Si la memoria no me traiciona, esta tuvo que ser una de las primeras canciones cuya letra escribí en un cuaderno. Y eso debió ser porque cuando la escuché me dejó fulminado una temporada, y me dije que tenía que aprendérmela. Estaba en uno de aquellos recopilatorios titulados Monstruo (o Monstruo total), que después de unas cuantas ediciones de grandes éxitos internacionales tuvo una edición con temas nacionales. Por algún lado andará el viejo vinilo. Estábamos a mediados de los ochenta, y supongo que Frío tuvo un impacto bien cálido en un chaval impresionable como yo, en lo que a música se refería entonces. Buf, es que la canción jugaba con los contrastes, y entonces suponía que hablaba sobre la soledad, la desorientación. Hoy sigue sonando hechizante, con ese bajo saltarín y le voz lejana que parecía agonizar, arropada hacia el final con ese saxo esperanzador. Con los años fui sabiendo dos o tres pinceladas de aquel grupo casi efímero, Alarma!!!, un trío con solo dos discos en dos años donde estaba Manolo Tena, que sería mil veces reivindicado, ensalzado. Sin duda, con temazos como Frío... y su penoso videoclip.
domingo, agosto 04, 2024
jueves, agosto 01, 2024
BONUS TRACK 292: INTO THE GREAT WIDE OPEN (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)
Cuántas veces nos damos cuenta de lo magníficos que son los discos, lo grandes que son algunas bandas, cuando dejamos pasar tiempo, al enfriar los mejores recuerdos y recuperarlos con nuevas escuchas. Cuántas veces nos ha ocurrido con Tom Petty. Vale cualquier disco, cualquier etapa. Vale Into the great wide open (1991). Y no solo porque con este álbum te pones a volar con Learning to fly nada más enchufarlo o porque te dejas envolver en la amplitud evocadora de su tema titular. Sino porque está plagado de otras canciones que no dejan tanto rastro pero se incluyen entre lo mejor del rubio de Gainesville y su banda (Two gunslingers, Too good to be true, Out in the cold).
Fue una etapa algo incierta aquella en la que se conoció este disco. Volvían a juntarse los Heartbreakers tras dos álbumes más flojos en los ochenta y Tom se había aislado con Jeff Lynne en el estudio para darle forma a una de sus obras más redondas, Full moon fever, antes del cambio de década. La fórmula Lynne para la producción la mantuvo con Into the great wide open, que precedería a otra asociación también exitosa para los siguientes trabajos de los noventa, con Rick Rubin. Ah, no tienes más que imaginarte un paseo campestre por un paisaje como el de la portada de este disco, en caminos de tierra acogedora, para sentirte en la gloria.
miércoles, julio 31, 2024
GREATEST HITS 344: CRYIN' IN THE STREETS (ZESHAN B)
Siempre hay algo por lo que protestar, una injusticia que combatir; en las calles con nuestra voz a gritos o con una canción. Hoy me vuelvo a encontrar con Cryin' in the streets, un tema que dio a conocer George Perkins en 1970 después de concebirlo en el funeral de Martin Luther King. La versión más estremecedora de la canción es quizá la que interpretó Buckwheat Zydeco con Ry Cooder en la producción y deslizando sus dedos por la guitarra, incluida en el fabuloso recopilatorio Our New Orleans. Pero esta más reciente, y más breve, de Zeshan B es también sobrecogedora, más elegante y con menos polvo, pero con el mismo desgarro de denuncia y emoción, levantada por la voz potente del cantante que lleva el llanto de las calles a una dimensión universal.
lunes, julio 29, 2024
VOLUME TWO 124: NEMO
Venga, metamos hoy a esta persona en esta categoría, por qué no. Demos unas líneas por primera vez en todos estos años de blog al festival de Eurovisión. Sobre todo porque The code, la última triunfadora, con la bandera de Suiza y la interpretación del joven Nemo, es una gran canción.
