miércoles, octubre 15, 2025

VOLUME TWO 136: STONE THE CROWS


No recuerdo cómo di con este grupo, qué cadena de caminos me llevaron a Stone The Crows. Fueron uno de tantos asteriscos sin importancia que descansan en los márgenes de las páginas del rock, eclipsados por el brillo de quienes merecieron más atención y se bañaron en éxito, mucho más éxito. Y es extraño, tenían ingredientes para ser algo más que una anécdota y haber prolongado su breve vida, porque contaban con la promoción del manager de Led Zeppelin, Peter Grant, y en la voz se hacía notar una cantante de poderosas cuerdas vocales, Maggie Bell, a quien quisieron comparar (y no fue un disparate) con Janis Joplin.


Nacieron en Glasgow a finales de 1969, abducidos por los rayos más psicodélicos del blues rock, con acento clásico y sonido crujiente en su tarjeta de presentación. Cuatro discos llenan su curriculum hasta poco antes de 1973, cuando pusieron fin a su travesía tras cambios en la formación y el desgraciado adiós de su guitarrista, Les Harvey, electrocutado sobre el escenario en un concierto. Grant no fue factor de éxito, el público no los escuchó. No tenía sentido continuar. Teenage licks, de 1971, es el único disco que tengo y he escuchado de Stone the Crows, un muy buen testimonio del talento frustado lejos de los focos.

lunes, octubre 13, 2025

VOLUME ONE 702: HERE AND NOWHERE (THE AUTUMN DEFENSE)


Cuando Jeff Tweedy descansa de Wilco, en su música estás sintiendo el rastro que deja el eco de Wilco en sus canciones sin el resto de su banda. Tan adhesiva es su impronta al frente de un grupo mayúsculo que nunca se entenderá sin su voz, sus letras, su aura. El reciente tríptico Twilight override, extenso pero notable, vale de ejemplo. Si escuchas sin saberlo a John Stirratt y a Pat Sansone en su vida paralela al margen de Wilco, The Autumn Defense, nunca acertarías a encontrar a miembros de Wilco en tal formación. Pero ahí están, excelsos como son en un proyecto que se aparta formal y estéticamente de los parámetros del sexteto mágico de Chicago y que alcanza otra exquisita, y diferente, brillantez.

Here and nowhere (Yep Roc, 2025) junta la versatilidad de los dos multiinstrumentistas de Wilco (Stirratt desde el origen, Sansone desde 2004) para dar forma a su sexto capítulo, once años después de la anterior trama, cuando los descansos entre álbumes y giras con su jefe se lo han permitido. Acompañados por músicos de una especie menos visceral y más conservadora, este álbum se digiere con placentera relajación, con brisas del soft rock californiano de la década en que nacimos, detallista, limpio, de una ligereza pulcra y elegante, digno de sus padres, instrumentistas extraordinarios.

Nota: 8/10 

sábado, octubre 11, 2025

BONUS TRACK 316: MIRROR BALL (NEIL YOUNG & PEARL JAM)


Una boda con músicos magníficos entre los invitados, reencuentros emocionantes, siempre provechosos, un hilo musical irreprochable. Discos, artistas, canciones que entran y salen de las conversaciones. Heart of gold como anticipo del postre. El recuerdo de un concierto reciente de Neil Young, de un tema fulgurante rescatado de aquel álbum con Pearl Jam. Mirror ball (1995), sí, es una de esas joyas que guardaremos en el fondo de un cofre para reproducir cuando volvamos a vernos tan jóvenes y nos pueda la nostalgia.

Me gusta todo de este disco. Lo que más, ese enchufe directo de adrenalina, sin entonar, sin preparar, como improvisado, con un latido clásico que no cesa, el eco del hechicero, maestro y alumnos en el mismo ensayo a bordo de un tren sobre el océano. Fue un solo encuentro en el estudio, el viejo volvería a gritar rock en el mundo libre para cerrar conciertos de los chavales. Y a nosotros nos queda esa bola de espejos que protegemos en el baúl de los tesoros rockeros.

martes, octubre 07, 2025

BONUS TRACK 315: BOB MARLEY & THE WAILERS (RASTAMAN VIBRATION)


No necesito flotar en dimensiones paralelas ni absorber humos estimulantes para dejarme hechizar un rato por el clima y la evasión del reggae. No son numerosas estas desconexiones. No surco aguas para explorar el camino que han seguido los hidalgos del género. Pero me he tomado la molestia de aprenderme más o menos a Bob Marley y calibrar el peso de su figura. Y un poco la de alguno de sus contemporáneos. Me gusta el reggae, me relaja. Sin más.

Pero en esos momentos me permito el lujo de caminar lentamente por la música, seguir con la cabeza el ritmo de la percusión, cerrar los ojos y acompañar la cadencia de las guitarras, reposar el cuerpo en los pellizcos de otros instrumentos, sentir la emoción de los versos cantados. Consigo esto con la mayoría de los álbumes de Marley. Coged cualquiera y dedicarle una atención parecida. 

Como este octavo disco, Rastaman vibration (1976), del año en que su fama mundial casi lo mata en un intento de asesinato. Se marcharía a Londres para grabar el oportuno Exodus un año después. Era ya un dios terrenal, la voz de un pueblo, un artista molesto. Y hacía música de ensueño.

viernes, octubre 03, 2025

EL OCASO


En el largo camino las decepciones llegan en algún momento. Lo que sentías cerca se va alejando y perdiendo, hasta que se diluye y desaparece. La música nos une a quienes amamos, nos ata a quienes admiramos, aunque los cordones, tarde o temprano, se van aflojando... por tu culpa o por la suya: nos distanciamos, nos olvidamos, nos ignoramos. Queda el recuerdo de cuando nos gustábamos, una huella irreconocible cuando el desengaño se ha consumado.

Esta es la reseña de una decepción. Crecimos juntos desde el mismo año. Te conocí con tus primeros discos. A ti te gustaba lo mismo que a mí. Había conexión, tío. Sabías cantarlo bien, notaba que lo sentías. Algún día también tú serías un clásico, podría ser, uno de esos clásicos. Acertaste una vez, otra, otra. Te vi en un concierto, compartíamos pasión a distintos lados de la barrera que me separaba del escenario. Seguí tus pasos. Pero con el tiempo me fui quedando atrás, o no respirábamos al mismo ritmo.

Volví a otro concierto más tarde. Tus canciones nuevas no me decían nada; las de antes, que las recuperabas para excitar aún más al regimiento fiel que te gritaba desde abajo, aún me conmovían. Tú por un lado, yo por otro, distintos cansancios, recogidos cada uno en sintonías distantes. Otro disco, otra ausencia. Otro, otra nada. No te reconocía en tu música, no me reconocía yo en la música que en ti nacía.

