peor se ponen las cosas, más duro lucho, cuanto más duro lucho, más te quiero” (Anti-, 2013)… no puede encerrar nada malo semejante título, desde luego que no. Me gusta mucho esta mujer, no le patina ninguno de sus siete álbumes. El séptimo la mantiene imponente, la voz firme y alta, el eco largo y profundo de Neko.

Se disfrutan sus extravagancias: un tema a capella con leve compañía vocal en el que manda a un tipo ‘que se aleje de ella de una puta vez’, otro corte que parece cantado desde el interior de un submarino, una versión somnífera de Nico. Son un lujo la jugosa variedad de guitarras e instrumentos de viento encajados con sutileza y maestría. Y se celebra que por el estudio pasaran sus amigos de Calexico para dejar su marca reconocible en un buen puñado de canciones. De ellas me acabo quedando con un par de maravillas que engrandecen este disco: Calling cards y City swans. Bravo.

Nota: 8/10

miércoles, septiembre 04, 2013

BOOTLEG SERIES 30: ANOTHER SELF PORTRAIT, 1969-1971 (BOB DYLAN)



Los dylanófilos nos entregamos a la práctica de nuestra religión, de un modo que no dedicaríamos a cualquier otro músico, cuando nos caen del cielo renovadas oraciones. En 2013 hay más, nuevas selecciones de un filón inagotable. El volumen décimo de las series oficiales de bootlegs rescata los tres años que van incluidos entre 1969 a 1971 en los que Dylan rompió con su productor, se agazapó en Woodstock, flirteó con el country, cambió el timbre de voz al cantar y grabó un disco extraño, una broma de sutil cinismo titulada Self portrait.

El doble cd Another self portrait (un cuádruple de lujo se escapa de los bolsillos modestos) reúne temas inéditos descartados en aquel disco y en New morning, versiones alternativas sin sonorizar debidamente de sus álbumes de aquella época, demos de piezas más antiguas y un par de cortes en directo de la actuación en la isla de Wight con The Band. Son rarezas que nos fascinan, ya digo, material extra regalado que escudriñamos como arqueólogos como no haríamos en el de casi ningún otro gran músico. Así jugamos a escarbar en la impenetrable creatividad de nuestro Bob, a intuir lo que pasaba por su mente.
No es cuestión de comparar este Bootleg Series con los nueve anteriores, todos contienen sabrosísimo repertorio y no todos sentimos debilidad por la misma etapa dylaniana. En Another self portrait hay algún corte en los que canta verdaderamente mal o que está mal grabado. Entre los inéditos destaca Tattle O’Day y Working on a guru. Entre las versiones alternativas son tan buenas como las originales las de Alberta, If not for you, Copper Kettle y Days of 49. Larga vida.

GREATEST HITS 150: LET IT RAIN (BADLY DRAWN BOY)


El 'chico mal dibujado' suele trazar en sus libretas rasgos bien derechos, unas bonitas acuarelas. Sus discos, de difícil inclinación dentro del cambiante y caprichoso espectro del pop, contienen muestras de ello. Dos o tres magníficos temas sobresalen en cada uno. El año pasado le puso música a una película de esas que ya no se estrenan en una sala de cine como dios manda: Being Flynn, la adaptación de una novela autobiográfica sobre refugios para 'sin techo' y lazos familiares perdidos. Un duro pero esperanzador relato, con Robert De Niro y Paul Dano encabezando el reparto. Los créditos finales arrastran esta hermosa canción que Badly Drawn Boy desliza en sus labios junto a Angie Pollock. El montaje visual de cielos, mares y aves reclama el frescor de la lluvia. Let it rain.

sábado, agosto 31, 2013

BONUS TRACK 120: I WANT YOU (MARVIN GAYE)



Este disco se palpa y observa en cubierta de vinilo. Está claro. Esa portada… una gozada recrearse en sus detalles, trucos, guiños y ambientes encerrados en ese tugurio de madera atiborrado de negros sudorosos bailando y cantando por invitación de Marvin Gaye. Eddie Barnes, autor de la ilustración, creó otra parecida para el grupo funk Faith Hope & Charity un par de años después que es otra maravilla.

