martes, octubre 12, 2010

LIVE IN 93: DON’T GIVE UP ON ME… ENORME DESCANSO

Ahí se quedó, en la pista de aterrizaje, poco antes de sentarse en su trono. Iba a tocar en una sala con nombre de paraíso en Europa. Con 70 años. Y él no pertenecía más que el lugar que la música reserva a sus dioses. Nunca lo vi y me hubiera gustado mucho. Pero siempre lo llevaré conmigo.



viernes, octubre 01, 2010

VOLUME ONE 222: MEAN OLD MAN (JERRY LEE LEWIS)

La tradición es una garantía. El apego a la esencia, a la autenticidad, no defrauda a nadie. Por eso música como la que recoge y mima Mean old man (Verve Forecast, 2010) es tan bien recibida. Vuelve (nunca se ha ido) Jerry Lee Lewis, el killer con las balas guardadas, el Clint Eastwood del rock n roll, como dice un amigo, algo exagerado a mi entender. Y cómo vuelve el maestro, con una escuadra de colaboradores de mil reverencias: Keith Richards, Solomon Burke, Mick Jagger, Eric Clapton, Robbie Robbertson. Slash, Gillian Welch, Sheryl Crow, Kris Kristofferson, John Fogerty, Ronnie Wood… (y no, menos mal, no se ha colado Costello), colegas de toda la vida. Lejos del aura crepuscular con que Rick Rubin barnizó las últimas voces de Johnny Cash, Jerry Lee, sentado o no a sus teclas, prefiere iluminar y revestir viejas canciones de country, blues y rock n roll bajo la producción elogiosa de un titán como Jim Keltner, el batería de tantos y tantos músicos que, por supuesto, aquí también agarra las baquetas para demostrar su maestría rítmica. Por fortuna, para superar el mal trago de las últimas decepciones (Robert Plant, Neil Young), he aquí un genuino discazo.


Nota: 8/10

jueves, septiembre 30, 2010

VOLUME ONE 221: THE SUBURBS (ARCADE FIRE)

Parecen los bastardos repudiados de una comuna, con ese aspecto siniestro y autocomplaciente. Me recuerdan a aquellos chicos del maíz de Stephen King. Un grupito de modernillos cool huidos de los bosques canadienses realmente inteligente, de ideas lucidas y resultados brillantes. No lo dudo porque lo he comprobado, primero con el fantástico Funeral (2007), después con el acertado Neon bible (2004) y ahora con el celebrado The suburbs (Merge, 2010), un disco agraciado por la crítica en un lado y en otro, en medios de una corriente y de otra. Quizá no es para tanto, que se hace largo, pero este álbum sí deja unas cuantas huellas, marca un territorio en el recuerdo de una música que acabas de escuchar y que te invita a acudir a ella pasado poco tiempo. Yo he dejado pasar un par de meses y me he vuelto a conectar a The suburbs, el último trabajo de Arcade Fire. Con su extraña teatralidad, su retorcida grandilocuencia, su desorden armonioso, sus desvíos retro, que esta vez recuperan a Blondie. Y sus pedazo canciones: The suburbs, Ready to start, Modern man, We use to wait, Sprawl II.


Nota: 7/10

martes, septiembre 28, 2010

GREATEST HITS 91: IT MAKES NO DIFFERENCE (THE BAND)

Llevo unos días sin escuchar discos por diversas razones, ni música nueva ni música vieja, sólo algunas canciones sueltas bendecidas por la grandiosidad de los genios. Porque llega un momento, y quizá sea éste, en que conviene bajar de los altares las emociones que sentimos siendo más jóvenes, cuando hablar de música y vivir la música nos empujaba a cruzar los límites de la razón o a confundir el juego con el riesgo. Disfruté de esta canción hace años, y ahora la saboreo mejor, con el regusto de la madurez y al darme cuenta de lo mediocre e imperecedera que es la música que nos salpica en nuestros días. Allí estaba Scorsese grabando la despedida en un concierto épico, y Rick recogiéndose en sí mismo, y Robbie mimando su guitarra. Y una banda inmensa.


sábado, septiembre 18, 2010

GREATEST HITS 90: GET ON THE ROAD (TIRED PONY)