No soy eurofan, pero mi hijo dice que él sí, aunque me temo que no. No sé si ser eurofan se demuestra aprendiéndose unas cuantas canciones de la última edición, o algunas ganadoras de otras ediciones a través de vídeos en Youtube, o sabiendo qué país ganó tal año y con qué cantante. Y verlo y cantarlo una y otra vez.
El caso es que a fuerza de escuchar The code repetidas veces me he dado cuenta de su indiscutible calidad al compararla con la más que discutible calidad que en las últimas décadas caracteriza a las seleccionadas por cada país. El tema atrapa, hace vibrar y jadear, impulsado por la épica, sin rastro fruslería, sin pie al ridículo.
Nemo, artista que se define como persona no binaria, siente en cada poro de su piel la fuerza del mensaje de su canción, su verdad, su desafío, sus códigos identitarios; cabalga sobre el brío de la orquestación y se rompe eufórico en el éxtasis de un estribillo digno de triunfo e imposible de olvidar.
miércoles, julio 24, 2024
LIVE IN 304: CHRIS ISAAK (14 AÑOS DESPUÉS)
Este hombre te hace la vida un poco más feliz. Sales de uno de sus conciertos y puedes llegar a pensar que ha sido de los mejores que has visto. Eso sentí aquel 24 de junio de 2010 en Ourense; hoy, catorce años después en mi ciudad las sensaciones fueron parecidas. Porque Chris Isaak es como un vecino amable, un adorado pariente, un amigo fiel... un músico sencillo que se gana al público tan fácilmente como paseando entre las butacas mientras canta y chocando su puño aquí y allá... o dejando que sus músicos tengan su modesto momento de lucimiento... o respetando la esencia pura de sus canciones sin alardes ni excesos... o interpretándolas juntos uno muy cerca del otro como si estuvieran en la sesión del jardín después de una barbacoa de domingo. Porque honra a Roy Orbison y a Elvis desde la sinceridad más auténtica. Porque Dancin', Blue Hotel, Blue Spanish Sky o Somebody's crying aún dan escalofríos. O porque suena Wicked game y no se oye la respiración de nadie. Grande grande, Chris.
sábado, julio 20, 2024
BOOTLEG SERIES 124: JACK'S BASS
Este bajista de gruesos labios escondido tras las gafas de cristales redondos tintados y una caída melena rubia a juego con sus coloridos ropajes le puso música a la psicodelia californiana en la comuna de los Jefferson Airplane. Su pulso rítmico quizá quedaba disipado en el remolino de aquellos tiempos, pero madre mía, la verdad es que absorbían sus cuatro cuerdas. De allí salió asociado con Jorma Kaukonen para darle marcha a Hot Tuna, una artesanal banda de blues que, cuando le apetecía, crujía enchufada en rock. Y después el hombre se dejó oír aquí y allá, entre giras con su viejo amigo Jorma agarrando un bajo grande y asintiendo como abstraído sobre su mástil. Jack Casady tardó 59 años en grabar el único álbum que lleva su nombre, y eso ocurrió hace ya 21 años. Dream factor (2003) es una anécdota de esas de las que te sientes orgulloso de ser propietario, de que figure entre tus discos. No es un trabajo con el que alucinar, y ni siquiera Jack canta, ni falta hace. Su bajo es parte de canciones que presta a otras voces y a las que invita a buenas amistades (Gov't Mule, Ivan Neville, Doyle Bramhall II, Steve Gorman, Kaukonen) para oscilar entre el rock, el folk y el blues. Pues eso, que hacía dos décadas que no lo sacaba de la estantería, hoy cuando sientes que tienes pequeños tesoros al alcance de la mano.
martes, julio 16, 2024
EL FÚTBOL Y RODRI
Ando sensible estos días, me emocionan simples gestos, la pureza, lo auténtico. Recupero el placer de las alegrías colectivas. El fútbol... es lo que tiene, la unión en el éxito, el placer del juego. Los colores de todos, la fiebre desbordada. El trofeo al cielo que ganamos, el abrazo que damos a los chavales, al que cumple 17, al que vence a su rodilla, al que nos salva sobre la línea de gol, al que nunca pierde. El triunfo es nuestro.