He mantenido la esperanza después de los tropiezos. Ahora recuerdas tu año en el último de tus álbumes, mi año. Pero no. No hay guiño. No sé qué cantas, no distingo lo que cuentas, escenas, chispazos, flashes sin luz, sin alma. Siento que cantas mal, que no transmites nada, que encajas palabras de cualquier manera. Tu música me deja helado. Hubo una vez en que fue bonito. Salud.

martes, septiembre 30, 2025

VOLUME ONE 701: SAVING GRACE (ROBERT PLANT)


Decidme, ¿quién susurra hoy mejor que él en una canción?, ¿quién se tumba como él en la música para hacer reposar tan bien al oyente sin prisas? La última reaparición de Robert Plant en el siglo XXI viste de entrañable a este abuelo de leyenda, arropado por capas de folk, blues y rock que se fusionan como hechizos en un álbum de esos a los que le duran el sabor y crean largos regustos.

Salvo aquella espesa unión psicodélico-espacial que diera como resultado Lullaby... and the ceaseless roar en 2014, el tránsito de Plant por estas últimas dos décadas y media nos regala sociedades muy acertadas y discos muy notables, bien con Band of Joy, con Alison Krauss, ahora con Saving Grace, formación que da nombre un trabajo de versiones de hoy y de ayer que navega entre la tradición evocadora y el desafío de la actualización.

Saving Grace (Nonesuch, 2025) desvela de nuevo a ese Robert Plant sabio y resuelto, intrigante entre atmósferas cruzadas y sedoso en las voces relajadas, seductor siempre con la melena gastada al viento, camuflado entre banjos, acordeones, cellos, guitarras y percusiones brumosas. Flota en los surcos un aire de gospel crepuscular que bendice el ejemplar envejecimiento de un autor muy bien conservado.

Nota: 8/10 

domingo, septiembre 28, 2025

GREATEST HITS 365: DON'T YOU FORGET ABOUT ME (SIMPLE MINDS)

Qué tiernos éramos, ellos y nosotros, en sus ficciones y en nuestras vidas. Aquellos días del videoclub, el alquiler de comedias universitarias, inocentes unas picantes otras. Una de aquellas, sin pretenderlo, acabó en las vitrinas del culto. Quizá porque en sus cinco personajes nos identificábamos todos, en uno de ellos o en varios a la vez: la pija, el deportista, el pardillo, el inadaptado y la rarita, cada uno/una con sus variantes. El club de los cinco, o cómo pasar un sábado castigados en el instituto.

Algunos nos quedamos con aquella canción, que nos envía a la película cuando la escuchamos cuarenta años después. "No te olvides de mí", pedían Jim Kerr y sus colegas en Simple Minds, un éxito pop que se convirtió en algo parecido a un himno generacional para quienes la música es algo que trasciende más allá de sus márgenes. 

viernes, septiembre 26, 2025

VOLUME ONE 700: NEON GREY MIDNIGHT GREEN (NEKO CASE)


Me tiene fascinado este álbum, me deja hambriento, con algo de gula, Neko Case. Comparo sensaciones con las de esa música que adviertes aventurada y primorosa cada vez que la escuchas y te deja con ganas de seguir apreciando nuevos deleites una vez más. Está bien, tiene misterio y sustancia, recursos y salidas inesperadas, giros que no ves venir, clímax. Y algo más que no consigues descifrar, algo parecido a un imperceptible y placentero desconcierto.

Al llegar a Neon grey midnight green (Anti-, 2025), su noveno disco si sacamos de la lista la deliciosa sociedad que en 2016 creó con Laura Veirs y k.d. Lang, la autora virginiana alcanza la montaña creativa de su carrera, justo después de quitarse los ropajes en una biografía publicada y llevando en el retrovisor a todos los músicos fallecidos que ha admirado. Ella sola en la sala de máquinas, con la pluma y las palancas.

En un álbum tan lúcido como otros, reconoces aquí a la cantante vigorosa que siempre ha sido Neko Case, esta vez huyendo de conformismos, entregada a canciones que desprenden osadía, fe, inquietud y también bienestar. Con esa gran virtud que, por ejemplo, se encuentra en los discos de Jonathan Wilson, la de convertir la dificultad en algo natural y muy bien facturado.

Nota: 8/10 

martes, septiembre 23, 2025

VOLUME ONE 699: STREETS OF YOUR TOWN (JOSH ROUSE)


La vida parece más bonita si le pone música Josh Rouse. Y apenas te das cuenta. Porque el bueno de Josh es de esos selectos artesanos cuyas habilidades fluyen sin notarse. Un tipo tan callado, discreto, tímido en sus contornos, encierra un exquisito fabricante de joyas musicales. Siempre lo he visto así, cuando se confundía en el anonimato de su Nebraska natal en sus primeros álbumes y cuando seguía escondiéndose en su hogar valenciano, ya hace más de dos décadas.

No ha hecho mucho Josh por exhibirse, por salir de su confortable humildad. Cada cierto tiempo te enteras de que tiene nuevas canciones y de repente te lo encuentras en su decimocuarto disco, surgido así como de la nada, de tapadillo, entre las novedades inadvertidas en segundo y tercer plano. Este Streets of your town (2025) que toma el título del éxito de los Go-Betweens coge prestadas esta y otras canciones ajenas para juntar una modesta colección de versiones (Nick Lowe, The Blue Nile, Jackson Browne).

Domina la acústica, algún lujoso malabarismo eléctrico, un frívolo jueguecito sonoro como despedida, y, de nuevo, la sensación de que Josh Rouse no necesita hacer trabajos memorables para ofrecer música muy agradable.

Nota: 7/10 

viernes, septiembre 19, 2025

BOOTLEG SERIES 137: SAM Y BEN, CAPÍTULO 2


La larga amistad de Sam Beam (Iron & Wine) y Ben Bridwell (Band of Horses) desemboca en una segunda entrega de versiones frágiles y a la vez atrevidas, íntimas en hechura y fondo, diez años después de su primera colaboración discográfica: Sing into my mouth (2015) era un LP, una pena que Making good time (Black Crickett, 2025) sea un EP de cinco cortes. 
Nada que lamentar en profundidad: parte de esos temas elegidos no encajan en las llanuras recorridas por Sam y Ben en sus respectivas carreras, pero se transforman en delicias familiares, con sus escorzos y estiramientos reconocibles. No importa que sean U2, Roxy Music, Foreigner o boygenius los patrones escogidos. Los dos músicos, agrupados en el estudio de Brad Cook, dibujan hermosas versiones para escuchar en reposo y satisfacción.

martes, septiembre 16, 2025

BUTCH Y SUNDANCE

Ahora caemos todos con aquel salto, en un grito liberador antes de mojarnos. Guapos, queridos, inmortales. Inalcanzables en su magnetismo. Creíamos que vivirían para siempre. Cuando los veo así, cercanos y reales, lo pienso.

