viernes, abril 23, 2021

DIEZ LIBROS


Ocurrió una vez, una noche, que... 

Dos seres se unieron para crear su propia película, su propio libro... 

Como hoy que nos entregamos al rito de la lectura, de las páginas que rozan nuestros dedos...

Llegó el primero, hoy el décimo, y llegará el vigésimo, y luego... 

No soy de fechas redondas, pero acudo a ellas para vernos en la noria del tiempo: cómo éramos, cómo somos, (imaginar) cómo seremos...

Nuestras canciones, nuestros conciertos, nuestro cine, las series, los viajes, nuestro hijo. No cambio nada.

jueves, abril 22, 2021

BOOTLEG SERIES 96: MARY ROCKINGS


Unas gotas de rock and roll de toda la vida, puro como el alcohol y rugiente como el motor de una moto por la autopista, ponen a tono si fallan las fuerzas o decae el ánimo. Kepa, Jaime, Yñigo, Jabi, Gotxi e Inas cultivan esa receta, tienen la clave. Forman Mary Rockings, un estreno desde Bilbao tras el versado peregrinaje de sus miembros por bandas de la escena rockera vasca. Llevárselos al paladar con su primer disco, al que el nombre del grupo da título, reencuentra a uno con el más enérgico aliento de los guitarrazos del rock americano, con carreteras y barras de bar como escenario.

Tenemos en Mary Rockings otro valioso producto del entorno de Milanamúsica Records, a quienes desde aquí vamos a desear siempre la mayor de las suertes y a seguir sus movimientos. Así que, como pasa con Óscar Avendaño, con Sertucha, con Los Eternos o con Milana, tenemos varias fuentes musicales que confluyen en un mismo río, por cuyo cauce, en el caso de la banda vasca, parece navegar la fuerza inspiradora de The Black Crowes, Ted Nugent y un par de célebres grupos sureños de cabecera. En todo caso, whisky a palo seco, sombreros vaqueros, mesas de billar, conciertos en garitos de buena y mala muerte... Lo que oirás en los siete temas de su debut es rock crudo y sin rodeos que cura las heridas, braman Mary Rockings: la música del infierno, que el cielo parece aburrido. Y engancha.

lunes, abril 19, 2021

LIVE IN 259: THE BLACK KEYS & THE BLUES


Un brindis de nuevo por Dan Auerbach. Y por Pat Carney. Por los Black Keys, bien entonados ahora tras desafinar juntos con el hartazgo de la convivencia. En un mes los tenemos de vuelta con un nuevo álbum, todavía fresca la adicción contagiosa de Let's Rock. Toca tributo esta vez, una manera de bucear en el pasado y poner en un sitio de honor y respeto a viejos nombres del blues más húmedo y grasiento, de donde crecen las raíces de la música americana. Delta Kream se llama el disco, que el infatigable Auerbach factura con su banda y en su estudio en un abrir y cerrar de ojos: dos sesiones, diez horas ¡y listo! Son once versiones de piezas que más de una vez sonaron al borde del Mississippi desde el Sur profundo: de John Lee Hooker, R. L. Burnside, Mississippi Fred McDowell y varias de Junior Kimbrough. Sabe bien, bien.

 


viernes, abril 16, 2021

LIVE IN 258: JAKOB Y SU BANDA

¿Qué pueden contarnos hoy los Wallflowers? ¿Aún despierta interés Jakob Dylan y su banda? Me lo pregunto al enterarme de que están de vuelta. Casi una década después de su último álbum, Glad all over, no muy bien recibido (injustamente) por la crítica, que a su vez llegaba tras una pausa de siete años desde su anterior trabajo, The Wallflowers terminan su séptimo disco, Exit wounds, disponible en poco tiempo. Y el adelanto está muy bien. Digo muy bien porque parece que Dylan y su grupo han escogido el camino de la sencillez, del apego a Tom Petty con Jeff Lynne en la sala de máquinas (dios, I won't back down suena por la ventana de la casa de enfrente mientras paseo por estas líneas). Y creo que optar por este enfoque infalible ennoblece a una de esas bandas que, aunque no sepas nada de ella en mucho tiempo, nunca debes dar por acabada. Hicieron un par de buenos discos hace ya bastante, ojalá el nuevo esté a la altura.

 

martes, abril 13, 2021

EL COSMOS DE MOSCOSO


Este señor de 84 años dedicó su arte, sus colores, dibujos y letras muchas veces indescifrables, a crear sensaciones inusuales y evocar un tiempo y una forma de vivir revolucionarias. Corresponden a un tiempo, una época, que pervive en recuerdos y multitud de referencias culturales (la moda, el cine, la publicidad, la música). Este hombre fue un ilustrador de la psicodelia. En mi ciudad, A Coruña, se inaugura una fabulosa exposición con carteles, anuncios, viñetas, diseños gráficos e imágenes de Victor Moscoso, un artista que nació en Oleiros, se marchó a Estados Unidos con tres años, estudió bellas artes y comenzó a hacer carteles transgresores para anunciar conciertos de rock en San Francisco. Dejó su huella y su arte en icónicas imágenes que desde siempre han quedado indelebles en la historia de músicos y bandas como Grateful Dead, Jimi Hendrix, The Doors, Quicksilver Messenger Service, Big Brother & The Holding Company... "La exposición habla por mí", dijo esta mañana desde su hogar al norte de San Francisco mirando hacia la casa donde nació. A partir de octubre la muestra llegará también a León y Avilés.

 


 



viernes, abril 09, 2021

BONUS TRACK 237: FOR THE BEAUTY OF WYNONA (DANIEL LANOIS)

La obra compositiva de Daniel Lanois es menos conocida que su trabajo como productor, como capital ingeniero y asesor estilístico y moral detrás de los trabajos más sólidos y brillantes de U2 y Bob Dylan, por ejemplo. Ese capítulo creativo de Lanois es un tanto irregular y demanda exigencias en el oyente paciente cuando adopta tendencias experimentales; son más asumibles e inspiradas sus primeras tres entregas (sin contar la banda sonora de Sling Blade). La segunda de ellas es For the beauty of Wynona (1993), un disco de turbador encantamiento, un muestrario de hechizantes atmósferas que hacen levitar a quien las escucha en una esfera indeterminada. Basta The messenger, el tema inicial, para introducirse en ese ambiente irresistible que hacen temblar las estilosas guitarras de Lanois. Still learning how to crawl, Death of a train y Sleeping on the devil's bed son otras valiosas piezas de este álbum tan seductor.

miércoles, abril 07, 2021

VOLUME ONE 565: PERROS NEGROS (ÓSCAR AVENDAÑO & REPOSADO)


Alegra ver crecer un sello como Milanamúsica Records, floreciendo para iluminar las praderas sobre las que descansa la música americana hecha en castellano. Es muy posible la americana en Castilla, en Cantabria, Extremadura o Galicia. Bien que lo defienden Los Deltonos como máxima, con Hendrik Röver como altavoz. Y Milana Music lo promueve con sus primeros lanzamientos. A los álbumes de Los Eternos, Uncle Sal, The Kleejoss Band y Sertucha le sucede ahora este Perros Negros (2021) que firman Óscar Avendaño y Reposado, formación alimentada con adn de The Soul Jacket y High Sierras. Al calor de la 'ciudad de las guitarras' de Röver en Muriedas late este magnífico trabajo del músico vigués, que ahora ve la luz pese a haberse grabado a finales de 2016.