Hoy las chicas juegan en mi estadio y las vemos desde una esquina. Agitamos las banderas y nos parecen tan majas, tan buenas. Son nuestro equipo, el que siempre animamos aunque estemos callados, el que va más allá de la pertenencia. Dos goles, y varias vueltas al campo, pasan a nuestro lado envueltas en los gritos de la grada. Nada las puede arropar más. Como las olas humanas que recorren los cuatro lados del estadio.
He vuelto al fútbol, a esa novia de la que nunca me llegué a separar por completo. A sufrir, a llorar, a querer a esos jugadores que visten mi escudo como si fueran hermanos, a tener ganas de sumarme a su fiesta. Y un hombre se impone entre todos, un chico al que le sobra la cordura, la inteligencia, las palabras de sabio y el sentido común. El gigante del césped. El señor del juego. Hoy, el mejor entre los mejores.
jueves, julio 11, 2024
VOLUME ONE 668: THE LIGHT, THE BEAUTIFUL LIAR (RILEY CATHERALL)
Hoy toca algo nuevo entre tanta espesura. Una exploración, un descubrimiento en el otro extremo del mundo. Algo bonito, y suficiente. Riley Catherall no nos va a cambiar la vida, quizá lo olvidemos dentro de unos meses. Nadie va a tener más conocimiento de él que el que ahora se tiene, probablemente. Porque este joven que acaba de publicar su disco The light, the beautiful liar (2024) seguirá girando por su Australia natal, alguna vez tendrá una gira inglesa (como ahora) o recorrerá en algunas fechas la ruta de unas cuantas salas europeas. Pero mientras, uno se queda con este tierno álbum y sus acústicas delicadas; con dos o tres de sus hermosas canciones, como esta inicial Bark at the moon y su entramado de misterios. Uno más, uno cualquiera entre miles de cantautores sin nombre, envuelto en la sombra de la modestia, pero yo ya retengo el suyo.
Nota: 7,5/10
domingo, julio 07, 2024
GREATEST HITS 343: LIVIN' ON A PRAYER (BON JOVI)
Esta canción llegó a nosotros antes de que nos diéramos cuenta de que en los discos de Bon Jovi había siempre un single brutal, dos a veces, y el resto de temas no entraban en la memoria. ¿Eran buenos álbumes? Se recordaban según lo mucho o poco que perduraban en el tiempo aquellos singles estupendos. Livin' on a prayer lo era, lo es, y Slippery when wet (1986) tenía no una sino dos canciones más realmente memorables. Este fue uno de los vinilos que palpé durante horas y horas, y el que mejor recuerdo me deja de toda la obra del grupo. En efecto, todos los discos siguientes tuvieron éxitos fantásticos, uno o dos como mucho, pero a la banda le sienta solo bien el gris de las portadas. Hoy, Livin' on a prayer aún me invita a gritar para que alguien me pueda oír.
sábado, julio 06, 2024
HOY, LA FAMILIA
Hoy no ha sido un día como cualquier otro. Hoy dejamos de ver a los compañeros que han estado a nuestro lado desde hace cinco, diez, dieciséis y hasta veinticuatro años, desde aquel principio que hoy parece tan lejano. Hoy se cierran unas puertas y se abren otras, las que verdaderamente importan. Hoy recordamos lo bien que nos hemos llevado mientras miramos hacia delante. Hoy nos vemos como una familia que ha logrado soportarse, entenderse, quererse. Hoy ya añoraremos a quienes tanto nos han ayudado, con quienes tanto hemos aprendido, crecido, vivido. Hoy nos bajamos del tren para subirnos a otro, para sentirnos más cerca, para disfrutar más y mejor de nuestra familia de sangre. Y nunca os olvidaremos.
miércoles, julio 03, 2024
VOLUME ONE 667: NATHANIEL RATELIFF & THE NIGHT SWEATS (SOUTH OF HERE)
Me va gustando cada vez más este hombre, más con su banda que sin ella. En una canción creo que es un ardiente cantante de soul, en otra un delicado trovador folk, y en otra un enérgico sultán de rock. En la música de Nathaniel Rateliff confluyen corrientes y espíritus, evidentes en este estupendo quinto álbum con los Night Sweats, South of here (Fantasy, 2024).
