jueves, octubre 22, 2009

VOLUME ONE 199: CHRISTMAS IN THE HEART, LO PEOR DE BOB DYLAN

Miraré hacia otro lado y jamás me acordaré de esta colección de canciones navideñas de Bob Dylan. Guardaré el cariño y protegeré mi devoción porque consideraré este disparate absurdo como una piedra en un camino asfaltado sin bache alguno (los álbumes más flojos sobrepasan de largo a este último) o como un minúsculo desvío sin salida. Debe tener ganas de jugar el viejo Bob sin miedo al ridículo, reinventado ahora como un lúgubre vomitador de villancicos y populares melodías de la Navidad. Tiene a sus músicos de confianza al lado y añade tenues coros de ambos sexos para darle una brisa calurosa y entrañable a la verbena, pero salvo dos o tres temas que bien podrían haber sido descartados de los dos anteriores trabajos, Modern times (2006) y Together through life (2009), el contenido de este cancionero tradicional se viste como el discreto complemento musical a las peliculas norteamericanas familiares de los años cincuenta. Christmas in the heart es una frivolidad insignificante, la broma de un jocoso personaje capaz (o incapaz) de lo imposible. Hay voces terroríficas para cualquier Navidad… espero que Tom Waits no tenga una debilidad parecida.

Nota: 3/10

martes, octubre 20, 2009

LIVE IN 79 / VOLUME ONE 198: TODO INVENTADO / COSMIC EGG (WOLFMOTHER)


Será una notoria apatía, un notable escepticismo o un año salpicado de importantes decepciones lo que me está invadiendo últimamente en mis escuchas musicales, que me hace desconfiar de los lanzamientos recientes aunque vengan firmados por artistas de interés o aprecio (no hay más que ver algún post cercano). Pasan por mis oídos sin huellas entre sus paredes y enseguida los olvido. Dejan en mí la cada vez más frecuente sensación de que en esto del RNR todo está inventado (desde hace décadas quizá) y que nada de lo nuevo se abona al efecto de la sorpresa. El último ejemplo es Cosmic egg (2009), el esperado segundo álbum de los australianos Wolfmother, un disco que en absoluto hay que despreciar, aunque acaba digiriéndose de manera atragantada y agotadora.


El ahora cuarteto en el que sólo sobrevive su vocalista y guitarrista, Andrew Stockdale, hace gala de una habilidad instrumental aplastante y de una dignísima captación de referencias. Pero detrás o debajo de sus canciones que avanzan como locomotoras, de sus guitarras cabalgantes, de la contundencia de su base rítmica y de sus perdurables voces chillonas no se aprecia más que el óxido de sus fuentes. En Wolfmother (2005) hacían un brillante adelanto de lo que es Cosmic egg, más de lo mismo pringado de lo de siempre en su terreno: Black Sabbath, Led Zeppelin, Alice Cooper, Guns N Roses, Motorhead, Kyuss y hasta alguna psicodélica píldora beatleiana.

Nota: 6/10

martes, octubre 13, 2009

CUENTA ATRÁS

La primera semana me parecerá un mes. La segunda llegará a la mitad de un año. La tercera… Ya te echo de menos antes de despedirnos. Buen viaje. Bks.

lunes, octubre 12, 2009

VOLUME ONE 197: NOTHING GOLD CAN STAY (THE DUKE & THE KING)


No podían estas páginas pasar por alto este disco, cuyos parientes, los tres álbumes de The Felice Brothers, han tenido su correspondiente espacio. La familia se bifurca un rato después de tres trabajos continuados en menos de dos años. Simone Felice cambia de camino pero no de dirección para presentar Nothing gold can stay (Ramseur, 2009) en una nueva formación, un dúo en realidad, el que forma con un tal Robert ‘Chicken’ Burke. Una desgracia familiar (la muerte de una criatura) es el detonante de esta prometedora asociación y de este disco sencillo y delicado, insistente en su pureza y en su introvertida emoción.


