viernes, octubre 04, 2024

BOOTLEG SERIES 126: DESPUÉS DEL ENCIERRO, EN EL 74


¿Estaba ansioso Dylan por volver a los escenarios? ¿Lo añoraba su público? ¿Necesitaba liberar el don de la genialidad del encierro del sótano? ¿Estaba preparado para una nueva revolución? Las biografías recogen los hechos y describen contextos, pero los enigmas y muchas respuestas aún permanecen en las sombras. El caso es que hace 50 años Bob Dylan ponía fin a su larga cuarentena frente a las audiencias y se echaba a la carretera ocho años después de su anterior concierto, tras aquella caída de la motocicleta. Volvía con Robbie, Rick, Garth, Levon y Richard, con The Band.

El catálogo infinito lanza a la luz los archivos de 1974, aquel tour de una treintena de fechas, algunas con pase acústico y sesión eléctrica. En una y otra se advierte a un Dylan suelto, enérgico, acelerado, de verbo agitado y acento rebelde. Qué vibración aquella, madre mía, con el ritmo saltarín de su grupo como si estuvieran ensayando entre las carrozas de un circo. Algunas de aquellas canciones que ya eran clásicos hace cinco décadas conservan hoy una grandeza inquebrantable que las realza como viejos que por siempre seguirán jóvenes.

lunes, septiembre 30, 2024

LIVE IN 306: KRIS & BOBBY


En la hora del fundido a negro hay legados que deslumbran con mayor luz. Eran/son buenas canciones; hoy que su voz se pierde en las tinieblas, todavía son mejores canciones. Sabemos que era de Kris, le cantaba a Bobby McGee. Aparecía en su primer álbum, en el 70, y unos meses después se la apropiaba Janis para grabarlo poco tiempo antes de languidecer hasta destruirse. Ella la hacía imbatible, imperecedera. Él, en la semilla, un tipo incorruptible entre cuatro forajidos, trazaba un tema que no tendría edad. Hasta siempre, Billy the Kid.

sábado, septiembre 28, 2024

GREATEST HITS 348: WILD NIGHT x3

La primera versión que escuché de esta canción no fue la original, la que salió de la inspiración de Van Morrison cuando las cosas no le iban tan bien como parecía sugerir la cubierta de Tupelo Honey, el álbum de 1971 en la que se incluía. Fue Martha Reeves, ya salida del tejado Motown con las Vandellas, quien la usó tres años después para abrir su primer disco sola, un tema recuperado en 1991 dentro de la banda sonora de Thelma & Louise. Fue ahí donde me subí a los vagones por los que se aceleraba este tema, enganchado entonces a toda la selección musical de la película de Ridley Scott. Mi siguiente reencuentro con Wild night se produjo con uno de los discos más flojos de John Mellencamp, Dance naked, de 1994, aunque la canción, que reclutaba el bajo y la voz de Meshell Ndegeocello, conseguía destacar entre lo olvidable. Elijan... a mí me gustan las tres.

martes, septiembre 24, 2024

BONUS TRACK 295: THEM CHANGES (BUDDY MILES)


Este hombre estuvo en mi ciudad. Una noche hace muchos años tocó en uno de sus mejores templos musicales, una sala que celebra estos meses sus 25 años de existencia, la Mardi Gras de A Coruña. La sala se enorgullece de aquel día, de aquel concierto en el que el inmenso Buddy Miles que había tocado las baquetas para Hendrix se apañó como pudo para rodearse de cajas y platos en la batería del pequeño y sudoroso escenario de la Mardi. Por aquel entonces me hice con su disco Them Changes (1970), una de esas joyas que entre las sombras del olvido consigue emerger para reivindicarse eternamente como ejemplar conjunción de soul y rock, de blues y funk. Póker de estilos en perfecta expresión.

En ocasiones me sorprendo del escaso alcance que parecen tener los mejores discos que fueron creados hace tantas décadas. Cuando los escuchamos en el presente no advertimos bajo el prisma actual el peso que merecieron en el pasado como experimentos cuya pervivencia era una incógnita. Basta detenerse un rato y desentrañar su misterio interior para advertir esa grandeza casi invisible. Eso ocurre en Them Changes, donde Buddy Miles lo hace prácticamente todo y no resbala en nada.

domingo, septiembre 22, 2024

VOLVER


En otro momento habría reflexionado con la escritura como vehículo sobre esa noticia que convierte un reencuentro en un regreso y un regreso en acontecimiento. Pero estos dos, Noel y Liam, se van apagando en el retrovisor y mi volante ya no conduce en su dirección. De haber tenido ánimos me habría lanzado a aguardar por otras reconciliaciones y a desear que alguna de verdad fuese, sí, una gran noticia. Se me han adelantado oportunamente en la prensa. Merece hacer un buen repaso. Lean.

Y luego pregúntense y respondan: ¿Qué reencuentro es el que más me gustaría presenciar, estar ahí, ser testigo de la concordia? Elijan entre Led Zeppelin, Pink Floyd, Héroes del Silencio, The White Stripes, Mecano, Fleetwood Mac, Platero y Tú, Talking Heads, Extremoduro, The Smiths, The Police, The Kinks, Pata Negra, Black Sabbath, Los Suaves, Sex Pistols, Jane's Addiction, Dire Straits, Aerosmith.

jueves, septiembre 19, 2024

GREATEST HITS 347: HEART OF GOLD (NEIL YOUNG)

Pensaréis que esta canción debería haber aparecido hace tiempo en este blog. Es posible que lo hiciera hace más de una década en un post empapado de improvisación nocturna cuyo vídeo no permite ahora la reproducción. No importa. Cualquier momento es bueno para escuchar o recordar una canción perfecta. Suena en una emisora Heart of gold cuando el coche te lleva de un lado a otro en una tarde atareada y te dejas poseer por su calma equilibrada, por esa sencillez sin sobresaltos que fluye de los acordes limpios y de la voz gentil de Neil Young. En un tema Clásico, con mayúscula, el himno de un tiempo nostálgico, la válvula de la evasión y el suspiro del calor. Aquí vemos al autor encorvado sobre su acústica y con el rostro ensombrecido por su cabello largo, pero en la versión más electrificada del álbum Harvest James Taylor y Linda Rondstat firman unos coros mansos que elevan la canción al olimpo celestial.

sábado, septiembre 14, 2024

VOLUME ONE 673: LUCK AND STRANGE (DAVID GILMOUR)


Si el sonido de una guitarra fuese algún día considerado patrimonio de la humanidad, el responsable sería David Gilmour. He pensado esto alguna vez cuando entra en mí esa elegancia sensorial que nace de las cuerdas que Gilmour maneja, en cómo las aprieta o las estira, en cómo se clava ese sonido depurado de buena parte de sus canciones, dentro o fuera de Pink Floyd. Fuera, una vez más, se repite esa sensación placentera de éxtasis y liberación a lo largo del quinto disco de estudio del guitarrista británico, Luck and strange (Sony Music, 2024).

Inevitable. Inevitable pensar en el grupo unido, como en una esfera imaginaria, cuando se deslizan sinuosos algunos pasajes de este álbum. Gilmour compone un trabajo de firma familiar con las colaboraciones líricas e instrumentales de su mujer Polly y su hija Romany. Su magisterio se percibe en el ahogo de su voz cuando las canciones van creciendo y, cómo no, en la hechura limpia de sus guitarras resplandecientes (Luck and strange, Between two points, Scattered). Las lecciones de los mayores no tienen fecha ni previsión de caducidad.

