martes, marzo 30, 2010

GREATEST HITS 86: BEEN A LONG TIME (WAITING ON LOVE) (THE BLACK CROWES)

Otra canción monumental de la cosecha. Un temazo en toda regla, un tema grande de banda grande, agigantado en directo en un espacio discreto y acogedor, una cabina de fiebre. Donde Levon Helm ha construido sus estudios, abrigados de la nieve por la madera limpia y cálida. Un graderío, unos simples asientos, el vaho del rock and roll cubriendo la estancia. Y estos tipos delante, muy grandes, músicos con letras mayúsculas a los que los elogios les van quedando pequeños cuanto mayor es el éxtasis que alcanzan sus canciones. Been a long time (waiting on love) es el último gran tema de The Black Crowes, presente en su último trabajo, Before the frost (Silver Arrow, 2009). Y los que le quedan en los años que vienen…


VOLUME ONE 210: THE MEAT OF LIFE (CLEM SNIDE)

Algunos ya han dejado de sorprenderme aunque no se aparten de sus líneas de estilo, las que me gustaron entonces pero me parecen estancadas ahora, como demuestran Fun Lovin’ Criminals con su último disco. Es un ejemplo. Un caso contrario es el de Clem Snide, con el séptimo álbum a cuestas sólo un año después de haber perpetrado el magnífico Hungry bird. Ahora The meat of life (429 Records, 2010) se presenta como un hermano menos sombrío y con un calado menos profundo que el trabajo anterior, pero igualmente exquisito e inmaculado. El grupo de Eef Barzelay recobra consistencia en su formación después de algunos tumbos recientes entre su personal. Este disco se pega en el oído en cada ocasión que transcurre limpio y sigiloso, con esa voz nostálgica de Eef al servicio de temazos preciosos como Denise, Te meat of life, Stoney, With nothing to show for it o Anita.


Nota: 9/10

sábado, marzo 27, 2010

GREATEST HITS 85: UNDER PRESSURE (QUEEN / BEN HARPER)

Esta es una de las pocas canciones que puedo escuchar hoy en día de Queen sin que me parezca estar viviendo en otra década, aunque tenga tanta facilidad el tema para trasladarme a mis años mozos, a los primeros vinilos, a la radio escuchada hasta las tantas de la madrugada, a mis esfuerzos por aprenderme algunas letras en inglés de memoria. Esta me la supe al dedillo. Under pressure la compusieron Bowie y Mercury juntos en 1981, aparece en el álbum Hot space, del que no recuerdo absolutamente nada que no sea este tema. Estos días la ha rescatado gracias al poderoso directo de Ben Harper y su nuevo grupo, Relentless 7 en el disco de este año Live from the Montreal International. Ese animal que es Harper y su cruda y contundente banda consiguen que Under pressure, en sus voces e instrumentos, no pierde nada del carisma y la nostalgia con que fue bautizada hace casi treinta años.





domingo, marzo 21, 2010

VOLUME ONE 209: BUENOS Y BONITOS (JOLIE HOLLAND Y FANFARLO)

Como no me vienen a la cabeza últimamente las palabras precisas (o eso creo) y atravieso una incómoda y desconcertante etapa de pereza pero no quiero dejar abandonado este cuaderno que ya empieza a acumular años, decido esta vez juntar en una entrada un breve comentario sobre dos discos de hace poco tiempo que he escuchado en los últimos días. Y me han gustado, los he tenido que saborear con no sólo en una escucha. No me distraigo: Reservoir (Atlantic, 2009) de los londinenses Fanfarlo, y The living and the dead (Anti-, 2008), de la texana Jolie Holland. A los primeros los he descubierto tras esa inquietante cubierta con dos adolescentes de gesto y pose terroríficos. En su sonido grueso y profusamente arreglado se juntan Beirut y Sufjan Stevens, bien compenetrados en canciones my bien elaboradas y de emoción creciente. De Jolie, cofundadora de The Be Good Tanyas, no me gustaban los anteriores álbumes, pero este es otra cosa, es liso y sutil, cálidamente atmosférico por el efecto de sus colaboradores, Jim White, Marc Ribot y M. Ward. Dos discos buenos y bonitos.


