Los últimos pasos de The Wallflowers anticiparon, en mi opinión, el estancamiento de propuestas musicales, por eso los tres discos siguientes a su mejor trabajo, Bringing down the horse (1996) son simplemente olvidables. Los primeros álbumes de su solista, Jakob Dylan, confirmaron la impresión que me dejó la decadencia de la banda, que detrás de la voz había sólo alguien que se sabe acompañar muy bien pero con un talento discreto, nada fuera de lo común y que, por culpa de su apellido, presagiaba no pocas virtudes. A lo mejor es que esa voz con tendencia al susurro me parece un quejido o un relato demasiado gris. Y lo que hace Jakob Dylan no recibe por ningún lado algún rayo de luz.
En su primer disco le produjo Rick Rubin y aburrió a todo cristo. En el segundo, Women + Country (Columbia, 2010), lo hace T Bone Burnett, quien escudado muy bien por gente como Jay Bellerose, Marc Ribot, Greg Leisz y Neko Case y Kelly Hogan en las voces, consigue evitar el tedio. Lo que me parece es que Jakob no da mucho de si, que a sus canciones (muy aceptables algunas de ellas) les falta sentimiento y que ni el mismo se encuentra muy a gusto con un poco de country por un lado y algo de desfile de New Orleans por otro. Me cuesta saber hacia dónde apunta el hijo.
Nota: 6/10


















