miércoles, agosto 11, 2010

BONUS TRACK 83: THE SOUTHERN HARMONY AND MUSICAL COMPANION (THE BLACK CROWES)

Este calor me está animando a dejarme acompañar por cálidas músicas alejadas de las tópicas sintonías veraniegas, dignas o indignas. Nada de surf rockero o pachangada fresca, sino rock and roll de las profundidades americanas, tirando hacia el sur, por Atlanta, lejos de los clásicos aunque con ellos siempre presentes. Porque The Black Crowes son ya, para mí, unos enormes clásicos del rock. Y cuando en estos días he terminado de empaparme de la suave fragancia que contienen todos los discos de Sophie Zelmani no he optado por otra cosa que por los Crowes. De entre su magnífico baúl de joyas, aquí está imperecedero este The Southern Harmony and Musical Companion (1992), con su tórrida atmósfera, sus voces gritonas, las guitarras danzantes explorando paisajes gamberros, su Remedy, Sting me, Hotel Illness, My morning song y los Robinson y sus colegas en estado de gracia. Como maestros.

viernes, agosto 06, 2010

VOLUME ONE 218: CROWEOLOGY (THE BLACK CROWES)

Encadenando notables trabajos llegan The Black Crowes hasta 2010, al parecer con rumores de interrupción en su camino después de una serie de discos estupendos tras el periodo más largo sin publicar álbumes de estudio, entre el Lions de 2001 y el Warpaint de 2008. Los directos y la edición de música perdida han ido llenando su discografía últimamente, y por esta senda siguen ahora los cuervos con la recopilación en doble disco de algunas de sus piezas más representativas con una instrumentación acústica. El regalo, esta joya, se llama Croweology (Silver Arrow, 2010) y confirma la insistencia del grupo en lucir veteranía, sudor y sobrado poderío en su incuestionable talento musical.


Apagada la caña, los Crowes se acomodan en el cálido abrigo que cubre sus temas acústicos, acolchados delicadamente y revestidos de esa finura de cuerdas, teclados y baquetas con que maquillan para una velada elegante su rock and roll más fantástico. El recorrido se preocupa por centrarse en los primeros cinco álbumes, con predominio de canciones que no pierden ni fuerza ni belleza (Remedy, Wiser time, Ballad in urgency, She talks to angels, Sister luck, Thorn in my pride…) en manos de estos músicos de cabecera.


Nota: 8/10

VOLUME TWO 52: SOPHIE ZELMANI

En uno u otro momento necesitamos caricias para los oídos procedentes de los sonidos más cotidianos. De la música, entre ellos. Sophie Zelmani es un sedante sonoro tierno y contagioso. Lo corroboro ahora, después de un tiempo largo sin escucharla, recuperando nuevos discos a los que ya conocía. Tiene ocho desde 1995 esta joven sueca de voz aniñada y escondida, tímida a más no poder, pidiendo permiso cuando canta despacio envuelta en una música despejada y preciosa. Empezó tarde a tocar la guitarra y sus fieles compañeros de adolescencia han seguido con ella hasta ahora, enlazando un álbum tras otro llenos de dulzura, de finura pop, esenciales gotas de folk y gusto exquisito. Lo tiene el primero, Sophie Zelmani (1995), Sing and dance (2002), The ocean and me (2008) y el más reciente, I’m the rain (2010). En el film Masked and anonymous se marcaba una hermosa versión dylaniana de Most of the time. Para mí se ganó entonces el cielo. Como cada vez que vuelvo a sus bellas canciones.

sábado, julio 31, 2010

VOLUME ONE 217: 100 MILES FROM MEMPHIS (SHERYL CROW)

La tuve a dos metros de mis narices (de mi nariz, porque sólo tengo una), quizá por eso me cae demasiado bien. Ella acababa de llegar entonces y yo era un mocoso universitario. Y me puso, la verdad, tan cerca, descarada la tía, con un guitarrista y una bajista de primera, la muy… provocadora, sin maquillaje aquel día. Salí contento de aquel concierto de Sheryl Crow, entonces presentando su primer disco. Buen disco, desde luego, en el 93. Ha pasado demasiado tiempo, o no tanto, depende de lo que se haga simplemente. Sus tres primeros álbumes son realmente buenos de verdad. Después, la mediocridad, tres álbumes más con más pena que gloria. Y ahora, 100 miles from Memphis (A&M, 2010), con el lunar en el mismo lado de la boca, el izquierdo, y la tía que se sale, la Sheryl. Discazo el que se ha trabajado la chica, con Doyle Bramhall III en la producción y las guitarras y unos músicos de campeonato (hasta Keith Richards y un tributo a Jacko), desde luego. Está que se sale la nena, prodigiosa nada más comenzar con Our love is fading y pletórica en la versión de Sign your name o en temazos como Sideways o 100 miles to Memphis. Me gusta Sheryl Crow.


