Este bajista de gruesos labios escondido tras las gafas de cristales redondos tintados y una caída melena rubia a juego con sus coloridos ropajes le puso música a la psicodelia californiana en la comuna de los Jefferson Airplane. Su pulso rítmico quizá quedaba disipado en el remolino de aquellos tiempos, pero madre mía, la verdad es que absorbían sus cuatro cuerdas. De allí salió asociado con Jorma Kaukonen para darle marcha a Hot Tuna, una artesanal banda de blues que, cuando le apetecía, crujía enchufada en rock. Y después el hombre se dejó oír aquí y allá, entre giras con su viejo amigo Jorma agarrando un bajo grande y asintiendo como abstraído sobre su mástil. Jack Casady tardó 59 años en grabar el único álbum que lleva su nombre, y eso ocurrió hace ya 21 años. Dream factor (2003) es una anécdota de esas de las que te sientes orgulloso de ser propietario, de que figure entre tus discos. No es un trabajo con el que alucinar, y ni siquiera Jack canta, ni falta hace. Su bajo es parte de canciones que presta a otras voces y a las que invita a buenas amistades (Gov't Mule, Ivan Neville, Doyle Bramhall II, Steve Gorman, Kaukonen) para oscilar entre el rock, el folk y el blues. Pues eso, que hacía dos décadas que no lo sacaba de la estantería, hoy cuando sientes que tienes pequeños tesoros al alcance de la mano.
sábado, julio 20, 2024
BOOTLEG SERIES 124: JACK'S BASS
Este bajista de gruesos labios escondido tras las gafas de cristales redondos tintados y una caída melena rubia a juego con sus coloridos ropajes le puso música a la psicodelia californiana en la comuna de los Jefferson Airplane. Su pulso rítmico quizá quedaba disipado en el remolino de aquellos tiempos, pero madre mía, la verdad es que absorbían sus cuatro cuerdas. De allí salió asociado con Jorma Kaukonen para darle marcha a Hot Tuna, una artesanal banda de blues que, cuando le apetecía, crujía enchufada en rock. Y después el hombre se dejó oír aquí y allá, entre giras con su viejo amigo Jorma agarrando un bajo grande y asintiendo como abstraído sobre su mástil. Jack Casady tardó 59 años en grabar el único álbum que lleva su nombre, y eso ocurrió hace ya 21 años. Dream factor (2003) es una anécdota de esas de las que te sientes orgulloso de ser propietario, de que figure entre tus discos. No es un trabajo con el que alucinar, y ni siquiera Jack canta, ni falta hace. Su bajo es parte de canciones que presta a otras voces y a las que invita a buenas amistades (Gov't Mule, Ivan Neville, Doyle Bramhall II, Steve Gorman, Kaukonen) para oscilar entre el rock, el folk y el blues. Pues eso, que hacía dos décadas que no lo sacaba de la estantería, hoy cuando sientes que tienes pequeños tesoros al alcance de la mano.
martes, julio 16, 2024
EL FÚTBOL Y RODRI
Ando sensible estos días, me emocionan simples gestos, la pureza, lo auténtico. Recupero el placer de las alegrías colectivas. El fútbol... es lo que tiene, la unión en el éxito, el placer del juego. Los colores de todos, la fiebre desbordada. El trofeo al cielo que ganamos, el abrazo que damos a los chavales, al que cumple 17, al que vence a su rodilla, al que nos salva sobre la línea de gol, al que nunca pierde. El triunfo es nuestro.
Hoy las chicas juegan en mi estadio y las vemos desde una esquina. Agitamos las banderas y nos parecen tan majas, tan buenas. Son nuestro equipo, el que siempre animamos aunque estemos callados, el que va más allá de la pertenencia. Dos goles, y varias vueltas al campo, pasan a nuestro lado envueltas en los gritos de la grada. Nada las puede arropar más. Como las olas humanas que recorren los cuatro lados del estadio.
He vuelto al fútbol, a esa novia de la que nunca me llegué a separar por completo. A sufrir, a llorar, a querer a esos jugadores que visten mi escudo como si fueran hermanos, a tener ganas de sumarme a su fiesta. Y un hombre se impone entre todos, un chico al que le sobra la cordura, la inteligencia, las palabras de sabio y el sentido común. El gigante del césped. El señor del juego. Hoy, el mejor entre los mejores.
jueves, julio 11, 2024
VOLUME ONE 668: THE LIGHT, THE BEAUTIFUL LIAR (RILEY CATHERALL)
Hoy toca algo nuevo entre tanta espesura. Una exploración, un descubrimiento en el otro extremo del mundo. Algo bonito, y suficiente. Riley Catherall no nos va a cambiar la vida, quizá lo olvidemos dentro de unos meses. Nadie va a tener más conocimiento de él que el que ahora se tiene, probablemente. Porque este joven que acaba de publicar su disco The light, the beautiful liar (2024) seguirá girando por su Australia natal, alguna vez tendrá una gira inglesa (como ahora) o recorrerá en algunas fechas la ruta de unas cuantas salas europeas. Pero mientras, uno se queda con este tierno álbum y sus acústicas delicadas; con dos o tres de sus hermosas canciones, como esta inicial Bark at the moon y su entramado de misterios. Uno más, uno cualquiera entre miles de cantautores sin nombre, envuelto en la sombra de la modestia, pero yo ya retengo el suyo.
Nota: 7,5/10
domingo, julio 07, 2024
GREATEST HITS 343: LIVIN' ON A PRAYER (BON JOVI)
Esta canción llegó a nosotros antes de que nos diéramos cuenta de que en los discos de Bon Jovi había siempre un single brutal, dos a veces, y el resto de temas no entraban en la memoria. ¿Eran buenos álbumes? Se recordaban según lo mucho o poco que perduraban en el tiempo aquellos singles estupendos. Livin' on a prayer lo era, lo es, y Slippery when wet (1986) tenía no una sino dos canciones más realmente memorables. Este fue uno de los vinilos que palpé durante horas y horas, y el que mejor recuerdo me deja de toda la obra del grupo. En efecto, todos los discos siguientes tuvieron éxitos fantásticos, uno o dos como mucho, pero a la banda le sienta solo bien el gris de las portadas. Hoy, Livin' on a prayer aún me invita a gritar para que alguien me pueda oír.
sábado, julio 06, 2024
HOY, LA FAMILIA
Hoy no ha sido un día como cualquier otro. Hoy dejamos de ver a los compañeros que han estado a nuestro lado desde hace cinco, diez, dieciséis y hasta veinticuatro años, desde aquel principio que hoy parece tan lejano. Hoy se cierran unas puertas y se abren otras, las que verdaderamente importan. Hoy recordamos lo bien que nos hemos llevado mientras miramos hacia delante. Hoy nos vemos como una familia que ha logrado soportarse, entenderse, quererse. Hoy ya añoraremos a quienes tanto nos han ayudado, con quienes tanto hemos aprendido, crecido, vivido. Hoy nos bajamos del tren para subirnos a otro, para sentirnos más cerca, para disfrutar más y mejor de nuestra familia de sangre. Y nunca os olvidaremos.
miércoles, julio 03, 2024
VOLUME ONE 667: NATHANIEL RATELIFF & THE NIGHT SWEATS (SOUTH OF HERE)
Me va gustando cada vez más este hombre, más con su banda que sin ella. En una canción creo que es un ardiente cantante de soul, en otra un delicado trovador folk, y en otra un enérgico sultán de rock. En la música de Nathaniel Rateliff confluyen corrientes y espíritus, evidentes en este estupendo quinto álbum con los Night Sweats, South of here (Fantasy, 2024).