Ooh yeah. Hoy en día el fraseo de Marvin y la música apetitosa que lo envolvía siguen seduciendo corazones frágiles y describiendo atmósferas. Yo veo unas veces los amaneceres brumosos de una metrópoli y otras las entrañas excitantes del vicio. El tío levantaba una ceja y ya tenía a la negra encima de su cintura desbocada. Se escuchan jadeos, susurros, roces y gemidos preorgásmicos en los surcos de I want you (1976). No es el mejor álbum de Marvin Gaye, las cumbres ya las había escalado unos años antes, pero se hace querer. Y qué portada.

domingo, agosto 25, 2013

SOUNDTRACK 132: HOUSE OF CARDS



El mal. La villanía. La ruindad. Todo ello representa Frank Underwood, movido por el poder, la codicia y la manipulación sin límites. El valor de una serie de televisión, o de una película, se eleva muchas veces por la fuerza de su villano. Con Frank Underwood no surgen las ambigüedades morales que suscita Dexter Morgan, por ejemplo. Frank es un hijo de puta descomunal. Por eso, y por muchas virtudes, House of Cards, la cara despreciable de El ala Oeste de la Casa Blanca, es una serie magnífica. Anímense a verla, a disfrutar con los mezquinos ardides de Frank Underwood.
Sí, unas cuantas virtudes. Sobrios y excelentes actores (atención al gélido secuaz que interpreta Michael Kelly, al pobre tipo al que da vida Corey Stoll y a Robin Wright, encantadora pérfida). Su plantel de directores (James Foley, Carl Franklin, Allen Coulter, Joel Schumacher, David Fincher, uno de los productores de la serie). Su intrigante trama y su crudo reflejo en la triste realidad de nuestros dirigentes y gobiernos. Y un tremendo Kevin Spacey transformado en un desalmado cabrón con ambiciones desmedidas en las más altas esferas del poder, capaz de destrozar todo y a todos quienes se pongan por delante.

miércoles, agosto 21, 2013

OHIO PLAYERS’ SEXY COVERS



Imágenes como estas invitan como mínimo a entrar en la música que ilustran. Decorar una habitación con estas portadas incita a la piromanía sexual. He tenido vinilos como estos en las manos de paso por tiendas de segunda mano, los cuerpos deslizantes de las modelos haciendo temblar el cartón de las dos cubiertas. La música, en realidad, es lo de menos.
El extenso catálogo de música funk americana descubre portadas de un alto contenido sexual de lo más fascinante. Los Ohio Players sabían en los 70 cómo hacer babear a los negros adolescentes y atraer oyentes con la exuberancia erótica de sus chicas de cubierta y sus escuetos y explícitos títulos (Pleasure, Ecstasy, Climax, Fire, Honey, Angel). Cierto, estos discos merecerían un cajón secreto en nuestros desvanes. Historias macabras con aire de leyenda rodean algunas sesiones fotográficas y fragmentos de canciones.
Una veintena de músicos pasó por la formación desde finales de los sesenta y unos pocos singles (Love rollercoaster a la cabeza) vencieron a la caducidad. Pero lo que queda es la imagen ardorosa de las chicas de los Ohio Players. Las canciones, con el paso de los años blandas y simplonas bajo una capa de sensualidad artificial, son presas del cruel olvido.

lunes, agosto 19, 2013

VOLUME ONE 300: DEVIL IN ME (NATALIE DUNCAN)



¡La madre que parió este disco! Si su nombre no figurase en los créditos me habría pasado inadvertido como tantos a lo largo de un año, pero Joe Henry lleva la batuta del sonido y encaja con su exactitud y distinción habituales las emociones internas que surgen de las voces y los instrumentos. Así que le debo obligada atención. Me preguntó cómo ella y él dieron el uno con el otro. Natalie Duncan es una veinteañera de Croydon criada en Nottingham, dueña de una voz vibrante y profunda que exprime con intensidad y que acompaña de una exquisita y exigente formación pianística. Ahí se acerca su música más a Alicia Keys que a Amy Winehouse. Tampoco hace falta llamarse Adele o morir pronto dejando un podrido cadáver para transformarse en icono en Inglaterra.