Nota: 8/10

jueves, septiembre 12, 2024

LUME


Los que tenemos apego a esas cosas insignificantes de la vida (unas cuantas películas, algunos más libros, muchos discos) sentimos un escalofrío de dolor angustioso cuando se apaga el proyector que da luz a una sala oscura, al desconectarse para siempre el cable de una guitarra eléctrica o si cae para no volver a subir la verja de una librería. Lume cierra.

Tengo una relación especial con algunas librerías de mi ciudad, unas favoritas sobre otras pero todas templos de placer entre palabras y conversaciones. Empiezas por la recomendación de un libro o la semblanza a un autor, sigues por un debate literario y preguntas y respuestas que te llevan a distintos lugares y acabas hablando de tus hijos y de la vida misma.

Tú eres el cliente, ellos los libreros (las libreras en mi caso). Pasa el tiempo entre novelas y confianzas y tú la consideras más que una librera, ella te ve como alguien más que un cliente. Y un día te llama para decirte que la tienda cierra, que en unos días pone un letrero en la puerta para despedirse tras casi medio siglo vendiendo libros. Y no sabes qué decir mientras te recorre ese escalofrío de angustia.

Tengo muchos libros en casa. Una buena parte los he comprado en Lume o me los han regalado porque los han comprado allí, y yo también he buscado entre sus estanterías alguno adecuado para regalar. Puede que algunos conserven la etiqueta con el sello de la librería estampado en la primera página. Espero encontrar tiempo estos días para volver a Lume para comprar un último libro antes de que sea tarde, antes de que se acabe la tinta de las palabras con las que he crecido.

martes, septiembre 10, 2024

BONUS TRACK 294: IS THIS DESIRE? (PJ HARVEY)


Suele ignorarse este disco de PJ Harvey entre lo más meritorio de su producción. Sobre Is this desire? (1998) pesa la admiración que despertaban tres obras previas como Dry, Rid of me y To bring you my love, en las que la agresividad rugosa de Polly Jean saltaba de la crudeza a la sofisticación. La prensa la entronaba, los adeptos se juntaban procedentes de distintas tribus urbanas, PJ gustaba a parias y a eruditos, a público fácil y a audiencia difícil. Y entonces tardó más de tres años en tener listo un nuevo álbum, este trabajo que mucho tiempo después encontraría tuberías de conexión con los más complejos The Hope Six Demolition Project y I inside the old year dying.

Porque tras una densa etapa de encierro en su campo natal, Harvey acabó por fabricar uno de esos discos suyos donde lo siniestro embruja, en los que las guitarras, los sonidos y las programaciones toman caminos impredecibles, se retuercen o se encogen hasta resultar embriagadoras. Aquel oscuro álbum nada hacía pensar que PJ se entregaría dos años después al más accesible Stories from the city, stories from the sea (2000), cumbre arrebatadora de una mujer capaz de transformar la aparente fealdad en fascinante belleza.

lunes, septiembre 09, 2024

BOOTLEG SERIES 125: VAN MORRISON EN MARIN COUNTY


Esta historia la leí hace tiempo. Atacado por el miedo escénico, Van Morrison, ese león malhumorado que suma medio centenar de álbumes con casi 80 años, al ritmo frenético reciente de uno (o más de uno) por temporada, amagó con retirarse de la música allá por 1971. Frustrado con su vida familiar, con su banda, con sus discos, con su manera de encarar al público en vivo... el músico pasó la depresión con un retiro en su casa del norte de San Francisco, en el condado de Marin. Los pocos amigos que le aguantaban consiguieron a pequeños pasos que Morrison volviese a los escenarios, primero con un saxo, luego con una guitarra, al final volviendo a los directos y al estudio. En aquella época, encadenó algunos de sus mejores trabajos: Moondance, His Band and the Street Choir, Tupelo Honey y Saint Dominic's Preview. 

Pues ahora me encuentro con este oportuno bootleg con un sonido muy decente que recoge a Van Morrison en directo en septiembre del 71 en Marin County. No hallo más datos sobre este disco. No me hacen falta. Me basta (me despierta, me cura) con regresar a aquella música de poco antes de nacer, al león rugiente que cabalga sobre temas propios y ajenos al trote de blues y rhythm & blues, a vibrantes canciones como Ballerina o Domino, a excitaciones como Wild night o Into the mystic. Cuesta creer que la pasión y la energía con que Van cantaba lo estaban debilitando en una de sus etapas musicales más brillantes. Queda este archivo para recrearse en la fuerza vivificante de la música.

sábado, agosto 31, 2024

VOLUME ONE 672: WOODLAND (GILLIAN WELCH & DAVID RAWLINGS)


Gillian
y David llevan juntos mucho tiempo. Lo que funciona en un ámbito lo hace también en el otro, en el hogar y entre guitarras acústicas, con música que flota sobre las cabezas o en la que podríamos encerrarnos. Los ves ahí, tan empequeñecidos bajo el rótulo de los estudios Woodland, que parecen sus humildes guardianes. Si te fijas un poco más agrandando la imagen o buscando fotos promocionales de su último álbum, que lleva por título Woodland (Acony Records, 2024), incluso podrías asignarles el rol de siniestra pareja de una película de terror o misterio que esconde un oscuro secreto o perturbadoras costumbres. En ese aislamiento que transmiten Welch y Rawlings respiran también sus discos, ajenos a influencias, apartados de las comparaciones.

A Woodland, séptimo álbum de Gillian Welch y segundo que comparte autoría firmante con su pareja, lo acompaña una historia de reconstrucción, la del estudio de Nashville donde los músicos han trabajado en los últimos años para ponerlo en pie después de que un tornado lo echase abajo en 2020. Y como el conjunto de su obra, contiene esas delicadas perlas que parecen surgir de la contemplación, de momentos de soledad en un viejo estudio o de inspiración en parajes alejados de las urbes (North Country, Empty trainload of sky). Welch y Rawlings en su burbuja

Nota: 7,5/10

miércoles, agosto 28, 2024

VOLUME ONE 671: ROMANCE (FONTAINES D.C.)


Puede que en el fondo de mí supiera que algún día este grupo acabaría gustándome, o que uno de sus discos echaría abajo esa barrera real y mental que impedía mi aceptación. La evolución de la banda me daría la respuesta, y llegados al cuarto álbum, Fontaines D.C., igual de osados pero menos ásperos o agresivos, han dado forma al mejor de sus trabajos, a juicio de este blog. Romance (XL Recordings, 2024), con ese lacrimógeno corazón aplastado como portada, encierra el descaro ilimitado de los dublineses, más atemperados en los perfiles de unas canciones más pulidas, volcanes que guardan su erupción para más tarde sin desprenderse de su sensación de amenaza.

Un par de temas transforman la perspectiva: la impulsiva Starburster que avanza sobre raíles a ritmo de rapeo y se agita con desgarros de voz y percusión, un potentísimo single; y el cierre magistral con Favourite, contagiosa como una plaga y evocadora de los balanceos rítmicos de los Smiths. Me pregunto si ahora, desde otro punto de vista, volver a los tres álbumes anteriores surtirá algún efecto de cambio.