Esa música americana, ese rock de raíces polvorientas que riegan historias al límite, testimonios de perdedores y leyendas imposibles, empapa todo Perros Negros, que se balancea entre el brío desatado y la apacible melancolía. Avendaño, como también los músicos que han confiado en Milanamúsica, es otro buen alumno de sus maestros americanos, siempre fiel a sus doctrinas desde la propia autenticidad: los evoca sin asfixiarse en ellos, por eso se celebran temas como Aves migratorias, El Camino, Casas rotas o Arde el mundo. En el juego de encontrar parecidos yo los advierto con los Stones, con Drive-By Truckers, con Gene Clark. Cuéntennos los suyos.

Nota: 7,5/10

lunes, abril 05, 2021

LA CHICA DE LA PORTADA

"Los artistas a los que admiramos no son necesariamente seres humanos ejemplares por ser excepcionales en su campo. Su arte es un trabajo ofrecido para consumo público, nada más".

Aplíquese al chico a cuyo brazo ella se agarra. Lo escribe la chica, una vez y para siempre retratada en la portada de un disco, el que a él lo elevó al umbral del éxito para convertirlo en otra persona, en un faro, en un mito, un "agujero negro", una entidad inabarcable. Ella, la chica que a él se abraza, se apartó a tiempo para ser libre. Vivió aquel 'freewheelin' time' para contarlo. Él aún vive su propia libertad.

 

miércoles, marzo 31, 2021

EL PRECIO DE UN DISCO PEGADO EN UN CD


Os cuento una historia, trataré de resumir, que los blogs son para leer rápido.

Hace unos días abrió una tienda de discos en mi ciudad, La Galleta Music Shop. Oh, milagro, qué locura, vaya un regreso al pasado, ¡la supervivencia!. Cuentan sus dueños que tienen un fondo de 30.000 discos entre vinilos, cds y algunos casetes, de primera y segunda mano. Parte de la mercancía procede de lo que Alejandro y Javier vendían desde hace años online y otra buena parte, de lo que han adquirido a una veterana tienda que cerró hace dos años tras casi cuatro décadas abierta, un lugar en el que yo me crié musicalmente y que guardaba muchísima música tras bajar la verja. De colecciones particulares y emisoras de radio también han obtenido fondo musical.

He ido a mirar, a buscar, a comprar algo. Un cuarto de hora nada más, sabiendo que se pueden pasar unas cuantas horas allí nadando entre discos y hablando. Queen y Guns N Roses me recibieron. Busqué entre los cds solo, y me llevé cuatro, a buen precio todos, 7 euros el más caro. Dos tenían el precinto aún, y en una esquina, a la derecha en una pequeña pegatina blanca, el precio escrito que le habían puesto en aquella vieja tienda que hoy no existe. Reconocí las caligrafías: una la del dueño, que falleció hace dos veranos; la otra la de un amigo que durante muchos años fue trabajador en la tienda. Hice una foto a esa esquina del cd y se la mandé. La letra es mía, me dijo, probablemente de 2001. Es muy probable que esté en lo cierto, el disco es de aquel año y aún sigue precintado, intacto bajo el plástico. Y hoy, tanto tiempo después, lo rompo para dar aire a ese disco que en veinte años nadie quiso comprar.

martes, marzo 30, 2021

VAN... Y VAN

¿Usted por aquí otra vez? ¿Hasta cuándo? ¿No se cansa, de verdad? ¿No ha pensando nunca en retirarse? ¿Está seguro de que aún le interesa a alguien su música?

A mí sí, desde luego. No le pido que se jubile. Usted y yo nunca nos entenderíamos bien; no importa, ni me preocupa. Solo le pido su música, bien hecha, como siempre.

¿El último proyecto discográfico, de verdad? ¿Con más de un volumen? Latest Record Project Volume 1, así se titula el disco que publicará en mayo: 28 canciones nuevas de lo que usted sabe hacer tan bien. ¿Se guarda otras 28 para la segunda parte? De momento, le compro las primeras.

Only a song... Van Morrison.

viernes, marzo 26, 2021

VOLUME ONE 564: GOOD WOMAN (THE STAVES)


Crecen las sensaciones de confort con las hermanas Staveley-Taylor. Para su tercer álbum, donde confluyen pérdidas familiares, rupturas y alumbramientos, The Staves adornan su armonía celestial de voces con sutil refuerzo eléctrico, un aliño exquisito que conduce las canciones hacia instantes de poderosa fuerza expresiva conforme avanzan hacia sus notas finales (Good woman, Devotion, Failure, Nothing's gonna happen). Good woman (Atlantic, 2021) engancha por su delicadeza, por su calor cercano, por Camilla, Jessica y Emily, que cantan como si nos acariciasen aisladas (y aislados) del resto del mundo. Poco más que decir, toca escuchar, hora para el deleite.

Nota: 9/10

lunes, marzo 22, 2021

VOLUME ONE 563: TOPAZ (ISRAEL NASH)


No tardó mucho este hombre en ganarse mi confianza. Con Gripka como segundo apellido y sin él desde 2014, cuando su música adquirió una solidez reconocible y se acomodó en una esfera atmosférica en la que compartiría meditaciones con el mismo Neil Young, Israel Nash es alguien más que fiable. Con Topaz (Desert Folklore Music, 2021) alcanza la solvencia autoral de la que hace siete años hacía gala con Rain plans. Los dos álbumes comparten cima y transportan al oyente a paisajes de ecos arenosos y penetrantes. Cuentan que Israel Nash, nacido en Missouri, formado musicalmente en Nueva York y asentado en la Texas rural, se encerró unos cuantos meses en una cabaña convertida en estudio para expandir con sus canciones y sin compañía alguna lo que el aislamiento de estos tiempos ha causado en su conciencia. Su mensaje cruje en temas tan intensos como cristalinos (Down in the country, Sutherland Springs, Indiana), formidable materia prima rockera de un músico brillante.

Nota: 8,5/10

jueves, marzo 18, 2021

BONUS TRACK 236: SHAKE YOUR MONEY MAKER (THE BLACK CROWES)


Es difícil acabar un primer álbum de rock and roll tan redondo como Shake your money maker (1990). Hard to handle, Jealous again, Seeing things, Sister luck, She talks to angels, Stare it cold... buf, que pletórico repertorio. The Black Crowes fueron (o son, porque la música la disfrutamos en presente) una de las mejores bandas del planeta, pero también una de las más inflamables, destructivas, imposibles. Que dos hermanos egoístas y gilipollas en continua gresca lideraran el grupo lo convirtió en tóxico. Resistieron muchos años mientras se iban pudriendo, entregando casi siempre buenos discos (no a la altura de los dos primeros) a medida que se iban alejando unos de otros. Fue fácil echarse a perder obedeciendo los peores vicios que el rock and roll lega a la historia (excesos, drogas, lucha de egos, éxito mal administrado...). 