Y Devil in me (Verve, 2012) fue uno de los mejores trabajos del año pasado. Se me escapó y no entró en la lista de escogidos porque, vaya, llegué a él un poco tarde. Expertos músicos arropan a la chica y un sonido que cabalga entre el soul y el R&B con naturalidad viste un disco excelente. A la edición extendida le sobran los tres últimos temas añadidos, pero la original se beneficia de preciosos cortes como Sky is falling, Find me a home o Because so sweet. Inesperada asociación, festejado descubrimiento.

Nota: 8/10

jueves, agosto 15, 2013

BONUS TRACK 119: TRANSFIGURATION OF VINCENT (M WARD)



“Este álbum fue diseñado para mantener viva la pérdida y detrás de mí”. Así se explicaba Matt en 2003. ¿Cómo lidiaba con la pérdida? En su caso, finalizando un disco, Transfiguration of Vincent, y dedicándoselo a “tú ya sabes quién”. Conocí a M Ward antes de que tocase con Norah Jones y fuese el Him de She & Him junto a Zooey Dechanel, pero este trabajo, el segundo de su producción, cae ahora en mis manos con el mismo frescor que sus anteriores obras.

Es que me gusta demasiado este hombre, el tacto relajante con que rasguea la guitarra y los climas plácidos que brotan de sus acordes, su voz calmosa y algunos efectos extravagantes. En …Vincent le ayudan colegas como Jason Lytle o Howe Gelb, se permite algunas excentricidades guitarrísticas y moldea el Let’s dance de Bowie hasta hacerla irreconocible. Los discos que siguieron a este lo reafirman como lo que es, lo que me parece: un discreto genio callado.

martes, agosto 13, 2013

BOOTLEG SERIES 29: LOU BOND


De excursión por los blogs se tropieza uno con tesoros musicales olvidados, rarezas que la escasa difusión, la carga del tiempo y el paso veloz de las tendencias esconden lejos de nuestro alcance. Otro ejemplo es este disco hermoso que ilustra el rostro recio bajo la sombra de una visera de este hombre que camina a solas por una calle, guitarra acústica al hombro, al calor de un día soleado. Lou Bond solo grabó este álbum en su carrera. Fue en 1974, aunque su contenido se reeditó hace tres años. No le acompañó la suerte mientras compuso y cantó para Chess y Stax años antes, un par de singles suyos nada más fueron prácticamente ignorados. Bajo el sello de una filial de Stax encontró el impulso para firmar Lou Bond con siete temas propios y ajenos.

Su historia remite en parte a la de Rodriguez (sobre el que ahora leo algunas críticas de quienes censuran los hallazgos del pasado elogiados en el presente). En su único disco Bond suena elegante y cristalino. Es fácil acordarse de Richie Havens o Terry Callier, de un folk-soul suave y atmosférico. Su voz, bien acompañada por evocadores arreglos de cuerda, se estremece con tal finura y sensibilidad en algún momento que consigue sobrecogernos.

domingo, agosto 11, 2013

30 AÑOS NO SON NADA



Esta fue nuestra manera de celebrarlo.

Con un atardecer que nos enmudece a orillas del Cantábrico (la imagen no hace justicia al momento real). Un paseo perfecto por las calles ondulantes de Comillas. El mar cálido y la arena infinita. La lluvia incesante sobre el rumor del puerto. Las vistas a los pies del palacio. Un sendero hacia la cascada donde el agua nos roba las palabras. La naturaleza a nuestro alcance y la pureza de los animales salvajes. Las casas escondidas que la costa asturiana le robó a las islas griegas. La carretera abierta. Un poco de música para sentirse vivos. La noche sobre el silencio del embalse. Los saltos en la piscina. Los amigos que tienes, los amores que encuentras. La alegría en tu cara por una fiesta sorpresa aunque vomites a las once y cuarto. Estás en la mejor edad. Un placer ser testigo de ello.