Este hombre pasó por trabajos de todo tipo y en su educación tuvo peso el rigor familiar con las doctrinas evangelistas, de las que se fue apartando. Parte de sus vivencias las ha ido confesando en sus canciones, incluido un divorcio. En la música es quizá donde a Nathaniel se le encuentra más puro, más vivo, con la intensa fe que sale de sus palabras y el cálido abrigo de sus compañeros de grupo.
En South of here, cocinado con Brad Cook (Kevin Morby, Watxahachee) en el Sonic Ranch de Texas, Rateliff se balancea entre la épica y lo íntimo, las canciones vuelan como águilas y como insectos, y el magisterio de Bruce Springsteen (para bien, siempre para bien) refuerza vibrantes piezas que causan adicción. Nada falla aquí, todo está en su sitio.
Nota: 8/10
domingo, junio 30, 2024
VOLUME ONE 666: FLYING AWAY (JON MUQ)
Tres letras en el nombre, tres en el apellido: Jon Muq, fácil de recordar. Otro nombre a subrayar que sale de la inagotable fábrica musical de Dan Auerbach. Casi todo lo que lleva la estampa de Easy Eye Sound es material de alta calidad, es sello anacrónico que cabalga entre épocas y estilos, es diseño de exquisita factura con la inspiración rescatada de un pasado que nos formó como músicos y oyentes. Y Auerbach no tiene rival en tal empresa. Muq, que creció en Uganda y acabó en Austin, tiene una historia para contar, entre escasez alimenticia, aprendizaje en las calles y desarrollo musical como cantante en la banda de un crucero. Sea como fuera, acabó en el radar de Dan, que para su primer álbum, Flying away (2024), le brinda una sala para fortalecer un esponjoso sonido con el que construir hermosas canciones. Puede que en el reparto de referencias de folk y soul aparezcan Bill Withers, Rodríguez o Jack Johnson. Pero el nombre de Jon Muq debería llegar pronto a la primera línea.
Nota: 8/10
lunes, junio 24, 2024
GREATEST HITS 342: DARK NECESSITIES (RED HOT CHILI PEPPERS)
Vuelve un soplo de frescura joven, la ligereza de la despreocupación, cuando los Peppers saltan como chavales libres para crear una buena canción. En un disco, en otro y en otro. En el 16 de este siglo aún tenían carga suficiente para demostrar que el retiro estaba lejos, que la panza no se les desparramaba sobre el cinturón, que hacía calor en California como para seguir enseñando musculatura. Kiedis, Flea y Chad protegían a Josh y nadie echaba en falta a Frusciante. Y The getaway, metiera mano quien quisiera, guardaba vibrantes temas como este. Olivia Wilde dirigía el vídeo, que veías queriendo saber cómo dominar el monopatín.
martes, junio 18, 2024
VOLUME ONE 665: BOW TO LOVE (ISOBEL CAMPBELL)
Reconozco que cuando alguien canta y entona de un modo parecido al de Isobel Campbell no tardo en desconectar. Esa languidez y fragilidad que tan a menudo empaña las hechuras del pop acaba por hartarme. Hay excepciones, claro: pensemos en Hope Sandoval, por ejemplo, o en la misma Isobel. A la altura del séptimo disco tras dejar Belle and Sebastian, la escocesa se deja caer como a cámara lenta sobre el elástico lecho en el que deposita un trabajo deliciosamente climático, Bow to love (Cooking Vinyl, 2024), tan misterioso como cercano, de esos deliciosos platos que se disfrutan más mientras la carne se deshace bajo el paladar y su sabor se expande por toda la boca. Hay algún chispazo desenfadado en este álbum (4316), pero predominan las golosinas atmosféricas (Spider to the fly, Dopamine) que Isobel mastica con delicado mimo y que nos dejan suspendidos en la relajación.
Nota: 7/10
lunes, junio 17, 2024
GREATEST HITS 341: DANCING BAREFOOT (U2)
Esta canción hay que interpretarla con una mezcla de arrojo y sensualidad. La descubrí con U2 diez años después de que fuera compuesta y cantada por Patti Smith, que de ambos atributos sabía un poco bajo la aspereza de su imagen. Bono y demás se la apropiaron para incluirla como cara B de un single de Rattle and Hum, el que correspondía al tema When love comes to town. Debí de desgastar los surcos de la canción en el tocadiscos allá por 1989, cuando los singles de los irlandeses contenían música que merecía estar entre la selección final de cortes para un álbum. Pero Dancing barefoot no era de ellos, aunque sonase tan autóctona cuando le quitaron polvo a los tesoros de Patti.
jueves, junio 13, 2024
LIVE IN 303: CASH LIVES!
Esto se vende como un disco póstumo. La rentabilidad postmortem. El lucro de la muerte, la apariencia de lo vivo. Pero Johnny Cash falleció en 2003, murió con las American Recordings de Rick Rubin, un solemne epitafio que entierra a un mito, y escarbar veinte años después entre reliquias guardadas sin completar para armar algo nuevo, para obrar una resurrección... no sé, no me convence. No conecto con esta canción.
Spotlight es el segundo adelanto de Songwriter, un álbum que toma demos grabadas por Cash en 1993, antes de iniciar aquellas mágicas sesiones con Rubin. El descubrimiento de los archivos fue de John Carter Cash, hijo de Johnny y June Carter, que reclutó a un puñado de músicos para envolver la voz y la guitarra que Cash había dejado de desnudas. Dan Auerbach es invitado en algún tema, como este. Y a mí me parece frío, demasiado lejano, como si el tinglado no fuera con el viejo Johnny.
miércoles, junio 12, 2024
ALCALÁ NORTE, UN CAÑÓN
De repente, Alcalá Norte. Te dicen que vienen a tu ciudad, a actuar en una sala que programa conciertos como parte de un festival en verano, y lees que es la banda de la que ahora todo el mundo habla, que se lo han montado bien, y que todos quieren verles actuar. Y poco más, prefieres no enterarte de mucho más sino comprobar si alguien está exagerando o no, descubrir que a ti te pueden también gustar tanto. Pues sí, es verdad. Los escuchas y sientes en sus canciones que hay un hilo que te devuelve a la juventud, un lugar que hoy no parece tan lejano.
sábado, junio 08, 2024
LIVE IN 302: EL MUNDO SECRETO DE PETER GABRIEL
No asistí a este concierto ni a ninguno de los de aquella gira, la del álbum Us de 1992. Las sensaciones, fabulosas, las atrapo a través de la grabación de una de aquellas actuaciones a finales del 93 en Módena, que sirvieron para el documental musical Secret World Live. Me habría gustado estar allí, absorto por la coreografía original, a ratos deslumbrante, a veces incómoda pero también calculada y dinámica con la que los músicos, entre fragmentos trascendentales, se lo pasaban tan bien saltando y bailando en el escenario.