Nota: 8/10

viernes, julio 30, 2010

VOLUME ONE 216: LIKE THE WOLF (A JIGSAW)

Si veis esta imagen u oís hablar de esta música, no lo dudéis, dadle una escucha, regaladle unos minutos de vuestro tiempo a un trabajo verdaderamente reconfortante, luminoso, alegre, vivo. Yo los acabo de conocer. A Jigsaw, de Portugal. Seguro que si me pongo a hablar con ellos, con Joao Rui, con Susana Ribeiro y con Jorri, acabo construyendo el armazón de una amistad, hermanados unos con otros por nuestro gusto y admiración por Iron & Wine, por Giant Sand, por Mark Lanegan, Calexico, Old Crow Medicine Show, Lambchop, Willard Grant Conspiracy y otros artistas de estilo y generación similares. Me consta que haríamos migas con el lenguaje universal de la música. En Like the wolf (2009), cuya edición uncut (con más temas) ha llegado a mis manos, hay un poco de todo eso. Y todo eso cariñosamente conjuntado, con una pureza que sabe marcar distancias con respecto a las influencias, con la convivencia de violines y armónicas al servicio de una colección deliciosa de canciones, bendecidas algunas por estados de euforia (Red pony) o cubiertas por inquietantes atmósferas (My blood). Me alegra comprobar que todavía puedo disfrutar del placer de descubrir hallazgos exultantes como éste.


Nota: 8/10

martes, julio 27, 2010

VERANO EN LA PIEL

El verano de ahora ya no es el de la infancia, ni el de la adolescencia. Pero el verano lleva cosas encima que se niegan a que el tiempo las entierre o las cambie de aspecto, de forma o de sensación. Ahora veo a los bañistas como no los veía antes, el sol calienta más que entonces, los cuerpos lucen más desnudos, las terrazas están más repletas de gente y las calles de paseantes y los helados ya no son tan baratos como antes, aunque hay más variedad y quizá están más sabrosos. Lo que aún queda y siempre quedará es el olor de la piel bañada por el sol, cubierta de salitre y mezclada con los restos de crema de protección para antes o después de tumbarse en la toalla. Tengo ese olor en mi piel. Y también en la tuya, en tus hombros rojizos y descubiertos que me reciben una tarde de verano. Cuando te veo y cuando no.

RECONCILIACIÓN

Conviene darle un margen a la decepción, al enfado, a la rabia o al temor. A todas las emociones, al fin y al cabo, porque nada perdura. Podemos retomar lo nuestro, nena, lo absoluto también tiene fecha de caducidad. Intentémoslo de nuevo, vale que sea paso a paso, cada cierto tiempo y con la seguridad de saber que nos encontraremos con una sonrisa en nuestra cara, yo en la tuya y tú en la mía. He vuelto a reír. He vuelto a abrazarte.

lunes, julio 19, 2010

VOLUME TWO 51: ALICIA

Nada de lo que conozca de ella me hace desconfiar de Alicia Keys. Me cae bien para empezar. Con su éxito precoz, su aprendizaje tan evidente, su habilidad compositiva, sus encadenados vocales, su acompasada evolución y su belleza pausada. Me inspira tranquilidad y cierta ternura esta chica, este bombón (no conozco otro piropo contemplativo que le venga mejor) del r&b del siglo XXI.