Nota: 8/10

jueves, marzo 18, 2010

CONCUPISCENCIA


Define la Real Academia Española: “En la moral católica, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos”. Depende del momento. En este momento… hay piel rasurada, tacones altos y botas hasta las rodillas, comida resbaladiza, incisivos separados, coletas de colores, tobillos desnudos, ropa de gimnasia, tatuajes en el cuello, una perla en la nariz, dimensiones compensadas o desequilibradas, aliento a manzanilla con limón. No me sirve nada. Sólo tal como eres. Tu concupiscencia.

lunes, marzo 15, 2010

BONUS TRACK 78: HOPE AND DESIRE (SUSAN TEDESCHI)

El otro día localicé un programa de blues en una emisora musical y aproveché el tiempo que me ocuparon mis obligaciones caninas para recuperar la esencia primitiva y hechizante del blues a través de las piezas originales de varias canciones versionadas por los Rolling Stones. Y rescaté también, días después, a una intérprete de blues moderno que a su vez recuperó o a los Stones, con su You got the silver como arranque de su disco Hope and desire (Verve Forecast, 2005). Hablo de Susan Tedeschi. Una mujer muy interesante, diestra guitarrista dotada de una voz contundente y personal, esposa de Derek Trucks, aventajada autora de la escena bostoniana desde que era una adolescente.


Había escuchado antes dos trabajos de Susan, el primero y el último, el estupendo Just won’t burn (1998) y el inferior Back to the river (2008). Hope and desire, su cuarto álbum, se beneficia admirablemente de la abrigada producción de un maestro como Joe Henry (desconocía hasta la fecha esta asociación de músicos) y destila un poderoso brío de blues, soul y gospel armoniosamente cocinado en la carne de otras versiones de artistas como Bob Dylan, Jerry Merrick, Otis Redding, George Jackson o Iris DeMent. Es un disco lujoso y hermoso, un acompañamiento caluroso para el frío exterior e interior.

martes, marzo 09, 2010

SOUNDTRACK 98: CRAZY HEART

Unas pocas películas me han hecho salir contento del cine este año y Crazy Heart, Corazón rebelde, es una de ellas. Jeff Bridges, con su presencia imponente y unos trazos de personaje entrañable y memorable, es el principal responsable de que este film simple y comedido, amable y reservado, se gane un profundo aprecio, superior al que también merecen obras dignas de mayores elogios de otro tipo. Pero esta es la historia de un cantante de country en decadencia, descuidado y a la deriva, incapaz de sopesar la idea de sentar la cabeza y cuidarse hasta que aparece en su vida una mujer, y no una mujer cualquiera. Y este argumento me tira demasiado, simplemente. No le pido otra cosa.


Bridges se acaba de llevar un Oscar a su casa absolutamente merecido, incuestionable, el premio a toda una carrera plagada de buenas interpretaciones incluso en flojas películas, y alguna actuación, como esta, sublime, conmovedora. Su Bad Blake es una piltrafa con un corazón de oro, rebelde pero cansado en el escenario, reacio a seguir escribiendo canciones hasta que se da cuenta de que la posibilidad de que ocurra un milagroso giro en su existencia bien merece convertirse en una nueva canción. El descaro de su lengua, el cansancio de sus palabras y la conformista tristeza de sus ojos descubren un personaje al que Jeff Bridges confiere un dramatismo enternecedor. Enorme trabajo de un actor muy grande.

jueves, marzo 04, 2010

BONUS TRACK 77: THE FREEWHEELIN’ (BOB DYLAN)

Me resisto a pensar que los cds van a desaparecer, por eso los compro cada cierto tiempo, no tantos como quisiera, aunque últimamente son pocos los que me apetece comprar. Ahora quiero gastarme la pasta en aquellos de Dylan que me faltan en formato original, muchos de ellos a muy buen precio y reeditados recientemente. Tengo algunos en vinilo, otros guardados en alguna parte en cassete, la mayoría en cd (incluso en colecciones entregadas por periódicos), y algunos de estos todavía copiados con sus carátulas fotocopiadas. Ahora de lo que tengo ganas (será a porque sólo me puedo fiar de las divinidades) es de tenerlos todos como se nos ofrecen en las tiendas. El otro día compré The Freewheelin’ (y John Wesley Harding y Desire), el segundo álbum de Bob Dylan, un disco de hace casi 50 años, de 1963.


