sábado, mayo 30, 2015

DOS MESES Y UN LARGO CAMINO


Solo han sido dos meses, pero tienes la impresión de que ha pasado medio año desde que lo viste nacer y le diste un hogar. Nadie te dijo que sería difícil, o fácil, según: lo imaginabas, una cosa u otra, aún no sabes de verdad cuál. Bien, hay cosas que ya no serán como antes, tú tampoco serás como antes, aunque te resistas y creas que sabes manejarte bien y mantener el equilibrio. Te preguntas si estás dando la talla, si cumples con las expectativas que han puesto en ti, que tú también has puesto en ti. Miras hacia delante tratando de que el presente no te ponga la zancadilla. El camino es largo, queda mucho trecho. Y sabes bien que si ella no estuviera contigo, entonces no serías capaz. Mmmmm.

lunes, mayo 25, 2015

VOLUME ONE 366: SUNDOWN OVER GHOST TOWN (EILEN JEWELL)


Pocas veces la imagen de un disco encaja tan bien con su título y con lo que la música que contiene evoca. Fíjate bien. Se pone el sol, casi dormido, sobre las luces lejanas que laten moribundas en una ciudad fantasma, un lugar en el medio de la nada. Allá llega un alma solitaria, apenas hay distracciones en el pueblo, donde las gentes se recogen, un par de bares guardan a tristes bebedores y la desocupación y el silencio gobiernan el ambiente. Pronto quien pone los pies ahí volverá a colgarse la maleta y una guitarra y vagabundeará a otra parte. Postales como esta fotografía Eilen Jewell en su último disco, Sundown over ghost town (Signature, 2015).
Suena flaco y frágil este álbum, pero también sutil y estilizado, de una finura esbelta. Al compararlo con los anteriores Queen of the minor key y Sea of tears diría que es más plano, pero aislado de contrastes y flotando en atmósferas de exquisito country de texturas nocturnas masajea a lo largo de la epidermis con brillantes canciones, desde las sosegadas Worried minds y Some things weren’t meant to be a las más espabiladas Rio Grande y Pages. Eilen Jewell y su trío de músicos habituales mantienen encendida la llama del enamoramiento.

Nota: 8,5/10

domingo, mayo 24, 2015

VOTE FOR BOB


Hoy votamos. Por nuestro pueblo, por la ciudad. Entre mediocres votamos a la esperanza. Unos se conformarán, otros se rebelarán. Debería ganar la libertad, debería, pero los resultados de una votación libre y democrática, muchas veces, deparan victorias que son derrotas y alianzas de derrotados que se erigen triunfadores. Yo seguiré votando a Bob. Hoy, 24 de mayo. Mayoría absoluta.

martes, mayo 19, 2015

LIVE IN 174: BLUES SOUND


Tengo unas cuantas colecciones de blues. Me gusta, desde luego. En su variedad y pureza, en la profundidad de sus pulsaciones. Grabaciones de gramófono, archivos de Alan Lomax, cantos en las voces de recogedores de algodón, pioneros que suenan a grano, reverendos y ciegos, la serie de cds Saga, blues de Memphis, de Chicago, Detroit, Texas, New Orleans, Mississippi, blues de armónica, de slide guitar, blues británico… Una gran parte lo he escuchado, otra buena parte lo tengo almacenado para que nunca falte dónde escoger.

En el blues hay historia, leyenda, desolación, castigo, amor, perdición… America late en el blues, se explica en el blues. A veces parece tan lejano escuchar blues, sentirlo desde aquí. Otras veces parece tan próximo en su dolor. Se te encoge el corazón al cubrirte de la arena que arroja sobre ti un bluesman solitario con su guitarra cruzada. Mi sonido preferido del blues lo oigo con los ojos cerrados. Cruje el polvo al caer sobre una mesa de madera, se desliza el licor por el gaznate; una guitarra gime y deja un eco afilado, una voz murmura y añora, arropada por nada más que el silencio.

sábado, mayo 16, 2015

BB BY SANTY


Santy Gutiérrez es un tipo grande. Un gran dibujante. Un gran observador. Al menos crea dos viñetas cada día, cada día, salvo cuando no se publica el periódico al día siguiente. Al dejarnos alguien importante, Santy suelo acompañarlo a los cielos. Y en esas ocasiones, casi siempre es genial.