Nota: 7,5/10

lunes, agosto 26, 2024

VOLUME TWO 125: SIMPLE MINDS


En poco, Simple Minds cumplirán 50 años, así que casi han crecido ellos contigo. Y así, a golpe de los lugares comunes de un documental que repasa los capítulos musicales y vitales de una banda, te vas viendo también a ti mismo, al chaval seducido por aquella música que sonaba tan potente, aquellos tres o cuatro discos que te acompañaban en la adolescencia, lejos aún de aventurarte en cientos de senderos por los que las guitarras te llevarían. Sabes que no fue el mejor de los grupos, pero durante un tiempo fue tu grupo, y ese cariño nunca se marchita.

Cuando todo es posible, documental fechado en 2023, hace una pausa a la gira grande (¿la última?) que el grupo de Glasgow ha programado en su carrera mediocentenaria para que Jim Kerr y Charlie Burchill, aquellos dos niños del barrio que se conocieron en un cajón de arena, se recuerden a sí mismo, a su tiempo. Los dos, almas supervivientes de Simple Minds, pasean como dos viejos amigos por el monte, por un muelle abandonado o por un pueblo de Sicilia, con su áspero acento escocés conduciendo la inocencia de su juventud y el juicio reflexivo del otoño.

Jimmy Iovine les pedía canciones, desconfiados unos y otros, cuando les produjo Once upon a time en su desembarco como banda de estadios, como grupo serio, importante. Vaya si tenían entonces, y las tuvieron después. La noria de la vida siguió girando con otra música, otros públicos, otros gustos, y Madchester primero los fueron apagando, ojo que no desdibujando, después la edad, cierto cansancio. Pero aquello que cantaron aún resuena poderoso desde la niebla gris de Glasgow.

jueves, agosto 22, 2024

VOLUME ONE 670: LONG HAUL (BEN SOLLEE)


Me gusta encontrarme de vez en cuando con sensaciones de desconcierto, y también asombro, como las que me produce este disco. Mientras lo escucho no acierto a saber si me gusta o no, si puedo catalogarlo o ponerle un adjetivo. Necesito volver a escucharlo, hay algo en la música que atrae, que me empuja con misterioso interés pero sin la suficiente convicción. Y tras la segunda o tercera escucha veo más claras mis impresiones, más definida la explicación, generalmente, de por qué me gusta. Hoy el protagonista de este último capítulo peculiar de conexiones con los discos es Ben Sollee, un hombre con aspecto de buen hombre del que muy poco sabía y al que ahora debo tener presente.

Sollee es violoncelista, de Kentucky, pero este instrumento no es dominante en Long haul (SonaBlast, 2024), más bien no lo parece. En la primera década del siglo formó parte de Sparrow Quartet, una formación acústica donde figuraba también Béla Fleck. Allí cultivó un caldo de folk y bluegrass cuyos aromas permanecen en su último álbum, para el que dejó pasar siete años desde el anterior. Pero en el brebaje caliente que empapa sus surcos hay salpicaduras de pop, blues y gospel que lo convierten en un impredecible y sugerente experimento, de esos que, como digo, te descolocan con el ingenio innato que acabas descubriendo.

Nota: 7,5/10

lunes, agosto 19, 2024

VOLUME ONE 669: LONG WAY HOME (RAY LaMONTAGNE)


El verano no acostumbra a dejar novedades memorables en las discografías, reservadas en general para las épocas reflexivas del otoño y la primavera. Pues esto no va con Ray LaMontagne, quien a lo pronto alcanza las dos décadas de profesión ante el micrófono y en la composición. Nueve álbumes suma en este periodo de altos y bajos, estable con sus dos últimas entregas, obras parejas, de una modestia eficaz, sin riesgos con los que desviarse como en trabajos anteriores. Este Long way home (Orchard, 2024) estival posee un magnetismo contenido, el que nace de grabaciones sencillas en hogares convertidos en estudios y con dos o tres colaboraciones, las Secret Sisters incluidas. LaMontagne despacha en menos de 32 minutos una escueta colección de pulidas canciones que remiten, en el fondo, a Mr. Young, la Creedence o las agradables brisas del soul, entre otros referentes. Pero sin desprenderse el autor de su propio norte, reorientado en el camino recto de los brillantes secundarios.

Nota: 7,5/10

viernes, agosto 16, 2024

LIVE IN 305: ARIEL ROT EN LA PLAZA DEL PUEBLO


En escenarios y momentos como estos, la plaza de tu ciudad y en plenas fiestas de agosto, no hay que pedir demasiado, lo justo y suficiente: oficio, buen humor, sentimiento y ganas de que todos lo pasen bien. Y eso hizo Ariel Rot, modesto invitado en tiempos obligados de contención, músico de primera categoría. ¿Por qué? Porque sonó stoniano, porque sus canciones siguen sonando tan gamberras como emotivas, bálsamos que supuran blues para las horas brumosas de la madrugada. Porque más de cuarenta años después te reafirmas en lo buenos que eran Tequila, lo bien que encaja siempre un tema de Los Rodríguez cuando había cualquier tipo de fiesta de por medio, la huella que deja la pluma del argentino en Vicios caros o Vals de los recuerdos. Un buen músico, una buena banda. Un escenario que no falla. Noche tranquila de rock.

lunes, agosto 12, 2024

BONUS TRACK 293: ALONG CAME JONES (TOM JONES)


Este muchachote tan apuesto, tan confiado, no tardaría en demostrar lo sobrado que iba de voz, talento y actitud para fulminar a cualquiera con la mirada y para mojar la ropa interior de sus seguidoras, con o sin la camisa puesta. No nos hemos cansado de ensalzar la vejez gloriosa de Tom Jones, un Sir descomunal, sazonada con formidables trabajos de versiones y temas propios interpretados ante un crepúsculo de plenitud. Pero volver a mucho tiempo atrás, a hace casi 60 años, nos anticipa a una potencial estrella, a un cantante que en su torrencial voz y entregada interpretación exhibió su mejores argumentos de seducción.

Después de darse a conocer en bandas galesas, sus primeros singles, como aquel What's new Pussycat? que aparecía en aquel film tan tonto, este Along came Jones de 1965 puede considerarse su primer álbum. Contiene el super hit It's no unusual que tanto ha inmortalizado a Mr. Jones, pero el resto de cuidadísimos temas, entre ellos preciosidades como The rose, If you need me, It's just a matter of time o Spanish Harlem con cantados con una temprana seguridad y sensibilidad que convertiría a Tom Jones, aquel chaval, en un gigante.

jueves, agosto 08, 2024

GREATEST HITS 346: IGUAZÚ (GUSTAVO SANTAOLALLA)

Muchas veces me sorprende la pureza de lo tradicional, de lo arcaico o primitivo, la sencillez con que transmite una autenticidad que conmueve. Un viejo instrumento que suena a trompicones o con una delicadeza que no parece de este mundo, unas voces antiguas que esconde la tierra. De alguna manera siento ese asombro al escuchar este tema. Me fascinó en cuanto supe de su existencia, cuando la vida se le echaba encima al personaje que Russell Crowe interpretaba en el film The Insider. Su autor, Gustavo Santaolalla, compondría un año después su primera banda sonora, para el monumental latigazo que es Amores perros. Pero aquel Iguazú de cuerdas titubeantes, frágil y escalofriante, le abrió el camino para componer para el cine, que le brindaría poco después al músico y productor argentino dos Oscars. Ver y oír al maestro rozar el ronroco, sus cinco cuerdas dobles y su vibración relajante, todavía me parece irreal, una medicina para la añoranza.

domingo, agosto 04, 2024

GREATEST HITS 345: FRÍO (ALARMA!!!)