Simone saca de sus raíces la música de los demás Felice, le quita la arena y el polvo y la reviste con velos finos y más limpios. Sin virguerías ni lujos diseña con guitarras tranquilas y percusiones templadas un disco agradable con bonitas canciones (If you ever get famous, Union Street, Lose my self, Water spider), pero olvidable, que deja un regusto incompleto, hambriento, o por su escasa duración o por su acusada modestia.

Nota: 6/10

GREATEST HITS 78: A SHOT IN THE ARM (WILCO)

Esta es una de las canciones que me gustaría mucho vivir en directo, en la que me encantaría dejarme arrastrar por su vendaval creciente de distorsión que en otros casos me asusta y aparta pero que aquí me mantiene en vilo ardiente. La interpretan Wilco en el auditorio Ryman de Tennessee, un templo en el que extienden su alfombra para amortiguar ese sonido de hechiceros que a lo largo de este año me viene poseyendo.


lunes, octubre 05, 2009

HUMILDAD

Nunca he presumido de lo que sé o de lo que tengo, simplemente me gusta compartir mis propiedades y conocimientos. Entiendo la modestia como una virtud que muchas veces te deja sin ambiciones pero que no te carcome la conciencia. Me encontré con dos amigos que hacía tiempo que no veía, con los que mantenía lazos más estrechos hace tiempo, pero con los que sigo disfrutando de las conversaciones cuando coincidimos. Uno me dijo agradecido que seguía los escritos de este blog y continuaba descubriendo cosas que le agradaban. El otro me dijo que poco después de que pensase en un disco o escuchase alguna música en concreto, se encontraba con una referencia a ello en este blog. Me gustó mucho esta conexión. Sí, de esto sí voy a presumir. Saludos, Huracán y Pepe Guns.

SOUNDTRACK 91: ALLEN, COMO SIEMPRE (SI LA COSA FUNCIONA)


Como siempre pero mejor que hace un año. Salí sonriente del cine, consiguió que el día acabase bien, sin el recuerdo de las amarguras que asoman en cualquier momento. Fiel a sus oraciones, acudí al encanto de la sesión golfa, la que mejor te permite darle vueltas a las historias que tocan de algún modo los hilos sensibles que te sostienen. Me encontré con el tipo de siempre, quién si no, de quien te encanta seguir sus reflexiones, el que contrasta la exageración con la discreción, la comedia con la tragedia, la incorrección con la rectitud, la juventud con la vejez, el amor con el odio… y me quedé con el mensaje: total, el mundo se acabará, así que mientras, disfruta dl momento si la cosa funciona.


Si la cosa funciona es una película deliciosa, un sencillo cuento que salpica la magistral filmografía de este genio retratista de la vida misma que es Woody Allen, un prestidigitador por cuyas manos fluyen con naturalidad las purezas e impurezas de las personas, un mago que convierte, en este caso, cualquier situación disparatada en una cotidiana experiencia y permite a sus actores hacer de su oficio una aventura tan simple como apasionante. Otro gran momento del año, algo por lo que merece la pena vivir (parafraseando a Isaac Davis).

sábado, octubre 03, 2009

GREATEST HITS 77: BETTER WAY / MORNING YEARNING (BEN HARPER)

Cuando me siento atascado en mis exploraciones musicales en busca de mercancía nueva siempre acudo a los mejores para despejarme. Y Ben Harper es muy bueno, realmente bueno, de los mejores. Un tipo fiable. Su disco de este año, White lies for dark times, lo he escuchado varias veces y en cada ocasión descubro detalles y secretos magníficos, precisión en la composición y brillantez en la interpretación de las canciones, cualidades que distinguen a los autores sobresalientes del resto de colegas. Su trabajo anterior, en formato doble, Both sides of the gun, se abría en cada cara con estos dos temas, ejemplos de la maestría autoral de Ben Harper.