Hoy se habrán reencontrado Paul y Robert, Butch y Sundance, en lo alto del desfiladero. Buscaban un destino; en sus películas lo buscábamos nosotros. Nadie ha sido tan grande como ellos en la pantalla. El viaje ha sido una gozada. 

Un homenaje repetido. 

jueves, septiembre 11, 2025

VOLUME ONE 698: DOUBLE INFINITY (BIG THIEF)


Sabía que este día llegaría, que acabaría por elogiar a Big Thief después de no dar conseguida mi aprobación. Ni al principio cuando del vasto vivero creativo de Brooklyn merecían las más encendidas reseñas, ni cuando sin perder su independencia sobresalieron hasta la mayor y más ambiciosa de sus propuestas, el doble y hastioso álbum Dragon new warm mountain I believe in you (2022), fui incapaz de conectar con esta banda. ¿Por qué? Pues las respuestas se ajustan a parcas explicaciones: porque no; si buscaba justificar más mi rechazo, no encontraba otras razones.

Pero al mismo tiempo esa falta de atractivo que veía en el grupo sabía que no sería permanente: intuyo que en algún momento acabaré encontrándole la gracia. Si antes no me convencía en absoluto Big Thief porque no, con Double infinity (4AD, 2025) ahora cambio totalmente de opinión. ¿Y eso a qué se debe? Ve tú a saber, podría responder. Porque sí. Hay un reposo líquido en este disco, una interacción climática entre voces, instrumentos, letras y ambientes que lo convierten en una viciosa satisfacción. Esta vez sí.

Nota: 7,5/10 

martes, septiembre 09, 2025

LIVE IN 314: LAS CANTANTES DE LA FAMILIA GUTHRIE

Llegan a mi ciudad, saturada de festivales masivos, agraciada con ciclos modestos como este Elas Son Artistas, tres mujeres de la misma familia.

No conocieron a su abuelo, a su bisabuelo, pero han crecido con sus canciones, viven con su mensaje, cuando las guitarras eran máquinas que mataban fascistas y la música relataba y denunciaba miserias. Serena y Robin son primas. La madre de una y la tía de otra es Sarah Lee. Juntas, cantan de maravilla. Son miembros de la familia Guthrie.

En la sala Mardi Gras de A Coruña, fin de gira española, se hizo el silencio para escuchar cómo aquellas viejas canciones eran aprendidas, cómo otras nuevas fueron naciendo a través de la sangre de una saga que define un país. Sarah Lee dormía en las fundas de las guitarras, Robin y Serena se hicieron mujeres en la carretera, en los bares, unidas por una música que corre por sus venas. Sus voces se integran con imperceptible suavidad, duermen las canciones, las miman. No tienen música editada, la llevan dentro.

Éramos una decena de rockeros en la sala, absortos en música de autor, callados porque cantaban y contaban cosas las herederas de Woody Guthrie. 

VOLUME ONE 697: A MATTER OF TIME (FUN LOVIN' CRIMINALS)


Cuando nos sorprenden los retornos tardíos (Pulp como ejemplo reciente) nos sentimos un tanto despistados al principio, sin adivinar qué nos podemos encontrar: una reafirmación de confianza, un giro escéptico hacia la desidia. Con el regreso de Fun Lovin' Criminals, con nueva formación sin variar el formato de trío y veinte años después de aquel Livin' in the city, debemos celebrar el reencuentro con lo esperado. En este caso es garantía, seguramente por cuenta de una banda que no admite, aunque se haya demorado tanto, experimentos impredecibles.


Aunque hayan pasado dos décadas, aunque Huey Morgan ya no esté al frente, FLC conserva en A matter of time (DiFontaine Recordings, 2025) el groove cool, entre macarra y elegante, con el que trazaron una carrera de solo seis álbumes. Del primer al último corte navegamos por corrientes reconocibles (funk granulado, rock fulminante) que nos llevan a calles peligrosas, garitos oscuros y negocios turbios a los que el grupo ha puesto banda sonora. Mafia, NYC, ahí suenan los Criminals. Funciona bien esta reaparición, reconfortante por cuanto ofrece lo esperado; no había que demandar más.

Nota: 7/10 

sábado, septiembre 06, 2025

GREATEST HITS 364: WHEN LOVE COMES TO TOWN (U2)

Pues sí, aquellos irlandeses famosos conquistaron América entrando en sus tripas. Años antes habían clavado la bandera de su domingo sangriento en el desierto de Red Rocks; junto al árbol de Joshua se habían retratado muy serios, encaramados en un éxito envidiable, en alta velocidad; con el álbum aquel, crearon el suficiente barullo como para ganarse a los escépticos, cabalgando en el dólar, a orillas del Mississippi, en los estudios Sun, cantándole a Harlem y sus ángeles, compartiendo micro con Dylan y con BB King. El amor llegaba a la ciudad, y allí estaban U2 en blanco y negro como unos críos dichosos en la misma habitación que ocupaban Lucille y su dueño.

jueves, agosto 28, 2025

LIVE IN 313: MAVIS, 86


Antes de cumplir los 10 años Mavis ya cantaba en la iglesia junto a sus padres. El próximo noviembre la volveremos a oír cantar con 86. Me asombra esta resistencia, la entereza de este mujer, carismática en su sencillez, grande en su pequeñez. Desde las entrañas nace su fe, su calor. Es nuestra abuela, quieta, sola y pensativa en esta imagen, en un rincón ante la mesa camilla, preparada para cantar mientras piensa en lo triste y hermoso que es al mismo tiempo este mundo.

Así se titula su próximo álbum, Sad and beautiful world. Su invierno no puede tener mejor compañía: Ry Cooder, Jeff Tweedy, M Ward, Ben Harper y ahora Brad Cook se han responsabilizado de la producción. Los créditos autorales de este adelanto son de Kevin Morby, pero me cuesta localizar previamente la canción, esta deliciosa Beautiful Strangers con la que Mavis Staples, serena y deslizante, merece nuestro abrazo eterno, su estatus de divinidad.

lunes, agosto 25, 2025

BONUS TRACK 314: BORN TO RUN (BRUCE SPRINGSTEEN)


La prensa nos recuerda esta efeméride apabullante: ni más ni menos que medio siglo desde Born to run. Cualquier texto publicado hoy, con los hechos, con el contexto y con las huellas, es un abrazo caliente y fuerte a las canciones de este disco y a su autor, a lo que nos dijeron cuando las descubrimos aquel día, en aquel momento, a los 10, 15, 18, 22 o 30 años. 

No podemos explicar a Bruce, sino sentirlo. Sobran palabras, quedan emociones. He intentado ser frío, objetivo, en alguna conversación, cuando su música entra y sale en una sucesión de recuerdos o vivencias que me han acompañado o de referencias a sus discos. Me detengo, renuncio. De Bruce hablo para mí: si tengo que admitir su condición humana, con sus aciertos y errores, o si debo elevarlo a los cielos.