Su vida y muerte, auge y caída, la cuenta Steve Gorman, baterista y uno de los miembros fundadores, en el estupendo libro Difíciles de manejar, el relato de su larga convivencia en The Black Crowes. Son recuerdos que se antojan sinceros, son la constancia de lo traumático que podía ser trabajar y pasar gran parte del tiempo con Chris y Rich Robinson. Pero en aquellos primeros años, poco antes de empezar a hacerse insoportables, grabaron aquel fantástico Shake your money maker, donde además de la primera formación en la ejecución (los Robinson, Gorman, Johnny Colt, Jeff Cease), estaban Chuck Leavell en las teclas (tan stoniano suena a veces el álbum) y George Drakoulias, Brendan O'Brien y Rick Rubin en distintas tareas de producción en el sello American Recordings. Qué lujo permanente.

miércoles, marzo 17, 2021

BONUS TRACK 235: THE NAKED RIDE HOME (JACKSON BROWNE)

Los autores de canciones deberían tener en Jackson Browne una parada obligada, una asignatura clave en su historial académico. Sus cinco primeros álbumes, entre 1972 y 1977, son temario inexcusable, materia que hay que aprobar. El joven Browne, mimado en Los Angeles por cantantes y productores, admirado por prensa y audiencia, asombraba con textos maduros que llenaban canciones melancólicas sobre la soledad, el abandono, el aislamiento, el desamor. Me gustan mucho aquellos discos, quizá Late for the sky y The pretender un paso por delante de los demás. Pero al entrar en los años ochenta a Jackson se le fue olvidando y tampoco él hizo mucho por resaltar ni para bien ni para mal. Sus letras se diversificaron sin olvidar la desazón de siempre y ya no volvió a firmar discos memorables. Hay alguna excepción, esta es una, The naked ride home, de 2002. En el fondo, el autor no se aparta de los rasgos que definieron su identidad y continúa construyendo exquisitas canciones. Se le puede reprochar cierta falta de osadía, la que en realidad le ha impedido estar con el paso de los años en la primera división del pop rock americano, pero uno no puede negar la facilidad con que se deja entregar a temas brillante (The naked ride home, Walking town, Sergio Leone) de su mejor cosecha.

sábado, marzo 13, 2021

VOLUME ONE 562: THE MOON AND STARS... (VALERIE JUNE)


Valerie June
tiene una voz que no encaja con su físico. Poco importa este contraste cuando de lo que se trata es de probar y enjuiciar su música. Pero es esa voz infantil y arenosa en la que parecen deshacerse sus palabras lo que, en mi opinión, realza la fuerza emocional y la sutil arquitectura que definen sus canciones. Eso se aprecia en sus tres discos, y el que ahora acaba de publicar, The moon and stars: Prescriptions for dreamers (Concord, 2021), es tan notable como los anteriores. Notable alto.

June, a quien me cuesta imaginar sin esa laberíntica cabellera que domina su imagen, es una habilidosa cantautora a caballo entre Brooklyn y Memphis que se contorsiona entre el folk y la psicodelia, cubiertas ambas capas por cristalino barniz que deja una huella de reverberación en su música. En su tercer álbum, adornado con pocos pero precisos rizos electrónicos que embellecen el contenido lírico y espiritual de los textos, June conserva el ambiente etéreo que tenía The order of time y refuerza su seguridad como intérprete con unas cuantas formidables canciones (Stay, You and I, Stardust scattering y en especial Call me a fool, con Carla Thomas en segunda línea en los coros). Sana medicina para soñadores.

Nota: 8,5/10


jueves, marzo 11, 2021

BOOTLEG SERIES 95: MICHAEL AND THE MACHINES, DROGUERÍA ESPAÑA

Esta es una pequeña historia musical, de las que se guardan en el fondo del armario pero a las que se echa mano siempre que hace falta sentir abrigo. El flamenco tiene mucho que ver, y más la aventura, la necesidad de justificar con la música un cambio atrevido en la vida. A Miguel Padilla le encanta el flamenco y a comienzos de 2019 se vino para España con su familia para entrar en las raíces y misterios de esa música, para absorberla e intentar transmitirla. Dejó atrás California y aterrizó en Jerez de la Frontera, donde se cruzó en el camino de otros músicos allí asentados, residentes o de paso largo (José Manuel Peña y Luis Moro entre ellos), con los que poco a poco fue entralazando aprendizaje, pasiones, deseos y proyectos. Así tomó forma Michael and The Machines, una formación a la que le sienta como un guante la indefinición, el regate a lo convencional, a escenas, fechas y lugares.

Miguel había formado parte del grupo Dora Flood en San Francisco y quizá algo de la densa psicodelia que cultivaba flota en las aguas agitadas de su banda española. Porque, puestos a buscar orientación, se puede advertir un cruce de pop, rock y flamenco en su código de identidad, al menos en los cinco cortes de Droguería España, un Ep que Michael and The Machines acaban de dar a conocer. Las palmas y la guitarra flamenca que lo cierran con Cielo andaluz son un delicioso tributo a la música que lo ha cautivado en nuestro país. Antes se suceden un impulso de pop británico como Wake up to the future o la elegancia melódica de Ya no quiero saber. ¿A qué suena todo? No sé muy bien, pero si sacas el disco del armario te dará un poco de calor que sienta bien.

Miguel Padilla ha vuelto a California, pero me cuentan que ha comprado casa en Jerez para quizá pronto volver.


miércoles, marzo 10, 2021

BOOTLEG SERIES 94: DYLAN Y SUS ENSAYOS, 1970


La Dylanofilia digiere estas reliquias con el placer del devoto, aplaudiendo incluso lo que no merece tal elogio: el esbozo de una canción en unos pocos segundos, un breve ensayo, una versión que nunca vio la luz... Esto contiene 1970, la nueva propuesta del catálogo custodiado por Bob Dylan que cada cierto tiempo comparte con su comunidad de seguidores. El volumen, generoso con hasta más de 70 cortes, explora esta vez temas inéditos, versiones y borradores varios de lo que al final formó parte de los discos Self portrait y New morning en los albores de aquella década, con George Harrison de invitado fugaz en algunas piezas. Y eso, hay covers, ensayos y esbozos cubiertos de instrumentación básica que suenan muy bien, trazos finos de potenciales canciones gordas. Bueno, lo dice un dylanita sin ceguera que disfruta con todo esto.

lunes, marzo 08, 2021

GREATEST HITS 264: RIVER (JONI MITCHELL)

Por si todavía alguien piensa que la excelencia solo es obra de un género y en el otro nunca alcanza lo sublime. Esta canción derriba prejuicios y barreras. Su autora es una mujer, Joni Mitchell, una mujer universal. Hoy, y en cualquier momento, es la banda sonora que hay que tener presente cualquier día.

jueves, marzo 04, 2021

EN EL FOCO DE HENRY DILTZ


El rock and roll es tan sonoro como visual. Es música e imagen, no se concibe una sin la otra. Una imagen ensalza la música que representa y a los artistas que la interpretan. La imagen atrapa, seduce, nos empuja a meternos en la música que esconde. Y merecen resalte quienes están delante como detrás del foco. Algún fotógrafo ha pasado por este blog para que su obra sea recordada, hoy le toca el turno a Henry Diltz.