Peter Gabriel era entonces un genio preciosista y perfeccionista, algo que no ha dejado de ser desde que pareció convertirse en un monje encerrado en su espiritualidad, retirado del negocio hasta tardar veinte años en crear nueva música. Pero el Gabriel de hace tres décadas, el de la gira Secret World, el que más se añora, te aturdía con Digging in the dirt, te llevaba a la euforia con Sledgehammer, te humanizaba con Solsbury Hill o te enternecía con Don't give up. Este es, repito, uno de esos conciertos que no me hubiera perdido.
miércoles, junio 05, 2024
GREATEST HITS 340: WONDERWALL (NOEL GALLAGHER & HIGH FLYING BIRDS)
Cuesta hacerse a la idea de que esta canción la puedan interpretar por separado los hermanos Gallagher, cada uno a su antojo en distintas formaciones, sin el sonido orgánico que Liam, Noel y compañía le daban cuando la grabaron para el álbum (What's the story) Morning glory? y cada vez que Oasis la desnudaba en vivo cuando la convivencia fraternal aún era admisible. Pero no importan las distancias ni los arreglos con Wonderwall, canciones como estas son indestructibles, y si algún Gallagher pone el hilo y la aguja sobre ella es muy probable que no escatimemos en darles las gracias. Hace nueve años que fue grabada esta versión del clásico de Oasis con la firma de la banda con la que Noel se ha sentido a gusto después de la ruptura. Son discos son más o menos afortunados; no pasa nada si cuando salen a escena se funden en un abrazo común envueltos en Wonderwall.
sábado, junio 01, 2024
LIVE IN 301: AQUEL CONCIERTO DE U2 EN ANOETA...
Todos hicimos noche a la intemperie, o casi, para asistir en primera fila a un concierto. Taylor Swift ha estado en España para excitar a sus fans y seducir a interesados con recursos de sobra para exhibir la gira de todas las eras, el espectáculo de su regreso a los grandes espacios donde se junta lo grandilocuente con lo cursi, lo profundo con lo hortera. Por un lado, hemos leído durante días el impacto de lo que genera un show como este (desde movilización de masas a precios por las nubes); por otro, el trabajo me ha puesto en contacto con swifties de mi ciudad para obtener de ellos las sensaciones que tienen horas antes de uno de esos dos conciertos en Madrid, para conocer sus historias como fieles seguidores de Taylor Swift, lo que les motiva o entusiasma de su diva, por la que son capaces de hacer cola para entrar en el estadio desde el día anterior. Y todo esto me lleva en la memoria a más de treinta años atrás, a un tiempo en el que yo también estuve en esas primeras filas haciendo noche, o casi: Velódromo de Anoeta, San Sebastián, 1992, U2.
El viaje en el tiempo me sitúa en un tren con destino a Burgos, donde otro fan de los irlandeses que estudia allí Arquitectura me espera para seguir en ferrocarril hasta Donosti. El concierto es sobre las 22.00, a las 20.00 actúan los teloneros y a las 18.00 abren las puertas. Llegamos al primer acceso a Anoeta a las ocho de la mañana, donde cuatro o cinco seguidores como nosotros también esperan para ser de los primeros en verle las arrugas a Bono. Compartimos fanatismo, miramos el reloj cada veinte minutos, vamos a comprar jamón y queso al super más cercano, vemos llegar a más gente, hacerse la cola más grande. Cuando abren las puertas corremos como perseguidos por demonios, a algunos se les caen las monedas de los bolsillos, otros caen al suelo al saltar escalones una vez que entramos en el velódromo. Y una vez dentro, seguros, con la primera y la segunda fila garantizadas, seguimos esperando a que llegue el momento clave de nuestras vidas. Al fin hemos llegado hasta aquí. Bono, los coches, las pantallas de televisión, las luces, la música nos envuelve. Después del concierto fuimos hasta la puerta del hotel donde se alojaba la banda, pero no nos atrevimos a entrar. A las ocho estábamos de nuevo en la estación para coger el tren de regreso.
Por aquella época empezábamos a oír hablar de Green Day, una joven banda de punk rock californiana, que en el 94 se harían famosos en el mundo entero con el álbum Dookie. Treinta años después, la invitación de una empresa me lleva hasta una zona VIP de un un festival donde Green Day recuperan aquel disco entero y completan con una veintena de canciones más de dos horas de música. Tengo la sensación de que aquí nadie hace cola para entrar, nadie pierde los nervios ni por estos punks envejecidos, ni por el famoso reggetonero que actúa antes, ni por el resto del cartel, en el que me cuesta encontrar uno o dos nombres más medianamente conocidos. Veo que a nadie, o a muy pocos, les importa la música que aquí suena, solo importa hacerse fotos y colgarlas rápidamente en las redes, llenar la noche de flashes y de las luces de las pantallas de los móviles, hacer colas en las barras que la compañía cervecera que patrocina el festival reparte por todo el recinto. Hace un frío del carajo y me siento viejo.
miércoles, mayo 29, 2024
BONUS TRACK 291: ANOTHER COUNTRY (TIFT MERRITT)
Llegados al sexto tema de este disco es momento de darle pausa a todo y acomodarse cinco minutos en otra dimensión. De entrada, no hay más que detenerse en la cubierta de Another country (2008) para aceptar la invitación a la relajación, la imagen de una suerte de selfie celestial en la que el brillo solar entra por la derecha para acariciar el tierno rostro de Tift Merritt. Le costó a la tejana dar forma al tercer álbum, tras irrumpir entre halagos de la escena americana a comienzos de este siglo, y un periodo en París culminó con este trabajo al que dio consistencia el veterano productor George Drakoulias. El disco supura modestia y a la vez fortaleza, está interpretado con dulzura y soltura, y transmite cercanía. Y de entre todo lo positivo queda en primer plano ese sexto tema tan bonito, glorioso, Keep you happy, donde los pellizcos eléctricos de las guitarras eléctricas de Charlie Sexton y Doug Pettibone producen un escalofrío arrebatador.
domingo, mayo 26, 2024
VOLUME ONE 664: 66 (PAUL WELLER)
Se advierte una huella de sabiduría a lo largo de este disco, de exquisito reposo en su fabricación. El sabio Paul, con los 66 años a cuestas desde esta semana, lleva su edad al título de su decimoséptimo álbum, probablemente uno de los que mejor recuerdo dejen. Digo esto porque de quien fuera fundador de The Jam y The Style Council me quedan algo lejos motivos para el entusiasmo, los que causaron As is now en 2005 y Heavy soul en 1997, por no regresar más atrás al inigualable Wild wood de 1993. En 66 (Capitol, 2024), la voz y la música de Paul Weller tienden a balancearse, invitan a mirar hacia el pasado con una sonrisa de complacencia y bienestar mientras avanza el otoño; a veces se espabilan las canciones con la puntual electricidad de las guitarras (Soul wandering), y otras se descansan con elegancia en los arreglos y lujo instrumental (Ship of fools, Sleepy hollow, Burn out). Es lo que tiene haber apadrinado corrientes, modas, formas de ser y comportarse, es lo que tiene el respeto de la continuidad sin haber caído pese a tomar riesgos. Un muy buen disco... y seguramente habrá más con otros dígitos en el carné de identidad.
Nota: 7,5/10
viernes, mayo 24, 2024
LIVE IN 300: 83
¿Qué más compartir de este señor? No soy de los que saben la hora exacta en que nació (un 24 de mayo de hace muchos años) ni el nombre del hospital en el que llegó al mundo, pero sí soy de los que alguna vez se lo imagina en pijama leyendo en la cama o escogiendo congelados en un supermercado.
Lejos del escenario cae la rendición a las divinidades, aunque nos resulte difícil despojarlas de su aura solo por ser quienes son, por alumbrarnos o lavarnos con sus canciones. Si entro en ellas y viajo entre sus estrofas, aún consigo recordar mi ansia inocente por conocer el universo sobre el que me haría dar vueltas.