Como cuando escucho, hoy de nuevo, Born to run, y trato de imaginarme cómo y cuándo explotaron sus canciones en un público que hoy nos parece irreal pero que entonces sabía que en la música encontraba mensajes y brújulas. Yo no estaba allí... Sí estaba en otro lugar y en otro tiempo, proclive, por fortuna, a dejar que la música me cautivase.

Entonces, y hoy, el cuerpo sufría latigazos de placer, de pletórica felicidad, cuando Bruce Springsteen le gritaba a Mary que se marcha de una ciudad de perdedores para poder ganar... cuando se esconde en los callejones... cuando sopla el viento helado en la décima avenida... cuando Big Man abrasa sus pulmones... cuando la jungla urbana alcanza la épica con el eco de las guitarras... en cada segundo y cada palabra de Bruce bramando y coreando que vagabundos como él, como nosotros, han, hemos, nacido para correr.

domingo, agosto 24, 2025

DISCOS DE SEGUNDA MANO

Hace unos días estuve de buceo en una feria del disco, de caja en caja y entre álbumes usados, vinilos y cds. Olor a plástico, a cartón, a humedad. Me gusta ese ritual, desde luego, localizar discos raros o perdidos, reliquias y caprichos. Elegir algunos y recuperar su contenido horas después tumbado en el sofá.
Leo una novela que tiene por escenario una tienda de discos de segunda mano: el lugar, Los Angeles; quien escribe, desde el norte peninsular. Evitaré dar el título y más detalles porque la decepción no merece publicidad. Pero hay alguna débil luz, emociones que esa mercancía musical suscita entre los más sensibles.
Me quedo con la historia de cada disco, lo que deja detrás ese ejemplar que acaba en una caja entre miles de otros álbumes viejos que quizá tengan otra vida junto a otro dueño, en una habitación distinta, tardes grises o noches frías para volver a ser escuchados.
¿De quién era ese disco que tú te llevas ahora? ¿Por qué lo compró o quién se lo regaló? ¿Cuántas veces lo escuchó y con quién? ¿Por qué se ha desprendido de él? ¿Volverá a comprar más discos?

DOS MINUTOS


El tiempo es oro. No lo malgastes. Si te llegan dos minutos, que no sean tres. Vamos deprisa por la vida. La relajación y la calma son lujos esquivos. Si dispongo de ellas, me niego a dedicar solo dos minutos a una canción.
Redes, comunicaciones inmediatas, prisas y ganas de acaparar, de presenciar o de estar en todas partes nos meten en veloces remolinos que nos alejan de la paciencia que la música reclama para ser atrapada con íntimo placer.
Leo un reportaje que rebusca canciones de menos de dos minutos para rivalizar con esos fogonazos de la misma duración con estribillos inmediatos planificados para captar al consumismo actual cargado de urgencias. 
No llego a tan poco. Menos de dos minutos no llega a aperitivo casi, pero con menos de tres, en torno a los 2’30’’, la música nos regala joyas de las Supremes, Nina Simone, Sam Cooke, Johnny Cash, The Byrds, Beach Boys. 
La música no tiene límites de tiempo. Solo quiere el tiempo que tú le das. Que sea generoso. Lo merece. Lo mereces.

lunes, agosto 18, 2025

BOOTLEG SERIES 136: Q LAZZARUS

¿Quién fue/quién es Q Lazzarus? Quienes admiramos el trabajo cinematográfico de Jonathan Demme siempre tendremos en el recuerdo aquel hechizante tema que incluyó no en una sino en dos de sus películas: Goodbye horses, la música con la que Buffalo Bill se maquillaba y grababa ante una cámara de vídeo en El silencio de los corderos. La canción la habíamos escuchado antes en Casada con todos, pero en el oscarizado filme nos llevó a un dimensión de horror, quedó asociada a aquel secuestrador y asesino en serie y permaneció en la memoria para siempre. Hicimos un esfuerzo por encontrar el tema, por descubrir quién coño era Q Lazzarus, pero no llegábamos a otro lugar que a un agujero negro.

Goodbye horses. The many lives of Q Lazzarus es el documental que ocho años después del fallecimiento de Demme y 34 después de los Corderos descubre quién estaba detrás de aquella canción, un tema que otras bandas y artistas llevaron a sus directos en sus propias versiones como muestra del poder de seducción que tenía aquella música inquietante, indefinible, a medio camino entre el pop y la new wave. ¿Qué pasó con Q Lazzarus, que después de aparecer en una escena de Philadelphia, otra película de Demme, desapareció sin dejar rastro?

La directora del documental, Eva Aridjis Fuentes, recurre a la misteriosa cantante, redescubierta como taxista anónima, para que cuente en primera persona el impacto que tuvo aquella canción y cómo todo se torció a continuación. Personas que la han acompañado completan el relato (músicos con los que trató sin éxito de ganarse una plaza en el mundo de la música, amigos, familiares), expuesto con cierta frialdad, sobreactuación en la protagonista principal, con un esquema convencional que repasa las clásicas miserias (fracaso, abandono, drogas, prostitución, cárcel, desintoxicación) que definen a los ángeles caídos y por las que pasó Diane Luckey, aquella Q Lazzarus desafortunada de extraña fascinación.

Grabó canciones que nunca se juntaron en ningún disco, suenan en la cinta. Goodbye horses fue la única en encontrar formato, pieza de coleccionismo, una rareza aún irresistible. 

martes, agosto 12, 2025

VOLUME ONE 696: NO RAIN, NO FLOWERS (THE BLACK KEYS)


No me arrojarán en marcha, no descarrilaré. El tren de los Black Keys me lleva siempre a buen destino. Cuando salió de la estación, cuando alcanzó su máxima velocidad y ahora que avanza con el piloto automático puesto, me siento seguro en el viaje. El trayecto puede pasar por alguna fase de turbulencias, el paisaje puede ser frío y tosco o cálido y sedoso, me vale. Si alguna vez me viene la tentación de afilar mi veredicto y repartir peros o admitir decepciones, nada, que no soy capaz.

Auerbach y Carney ya van por el decimotercer álbum, muy alejados de su bautismo, muy acomodados en el alfombrado de rock blusero de barniz bailable, unas veces ácido otras picante, siempre contagioso. No rain, no flowers (Warner, 2025) cabalga por los mismos terrenos de Let's rock, Dropout boogie y Ohio Players: fiables texturas, seductores ambientes, estribillos rentables. Quizá falta algún tema redondo, aunque la marca de fábrica es una garantía que, de momento, voy a seguir sin cuestionar.