Better way

Morning yearning

martes, septiembre 29, 2009

LIVE IN 78: RETORNOS SIN EMOCIÓN


En los últimos tres días he escuchado los nuevos discos de estudio de Lynyrd Skynyrd, Kiss y Alice in Chains, grupos que hacía tiempo que no se reunían para producir material nuevo. No esperaba más que con la justa curiosidad estos nuevos trabajos, la verdad es que con un interés bastante escaso. En otro tiempo tendría algo más de impaciencia. Dicen que en el fondo las personas no cambian, pero a mí sí que me parece que vamos cambiando con el curso de los años por el peso de las circunstancias, de nuestro entorno o de los caminos y decisiones que vamos tomando. En el tema del rock and roll y del gusto que por esta música sentimos me voy convenciendo de que los ecos del entusiasmo juvenil también se van perdiendo.

El caso es que God & Guns (Lynyrd Skynyrd), Sonic Boom (Kiss) y Black gives way to blue (Alice in Chains) no son malos discos, tienen momentos bastante disfrutables, especialmente el primero, pero… me queda después una huella que fácilmente se borra en la arena. El sonido gana contundencia y la interpretación es irreprochable, aunque más allá de estas virtudes técnicas sólo se conserva la sensación de haber escuchado nuevas canciones con espíritu viejo sin driblar o dejar atrás una fórmula o estilo musical demasiado tiempo explotado. Sí, los Skynyrd siguen siendo buenos, Kiss tienen aún cierta gracia, y AIC continúan deprimidos e invitando a sus oyentes a acompañarles en la caída a las profundidades. Esta vez, sin nada de emoción.

sábado, septiembre 26, 2009

GREATEST HITS 76 / LIVE IN 77: CANDY (PAOLO NUTINI)

Hoy, 25 de septiembre, ya 26 (más bien entre un día y otro), he escuchado ocho veces Candy, una canción del segundo álbum de Paolo Nutini, Sunny side up (2009). Intuyo que dentro de muchos años seguiré adorando este tema, una canción que hoy descubrí y que me abrazó sin soltarme en las horas que duró este día. Hay canciones perfectas, piezas que modelan ciertos músicos agraciados con uno o más toques de sublime inspiración, temas construidos e interpretados con una maestría sin igual, al alcance de cualquiera que no tenga que cargar en los años venideros y más allá de la muerte con la condición de genio a sus espaldas. Y Candy tiene una sencilla genialidad, poderosa atracción, escalofriante sensibilidad, maestría total. Encantado de conocerte, Paolo.


*Este vídeo dura un minuto y ocho segundos menos de lo que en realidad dura la canción en el disco de Paolo Nutini, donde alcanza toda su magnitud.


jueves, septiembre 24, 2009

GREATEST HITS 75: THE BALLAD OF LUCY JORDAN (MARIANNE FAITHFUL)

Repito con Marianne en este jukebox. Es que hace un rato, después del trabajo en un encuentro de chicos y chicas que somos y hemos sido compañeros, uno de nosotros mencionó The ballad of Lucy Jordan. Hablábamos del Gran Cañón, de la sensación de estar allí abajo o allá arriba, insignificantes entre las rocas y el desierto, con nada más que el sonido de las águilas a lo lejos, solos con nuestros pensamientos y deseos, al volante de un Thunderbird descapotable con Marianne Faithful en la radio o en nuestra cabeza llorando con su voz rota la historia de Lucy Jordan. Y de noche. Thelma & Louise. Qué obra maestra.



VOLUME ONE 196: BACKSPACER (PEARL JAM)


Será porque he crecido con ellos, cubriendo etapas de mi vida y del camino que la música me ha ido marcando en mis ratos de ocio, acordándome de amigos o pensando en alguna chica con alguna de sus canciones como banda sonora, por lo que me niego a enfadarme con Pearl Jam. No pienso hoy lo mismo que hace seis días, cuando le quité el plástico al disco para iniciar un nuevo viaje. Entonces le dije a mi hermano y a un pearljamófilo de confianza que Backspacer (Island, 2009) me había decepcionado, que no tenía canciones memorables, que era insípido, bien armado pero sin cuerpo interior, tirando a discreto y olvidable. No voy a decir ahora que opino todo lo contrario porque es probable que dentro de bastante tiempo piense que este álbum de la banda de Seattle sea quizá el más perdido en la memoria de toda su fenomenal discografía. Pero a base de escuchas cada vez más atentas le he ido encontrando a Backspacer un encanto auténtico que me costó advertir en la primera sesión.