The thrill is gone… or it still is with us.

viernes, mayo 15, 2015

42


A medida que pasan los años te vuelves más raro. ¿O será que todo enrarece más? Ya no te importa lo que los demás digan o piensen de ti, si es que alguna vez te importó. Así te has hecho y punto. Así eres. Es lo que hay. Pero no puedes evitar echar la vista atrás y mirarte entonces, hace un tiempo: aquella vez que organizasteis una fiesta, en la universidad; aquella noche en que te prepararon una sorpresa los colegas en el bar; aquel concierto de los Black Crowes; la película que ibas a ver al cine todos los años… hasta hoy. Hoy dirás que has caminado con la mochila al hombro lejos de casa; que has escrito un libro que guardas en el cajón y que estás cosiendo las costuras de otro; que te has asentado en un trabajo y en un hogar; que has traído a un hijo al mundo; que cumples 42.

jueves, mayo 14, 2015

EXTINCIÓN


Ahora es un espacio vacío, abierto como una garganta hambrienta en mitad de la fachada. Hoy pasé por allí delante. No queda nada abajo ni en la primera planta más que entrañas huecas. Durante casi 30 años fue un negocio de barrio, un videoclub, el videoclub al que todos íbamos. Yo no falté gran parte de esos años, cada fin de semana uno detrás de otro iba para llevarme dos o tres películas, para aprender a amar el cine: estrenos, clásicos, películas extrañas. Los sábados llegábamos por la tarde y esperábamos haciendo cola a que los clientes devolviesen copias de las novedades alquiladas el día anterior para lanzarnos a por ellas. Dos horas de espera (Frenético tiene el récord, creo) y si llegábamos tarde, nos conformábamos con otra película. Cerró hará cosa de un año. El solar lleva meses vacío. Ahora van a abrir un banco. ¿Hace falta otro?

Y la librería también cerró. Las chicas volvieron a abrirla un otoño pero resistieron poco más de un año. Ya sabes, el alquiler, los impuestos, y que la gente cada vez lee menos. ¿La gente lee menos? ¿De verdad? “Se alquila”, puedes leer en el escaparate. Que no abran otro bar ni otra coctelería. ¿Hacen falta? … No está todo perdido. Siempre nos quedan las películas guardadas y las bibliotecas. Y lo que hemos aprendido, que no nos los quitará nadie.

domingo, mayo 10, 2015

VOLUME ONE 365: THE TRAVELING KIND (EMMYLOU HARRIS & RODNEY CROWELL)


Dos amigos íntimos al calor de la música: el escenario ideal para que cualquier trabajo salga bien. Tocaron juntos en los años setenta y se prestaron canciones desde entonces, mientras cada uno alimentaba una carrera de obras dignas, algunos patinazos y gloriosas resurrecciones (Red dirt girl en el caso de ella; Sex and gasoline en el de él). Subidos al mismo barco, Emmylou Harris y Rodney Crowell anclan su nave para dejarse mecer por la brisa cuando el sol se pone. Se segundo álbum juntos es este The traveling kind (Nonesuch, 2015), solo dos años después de Old bellow moon. A Brian Ahern le sucede Joe Henry en la producción.

Ninguno se ha convertido en el gran disco que en algún momento deseé; no es necesario en realidad subir hasta cotas de reforzada grandeza cuando brota el placer natural de hacer música juntos y para ello no hay mejor receta que la simple modestia. Se les nota cuando cruzan sus voces en las once canciones del álbum. Alguna no me convence, otras me parecen sensacionales, como I just wanted to see you bad, The traveling kind y en especial The weight of the world.

Nota: 7,5/10

sábado, mayo 09, 2015

BONUS TRACK 146: VAGABOND LULLABIES (PO’ GIRL)


Ya que las menciono, traigo aquí a Po’ Girl. Ay, qué sencillo parece hacer buena música, música bonita. Si, bonita. No añadiré adjetivos más embellecedores, no me sale otro al escucharlas. Escojo este disco de este trío canadiense como podría haber elegido cualquier otro de los tres que les conozco. Aún tienen otros dos que seguro acabaré cazando. Ya no recuerdo ni cómo las descubrí. Supongo que porque tuve una etapa en que me lanzaba a todo aquello que se tildaba de ‘americana’ y entre tanta mercancía olvidable encontraba diamantes. Po’ Girl (pongámosle un apellido folk y otro apellido country) relucían, lo hacen aún aunque hace unos años que no graban. En 2004 firmaron este maravilloso Vagabond lullabies de hermoso título. Trish Klein, Allison Russell y Diona Davies. Canciones para entrar en ellas al atardecer, lejos del ruido, en la mejor compañía. Y perderse.

domingo, mayo 03, 2015

GREATEST HITS 171: FLYING DREAMS (BIRDS OF CHICAGO)