Si la memoria no me traiciona, esta tuvo que ser una de las primeras canciones cuya letra escribí en un cuaderno. Y eso debió ser porque cuando la escuché me dejó fulminado una temporada, y me dije que tenía que aprendérmela. Estaba en uno de aquellos recopilatorios titulados Monstruo (o Monstruo total), que después de unas cuantas ediciones de grandes éxitos internacionales tuvo una edición con temas nacionales. Por algún lado andará el viejo vinilo. Estábamos a mediados de los ochenta, y supongo que Frío tuvo un impacto bien cálido en un chaval impresionable como yo, en lo que a música se refería entonces. Buf, es que la canción jugaba con los contrastes, y entonces suponía que hablaba sobre la soledad, la desorientación. Hoy sigue sonando hechizante, con ese bajo saltarín y le voz lejana que parecía agonizar, arropada hacia el final con ese saxo esperanzador. Con los años fui sabiendo dos o tres pinceladas de aquel grupo casi efímero, Alarma!!!, un trío con solo dos discos en dos años donde estaba Manolo Tena, que sería mil veces reivindicado, ensalzado. Sin duda, con temazos como Frío... y su penoso videoclip.

jueves, agosto 01, 2024

BONUS TRACK 292: INTO THE GREAT WIDE OPEN (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)


Cuántas veces nos damos cuenta de lo magníficos que son los discos, lo grandes que son algunas bandas, cuando dejamos pasar tiempo, al enfriar los mejores recuerdos y recuperarlos con nuevas escuchas. Cuántas veces nos ha ocurrido con Tom Petty. Vale cualquier disco, cualquier etapa. Vale Into the great wide open (1991). Y no solo porque con este álbum te pones a volar con Learning to fly nada más enchufarlo o porque te dejas envolver en la amplitud evocadora de su tema titular. Sino porque está plagado de otras canciones que no dejan tanto rastro pero se incluyen entre lo mejor del rubio de Gainesville y su banda (Two gunslingers, Too good to be true, Out in the cold). 

Fue una etapa algo incierta aquella en la que se conoció este disco. Volvían a juntarse los Heartbreakers tras dos álbumes más flojos en los ochenta y Tom se había aislado con Jeff Lynne en el estudio para darle forma a una de sus obras más redondas, Full moon fever, antes del cambio de década. La fórmula Lynne para la producción la mantuvo con Into the great wide open, que precedería a otra asociación también exitosa para los siguientes trabajos de los noventa, con Rick Rubin. Ah, no tienes más que imaginarte un paseo campestre por un paisaje como el de la portada de este disco, en caminos de tierra acogedora, para sentirte en la gloria.

miércoles, julio 31, 2024

GREATEST HITS 344: CRYIN' IN THE STREETS (ZESHAN B)

Siempre hay algo por lo que protestar, una injusticia que combatir; en las calles con nuestra voz a gritos o con una canción. Hoy me vuelvo a encontrar con Cryin' in the streets, un tema que dio a conocer George Perkins en 1970 después de concebirlo en el funeral de Martin Luther King. La versión más estremecedora de la canción es quizá la que interpretó Buckwheat Zydeco con Ry Cooder en la producción y deslizando sus dedos por la guitarra, incluida en el fabuloso recopilatorio Our New Orleans. Pero esta más reciente, y más breve, de Zeshan B es también sobrecogedora, más elegante y con menos polvo, pero con el mismo desgarro de denuncia y emoción, levantada por la voz potente del cantante que lleva el llanto de las calles a una dimensión universal.

lunes, julio 29, 2024

VOLUME TWO 124: NEMO

Venga, metamos hoy a esta persona en esta categoría, por qué no. Demos unas líneas por primera vez en todos estos años de blog al festival de Eurovisión. Sobre todo porque The code, la última triunfadora, con la bandera de Suiza y la interpretación del joven Nemo, es una gran canción.

No soy eurofan, pero mi hijo dice que él sí, aunque me temo que no. No sé si ser eurofan se demuestra aprendiéndose unas cuantas canciones de la última edición, o algunas ganadoras de otras ediciones a través de vídeos en Youtube, o sabiendo qué país ganó tal año y con qué cantante. Y verlo y cantarlo una y otra vez.

El caso es que a fuerza de escuchar The code repetidas veces me he dado cuenta de su indiscutible calidad al compararla con la más que discutible calidad que en las últimas décadas caracteriza a las seleccionadas por cada país. El tema atrapa, hace vibrar y jadear, impulsado por la épica, sin rastro fruslería, sin pie al ridículo.

Nemo, artista que se define como persona no binaria, siente en cada poro de su piel la fuerza del mensaje de su canción, su verdad, su desafío, sus códigos identitarios; cabalga sobre el brío de la orquestación y se rompe eufórico en el éxtasis de un estribillo digno de triunfo e imposible de olvidar.

miércoles, julio 24, 2024

LIVE IN 304: CHRIS ISAAK (14 AÑOS DESPUÉS)


Este hombre te hace la vida un poco más feliz. Sales de uno de sus conciertos y puedes llegar a pensar que ha sido de los mejores que has visto. Eso sentí aquel 24 de junio de 2010 en Ourense; hoy, catorce años después en mi ciudad las sensaciones fueron parecidas. Porque Chris Isaak es como un vecino amable, un adorado pariente, un amigo fiel... un músico sencillo que se gana al público tan fácilmente como paseando entre las butacas mientras canta y chocando su puño aquí y allá... o dejando que sus músicos tengan su modesto momento de lucimiento... o respetando la esencia pura de sus canciones sin alardes ni excesos... o interpretándolas juntos uno muy cerca del otro como si estuvieran en la sesión del jardín después de una barbacoa de domingo. Porque honra a Roy Orbison y a Elvis desde la sinceridad más auténtica. Porque Dancin', Blue Hotel, Blue Spanish Sky o Somebody's crying aún dan escalofríos. O porque suena Wicked game y no se oye la respiración de nadie. Grande grande, Chris.

sábado, julio 20, 2024

BOOTLEG SERIES 124: JACK'S BASS


Este bajista de gruesos labios escondido tras las gafas de cristales redondos tintados y una caída melena rubia a juego con sus coloridos ropajes le puso música a la psicodelia californiana en la comuna de los Jefferson Airplane. Su pulso rítmico quizá quedaba disipado en el remolino de aquellos tiempos, pero madre mía, la verdad es que absorbían sus cuatro cuerdas. De allí salió asociado con Jorma Kaukonen para darle marcha a Hot Tuna, una artesanal banda de blues que, cuando le apetecía, crujía enchufada en rock. Y después el hombre se dejó oír aquí y allá, entre giras con su viejo amigo Jorma agarrando un bajo grande y asintiendo como abstraído sobre su mástil. Jack Casady tardó 59 años en grabar el único álbum que lleva su nombre, y eso ocurrió hace ya 21 años. Dream factor (2003) es una anécdota de esas de las que te sientes orgulloso de ser propietario, de que figure entre tus discos. No es un trabajo con el que alucinar, y ni siquiera Jack canta, ni falta hace. Su bajo es parte de canciones que presta a otras voces y a las que invita a buenas amistades (Gov't Mule, Ivan Neville, Doyle Bramhall II, Steve Gorman, Kaukonen) para oscilar entre el rock, el folk y el blues. Pues eso, que hacía dos décadas que no lo sacaba de la estantería, hoy cuando sientes que tienes pequeños tesoros al alcance de la mano.