Crosby Stills & Nash, Joni Mitchell, The Doors, Neil Young, Eagles, Jerry Garcia, Jimi Hendrix, James Taylor... Estos músicos y bandas posaron y pasaron ante la cámara de Diltz, el retratista de una época sobre todo, el cronista visual del rock americano de finales de los sesenta y la primera mitad de los setenta, el foco de Laurel Canyon. Formaba parte de una banda, The Modern Folk Quartet, pero encontró en la fotografía una vocación tardía de la que ha vivido hasta hoy. Casi un millón de imágenes guardan sus archivos, unas cuantas recogidas en su página web, a la que da nombre un célebre álbum de los Doors.

Son de Diltz las fotos de las cubiertas de álbumes tan representativos y definitorios de una época como Crosby Stills & Nash, Morrison Hotel, Sweet Baby James o Desperado. Y también cientos de imágenes de aquellos músicos en sus casas, en los camerinos, en el escenario, al natural, capturados en una carcajada o un gesto tierno, ajenos a un fotógrafo que los inmortalizaba. Entreteneos un rato con el ojo público y privado de Henry Diltz.


 





lunes, marzo 01, 2021

GREATEST HITS 263: UN ALA (LUIS MORO) / ONE WING (WILCO)

 

Llevamos mucho tiempo apoyando a Luis Moro, haciéndole un marcaje especial a una carrera que siempre ha seguido una línea estable de coherencia y rigor, con etapas y detalles muy satisfactorios en un momento u otro. El músico coruñés ha llegado a un punto de madurez en el que se ha permitido riesgos de los que ha logrado salir victorioso y fortalecido, como su colección de versiones adaptadas al castellano que contiene su último álbum, Norteamericana aquí (2020). De entre los diez homenajes a músicos admirados yo me quedo por encima de todos con esta Un ala que traduce el tema original de Wilco One wing. En estos tiempos de privilegios tecnológicos en los que el uso de un teléfono es suficiente para grabar un sencillo y efectivo videoclip con planos fijos, Luis ha juntado discos que han marcado o definido su crecimiento musical, rostros de autores para él claves y unos cuantos objetos para acompañar con imágenes su versión de Wilco. El montaje guarda el noble gesto de señalar los discos de sus amigos y músicos de escena más cercanos, así como las viejas maquetas y proyectos que hace tiempo empezaron a llenar su historial. Creo que todos tenemos vídeos como este en nuestra imaginación. Este es el de Luis Moro.

viernes, febrero 26, 2021

BOOTLEG SERIES 93: PJ... MÁS CRUDA


Caras B, versiones alternativas, demos, tomas en directo, temas inéditos... Hay mucho donde escarbar para mantener a un músico en el mercado o al servicio de sus fieles. Cuando llueven ofertas como estas, en general dirigidas al consumo de los seguidores más leales, o se traga con todo o se es exigente. Tenemos ahora a PJ Harvey de vuelta a su obra maestra Stories from the city, stories from the sea, recuperada 21 años después en un disco que contiene solo demos de cada uno de sus temas. No suelo entretenerme con material musical alternativo al original, pero a este archivo de Polly Jean no le pongo reparos; es más, con toda la crudeza que presentan los cortes, despojados de acabados limpios y más próximos a la desnudez seca de sus primeros álbumes, no hay duda alguna en constatar que el contenido bruto de esta obra ya era materia valiosísima con la que pulir extraordinarias canciones. Eso es lo que pienso de temas como Big exit, A place called home, The whores hustle and the hustles whore, This is love o el supremo cierre que es We float. Las demos de estas piezas, y de todo el disco en conjunto, son los bocetos de lujo de un álbum que resiste la corrosión y el óxido.

jueves, febrero 25, 2021

LIVE IN 257: RESUCITAR A LOS MUERTOS... TONY JOE WHITE

Revivir a los fallecidos más allá del recuerdo, o de un disco pinchado, una película proyectada... No es nuevo recuperar la voz de un muerto en canciones póstumas: Rick Rubin lo hizo para completar algún volumen de la última producción de Johnny Cash utilizando ensayos archivados o música sin publicar antes de morir. Dan Auerbach hace ahora algo similar con demos guardadas de Tony Joe White, fallecido a finales de 2018. El hijo de White no consiguió convencer a su padre en vida para grabar lejos de su estudio casero ni con otros productores; pero aquellas voces y guitarras que en su día grabó de modo primitivo y enterró verán la luz tras habérselas entregado a Auerbach, que anhelaba trabajar con el pantanoso cantautor norteamericano. Con la tecnología como arma para resucitar aquello que ya no existe, Dan lleva a su sello discográfico la música inédita de White y la reviste con el concurso de veteranos músicos de Nashville, a los que une al joven Marcus King. Smoke from the chimney, se llama el álbum, listo para mayo. Tiene buena pinta.


lunes, febrero 22, 2021

VOLUME ONE 561: HUNTER AND THE DOG STAR (EDIE BRICKELL & NEW BOHEMIANS)


Siempre tendré a Edie y sus bohemios entre mis debilidades musicales. No son un grupo que vaya a hacer saltar la banca, no va a revolucionar nada ni a pasar a la historia por logros, exitazos, discografías ejemplares o escándalos, no va a sumar grupos de fans o despertar una fiebre de culto de un día para otro. Con la modestia de lo que hasta ahora ha hecho es suficiente para que le guarde un rincón generoso en mi corazón. Todo aquel que recuerde aquel fascinante tema de 1988 con que se dieron a conocer, What I Am, se habrá preguntado alguna vez: ¿qué fue de Edie Brickell & New Bohemians? Pues no mucho, la verdad. Solo han grabado cinco discos hasta hoy, con paréntesis de 16 y 12 años entre alguno, aunque Edie, además de criar a tres hijos con Paul Simon, ha firmado otros tres meritorios álbumes en solitario y otros dos junto al actor y músico Steve Martin. El grupo se unió de nuevo el año pasado para dar a luz Hunter and the Dog Star (Shuffle, 2021).

Y aquí tenemos de nuevo a Edie y sus chicos tal como son, con otro trabajo bien hecho que tampoco creará pasiones y pasará desapercibido, pero al que yo vuelvo a entregarle mis aplausos. Porque la banda se lo ha pasado bien tocando, se nota; le han salido un par de temas divertidos e impredecibles (Sleeve, My power, que abren y cierran el disco) y al oficio de cultivar el pop ameno y elegante le siguen saliento con facilidad arrebatadores estribillos (Don't get in the bed dirty, I don't know). A mí me basta.