sábado, agosto 03, 2013

VOLUME ONE 299: THERE'S A MAN WITH A GUN OVER THERE (NIÑO Y PISTOLA)


Me sabe a gloria ahora. Porque me recreo en el convencimiento de que hay música y emociones que despierta que nunca se pierden. Y porque me lo ha recomendado Dufresne, quien me los dio a conocer hace un par de años y a él también le ha gustado mucho su último trabajo. Salió hace unos meses… es lo que pasa cuando no estás al corriente como debieras del buen rock and roll que se hace en España. En Galicia, tan tan cerca. El disco de este año de Niño y Pistola es magnífico.

Los diez cortes de There’s a man with a gun over there (Ernie, 2013) (ese glorioso verso de For what’s is worth) componen un álbum de concepto. No los separa ninguna pausa, tan solo el salto que da la historia que cuenta entre el quinto y el sexto corte. La inspiración es un suceso real ocurrido en USA a mitad del siglo pasado, pero hoy en día podría ocurrir en cualquier parte del planeta… ya sabemos por qué… Un trabajador compra un arma y mata a su maltratador jefe. Da con sus huesos en la cárcel y diez años más tarde regresa a un hogar sin alma y sale en busca de su pasado.

Y la música, madre mía, el riego sanguíneo que da vida al grupo vigués es nuestra madre naturaleza. Escuchadlo, es asignatura obligatoria. Podría escribir sin parar (con el soberbio Zuma de fondo), pero dejo que hablen ellos mejor que yo:

"Ninguna de las canciones que hemos hecho habría existido nunca sin Stephen Stills, o sin Neil Young, Robbie Robertson, George Harrison, Sandy Denny, Grace Slick, Ray Manzarek, Bob Dylan, Joni Mitchell y un largo etcétera; y todos ellos están presentes en cada minuto de nuestra música. Este LP es nuestro humilde tributo a todos ellos y sobre todo al legado que nos han dejado.  (...) A todos ellos y a todos vosotros está dedicado este disco"

Nota: 9/10

jueves, agosto 01, 2013

GREATEST HITS 149: BETTE DAVIS EYES (KIM CARNES)



Volvemos a los días de los casetes, qué tiempos ingenuos y perdidos. Alguna de aquellas cintas grabadas que guardábamos en el coche contenía esta canción, todavía sensual y atrayente treinta años después. Vaya, Kim Carnes. Qué poco sabemos de ella más allá de sus ojos de Bette Davis, un tema que ni siquiera lleva su firma por cierto, pero que se apropió en el 81 cuando con él comenzaba su álbum Mistaken identity. Fue un bombazo, la canción de aquel año. La bañaron de grammys. La chica, natural de Los Angeles, llevaba entonces cinco discos a sus espaldas y después aún grabaría otros tantos, alejada del pop y seducida por el country. Canta con la garganta raspada cual clon de Rod Stewart, disuade con su mirada, impone con su figura. Un temazo de los años ochenta.

sábado, julio 27, 2013

LIVE IN 151: JJ CALE, GRANDE HASTA SIEMPRE


El camino continúa para unos y el caballo se detiene para otros. Hoy se marcha JJ, un tipo callado pero elocuente, de cuerdas finas y triunfantes, de esos que tampoco tenía manchas en sus discos. Su corazón quedó fulminado cuando andaba por los 74. Mucho nos deja, y muy bueno. Su amigo Clapton se bañó en mayor gloria, él se zambullía sin salpicar, con la voz baja y cual artista incomparable. Cocaine y After midnight fueron droga en sus manos. Su música, esa sí que no se detiene. JJ Cale.

viernes, julio 26, 2013

LIVE IN 150: MICK’S 70



Bienvenido al cambio de década, tío. Espero que sigas un rato más brincando ahí arriba, un poquito más, que el sudor embellece tus arrugas… ya es difícil. No tengo el gusto de conocer a quien lo haga mejor que tú. Uf, qué lujo cómo te mueves, aunque bueno, ya sabes, el Boss sabe de esto un rato largo. Seguro que te acuerdas a menudo del día en que tú y el colega aquel os pusisteis a hablar de blues mientras esperabais a que el tren llegase. Y luego volvisteis locas a las chicas cuando se alzaba el telón. Y después bla bla bla.

