lunes, julio 11, 2022

VOLUME ONE 608: LAST NIGHT IN THE BITTERSWEET (PAOLO NUTINI)


Desde que di con él me intrigó Paolo Nutini. Dos discos majetes bien vendidos, dos canciones muy bien armadas (esa deliciosa Candy me sigue erizando el vello), y largos periodos hasta volver a producir obra nueva. Los cinco años que pasaron hasta su tercer álbum, Caustic love (2014), desvelaron a un autor más ambicioso, desmarcado de las fórmulas sencillas, más intenso en su recitado y su mensaje. Ahora los ocho que han pasado hasta Last night in the bittersweet (Atlantic, 2022), con reposo e introspección de por medio, reafirman las aspiraciones altas del escocés, versátil y osado, aunque desatado e inestable. Virtudes y vicios de un disco al que cuesta encontrarle el punto y el equilibrio. El autor va de lo crudo a lo delicado, del susurro pop al chillido rock, de lo tranquilo a lo desatado. Queda al final, no obstante, el voto permanente de confianza. 

Nota: 7/10

domingo, julio 10, 2022

BODAS DE ORO

Hoy mis padres han cumplido los 50 años de matrimonio (y alguno más que llevan juntos). Lo hemos celebrado con una comida. Lo mayores que somos. No encuentro muchas canciones o músicos que nos unan, las y los fuimos descubriendo mi hermano y yo por nuestra cuenta, tiempo después de que en los viajes escucháramos los cuatro juntos canciones pop y rock de los ochenta y los noventa en las cintas que le grababan a mi padre o que grabábamos nosotros. Después llegó aquel concierto de Deep Purple que mi padre y yo vimos juntos, otro de Dylan que le regalé y vimos desde asientos distintos, y uno de Van Morrison para el que le di mi entrada porque yo no pude ir). Pero juntos, mi padre y mi madre, han disfrutado en varias etapas de sus vidas de muchas canciones italianas que les gustaban desde que eran jóvenes y salían juntos. Así que hoy para ellos elijo esta. Felicidades.

jueves, julio 07, 2022

VOLUME ONE 607: FOUND LIGHT (LAURA VEIRS)



Si llegas hasta el decimotercer disco de Laura Veirs y solo te has perdido un par de entregas en el camino, es que esta mujer te ha demostrado a lo largo de más de veinte años que puedes confiar en ella. Con Found light (Bella Union, 2022) se mantiene esa fidelidad que exigen los álbumes torcidos en carreras que en general transcurren en línea recta. Descubres en su desarrollo, en cómo ella suaviza un poco la forma de cantar o cómo se alternan instrumentos menos frecuentes (un violín, un saxo, un arpa), que el disco surge de un cambio existencial; así es, un ruptura profesional y emocional, la de nuestra Laura con su esposo Tucker Martine, productor además de la mayoría de sus trabajos. Del trauma nace este disco con el que la autora trata de reconocerse a sí misma, coproduciendo con su amigo Shahzad Ismaily. El resultado es una obra más difícil entre las que Laura Veirs ha dibujado tan bien, pero igualmente atractiva y, al final, satisfactoria. Predomina el minimalismo acústico y atmosférico (Signal, New arms) entre un par de chispazos seductores (Seaside Haiku, Winter windows) de la fábrica creativa de esta mujer, cabe la frivolidad sugerente (Eucalyptus) y queda tras el off, de nuevo, la sensación de sentirse a gusto junto a Laura.

Nota: 7,5/10

martes, julio 05, 2022

GREATEST HITS 291: SARA (FLEETWOOD MAC)

El catálogo de canciones con nombre de mujer tiene a Sara entre las homenajeadas mejor paradas. Una buena Sara, una gran Sara, es la que da título a este tema de Fleetwood Mac. Cuesta creer a veces que entre las turbulencias que agitaban al grupo, entre las peleas que enfrentaban a John y Christine, a Stevie y Lindsey, y a Mick desde la batería, surgieran canciones que inspiran tan apacibles sensaciones como Dreams o Sara, por ejemplo. Aquí Stevie Nicks, cual lectora de cartas de feria, se deja mover por brisas tranquilas al frente de la banda, que suena con engrase delicado como si se perdiera en el horizonte.