No es una canción con historia ni leyenda. Es sencillamente una bonita gran canción que me tiene tonto desde hace poco tiempo. Sabiendo que Joe Henry iba a producir el segundo álbum de estudio de un grupo llamado Birds of Chicago me puse a investigar. JT Nero es de Illinois y Allison Russell, de Montreal, y formaba parte de la reivindicable banda femenina Po’Girl. Son matrimonio y su primer disco se titula como ellos. Es una joyita con unos cuantos momentos culminantes. Uno es este Flying dreams que aquí el grupo interpreta en la calidez acogedora de un estudio, con instrumentos y voces en perfecta unión y alegría.

sábado, mayo 02, 2015

VOLUME ONE 364: WILDER MIND (MUMFORD & SONS)


No pretendía invertir tiempo ni espacio en reseñar este disco; lo hago en pocas líneas para dar prueba de la deriva a la que caen algunos grupos musicales.

Mumford & Sons no lo podrían haber hecho peor. De la prometedora banda que firmaba Sigh no more (2009) ya no quedan ni las cenizas en este Wilder mind (Glassnote, 2015). Babel (2012) ya era un rotundo resbalón. Se han inspirado en Kings of Leon para transformar su sonido, se han querido parecer a Foo Fighters al enchufar las guitarras, y se han parecido a Coldplay al terminar este álbum de producción plastificada. Lo malo es que han tomado lo peor de cada uno de estos grupos. Huérfanos de personalidad, aburridos, irrelevantes.

Nota: 2/10

lunes, abril 27, 2015

¿DE VERDAD LE IMPORTA TODAVÍA A ALGUIEN POR QUÉ SE MATÓ KURT COBAIN?


A mí no, desde luego. Ni el músico ni la persona merecen mayor interés que el ya explotado en exceso. Otros suicidas de traumática existencia como Vic Chesnutt o Elliott Smith no gozan de semblanzas póstumas tan mediáticas como las de Kurt Cobain.
El rock tiene su morbo. A nuestra música y artistas favoritos los cubre una esfera de mística y atracción que alimenta cierta adicción por la carnaza y la frivolidad, por los misterios sin resolver y la truculencia que con tanta frecuencia se descarga en las praderas del rock and roll. Pero todo morbo tiene su caducidad.

Ahora, 20 años después de que Kurt Cobain se bajase de este mundo, drogado y deprimido, la familia del malogrado autoriza un documental con contenidos íntimos y personales que recrea el entorno en el que el niño se crió y el ambiente en el que el hombre se formó como músico convertido en figura e icono generacional de dudoso valor. No he visto el documental, Cobain: montage of heck. ¿Hay alguien que aún quiere saber qué paso en la vida de Kurt Cobain para que a los 27 años dejase un patético y lucrativo cadáver?
Me cuesta entender la perdurable relevancia que tiene Cobain en la música y la cultura contemporáneas. Su banda, Nirvana, sigue pareciéndome un ejemplo de ‘grupo apropiado en el momento adecuado’, el producto de una coyuntura y un furioso y desorientado estado de ánimo más que un nombre capital en la clase noble del rock. Nevermind está muy bien, sí, lo demás no.

Cualquier infancia de infortunios y adolescencia de incomunicación no tiene tanta enjundia como para tratar de comprender qué llevó al difunto, viciado por compañías desaconsejables y consumos descontrolados, a quitarse la vida. Yo no lo echo nada de menos. Ya me había olvidado de él.

domingo, abril 26, 2015

BONUS TRACK 145: THE FORGOTTEN ARM (AIMEE MANN)


El rock y el pop dan cobijo a miles de compositoras cuya obra se balancea entre ambientes aguerridos y esencias apacibles, entre el crujido y la caricia, terrenos donde tiene cabida aquella música a la que con tanta libertad se le cuelga el apellido ‘indie’. Muchas cantantes llaman sin hacer ruido y pronto se esfuman; otras alzan la voz y conservan su resonancia, las tenemos en gran medida presentes; y en otro grupo están las que aparecen y desaparecen, las que gustan pero podemos pasar largo tiempo sin acordarnos de ellas. Aquí podríamos incluir a Aimee Mann. Parece que sus discos pasan de puntillas, como si su frágil figura y el tono dejado de su voz no se atreviesen a sonar más alto o a calar hondo. La descubrimos con las canciones estupendas que sonaban en el film Magnolia (Wise up, Save me). Tiene un par de brillantes trabajos más, como Lost in space y este The forgotten arm (2005). Es su quinto álbum de estudio, en el que pasea por la historia de un boxeador adicto tras regresar de Vietnam. Hay brillantes gestos musicales que me pareció escuchar en el disco hace tiempo y que confirmo ahora al volver a él. Hermosas canciones como Going through the motions, Video o Little bombs lo corroboran, esta vez dejando eco.