Dieciocho años después de su antológico bautismo con Ten, la banda americana de rock más resistente de la nacidas a comienzos de los noventa dan una pequeña marcha atrás para tratar de sentirse jóvenes y transmitir a sus seguidores la energía de esa jovialidad. Lo revelan las viñetas de la portada, el enchufadísimo arranque del disco, con el contagioso single que es The fixer, los arrebatos ramonianos de Got some y Supersonic o la inmediatez de un conjunto que sólo llega a los 35 minutos de nuevas grabaciones. Otros momentos, a veces sólo fragmentos de canciones, alcanzan chispas de grandeza, como Amongst the waves, Unthought known o Force of nature, temas que seguro que mejoran un mundo en directo. Lo demás es prescindible. Pero, qué cojones, son Pearl Jam, reunidos de nuevo al abrigo de Brendan O’Brien, y que sigan ahí, sin perder el equilibrio en el filo, mayores pero todavía tan jóvenes, siempre es una buena noticia.

Nota: 7/10

viernes, septiembre 18, 2009

KAOS


Sería lo más parecido. A lo mejor… me apetece escuchar a Ronnie van Zandt antes de quemarse. O a Whitney tan niña. O al gato rezando. O al jefe callejeando. A una golfa sin tarifa. A un charlatán indispuesto. A un libro sin comprenderlo. A un diálogo sin respuestas. A una guarra meando en el río. O a Dios congregándonos. A ti simplemente hablando. A ti mirándome como yo te miro.

lunes, septiembre 14, 2009

VOLUME ONE 195: DRAW THE LINE (DAVID GRAY)

Si no fuera por que además de caerme bien encuentro restos de optimismo en sus canciones más conmovedoras y me parece un compositor agudo y elegante, habría olvidado el nuevo disco de David Gray tras la primera escucha. Pero le di un voto más de confianza a Draw the line (Downtown, 2009) después de un contacto inicial tibio y sin chispa, más bien monótono, comencé a apreciar destellos de modesta brillantez en la siguiente sesión. En el fondo se puede pensar que el séptimo trabajo de estudio del autor británico es una prolongación poco inspirada de los esquemas mostrados en A new day at midnight (2002) y Life in slow motion (2005), pero en realidad viene a convertirse, con la paciencia y atención de una nueva escucha, en otro estiloso ejercicio de finura compositiva a caballo entre el pop y el rock. En el apartado de las virtudes hay intensidad vocal y controlada sinceridad instrumental, además de algunas soberbias canciones (Harder, Draw the line, Full steam). En el capítulo de las decepciones cabe señalar algún tramo perezoso y una tendencia (aunque no excesiva) a la orquestación. Grato, de todas formas.

Nota: 7/10

domingo, septiembre 13, 2009

PLACERES (III)

Los pasos que me conducen a ti. Tus minutos de espera. El reencuentro. Las semanas que han pasado. Las ganas. Los abrazos. El olor del cabello. Los besos. Los ríos de palabras. La voz. Las pecas. Las manos que explican. El cuerpo que se recoge. Todo este tiempo que vamos compartiendo. Escucharte. Hablarte. Verte. Pensarte.