Los supergrupos se prodigan y la unión de talentos e inquietudes similares o distantes no siempre es provechosa ni elogiable. El resultado de estos encuentros acostumbra a carecer de definición, su orientación no halla explicación con palabras. Le ocurre a Tired Pony, donde sorprende que sea Gary Lightbody, del temible grupo Snow Patrol, quien comande la aventura. Se apuntan Peter Buck, guitarrista de REM, Richard Colburn, batería de Belle & Sebastian, y colaboran M. Ward y Zooey Deschanel, entre otros músicos. El disco que firma la banda se llama The place we ran from (Polydor, 2010) y contiene esta extraordinaria canción, pura crema con la que me estoy empapando: Get on the road.


VOLUME ONE 220: YOU ARE NOT ALONE (MAVIS STAPLES)


Se avecinan sabrosos lanzamientos. Antes de Neil Young, Ronnie Wood o Robert Plant le quito el plástico a Mavis Staples, destapo de nuevo a esta encantadora mujer y me dejo tragar por la confortable frondosidad de su soul entrañable, el gospel remozado y la voz pura, vibrante y sana a los 71 años. En su Chicago natal, donde empezó a cantar cuando era niña junto a su padre y sus hermanas, ha hecho migas con Jeff Tweedy, convertido aquí en el acertado productor de You are not alone (Anti-, 2010). El líder de Wilco se pasea a gusto por las pistas con las cuerdas y las voces de apoyo y le compone a esta gran abuela un par de canciones deliciosas, sobre todo la que da título al disco, preciosa, de las joyas de este año. El resto del álbum está cubierto por piezas tradicionales adaptadas y algunas composiciones de Randy Newman o John Fogerty. La oferta es jugosa y el plato, más que satisfactorio. La sabiduría no pierde energía, no se desgasta.


Nota: 8/10

domingo, septiembre 12, 2010

BONUS TRACK 85: OTHER VOICES / FULL CIRCLE (THE DOORS)


Mi fiebre juvenil por The Doors se agotó tras la muerte de Jim Morrison, es decir, le di la espalda a lo que el grupo grabó como trío en los dos años siguientes. La música que guardaron en dos álbumes más tampoco era fácil de conseguir, ni siquiera en EEUU estaba editada en cd, aunque sí había ejemplares en algunos países europeos en formato de dos discos en uno. Ahora es más probable y sencillo obtenerla. Entonces tenía pocas referencias sobre estos dos trabajo, tampoco tengo más ahora. Y en ellos me he encontrado con unos Doors descafeinados, pero para nada desorientados.

Other voices y Full circle llegaron en 1971 y 1972. El sello del grupo, Elektra, y la propia banda financiaron los discos, derivados de la música compuesta para L. A. Woman especialmente, sobre todo porque en el primero se mantiene el gusto por las largas estructuras y por los ambientes descritos en Riders on the storm. Manzarek y Krieger se encargan de las voces y el conjunto guarda la integridad del grupo como cuarteto pese a añorarse el carisma y la voz de Morrison. Hay temas mayúsculos como Ships with sails o Wandering musician. Funciona bien. Full circle se abre a la experimentación, con desvíos hacia el jazz, al progresivo y a los paisajes exóticos o tropicales con la simpática canción The Mosquito. Intervienen muchos más músicos en la empresa. Es una curiosidad estimable pero inconsistente. En el fondo The Doors ya no tenían mucho más que decir, por eso tras este disco cerraron el taller.

Años más tarde Manzarek y Krieger pelearon contra el paso del tiempo y se abrazaron a la nostalgia bajo los nombres The Doors of the 21st Century, D21C y Riders on the storm con más que loables actuaciones.

martes, septiembre 07, 2010

SOUNDTRACK 100: WHEN YOU’RE STRANGE

Tom DiCillo es un cineasta como mínimo interesante. Antiguo montador de las primerizas obras de Jim Jarmusch, se ‘independizó’ de su mentor para comenzar a cultivar una filmografía como director puntero del cine indie americano de los años noventa, aunque su chispa se perdió enseguida. Tras las muy recomendables y divertidas Vivir rodando (1995) y Box of moonlight (1996), sólo Delirious, una década más tarde, recuperó su airada vena lúcida con una ácida sátira del mundillo del espectáculo y de su caprichoso jugueteo con la fama. Combinando con trabajos en la televisión, en los últimos años ha firmado el documental When you’re strange (2009), como el título de la canción de The Doors, porque del mítico grupo trata este documental.