A los veinte años irrumpió en el mercado, en las listas de éxitos y en las galerías de premios. Pronto demostró que no era una cara bonita, que podía desenredarse las trenzas y ganar algún kilo sin caer en la comodidad ni en los vicios de la popularidad. Se ganó unos cuantos amigos y frecuentó más escaparates con los que agrandó su fama. La tiene, claro, y una creciente fortuna, pero no parece que presuma de ella. Y al correcto Songs in A minor le sucedieron dignas colecciones de temas, arrimadas al funk y al rock también en As I am (2007). No one, una canción antológica de este disco, me enganchó a ella definitivamente. En The element of freedom, su siguiente trabajo (2009), confirmó su mayoría de edad, por si había dudas. Tiene a Stevie Wonder y a Prince en sus código genético. Y tiene además el estilo Alicia Keys bien definido, limpio, sereno, sólido, con emotivos estribillos y sinceras interpretaciones. Así crea canciones, no pocas, que encogen los sentidos.


martes, julio 13, 2010

LIVE IN 90: PEARL JAM (LISBOA, 10-7-10)

Nos marchamos del concierto, haciéndonos espacio para avanzar entre unas 40.000 personas, con la impresión de que nos dejan. Que se separan, decían algunos; que se toman un descanso largo pero volverán dentro de unos años, más tiempo esta vez, pensamos otros. Porque Eddie, adorado por la sencillez tan directa con que lidera una banda o hace al público cantar, por cómo lee unas frases en un idioma que no es suyo o por cómo se deja la voz en cada tema, avisó pronto de que el concierto, el último de su última gira, iba a ser también el último en mucho tiempo. “Pero mientras, vamos a pasarlo bien con el rock and roll”. Y claro que lo conseguimos. Imposible no hacerlo.

En mi tercer concierto de Pearl Jam, en el Optimus Alive 2010 en Oeiras, Lisboa, disfruté algo menos que las otras veces (malditas masas de gente), pero no me sentí defraudado y la compañía que tuve fue excelente. Porque eché de menos algunos temas (Crazy Mary, State of love and trust), pero me alegré por escuchar por primera vez otros (Smile, In hiding, Wishlist). Tuvo la función un tono nostálgico, un sabor a despedida que relajó el repertorio y que conmovió al fan, muy dado esta vez a corear demasiado las canciones. Sublimes estuvieron, entre varias, Black, Release, Even flow o Daughter.

Quizá se marchen un tiempo, quizá tarden en volver a sacar un disco y echarse de nuevo a la carretera. Llevan veinte años haciéndolo y todo tiene un límite marcado u obligado por el cansancio. Dentro o fuera, en casa o en sobre cualquier escenario, Pearl Jam siguen siendo… enormes.

miércoles, julio 07, 2010

SOUNDTRACK 99: MIÉNTEME (1ª temporada)

La verdad no se puede disimular, pero el acto de mentir entraña el arte de engañar, el placer, si cabe, de disfrutar del éxito de una trampa. Contra esas artimañas surge la figura de Cal Lightman, un sagaz e infalible científico y antropólogo que hace de su don para descifrar el significado de la gesticulación humana el oficio al que recurren los gobiernos, las agencias de investigación o las grandes empresas para detectar la mentira o lo que esconden los actos más peligrosos que cometen las personas. Así toma cuerpo cada episodio de Lie to me (Miénteme), una entretenidísima serie de intriga e investigación por la que me he dejado seducir gracias al buen ojo de un buen telespectador.

El esquema narrativo no difiere mucho del que tiene CSI, por ejemplo, es decir, planteamiento impactante, rapidez en el desarrollo y algún que otro giro sorprendente antes del desenlace. Lo que hace muy atractiva la serie Miénteme es, por un lado, la variedad de escenarios en los que se desarrollan los casos (embajadas, altas esferas, el propio gobierno, entornos terroristas, el ejército…); por otra parte, la debilidad del ser humano plasmada en argumentos retorcidos y gestos personales comunes con significados universales (odio, ira, vergüenza, temor, rabia, compasión, afecto…); también la tensión creciente que cubre cada episodio, tanto en las tramas criminales como en las relaciones personales entre los protagonistas principales; y además, el carisma encantador de un tipo como Lightman en los rasgos confiados, perspicaces, sobrados y hasta chulescos de un espléndido Tim Roth. Con su séquito ayudándole, secundado por una bellísima Kelli Williams, este fenomenal personaje, un sabio que juega a ser Dios, hace del estudio del comportamiento humano una intriga apasionante.

domingo, julio 04, 2010

VOLUME ONE 215: BKO (DIRTMUSIC)