BONUS TRACK 71: SONGS FROM NORTHERN BRITAIN (TEENAGE FANCLUB)

Confiesa Nick Hornby en su personal selección musical recogida en el libro 31 canciones que Your love is the place where I come from, de Teenage Fanclub, es “una de las canciones más bonitas de uno de mis álbumes favoritos de toda la vida”, Songs from Northern Britain (1997). Empieza su colección con un ensayo sobre este tema precisamente porque matiza que es el único de los 31 “lleno de conexiones directas de espacio y tiempo”, el único que envuelve un momento imborrable y grandioso en su vida y lo asocia imperecederamente a ese instante. Yo no había escuchado nunca esta canción hasta que leí estas palabras, sí conozco a la banda y no me apasiona especialmente, pero cuando escogí el corte 11 de este disco y tras aguardar esos segundos de expectación hasta que empieza la canción, intuí que me iba a encontrar con una pieza maravillosa. Y así fue. Y no sólo la canción, sino el disco completo.

“Si te gusta una canción, te gusta lo suficiente como para que te acompañe a lo largo de diferentes etapas de tu vida”, prosigue el escritor inglés aludiendo aún a este hermoso tema del grupo escocés. Yo tengo las mías, pocas y suficientes. Quizá Your love… lo sea, voy a esperar un tiempo. Mientras, me tumbo plácidamente en el fresco mural sentimental que se extiende a lo largo de Songs from Northern Britain, una delicia acaramelada de esta banda pop que en más que en ningún otro de sus trabajos convierte su predilección por The Byrds en el más reconfortante de los placeres.


jueves, septiembre 10, 2009

AUSTER EN LA CARRETERA. EL PALACIO DE LA LUNA

Desde que comencé con Mr. Vértigo, no sé hace cuánto tiempo, me obligo a leer dos o más libros de Paul Auster al año, o a releer alguno. No es un vicio, es un desvío en el trayecto literario que voy tomando con el paso de la edad, es una parada en la casa de un amigo que me va a sorprender con los relatos más impredecibles, cada uno agrupado en una novela llena de ramificaciones argumentales con personajes tan puramente reales como fantasmales, producto de una desbordada imaginación o de una destapada tentación por narrar lo que no nos atrevemos a contar. En una semana, ésta última en la que unas segundas vacaciones me han llevado por el Norte de Europa, fui repartiendo desde el inicio hasta el final las páginas contagiosas y desgarradoras de El Palacio de la Luna, una de las obras cumbres de Auster que tenía pendiente. Una obra maestra a la altura de Leviatán o la Trilogía de Nueva York.

La prosa sencilla y hábilmente manejada por Auster posee la irreprochable cualidad de conducir al lector de una a otra página sin descanso, queriendo leer más incluso cuando el sueño obliga a apagar la lámpara de la mesilla. En El Palacio de la Luna el autor norteamericano consigue hacernos caminar al lado de las paralelas situaciones que viven Marco Fogg, Thomas Effing y Solomon Barber, personajes fantásticos enredados en la soledad a la que los ha conducido un pasado plagado de incógnitas. Los desenlaces de sus existencias acaban produciendo una impagable emoción, nos acercan al escalofrío, a la lágrima, como muy pocos novelistas son capaces de plasmar con la elección clarificadora de sus palabras y con la perspicacia de ofrecernos en sus creaciones el espejo que refleja muchas de nuestras inquietudes, nuestros sueños, nuestros propios fantasmas.

jueves, septiembre 03, 2009

PLACERES (II)


El placer es mío. Vuelvo a escaparme un poco más, carretera adelante hacia el Norte. Si todo sale bien pisaré cuatro naciones y volaré, conduciré y me dejaré llevar de una costa a otra sobre el mar. Hace un año nos fuimos a Dublín. Roma me acogió hace dos meses. Lo que ha ocurrido desde entonces se me revela esquivo y nervioso pese al esfuerzo por asentar un ancla. Ahora marcho a cualquier parte donde me encuentre bien unos días, extraño y silencioso, caminante y atento, un descubridor que anhela pernoctar en cada rincón de la tierra aunque acabe volviendo a casa, un observador que disfruta con la soledad del viaje aunque en el camino lleve en su mochila las imágenes y los recuerdos que más desea contemplar y guardar. Hasta pronto.