jueves, abril 23, 2015

LIVE IN 173: RYAN ADAMS AT THE CARNEGIE HALL


¿Qué te puedes esperar a estas alturas de la película de Ryan Adams cuando aparece él solo, con sus ropas vaqueras remendadas y la fregona estropajosa que lleva por cabello, al escenario del ilustre y señorial Carnegie Hall de New York? En noviembre del año pasado ofreció dos recitales acústicos, una noche después de otra, sin más compañía que un par de guitarras, un piano y su armónica. Llenó la sala. Fueron dos conciertos íntimos en los que el autor interpretó con timidez pero emoción, rozando casi las cuerdas, resbalando sobre los acordes y despojando de todo adorno y cualquier filigrana canciones suyas de toda su carrera.

Estas veladas (en las que no estuve, por cierto) me llevan a pensar en el encanto mágico que poseen las actuaciones en vivo en escenarios imponentes como los teatros o los auditorios cerrados. El silencio, el respeto, el calor, la atención, la comunión entre el público y autor y su música… Eso se percibe en las dos noches de Ryan Adams en el Carnegie Hall. Debo decir que al escucharlas en disco estas actuaciones resultan aburridas. Sencillamente por el hecho de no estar allí. Las intervenciones habladas del músico, las constantes risas del público ante cualquier frase del protagonista y el hecho de que las canciones piden a gritos ser agitadas pese a estar bellamente interpretadas convierten este álbum en directo, presentado en un lujosa caja de vinilos, en otra frivolidad caprichosa de Ryan Adams.

martes, abril 21, 2015

BONUS TRACK 144: WICKED GRIN (JOHN HAMMOND)


El mejor disco de Tom Waits que no es de Tom Waits es Wicked grin (2001), de John Hammond. Cada cierto tiempo escuchamos algo que de algún modo nos devuelve a Mr. Waits, algo que reproduce su música nerviosa y retorcida, su universo inimitable. Aunque lejos de su modelo, ese homenaje siempre activa la figura de Tom Waits, lo que demuestra la enorme influencia que ha desprendido en las últimas tres décadas el músico californiano. Lo más fiel a esa atmósfera traviesa y a veces perversa es este álbum del fenomenal guitarrista neoyorquino. Juega con ventaja, todo hay que decirlo. Porque allá por aquel año las parejas de Waits y Hammond promovieron la alianza y sus maridos se metieron en el estudio. Produce Waits, que reúne a alguno de sus músicos como Larry Taylor o Stephen Hodges y contrata a Augie Meyers y Charlie Musselwhite. Tom y John cruzan guitarras y ambos sirven una docena de versiones impecables que reproducen maravillosamente el puro clima Waits.

miércoles, abril 15, 2015

VOLUME ONE 363: EDGE OF THE SUN (CALEXICO)


Hay virtudes, no sabría decir exactamente cuáles porque apenas se perciben o son condiciones innatas, que distinguen a los músicos sobresalientes entre los músicos notables. Calexico tiene esos dones. Primero lo comprobé en sus directos y luego lo ratifiqué en sus discos. Unas veces creo que la virtud es un arreglo, un magnífico estribillo o un juego de voces; otras creo que se trata del lirismo con que gime una guitarra o del clímax emotivo que alcanza una canción en su culminación. Edge of the sun (Anti-, 2015), el nuevo álbum de Burns y Convertino, posee esos rasgos. No en todo su metraje.

Con Calexico ya no juego a comparar. Podría decir que Algiers o Carried to dust, los dos discos anteriores, dejaban un mejor sabor de boca; pero podría decir también que Edge of the sun contiene temas superiores (Bullets & Rocks, Tapping on the line, Moon never rises o World undone). Lo peor lo aporta su corte inicial, impropio del grupo, blando y azucarado, y esa huella fronteriza esta vez cansina que desprende el tema Cumbia de donde y su atmósfera chicana. En los créditos hay demasiados quilates (Sam Beam, Carla Morrison, Gaby Moreno, Amparo Sánchez, Neko Case, Greg Leisz…), amigos de mano para una banda de garantía que siempre me acompaña y nunca defrauda.