Este hombre pasó por trabajos de todo tipo y en su educación tuvo peso el rigor familiar con las doctrinas evangelistas, de las que se fue apartando. Parte de sus vivencias las ha ido confesando en sus canciones, incluido un divorcio. En la música es quizá donde a Nathaniel se le encuentra más puro, más vivo, con la intensa fe que sale de sus palabras y el cálido abrigo de sus compañeros de grupo.
En South of here, cocinado con Brad Cook (Kevin Morby, Watxahachee) en el Sonic Ranch de Texas, Rateliff se balancea entre la épica y lo íntimo, las canciones vuelan como águilas y como insectos, y el magisterio de Bruce Springsteen (para bien, siempre para bien) refuerza vibrantes piezas que causan adicción. Nada falla aquí, todo está en su sitio.
Nota: 8/10
domingo, junio 30, 2024
VOLUME ONE 666: FLYING AWAY (JON MUQ)
Tres letras en el nombre, tres en el apellido: Jon Muq, fácil de recordar. Otro nombre a subrayar que sale de la inagotable fábrica musical de Dan Auerbach. Casi todo lo que lleva la estampa de Easy Eye Sound es material de alta calidad, es sello anacrónico que cabalga entre épocas y estilos, es diseño de exquisita factura con la inspiración rescatada de un pasado que nos formó como músicos y oyentes. Y Auerbach no tiene rival en tal empresa. Muq, que creció en Uganda y acabó en Austin, tiene una historia para contar, entre escasez alimenticia, aprendizaje en las calles y desarrollo musical como cantante en la banda de un crucero. Sea como fuera, acabó en el radar de Dan, que para su primer álbum, Flying away (2024), le brinda una sala para fortalecer un esponjoso sonido con el que construir hermosas canciones. Puede que en el reparto de referencias de folk y soul aparezcan Bill Withers, Rodríguez o Jack Johnson. Pero el nombre de Jon Muq debería llegar pronto a la primera línea.
Nota: 8/10
lunes, junio 24, 2024
GREATEST HITS 342: DARK NECESSITIES (RED HOT CHILI PEPPERS)
Vuelve un soplo de frescura joven, la ligereza de la despreocupación, cuando los Peppers saltan como chavales libres para crear una buena canción. En un disco, en otro y en otro. En el 16 de este siglo aún tenían carga suficiente para demostrar que el retiro estaba lejos, que la panza no se les desparramaba sobre el cinturón, que hacía calor en California como para seguir enseñando musculatura. Kiedis, Flea y Chad protegían a Josh y nadie echaba en falta a Frusciante. Y The getaway, metiera mano quien quisiera, guardaba vibrantes temas como este. Olivia Wilde dirigía el vídeo, que veías queriendo saber cómo dominar el monopatín.
martes, junio 18, 2024
VOLUME ONE 665: BOW TO LOVE (ISOBEL CAMPBELL)
Reconozco que cuando alguien canta y entona de un modo parecido al de Isobel Campbell no tardo en desconectar. Esa languidez y fragilidad que tan a menudo empaña las hechuras del pop acaba por hartarme. Hay excepciones, claro: pensemos en Hope Sandoval, por ejemplo, o en la misma Isobel. A la altura del séptimo disco tras dejar Belle and Sebastian, la escocesa se deja caer como a cámara lenta sobre el elástico lecho en el que deposita un trabajo deliciosamente climático, Bow to love (Cooking Vinyl, 2024), tan misterioso como cercano, de esos deliciosos platos que se disfrutan más mientras la carne se deshace bajo el paladar y su sabor se expande por toda la boca. Hay algún chispazo desenfadado en este álbum (4316), pero predominan las golosinas atmosféricas (Spider to the fly, Dopamine) que Isobel mastica con delicado mimo y que nos dejan suspendidos en la relajación.