 

domingo, julio 03, 2022

BOOTLEG SERIES 110: LUCINDA Y TOM


La historia es esta: ella fue alguna vez su telonera y en la carretera surgió la amistad; cuando él se marchó quedó una deuda por saldar, y la pandemia que encerró al mundo le sirvió a ella la ocasión de rendirle un oportuno tributo. Lucinda Williams aprovechó el confinamiento, ese aislamiento que ahora parece olvidado, para grabar en directo con sus músicos más próximos varios discos con versiones de la música que más le gusta, o que más le ha inspirado; uno de ellos, incluido en una serie discográfica (y también videográfica) titulada Lu's Jukebox, fue ese homenaje pendiente a Tom Petty. El trabajo se conoce desde hace más de un año con el nombre de Runnin' down a dream y contiene una docena de temas que el bueno de Tom repartió por sus impecables discos, y que en la voz áspera y arrastrada de Lucinda se cargan de una vitalidad que va de lo rejuvenedor (You wreck me) a lo crepuscular (Room at the top). Son versiones cercanas a sus originales, con ligeras variaciones, tan auténticas como su proceso de grabación en directo, entre cuatro paredes, pese a la falta de aplausos u ovaciones. Pero se te suben a la espalda y te empujan, con la fiebre que Lucinda y Tom siempre le han puesto a su música.

jueves, junio 30, 2022

VOLUME ONE 606: THE SPUR (JOAN SHELLEY)


Al escuchar la música de Joan Shelley me parece que sus canciones se mantienen suspendidas en el aire y que nosotros, los oyentes, nos dejamos llevar hacia ellas para agarrarnos con un brazo, con los dos, con las piernas, para descansar en ellas. Hay cobijo en sus discos, calma, una sensación de bienestar que no es triste ni alegre, que no lleva al norte ni al sur. En The Spur (No Quarter, 2022), su sexto álbum, persiste esa ambivalencia, también la capacidad para extender el folk hacia distintos horizontes, revestido esta vez de un exquisito juego de guitarras de metálico eco y de cuerdas conmovedoras. A Shelley, que parece discreta, se le intuyen propósitos más ambiciosos, pero prefiere no explotarlos sino guardar la imagen de una autora delicada pero profunda, modesta pero sabia. Y uno puede aplicarle esos calificativos a canciones como Home, Like the thunder, Fawn o Amberlit morning, con el apoyo de otro especimen singular como es Bill Callahan. Y dejar que la música se consuma lentamente con suave placer.

Nota: 8,5/10

lunes, junio 27, 2022

C EST FINI


Desde que puso fin a sus días, parece haber suscitado una corriente de idolatría desmedida hacia su persona y su oficio. ¿Es que ahora es el baterista sobre el caben los más elevados elogios de la historia, las más lloradas despedidas del planeta y el más grandilocuente de los homenajes de la humanidad? Admito el cariño que hacia él se puede tener, como a la que fue su banda en general o al jefe de filas en particular; lo que considero excesivo es la magnificación de su legado, a lo que ayudan los cientos de canales que nos recuerdan sus últimos días, las últimas palabras, sus mejores canciones, el aprecio de sus colegas, las lágrimas de los fans... y (vale todo en la verbena de la globalización) los cinco bateristas que le inspiraron de joven o los otros cinco compañeros de baquetas con los que le hubiera encantado compartir escenario. Se fue, punto, y la vida sigue sin detenerse. O le encuentran sustituto, o la banda se va al garete, a ver si hay suerte.

domingo, junio 26, 2022

VOLUME ONE 605: MEET THE MOONLIGHT (JACK JOHNSON)