Nota: 7,5/10 

jueves, agosto 07, 2025

BONUS TRACK 313: SOUTH COAST (RAMBLIN' JACK ELLIOTT)


Nos preguntamos asombrados cómo es capaz Willie Nelson de desafiar a la naturaleza y grabar uno o más discos al año cuando ya supera los 92 abriles. Yo tengo más simpatía por otro forajido de las raíces de la música americana que hace una semana cumplió 94, con un legado discográfico más reducido pero un eco y magisterio igual o superior: Ramblin' Jack Elliott.

Jack está en Dylan, como él estuvo en Guthrie. Su horizonte estaba más próximo, sus pasos eran más cortos; la fama, el éxito, la figura, el mito... no iban con él, que prefería vagar abrazado a su guitarra acústica. El respeto, el cariño entre los suyos, en quienes aprendieron de su modestia, no ha tenido fronteras. ¿Pequeño gran músico? Grande.

En 1995 regresó a un estudio y grabó su primer álbum en 25 años. Cantó piezas de Woody, temas tradicionales que interpretaba en todas partes, ensombrecido por el ala de su sombrero. South Coast es la esencia misma de Ramblin' Jack: conciso, escueto, vibrante, sentido, emocionante en su sencillez. Un disco culminante, como 14 años después sería su último canto, A stranger here. 

 

BONUS TRACK 312: TRAFFIC (TRAFFIC)


Ahora que nos hemos ido de lecturas por Birmingham, fábrica natal de Ozzy, no está mal recordar que en los paisajes grises de las Midlands también crecieron Traffic. Puedes imaginártelos: cuatro chavales de poco más de 20 años, uno aún andaba por el final de su segunda década de vida, músicos en la adolescencia, entre el prodigio y el anonimato. Llegaron a vivir juntos en el campo para fortalecer los vínculos de la comunidad creativa, pero los nudos se desataron con frecuencia, algunos querían volar en libertad. Winwood, Mason, Wood y Capaldi formaron un cuarteto de esos cuya música combina colores sin desentonar en la mezcla. Su unión cromática era irresistible, capaz de adherir a los psicodélicos, atraer a los rockeros, seducir a los progresivos y, a la larga, engatusar a los jazzísticos.

Allá por el 68, Mason abrió la puerta y dejó al grupo apañado en trío. En vivo no era sencillo funcionar como tal, con Winwood usando pedales en su órgano para hacer sonar el bajo mientras cantaba, otra veces agarrando la guitarra, Capaldi en la percusión y Wood con el saxo o la flauta. Mason se reconcilió, luego volvería a darse el piro. Pero en el tiempo en que fueron de nuevo cuatro grabaron su tercer álbum, Traffic. Lo dicho: una amalgama que en su heterogeneidad consigue ser homogénea, satisfacción de unos gustos y de otros. Un disco fantástico, como esos que ya no se hacen.

miércoles, agosto 06, 2025

VOLUME ONE 695: FIND EL DORADO (PAUL WELLER)


El largo otoño de Paul Weller deja caer hojas de ese cálido marrón que convierte la estación en la preferida del año sin que el color se marchite. Cada caída al suelo es una lección ejemplar de saber adaptarse al paso del calendario con naturalidad, dueño de una integridad que permite escarbar donde (casi) nadie más lo hace para no pecar de soberbio ni resultar intrascendente.

Find El Dorado (Parlophone, 2025), quinto disco de Weller en esta última media década, recupera canciones que la gran mayoría de sus oyentes teníamos olvidadas... más bien diría que originales que nunca habíamos escuchado, para llevarlas a un terreno que últimamente tiene muy bien sembrado, en el que crecen elogiables trabajos como A kind revolution, On sunset o 66.

Conocemos a Richie Havens, a Merle Haggard, a los Bee Gees o a Ray Davies, pero seguro que no recordábamos las canciones que Weller toma prestadas para elaborar un muy versátil álbum de versiones, donde la sabiduría se convierte en la mejor herramienta y arroja unos cuantos de los mejores temas recientes (aunque no sean propios) del autor: Pinball, Lawdy Rolla, El Dorado.

Nota: 8/10 

martes, julio 29, 2025

BOOTLEG SERIES 135: DÉJÀ VU REVISITED BY...


Todo aspirante a hacer del escenario y el micrófono su hogar de creación, el hábitat de su aprendizaje y evolución musical, debería afrontar esta prueba: interpretar a su manera y ante el público alguna canción de Déjà Vu, o todas. Una audiencia experta aprobaría o tumbaría el atrevimiento, apadrinaría o enterraría una futura carrera entre partituras y compases. No sería necesaria la excelencia ni la imitación forzada, nada de réplicas, bastaría con rozar o alcanzar el sentimiento que late en los temas originales del inigualable álbum de Crosby, Stills, Nash & Young, sentir su alma.

The Wandering Hearts son londinenses que profesan amor al folk rock americano, y a este disco en particular. Se advierte solo con escuchar este tributo que constituye su tercer trabajo: Déjà Vu (We have all been here before). No son cuarteto, son trío; un hombre y dos mujeres alternan voces y tejen armonías vocales con la delicadeza con que se entendían CSN&Y cuando sus egos se tomaban un descanso. La prueba, el experimento, el homenaje, apuesta por la fidelidad sin descartar la modesta distancia. El aplauso que merece solo tiene un punto en contra: que desde hace más de medio siglo existe la obra maestra que es su modelo. No importa, nada se estropea, se embellece más.

domingo, julio 27, 2025

LIVE IN 312: FESTIVAL DE HOY Y DE AYER


Hoy he vuelto a un festival, uno de tantos que llenan el verano de música, evasión y consumismo mecánico. Uno de los dos días de conciertos. No me interesaba nadie en el cartel. De más de la mitad no he escuchado ninguna canción, aunque ya han venido otras veces a mi ciudad, donde los promotores se empeñan en traer a los mismos artistas uno o dos años después de su anterior actuación, en este o en otro festival. ¿Entonces? Había que ejercer de compañía, y el coste fue... no tuvo coste alguno (beneficios de la comunicación), salvo el vaso que te compras con el nombre del festival para que consumas agua o refrescos al doble del precio normal y te quedes el objeto como recuerdo. Mientras caminaba hacia la zona de los escenarios nada más entrar me preguntaba cuánta público con mayor edad que yo habría. Localicé unos pocos. Cogimos sitio cerca, luego nos echamos un poco hacia atrás, un buen lugar desde el que ver las pantallas. Nos empezó a rodear la purpurina, los outfits de festival contemporáneo, público de un lado a otro sin interés por quien actúa tratando de que no le caiga al suelo el trozo de pizza o el vaso de cerveza, público al que sí le interesa quién actúa porque no tarda más de dos canciones en elevarlo a la categorías de las/los diosas/dioses...