Va despejándose de nubes el panorama, será que ha llegado el verano y soplan aires de confortable calidez y se abren cielos limpios. Porque cae en mis manos otro buen disco del año de la mano de Dirtmusic, el trío que hace un par de años crearon Chris Eckman, Hugo Race y Chris Brokaw, y que acaba de publicar su segunda y sabrosa experimentación. Se llama BKO (Glitterhouse, 2010), iniciales de Bamako, la capital de Mali, adonde se han ido a grabar tras entablar amistad y compartir ensayos y sesiones con una joven banda de tuaregs llamada Tamikrest en una edición pasada del conocido Festival del Desierto celebrado precisamente en Mali. El resultado presenta ahora esa camaradería, con Dirtmusic y sus territorios atmosféricos engalanados con apropiados y nunca excesivos ropajes de música africana, guitarras puntiagudas o crispadas y percusión enigmática. El disco se pega a la piel por el calor que transmite, por la adicción que levantan preciosos temas como Collisions o Bring it home o descargas más enfurecidas como Ready for the sign o este inicial Black gravity.


Nota: 8/10

viernes, julio 02, 2010

CONVERSACIONES (EMPACHO DE TI)


Hablamos. Ese placer. (Empacho sin indigestión). Una vida que se apaga. Otra que no sabe adónde va. O dos. Tuviste tiempo para pensar, postrada en la isla de tu río entre vistazos al libro que siempre llevas. Pero luego, ¿qué? Lo difícil es arriesgarse, dar el paso, el gran salto, aunque no sepamos con seguridad que al otro lado está lo que realmente queremos. Podemos equivocarnos… ah, esa es la cuestión. Mientras, vamos a resistir un poco más. Un mes, dos, puede que hasta que termine el verano. Hacía días que no te veía, por eso me parece que estás para empacharse de ti, para comerte y explotar. Todo tú y nada más.

domingo, junio 27, 2010

LIVE IN 89: CHRIS ISAAK (24 de junio, Ourense)

Contra el tedio, el desánimo o la decepción, vengan de donde vengan, una buena pócima curativa es un buen concierto de rock and roll. Chris Isaak sirvió, claro que sí, vaya si valió el bueno de Chris. Un tipo grande de verdad, un tipo que me ha caído siempre muy bien, con discos estupendos en su historial, y un directo, como el que pude comprobar el jueves pasado en el Xardín do Posío en Ourense, fabuloso, divertido, entrañable. El viaje consistió en una ruta de lo más amena y equilibrada por las geografías musicales de la cultura americana: rockabilly, blues, country y, sobre todo, delicioso rock and roll, servido en bandeja de plata por un Chris Isaak sólidamente conjuntado con su banda de confianza. Una gozada.


Me esperaba algo bueno, pero no tanto. Sonaron los mejores temas de su último álbum, Mr. Lucky, las piezas más conocidas de su repertorio, muchas de ellas presentes en bandas sonoras (Two hearts, Wicked game, Baby did a bad bad thing, Somebody’s cryin’…) y un par de tributos a Elvis y a Roy Orbison de los de encender el mechero y abrazarte a los amigos. Y el tío se entregó al cien por cien sin escatimar sonrisas, diversión, profesionalidad, buen rollo. Y de eso se trata la música, ¿no? De buen rollo. Chris, con su impecable traje azul y su preciosa gretsch blanca, un grande.

miércoles, junio 23, 2010

VOLUME TWO: COWBOY JUNKIES

Cuando aparecen no puedo eludir la sensación de que de una vez por todas me van a empezar a cansar. Ocurre sin embargo todo lo contrario, que con su vaivén envolvente me vuelven a absorber y consiguen que en su pacífico rock narcotizado encuentre un extraño sosiego, sobre todo si cae la noche y la oscuridad da paso a la melancolía. Pasan los años y piensas que los Cowboy Junkies pueden acabar convertidos en ese grupo repetitivo y anclado en su letárgica atmósfera, pero nada de eso. A mí me seducen aunque no se desmarquen (o lo hagan ligeramente) de su libro de estilo.