Nota: 7,5/10

LIVE IN 172: SUPERNENAS


Los llamados supergrupos tienen una vida corta. La reunión de talentos musicales les junta para un disco, dos a lo sumo, y cada cual prosigue su rumbo en su propia banda o en solitario. A veces encadenan unos pocos álbumes y se reencuentran más adelante, como CSN&Y. Otras veces dejan constancia de su sintonía autoral en un maravilloso legado, como Traveling Wilburys. Los Faces tuvieron los discos suficientes como para ser un grupo en toda regla pese a que sus miembros procedían de otras bandas de entidad. Lo mismo se podría decir ahora de Foo Fighters. Otros son casos singulares, extravagantes alianzas o notas a pie de página: Them Crooked Vultures, A Perfect Circle, Monsters of Rock, o más recientemente Audioslave, Fistful of Mercy, Superheavy y The New Basement Tapes. Estos otros fueron realmente buenos: Cream, Blind Faith, The Highwayme, Temple of the Dog, Mad Season…

Pienso todo esto al percatarme de que apenas hay supergrupos de chicas. Si rasco seguro que encuentro, pero ahora solo me viene a la mente el trío que formaron Emmylou Harris, Dolly Parton y Linda Ronstadt, una sociedad en el terreno de la música country que grabó un par de discretos trabajos en los años 80 y 90. Pensando en ello, digo, me he puesto a jugar, a imaginar un par de supergrupos femeninos de hoy en día que no estarían nada mal.

Imaginaos un disco con Eilen Jewell, Norah Jones y Neko Case. O a Gillian Welch, Rhiannon Gidens y Allison Moorer. O a Feist, Florence + The Machine y PJ Harvey. O escoged a cuatro chicas de estas para un lujoso cuarteto… A ver si algún día se animan. Quizá les salga una obra brillante. O todo lo contrario.

viernes, abril 10, 2015

SOUNDTRACK 168: TRUE DETECTIVE ADVANCE


Prefiero no conocer detalles y que la nueva trama me absorba como lo hizo la primera en la temporada inicial de True detective, magistral ejercicio de negrura y obsesión sobre la vileza humana y sus complejos vericuetos. Con la premisa de repetir título pero variar personajes y contexto, la segunda entrega está casi lista. Ya no estarán McConaughey ni Harrelson, pero si Colin Farrell, Vince Vaughn, Rachel McAdams y Taylor Kitsch. Más vértices con claroscuros (un policía, un criminal, una detective y un veterano de guerra) anunciados ya en unas primeras imágenes con estética del mejor Michael Mann. A partir del 21 de junio.

BONUS TRACK 143: SWEETHEART OF THE RODEO (THE BYRDS)


Siguen siendo una debilidad. The Byrds eran completísimos: en ocho años y una docena de álbumes cultivaron y combinaron folk, pop eléctrico, psicodelia, rock y country. Con coherencia y sin sobresaltos a pesar de los cambios frecuentes en la formación: McGuinn, Hillman, Kelley y Gram Parsons estaban en este disco de 1968; los dos últimos no habían tocado antes en el grupo ni repetirían después. Se considera un álbum capital del country-rock, un hito angular en el que confluyen dos tradiciones, dos formas de concebir la música y la cultura que en el futuro, bien asociadas y entendidas, depararía otros trabajos memorables. Contiene nueve versiones y dos temas firmados por Parsons previos al surgimiento de los Flying Burritos Brothers. Sweetheart of the rodeo es más un interesante y melodioso eslabón histórico que un disco sensacional. Yo continúo rebajando su propagada trascendencia (me ocurre lo mismo con el Sgt. Pepper’s y, por cierto, Parsons y Burrito). Prefiero media docena, o más, de trabajo de los Byrds, antes y después de Sweetheart…, un legado que los convirtieron en una banda formidable, irrepetible.

domingo, abril 05, 2015

VOLUME ONE 362: OH DESIRE (JONATHAN JEREMIAH)


Me recuerda a Nick Drake y a aquel grupo, Cousteau, y un poco al John Martyn que conozco, que no es mucho. Con un poco de esto y de aquello, unos arreglos suaves, finuras orquestales y la voz algodonada, este flacucho londinense me tiene ganado. Jonathan Jeremiah tiene segundo álbum, continuación del delicado A solitary man de hace un par de años; Oh Desire (BMG, 2015) es tersura limpia y caballerosa. Es elegancia celestial. R&B acústico, soul folk… llamadlo como más os plazca. Ojo a Working on air, el diamante más precioso compuesto en lo que va de año.

Dudo ahora de que tenga demasiadas reseñas este disco, más dudo que se le recuerde al final del año para hacer balance; entonces casi nadie dejará de elogiar mediocridades como los trabajos de Father John Misty o Laura Marling (un par de ejemplos).

Nota: 9/10