miércoles, septiembre 02, 2009

SOUNDTRACK 90: THE WIRE (3ª temporada)


Baltimore. Hervidero de sangre y rencor, caldera de corrupción, hogar de la decrepitud moral, de la delincuencia total, una ciudad carcomida, un tormento para la supervivencia. The Wire radiografía Baltimore sin compasión, sus esquinas cubiertas de droga traficada, sus capos del Este y del Oeste atrapados en su naturaleza criminal, la única vida que entra en su razón, unos con trajes de 500 dólares y libros de economía en las estanterías, otros con la mirada perdida en el trazado del próximo golpe en la trastienda de un turbio local o un edificio en ruinas. Nadie queda limpio de pecado ni puede sentirse conforme consigo mismo. Sublime The Wire. Sus actores perfectos y sus personajes caligrafiados con pulcritud y veracidad: el líder del delito con el poder mermado; las cobayas de las calles; los viejos guerreros y los nuevos emperadores; los yonkis redimidos o a la deriva; los vengadores deprimidos; los jefes de policía, qué hijos de perra; el veterano sargento y su disparatado pero eficaz plan para rebajar las cifras de delincuencia; el aspirante sagaz a la alcaldía; el ex convicto redimido; el teniente recto, el poli imprudente, el meticuloso, la impetuosa, los hastiados, el mítico McNulty… sus trabajos y sus vidas, confundidos en esta ciudad miserable. No hay términos absolutos, todo es gris a la luz de la conciencia. Baltimore, la odio, pero me tiene en su red. Me duele ver cómo se pudre y me regodeo en ello.

lunes, agosto 31, 2009

SOUNDTRACK 89: FRIKIS… THE BIG BANG THEORY

En poco más de una semana le he cogido un gran cariño a los frikis variopintos que pueblan la telecomedia norteamericana de la cadena CBS The Big Bang Theory. Los 17 episodios de la primera temporada (la tercera comenzará a emitirse en su país en apenas un mes) me han alegrado las horas con sonoras carcajadas en el cuarto de estar de mi casa y no creo que tarde demasiado en ponerme con la segunda entrega de episodios y las nuevas, absurdas, irritantes, desconcertantes y delirantes peripecias diarias de Leonard, Sheldom, Howard, Rajesh y Penny. Así son los frikis, los que presumen de ello por naturaleza y los que en algún momento nos sentimos incluso parientes de su especie: vanidosos, tozudos, intransigentes, ególatras, antisociales, insufribles…

La pluma brillante de los guionistas de la televisión americana vuelve a dejar muestras de su ilimitado talento y de su habilidosa creación de personajes deliciosos. Las actitudes inverosímiles de los personajes de The Big Bang Theory cobran una cotidiana credibilidad tanto por la cercanía, precisión y limitada exageración con la que son dibujados como por la composición que los actores hacen de unos tipos, los frikis, encerrados en sus manías y aficiones nada comunes, en la obsesión por sentirse orgullosos de sus vicios sanos y distintos al resto de los mortales.

Esto es The Big Bang Theory, un regalo para la risa.

miércoles, agosto 26, 2009

VOLUME ONE 194: BLOOD FROM STARS (JOE HENRY)

Recuperar Civilians (2007) y redescubrir Tiny voices (2003) sitúa cualquier listón demasiado alto. Pero Joe Henry es un músico olímpico de magnitud, aspirante seguro a medalla, un artesano mágico que convierte su prosa flotante en lujosa poesía de la insinuación. Y Blood from stars (Anti-, 2009), su undécimo disco en 23 años, lo deja de nuevo en cualquier cajón del podio. Es difícil, muy difícil, alcanzar la sublime exquisitez de Civilians o la prodigiosa complejidad de Tiny voices, por eso Henry no lo consigue en su último trabajo. Ese es el problema, aunque en absoluto es un problema… esta nueva colección asciende a cimas que vuelven a dejar su música en un nivel de encantadora ambigüedad.