martes, julio 16, 2024

EL FÚTBOL Y RODRI


Ando sensible estos días, me emocionan simples gestos, la pureza, lo auténtico. Recupero el placer de las alegrías colectivas. El fútbol... es lo que tiene, la unión en el éxito, el placer del juego. Los colores de todos, la fiebre desbordada. El trofeo al cielo que ganamos, el abrazo que damos a los chavales, al que cumple 17, al que vence a su rodilla, al que nos salva sobre la línea de gol, al que nunca pierde. El triunfo es nuestro. 

Hoy las chicas juegan en mi estadio y las vemos desde una esquina. Agitamos las banderas y nos parecen tan majas, tan buenas. Son nuestro equipo, el que siempre animamos aunque estemos callados, el que va más allá de la pertenencia. Dos goles, y varias vueltas al campo, pasan a nuestro lado envueltas en los gritos de la grada. Nada las puede arropar más. Como las olas humanas que recorren los cuatro lados del estadio.

He vuelto al fútbol, a esa novia de la que nunca me llegué a separar por completo. A sufrir, a llorar, a querer a esos jugadores que visten mi escudo como si fueran hermanos, a tener ganas de sumarme a su fiesta. Y un hombre se impone entre todos, un chico al que le sobra la cordura, la inteligencia, las palabras de sabio y el sentido común. El gigante del césped. El señor del juego. Hoy, el mejor entre los mejores.

jueves, julio 11, 2024

VOLUME ONE 668: THE LIGHT, THE BEAUTIFUL LIAR (RILEY CATHERALL)


Hoy toca algo nuevo entre tanta espesura. Una exploración, un descubrimiento en el otro extremo del mundo. Algo bonito, y suficiente. Riley Catherall no nos va a cambiar la vida, quizá lo olvidemos dentro de unos meses. Nadie va a tener más conocimiento de él que el que ahora se tiene, probablemente. Porque este joven que acaba de publicar su disco The light, the beautiful liar (2024) seguirá girando por su Australia natal, alguna vez tendrá una gira inglesa (como ahora) o recorrerá en algunas fechas la ruta de unas cuantas salas europeas. Pero mientras, uno se queda con este tierno álbum y sus acústicas delicadas; con dos o tres de sus hermosas canciones, como esta inicial Bark at the moon y su entramado de misterios. Uno más, uno cualquiera entre miles de cantautores sin nombre, envuelto en la sombra de la modestia, pero yo ya retengo el suyo.

Nota: 7,5/10

domingo, julio 07, 2024

GREATEST HITS 343: LIVIN' ON A PRAYER (BON JOVI)

Esta canción llegó a nosotros antes de que nos diéramos cuenta de que en los discos de Bon Jovi había siempre un single brutal, dos a veces, y el resto de temas no entraban en la memoria. ¿Eran buenos álbumes? Se recordaban según lo mucho o poco que perduraban en el tiempo aquellos singles estupendos. Livin' on a prayer lo era, lo es, y Slippery when wet (1986) tenía no una sino dos canciones más realmente memorables. Este fue uno de los vinilos que palpé durante horas y horas, y el que mejor recuerdo me deja de toda la obra del grupo. En efecto, todos los discos siguientes tuvieron éxitos fantásticos, uno o dos como mucho, pero a la banda le sienta solo bien el gris de las portadas. Hoy, Livin' on a prayer aún me invita a gritar para que alguien me pueda oír.

sábado, julio 06, 2024

HOY, LA FAMILIA


Hoy no ha sido un día como cualquier otro. Hoy dejamos de ver a los compañeros que han estado a nuestro lado desde hace cinco, diez, dieciséis y hasta veinticuatro años, desde aquel principio que hoy parece tan lejano. Hoy se cierran unas puertas y se abren otras, las que verdaderamente importan. Hoy recordamos lo bien que nos hemos llevado mientras miramos hacia delante. Hoy nos vemos como una familia que ha logrado soportarse, entenderse, quererse. Hoy ya añoraremos a quienes tanto nos han ayudado, con quienes tanto hemos aprendido, crecido, vivido. Hoy nos bajamos del tren para subirnos a otro, para sentirnos más cerca, para disfrutar más y mejor de nuestra familia de sangre. Y nunca os olvidaremos.

miércoles, julio 03, 2024

VOLUME ONE 667: NATHANIEL RATELIFF & THE NIGHT SWEATS (SOUTH OF HERE)


Me va gustando cada vez más este hombre, más con su banda que sin ella. En una canción creo que es un ardiente cantante de soul, en otra un delicado trovador folk, y en otra un enérgico sultán de rock. En la música de Nathaniel Rateliff confluyen corrientes y espíritus, evidentes en este estupendo quinto álbum con los Night Sweats, South of here (Fantasy, 2024).

Este hombre pasó por trabajos de todo tipo y en su educación tuvo peso el rigor familiar con las doctrinas evangelistas, de las que se fue apartando. Parte de sus vivencias las ha ido confesando en sus canciones, incluido un divorcio. En la música es quizá donde a Nathaniel se le encuentra más puro, más vivo, con la intensa fe que sale de sus palabras y el cálido abrigo de sus compañeros de grupo.

En South of here, cocinado con Brad Cook (Kevin Morby, Watxahachee) en el Sonic Ranch de Texas, Rateliff se balancea entre la épica y lo íntimo, las canciones vuelan como águilas y como insectos, y el magisterio de Bruce Springsteen (para bien, siempre para bien) refuerza vibrantes piezas que causan adicción. Nada falla aquí, todo está en su sitio.

Nota: 8/10

domingo, junio 30, 2024

VOLUME ONE 666: FLYING AWAY (JON MUQ)


Tres letras en el nombre, tres en el apellido: Jon Muq, fácil de recordar. Otro nombre a subrayar que sale de la inagotable fábrica musical de Dan Auerbach. Casi todo lo que lleva la estampa de Easy Eye Sound es material de alta calidad, es sello anacrónico que cabalga entre épocas y estilos, es diseño de exquisita factura con la inspiración rescatada de un pasado que nos formó como músicos y oyentes. Y Auerbach no tiene rival en tal empresa. Muq, que creció en Uganda y acabó en Austin, tiene una historia para contar, entre escasez alimenticia, aprendizaje en las calles y desarrollo musical como cantante en la banda de un crucero. Sea como fuera, acabó en el radar de Dan, que para su primer álbum, Flying away (2024), le brinda una sala para fortalecer un esponjoso sonido con el que construir hermosas canciones. Puede que en el reparto de referencias de folk y soul aparezcan Bill Withers, Rodríguez o Jack Johnson. Pero el nombre de Jon Muq debería llegar pronto a la primera línea.