Narrado por Johnny Depp, When you’re strange no depara mucha más información sobre la banda que la numerosa bibliografía al respecto ya recoge. Los episodios más célebres, así como la gestación del grupo, su vertiginoso auge y también su decadente ocaso, y, por supuesto, la compleja, extraña, seductora e irrepetible figura de Jim Morrison aparecen bien repartidos por el metraje, sugerentemente acompañado de numerosas imágenes de archivo muy poco habituales y casi nunca vistas. Pero, para mí, ver este documental no sólo me ha reencontrado con una música única y sin fecha de caducidad que acompañó mis años de juventud gracias al biopic de Oliver Stone, sino que me ha regalado un pequeño viaje de imaginación, esforzándome por estar allí, por aquellos años revueltos que la enigmática y calurosa música de los Doors tan bien ilustra.

viernes, septiembre 03, 2010

LIVE IN 92: THE RYAN O’REILLY BAND


Como cientos y miles que se muestran por los cauces diversos de la Red, en redes sociales y páginas personales, las vías para darse a conocer, quién sabe hasta acabar cómo y dónde. Y también en la calle, en las avenidas atestadas de turistas y habitantes. Me tropecé con ellos en Portobello Road, tocando sus sencillos instrumentos una mañana de sábado, percusiones básicas y tiernas acústicas. Vendían su cd en directo, una grabación en el local Half Moon de Londres grabada el año pasado. Así tan natural, con dos imágenes en blanco y negro y un disco virgen desvirgado guardados en un plásticos. Nos dejamos las cinco libras y escuchamos sus bonitas canciones. Aunque no lleguen muy lejos, a mí me llegan cerca. The Ryan O’Reilly Band.

viernes, agosto 27, 2010

VOLUME ONE 219: HAWK (ISOBEL CAMPBELL & MARK LANEGAN)

Primero se retrataron en la habitación de un motel (2006), arreglándose el peinado ella ante el espejo, contemplada a su espalda por él, tumbado en la cama y apoyado en la pared de madera. Personajes de una balada de mares rotos. Después posaron en pie (2008), desviándose la mirada en un porche blanco, cualquier domingo ensuciado por el diablo. Siguen siendo amigos (pareja, lo dudo), camaradas musicales, en Hawk (V2, 2010), el tercer romance de Isobel Campbell y Mark Lanegan, mirándonos desde los asientos delanteros de un coche en dirección a ninguna parte y enmarcados por los contornos de una postal en blanco y negro.


El rumbo que sigue este nuevo capítulo de Mark e Isobel explora los lienzos pintados en los dos trabajos anteriores. Contrastan sin grietas los susurros inocentes de la chica y la sombría garganta del tipo. Esta vez se antoja algo menos sólido el acuerdo de voces, de climas, hay algún tramo desequilibrado porque parece que cada uno, aunque muy bien conjuntados en buenos temas como You won’t let me down again, Snake song o Come undone, es más dueño de sus propios ambientes. Compone ella y recurre a dos creaciones de Townes van Zandt, y él desaparece por momentos, aunque cuando regresa, a veces áspero de más… es el gran, gran Lanegan. Que sigan tan amigos.


Nota: 7/10

miércoles, agosto 25, 2010

LIVE IN 91: LONDRES

Nos vemos de nuevo, por tercera vez. Pero esta vez es diferente, con un camino cansado antes y otro camino por descubrir después. Ha tenido mucho de viaje interior, como un nadador que bracea entre dudas y no consigue dejarlas atrás para empezar a bucear en otro estanque. Las calles vivas. Las voces tranquilas. La comida china. Los yogures helados. Las fotos. Las cosas que compramos. El té. La Guiness. La merienda en el parque. Los museos. Los mercados. El metro. Los días largos. La lluvia. Las conversaciones. La hora de despertarse. Los paseos hablados y los paseos en silencio…