Nota: 7/10

viernes, febrero 19, 2021

SOUNDTRACK 256: EL ESTUDIO EN LA GRANJA: ROCKFIELD

Una enciclopedia de estudios de grabación sería un tesoro de hitos y anécdotas, un catálogo de secretos y confidencias también. Desde los más emblemáticos a los más modestos estudios, se nos revelarían las sesiones privadas y las dinámicas de trabajo de los músicos en plena definición de sus discos; quizá constatásemos por qué algunos son genios, o por qué otros no lo son tanto. Rockfield estaría en esa enciclopedia. ¿Qué tienen en común Queen, Motorhead, Simple Minds, Oasis, Black Sabath, Coldplay, Robert Plant y The Stone Roses? Sin tener en cuenta que comparten nacionalidad, habría que comprobar si alguna vez coincidieron en el mismo festival. Si no es el caso, la respuesta es que alguna vez en sus carreras grabaron música en una vieja granja del este de Gales que desde mediados de los años 70 es también un estudio. Rockfield.

De eso trata el documental Rockfield: The studio on the farm, un muy entretenido repaso a cómo los hermanos Charles y Kingsley Ward, quienes una vez quisieron ser estrellas del rock, se quedaron muy pronto fuera del camino y convirtieron la granja en la que se habían criado en un estudio de grabación profesional, con el paso de los años equipado con la tecnología adecuada y actualizada. Su idea era que los músicos pudieran también alojarse y relajarse en el lugar mientras los hermanos se afanaban atendiendo la granja. Lo de la relajación, se abre a interpretaciones personales, seguro que Lemmy, Ozzy, Liam Gallagher y Stone Roses no se apartaban para entregarse a la lectura con el trinar de los pájaros y el mugido de las vacas como sintonía. Es agradable y a la vez entrañable ver este documental, e imaginarse el influjo (o no) de la naturaleza en aquellos seres poseídos por los espíritus desatados del rock.

Nota: en Rockfield también tomaron forma en más de 40 años trabajos de músicos tan dispares como Adam and The Ants,  Mike Oldfield, Judas Priest, Clannad, Iggy Pop, Suede, Badly Drawn Boy y unas cuantas decenas más.

lunes, febrero 15, 2021

VOLUME ONE 560: COLLAPSED IN SUNBEAMS (ARLO PARKS)


Este descubrimiento, esta silenciosa irrupción, produce muy agradables sensaciones. Hacen falta. La voz y la música de la británica Arlo Parks tiene algo de amistosa cercanía y en la imaginación lleva a sofisticados ambientes y amables evasiones. Neo soul, lo llaman algunos. No ando muy puesto en nombres, pero aquello que me gusta bajo la sombra de este estilo suele gustarme mucho. Como esto. Tiene 20 años solo Arlo Parks, y su nombre artístico esconde el que la trajo al mundo, Anaïs Oluwatoyin Estelle Marinho, cruce de varias sangres. La he visto en reseñas elogiosas y en reportajes que incluyen su primer álbum entre las más recientes tendencias con las que los expertos nos orientan sobre "lo que hay que escuchar". Collapsed in sunbeams (Transgressive, 2020) tiene una plaza merecida en ese grupo de novedades admirables. A falta de poder emparentarla con referencias del nuevo soul, diría que el álbum transmite la misma atmósfera que la mejor cosecha de Morcheeba, en especial la que contiene el glorioso disco Big calm, aunque sin escorzos ni programaciones. Arlo Parks guarda madurez en sus mensajes, sin morderse la lengua, y fabrica suaves sensualidades que se traducen en un puñado de piezas magistrales (Hurt, Hope, For Violet, Eugene).

Nota: 8/10

domingo, febrero 14, 2021

LIVE IN 256: LOS DIRECTOS DE TITO LESENDE


Al final le he echado mano, vista, oído y emoción al volumen con el que mi paisano Tito Lesende ha querido revivir las sensaciones añoradas de la música en vivo. Desde el tocadiscos ahora que no podemos ni rozarnos en una sala, un teatro o un pabellón, o con el reproductor en marcha, y unos cuantos recuerdos de vivencias irrepetibles. La propuesta, el repaso, el juego, se llama Los 100 mejores discos de rock en directo, que edita Efe Eme, al que el prólogo de Fernando Neira y la introducción del autor invitan irresistiblemente. La selección, explica Lesende, excluye la música en castellano (objeto, quizá, de un próximo volumen), y una vez metidos en materia se trata de dejarse poseer por la música directa y en directo que nace de los artistas seleccionados. Estaremos de acuerdo con una buena parte, tendremos cuentas pendientes, quizá querremos escuchar aquello que antes no nos atraía o deseemos volver a dejarnos devorar por lo que una vez nos engulló vivos y nos dejó en los huesos. La música en vivo, en todo caso, es una necesidad, y es una de esas cosas que muchos llevamos casi un año queriendo recuperar para sentir que aún tenemos pulso.

Esta es mi experiencia con el libro de Lesende: he escuchado 44 discos de los 100 que escoge, de los que tengo algo más de la mitad; me animo a dedicarle mi tiempo a dos puñados de álbumes (Little Feat, Depeche Mode, Bonnie Raitt y Rush entre ellos) y seguiré resistiéndome a otro puñado (Judas Priest, Genesis, Sepultura y Scorpions, por ejemplo). Algún día jugaré a hacer mi lista particular para incluir alguno que he echado de menos (y sí, ahí meto al menos dos en castellano, de Radio Futura y Miguel Ríos).

viernes, febrero 12, 2021

BOOTLEG SERIES 92: BABY HUEY


¿Quién fue Baby Huey? El soul y el funk de bandera estadounidense dan cobijo a cientos de músicos que no llegaron a sentir el hormigueo del éxito, ni siquiera el gustillo de verse escritos y leídos en unas cuantas buenas reseñas. Son, fueron, nombres de tercera o cuarta fila que merecían habitar en divisiones más altas. Quizá Baby Huey estaba llamado a moverse en esas esferas, pero su vida breve le imposibilitó llegar a más altura que aquella en la que, con el tiempo, acaban ocupando músicos de culto. Objeto de culto o no, Baby Huey, nacido con el nombre de James Ramey en 1944, solo llegó a cumplir 26 años. Se movió en la escena soul de Chicago, donde su imponente presencia no pasaba desapercibida, aunque acabaría por quitarle la vida. Sufría un serio problema glandular que le causaba excesivo sobrepeso. El añadido del consumo de drogas terminaría con su vida a finales de 1970, sin poder escuchar el que fue su único disco: The Baby Huey Story: The Living Legend. Este álbum es una joya, si cabe para el orgasmo de coleccionistas de rarezas. Con el respaldo del gran Curtis Mayfield y el apoyo de la banda The Babysitters, destila el sudor soulero y el éxtasis de comunión con la audiencia que también salía de la voz y el cuerpo de otro hombre grande como Solomon Burke. Un tesoro de verdad.

miércoles, febrero 10, 2021

BONUS TRACK 234: ARE YOU GONNA GO MY WAY (LENNY KRAVITZ)