Nota: 8/10

lunes, junio 24, 2024

GREATEST HITS 342: DARK NECESSITIES (RED HOT CHILI PEPPERS)

Vuelve un soplo de frescura joven, la ligereza de la despreocupación, cuando los Peppers saltan como chavales libres para crear una buena canción. En un disco, en otro y en otro. En el 16 de este siglo aún tenían carga suficiente para demostrar que el retiro estaba lejos, que la panza no se les desparramaba sobre el cinturón, que hacía calor en California como para seguir enseñando musculatura. Kiedis, Flea y Chad protegían a Josh y nadie echaba en falta a Frusciante. Y The getaway, metiera mano quien quisiera, guardaba vibrantes temas como este. Olivia Wilde dirigía el vídeo, que veías queriendo saber cómo dominar el monopatín.

martes, junio 18, 2024

VOLUME ONE 665: BOW TO LOVE (ISOBEL CAMPBELL)


Reconozco que cuando alguien canta y entona de un modo parecido al de Isobel Campbell no tardo en desconectar. Esa languidez y fragilidad que tan a menudo empaña las hechuras del pop acaba por hartarme. Hay excepciones, claro: pensemos en Hope Sandoval, por ejemplo, o en la misma Isobel. A la altura del séptimo disco tras dejar Belle and Sebastian, la escocesa se deja caer como a cámara lenta sobre el elástico lecho en el que deposita un trabajo deliciosamente climático, Bow to love (Cooking Vinyl, 2024), tan misterioso como cercano, de esos deliciosos platos que se disfrutan más mientras la carne se deshace bajo el paladar y su sabor se expande por toda la boca. Hay algún chispazo desenfadado en este álbum (4316), pero predominan las golosinas atmosféricas (Spider to the fly, Dopamine) que Isobel mastica con delicado mimo y que nos dejan suspendidos en la relajación.

Nota: 7/10

lunes, junio 17, 2024

GREATEST HITS 341: DANCING BAREFOOT (U2)

Esta canción hay que interpretarla con una mezcla de arrojo y sensualidad. La descubrí con U2 diez años después de que fuera compuesta y cantada por Patti Smith, que de ambos atributos sabía un poco bajo la aspereza de su imagen. Bono y demás se la apropiaron para incluirla como cara B de un single de Rattle and Hum, el que correspondía al tema When love comes to town. Debí de desgastar los surcos de la canción en el tocadiscos allá por 1989, cuando los singles de los irlandeses contenían música que merecía estar entre la selección final de cortes para un álbum. Pero Dancing barefoot no era de ellos, aunque sonase tan autóctona cuando le quitaron polvo a los tesoros de Patti.

jueves, junio 13, 2024

LIVE IN 303: CASH LIVES!

Esto se vende como un disco póstumo. La rentabilidad postmortem. El lucro de la muerte, la apariencia de lo vivo. Pero Johnny Cash falleció en 2003, murió con las American Recordings de Rick Rubin, un solemne epitafio que entierra a un mito, y escarbar veinte años después entre reliquias guardadas sin completar para armar algo nuevo, para obrar una resurrección... no sé, no me convence. No conecto con esta canción.

Spotlight es el segundo adelanto de Songwriter, un álbum que toma demos grabadas por Cash en 1993, antes de iniciar aquellas mágicas sesiones con Rubin. El descubrimiento de los archivos fue de John Carter Cash, hijo de Johnny y June Carter, que reclutó a un puñado de músicos para envolver la voz y la guitarra que Cash había dejado de desnudas. Dan Auerbach es invitado en algún tema, como este. Y a mí me parece frío, demasiado lejano, como si el tinglado no fuera con el viejo Johnny.

miércoles, junio 12, 2024

ALCALÁ NORTE, UN CAÑÓN

De repente, Alcalá Norte. Te dicen que vienen a tu ciudad, a actuar en una sala que programa conciertos como parte de un festival en verano, y lees que es la banda de la que ahora todo el mundo habla, que se lo han montado bien, y que todos quieren verles actuar. Y poco más, prefieres no enterarte de mucho más sino comprobar si alguien está exagerando o no, descubrir que a ti te pueden también gustar tanto. Pues sí, es verdad. Los escuchas y sientes en sus canciones que hay un hilo que te devuelve a la juventud, un lugar que hoy no parece tan lejano.

sábado, junio 08, 2024

LIVE IN 302: EL MUNDO SECRETO DE PETER GABRIEL

No asistí a este concierto ni a ninguno de los de aquella gira, la del álbum Us de 1992. Las sensaciones, fabulosas, las atrapo a través de la grabación de una de aquellas actuaciones a finales del 93 en Módena, que sirvieron para el documental musical Secret World Live. Me habría gustado estar allí, absorto por la coreografía original, a ratos deslumbrante, a veces incómoda pero también calculada y dinámica con la que los músicos, entre fragmentos trascendentales, se lo pasaban tan bien saltando y bailando en el escenario.

Peter Gabriel era entonces un genio preciosista y perfeccionista, algo que no ha dejado de ser desde que pareció convertirse en un monje encerrado en su espiritualidad, retirado del negocio hasta tardar veinte años en crear nueva música. Pero el Gabriel de hace tres décadas, el de la gira Secret World, el que más se añora, te aturdía con Digging in the dirt, te llevaba a la euforia con Sledgehammer, te humanizaba con Solsbury Hill o te enternecía con Don't give up. Este es, repito, uno de esos conciertos que no me hubiera perdido.

miércoles, junio 05, 2024

GREATEST HITS 340: WONDERWALL (NOEL GALLAGHER & HIGH FLYING BIRDS)

Cuesta hacerse a la idea de que esta canción la puedan interpretar por separado los hermanos Gallagher, cada uno a su antojo en distintas formaciones, sin el sonido orgánico que Liam, Noel y compañía le daban cuando la grabaron para el álbum (What's the story) Morning glory? y cada vez que Oasis la desnudaba en vivo cuando la convivencia fraternal aún era admisible. Pero no importan las distancias ni los arreglos con Wonderwall, canciones como estas son indestructibles, y si algún Gallagher pone el hilo y la aguja sobre ella es muy probable que no escatimemos en darles las gracias. Hace nueve años que fue grabada esta versión del clásico de Oasis con la firma de la banda con la que Noel se ha sentido a gusto después de la ruptura. Son discos son más o menos afortunados; no pasa nada si cuando salen a escena se funden en un abrazo común envueltos en Wonderwall.


sábado, junio 01, 2024

LIVE IN 301: AQUEL CONCIERTO DE U2 EN ANOETA...

Todos hicimos noche a la intemperie, o casi, para asistir en primera fila a un concierto. Taylor Swift ha estado en España para excitar a sus fans y seducir a interesados con recursos de sobra para exhibir la gira de todas las eras, el espectáculo de su regreso a los grandes espacios donde se junta lo grandilocuente con lo cursi, lo profundo con lo hortera. Por un lado, hemos leído durante días el impacto de lo que genera un show como este (desde movilización de masas a precios por las nubes); por otro, el trabajo me ha puesto en contacto con swifties de mi ciudad para obtener de ellos las sensaciones que tienen horas antes de uno de esos dos conciertos en Madrid, para conocer sus historias como fieles seguidores de Taylor Swift, lo que les motiva o entusiasma de su diva, por la que son capaces de hacer cola para entrar en el estadio desde el día anterior. Y todo esto me lleva en la memoria a más de treinta años atrás, a un tiempo en el que yo también estuve en esas primeras filas haciendo noche, o casi: Velódromo de Anoeta, San Sebastián, 1992, U2. 