Hace casi un año nos veíamos en Oporto, y si fuera posible te volvería a ver y a escuchar. Retrocedería a la primera vez, a la primera aguja que hizo que tuvieras sentido para mí. Hoy volveré a poner uno de tus temas. ¿Cuál? Cualquiera vale, sí, con los ojos cerrados. Uno que sirva de refugio frente a la tormenta.
lunes, mayo 20, 2024
BONUS TRACK 290: LONDON CALLING (THE CLASH)
Recién llegado de Londres (¿de dónde mejor si no?), en edición restaurada y con la reproducción del diseño interior original, regreso complacido a este disco. Antes de irme a Londres por una tiempo, un amigo me abrazó por detrás mientras en aquel bar pinchaban London calling para desearme un buen viaje, una buena estancia. Es de esos álbumes que no necesitan debates ni explicaciones, de los que solo con escucharlos ahora, hace diez o veinte años, permiten que te des cuenta de su peso y su legado, de la relevancia que tuvieron entonces y que adquirieron en los años y décadas siguientes. Y casi no hay más que hablar. London Calling (1979) es la plenitud de The Clash, una cima con la que Strummer, Jones, Simonon y Headon se convierten en una banda que trasciende estilos y fronteras, cuya música te hace sentir joven, tanto si habla en clave rock como en versión pop, si juega con el reggae y se incrusta en el punk o se muta en rockabilly. Fue su tercer disco en los diez años que duraron, una obra eterna que no encuentra comparación.
viernes, mayo 17, 2024
EL DÉPOR
Yo no soy del Dépor, el equipo de fútbol de mi ciudad, pero sí soy de esa fiebre pasional, sin límites ni condiciones y muchas veces irracional que el fútbol provoca en los actos y en la conciencia. Para bien o para mal, me fascina cuando la advierto. Más bien tuve esa fiebre hace tiempo, luego renuncié a esa montaña rusa, me puse en huelga, y últimamente cedí para entregarme de nuevo a las buenas y malas fortunas de otro club de fútbol lejos de aquí. La fiesta blanquiazul en mi ciudad, la del Dépor, sale de un sentimiento indestructible, de una fe que perdura en muchos de quienes una vez vivimos (y trabajamos) con el equipo en los teatros de los sueños y en los coliseos de la gloria futbolística, y una fe que surge en nuevos asientos, los que ocupan nuestros hijos o los que nunca vieron a este equipo escupir a la cara a los más grandes clubes de España y de Europa.
No soy del Dépor, perdí su estela o, en realidad, nunca me agarré a ella. Pero debo brindar por esa grada blanca y azul que de nuevo, o más que nunca, se entrega al cariño hacia su equipo, y rendirme a un espíritu rockero en este fútbol sagrado que forja leyendas en tiempos que necesitan héroes y que, con más o menos esperanza y resistencia, es capaz de sobreponerse al fatalismo. El Deportivo lo ha hecho, le han visto volver.
martes, mayo 14, 2024
BONUS TRACK 289: FOR EVERYMAN (JACKSON BROWNE)
Siento predilección por las virtudes sencillas, por la ejecución (aparentemente) simple de tareas (realmente) complejas. Metidos en la música y teniendo esto en cuenta vale el ejemplo de Jackson Browne. En el año en que nací, el jovenzuelo prodigioso de alisada melena firmaba un segundo álbum, For everyman (1973), bendecido de canciones sin fecha, música que hoy pertenece a cualquier momento. Jackson era profundo detrás de su ligereza, un letrista de brillo que merecía elogios auténticos. El disco se abría con el regalo que Browne había hecho antes para Glen Frey y los Eagles, ese Take it easy de espacios abiertos, fortalecedor. Y poco después llegaba These days y su nostalgia arrepentida, que el autor había escrito a los 16 años y había llegado a cantar Nico. Y suenan también Redneck friend y For everyman, que visten a Jackson Browne, aún en su florecer, de artesano de la sastrería musical.
miércoles, mayo 08, 2024
GREATEST HITS 339: DEJA VÚ (GUSTAVO CERATI)
En la tahona donde me tengo en pie al mediodía el empleado argentino hace sonar a su admirado Gustavo Cerati. Me he topado con él, con su inconfundible acento en el látigo final de algunos versos, y me he quedado un rato atrapado en su pegadizo poder de atracción de sus canciones. Gustavo era un dios para muchos argentinos, un ídolo al que las multitudes adoraron en su muerte, hace ya diez años. Deja Vú, de ese fenomenal disco que es Fuerza natural (2009), fue uno de sus mayores éxitos, que me gusta recordar, con su pulso de locomotora, cuando hacen falta las fuerzas.
sábado, mayo 04, 2024
SOBRE DUA LIPA
Aunque se han publicado en este blog seiscientas y pico reseñas de discos y se ha escrito sobre cientos de músicos y figuras del espectáculo, llegamos a un momento en que se nos antoja complejo dedicar un texto a un álbum de alguien como Dua Lipa. Quizá porque andamos perdidos en el ámbito en el que se mueve, se erige y se consagra esta estrella de la fama, quizá porque no encajan nuestras sintonías, quizá porque estamos de vuelta y no hay mejor argumento que la pereza para dejar pasar la oportunidad de dedicarle una esmerada semblanza a esta mujer.
Tanto rollo, permítannos la licencia, para concluir, llegados al tercer disco, que Radical optimism nos produce una picante sonrisa, un inquieto meneo que hasta ahora no nos habían causado los trabajos anteriores de esta poderosa presencia. Leemos reservas hacia este nuevo paso, pero las esquivamos porque esta vez Dua Lipa nos hace creer en que hay mucha más luz detrás de unos bailes ridículos, de un poder de atracción estratégico, de influencias mediáticas y de una belleza de animal indomable.
viernes, mayo 03, 2024
BONUS TRACK 288: COLES CORNER (RICHARD HAWLEY)
Las imágenes de este disco de Richard Hawley ilustran una costumbre cotidiana, un rito de ciudad, algo que nació en el pasado, llega al presente y pervivirá en el futuro, porque es parte ineludible de sus ciudadanos, los de Sheffield, nos cuenta el músico. Ahí vemos a Richard con un ramo de flores esperando en una esquina, bajo la visera curvada de un teatro en la foto de portada; en el interior lo intuimos horas antes preparándose para la cita ante el espejo del cuarto de baño, en la parte trasera de un coche (¿un taxi?) con el ramo en las manos, ante el teatro mirando impaciente el reloj, en una cabina telefónica con el aparato en la mano... y en la contraportada la huella de la cita (¿frustrada?) se limita al ramo en la boca de una papelera. Hawley nos dice que en su ciudad, en Sheffield, durante años y generaciones la gente se encuentra en Coles Corner, un punto de encuentro, que en la imagen del disco coincide con la esquina del teatro Stephen Joseph, en la calle Westborough.
Hay algo de nostalgia, de fidelidad apegada al pasado en lo que cuenta Richard Hawley, como también lo hay en cada tema de este magnífico álbum, Coles Corner (2005), de una elegancia abrumadora en la orquestación (Coles Corner, The ocean, Last orders), de música suspendida en hábitos que son identidades. El autor de Sheffield siempre mostró con claridad su apego a Roy Orbison y a Scott Walker, y aunque remite a ellos con la espesura lánguida de su voz, canta en su propia esfera, tan delicado como misterioso. Este disco es un tesoro vintage de época indefinida, por eso alcanza la inmortalidad.
martes, abril 30, 2024
VOLUME ONE 663: LIGHT VERSE (IRON & WINE)
La presencia de Iron & Wine en este blog se remonta a sus orígenes prácticamente; cada paso significativo que Sam Beam y su banda han dado desde finales de 2005 han ido engordando este cuaderno. Y este barbudo favorito nos ha hecho felices con su música en cada entrega: sencilla en su apariencia, compleja en su ejecución, de hechuras modestas y márgenes abiertos; cambiante en justas dosis de riesgo y experimentación, desnuda en el fondo, recubierta de capas extravagantes en la forma. Ponle al folk el apellido indie y Iron & Wine será aceptado en un club al que ni siquiera él se ha asomado: Sam es único en su género y especie. Su producción presenta obras excepcionales (Our endless numbered days, The shepherd's dog, Ghost on ghost) y nada en su haber baja de la excelencia, donde se sitúa también el último de sus discos, Light verse (Sub Pop, 2024).