A Lenny Kravitz lo incluyo en el apartado de músicos de alto rango con los que no consigo entusiasmarme. Y eso que tiene discos realmente buenos, alguno notable, cuya calidad hace olvidar sus mediocres apuestas (Baptism, Raise Vibration). Basta entretenerse con su debut, Let love rule (1989), o con Lenny (2001) o Black and white America (2011). En el mismo paquete debe meterse Are you gonna go my way (1993), álbum con el que Kravitz consolidó no solo su poderosa imagen, muy del gusto de los cazadores de tendencias, estampa fashion, proyección molona, también su talento al frente y detrás de las canciones. Fue su tercer disco, donde mejor eclosiona la huella heredada de Led Zeppelin, y cuyo contrapunto lo ponen temas más plácidos entre el pop y el rock salpicados de tintes soul. Ese arranque a lo Hendrix del tema titular es todo un latigazo seductor, al que suceden baladas dignas y alguna que otra vigorosa exhibición guitarrera, unas y otras ancladas en tiempos indefinidos, más bien bastante antes de aquel 1993. Kravitz repitió estas fórmulas en los álbumes siguientes, cada cual con aportaciones nuevas y alguna experimentación de géneros. De forma eficiente, resultona, aunque no arrolladora. Quizá sea eso lo que le echo en falta a su música.

domingo, febrero 07, 2021

VOLUME ONE 559: CUANDO SUBA EL RÍO (SERTUCHA)


Qué bien sienta encontrarse a quienes siempre tendrán nuestra admiración en el motor de quienes empezamos a admirar, arraigados en el fondo para traer al frente nuevas superficies, paisajes sonoros que en el presente beben de la fuente inspiradora de un pasado que parece lejano. Atención a este álbum, amantes del rock americano, nostálgicos del folk rock de California: su autor tiene raíces vascas, identidad en A Coruña (qué de lujos musicales guarda esta ciudad) y adopción extremeña, y al oírlo cantar al abrigo del baile reposado de guitarras acústicas y eléctricas creerías que estás ante un nombre de primera fila de aquella soleada generación, allá por comienzos de los setenta, solo que expresándose en castellano. Aritz Sertucha, miembro de esa exultante banda que es Milana, se bautiza en solitario con Cuando suba el río (Milanamúsica Records, 2021), grabado en dos días en el estudio de Hendrik Röver en Cantabria.

En este disco de primorosa instrumentación te encontrarás a un autor de voz propia y con sobresaliente en magisterio de rock americano de raíces. En sus genes musicales conviven Stephen Stills, Neil Young (y por extensión Buffalo Springfield y CSN&Y), Jackson Browne, Roger McGuinn, Gram Parsons... Que no intimide tanta referencia, tanta geografía... debe tenerse en cuenta y saborearse por ello: Sertucha asimila las mejores enseñanzas y obtiene el doctorado. Los dos álbumes de su banda nos llevaban a campos polvorientos e historias pesimistas; Cuando suba el río desprende más luminosidad y apela a los hogares que todos buscamos. Hay piezas de gran goce (La canción del hombre muerto, Que no me puedan machacar, Cosecha) y perlas que da gusto llevarse al oído (Cuando suba el río, Feliz). El mejor rock americano tiene en Sertucha un brillante exponente.

Nota: 8/10

 

viernes, febrero 05, 2021

BOOTLEG SERIES 91: OUR NEW ORLEANS

"Mi Steinway, mis discos, mis arreglos, mi estudio... todo se ha perdido. Tengo ocho pies de agua en mi casa cerca de Bayou St. John (...) Pero el espíritu no se ha hundido, todavía tengo mi música. Dadme un martillo, estoy listo para hacer mi parte". (Allen Toussaint)

 Es bueno recordar y ensalzar estos gestos cuando hace falta unión y arrimar el hombro para superar el hundimiento. El agua desbordada no acabó con la música en la ciudad de la música. Entre septiembre y octubre de 2005 una veintena de músicos de New Orleans grabaron un disco benéfico como homenaje a su ciudad y sus gentes, castigadas desde agosto por el mar furioso del golfo que rompió los diques y ahogó las calles. Miles de personas perdieron sus casas y propiedades por el huracán Katrina, a muchos vecinos se los tragó el agua. Aquel disco, Our New Orleans, se acaba de reeditar en vinilo con cinco temas más. 

Escuchar alguna de aquellas canciones continúa provocando emociones poderosas. Hay temas que, entre la nostalgia y la aflicción, consiguen transmitir el dolor de la población y el encanto lastimado de la ciudad, con los desfiles de sus calles y la música por respiración. Es un álbum magnífico y conmovedor en el que participaron productores como Hal Willner, Ry Cooder y Joe Henry y músicos como Allen Toussaint, Dr. John, Randy Newman, Irma Thomas, Eddie Bo o Dirty Dozen Brass Band. Nada tiene desperdicio, y entre todo su valioso contenido sobresale la inmensa contribución de Buckwheat Zydeco y el tema Cryin' in the streets.

martes, febrero 02, 2021

VOLUME ONE 558: REVOLUTIONARY LOVE (ANI DIFRANCO)


Alguna vez en este blog he dado forma a un texto como si de algún modo escribiera una carta de amor. O expresara un agradecimiento inmenso a un músico o una banda, o a un disco en particular, por ser parte importante, definitoria, de mi vida. A Ani DiFranco la he amado con mis palabras y gracias a su música, entregado a alguno de sus trabajos más brillantes o absorbido en el remolino de algún concierto al que ella me atrajo un día. Ani es para mí una de esas figuras de la música (pocas hay) a las que me siento más cercano; una cercanía que consiste en olvidarme de todo lo demás y dedicarle a su música mi tiempo, en imaginar una tarde de invierno escuchando sus canciones con ella y dejar que la noche envolviese nuestra conversación. Mi forma de concebir la música y el poder de su esencia no sería la misma si hace 25 o 30 años, ya no recuerdo, no hubiera sabido de Ani.

Revolutionary love (Righteous Babe, 2021) entra en el grupo selecto del legado extraordinario de Ani DiFranco y ocupa un lugar de honor junto a obras como Not a pretty girl, Knuckle down, Little Plastic Castle o Binary. De verdad. Dos días, solo ese tiempo en el estudio, dieron para mucho en esta época de encierro. Cubre sus canciones y mensajes, su independencia soberana, con seda y esponjas. Cálida como nunca, calmada y elocuente en su denuncia, fina y escalofriante con su guitarra, compone la mejor colección de canciones en mucho tiempo (Revolutionary love, Do or die, Shrinking violet, Metropolis, Simultaneously). Yo, de nuevo, me deshago en su música. Todo tuyo una vez más. Y gracias siempre. 