 

El viaje en el tiempo me sitúa en un tren con destino a Burgos, donde otro fan de los irlandeses que estudia allí Arquitectura me espera para seguir en ferrocarril hasta Donosti. El concierto es sobre las 22.00, a las 20.00 actúan los teloneros y a las 18.00 abren las puertas. Llegamos al primer acceso a Anoeta a las ocho de la mañana, donde cuatro o cinco seguidores como nosotros también esperan para ser de los primeros en verle las arrugas a Bono. Compartimos fanatismo, miramos el reloj cada veinte minutos, vamos a comprar jamón y queso al super más cercano, vemos llegar a más gente, hacerse la cola más grande. Cuando abren las puertas corremos como perseguidos por demonios, a algunos se les caen las monedas de los bolsillos, otros caen al suelo al saltar escalones una vez que entramos en el velódromo. Y una vez dentro, seguros, con la primera y la segunda fila garantizadas, seguimos esperando a que llegue el momento clave de nuestras vidas. Al fin hemos llegado hasta aquí. Bono, los coches, las pantallas de televisión, las luces, la música nos envuelve. Después del concierto fuimos hasta la puerta del hotel donde se alojaba la banda, pero no nos atrevimos a entrar. A las ocho estábamos de nuevo en la estación para coger el tren de regreso.

Por aquella época empezábamos a oír hablar de Green Day, una joven banda de punk rock californiana, que en el 94 se harían famosos en el mundo entero con el álbum Dookie. Treinta años después, la invitación de una empresa me lleva hasta una zona VIP de un un festival donde Green Day recuperan aquel disco entero y completan con una veintena de canciones más de dos horas de música. Tengo la sensación de que aquí nadie hace cola para entrar, nadie pierde los nervios ni por estos punks envejecidos, ni por el famoso reggetonero que actúa antes, ni por el resto del cartel, en el que me cuesta encontrar uno o dos nombres más medianamente conocidos. Veo que a nadie, o a muy pocos, les importa la música que aquí suena, solo importa hacerse fotos y colgarlas rápidamente en las redes, llenar la noche de flashes y de las luces de las pantallas de los móviles, hacer colas en las barras que la compañía cervecera que patrocina el festival reparte por todo el recinto. Hace un frío del carajo y me siento viejo.

miércoles, mayo 29, 2024

BONUS TRACK 291: ANOTHER COUNTRY (TIFT MERRITT)


Llegados al sexto tema de este disco es momento de darle pausa a todo y acomodarse cinco minutos en otra dimensión. De entrada, no hay más que detenerse en la cubierta de Another country (2008) para aceptar la invitación a la relajación, la imagen de una suerte de selfie celestial en la que el brillo solar entra por la derecha para acariciar el tierno rostro de Tift Merritt. Le costó a la tejana dar forma al tercer álbum, tras irrumpir entre halagos de la escena americana a comienzos de este siglo, y un periodo en París culminó con este trabajo al que dio consistencia el veterano productor George Drakoulias. El disco supura modestia y a la vez fortaleza, está interpretado con dulzura y soltura, y transmite cercanía. Y de entre todo lo positivo queda en primer plano ese sexto tema tan bonito, glorioso, Keep you happy, donde los pellizcos eléctricos de las guitarras eléctricas de Charlie Sexton y Doug Pettibone producen un escalofrío arrebatador.

domingo, mayo 26, 2024

VOLUME ONE 664: 66 (PAUL WELLER)


Se advierte una huella de sabiduría a lo largo de este disco, de exquisito reposo en su fabricación. El sabio Paul, con los 66 años a cuestas desde esta semana, lleva su edad al título de su decimoséptimo álbum, probablemente uno de los que mejor recuerdo dejen. Digo esto porque de quien fuera fundador de The Jam y The Style Council me quedan algo lejos motivos para el entusiasmo, los que causaron As is now en 2005 y Heavy soul en 1997, por no regresar más atrás al inigualable Wild wood de 1993. En 66 (Capitol, 2024), la voz y la música de Paul Weller tienden a balancearse, invitan a mirar hacia el pasado con una sonrisa de complacencia y bienestar mientras avanza el otoño; a veces se espabilan las canciones con la puntual electricidad de las guitarras (Soul wandering), y otras se descansan con elegancia en los arreglos y lujo instrumental (Ship of fools, Sleepy hollow, Burn out). Es lo que tiene haber apadrinado corrientes, modas, formas de ser y comportarse, es lo que tiene el respeto de la continuidad sin haber caído pese a tomar riesgos. Un muy buen disco... y seguramente habrá más con otros dígitos en el carné de identidad.

Nota: 7,5/10

viernes, mayo 24, 2024

LIVE IN 300: 83

¿Qué más compartir de este señor? No soy de los que saben la hora exacta en que nació (un 24 de mayo de hace muchos años) ni el nombre del hospital en el que llegó al mundo, pero sí soy de los que alguna vez se lo imagina en pijama leyendo en la cama o escogiendo congelados en un supermercado. 

Lejos del escenario cae la rendición a las divinidades, aunque nos resulte difícil despojarlas de su aura solo por ser quienes son, por alumbrarnos o lavarnos con sus canciones. Si entro en ellas y viajo entre sus estrofas, aún consigo recordar mi ansia inocente por conocer el universo sobre el que me haría dar vueltas.

Hace casi un año nos veíamos en Oporto, y si fuera posible te volvería a ver y a escuchar. Retrocedería a la primera vez, a la primera aguja que hizo que tuvieras sentido para mí. Hoy volveré a poner uno de tus temas. ¿Cuál? Cualquiera vale, sí, con los ojos cerrados. Uno que sirva de refugio frente a la tormenta.

lunes, mayo 20, 2024

BONUS TRACK 290: LONDON CALLING (THE CLASH)

Recién llegado de Londres (¿de dónde mejor si no?), en edición restaurada y con la reproducción del diseño interior original, regreso complacido a este disco. Antes de irme a Londres por una tiempo, un amigo me abrazó por detrás mientras en aquel bar pinchaban London calling para desearme un buen viaje, una buena estancia. Es de esos álbumes que no necesitan debates ni explicaciones, de los que solo con escucharlos ahora, hace diez o veinte años, permiten que te des cuenta de su peso y su legado, de la relevancia que tuvieron entonces y que adquirieron en los años y décadas siguientes. Y casi no hay más que hablar. London Calling (1979) es la plenitud de The Clash, una cima con la que Strummer, Jones, Simonon y Headon se convierten en una banda que trasciende estilos y fronteras, cuya música te hace sentir joven, tanto si habla en clave rock como en versión pop, si juega con el reggae y se incrusta en el punk o se muta en rockabilly. Fue su tercer disco en los diez años que duraron, una obra eterna que no encuentra comparación.

viernes, mayo 17, 2024

EL DÉPOR


 

Yo no soy del Dépor, el equipo de fútbol de mi ciudad, pero sí soy de esa fiebre pasional, sin límites ni condiciones y muchas veces irracional que el fútbol provoca en los actos y en la conciencia. Para bien o para mal, me fascina cuando la advierto. Más bien tuve esa fiebre hace tiempo, luego renuncié a esa montaña rusa, me puse en huelga, y últimamente cedí para entregarme de nuevo a las buenas y malas fortunas de otro club de fútbol lejos de aquí. La fiesta blanquiazul en mi ciudad, la del Dépor, sale de un sentimiento indestructible, de una fe que perdura en muchos de quienes una vez vivimos (y trabajamos) con el equipo en los teatros de los sueños y en los coliseos de la gloria futbolística, y una fe que surge en nuevos asientos, los que ocupan nuestros hijos o los que nunca vieron a este equipo escupir a la cara a los más grandes clubes de España y de Europa.