Una canción sobre las demás quedará para la posteridad (de justicia es enmarcar también un lujoso puñado): ese All in good times en la que parece que el bueno de Samuel compite con la buena de Fiona Apple por la mejor estrofa de un tema que absorbe el pulso de Dylan, el eco de Morrison, con sus voces alternas primero, entrelazadas después, agarrados ambos a un vaivén de buenas vibraciones, buenos tiempos a los que Iron & Wine siempre nos llevan.
Nota: 8/10
domingo, abril 28, 2024
BONUS TRACK 287: SUPERUNKNOWN (SOUNDGARDEN)
Por un tiempo sentimos que Seattle era nuestra segunda casa, el hogar de nuestra juventud musical. Llevábamos camisas de franela, dejábamos ensuciar el pelo, las noches no tenían fin y nos parecía que siempre llovía. Unos se arrimaban al hechizo de Kurt, otros al de Eddie, había quienes antes se afiliaron a la banda de Andy, quienes preferían vivir al límite con Layne, y otros rendían máximo respeto a Chris. Llegados a 1994 Soundgarden tenían tres álbumes densos y oscuros a sus espaldas, y el cuarto los puso en la primera línea de la música que fluía en aquella lluviosa ciudad del noroeste. El grupo se hacía más accesible, sin perder el sello de origen, esa espesura emocional que deletreaba su música, pero con canciones más pulidas, que seguían siendo profundas pero con ganchos más luminosos. Superunknown tiene una primera mitad demoledora, ocho bombas expansivas detonadas por la contundencia sonora que creaban juntos Chris Cornell, Kim Thayil, Ben Shepherd y Matt Cameron. Treinta años después este disco (no entero, pero sobre todo ese 50% inicial) me atrapa del cuello para darme zarandeos, con el malogrado Chris y su garganta torrencial poniéndome de rodillas.
jueves, abril 25, 2024
GREATEST HITS 338: OLD TOWN ROAD (LIL NAS X & BILLY RAY CYRUS)
Tiene gracia la cosa. Enterarme de esta simpática canción gracias a una equivocada pronunciación de mi hijo. "ol tain rol", me canta el estribillo. "Me gusta esta canción", dice y tararea. Y busco en youtube. "All time roll", traduzco a mi manera, por intuición. Y resulta que nada encaja, solo una similitud fonética, y el tema se titula Old town road. Así que me encuentro con este chico que escapa de mi conocimiento (yo tan alejado de redes y plataformas, de likes y tiktokers) y el vaquero Billy Ray que nunca estuvo en mi órbita. Y los dos minutos y medio de la canción se me meten en la cabeza para darme vueltas y dejarme con una sonrisa.
domingo, abril 21, 2024
VOLUME ONE 662: DARK MATTER (PEARL JAM)
¿Qué edad tenías cuando escuchaste Ten por primera vez?
Aquella fuerza que sentiste con 20 años no la vas a sentir ahora con otro de sus discos a los 50.
¡Cómo te vas a enfadar con estos tíos! Si hemos crecido con ellos, les podremos perdonar lo que sea.
No son jóvenes, tampoco viejos, no suenan como si quisieran parecer jóvenes ni como viejos desfasados.
Dejamos que la admiración por Pearl Jam condujese la conversación, sin caer en pasiones ciegas, con el discurso sensato de quienes una o más veces hemos censurado a nuestros intocables cuando nos han decepcionado; a Pearl Jam mismo con un ligero desliz o un álbum impropio, nada escandaloso, solo aquello que no estaba a la altura esperada, deseada, o que denotaba cierto cansancio. Ahora tenemos Dark matter (Monkeywrench, 2024) en nuestras manos, dejamos que pase algunas veces por nuestros oídos, queremos detalles, comparamos, nos dejamos llevar o nos detenemos a analizar... A pocos más les dedicamos tanto tiempo, pero Eddie, Jeff, Stone, Mike y Matt han llenado nuestro tiempo de forma extraordinaria y queremos que sigan haciéndolo.
Así que... nos quedamos con que Pearl Jam son fieles a Pearl Jam; con que no hace falta que vuelvan a los noventa, ni a los dos mil, su música vale para cualquier década, para cualquier momento; con que ya no romperán esquemas a veinteañeros pero seguirán agitando y electrificando a los que más nos excitamos con ellos cuando teníamos veinte años. Y Dark matter, con sus peros (la falta de naturalidad con la que avanzan un par de canciones que pretenden llegar al éxtasis, el sonido algo plástico, comprimido, en que se encierran otro par de temas), consigue hacer otro nudo que refuerza la adhesión a la causa. Un póker de lujo para empezar (Wreckage revive a Tom Petty y sus Heartbreakers de manera gloriosa, Dark matter sienta como un latigazo para explotar en directo) y un cierre con el que festejar esa fidelidad, la de ellos y la nuestra.
Nota: 7,5/10
jueves, abril 18, 2024
VOLUME ONE 661: SHADOW (LIZZ WRIGHT)
Hoy, que los discos llaman a ser sentidos en la intimidad, con reposo y desconexión, lejos de las prisas, Lizz Wright es un válido argumento para esa hora de soledad con la música, ajeno a todo lo demás. Shadow (Lightyear, 2024) es su séptimo álbum, para el que ha dejado pasar más tiempo entre un trabajo y otro, siete años. Con solo 22 años, Lizz dejó claro su gusto por la exquisitez, por envolver canciones en la suavidad y a la vez misterio de su voz, tierna y al mismo tiempo profunda, cubiertas por la precisión magistral de sus instrumentistas. Dos décadas después, esa pureza sedosa de su música hilvanada con viento de jazz, blues, folk y soul, se mantiene intacta, coordinada por la docencia de también exquisitos productores (Brian Blade, Craig Street, Joe Henry, ahora Chris Bruce). En Shadow, tienes ganas de habitar en los temas que canta Lizz Wright, abrazarte a una manta junto a ella y sus viajeras invitadas (Anjelique Kidjo en Sparrow, Meshell Ndegeocello en Your love), flotar un rato (This way, Circling, I made a lover's prayer). Lejos de todo.