miércoles, agosto 18, 2010

COMERTE

Es un día, y otro, y otro más, y al siguiente. Si me pongo a describir, daría demasiada envidia. Si me decidiera a hacerlo, tendría que detenerme a pensar qué palabras precisas escoger. Y no las encontraría, nunca daría con la exactitud, y no quiero traicionar la bendición de la naturaleza. La que nos hace tan diferentes y por eso tan fascinantes. Largo de adornos y de cabeza a la madrugada, una vaquera alzada de resaca, los hombros al descubierto y una provocación rosa en la pista de baile, rayas marineras y azul marino, los colores de tu patria y los brazos con el regusto a sol y crema, las botas camperas y la pintura del verano en la piel de la cara… Si no doy un bocado al menos, te aseguro que paso hambre. En tinieblas también consigo comer un poco de cuanto más me alimenta.

martes, agosto 17, 2010

BONUS TRACK 84: WIND ON THE WATER (GRAHAM NASH & DAVID CROSBY)

Unos amigos asistieron hace poco en Hyde Park a un festival de tres días en el que tuvieron cabida Crosby, Stills y Nash, un plena forma los tres, desde luego, cosiendo los sonidos del pasado con los achaques del presente en una gran actuación. Me gustaría verlos un día, con Neil Young redondeando el cuarteto, el fantástico supergrupo. CSNY. He rescatado a CN, asociación derivada con menos enjundia que las que forman otros componentes en dúo o trío, pero igualmente sólida y hermosa, también reconfortante a la hora de necesitar un poco de nostalgia en mis menús musicales. No se han prodigado mucho juntos Graham Nash y David Crosby. En 1975, eso sí, firmaron Wind on the water, un trabajo que bien podrían haber firmado los cuatro camaradas, aunque ni Stills ni Young asoman ni por los surcos que separan las canciones. Pero vaya, menudo personal el que se juntó en este precioso disco: Carole King, James Taylor, Tim Drummond, Levon Helm, Joel Bernstein, Jackson Browne, Ben Keith… colegas de música y drogas perfectamente sintonizados en piezas como Mama Lion, Take the money and run o Love work out.


Siempre que escucho a uno de estos cuatro tipos, solo o en grupo, soy consciente de que sus voces entrelazadas me trasladan a otras décadas, pero me acompañan muy bien siempre.

miércoles, agosto 11, 2010

BONUS TRACK 83: THE SOUTHERN HARMONY AND MUSICAL COMPANION (THE BLACK CROWES)

Este calor me está animando a dejarme acompañar por cálidas músicas alejadas de las tópicas sintonías veraniegas, dignas o indignas. Nada de surf rockero o pachangada fresca, sino rock and roll de las profundidades americanas, tirando hacia el sur, por Atlanta, lejos de los clásicos aunque con ellos siempre presentes. Porque The Black Crowes son ya, para mí, unos enormes clásicos del rock. Y cuando en estos días he terminado de empaparme de la suave fragancia que contienen todos los discos de Sophie Zelmani no he optado por otra cosa que por los Crowes. De entre su magnífico baúl de joyas, aquí está imperecedero este The Southern Harmony and Musical Companion (1992), con su tórrida atmósfera, sus voces gritonas, las guitarras danzantes explorando paisajes gamberros, su Remedy, Sting me, Hotel Illness, My morning song y los Robinson y sus colegas en estado de gracia. Como maestros.

viernes, agosto 06, 2010

VOLUME ONE 218: CROWEOLOGY (THE BLACK CROWES)

Encadenando notables trabajos llegan The Black Crowes hasta 2010, al parecer con rumores de interrupción en su camino después de una serie de discos estupendos tras el periodo más largo sin publicar álbumes de estudio, entre el Lions de 2001 y el Warpaint de 2008. Los directos y la edición de música perdida han ido llenando su discografía últimamente, y por esta senda siguen ahora los cuervos con la recopilación en doble disco de algunas de sus piezas más representativas con una instrumentación acústica. El regalo, esta joya, se llama Croweology (Silver Arrow, 2010) y confirma la insistencia del grupo en lucir veteranía, sudor y sobrado poderío en su incuestionable talento musical.