Entonces recordé aquellos festivales a los sí fui porque me gustaban los músicos, solo o acompañado, y me acordé de muchas de aquellas actuaciones (Ben Harper, The Cult, Wolfmother, Pearl Jam, Bruce Springsteen, Eagles of Death Metal, Guns N Roses, Noel Gallagher, Wilco, Gomez, Beck, Tom Petty & The Heartbreakers...). Y en esos momentos de nostalgia arenosa, de presente oxidado, me dije en voz alta sin que nadie me escuchara: ¿Qué coño hago yo en esta mierda? 

miércoles, julio 23, 2025

BONUS TRACK 311: SHADES (JJ CALE)


Agarremos al azar un álbum de uno de esos músicos intachables, siempre satisfactorios, por los que merece la pena renovar votos en el flujo placentero e inspirador de las canciones. JJ Cale responde al perfil, y no admite reproches. La elección es Shades (1980), sexto capítulo de un listado exquisito de discos. Este, menor en consideración que el manojo anterior, es otro manjar.

Fíjense en la alineación de bateristas: Hal Blaine, Jim Keltner, Russ Kunkel y Kenny Buttrey entre varios. La gran Carol Kaye salta sobre el bajo en la inicial Carry on. James Burton acaricia la guitarra en Pack my jack. Dos cortes se inclinan hacia el jazz en una esfera pacífica que deja en la gloria. Y Cale se encarga de mimar, como siempre, esas cuerdas tan limpias, tan únicas. Mmmm.

domingo, julio 20, 2025

BONUS TRACK 310: RICK DANKO (RICK DANKO)


Que recibas este disco como regalo, y en el formato de 33 revoluciones por minuto, ya es un tesoro. En el universo The Band, el primer álbum de Rick Danko, al que dio su nombre en 1977, merecía mejor suerte. Salir del olvido para empezar, y más reivindicaciones atemporales como esta. Para ello estamos.

El grupo llevaba un año separado y la publicación de Rick Danko se produjo casi al mismo tiempo que la despedida oficial de The Band, el radiante e inolvidable último vals. Rick estaba triunfal en el film de Scorsese, pero con su disco no fue más que una anécdota pese a la altísima categoría a la que llegaba. 

A Rick Danko echaron granos de arena sus antiguos compañeros y unos cuantos contemporáneos ilustres. Las dos caras del vinilo dejaban entrar vibrantes y emotivas canciones, algunas con baquetas y órganos de Hudson y Helm que habrían lucido en discos de la banda. Corto, divertido, entrañable.

Las reunificaciones de The Band sin Robertson ni Manuel nos regalaron la integridad de la camaradería de Helm, Hudson y Danko: hermosos trabajos, músicos queridos. El declive físico y psíquico del bajista fue acabando con él poco a poco, hasta despedirse hace ya 26 años. Desde aquí te recordamos y admiramos como siempre. 

jueves, julio 17, 2025

VOLUME ONE 694: AIN'T ROCKED IN A WHILE (BRENT COBB)


Con el calor de estos días encajan el sonido grasiento, los riffs secos y la voz granuja de Brent Cobb en su séptimo álbum, el primero que firma con su banda de compañía, The Fixin's. El primo del muy activo y consagrado productor Dave Cobb comenzó hace casi 20 años a buscarse un terreno en el vasto y disperso paisaje del country rock, pero no echó raíces hasta una década después, cuando encadenó un manojo de discos que le permitieron asentarse en una cómoda parcela en la que con el tiempo edificó con más solidez un estatus cada vez más respetado. 

Me gustaba sin excesos, con cierta lejanía; no me daba algo que ansiase descubrir, poco se alejaba de los patrones reconocibles del género, la conclusión era más de lo mismo. Pero con Ain't rocked in a while (Ol' Buddy Records, 2025) y sus guitarreos que devuelven las vibrantes esencias de Black Sabbath o AC/DC como ardiente barnizado del rock de raíces, la música de Brent Cobb entrega unos azotes vitamínicos contra la pereza del verano.

Nota: 7/10 

lunes, julio 14, 2025

VOLUME TWO 135: GLEN Y MARKETA... ¿ADELANTE O ATRÁS?


Muchos nos enamoramos de aquella pareja en la ficción y en la realidad. En Once y en The Swell Season. Glen y Marketa se encontraban en las calles de Dublín con la música bajo sus pies y la melodía narrativa de John Carney. La historia de su película tuvo continuidad en la vida real: dos discos, giras, el amor y la unión, el cansancio y la desunión. Cada uno tomó su propio camino, atado a la música como forma de vida el de Glen Hansard, firmante de discos sobresalientes, buen amigo de otros músicos, un tipo querido, ese al que querrías confesarle los secretos. Market Irglova se recogió en la vida familiar aunque el estudio la llamó para seguir grabando su música.

Dieciséis años después de aquel último disco, Glen y Marketa han vuelto a unirse con nuevas canciones como esa pareja de antiguos novios que repasan qué les ha dado la vida desde su separación, cada uno ahora con su pareja, con su familia, con el futuro. Dirigen su álbum hacia adelante, Forward, aunque su música se reencuentra en el pasado. No es un mal disco, pero lo empapa una melancolía que en lugar de mostrar nuevos enfoques y perfiles mira demasiado atrás. Hace 16 años lo habría aplaudido con entusiasmo, hoy, salvo un par de emocionantes arrebatos, me inclina hacia la indiferencia. Pero sigo sin olvidar aquel amor.

jueves, julio 10, 2025

BOOTLEG SERIES 134: JINGLE JANGLE... FOLK ROCK


En el retiro, al margen de casi todo y rodeado de monte en medio de casi la nada, el tiempo nos regala lectura y escritura con la música como compañía. Hoy explotan otras músicas, y aquellas con las que crecimos o nos fuimos educando y adquiriendo conocimientos y placeres, también tuvieron su propio momento de explosión. El folk rock, como apuntan los entendidos, tuvo su estallido a mediados de los sesenta, qué lejos. Parecía la vía que tomaban quienes no se atrevían a electrificarse del todo y quienes tampoco de despojaban de sus guitarras acústicas. En el cruce se fusionaron variantes de cada corriente que pronto se expandieron hacia otras direcciones.

Al final, escuchando hoy aquello que ayer se llamó folk rock (y que sigue alcanzando nuestros días después de variadas filiaciones y bastardos experimentos), tienen cabida tantos músicos o más como los que recoge la colección Jingle Jangle Morning: The 1960s US Folk-Rock Explosion. Más de 70 temas nos devuelven a los imprescindibles (Dylan, Byrds, Buffalo, Donovan, Judy Collins, Simon & Garfunkel, Richie Havens, Tim Buckley), pero también a una nutrida tropa de secundarios y terciarios (The Dillards, The Beau Brummels, Fred Neil, Blackburn & Snow, Melanie, Scott McKenzie, Poco, Nitty Gritty Dirt Band) que dieron latido a aquella mezcla lógica de sonidos e inquietudes, mágicos algunos cuando regresan sesenta años después.

viernes, julio 04, 2025

LIVE IN 311: LONG DISTANCE OASIS

El acontecimiento musical de este 2025 es el reencuentro de Noel y Liam Gallagher, reunidos sin enfados (se supone) tras 16 años de ruptura para llenar la caja (y quizá volver a enfadarse) con una gira de conciertos de Oasis en la que dejarse más de un sueldo para palpar la entrada. Acaba de arrancar la fiebre y durante un rato me he preguntado: ¿Me gustaría estar ahí, en uno de esos conciertos, entre la multitud? En la respuesta se juntaron la nostalgia y la pereza, un impulso de locura y una frenada de sensatez.