Los canadienses acaban de sacar disco, Renmin Park (2010), ya he perdido la cuenta, como una quincena deben llevar. Margo Timmins sigue cantando como el primer día, flotante en su caminar sonámbulo, arropada por la delicadeza sonora de sus hermanos, esta vez conjurados para recitar una música a ratos más experimental que en las anteriores entregas, adornada con sonidos callejeros o tecnológicos y acentuada por bisutería oriental. Choca de entrada escuchar a los Cowboy Junkies de esta guisa, pero un poco de calma permite descifrar otro disco tan radiante como los demás, a la altura de obras tan buenas como Miles from our home (1998), Open (2001), At the end of paths taken (2006) o el revisitado retorno que hicieron a la Iglesia de la Santísima Trinidad en 2007 en su Toronto natal.

lunes, junio 14, 2010

VOLUME ONE 214: MOJO (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)


Necesitaba una alegría y Tom Petty y sus colegas me la han brindado. Gracias maestros. Empiezan gira estos días porque tienen nuevo disco, pero una vez más no se mueven de tierra americana, Europa ni la huelen, maldita sea. El caso es que hay nueva música maravillosa que escuchar, recopilada en Mojo (Reprise, 2010), el decimotercer disco del grupo, unidos ocho años después de su trabajo de estudio anterior, con el paréntesis que supuso la resurección de Mudcrutch hace dos años. Y Mojo es una delicia, una pasada, la leche, la de Dios y todos los santos. Por eso casi no puedo escuchar nada más que esto durante estos días.


Por supuesto que no podían fallar los Heartbreakers (casi nunca lo han hecho), estrellas rutilantes de un conjunto de canciones empaquetadas con espontánea artesanía. Mojo irrumpe distinto entre el rico legado de Petty & Co., cercano a Mudcrutch (el disco), demás arrimado al blues, como demuestra su apertura, seguida por un trío de canciones espectaculares (First flash of freedom, Running man’s bible y The trip to pirate’s cove), de nuevo amigado a los territorios blueseros próximos a Muddy Waters, desviado por los paisajes americanos (Lover’s touch) y embarcado en viajes de exploración por carretera (Let yourself go), con enternecedores dulces (No reason to cry) y una fantástica pirueta de pulso reagge (Don’t pull me over). Y en eso estoy, de un lado a otro de de este álbum que te reconcilia con todo. Un disco bárbaro.


Nota: 9/10

martes, junio 08, 2010

BONUS TRACK 82: HISTORIE DE MELODY NELSON (SERGE GAINSBOURG)

Me insistió Willard Napoleón en escuchar este disco. Le interesaba mi opinión. Ya veo… Esta música aquí enlatada nos seduce del mismo modo, colega, lo que sugiere, lo que esconde, su perversidad, su sordidez, la bruma que desprenden sus voces susurrantes y sus sonidos lujuriosos. Apenas dura 28 minutos, pero son suficientes para descifrar las ardientes pasiones del zorro Serge, de caza por el bosque en busca de nínfulas fáciles como la que abraza un peluche sobre sus pechos en la portada, Jane Birkin, entonces la cachorrilla de 25 años que iluminaba los días y las noches del señor Gainsbourg, de 43. Birkin es Melody Nelson, tentación irresistible del autor, protagonista conceptual del disco. Y la música… ooooh… un desfile de elegante psicodelia y templado funk con sutiles arreglos orquestales. Historie de Melody Nelson (1971) alimenta nuestros vicios, sí señor, y esto está muy bien.

domingo, junio 06, 2010

25

El día que cumplí 25 años… no me acuerdo de lo que hice. Acostumbro a ir al cine ese día cada año. Lo apunto en una libreta además, pero consultando el archivo me encuentro que fui al cine un día antes con mi amigo Alberto a ver la película Deep impact y que al día siguiente repetí sesión en otra sala con El gran Lebowski. En aquellos tiempos no trabajaba, me pasé un año y medio inactivo después de la universidad, y tampoco recuerdo qué importancia le di al hecho de cumplir un cuarto de siglo, 25 años…


… los que te contemplan tan radiante, llenando la habitación con la luz de tu risa. Dentro de otros 25 quizá nos acordemos de lo cerca que estábamos.