Ninguno de sus discos estará entre mis preferidos; no me acordaría de ellos si me viera en el caso de tener que quedarme con doscientos o trescientos de ellos nada más; ni siquiera lo incluiría a él, Jack Johnson, en mi lista de imprescindibles. Pero cada vez que escucho uno de sus nuevos trabajos me invade una ola de buen rollo, de buenas vibraciones, que siempre me entran esas ganas (si alguna vez fuera posible) de pasar un rato en su compañía, escucharle tocar la guitarra a la luz de una hoguera en la playa o verle surfear. Meet the moonlight (Island/Republic, 2022) sigue esa regla no escrita de querer agarrarse a sensaciones deseadas difícilmente alcanzables. Ha dejado pasar cinco años para terminar otro disco, otro hechizo de evasión hacia noches estrelladas con el oceáno delante y el cielo infinito. Jack es un tipo sencillo y atento, y su música vibra con esas cualidades, fresca siempre, más reposada y reflexiva desde All the light above it too (2017), aparentemente inocua, pero de una profundidad que cobra peso cuanto más se deja uno refrescar por ella. Y aquí basta pinchar más de una vez Open mind, One step ahead o Meet the moonlight para querer perderse en la playa y entre las olas. Otra vez.

Nota: 7/10

miércoles, junio 22, 2022

VOLUME TWO 114: FOALS


A Foals les tenía hecho poco marcaje (un par de discos de aceptable veredicto), pero en menos de una semana me he pegado a ellos como una sombra. A veces ocurre, la desconexión de lo demás y la entrega volcada a un solo objetivo que te pellizca, te seduce, te noquea.

Tomo prestadas las descripciones de una fuente de referencia para explicar la fórmula: "peculiar equilibrio entre agitado rock bailable y ambientes colocados"; "indie rock influenciado por pegadiza new wave, math rock y atmosférico post rock". Me valen. Y ahora, venga a soltar parentescos: TV on the Radio, The Cure, Talking Heads, Arcade Fire... los que cada uno encuentre.

Son de Oxford y su academia musical les ha educado con el gusto por combinar la contundencia con la elegancia, el jolgorio con la trascendencia... cerebro y corazón bien conjuntados. Acaban de terminar su séptimo álbum, Life is yours, y no es el mejor. Quédense, si quieren probar nuevas experiencias, con Total life forever (2010) y las dos partes de Everything not saved will be lost (2019), y luego sigan.

domingo, junio 19, 2022

GREATEST HITS 290: THE CHANGELING (THE DOORS)

Me pregunto, de nuevo en la vorágine que adquiere este tema según avanza, a qué grita malhumorado Jim Morrison, por qué se retuerce extasiado confesando cómo ha cambiado, cómo cambia, cambios, cambios... Cierto, sus versos han dejado de ser seductores, su voz se agrieta y envejece, ahí la escucho cansada y esforzándose por no parecerlo con su dueño sentado en el retrete desde donde grababa su último álbum. La banda tenía ya fisuras, era la crónica de una muerte anunciada, que Morrison sellaría pocos meses después de dar carpetazo al fantástico L.A. Woman. El disco se abría con este torrente blusero que crece hasta el estallido cuyo eco se pierde en la lejanía. The changeling... que viene a mí en la noche que se agota en la barra de un bar.

 

martes, junio 14, 2022

LIVE IN 280: EL MOCAMBO


En ausencia de emociones en carne y hueso, queda el consuelo de imaginarlas en la distancia de los auriculares, en el lujo de una edición especial, con limpieza de sonido, la recuperación de un documento milagroso... Ausente en la celebración de su tiranosáurica resistencia, el remedio es la desconexión con marcha atrás, en el retorno a lo que un par de noches fueron sesiones fugitivas en El Mocambo de Toronto. Allí, con solo 300 personas delante, se colaron los Stones hace 45 años para demostrar que en un escenario, pequeño o grande, nadie les empata. No soy de gradilocuencia en la calificación, pero hay veces que plegarse a la evidencia, al deleite natural, a decir que esto o aquello es brutal o colosal, no tiene alternativa.