Su portada es una ternura: el chico recién llegado a la ciudad, ella, Suze Rotolo, agarrada a su brazo izquierdo de paseo por la calle, enamorada y sonriente, con miedo a soltarse, helados de frío los dos y con poco abrigo encima. Caminan por una calle del Greenwich Village de New York, libres y felices, tan jóvenes que todavía no saben del daño que se pueden hacer. El chico se lo haría a la chica y se lanzaría al mundo, a la carretera, al hogar de un mito. Dentro hay canciones de amor, canciones protestas, blues hablado, denuncia, abandono, nostalgia, deseo, sueño. Muchos temas los ha trillado la historia y sus contextos. Otros son tesoros (Bob Dylan’s dream, Corrina, Corrina, I shall be free, Girl of the North Country) que engrandecen desde un segundo plano un disco inmortal.

miércoles, marzo 03, 2010

7 CIENTOS Y 1 +

Pasan, corren los meses, y luego los años. Y nosotros corremos. Y aquí seguimos, en este lugar. ¿Por? Por lo que sea: porque siempre se encenderá una pantalla generosa con una risa o una lágrima que compartir; porque siempre invadirá el silencio una melodía irrepetible; porque tendremos emociones a flor de piel y no querremos guardarlas bajo llave sin poder sentirnos dichosos; porque cada día existe alguien a quien dedicar una palabra distinta, entregar una caricia y regalar un beso.

martes, marzo 02, 2010

VOLUME ONE 208: TUCSON-HABANA (AMPARO SÁNCHEZ)

Me dicen: “Estos tíos tocan demasiado bien”. De acuerdo. Oigo decir, con un aire de difuso malestar, o por lo menos incomodidad: “Es que parece un disco de este grupo cantado por otra persona”. También coincido. Y no hay nada de malo en ello. Con Calexico nos hemos topado, y es motivo de celebración, faltaría mas. Burns, Convertino y unos cuantos amigos y colaboradores envuelven con su variedad de instrumentos y su espíritu fronterizo, sus áridas evocaciones y su calurosa interpretación, el disco que Amparo Sánchez firma con su nombre, Tucson-Habana (2010), después de haber desarrollado una larga carrera al frente de Amparanoia.

Una gozada marca de la casa, con inclinación latina por las tendencias de la vocalista jiennense, esa especie de Anna Magnani entrañable y dolorosa. Entre la arena de Tucson y el asfalto de La Habana navega este álbum bello en cada escucha, profundo de voz y letra, mestizo en cada giro instrumental por obra y gracia de dos tipos absolutamente geniales y una mujer de bandera. Tremendo placer dejarse acunar por Mon ami, mon amour, Aquí estoy, Mi suerte o La gata bajo la lluvia (o el Tom Waits noctámbulo transformado en mujer).

Nota: 8/10

martes, febrero 23, 2010

VOLUME ONE 207: TEEN DREAM (BEACH HOUSE)

En pocas horas me he dejado absorber fuertemente por este disco, su música me ha hechizado sutilmente, de poco a mucho en cada escucha, y me ha hecho recorrer con la imaginación unos paisajes flotantes y voluptuosos en los que me siento muy a gusto. Tengo que encontrar nuevos refugios para no aburrirme ni cansarme de tanta vulgaridad y repetición y Beach House parecen transportarme a una dimensión idílica y a la vez laberíntica. Lo que dicen de este grupo y de su tercer álbum, Teen dream (Sub Pop, 2010) es cierto. Las reseñas y las críticas establecen parecidos y referencias que no voy a negar, sino a confirmar, así que no diré nada nuevo para contradecir a quienes los encuentran cercanos a Nico, Mazzy Star o TV on the Radio (incluso Cat Power, incluyo de mi cosecha). Algunos de estos artistas no me gustan, pero Beach House, un dúo establecido en Baltimore (y eso también me animó a conocerlos) tienen un poder de hipnosis efervescente en el que los teclados y la voz andrógina de la sobrina de Michel Legrand sobresalen mágicamente. Es pop ensoñador y sumergido en unas aguas calmas lo que nace de la música de esta pareja. Y me encanta por su compleja proximidad.