Por un lado, me vi de nuevo apretado entre cuerpos, testigo del éxtasis y devorado por la potencia de las guitarras y la presencia de la banda. Joven de repente, con fuerzas y entusiasmo, afortunado de estar en el lugar y en el momento, con la música deteniendo el tiempo. Por otro lado, me vi tan distante ante una pantalla que me ofreciese unas imágenes de ese concierto, o el concierto completo. Lejos de ser el joven que vive la experiencia única de un concierto mayúsculo e irrepetible en el que la música todavía es capaz de sorprendernos. En el triunfo, pues leemos que el primer concierto contentó a todos... so long Gallaghers!

martes, julio 01, 2025

LIVE IN 310: AQUEL MORRISON


Fascinación y Jim Morrison en un titular de prensa. El motivo, la publicación de su obra poética completa y el estreno de una serie de televisión. El redactor se pregunta por qué el vocalista, la imagen, de The Doors, "nos sigue fascinando 55 años después"; si se refiere a la efeméride de su muerte, un 3 de julio de 1971 en París, ha sumado mal, porque se cumplen 54 años.

Me incluyo entre quienes abrazaron esa fascinación. Y me pregunto hoy, más de 30 años después de aquel descubrimiento y flechazo a una edad impresionable para un chaval que empezaba a coleccionar música, si Jim Morrison, su figura, sus canciones y sus poesías, son todavía fascinantes. ¿El rock and roll es fascinante? Quiero creer que sus gritos, guitarrazos, mitos y leyendas, más de su pasado que de su presente, aún lo son. Aunque el olvido vaya ganando terreno.


Morrison
y los Doors me animaron a leer más, a expandir mis intereses musicales, a pensar en el poder de comunicar, provocar y emocionar con versos extraños, música hechizante o con una mano agitándose sobre el paquete bajo el pantalón. En la época en que se estrenó el biopic de Oliver Stone sobre los Doors yo gasté en ver la película más de una vez y en comprar los vinilos oficiales, directos, recopilatorios y algunos piratas del grupo, un póster, una camiseta.

Entonces Morrison me parecía único, como su banda; ni siquiera me preguntaba por qué me atraían tanto, me dejaba poseer y llevar por un embrujo que no se propagaba de otra música contemporánea que escuchaba. Pero aquel grupo ya no existía en el momento en que lo conocí, no podría seguir su evolución, ni ver las nuevas vías que seguramente explorarían (los Doors sin Jim fueron durante un par de años un barco a la deriva), ni enfadarme o volver a caer rendido a su música.

No me habría acordado de Jim Morrison de no haber leído ese titular que recuerda su temprana muerte a la edad maldita del rock que él mismo ayudó a alimentar. Diría que ya no consigue fascinarme, he dejado de reconocerme en parte de aquel chaval que se vio la película varias veces y desgastó aquellos vinilos. Aunque me sigan pareciendo flipantes y únicas canciones como Peace frog, Love her madly, Love me two times, The end.

jueves, junio 26, 2025

BONUS TRACK 309: AHA SHAKE HEARTBREAK (KINGS OF LEON)


La caída del cartel de un festival a una hora de casa me dejó con las ganas de ver a Kings of Leon. Quería comprobar su capacidad para dominar grandes espacios y atrapar a la audiencia, descubrir si en las entrañas de los Followill quedaban aún los arañazos de rock caliente con los que rompieron lazos familiares para dedicarse a esto de la música, antes de que asearan sus modales y maneras sin perder el poder de atracción. 

Los hermanos y el primo ya van por nueve álbumes. En 2005 firmaban el segundo, Aha shake heartbreak, cuando se dio por comparar su música con la de los Strokes con algo de tosquedad. La banda parece caminar por vías intermedias, entre el aroma sureño de su bautismo y un atrevimiento por pisar otros terrenos de corte más británico para llamar a más público. El álbum conserva una garra extraña, un tanto chulesca y aún presa de la indefinición. Pero seductora.

martes, junio 24, 2025

VOLUME ONE 693: I QUIT (HAIM)


Haim
molan. Es fácil aliarse con ellas y la jovial madurez de sus canciones. Suenan naturales, sin imposturas. Su música se adapta a distintos cajones de la sección de confecciones poperas y oportunidades rockeras, viste bien con cualquier complemento bailable o alternativo. Cantan bien, componen bien. Esquivan la definición. Y I Quit (Polydor, 2025) engancha por distintos frentes: cuando desprende frescura, cuando revive a la Sheryl Crow de sus comienzos, cuando se recrea con la esencia pop-rock de Los Angeles en cualquier fecha, cuando saben a verano o emanan melancolía. Alana, Este y Danielle Haim alcanzan su cuarto álbum en compañía de distintos productores y generosas en repertorio: 15 temas que funcionan en variedad, con poco que sobre aunque quizá falto de concreción. Adictivas en todo caso, dejando atrás su condición de promesas, directas hacia la capitanía.

Nota: 7,5/10 

jueves, junio 19, 2025

VOLUME ONE 692: TALKIN TO THE TREES (NEIL YOUNG AND THE CHROME HEARTS)


¿Son capaces los neilyoungófilos de no perderse entre las líneas que se cruzan en su discografía? Hace tiempo que dejé de perseguir un orden, de buscar la coherencia en la obra de alguien que siempre ha seguido el curso o el capricho de sus apetencias, sin razones ni concesiones, fiel a su esencia libre y también salvaje, como el caballo loco que tantas veces ha montado. También hace tiempo que perdí la capacidad de sorpresa y el reencuentro con la excelencia, faltas menores que perdono (perdonamos) a quien se mantiene íntegro al margen de todo sin caer nunca, con distintos méritos, del trono de los músicos más auténticos del planeta.

Talkin to the trees (Reprise, 2025) es de esos álbumes que definen la bipolaridad de su autor, suave y tosco en el mismo vinilo, agrio y delicado a lo largo de su metraje. Bajo un halo de fragancias country, Neil Young desliza canciones tan desaseadas (Dark mirage, Big chance) como exquisitas (ese First fire of winter que evoca a Helpless, Talkin to the trees). Aunque la escucha nos haga pensar que de nuevo los Crazy Horse figuran en los créditos como respaldo de la voz frágil de su jefe, quienes lo hacen por primera vez son The Chrome Hearts, banda que conforman gran parte de los Promise of the Real con los que Young firmó algunos de sus discos más flojos y el veterano teclista Spooner Oldham.