Nota: 7/10
lunes, junio 17, 2024
GREATEST HITS 341: DANCING BAREFOOT (U2)
Esta canción hay que interpretarla con una mezcla de arrojo y sensualidad. La descubrí con U2 diez años después de que fuera compuesta y cantada por Patti Smith, que de ambos atributos sabía un poco bajo la aspereza de su imagen. Bono y demás se la apropiaron para incluirla como cara B de un single de Rattle and Hum, el que correspondía al tema When love comes to town. Debí de desgastar los surcos de la canción en el tocadiscos allá por 1989, cuando los singles de los irlandeses contenían música que merecía estar entre la selección final de cortes para un álbum. Pero Dancing barefoot no era de ellos, aunque sonase tan autóctona cuando le quitaron polvo a los tesoros de Patti.
jueves, junio 13, 2024
LIVE IN 303: CASH LIVES!
Esto se vende como un disco póstumo. La rentabilidad postmortem. El lucro de la muerte, la apariencia de lo vivo. Pero Johnny Cash falleció en 2003, murió con las American Recordings de Rick Rubin, un solemne epitafio que entierra a un mito, y escarbar veinte años después entre reliquias guardadas sin completar para armar algo nuevo, para obrar una resurrección... no sé, no me convence. No conecto con esta canción.
Spotlight es el segundo adelanto de Songwriter, un álbum que toma demos grabadas por Cash en 1993, antes de iniciar aquellas mágicas sesiones con Rubin. El descubrimiento de los archivos fue de John Carter Cash, hijo de Johnny y June Carter, que reclutó a un puñado de músicos para envolver la voz y la guitarra que Cash había dejado de desnudas. Dan Auerbach es invitado en algún tema, como este. Y a mí me parece frío, demasiado lejano, como si el tinglado no fuera con el viejo Johnny.
miércoles, junio 12, 2024
ALCALÁ NORTE, UN CAÑÓN
De repente, Alcalá Norte. Te dicen que vienen a tu ciudad, a actuar en una sala que programa conciertos como parte de un festival en verano, y lees que es la banda de la que ahora todo el mundo habla, que se lo han montado bien, y que todos quieren verles actuar. Y poco más, prefieres no enterarte de mucho más sino comprobar si alguien está exagerando o no, descubrir que a ti te pueden también gustar tanto. Pues sí, es verdad. Los escuchas y sientes en sus canciones que hay un hilo que te devuelve a la juventud, un lugar que hoy no parece tan lejano.
sábado, junio 08, 2024
LIVE IN 302: EL MUNDO SECRETO DE PETER GABRIEL
No asistí a este concierto ni a ninguno de los de aquella gira, la del álbum Us de 1992. Las sensaciones, fabulosas, las atrapo a través de la grabación de una de aquellas actuaciones a finales del 93 en Módena, que sirvieron para el documental musical Secret World Live. Me habría gustado estar allí, absorto por la coreografía original, a ratos deslumbrante, a veces incómoda pero también calculada y dinámica con la que los músicos, entre fragmentos trascendentales, se lo pasaban tan bien saltando y bailando en el escenario.
Peter Gabriel era entonces un genio preciosista y perfeccionista, algo que no ha dejado de ser desde que pareció convertirse en un monje encerrado en su espiritualidad, retirado del negocio hasta tardar veinte años en crear nueva música. Pero el Gabriel de hace tres décadas, el de la gira Secret World, el que más se añora, te aturdía con Digging in the dirt, te llevaba a la euforia con Sledgehammer, te humanizaba con Solsbury Hill o te enternecía con Don't give up. Este es, repito, uno de esos conciertos que no me hubiera perdido.