Nota: 8/10



LIVE IN 85: EL REY SOLOMON

El tipo, menudo tipo, grande y gordo que está, pero parece un pedazo de pan, aunque sus ropajes me lo vistan de mafioso bien alimentado… ahi está el gigante sentado o en pie, casi siempre sentado porque los kilos no le dejan mantener bien el equilibrio, vociferando y diciéndonos que nos ama, que nos quiere, que esta noche es fantástica e irrepetible, sacándose del fondo de la garganta un grito que parece un abrazo, sudando como una bestia que no maltrata a sus víctimas sino que las mima con devoción. Tiene canciones para dar y tomar, pero esta noche se decanta por Down in the valley, por Having a party, por Soul searchin’, A change is gonna come, Proud Mary, Stand by me… muchas de ellas encadenadas sin respiro en crecientes medleys que explotan en éxtasis y te devoran en su interior.


De la escena arriba descrita todavía no he sido testigo directo. Quizá algún día tenga la suerte de estar delante del rey Solomon, de Solomon Burke, y sus gotas de sudor me empapen la cara en la primera fila. De momento he de conformarme con alguna imagen que he visto filmada o con el sonido de sus directos. En mi último y reciente viaje a Barcelona me encontré con uno grabado en Rotterdam en 2003. Su magnífico repertorio, plagado de versiones clásicas del blues, el soul y el gospel me trasladó precisamente al otro lado del soporte, allí donde el rey Solomon es todo un dios musical de la pasión sobre un escenario.

miércoles, febrero 17, 2010

VOLUME ONE 206: FALLING DOWN A MOUNTAIN (TINDERSTICKS)

He tardado casi cincuenta días, los primeros de este año, en hacer merecedor de una reseña en este blog a un disco nuevo. Sin ser nada del otro mundo, al menos me he encontrado con una novedad sugerente, un antídoto contra la indiferencia que me han causado otros álbumes recientes, sin ir demasiado lejos el plomizo compendio de versiones que acaba de grabar Peter Gabriel. Pero, centrándonos, lo primero que he aplaudido en el nuevo año es Falling down a mountain (Constellation, 2010), la última propuesta, siempre intrigante e inclasificable, de Tindersticks. Esta banda de Nottingham tiene un tono cálido y a la vez sombrío que me atrae. Un disco me gusta, otro no, pero algo tienen todos. Esa voz trémula e intimidante de Stuart Staples que me recuerda siempre a Kurt Wagner, de Lambchop. Y Atmósfera, especialmente. Y su último trabajo tiene un poco de calma nostálgica (Factory girls, Piano music) y bastante de psicodelia fantasmagórica (Black smoke, la inicial Falling down a mountain).


Nota: 7/10

sábado, febrero 13, 2010

SOUNDTRACK 97: THE WIRE (4ª temporada)

Baltimore duele y escuece. Sus venas drogadas, sus arterias corruptas, su latido mezquino, su aliento contaminado. Su miseria, su ignorancia, su violencia, su muerte. Sus heridas hacen sangrar al espectador, absorbido por el abismo al que caen unas vidas sin esperanza, que no puede dejar de recorrer las calles infectas de esta ciudad terrorífica, de acudir a las esquinas donde los menores dilapidan su inocencia, los pasillos minados de la alcaldía o el cuerpo de policía, las escuelas inútiles, los salones donde habitan familias rotas.