Más que nunca se me parece Joe Henry aquí a Tom Waits: por el fraseo desgastado y por la estructura bluesística y la nocturnidad natural que acompaña la respiración de las canciones. Blood from stars, como Tiny voices, se viste de extensa suite oscura y brumosa, con un aire sombrío a resaca ralentizada y dividida en trece piezas. Deambula Waits por las guitarras sinuosas de Marc Ribot en temas como Death to the storm o The man I keep hid, y Henry lleva otros temas como Bellwether, Suit on a frame o Truce a cotas de extraordinaria belleza. Un monstruo.

Nota: 8/10

lunes, agosto 24, 2009

PLACERES

Según quién los proporcione y la voluntad con la que los cuide. Están ahí tan cerca, tan perdidos en el recuerdo que al recuperarlos perdemos los años que ahora nos pesan… como las verbenas en el campo da festa, con sus tómbolas y atracciones, los niños que disfrutan del verano y la música y el baile de la orquesta… o una tradición con vino y ropajes de otros siglos, el pueblo unido y alegre bajo el sol de las mañanas de un largo fin de semana.

Nos distanciaremos ahora por más tiempo, nos viene bien, no sé cuánto hace falta para volver a reclamar en silencio tus placeres. No duele, siempre queda algo que no me aleja por completo, como alguna de tus palabras oída en otras voces o el tintineo juguetón de un cascabel en cualquier tobillo. No merece la pena añorar las ausencias, sino disfrutar de las presencias. Contigo o sin ti.

miércoles, agosto 19, 2009

BONUS TRACK 70: NEIL YOUNG (NEIL YOUNG)

Ahora el libreto huele a humedad guardada, la caja tiene polvo pero ningún rasguño. Compré este disco hace demasiado tiempo, cuando aún me caían dientes sin que dieran ningún puñetazo. Empezaban a verse los VIPS en las capitales, entonces sólo había cuatro o cinco, con los regalos antes de alcanzar el restaurante. Estaba barato, con lo caro que vendían allí cualquier producto. No conocía al del dibujo más que de oídas. A ver de qué va. Empecé por el primero de todos y ahora el tío, como yo, ya ha perdido la cuenta.

Ahora que se vuelve al pasado con Woodstock también he regresado unos cuantos años atrás para escuchar un poco de aquella música que dibujó y coloreó a unos jóvenes que perdieron su virginidad. Neil Young estaba allí junto a sus colegas CSN. Neil había salido de su banda anterior y aún no tenía grupo propio. En su álbum homónimo dejó inquietudes y pistas de lo que llevaría a cabo después. Neil Young (1969) parece contener la música de la mañana siguiente a la clausura de Woodstock, amaneceres en Laurel Canyon (If I Could have her tonight), yoga (Here we are in the years), drogas duras y blandas (The old laughing lady), escapadas al campo (The emperor of Wyoming), desafíos quebradizos (The last trip to Tulsa). La voz frágil y aniñada del autor y esas extrañas guitarras acristaladas descubren este álbum ahora como una dulce reliquia.

LA RISA

Así da gusto cerrar el día. Con risas que desfiguran el rostro y lágrimas que lo embellecen. Absurdos nada imposibles, apuros grotescos para tipos tirando a normales entre tipos poco normales. Cualquier cosa es verosímil con tanta locura. Alta comedia de inspiración clásica pese a algún descosido que no descubre vergüenza alguna. Así da gusto irse a la cama. Con carcajadas que regatean la pluma de quienes se apoyan en expertas vivencias para decirnos lo que brilla y lo que se apaga, lo que es bueno o malo con la solemnidad de una engañosa sabiduría. Qué sabrán. Vayan a reírse un buen rato y dejen todo lo demás fuera de la sala.