Nota: 8/10
lunes, abril 15, 2024
GREATEST HITS 337: AM I FORGIVEN (RUMER)
Escuchas esta canción antes de alcanzar la media mañana, sin que ninguna voz cercana se interponga en su manera de fluir en la cafetería en la que suena, y te preguntas en qué década estás, en que película, en qué mundo irreal. La respuesta rápida del móvil te lleva a Rumer, a quien una vez, ya ni recuerdas cuándo, le dedicaste el tiempo que duraba su primer disco, Seasons of my soul (2010). Allí estaba este tema, saludándote desde el primer segundo, llevándote a una comedia romántica de los años sesenta vista en televisión, envuelto en una manta en el sofá. Con qué facilidad canta esta chica, esta británica nacida en Pakistán a quien no volviste a prestar atención. Como dicen es cierto, bien podrías cerrar los ojos y acordarte de Dusty Springfield, de Carole King, de Karen Carpenter. Am I forgiven presentaba a Rumer, suave y esponjosa, un caramelo inadvertido.
miércoles, abril 10, 2024
VOLUME ONE 660: OHIO PLAYERS (THE BLACK KEYS)
Sin previo aviso, creí que el nuevo álbum de los Black Keys, por su título, rendía tributo a los Ohio Players, del mismo modo que aquel pantanoso Delta Kream se adentraba en tesoros del profundo blues para rescatar nombres y canciones con el filtro grasiento y contagioso de la sociedad Auerbach-Carney. Pues no, este Ohio players (Nonesuch, 2024) son el dúo de Ohio de nuevo en sintonía tras su reencuentro de hace cinco años para perpetrar otra fechoría musical con las que tan despiadadamente crean adicción.
¿Y qué hay de nuevo? Más de lo mismo, puedes pensar, aunque adviertas matices, sonidos, géneros que entran con descaro o asoman con sigilo, aportaciones invitadas (Beck en medio disco, Noel Gallagher), canciones que se te quedan pegadas y tardas en quitártelas de encima (Beautiful people (stay high), Paper crown, la irresistible versión de I forgot to be your lover). Dan y Patrick en su salsa, un batido refrescante de blues, soul, pop, rap y jugoso rock and roll. Garantía de Black Keys.
Nota: 8/10
domingo, abril 07, 2024
VOLUME ONE 659: ALL NOW (THE STAVES)
All now, el tema inicial de All now, deja entrar poco a poco cada instrumento, con sutiles salpicaduras que aumentan su intensidad hasta alcanzar una fase de euforia contagiosa, ese "happy new year" que da ganas de gritarlo frente al mar al borde de un acantilado. Las voces de Jessica y Camilla Staveley-Taylor atraen cada nuevo sonido para que se acoplen todos juntos de forma acompasada, transmitiendo la sensación de llegar a un momento pletórico. Algo parecido ocurre con el tema final, You held it all, pero resulta más natural, más íntimamente familiar en All now, una de las mejores canciones que regalará este año.
Emily se nos ha apartado a un lado para All now (Nonesuch, 2024), pero sus hermanas siguen sonando como un trío de cuya música quisieras empaparte. Esta vez, para su quinto álbum, The Staves se instalan en un confortable ámbito pop de ráfagas electrónicas que, sin embargo, no parece distanciarse mucho de las brisas folk de sus primeros trabajos. Hay algún coletazo más crispado, un par de gemas nostálgicas y delicias balsámicas elaboradas con el armonía de la complicidad familiar.
Nota: 8/10
viernes, abril 05, 2024
KC 30
¿Dónde estabas, qué hacías cuando... (el equipo de tu ciudad ganó la Liga, o se le escurrió entre los dedos el billete a la final de la Champions)... cuando Kurt Cobain se salió de este mundo? Nunca me he parado a pensar en ello, aunque sé dónde estaba y qué hacía, hoy que lo pienso. El calendario (y un buen artículo de un periódico) nos recuerda que el hombre se voló la cabeza hace 30 años, se consumió antes de desvanecerse; dejó un cadáver devorado para el club de las leyendas del rock, un recuerdo que décadas después no puedes eliminar de una patada, una huella (él y la música que nació de su banda) que hoy subyace (apagada pero aún viva) como inspiración, como arrebato, como salvación.
Era entonces universitario, a mano para estar informado solo tenía periódicos al llegar cada mañana a la facultad y las noticias en la radio o en la televisión de la residencia de estudiantes. Allí vimos las imágenes, seguimos las crónicas, escuchamos las reacciones, compartimos el luto de quienes adoraban el mensaje de aquel chico desastrado, infeliz. La vida sigue.
No ha vuelto a haber otra banda como Nirvana, ni la habrá capaz de transmitir un estado de ánimo a una amplia audiencia. Como Kurt Cobain sí habrá más, los hubo antes y le sucedieron después, muy pocos con tal poder de pervivencia, de presencia espiritual. Cada cual arrastra su angustia a su manera, su frustración, el nihilismo, la drogadicción, los caminos sin salida, la perdición... hasta anticipar la muerte.
miércoles, abril 03, 2024
BOOTLEG SERIES 123: DAWN Y LA MUJER LIBRE
Desenterrar tesoros antiguos o encontrar joyas perdidas produce un excitante placer, el que persigue el curioso aventurero, el tenaz arqueólogo, a veces el escéptico pasajero a la espera de impredecibles descubrimientos. Uno puede ser este curioso tributo musical al que da forma Dawn Landes desde el homenaje a la lucha y la protesta de las mujeres a lo largo de las décadas y a través de las canciones. Hablamos de lamentos e himnos folk recogidos en un libro publicado hace más de medio siglo, The Liberated Woman's Songbook, del que Landes extrae una selección de piezas (11 de 77) para titular de la misma manera un precioso disco que dignifica la dignidad de esa lucha y el derecho a la libertad. Las canciones se fechan entre 1830 y 1970, y reviven cronológicamente arregladas de manera pura e íntima. Es poco más de media hora revitalizante y hermosa, una experiencia también, liberadora.
domingo, marzo 31, 2024
GREATEST HITS 336: JOLENE (DOLLY PARTON / BEYONCÉ)
La gran Dolly lo cuenta a todo trapo en la introducción de esta actuación: cómo surgió Jolene, una de esas canciones imborrables que nadie debe interpretar si no asegura estar al nivel del original. Qué dolor saber que existe alguien tan hermoso, tan hermosa, que te puede arrebatar lo que más amas. Dolly Parton clavaba esta canción siempre. Y Beyoncé, bueno, a su manera y con la libertad del poderío y la chulería que la acompañan, se inventa una más que digna versión. Lo hace en ese álbum NO country que acaba de sacarse de la manga, diverso y disperso, cautivador y agotador, largo e irregular, salpicado de algunas notables canciones como Jolene.
martes, marzo 26, 2024
VOLUME ONE 658: TIGERS BLOOD (WAXAHATCHEE)
"Uno de esos discos en los que todo suena tan bien..." Esta frase se ha dicho en alguna de mis conversaciones musicales de provecho, generalmente para ensalzar el buen oficio de la artesanía, aunque a veces la misma frase deja abierta una duda, un recelo hacia esa perfección técnica elogiada. Advierto estos matices al escuchar, y disfrutar, el último álbum de Waxahatchee. Yo no diría eso de que "suena todo tan bien...", que es cierto, me quedo con que suena simplemente bien.
Esta mujer, Katie Crutchfield (o su banda, que lleva el nombre del lugar en que se crió), se me atragantó en nuestros primeros encuentros. A partir de su disco anterior, Saint Cloud (2020), su música dio claridad a mi acercamiento, más estrecho en su proyecto Plains junto a Jess Williamson, y ahora más desahogado y acogedor en Tigers blood (Anti-, 2023), ejemplo de esas obras evolutivas que pueden provocar el rechazo en quienes alababan las piruetas iniciales y confirmar el aprecio de los que aplaudimos más (en general) la las líneas rectas o las curvas moderadas.
Katie canta como alguien de fiar, su banda es una capa protectora que da abrigo a piezas que alternan el arrojo con la templanza bajo la norma del medio tiempo equilibrado. 3 sisters, Bored, Right back to it o 365 reclaman más escuchas para celebrar su inmediatez. Waxahatchee es ahora más accesible, suena realmente bien.