La cuarta temporada de The Wire te deja con el estómago hundido y con el alma por los suelos. Listo para un próximo asalto en el que asistir al cénit o al ocaso de unos personajes que se las apañan como pueden a cada lado confuso de la ley, unos desgastando energías contra los monstruos, otros anclados en permanentes encrucijadas. Aquí no hay final, no hay bondad ni maldad sino supervivencia en una jungla de asfalto irresistiblemente atroz.

miércoles, febrero 10, 2010

VOLUME TWO 48: ROD STEWART

En vista del goteo de insatisfacción que me sigue causando la música más reciente, no parece quedarme otra solución que recurrir al archivo clásico para recibir un poco de oxígeno reconfortante. La publicación de una colección de cuatro cds de Rod Stewart me sirve de excusa. La caja recoge versiones primerizas o alternativas de numerosos de sus temas y alguna pieza inédita y lleva el informativo nombre de The Rod Stewart Sessions 1971-1988. Esta recopilación, aunque no extraordinaria, me reencuentra con un tipo al que siempre he admirado, uno de esos autores musicales que ha recorrido diversos caminos desde hace más de cuarenta años y con el que disfruto de muchas de sus canciones.


El granuja Rod mamó mucho soul en su juventud, luego lo interpretó bien trajeado y con acné. Se alió con la banda de Jeff Beck y se endureció. Vociferó blues áspero y tabernario como solista de Faces en unos pocos discos estupendos. Suavizó su garganta arenosa al firmar discos en solitario con brisas de nostálgico folk. Cruzó el Atlántico para desarrollar su música, llevarla por territorios bailables primero y pop después. Hasta debilitar su creatividad con el paso de los años y derivar en un reciente y olvidable ejercicio de nostalgia por los clásicos standard de la cancionero norteamericano.


Por eso Rod Stewart se disfruta más (al menos yo y creo que muchos) caminando hacia atrás, regresando a los setenta para acariciar reposadamente su rock and roll genuino. Entre 1969 y 1976 grabó siete discos soberbios, imprescindibles, salpicados de emocionantes canciones (Maggie May, You wear it well, Gasolina Alley, Cuta cross shortly, Reason to believe, Mailing, Tonight’s the night…) y rodeado de excelentes acompañantes. Un tipo grande.

viernes, febrero 05, 2010

BONUS TRACK 76: MULE VARIATIONS (TOM WAITS)

Mi exploración literaria por la obra y vida de Tom Waits se detiene en Mule variations (Anti, 1999), una de las alturas sublimes de su música. En su momento, allá por cuando apareció este disco, entré enseguida en su universo insano, sus texturas fantasmagóricas, esos paisajes rurales y siniestros que el mismo autor definiría o bautizaría con el nombre de ‘surrural’. Estas variaciones de la mula están pobladas de lugares imposibles y tipos improbables, imágenes soñadas de una pintura renacentista cubierta de polvo y calentada al fuego de una hoguera. Tom se transforma en una especie de fantasma narrador de miserias y anormalidades. Los temas pellizcan (Filipino box spring hog, Big in Japan) o estremecen (Take it with me, Hold on), en su belleza hay oscuridad (Georgia Lee) y en su aparente fealdad hay una hermosura pantanosa (Lowside of the road, Get behind the mule). Obra maestra.

LA BELLEZA

En 1994 escribí en un folio frases que todavía conservo. “La palabra sólo puede celebrar la belleza, no reproducirla”... “La naturaleza se estremece de placer cuando el espíritu se inclina, reverente, ante la belleza”... “La belleza es la forma de lo espiritual que podemos aprehender y tolerar con los sentidos”. Las tres frases pertenecen a la misma novela, al mismo autor. La escribió un célebre alemán en 1914 y bastantes años después, en 1971, hubo una película, en la que no recuerdo si las palabras se escuchan tal como se escriben… Todos lo hemos pensado alguna vez… Seguro que nunca lo hemos dicho mejor… Cierro los ojos, pienso y miro a oscuras. Están, pero no me salen las palabras.

jueves, febrero 04, 2010

BONUS TRACK 75: BE HERE SOON (JEFF BRIDGES)

Hice alusión a este disco de pasada en un lejano post. Lo vuelvo a mencionar con motivo del protagonismo que cobra estos días Jeff Bridges, ese tipazo al que el cine de Hollywood puede premiar este año con un Oscar como actor principal por interpretar a un cantante de country en su etapa crepuscular en la película Crazy heart, en la que canta algunas canciones. El personaje parece un caramelo y el bueno de Jeff es un actor siempre eficaz, creíble en la piel de cualquier tipo, espléndido incluso cuando su papel está desaprovechado. ¿Conocéis alguna mala interpretación de Jeff Bridges? Yo no. Además fue el mítico Nota.