miércoles, junio 05, 2024
GREATEST HITS 340: WONDERWALL (NOEL GALLAGHER & HIGH FLYING BIRDS)
Cuesta hacerse a la idea de que esta canción la puedan interpretar por separado los hermanos Gallagher, cada uno a su antojo en distintas formaciones, sin el sonido orgánico que Liam, Noel y compañía le daban cuando la grabaron para el álbum (What's the story) Morning glory? y cada vez que Oasis la desnudaba en vivo cuando la convivencia fraternal aún era admisible. Pero no importan las distancias ni los arreglos con Wonderwall, canciones como estas son indestructibles, y si algún Gallagher pone el hilo y la aguja sobre ella es muy probable que no escatimemos en darles las gracias. Hace nueve años que fue grabada esta versión del clásico de Oasis con la firma de la banda con la que Noel se ha sentido a gusto después de la ruptura. Son discos son más o menos afortunados; no pasa nada si cuando salen a escena se funden en un abrazo común envueltos en Wonderwall.
sábado, junio 01, 2024
LIVE IN 301: AQUEL CONCIERTO DE U2 EN ANOETA...
Todos hicimos noche a la intemperie, o casi, para asistir en primera fila a un concierto. Taylor Swift ha estado en España para excitar a sus fans y seducir a interesados con recursos de sobra para exhibir la gira de todas las eras, el espectáculo de su regreso a los grandes espacios donde se junta lo grandilocuente con lo cursi, lo profundo con lo hortera. Por un lado, hemos leído durante días el impacto de lo que genera un show como este (desde movilización de masas a precios por las nubes); por otro, el trabajo me ha puesto en contacto con swifties de mi ciudad para obtener de ellos las sensaciones que tienen horas antes de uno de esos dos conciertos en Madrid, para conocer sus historias como fieles seguidores de Taylor Swift, lo que les motiva o entusiasma de su diva, por la que son capaces de hacer cola para entrar en el estadio desde el día anterior. Y todo esto me lleva en la memoria a más de treinta años atrás, a un tiempo en el que yo también estuve en esas primeras filas haciendo noche, o casi: Velódromo de Anoeta, San Sebastián, 1992, U2.
El viaje en el tiempo me sitúa en un tren con destino a Burgos, donde otro fan de los irlandeses que estudia allí Arquitectura me espera para seguir en ferrocarril hasta Donosti. El concierto es sobre las 22.00, a las 20.00 actúan los teloneros y a las 18.00 abren las puertas. Llegamos al primer acceso a Anoeta a las ocho de la mañana, donde cuatro o cinco seguidores como nosotros también esperan para ser de los primeros en verle las arrugas a Bono. Compartimos fanatismo, miramos el reloj cada veinte minutos, vamos a comprar jamón y queso al super más cercano, vemos llegar a más gente, hacerse la cola más grande. Cuando abren las puertas corremos como perseguidos por demonios, a algunos se les caen las monedas de los bolsillos, otros caen al suelo al saltar escalones una vez que entramos en el velódromo. Y una vez dentro, seguros, con la primera y la segunda fila garantizadas, seguimos esperando a que llegue el momento clave de nuestras vidas. Al fin hemos llegado hasta aquí. Bono, los coches, las pantallas de televisión, las luces, la música nos envuelve. Después del concierto fuimos hasta la puerta del hotel donde se alojaba la banda, pero no nos atrevimos a entrar. A las ocho estábamos de nuevo en la estación para coger el tren de regreso.
Por aquella época empezábamos a oír hablar de Green Day, una joven banda de punk rock californiana, que en el 94 se harían famosos en el mundo entero con el álbum Dookie. Treinta años después, la invitación de una empresa me lleva hasta una zona VIP de un un festival donde Green Day recuperan aquel disco entero y completan con una veintena de canciones más de dos horas de música. Tengo la sensación de que aquí nadie hace cola para entrar, nadie pierde los nervios ni por estos punks envejecidos, ni por el famoso reggetonero que actúa antes, ni por el resto del cartel, en el que me cuesta encontrar uno o dos nombres más medianamente conocidos. Veo que a nadie, o a muy pocos, les importa la música que aquí suena, solo importa hacerse fotos y colgarlas rápidamente en las redes, llenar la noche de flashes y de las luces de las pantallas de los móviles, hacer colas en las barras que la compañía cervecera que patrocina el festival reparte por todo el recinto. Hace un frío del carajo y me siento viejo.