Nota: 7,5/10
domingo, marzo 24, 2024
BONUS TRACK 286: LIVING WITH THE LAW (CHRIS WHITLEY)
Apuntes.
Encuentro este disco al escandaloso precio de 2,5 euros, en el apartado de ofertas especiales (1x5 euros, 5x10) de una tienda que cada cierto tiempo renueva las existencias de segunda mano o sobrantes sin desprecintar de las que se nutre. A veces hay algún particular que se desprende de valiosas colecciones que ya no quiere poseer, donde es fácil encontrarse joyas inhabituales de ver al alcance de la mano. Pues este Living with the law aparece camuflado entre baratijas prescindibles en una edición con créditos de distribución en castellano.
Chris Whitley. Fue Kick the stones el primer tema que escuché de él, cuando Brad Pitt y Geena Davis comenzaban a destrozar el mobiliario de una habitación de motel embriagados de lascivia en aquella escena caliente de Thelma & Louise. Creo que aparecía en la cara A de la banda sonora, y años más tarde, cuando a Chris ya lo había matado un cáncer de pulmón, sus discos llenaban un generoso espacio en mi cajón de la letra C.
Living with the law (1991), el primero de sus álbumes, puso a Chris en el mapa de los músicos barnizados para el culto: raíces de blues regadas con folk y rock con el regusto metálico de una guitarra National. Reseñas de alto voltaje para un desconocido de las audiencias. Daniel Lanois se le presentó como padrino, se lo llevó a Nueva Orleans y lo puso en manos de Malcolm Burn para pulir un primer capítulo intrigante, seductor, como el propio Chris Whitley... uno, sí, de esos grandes olvidados.
martes, marzo 19, 2024
VOLUME ONE 657: HAPPINESS BASTARDS (THE BLACK CROWES)
¿Qué te puedes esperar de este reencuentro? ¿Hay motivos para desconfiar? ¿Puede el presente recuperar la gloria del pasado? ¿Nos resignaremos a creer de nuevo que cualquier tiempo lejano (para ellos, para nosotros) fue mejor? Queda la fe, hay fe.
La noticia es buena, que dos hermanos que ni se han hablado durante años se hayan reconciliado por gracia del rock and roll. El retorno, ese reencuentro, es también nuestro. Son pero no son: quedan solo ellos del origen, pero sí, son los Black Crowes.
Happiness bastards (Silver Arrow, 2024) es lo que pervive de los cuervos, aquella banda de rock que huía de las tendencias a comienzos de los noventa y que, Chris y Rich mediante, sigue apegada a su esencia camino de la mitad de los veinte. Esto es rock: raíz, tallo, ramas y hojas.
¿Esperábamos un sobresaliente? Me conformaba con un notable: es notable. ¿Un descendiente tardío de Southern Harmony..., de Amorica? Aquello era dinamita, esto es pólvora de largo alcance. Atrás queda el barrido de la explosión, la onda expansiva; ahora tiemblan los cimientos sin derribar el edificio.
Quizá ya no nos quedemos con las canciones sino con este par de señores agitándolas. Suenan bien (como antes, como las de antes) Bedside manners, Wanting and waiting, Dirty cold sun y Follow the moon. Las coristas nos levantan. Son rocosos, grasientos, tabernarios. Nada se estropea. Vivamos este presente, enchufados con la electricidad duradera de The Black Crowes.
Nota: 7,5/10
jueves, marzo 14, 2024
SOUNDTRACK 280: MARGARET QUALLEY
Quédate con esta cara, con esta chica, con esta actriz... me dije al descubrirla en Érase una vez en Hollywood: hacía el ganso en la acera esperando a que alguien la llevase a alguna parte, tonteaba con Brad Pitt, subía a su coche y lo conducía hasta la comuna del diablo. Una gacela con más de media piel al descubierto, salpicadas de colores en lo poco que la cubre, los gestos de pilla en un rostro infantil, una mirada que iba más allá de la seducción hacia terrenos prohibidos. Margaret Qualley. Después supe que es hija de Andie McDowell. Y la vi más decorosa, más tierna, como aspirante a escritora en otra película. La he vuelto a ver, transmitiendo siempre un encanto genuino, sin arreglos ni aristas, el que surge de la pureza, el que la convierte en una presencia adorable que amas como a una hermana, una amiga íntima, una novia fiel. La ves bailar en el vídeo de alguien a quien apenas conoces, retorcerse como un cisne revoltoso, la sonrisa preparada para atraerte a su cuerpo flexible, a un rostro fascinador. Margaret Qualley. (Caramba, ahora me entero de que el muchacho que se reconforta en los abrazos de la chica al final del vídeo es su cónyuge.)
martes, marzo 12, 2024
SOUNDTRACK 279: STOP MAKING SENSE
"Éramos realmente buenos. Qué lastima de banda."
El titular se imprime a raíz del 40 aniversario de aquel filme, aquellos conciertos, que el cineasta Jonathan Demme y el grupo Talking Heads grabaron y montaron para dar como resultado Stop making sense. David Byrne entraba en escena con una guitarra acústica, una percusión electrónica grabada en un magnetófono y comenzaba a cantar Pyscho Killer con el fondo de bambalinas de un teatro a la vista. En los temas siguientes se iba sumando un miembro más del grupo hasta completar la formación de los directos de aquella gira, un total de ocho componentes. Fueron cuatro conciertos seguidos a finales del 83, en Hollywood, en el ecuador, y apogeo, del tiempo que estuvieron unidos los Talking Heads... un grupo que (llámenme lo que quieran) nunca me pareció realmente bueno, y al que sigo sin encontrarle la gracia, con la excepción de tres o cuatro canciones.
Matiz a estas frases: sí, es justo decir que eran buenos, y a mí ni me gustaban ni me gustan; como, digamos, que tampoco me gustan películas como Oppenheimer o Anatomía de una caída, buenas en realidad, pero carentes de gracia para mí. Vale la comparación para decir que unas y otros (los Heads, estos con su electrizante batido de funk, pop y art rock, mezcla que dio contornos a la escena new wave) acaban por resultar extenuantes, empachosos. Una película como Stop making sense transmite esa dualidad que algunos sentimos con este grupo: los TH forman una comunión vibrante y atrevida cuyo pulso acaba por ofrecer una explosión de agotamiento.
viernes, marzo 08, 2024
VOLUME ONE 656: VISIONS (NORAH JONES)
Quienes admiramos a Norah Jones sentimos que cada uno de sus discos nos transmite la sensación de un regreso al hogar, es como el reencuentro con un ser querido al que añoramos demasiado. Hablo por mí, claro, me atrevo a hacer colectiva mi experiencia. Nos (me) puede el aprecio incondicional, y si alguna vez nos (me) falla le perdonamos (le perdono) la decepción, el disgusto... Pero no, Norah no (nos) falla. Es esa amistad infalible, esa hermana del alma. Queremos a Norah Jones una vez más en las visiones de su nuevo álbum, el bienestar que nos regala una gran anfitriona.
Nuestra querida artista abraza en Visions (Blue Note, 2024) una atmósfera pop que, cuando le apetece, se inclina a superficies de soul: viento en segunda línea, sedosos coros femeninos. Parece por momentos regresar al entramado hipnótico que de la mano de Danger Mouse hacía tejido en Little broken hearts (2012), mas es un amago para despistar porque el álbum se acomoda en una confortable, que no facilona, armadura pop decorada de melodías finas, percusión deslizante y tiernos escalofríos que salen de una guitarra entrometida. Sobre todo ello, la voz reposada y abierta de Norah, los dedos estilizados sobre el piano, sus deseosos uuuuh uuuuh, diciéndonos cosas tan simples y tan puras como "todo este tiempo pienso en ti", "no quiero hablar de ello, solo quiero bailar".