Apagada la caña, los Crowes se acomodan en el cálido abrigo que cubre sus temas acústicos, acolchados delicadamente y revestidos de esa finura de cuerdas, teclados y baquetas con que maquillan para una velada elegante su rock and roll más fantástico. El recorrido se preocupa por centrarse en los primeros cinco álbumes, con predominio de canciones que no pierden ni fuerza ni belleza (Remedy, Wiser time, Ballad in urgency, She talks to angels, Sister luck, Thorn in my pride…) en manos de estos músicos de cabecera.


Nota: 8/10

VOLUME TWO 52: SOPHIE ZELMANI

En uno u otro momento necesitamos caricias para los oídos procedentes de los sonidos más cotidianos. De la música, entre ellos. Sophie Zelmani es un sedante sonoro tierno y contagioso. Lo corroboro ahora, después de un tiempo largo sin escucharla, recuperando nuevos discos a los que ya conocía. Tiene ocho desde 1995 esta joven sueca de voz aniñada y escondida, tímida a más no poder, pidiendo permiso cuando canta despacio envuelta en una música despejada y preciosa. Empezó tarde a tocar la guitarra y sus fieles compañeros de adolescencia han seguido con ella hasta ahora, enlazando un álbum tras otro llenos de dulzura, de finura pop, esenciales gotas de folk y gusto exquisito. Lo tiene el primero, Sophie Zelmani (1995), Sing and dance (2002), The ocean and me (2008) y el más reciente, I’m the rain (2010). En el film Masked and anonymous se marcaba una hermosa versión dylaniana de Most of the time. Para mí se ganó entonces el cielo. Como cada vez que vuelvo a sus bellas canciones.

sábado, julio 31, 2010

VOLUME ONE 217: 100 MILES FROM MEMPHIS (SHERYL CROW)

La tuve a dos metros de mis narices (de mi nariz, porque sólo tengo una), quizá por eso me cae demasiado bien. Ella acababa de llegar entonces y yo era un mocoso universitario. Y me puso, la verdad, tan cerca, descarada la tía, con un guitarrista y una bajista de primera, la muy… provocadora, sin maquillaje aquel día. Salí contento de aquel concierto de Sheryl Crow, entonces presentando su primer disco. Buen disco, desde luego, en el 93. Ha pasado demasiado tiempo, o no tanto, depende de lo que se haga simplemente. Sus tres primeros álbumes son realmente buenos de verdad. Después, la mediocridad, tres álbumes más con más pena que gloria. Y ahora, 100 miles from Memphis (A&M, 2010), con el lunar en el mismo lado de la boca, el izquierdo, y la tía que se sale, la Sheryl. Discazo el que se ha trabajado la chica, con Doyle Bramhall III en la producción y las guitarras y unos músicos de campeonato (hasta Keith Richards y un tributo a Jacko), desde luego. Está que se sale la nena, prodigiosa nada más comenzar con Our love is fading y pletórica en la versión de Sign your name o en temazos como Sideways o 100 miles to Memphis. Me gusta Sheryl Crow.


Nota: 8/10

viernes, julio 30, 2010

VOLUME ONE 216: LIKE THE WOLF (A JIGSAW)

Si veis esta imagen u oís hablar de esta música, no lo dudéis, dadle una escucha, regaladle unos minutos de vuestro tiempo a un trabajo verdaderamente reconfortante, luminoso, alegre, vivo. Yo los acabo de conocer. A Jigsaw, de Portugal. Seguro que si me pongo a hablar con ellos, con Joao Rui, con Susana Ribeiro y con Jorri, acabo construyendo el armazón de una amistad, hermanados unos con otros por nuestro gusto y admiración por Iron & Wine, por Giant Sand, por Mark Lanegan, Calexico, Old Crow Medicine Show, Lambchop, Willard Grant Conspiracy y otros artistas de estilo y generación similares. Me consta que haríamos migas con el lenguaje universal de la música. En Like the wolf (2009), cuya edición uncut (con más temas) ha llegado a mis manos, hay un poco de todo eso. Y todo eso cariñosamente conjuntado, con una pureza que sabe marcar distancias con respecto a las influencias, con la convivencia de violines y armónicas al servicio de una colección deliciosa de canciones, bendecidas algunas por estados de euforia (Red pony) o cubiertas por inquietantes atmósferas (My blood). Me alegra comprobar que todavía puedo disfrutar del placer de descubrir hallazgos exultantes como éste.