Esta edición novedosa de un concierto celebrado en 1977 concilia cualquier disputa, cura heridas, depura cargas y nos emborracha del brebaje celestial del rock and roll. Con dosis como Tumbling dice, Hand of fate, Worried about you, Brown sugar, Hot stuff, Fool to cry o unos cuantos blues cochambrosos que aún se mantienen en pie. Como Mike, Ronnie y Keith.

domingo, junio 12, 2022

VOLUME ONE 604: FIRST CONGREGATIONAL CHURCH OF... (KULA SHAKER)


Hay reapariciones inesperadas que son siempre bien recibidas. Ejemplo, Kula Shaker. Está dispersa su producción (6 discos en 26 años), pero cada vez que se reagrupa la banda de Crispian Mills no deja grietas o desenfoques, y aunque hoy la música pop y la música rock están más amenazadas que nunca por la caída en la insignificancia, su nuevo material es cuanto menos un ejercicio de fe digno de tener en cuenta. Curioso, el éxito que tuvieron con su primer álbum, K en 1996, parece hoy anecdótico; probablemente nadie incluya su último trabajo en un artículo con las recomendaciones para escuchar estos días si quieres estar a la última o ser cool o dártelas de listo entre los colegas. Pues First congregational church of eternal love and free hugs (Strangefolk, 2022) es una demostración más de que Kula Shaker, sin proponerse altas ambiciones, saben cultivar una fragancia de psicodelia con la que darle a su rock revoltoso y contagioso una estimulante atemporalidad. Así han sido y así parecen seguir. El álbum, vendido como doble e interrumpido por breves fragmentos hablados de una misa ficticia (la única parte que sobra), bien podría encontrar alguna comparación beatleiana, tomarse algún desliz progresivo y, desde luego, salir airoso de los juicios expertos. La ingeniería contemporánea no disimula un retorno nostálgico a los últimos años sesenta, un luminoso viaje atrás que se festeja.

Nota: 7,5/10

jueves, junio 09, 2022

GREATEST HITS 289: THE CHALLENGE (CHRISTINE McVIE)

Me hubiera gustado encontrar una actuación grabada de esta canción, un videoclip para ver en acción a Christine McVie. Conformémonos unos minutos con este audio. Lo merece The challenge, un diamante fabricado con esmero por su autora y lucido con esa elegancia que deja una larga estela de distinción. Esos coros suaves que acompañan a Christine arrastran como bendita marea hacia el núcleo de esta canción perfecta. El año era 1984. El álbum, el primero que firmaba ella (se había estrenado más de una década antes con su apellido natural, Christine Perfect) después de que otros miembros de Fleetwood Mac ya se hubieran lanzado a solitarias aventuras. El disco llegó y pasó sin hacer ruido, es una curiosidad sin más. Pero contiene esta especial The challenge.

martes, junio 07, 2022

LIVE IN 279: VIEJO BLUES

El blues es siempre viejo, pero escucharlo cada cierto tiempo, ese blues gastado y harapiento, renueva. Cuestión de edad. La vejez no es agotamiento, no es la recta final antes de la meta; que nos lo cuenten Taj Mahal, Ry Cooder o Charlie Musselwhite, que entre los tres suman 233 años y, de "nuevo", nos brindan con un disco a cuatro manos y otro en solitario unas reponedoras gotas de "viejo" blues.


Mahal y Cooder se conocen desde que eran adolescentes y tocaron juntos a finales de los sesenta. Reencontrados casi sesenta años después, han echado mano del libro de partituras para guitarra y armónica de Sonny Terry y Brownie McGhee para crear una pieza de añeja artesanía, Get on board, y rescatar, con esas viejas canciones, la aspereza acogedora del blues.  

 Musselwhite, que entre sus últimos trabajos tiene dos excelentes colaboraciones con Ben Harper, vuelve a quedarse solo con su guitarra y armónica en el disco Mississippi son, al calor de áridos paisajes y caminos plagados de perdedores, perro viejo entre los trovador de la carretera.

El blues no tiene edad. Es metálico, suena a óxido y desprende calor, sabe a tierra y huele a sudor humano. Es el blues, y no tiene explicación.

jueves, junio 02, 2022

BONUS TRACK 263: RIOT ACT (PEARL JAM)


Este ejercicio es recomendable: escoger un disco de una de tus bandas favoritas de entre los que menos hayas escuchado y ponerlo en contexto, compararlo con aquel al que sucede y con el que precede, situar al grupo en un camino intermedio entre su origen y su presente, ubicarte tú mismo en el momento en que este álbum vio la luz. La prueba de hoy es Riot Act (2002), de Pearl Jam. 