No soy del Dépor, perdí su estela o, en realidad, nunca me agarré a ella. Pero debo brindar por esa grada blanca y azul que de nuevo, o más que nunca, se entrega al cariño hacia su equipo, y rendirme a un espíritu rockero en este fútbol sagrado que forja leyendas en tiempos que necesitan héroes y que, con más o menos esperanza y resistencia, es capaz de sobreponerse al fatalismo. El Deportivo lo ha hecho, le han visto volver.


martes, mayo 14, 2024

BONUS TRACK 289: FOR EVERYMAN (JACKSON BROWNE)


Siento predilección por las virtudes sencillas, por la ejecución (aparentemente) simple de tareas (realmente) complejas. Metidos en la música y teniendo esto en cuenta vale el ejemplo de Jackson Browne. En el año en que nací, el jovenzuelo prodigioso de alisada melena firmaba un segundo álbum, For everyman (1973), bendecido de canciones sin fecha, música que hoy pertenece a cualquier momento. Jackson era profundo detrás de su ligereza, un letrista de brillo que merecía elogios auténticos. El disco se abría con el regalo que Browne había hecho antes para Glen Frey y los Eagles, ese Take it easy de espacios abiertos, fortalecedor. Y poco después llegaba These days y su nostalgia arrepentida, que el autor había escrito a los 16 años y había llegado a cantar Nico. Y suenan también Redneck friend y For everyman, que visten a Jackson Browne, aún en su florecer, de artesano de la sastrería musical.

miércoles, mayo 08, 2024

GREATEST HITS 339: DEJA VÚ (GUSTAVO CERATI)

En la tahona donde me tengo en pie al mediodía el empleado argentino hace sonar a su admirado Gustavo Cerati. Me he topado con él, con su inconfundible acento en el látigo final de algunos versos, y me he quedado un rato atrapado en su pegadizo poder de atracción de sus canciones. Gustavo era un dios para muchos argentinos, un ídolo al que las multitudes adoraron en su muerte, hace ya diez años. Deja Vú, de ese fenomenal disco que es Fuerza natural (2009), fue uno de sus mayores éxitos, que me gusta recordar, con su pulso de locomotora, cuando hacen falta las fuerzas.

sábado, mayo 04, 2024

SOBRE DUA LIPA

Aunque se han publicado en este blog seiscientas y pico reseñas de discos y se ha escrito sobre cientos de músicos y figuras del espectáculo, llegamos a un momento en que se nos antoja complejo dedicar un texto a un álbum de alguien como Dua Lipa. Quizá porque andamos perdidos en el ámbito en el que se mueve, se erige y se consagra esta estrella de la fama, quizá porque no encajan nuestras sintonías, quizá porque estamos de vuelta y no hay mejor argumento que la pereza para dejar pasar la oportunidad de dedicarle una esmerada semblanza a esta mujer.

Tanto rollo, permítannos la licencia, para concluir, llegados al tercer disco, que Radical optimism nos produce una picante sonrisa, un inquieto meneo que hasta ahora no nos habían causado los trabajos anteriores de esta poderosa presencia. Leemos reservas hacia este nuevo paso, pero las esquivamos porque esta vez Dua Lipa nos hace creer en que hay mucha más luz detrás de unos bailes ridículos, de un poder de atracción estratégico, de influencias mediáticas y de una belleza de animal indomable.


viernes, mayo 03, 2024

BONUS TRACK 288: COLES CORNER (RICHARD HAWLEY)


Las imágenes de este disco de Richard Hawley ilustran una costumbre cotidiana, un rito de ciudad, algo que nació en el pasado, llega al presente y pervivirá en el futuro, porque es parte ineludible de sus ciudadanos, los de Sheffield, nos cuenta el músico. Ahí vemos a Richard con un ramo de flores esperando en una esquina, bajo la visera curvada de un teatro en la foto de portada; en el interior lo intuimos horas antes preparándose para la cita ante el espejo del cuarto de baño, en la parte trasera de un coche (¿un taxi?) con el ramo en las manos, ante el teatro mirando impaciente el reloj, en una cabina telefónica con el aparato en la mano... y en la contraportada la huella de la cita (¿frustrada?) se limita al ramo en la boca de una papelera. Hawley nos dice que en su ciudad, en Sheffield, durante años y generaciones la gente se encuentra en Coles Corner, un punto de encuentro, que en la imagen del disco coincide con la esquina del teatro Stephen Joseph, en la calle Westborough. 

Hay algo de nostalgia, de fidelidad apegada al pasado en lo que cuenta Richard Hawley, como también lo hay en cada tema de este magnífico álbum, Coles Corner (2005), de una elegancia abrumadora en la orquestación (Coles Corner, The ocean, Last orders), de música suspendida en hábitos que son identidades. El autor de Sheffield siempre mostró con claridad su apego a Roy Orbison y a Scott Walker, y aunque remite a ellos con la espesura lánguida de su voz, canta en su propia esfera, tan delicado como misterioso. Este disco es un tesoro vintage de época indefinida, por eso alcanza la inmortalidad.

martes, abril 30, 2024

VOLUME ONE 663: LIGHT VERSE (IRON & WINE)


La presencia de Iron & Wine en este blog se remonta a sus orígenes prácticamente; cada paso significativo que Sam Beam y su banda han dado desde finales de 2005 han ido engordando este cuaderno. Y este barbudo favorito nos ha hecho felices con su música en cada entrega: sencilla en su apariencia, compleja en su ejecución, de hechuras modestas y márgenes abiertos; cambiante en justas dosis de riesgo y experimentación, desnuda en el fondo, recubierta de capas extravagantes en la forma. Ponle al folk el apellido indie y Iron & Wine será aceptado en un club al que ni siquiera él se ha asomado: Sam es único en su género y especie. Su producción presenta obras excepcionales (Our endless numbered days, The shepherd's dog, Ghost on ghost) y nada en su haber baja de la excelencia, donde se sitúa también el último de sus discos, Light verse (Sub Pop, 2024).

Una canción sobre las demás quedará para la posteridad (de justicia es enmarcar también un lujoso puñado): ese All in good times en la que parece que el bueno de Samuel compite con la buena de Fiona Apple por la mejor estrofa de un tema que absorbe el pulso de Dylan, el eco de Morrison, con sus voces alternas primero, entrelazadas después, agarrados ambos a un vaivén de buenas vibraciones, buenos tiempos a los que Iron & Wine siempre nos llevan.

Nota: 8/10