Nota: 9,5/10

sábado, enero 30, 2021

BONUS TRACK 233: HONESTIDAD BRUTAL (ANDRÉS CALAMARO)


Ando de ruta histórica por el rock latinoamericano. Rompan todo me conduce. Es una magnífica serie documental que emite una plataforma audiovisual, y que, de forma apasionada, ágil, con acertados testimonios de protagonistas directos y oportuno material de archivo, explora las raíces, los primeros acordes, el impacto inicial, la respuesta social e institucional y la evolución del rock en los países de América Latina, principalmente Argentina y México, también Chile, Uruguay, Perú. Muy recomendable. Estoy descubriendo a bandas y músicos que fueron semilla o que hicieron crecer el árbol rockero de esas latitudes (Manal, Almendra, Los Abuelos de la Nada, Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, Soda Stereo, El Tri, Café Tacvba...). En ese camino que sigo doy unos pasos adelante y me recreo un par de horas largas en un disco que hacía mucho tiempo que no escuchaba y que ahora, intacta su huella, considero aún formidable: Honestidad brutal, de Andrés Calamaro en 1999.

El músico argentino, nunca tan brillante como en este trabajo en mi opinión, adoptó una actitud catárquica para afrontar las angustias que le perseguían: una agotadora gira y la ruptura con su pareja. Tenía cientos de canciones en su libreta e hizo malabarismos y conjuros con ellas para acabar seleccionando las 37 que conforman este álbum doble, tantas como los años que cumplía aquel año. La experiencia, también asfixiante, dio como resultado un álbum grabado en tres países (Estados Unidos, España y Argentina), carísimo, versátil, de variable geometría, polémico, gamberro, nostálgico, que suda dylanismo por casi todos sus poros (la voz raspada, la entonación estirada, esa portada teñida en rojo y negro que remite al Blood on the tracks con que Dylan quemaba espíritus). Solo cojea el Calamaro abrazado al tango, pero deslumbra el que se empaña de rock, de blues, reggae y funk. Canciones hay muchas que sobresalen, mas quédense con Negrita, El día de la mujer mundial, Veneno, No tan Buenos Aires o esta obra maestra: Con Abuelo. Calamaro nunca más llegó a esta grandeza.

miércoles, enero 27, 2021

SOUNDTRACK 255: ALTA FIDELIDAD, LA SERIE

¿Sabíais que Alta Fidelidad tiene versión televisiva? Veinte años después de su entrañable adaptación al cine de la mano de Stephen Frears, la sensacional novela de Nick Hornby, de obligada lectura para todo melómano, adopta formato de diez capítulos de media hora. Vamos al grano: no, High Fidelity, la serie, no está tan bien como la película. Le encuentro un problema evidente: la existencia de una magnífica versión anterior, que para todo aquel que la admire supondrá un lastre con el que cargue el modelo televisivo. No está mal el producto, en realidad, pero el peso del film, del que no se puede desprender, no juega a su favor.

Estamos en Nueva York. Volvemos a tener una tienda de discos (vinilos en concreto), que parece que se siguen consumiendo. Y al frente, Rob, a quien le gusta hacer sus top five y repasa las relaciones afectivas de su vida para hacer frente a la ruptura con la última de ellas hace un año. Esta vez Rob es Robyn, una mujer, una más que aceptable Zoë Kravitz, cuya madre fuera de la ficción, Lisa Bonet, era una de las novias de Rob, John Cusack, en la película de Frears. La también hija de Lenny Kravitz salva el tipo distanciada de los rasgos de Cusack, pletórico como afligido despechado, pero como compañeros de tienda no están a la altura los principales sencundarios, un friki sensible blanco y una alborotadora negra; sobre todo por la falta del carisma que sí les sobraban a Todd Louiso y a Jack Black en la versión cinematográfica. 

En fin, la serie es un complemento intrascendente del libro y de la película del que merece salvarse el atractivo de Kravitz. Se ve y se olvida, aunque te vuelvan a entrar las ganas de grabar una cinta... o, puestos al día, confeccionar un play list.

domingo, enero 24, 2021

GREATEST HITS 262: LITTLE GIRL BLUE (JANIS JOPLIN)

Pueden pasar muchos años sin escuchar una canción y cuando vuelves a ella, o vuelve ella a ti, sientes por un momento que nada ha cambiado. Nada destruye la belleza escalofriante de Little girl blue, nada apaga la llama sobrecogedora que enciende la voz y la entrega de Janis Joplin con esta canción. "Oh, sé que eres infeliz".

jueves, enero 21, 2021

VOLUME ONE 557: WEDNESDAYS (RYAN ADAMS)

El regreso, brillante regreso, de Ryan Adams trae una nota de advertencia. A comienzos de 2019 varias mujeres utilizaron la prensa para acusar al músico de abusos. Aquel año preveía publicar Wednesdays, álbum que finalmente guardó y retrasó hasta darlo a conocer en diciembre de 2020, aunque hasta dentro de unos pocos meses no estará disponible en formato físico. Tras el largo silencio de casi dos años, cabe preguntarse qué diferencia este Wednesdays (Pax Americana) al que no me decido a poner fecha del que prevía ser el lanzamiento original, cuánto de lo ocurrido empapa los surcos de este disco. Se intuyen vínculos, quizá certezas. La obra se funde en su contexto. Pero yo prefiero aislarla de su entorno y recibir las canciones de este álbum tal como vienen, una por una o todas juntas, porque de cualquier manera construyen un trabajo magnífico de Ryan Adams.

Cercano a 29 (2006) y Ashes & fire (2011) por la íntima sobriedad que traspira de su contenido, Wednesdays encierra a un autor apesadumbrado, que ama y pide perdón (o se disculpa y ama). Enseña un perfil reposado en forma de canciones tristes, compasivas, amargas, moldeadas con la enviadiable delicadeza de sus mejores composiciones, como parte de los que integraban sus dos espléndidos primeros álbumes. Yo encuentro un poco de Neil Young en la maravillosa I'm sorry and I love you, de los lamentos rotos de Dylan en Blood on the tracks en Wednesdays, del Adams de Gold en la única pieza que gana un poco de velocidad, Birmingham. Don Was interviene en la producción y al fondo, casi inadvertida, una voz que parece la de Emmylou Harris le da un aliento melancólico a un par de temas a este disco finalmente vivo.

Nota: 9/10

lunes, enero 18, 2021

VOLUME ONE 556: INTRODUCING... (AARON FRAZER)


La presentación de Aaron Frazer corre a cargo de Dan Auerbach. Todo o casi todo lo que este hombre toca a mí me cautiva de alguna manera, en su propio sello para dar a conocer a viejos desconocidos o alumbrar promesas o a nómina de peces más gordos, lo mismo da. Auerbach es garantía, y cerca de él orbitan nombres que da gusto descubrir. Introducing... (Easy Eye Sound, 2021) presenta a Aaron Frazer, baterista de Durand Jones & The Indications, arrebatador firmante ahora de una obra envuelta en ropajes vintage que abrigan un resplandeciente soul para no dejar de pinchar. Exacto, arrebata este chico con falsete que seduce con voz de chica. La música que guarda su estreno es cálida y precisa, nerviosa y sensual, combina la pureza del pasado con el lustre del presente que tan bien suele filtrar Auerbach en sus producciones (Yola, Valerie June, Dr. John, Marcus King, Robert Finley, él mismo). Te dejas llevar por ella con hechizos de otro tiempo.