No tiene canciones que hayan sido demasiado interpretadas por Vedder y compañía en vivo; es fácil, así en frío, quedarse con dos o tres temas memorables; probablemente sería el último o el penúltimo en mencionar si citas de carrerilla y sin orden la discografía de la banda... Sin embargo, Riot act, que escogía a un segundo productor, Adam Kasper después de Tchad Blake, tras el fin del periodo fructífero con Brendan O'Brien, sí tiene más de dos o tres canciones de altura (Save you, Love boat captain, Ghost, You are, All or none) y se revela todavía como un trabajo de brumoso lustre en la obra de Pearl Jam. El sonido es quizá el más robusto de entre sus discos, con un Matt Cameron contundente en las baquetas que rompe los escenarios atmosféricos que dibujan sus compañeros.Venía después de seis discos de estudio, antecede a otros cuatro, y estaba a las puertas de la gloriosa magnitud que adquiriría el grupo.

miércoles, junio 01, 2022

Y VAN...


Y van... 44 discos de estudio, 4 directos. Todo esto (Them aparte) en 55 años. La incontinencia reciente de Van Morrison (nueve álbumes grabados entre cuatro paredes desde 2015, uno de ellos doble y todos generosos en número de canciones) suscita el debate sobre la calidad de sus productos. Mi postura es esta: no advierto señales de agotamiento. Ojo, sí se nota que tal fabricación continua de canciones (versiones u originales) lleva el riesgo del olvido, del goce efímero, de pasar página pronto sin mantener vivo el recuerdo de lo que se ha leído justo en la página anterior. Son estos últimos discos del león de Belfast muy disfrutables, más que notables algunos, siempre buenos todos; en clave blues, en tono jazz, de timbre soul, con esencia R&B, como el más fresco What's it gonna take? (2022). Me sorprende haber visto alguna puntuación tan baja, me indigna incluso; es lo que tiene tener vicios personales que no te quieres quitar de encima. Por los siglos de los siglos... amén. Alabado sea Van.

lunes, mayo 30, 2022

LIVE IN 278: LOS GALLAGHER


¿A alguien por ahí le interesa lo que los hermanos Gallagher tengan aún que decir... en esto de la música, claro? Con los Robinson, un par de posts más abajo, valdría la misma pregunta. Cuestión de intereses, por supuesto. Quien esto escribe ya no lo encuentra, el interés, en lo que Liam o Noel puedan ofrecer. Quedan lejos las gamberradas, el éxtasis del marketing. Esto viene a cuento de C'mon you know (2022), tercero de los álbumes firmados por Liam Gallagher en los últimos seis años, a partir de cuando su hermano Noel, con la firma añadida de su banda, High Flying Birds, dejó de publicar los suyos después de otros tres en otros seis años (¿nos preguntamos si todo esto está calculado para la hipotética reaparición de Oasis?; cuesta creerlo). El bueno (o malo) de Liam se camufla entre jovenzuelos en la portada de su disco, pero ¿de verdad esos jovencitos tienen idea clara de quién fue aquel Liam Gallagher de Oasis? Yo sigo sin encontrármelo en los álbumes de ahora aunque siga encarando el micro con la misma chulería de antaño, con la voz apretada por efectos de sonido y ecos amplificadores. ¿Qué ocurre? Que ninguna canción está a la altura de aquellas que llevaron a Oasis a las cimas y después los hicieron bajar rodando. Hay dos o tres fogonazos inspiradores en los discos de Liam, como también en los de Noel, pero eso es bien poco, son amagos tristes frente al paso imparable del tiempo.

jueves, mayo 26, 2022

VOLUME ONE 603: CRUEL COUNTRY (WILCO)


En la intimidad de su base de operaciones, el entrañable The Loft de Chicago rebosante de instrumentos, seis músicos virtuosos encuentran la pócima de la excelencia. No entienden de género ni marca, escapan de la clasificación, esquivan la calificación. Forman un universo musical absorbente que atrae devociones, sientan cátedra. Estos tipos, Jeff, John, Nels, Mikael, Pat y Glenn, juntos en faena sobre alfombras y entre sillones, son la banda más extraordinaria del planeta: Wilco.