GREATEST HITS 89: YOU’VE GOT A FRIEND (JAMES TAYLOR & CAROLE KING)


Esta hermosa canción la escuché por primera vez hace mucho tiempo, en aquel programa de radio de cine que me ayudó a encontrar el primer amor, el cine precisamente. No tardé en comprarme el vinilo en el que aparecería, el maravilloso Tapestry, de Carole King, que todavía conservo. Y después me hizo llorar… ¿saben cuándo?... en un episodio de aquella bonita serie que era (y no sé si puedo pensar ahora lo mismo) Aquellos maravillosos años, en la voz de James Taylor. Hace poco la recuperé en un disco muy reciente, un directo en la mítica sala Troubadour de su compositora y su buen amigo James, que en el mismo año, 1971, dejaron grabado el tema en sendos álbumes. Y de nuevo You’ve got a friend me ha vuelto a emocionar, a humedecer ligeramente los ojos. Es una canción muy sencilla, con una letra directa y auténtica, como las que ha escrito Carole King siempre. Es imposible no estremecerse de alguna forma si la escuchas, si descubres en ella que siempre hay un amigo al que llamar y que te ayudará en tus peores momentos. Así de simple. Y viene bien en estos tiempos, en cualquier tiempo, abrazar la amistad.

martes, junio 01, 2010

VOLUME TWO 49: MARY GAUTHIER

Llevo un largo tiempo cansado de la música que propagan artistas del corte y confección de Mary Gauthier; no es un problema de saturación, sino de repetición de esquemas carentes de vigor, de frescura o ingenio. A esta señora de aspecto un tanto hombruno la podemos incluir en el regimiento de americanos ‘americana’ que desde mediados de los noventa vienen rastreando los paisajes de su país y cultura, arrastrándose por sus historias miserables, compartiendo dolor, aspereza e insatisfacciones. Tiene un pasado rico en penurias y desdichas esta chica de New Orleans, materia prima para su discurso musical: nunca conoció a su madre, tonteo con las drogas desde los quince años, pasó por chirona antes de ser mayor de edad y perdió la cuenta de los programas de rehabilitación a los que se sometió para curar su adicción alcohólica. Hasta los 35 años no escribió canciones, pero ya asentada y sin azotes existenciales, empezó a explorar una modesta travesía musical salpicada de dignos trabajos.


Acaba de publicar The foundling (2010), pero antes llegaron Drag Queens and Limousines (1999), Mercy now (2005) o Between daylight and dark (2007), pulido por el oído y el tacto estimulante de Joe Henry. Las canciones de Mary Gauthier surgen de las entrañas y se deslizan erguidas y arropadas por un espíritu de folk rock que, por fortuna, se resisten a caer en la vulgaridad.

jueves, mayo 27, 2010

ME DIVORCIO


Lo siento, ya no nos entendemos. Lo que me ofreces ya no me atrae, no es como cuando éramos jóvenes, cuando nos llevábamos tan bien y pasábamos tanto tiempo juntos. Yo era muy cariñoso contigo y no hacía más que pensar en ti y a ti te gustaba que te mimara tanto. Te quería más que a nada. Pero todo se marchita y ese desgaste no se puede reparar. Me aburres, no me dices nada, no encuentro respuestas en ti. La vida tiene estos ciclos. Ya no hay más sesiones en la sala, no para mí. Quizá algún día nos volvamos a encontrar, a ver qué ocurre entonces.

miércoles, mayo 19, 2010

PUNTO… ¿Y APARTE?


Me bajo una vez demás del tranvía de la rutina para sumergirme en otra tierra desconocida. Me llevo poco equipaje para soltar los enchufes, cargar de kilómetros las piernas, madrugar y acostarme temprano, sentarme a ver las cosas y personas pasar y no tener nada en qué pensar. Sólo me acordaré de ti todos los días.

LIVE IN 88: LANEGAN (18 de mayo)

Frente a la mentira y el adorno, la autenticidad. La de Mark Lanegan. Se basta él solo, si acaso con el apoyo de un socio nada más colgando una guitarra acústica, para silenciar a mil personas en una gran sala de música, la Capitol de Santiago este 18 de mayo. Un personaje. Un tipo armario, de negro y callado, que canta a oscuras con una mano al micro y la otra al soporte en el que descansa, que arquea un hombro u otro como si tuviese hormigas en las tripas y masculla como intentando recordar la letra antes de abordar la canción. Y penetra en ella con la voz profunda e impecable. Entra y sale gastado del escenario, esconde un par de agradecimientos, aplaude al colega cuando lo presenta y se marcha pronto. Una hora y cuarto, lástima, yo aguantaba más, desde luego. Pero estuvo fantástico, ahondando en el Field songs o recordando a los Screaming trees, con On Jesus’ program o Resurrection song. Soberbio, un grande. Uno más al que ya puedo tachar. Bravo.