Nota: 8/10

viernes, enero 15, 2021

LIVE IN 255: SILVIA Y VÍCTOR


Y entonces, se echa sobre ti una canción que te deja paralizado mientras suena (cuatro minutos bastan), que te enseña ese poder extraordinario que tiene la música para remover emociones y darte esperanza, para querer abrazar a un ser querido cuando lo tienes lejos. Eso lo consigue hoy, hoy que escucho esto por primera vez, Silvia Penide y Víctor Manuel. El efecto boomerang es el bonus track del Ep que la coruñesa ha grabado en los últimos meses, Los días de plomo. Uno de los temas de su álbum anterior cobra una vida nueva rescatado para su nuevo trabajo. Ella y Víctor se funden a distancia, separados por 600 kilómetros y unidos por la gracia de la tecnología, en una canción irresistiblemente hermosa. "Tú sabes que tú puedes". Siéntelo.

El efecto boomerang

miércoles, enero 13, 2021

GREATEST HITS 261: EL RÍO (MIGUEL RÍOS)

¿Qué tienen los ríos que son tan poéticos, que nos despiertan recuerdos y nos liberan en sus orillas, que en sus aguas vemos reflejados viejas alegrías o amores? Me gustan mucho unas cuantas canciones que hablan sobre ríos como escenarios de evasión y melancolía. The river (Springsteen), Ol' man river (Jerome Kern), Harlem River (Kevin Morby), Down by the river (Neil Young), Moon river (Henry Mancini)... son unas cuantas delicias fluviales. Pero quizá me acompaña siempre El río, de Miguel Ríos, y aún hoy permanecen indelebles sus versos sencillos, frescos y puros. "Yo recuerdo aquel día que nos fuimos a bañar. Aquel agua tan fría y tu forma de nadar. En el río aquel, tú y yo y el amor que nació de los dos".

 


lunes, enero 11, 2021

GREATEST HITS 260: ONE OF US (LIAM GALLAGHER)

Cuando veo, escucho o leo algo sobre Liam y Noel juego a imaginarme que llegará un día, puede que no muy tarde, en que nos encontremos con un disco nuevo de Oasis. Y en ese juego escucho un álbum fantástico que enterrará años de fricciones y desprecios para, quién sabe, poco después volver a removerlos. Los dos álbumes que desde 2017 ha grabado Liam Gallagher están bien. De ahí no pasan. Contienen ambos tres o cuatro temas con inspiración y fuerza y el resto, más anodino, los difumina. Pero sueltos, libres, al volver a oírlos, dices: este tío aún sabe llenarte de euforia... quizá porque lo ves y esperas que de un momento a otro te insulte de nuevo mientras camina hacia ti. One of us, del disco Why me? Why not. (2019) es uno de esos buenos temas. En algún comentario a este vídeo es gracioso (¿es cierto?) leer que "Liam no quiere que vuelva Oasis, lo que quiere es que vuelva Noel".

 


viernes, enero 08, 2021

BONUS TRACK 232: IT'LL SHINE WHEN IT SHINES (OZARK MOUNTAIN DAREDEVILS)


Las enciclopedias de nuestro querido rock and roll con todas sus variantes y vertientes recogen en pocas páginas, si cabe en uno o dos párrafos, aquella banda o solista del que nadie se acuerda. Son nombres que en su tiempo de humilde esplendor fueron respetables actores de segunda o tercera fila hasta desvanecerse y quedar en la parte del fondo de la memoria de muy pocos. De alguna manera, con el enfoque del tiempo pasado, fueron poseedores de un peso que no por liviano deja de tener su importancia, aunque apenas sean citados muchos años después. ¿Qué se puede decir de The Ozark Mountain Daredevils? En su origen, allá en los terrenos más intrincados de Missouri, fueron un sexteto que emergió a la sombra de formaciones de country rock con más gloria y fortuna durante los primeros años setenta, léase los Eagles en primer plano, Little Feat o Doobie Brothers en segundo. Su puñado inicial de discos, de 1973 a 1978, no desmerece ante ninguno de los de aquellas bandas, aunque escuchándolos hoy se advierte una cauta modestia, un afán de contención que distingue a las buenas bandas de las que, igual de buenas, con más ruido y agallas van un paso por delante. It'll shine when it shines (1974), con el empuje en la producción de Glyn Johns, es buena muestra de la sencilla valía de los osados habitantes de las montañas Ozark.

martes, enero 05, 2021

BONUS TRACK 231: BRING ON THE NIGHT (STING)


Le tengo ganas a un libro de Tito Lesende que edita Efe Eme para embarcarme en su particular repaso a los mejores cien discos de rock en directo (los firmados por músicos españoles los dejaría para otro volumen, explica). Coincidiría en buena parte con su selección, apuesto, y me apuntaría lagunas apetecibles para ponerme al día. No lo sé, pero intuyo que este Bring on the night con la firma de Sting en 1986 no figura en la lista de Lesende. Y no porque sea mal disco, o porque se quede lejos de transmitir la fuerza de la música en vivo. Me apetecía, tan carente de música a flor de piel, dejarme remover por el oleaje sonoro y emocional de intérpretes sobre un escenario y este álbum me refresca en gran medida.

Es curioso, no me queda nada de The Police entre mis posesiones, pero no guardo nada de Sting en solitario. Es un músico y una persona que respeto y que he disfrutado dos veces en directo, en cambio no siento la necesidad de tener su obra cerca. Bring on the night dejaba escuchar a un Sting algo soberbio presumiendo de banda tras haber alumbrado su primer álbum. Con sus músicos grabó el segundo en directo y en formato doble, para demostrar, en canciones intensas que se juntan y se separan, que el jazz que corría por las venas de su grupo (Brandford Marsalis, Kenny Kirkland, Darryl Jones y Omar Hakim entre ellos) se fundía elegantemente con ventiscas bluseras y brisas pop. No creo que merezca pasar a la historia o integrar un centenar de live albums especiales, pero es un digno secundario de los mejores.

domingo, enero 03, 2021

VOLUME ONE 555: J. T. (STEVE EARLE & THE DUKES)


J. T. es Justin Townes. Era (es) el hijo de Steve Earle. En agosto pasado dejó de vivir a los 38 años; una mezcla peligrosa de sustancias desaconsejables, se supo tiempo después. Había tenido una infancia difícil y una juventud en el filo, y llevó consigo una herencia genética que le permitió grabar un puñado de discos, algunos más que estimables. Ahora su padre con su banda, The Dukes, ha grabado un disco que lo despide, que lo recuerda como epitafio con diez versiones de sus canciones y un último adiós salido de la pluma de Steve, otro forajido de la vida.

J. T. (New West, 2021) es además la mejor colección de temas (no importa propios o ajenos) que graba Steve Earle desde The low highway en 2013. En el homenaje a su hijo, el veterano cantautor descarta la despedida fúnebre y el discurso doliente de una música trascendente (como hizo Nick Cave con el intragable Ghosteen para honrar también a su vástago perdido) para cubrir sus versiones con esas sábanas arrugadas que salpican las gotas de blues, country y folk tan bien decoran las carreras de padre e hijo. Se advierte el dolor irreparable pero se celebra la música que permanece y nada estropea.

Nota: 7/10