Pues Jeff es también pintor y músico. Y en 2000 se permitió el capricho de grabar un disco tan agradable como este Be here soon (Ramp Records), ayudado y acompañado, entre otros, por Michael McDonald y David Crosby. Es un trabajo digno, modesto, adulto y esmerado, de estilo rock para saborear en la carretera agarrado a unas cervezas, y con algún que otro gran corte como Movin’, Mask upon my face o Buddha & Christ at large. A descubrir.

martes, febrero 02, 2010

CONSUMO Y OLVIDO (II)


El desánimo se extiende. Hace tiempo que no me emociona una canción nueva. ¿Dos meses? ¿Tres? Me parece bastante. No estaba acostumbrado a esta sequía. También es cierto que en enero apenas novedades discográficas han pasado por mis dominios. Las pocas caen pronto en el olvido, tanto que me cuesta recordar al día siguiente el disco que escuché horas antes. Eso me hace augurar un mal año musical. Espero equivocarme. Quizá un próximo viaje a Barcelona y una visita a sus tiendas de discos me ayude a encontrar una reconciliación. A ver.


Mientras, sigue desfilando música por mis oídos con la sensación de que necesito refugiarme en el pasado para disfrutar de viejas joyas (firmadas o no por Mr. Waits). Porque ni Laura Veirs, ni Tulsa, ni Spoon, ni Ocean Colour Scene, apresurados a publicar nuevos trabajos en 2010, han logrado curar mi epidemia de decepción.

martes, enero 26, 2010

CONSUMO Y OLVIDO


No consigo explicar cuál es el origen de esta postura que adopto o esta corriente que me domina. Pasan las cosas, las distracciones preferidas, y yo no encuentro la importancia que otros le conceden. Un libro está bien, o muy bien, vale. Un disco es la leche, sus canciones o su música nos descubren sentimientos que no sabríamos expresar mejor, y lo escuchamos una y otra vez. Una película es estupenda, pensamos en ella después de verla y compartimos impresiones, la volvemos a ver días después. Y eso me pasaba hasta hace poco… ahora no veo sino un producto de consumo rápido de digerir y el doble de rápido de olvidar.


El cine. Será que llevo vistas demasiadas películas. Hubo una época en la que sobrepasaba las 300 por año. Después fui bajando hasta unas 250 y ahora me cuesta llegar a las 200. De todo tipo, de todos los países, de todas las décadas. Ahora me distraigo mientras veo las pelis en casa, dejan de interesarme al poco rato aunque las dirija un tipo de confianza. Me atrapan mías en el cine, claro, pero tras la proyección, hayan sido buenas o malas, bodrios o extraordinarias, ya está, se acabó la romería. Punto. Olvidada (salvo excepciones, cada vez menos).


Por eso me causa gracia leer análisis o profundos comentarios de películas recientes en las que escritores, periodistas o blogeros se esfuerzan por disfrazar de importancia un argumento, una idea, una puesta en escena, la verdadera intención de un autor, la trayectoria misma de ese autor, con sus obsesiones y traumas, sus fabulosas debilidades o cualquier patochada. Será por eso que no acierto a comprender la razón por la que todo el mundo ha flipado con El caballero oscuro, por ejemplo; o que de un lado y de otro se sucedan debates contrapuestos sobre Avatar; o que ahora se empapen de baba las páginas y las pantallas con la supuesta maestría de La cinta blanca o el último insulto de los hermanos Coen. Distracciones, ya digo, hasta para las que vale de todo. Hasta una partida de póker merece un estudio.