Gracias por ser parte de nuestra historia, Mick. Por regalarnos tan buenos momentos. Felicidades.

martes, julio 23, 2013

BONUS TRACK 118: WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT'S WHAT I'M NOT (ARCTIC MONKEYS)


Vuelvo a este disco seducido únicamente por el eficaz atractivo que desprende el primer sencillo del nuevo trabajo de estos chicos de Sheffield. Bueno de verdad. Se titula Do I wanna know y pertenecerá al disco AM, a la venta en septiembre. Nunca me han dicho gran cosa, muy poco. Encabezaron, se podría decir, una nueva generación musical británica, hermanos pequeños sin sofisticación, más directos, crudos pero sin perder festividad, con un punto ska en sus ritmos vitamínicos. Tienen arrojo juvenil y se puede decir que van al grano, al menos no deliran ni desbarran. Tampoco se le conocen postureos. A partir del tercer álbum oscurecieron su madurez aliados con Josh Homme. Pero siguen sin gustarme los Arctic Monkeys. Y en su primer álbum, efectivo pero gritón, me despiertan tan poco interés como un debate sobre el estado de la nación. Whatever people say I am, that’s what I’m not (2006). Pues vale. Pero espero AM.

SOUNDTRACK 131: RENEE SINGS DYLAN


Lo mejor es esto, Renee Zellweger dejando volar al precioso ángel que brota de su voz. My own love song (Olivier Dahan, 2010) es el título de la película, un cuento olvidable salvo por ella, esforzada y piadosa, y por esta canción que escuchas… Una cantante de country condenada a una silla de ruedas se tropieza con un boxeador al que le faltan dos hervores con el que viajar por la carretera para encontrarse a sí mismos. Ni el caramelo ni el envoltorio son apetecibles y se digieren aliñados con sucesión de tópicos. Pero algunos sonidos no tienen precio y permiten que a una mala película algo la pueda salvar.

Por un par de horas me acordé de aquella monada mofletuda a la que su rostro pronto se le convirtió en un bollo feúcho. Renee está muy bien. Sobre todo aquí, esperanzada a la luz de los fuegos artificiales mientras suena su voz interpretando Precious angel, una de esas maravillas de trastero que Bob mima en sus discos. Dylan escribió unas pocas canciones para esta película que luego aparecieron en Together through life. Pero su precioso ángel, Renee mediante, no tiene rival.

miércoles, julio 17, 2013

VOLUME ONE 298: INVISIBLE EMPIRE / CRESCENT MOON (KT TUNSTALL)



Guau! No me esperaba esto. Se metió en un estudio de Arizona con Howe Gelb y en dos sesiones separadas por un cierto tiempo le dio forma a su mejor disco desde que nos sedujo a todos con aquel sensacional anzuelo que fue el “Oooh oooh” de Black horse and the cherry tree. Buen disco aquel Eye to the telescope (2006). También lo era el complemento acústico del mismo año, Acoustic Extravaganza. No estaba mal Drastic fantastic (2007). Pero Tiger suit (2010) echaba por tierra la inspiración con recargados adornos poperos. Invisible Empire / Crescent moon (EMI, 2013) es bocado delicatessen. KT Tunstall canta bajo, la rodean instrumentos sobrios que prefieren murmurarla… hasta la grabación parece registrada en un tono apagado… Pero las canciones son delicias flotantes, suaves relatos de íntima intensidad. Resurgimiento o no, es toda una gran noticia.

Y qué bien suena ella sola y su guitarra transmitiendo el ímpetu reservado que navega bajo la piel.