Nota: 8/10
jueves, marzo 07, 2024
GREATEST HITS 335: GERONIMO (TEN TOWERS ft. FIORDY)
No les puedo contar mucho del responsable de esta canción. Lleva la firma de Ten Towers, tras la cual se esconde un tal Sebastian Forslund. No estoy seguro, la verdad, pues la pista de este grupo/artista entra y sale, desaparece en cuanto se le busca, son escasos los datos firmes, y la música salpica alguna plataforma con más Ep que largas duraciones. El caso es que un día me tropiezo con esta canción, Geronimo, y (seguro que a ustedes les pasa muy de vez en cuando) me siento atrapado en ella, dentro de su aura entre la húmeda vegetación de un bosque en otoño. No sé bien qué hechizo tiene, uno que te reconforta con el entorno y del que sientes que podrías vivir siempre con él.
miércoles, marzo 06, 2024
VOLUME TWO 123: THE CRYSTALS
No es raro confundirse, ver una imagen como la de la izquierda y preguntarse de qué grupo femenino se trata: ¿las Ronettes, las Shirelles, las Crystals, las Supremes, las...? En este caso la respuesta es The Crystals, que no tenían una poderosa voz o presencia al frente como otras bandas vocales de chicas contemporáneas tan lejos como en los años sesenta, pero dejaron para el recuerdo algún que otro hit que trascendió aquellos días y nos acompañó en diversas fuentes los años siguientes. El suyo fue la preciosa, contagiosa, Then he kissed me, sin descartar en menor medida Da Doo Ron Ron o There is no other like my baby.
Ahí las tenemos, estas chicuelas vestidas para la graduación del instituto, futuras madres ejemplares, amigas del barrio que en los callejones (en Brooklyn se encontraron) se juntan para cantar y tontear con algún chico. Fueron una de las primeras bandas que produjo y amparó Phil Spector, cuyo muro sónico inconfundible se advierte en unos cuantos de sus éxitos. Como muchos de aquellos grupos parecidos, su historia quedó relegada a lo anecdótico, a la brevedad de sus canciones, y presenta lugares comunes en su desarrollo hasta su final disolución: cambios de formación, olvido del productor, urgencias mayores en la vida de cada miembro.
Al escuchar tantos años después de su breve auge a The Crystals es imposible no sentirse un poco ingenuo, soñar con aquellos bailes de una juventud que vimos en las películas y creer que el mundo era maravilloso.
sábado, marzo 02, 2024
VOLUME ONE 655: GALLAGHER & SQUIRE
Vuelo directo a Manchester. Conexión Gallagher-Squire, Oasis-Stone Roses. Trayecto limpio, sin sobresaltos, rápido y placentero, sin tiempo para la nostalgia, sin caer en lo intempestivo ni pecar de pereza. Liam estira los versos y se deja caer apático ante el micro sin desgastar su marca de agua; Squire hace escorzos con la guitarra para darle un poco de mala leche al perfil melódico de las canciones. Podrían vender pastillas, suavizantes y detergentes como los de la cubierta de su disco, Liam Gallagher & John Squire (Warner Music, 2024). A veces flotan, de nuevo como antaño, los Beatles, a veces incluso Hendrix empaña la cara más psicodélica de la música. Un latigazo de electricidad hacía falta, se echaba de menos; le llena a uno de fuerzas. "Los jóvenes de hoy son unos putos vagos que quieren un éxito inmediato", ofrece Gallagher para un titular. A él le llegó como un rayo ese éxito, y era un puto joven, éxito del que aún vive. Y solo de escucharlo un rato junto a su amigo John renacen Morning Glory o Second coming.
Nota: 7,5/10
martes, febrero 27, 2024
LIVE IN 299: PJ 2024
Estamos en la cuenta atrás. Dirigiéndonos hacia la materia oscura, a un agujero negro, a las profundidades de la fidelidad musical. Veinte, treinta años después, más, nos volvemos a reunir, a bailar en congregación alrededor de la hoguera de nuestra pasión. Unidos para siempre con el hilo de nuevas canciones, en el sudor de próximos conciertos. Crecemos hacia el infinito en el aura de la satisfacción, seguros de que no habrá lugar para la decepción porque nosotros y vosotros ya hemos llegado demasiados lejos. Pearl Jam.
domingo, febrero 25, 2024
BONUS TRACK 285: BAVARIAN FRUIT BREAD (HOPE SANDOVAL & THE WARM INVENTIONS)
No acierto a situar el momento en que me fulminó una canción de este disco, no sabría decir cuál (quizá Suzanne, quizá On the low) ni cómo (en un anuncio, en una película); el caso es que cuando supe por primera vez de Hope Sandoval a través de Bavarian Fruit Bread (2001) anduve obnubilado con sus canciones, en un estado de hipnosis o confusión que me tenía encadenado al álbum. Aquella sensación de asombro y deleite duró lo que tantas otras similares causadas por la música o por un disco en un momento dado. Hope se fue difuminando como parecía hacerlo su voz en una atmósfera de polvo y balanceo (con Mazzy Star reapareció pocas veces, con los Warm Inventions que horneaban aquel pan de frutas bávaro en solo dos trabajos más hasta 2016, no tan fascinantes). Pero si aquella vez aún no se ha apagado en tu disco duro de emociones embriagadoras, cualquier otra vez mucho más adelante consigue trasladarte a aquel mismo estado de placer.
miércoles, febrero 21, 2024
VOLUME ONE 654: DUSK (GABY MORENO)
Sobre un buen grupo de artistas latinos de los últimos veinte años se juntan varias líneas de estilo que dan riqueza a su música. Mantenemos el adjetivo "latino" injustamente, como si nos obligaran a ello estrofas en castellano, ciertos ritmos que nacen de percusiones o acordes de cuerdas, cuando en realidad lo que tenemos es una generosa y, casi siempre, bien ordenada combinación de folk, blues, pop, rock y soul en armónica convivencia. Desde Guatemala, largo tiempo asentada en Estados Unidos, Gaby Moreno conjuga premios y bendiciones, culto y prestigio, buenas amistades y meritorios discos. El más reciente, Dusk (Cosmica Artists, 2024), navega en todas esas aguas estilísticas, a caballo entre dos idiomas, sinuoso en conjunto, con saltos para vibrar y reposo para soñar.
Nota: 8/10
sábado, febrero 17, 2024
GREATEST HITS 334: LOW (CRACKER)
De tanto que tardas en saber de una banda, crees que ha podido disolverse. Pero parece que no. Han pasado diez años del último disco de Cracker y ni un rumor has oído, ni una falsa o cierta noticia. Te encuentras de nuevo con ellos en la escasa oferta de cds que muestra una pequeña tienda de música en el casco histórico de una preciosa ciudad castellana que te pilla de paso. Un disco para el camino, aquel álbum que tenías algo olvidado. Cracker de nuevo con su crujido eléctrico, ese rock equidistante entre la furia juvenil y la controlada madurez. Lowery y Hickman, aquellos con los que saltaste más de lo que te imaginabas una noche en Santiago, te alegran el viaje. Con canciones como esta, Low.
