Nota: 7/10 

lunes, junio 16, 2025

VOLUME ONE 691: REMEMBERING NOW (VAN MORRISON)


Este es un disco de hoy, es un disco de siempre. Todo lo que te rodea es bello cuando su música te acompaña. 

Quisiera que Van Morrison pisase en falso, pero no hay manera. Solo hace 19 años, hace 25, pensé que iniciaba la cuesta abajo. Falso, ha remontado para nunca más volver a flaquear.

¿Qué es eso de celtic soul? ¿Cómo respira su ryhthm & blues? ¿Por qué nada desgasta su voz? ¿Por qué no le aburre grabar canciones que nunca va a interpretar en concierto?

No respondas, escucha, vívelo. Escritura inagotable, artesanía infalible. El recuerdo de un sentimiento, de una razón de ser. El saxo de la nostalgia, un piano melancólico. Van mira atrás mientras se acerca al final.

Después de las obras maestras están las obras de un maestro, el que enseña, orienta y ayuda a amar las cosas buenas que guarda la vida. Ahí cabe Remembering now (Exile Records, 2025).

Canta Van que "si no fuera por Ray (Charles)", él no llegaría adonde ha llegado, a ser lo que es. Si no fuera por Van, me faltaría algo muy grande en lo que deleitarme.

Nota: 9/10 

 

sábado, junio 14, 2025

LIVE IN 309: BRYAN ADAMS, SANTIAGO 2025


Si me pidiesen mencionar medio centenar de solistas rockeros, dudo que pensase en él; se me ocurrirían otros a los que, como a él, les he dado poco seguimiento. Bryan Adams siempre ha estado ahí, pero (y lo escribo con todo respeto) ha sido como si no estuviese, como si no nos preocupase haberle dedicado poca atención, aunque la mereciese. Veo a Bryan y a su veterana banda en uno de los conciertos del festival Son do Camiño y no puedo más que rendirme a su oficio, a su simpatía, a la intensidad de sus latigazos rockeros, a la elegancia con que viste sus baladas. Notable alto.

Concierto impecable en el Monte do Gozo de Santiago, de los que agradan a toda audiencia: canciones conocidas, eficaz escenografía, músicos magníficos, estimable estado de forma, complicidad con el público. Temas de nuestro pasado que suenan vigorosos en el presente. Cantar Run to you, 18 til I die o Summer of 69 en plena noche con el estribillo a voz en grito es liberador. Revivir la maravillosa Can't take my eyes of you de Frankie Valli y clamar que amas a tu pareja no tiene precio.

miércoles, junio 11, 2025

BRIAN

Todo parecía tan bonito. En su cabeza saltaban demonios, en su música jugaban ángeles. Las genialidades inaprehensibles viven en el misterio, son desbordantes o inadvertidas. Todavía sigo sin atraparlas en Brian Wilson, son una magia esquiva. Pero en sus canciones se ha ido. O queda para siempre.

SOUNDTRACK 290: LA PASIÓN


De las mejores películas que hemos visto en nuestra vida se nos borran algunos recuerdos, detalles de la trama menores, escenas de transición... Pero son muchos elementos los que conservamos para siempre, son los que engrandecen el agrado máximo con el que las disfrutamos. He vuelto a ver El secreto de sus ojos. La primera vez me gustó mucho, la segunda me entusiasmó. Quizá porque desde 2009 Ricardo Darín se ha convertido para mí en la cima de la interpretación y allí donde esté alcanza la excelencia. Tenía aspectos olvidados de la película, pero es imposible no recordar dos secuencias juntas absolutamente magistrales.

El modo en que Sandoval a Expósito explicó por qué detalles de unas cartas pueden saber en dónde encontrar al asesino y la búsqueda y posterior persecución al sospechoso en las gradas, los pasillos y el terreno de juego de un campo de fútbol abarrotado, toda ella resuelta en un asfixiante plano secuencia. Puedes cambiar de todo en la vida, pero la pasión por algo te acompaña siempre: por coleccionar, por leer y conocer, por amar, por el cine, por el fútbol. Por Darín.

lunes, junio 09, 2025

BOOTLEG SERIES 133: TASH SULTANA


Llegan corrientes inesperadas de música vibrante y sugerente. La invitada de hoy suena desde lejos, en Melbourne, embarcada en los entresijos de varios instrumentos, con los que fue grabando vídeos desde la intimidad de sus refugios, piezas que se fueron propagando y conociendo y llegando a la condición de viralidad. Háztelo tú misma, ponle empeño y ve encontrando, quizá, un público que incluso te haga objeto de modesto culto. A Tash Sultana le ha dado tiempo en 30 años a superar adicciones y dejarse llevar por la magia del multiinstrumentalismo en estudio y en giras.

La descubrimos por recomendación con un Ep que sucede a un manojo de álbumes. Return to the roots se abre a variedad de ritmos, se inclina hacia distintos estilos, con las cuerdas como conductoras y la intensidad como sello de interpretación. Este trabajo de media hora, de este año, se cierra con una sobrecogedora alianza con los canadienses City and Colour, sociedad de cruce en las antípodas que fusiona a la perfección en este vídeo.

viernes, junio 06, 2025

VOLUME ONE 690: MORE (PULP)


Las viejas bandas vuelven a la carretera o al estudio, a facturar o a entregar, a bañarse en masas o a recogerse en la grabación de nuevas canciones. Pulp, que en los últimos años se había reencontrado en un par de giras de conciertos, ahora despacha un nuevo disco, el primero en 24 años. Evitaré comparar épocas, dejaré lejos el pasado porque Pulp y Jarvis Cocker nunca me sedujeron y de sus álbumes antiguos no conservo recuerdo bueno, ni siquiera de sus éxitos para la posteridad. En el presente, digo que More (Rough Trade, 2025) sí me gusta.

Más, quiere Pulp. Más son once temas que ensombrecen la fusión glamurosa de entonces, cuando salieron de sus largos comienzos oscuros, y se dispersan hacia parajes más contenidos y envolventes. Puede que no sintonizase con ellos en el pasado porque sus contemporáneos del brit pop me ofrecieron golosinas más sabrosas y a Pulp no conseguí encontrarle el gusto de su sofisticación. Un cuarto de siglo después todos somos algo diferentes y nos encontramos más cómodos en la tranquilidad. En More no hallo vestigios de aquellos Pulp queridos y consagrados, quizá por eso me guste un disco tan controlado como este, de los que nos revelan con muy buenas canciones (Spike Island, My sex, Farmers market) la sabiduría de saber envejecer bien, ellos y nosotros.

Nota: 7,5/10