Nota: 8/10

viernes, julio 12, 2013

LIVE IN 149: PJ’S BACK


Dentro de tres meses habrá más. Nuevo álbum de Pearl Jam. Lightning bolt. Su regreso es buena noticia, pero… Backspacer (2009) ya era flojo y poco después, al verano siguiente, se habían bajado del escenario para reaparecer en contados encuentros. Sabía que volverían, pero… El primer single, Mind your manners, parece una cara B de Spin the black circle. Se perciben miradas al pasado, a cuando se comían los instrumentos y devoraban al público, Ten, Vs., Vitalogy, pero… A mí de momento no me gusta.

martes, julio 09, 2013

VOLUME ONE 297: ONE TRUE VINE (MAVIS STAPLES)



La invento como a una de mis abuelas, trayéndome galletas del horno antes de cantarme una canción mientras el sol se esconde, con su cuerpo menudo y la voz profunda. La escucharía contarme su vida. Me conformo con sus canciones, con sus discos, todos estupendos. También One true vine (Anti-, 2013), un breve regalo de canciones espirituales de tono crepuscular que se recita en voz baja y se relame al compás de la suavidad de sus segundas voces. Maravilloso.
One true vine debería ser también un álbum de Jeff Tweedy. El líder de Wilco y desde hace unos pocos años meticuloso productor (se lució también en el anterior trabajo de Mavis, You’re not alone, 2010) lleva las riendas de este disco apaciguador, encargándose además de casi todas las guitarras, el bajo, la percusión (a la batería se dedica su hermano), algunos teclados y tenues voces de apoyo; las otras corresponden a las/los aliadas/os de Mrs. Staples. De imponente y esta vez sedosa garganta, ella interpreta de locura cánticos tradicionales de gospel y nuevas canciones de Tweedy que encajan a la perfección. Hay lujos (Every step, What are they doing in heaven tonight o I like the things about me).

Nota: 8/10

viernes, julio 05, 2013

LIVE IN 148: VOCES


No pido solo una buena voz, no me bastan cuerdas vocales firmes y robustas ni gargantas inmunes al mareo y al deshielo. Lo que importa, con lo que me quedo, es el alma de esas palabras, el aura. Que un murmullo, un quejido, grito, jadeo o fraseo me lleven, me puedan. 
Caigo en la tentación de las imágenes pétreas de las portadas de los discos, retratos de mujeres y su entorno que incitan a prestarles la atención y el vicio del consumo y el hambre musical. Y al final son muy pocas las elegidas por ese aura que transmite el relato de una letra y la pasión de unos sonidos. A esa categoría ni se asoman cantantes del más inútil de los montones que se llaman Laura, Holly, Alison, Jillette, Shannon, Brooke, Nicole… Muy lejos, bendecidas por la gracia sentimental de su voz, me saludan siempre Janis, Ani, Cat o Nina.

miércoles, julio 03, 2013

BOOTLEG SERIES 28: THE WORLD NEEDS CHANGING. STREET FUNK & JAZZ GROOVES 1967-1976



El oído fino y exigente siempre vuelve a los sonidos de antaño, si es posible a los que el paso del tiempo apenas deja prodigar. Me ocurre con el funk y los ritmos callejeros de los años setenta. Hay miles de documentos que recogen esos ambientes, recopilaciones jugosas de éxitos o de rarezas. Hacía tiempo que no compraba una, hasta que hace unos días me tropecé con estos negros a la salida de una reunión de Panteras Negras en un edificio de Washington. Al darle la vuelta a la caja, me costó citar a más de un conocido (Gil Scott-Heron, Esther Marrow) y sí me tropecé con tipos y tipas de los que nunca había oído hablar (Cesar 380, Little Eva Harris, Tina Bryant, Bob Thiele Emergency…).

Aaaah, y a la hora de llevarme el dulce a la boca… mmm… lo saboreé con el mismo placer que producen en el ánimo las películas de Billy Wilder, por ejemplo. The world needs changing. Street funk & Jazz Groves 1967-1976 archiva testimonios musicales de la cultura negra que en aquellos años inundaba las calles de conflictos sociales y raciales. El funk suena crudo, se cruza en espiral con el soul y el R&B y anticipa el disco. Dan ganas de no parar de moverse.