Nota: 8/10

martes, julio 27, 2010

VERANO EN LA PIEL

El verano de ahora ya no es el de la infancia, ni el de la adolescencia. Pero el verano lleva cosas encima que se niegan a que el tiempo las entierre o las cambie de aspecto, de forma o de sensación. Ahora veo a los bañistas como no los veía antes, el sol calienta más que entonces, los cuerpos lucen más desnudos, las terrazas están más repletas de gente y las calles de paseantes y los helados ya no son tan baratos como antes, aunque hay más variedad y quizá están más sabrosos. Lo que aún queda y siempre quedará es el olor de la piel bañada por el sol, cubierta de salitre y mezclada con los restos de crema de protección para antes o después de tumbarse en la toalla. Tengo ese olor en mi piel. Y también en la tuya, en tus hombros rojizos y descubiertos que me reciben una tarde de verano. Cuando te veo y cuando no.

RECONCILIACIÓN

Conviene darle un margen a la decepción, al enfado, a la rabia o al temor. A todas las emociones, al fin y al cabo, porque nada perdura. Podemos retomar lo nuestro, nena, lo absoluto también tiene fecha de caducidad. Intentémoslo de nuevo, vale que sea paso a paso, cada cierto tiempo y con la seguridad de saber que nos encontraremos con una sonrisa en nuestra cara, yo en la tuya y tú en la mía. He vuelto a reír. He vuelto a abrazarte.

lunes, julio 19, 2010

VOLUME TWO 51: ALICIA

Nada de lo que conozca de ella me hace desconfiar de Alicia Keys. Me cae bien para empezar. Con su éxito precoz, su aprendizaje tan evidente, su habilidad compositiva, sus encadenados vocales, su acompasada evolución y su belleza pausada. Me inspira tranquilidad y cierta ternura esta chica, este bombón (no conozco otro piropo contemplativo que le venga mejor) del r&b del siglo XXI.


A los veinte años irrumpió en el mercado, en las listas de éxitos y en las galerías de premios. Pronto demostró que no era una cara bonita, que podía desenredarse las trenzas y ganar algún kilo sin caer en la comodidad ni en los vicios de la popularidad. Se ganó unos cuantos amigos y frecuentó más escaparates con los que agrandó su fama. La tiene, claro, y una creciente fortuna, pero no parece que presuma de ella. Y al correcto Songs in A minor le sucedieron dignas colecciones de temas, arrimadas al funk y al rock también en As I am (2007). No one, una canción antológica de este disco, me enganchó a ella definitivamente. En The element of freedom, su siguiente trabajo (2009), confirmó su mayoría de edad, por si había dudas. Tiene a Stevie Wonder y a Prince en sus código genético. Y tiene además el estilo Alicia Keys bien definido, limpio, sereno, sólido, con emotivos estribillos y sinceras interpretaciones. Así crea canciones, no pocas, que encogen los sentidos.


martes, julio 13, 2010

LIVE IN 90: PEARL JAM (LISBOA, 10-7-10)

Nos marchamos del concierto, haciéndonos espacio para avanzar entre unas 40.000 personas, con la impresión de que nos dejan. Que se separan, decían algunos; que se toman un descanso largo pero volverán dentro de unos años, más tiempo esta vez, pensamos otros. Porque Eddie, adorado por la sencillez tan directa con que lidera una banda o hace al público cantar, por cómo lee unas frases en un idioma que no es suyo o por cómo se deja la voz en cada tema, avisó pronto de que el concierto, el último de su última gira, iba a ser también el último en mucho tiempo. “Pero mientras, vamos a pasarlo bien con el rock and roll”. Y claro que lo conseguimos. Imposible no hacerlo.

En mi tercer concierto de Pearl Jam, en el Optimus Alive 2010 en Oeiras, Lisboa, disfruté algo menos que las otras veces (malditas masas de gente), pero no me sentí defraudado y la compañía que tuve fue excelente. Porque eché de menos algunos temas (Crazy Mary, State of love and trust), pero me alegré por escuchar por primera vez otros (Smile, In hiding, Wishlist). Tuvo la función un tono nostálgico, un sabor a despedida que relajó el repertorio y que conmovió al fan, muy dado esta vez a corear demasiado las canciones. Sublimes estuvieron, entre varias, Black, Release, Even flow o Daughter.