Cruel Country (dBpm, 2022) es quizá el disco que más veces he escuchado en una misma semana. Sus 21 canciones, sus casi 78 minutos que discurren como la corriente tranquila de un río a través de un valle silencioso, me han convertido en un adicto insaciable. Es un álbum tan brillante como Sky blue sky, The whole love y Ode to joy, pero ahora en el presente se me abre como una fuente de admiración exultante, como una laguna en la que siempre me apetece remojarme. En las lecturas que merece, cabe el análisis del empeño lírico por reflejar las contradicciones de un país, pero a mí, que me atrapan más los sonidos que las letras, me seduce esa asombrosa facilidad con la que los seis integrantes de Wilco crean paisajes musicales salpicados de pinceladas arrebatadoras.

 

Amigos, brindemos por las baquetas relajantes de Glenn Kotche, las sutiles teclas de Mikael Jorgensen, la finura de las cuerdas de Pat Sansone, el nervio guitarrero de Nels Cline, la calurosa sábana rítmica de John Stirratt, Jeff Tweedy en todo su ser. Por Hints, All across the world, Bird with a tail/Base of my skull, Many worlds, Heart hard to find, Please be wrong, Country song upside-down y Sad kind of way entre las varias canciones soberbias de este álbum. Cruel Country me parece hoy un disco con el que ilustrar en el diccionario el término perfección. Hasta aquí hemos llegado, para qué seguir reseñando más discos.

Nota: 10/10

domingo, mayo 22, 2022

LIVE IN 277: LOS ROBINSON


Hace un año más o menos que se llevan bien (o lo aparentan). Chris decidió abandonar el aislamiento hippie en su hermandad musical para regresar al lado de su hermano de sangre, Rich, y resucitar a los Black Crowes, una familia que hace unos años parecía imposible de reconciliar. ¿Disco nuevo a la vista? ¿Con qué formación? Se ve que el único que ha aceptado seguir remando al lado de los Robinson es el bajista Sven Pipien; y se ve que aún no han entrado en materia de trabajar canciones nuevas y han preferido echar mano de media docena de versiones para llenar un Ep con el año 1972 como título y excusa. Año de buena cosecha rockera, justifican los Robinson. Los elegidos son los Stones, T Rex, Rod Stewart, Little Feat, Bowie y los Temptations con temas conocidos hace justo cincuenta años. Y, ¿qué quieren que les diga? Que ni frío ni calor, más bien frío. A estas versiones les falta algo espontáneo, algo de energía, ganas, y les sobra comodidad. Puestos a salvar algo... Papa was a rolling stone, la cover de los Temptations. Tengo la impresión de que era mejor dejar las cosas como estaban.

viernes, mayo 20, 2022

LIVE IN 276: MAVIS & LEVON


Cuentan que Mavis Staples y Levon Helm se hicieron amigos cuando Martin Scorsese los reunió para la despedida de El último vals. Entonces cantaban Mavis y su familia el tema The Weight, de The Band. Ella y Levon, ya íntimos, lo cantaron más veces desde entonces en un escenario, la última en 2011 en el granero de Levon, el estudio y a la vez patio donde la música fluía desde las entrañas de quienes ocupaban el lugar y se propagaba hacia todos los rincones. Aquel último concierto, pocos meses antes de la muerte de Helm, es lo que guarda Carry me home (Anti-, 2022), con las bandas de ella y de él en los últimos años entralazadas en inquebrantable comunión. 

La emoción y el éxtasis reinó en aquella sesión, dicen. Pero eso no se puede advertir tal cual fue al escuchar este disco. Esas emociones y sentimientos se intuyen, se perciben en la distancia, en cómo se excita Mavis o en cómo se cruzan las corrientes eléctricas del soul, el blues, el góspel y el mejunje inimitable de The Band, aunque solo Levon mantuviera viva su aura. Dos buenos amigos juntos, ah, y unas buenas canciones que los unen.