viernes, mayo 14, 2010

LIVE IN 87: MENTIRA DE ROCK


Hace tiempo nos flipaba su pose, su maquillaje, las gilipolleces que decían sobre convertir a su público y cambiar el mundo (o al menos la forma de verlo e interpretarlo). El tiempo lo ha estropeado todo, hasta aquella música estridente y desafiante. Ahora todo aquello no es más que patético, ridículo, un ejercicio pueril de experimentación caprichosa. No eran más que mocosos que ahora se ríen de lo que vivieron. Ahora un tipo con nombre de galán de telenovela aparece atado en el desierto, llorando por un amor que no puede alcanzar, acaba desatándose, rompiendo objetos contra paredes y debemos pensar que esto es rebeldía, dolor, pena y esas chorradas que la música convierte en canciones olvidables. Venga ya. Ligas bañadas en sudor. ¿Qué nos ofrece el sonido de la música? Nada. Me cuesta reconocerlo. Nada. Por mucho que se empeñe en lo contrario el autor más auténtico del último callejón. Ojalá tuviera otras palabras.

domingo, mayo 09, 2010

BONUS TRACK 81: STUDIO 150 (PAUL WELLER)

Es generalmente reciente la costumbre de acudir al catálogo de otros autores para actualizar el repertorio propio. Los discos de versiones, con todo el listado de temas ajenos reinterpretado, ya no son una rareza. Unos artistas son demasiado fieles a sus fuentes y otras se deciden a transformarlas, con fidelidad o desvirtuándolas, según le pida la inspiración al firmante. Paul Weller tiene también su cover album. Ahora que me decepciona su material más actual, tanto 22 dreams (2008) como Wake up the nation (2010), me distraigo mejor con trabajos anteriores como Heavy soul (1997) o Studio 150 (V2, 2004), su disco de versiones. La materia prima es demasiado bueno como para estropearla, así que lo tenía fácil el británico para rendir cercana fidelidad (Birds, Early morning rain) o variar la apariencia original (Close to you, All along the watchtower). Dos temas de funk y soul como The bottle, de Gil-Scott Heron, y Hercules, de Allen Toissant aunque más popular en la voz de Aaron Neville, mejoran todavía más el conjunto bajo el fiable prisma de Weller. Muy recomendable para el que descubra tarde esta colección de versiones.

lunes, mayo 03, 2010

GREATEST HITS 88: ANGEL DREAM (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)

En los versos de las canciones reposan las verdades evidentes. Como que “te soñé, vi tu rostro” o “vi un ángel, vi mi destino”. Pocas veces las decimos con nuestras palabras; ¿pensamos acaso que no parecen naturales salidas de nuestra boca, que así no hablamos cara a cara cuando llega el momento? Las llevamos dentro, las sentimos vivas aunque las guardemos, quizá preferimos oírlas acompañadas de suaves adornos y tiernas voces. Tom Petty nos regalará pronto un nuevo disco con sus Heartbreakers. Ojalá nos alegren los días con canciones como ésta.


VOLUME ONE 213: BROTHERS (THE BLACK KEYS)

Disco a disco, año tras año, me van gustando más The Black Keys. Se han metido hace poco a colaborar en un álbum con diferentes artistas del rap, y con eso no comulgo, la verdad, pero enseguida han vuelto a faenar por el océano de su rugosa textura con un nuevo trabajo, el sexto, Brothers (Nonesuch, 2010). Y como el mismo grupo, me gusta más escucha tras escucha. Es que Auerbach y Carney convierten lo escaso en sensación abundante. Su aparente economía instrumental no es tal cuando a la percusión y al guitarreo austero le añaden picante y queso rayado, un poquito de especias de soul y blues o una pizca de ambient y gospel. Aunque se hace un punto largo el disco, no desmerece ningún tema de este Brothers que hermana esencias musicales bajo el prisma sucio (sólo aparentemente) y seductor de The Black Keys.


Nota: 8/10