Quizá se marchen un tiempo, quizá tarden en volver a sacar un disco y echarse de nuevo a la carretera. Llevan veinte años haciéndolo y todo tiene un límite marcado u obligado por el cansancio. Dentro o fuera, en casa o en sobre cualquier escenario, Pearl Jam siguen siendo… enormes.

miércoles, julio 07, 2010

SOUNDTRACK 99: MIÉNTEME (1ª temporada)

La verdad no se puede disimular, pero el acto de mentir entraña el arte de engañar, el placer, si cabe, de disfrutar del éxito de una trampa. Contra esas artimañas surge la figura de Cal Lightman, un sagaz e infalible científico y antropólogo que hace de su don para descifrar el significado de la gesticulación humana el oficio al que recurren los gobiernos, las agencias de investigación o las grandes empresas para detectar la mentira o lo que esconden los actos más peligrosos que cometen las personas. Así toma cuerpo cada episodio de Lie to me (Miénteme), una entretenidísima serie de intriga e investigación por la que me he dejado seducir gracias al buen ojo de un buen telespectador.

El esquema narrativo no difiere mucho del que tiene CSI, por ejemplo, es decir, planteamiento impactante, rapidez en el desarrollo y algún que otro giro sorprendente antes del desenlace. Lo que hace muy atractiva la serie Miénteme es, por un lado, la variedad de escenarios en los que se desarrollan los casos (embajadas, altas esferas, el propio gobierno, entornos terroristas, el ejército…); por otra parte, la debilidad del ser humano plasmada en argumentos retorcidos y gestos personales comunes con significados universales (odio, ira, vergüenza, temor, rabia, compasión, afecto…); también la tensión creciente que cubre cada episodio, tanto en las tramas criminales como en las relaciones personales entre los protagonistas principales; y además, el carisma encantador de un tipo como Lightman en los rasgos confiados, perspicaces, sobrados y hasta chulescos de un espléndido Tim Roth. Con su séquito ayudándole, secundado por una bellísima Kelli Williams, este fenomenal personaje, un sabio que juega a ser Dios, hace del estudio del comportamiento humano una intriga apasionante.

domingo, julio 04, 2010

VOLUME ONE 215: BKO (DIRTMUSIC)

Va despejándose de nubes el panorama, será que ha llegado el verano y soplan aires de confortable calidez y se abren cielos limpios. Porque cae en mis manos otro buen disco del año de la mano de Dirtmusic, el trío que hace un par de años crearon Chris Eckman, Hugo Race y Chris Brokaw, y que acaba de publicar su segunda y sabrosa experimentación. Se llama BKO (Glitterhouse, 2010), iniciales de Bamako, la capital de Mali, adonde se han ido a grabar tras entablar amistad y compartir ensayos y sesiones con una joven banda de tuaregs llamada Tamikrest en una edición pasada del conocido Festival del Desierto celebrado precisamente en Mali. El resultado presenta ahora esa camaradería, con Dirtmusic y sus territorios atmosféricos engalanados con apropiados y nunca excesivos ropajes de música africana, guitarras puntiagudas o crispadas y percusión enigmática. El disco se pega a la piel por el calor que transmite, por la adicción que levantan preciosos temas como Collisions o Bring it home o descargas más enfurecidas como Ready for the sign o este inicial Black gravity.


Nota: 8/10

viernes, julio 02, 2010

CONVERSACIONES (EMPACHO DE TI)


Hablamos. Ese placer. (Empacho sin indigestión). Una vida que se apaga. Otra que no sabe adónde va. O dos. Tuviste tiempo para pensar, postrada en la isla de tu río entre vistazos al libro que siempre llevas. Pero luego, ¿qué? Lo difícil es arriesgarse, dar el paso, el gran salto, aunque no sepamos con seguridad que al otro lado está lo que realmente queremos. Podemos equivocarnos… ah, esa es la cuestión. Mientras, vamos a resistir un poco más. Un mes, dos, puede que hasta que termine el verano. Hacía días que no te veía, por eso me parece que estás para empacharse de ti, para comerte y explotar. Todo tú y nada más.