domingo, agosto 16, 2009

LIVE IN 76: LA INSPIRACIÓN

Depende del momento, de una circunstancia, por ejemplo esta: de regreso a casa en la autopista cuando el día agota su luz y la música inunda el espacio que llena el silencio. Canta ese tipo que sabe hacer de la melodía un arte envidiable con las caricias de su voz y el ritmo constante de unos pocos utensilios de labranza. Poco después lo vuelves a escuchar y lo que tienes dentro sale a la superficie sin ningún esfuerzo como un regalo sin precio, como el guiño de cualquier dios, el de la inspiración.

martes, agosto 11, 2009

GREATEST HITS 74: SISTER MORPHINE (THE ROLLING STONES)

Estas canciones ya no se hacen hoy. Los tíos estarían colgados hasta arriba de mierda y lloran por un poco de morfina curadora, la hermana que acude al rescate, paga la fianza y convierte las pesadillas en sueños. Cualquier mocoso anormal con la cara agujereada y la piel cubierta de pintura no sabría contar mejor la angustia a la que empuja una perdición y la súplica de una ayuda que te mantenga sobrio (al menos) unos días más. Ahí está la hermana Marianne, tan guapa como era, una flor en el establo.

domingo, agosto 09, 2009

UNA VEZ

Ocurre una vez en la vida… quizá dos. Te cruzas con alguien que te mantiene estático y al acecho sin saber cómo actuar. No te da tiempo ni a imaginar cómo sería todo a su lado, sólo te preguntas cuál es el camino más corto para llegar hasta su cintura. Y mientras le das vueltas se marcha, se esfuma, te abandona con el recuerdo caliente de sus rizos ondulados, lo único que su piel permite tocar. Las demás historias permanecen guardadas en el baúl de la ficción.

sábado, agosto 08, 2009

ROCES

El roce hace el cariño, reza el dicho. Vale una variante, que si no es opuesta sí es complementaria, para cuando se dé el caso, que siempre se da: el roce hace el desgaste. Cariño o desgaste, antes hay roce, qué huevos, escalofrío, deseo contenido o reprimido, mostrado al fin y al cabo, aunque se quede a medio camino sin que nadie sepa muy bien si debe llegar al final, si el que roza o quien es rozado. Las amistades puras y fuertes resisten la erosión de los roces, se dejan besar cuando hay necesidad, se enfadan cuando no hay entendimiento… y se quieren más allá de cualquier inconveniente.

jueves, agosto 06, 2009

BONUS TRACK 69: SUMMERTEETH (WILCO)

Wilco es la música del momento, la de estos días, la que más tiempo me acompaña últimamente. Cuando se me agota el listado de novedades en el reproductor de mp3 vuelvo a pinchar el último disco de la banda, que imagino que será mi disco preferido del año. He vuelto a recuperar también trabajos antiguos, como el excelente primer álbum, A.M. (1995), el todavía difícilmente digerible Yankee Hotel Foxtrot (2002), pero el formidable Summerteeth (1999), un disco que me produjo la más insignificante indiferencia cuando le di la primera escucha no hace mucho, pero al que me enganchado viciosamente en los últimos días. Hay que reconocer las equivocaciones.

Summerteeth se instala con clarividente coherencia entre la tradición ‘americana’ que el grupo antes había cultivado bajo el mismo techo o en otras formaciones y la fase de experimentación que a continuación descubrió a una banda más inquieta, inconformista, sugerente pero complicada y, desde luego, inestable en sus dos siguientes discos. Can’t stand it, la deliciosamente frágil She’s a jar o la emocionante A shot in the arm le dan al álbum un arranque vigoroso. Via Chicago se tiñe de doliente melancolía. ELT recupera la frescura de los detalles encantadores y Summer teeth revive las sensaciones de cualquier verano. Hermoso disco, sí señor.

lunes, agosto 03, 2009

LIVE IN 75: EL JEFE, SANTIAGO (2-8-2009)

Cuando te sientes cansado, distante o apático porque el rock and roll lleva un tiempo sin darte alegrías, hay que recurrir a la medicina tradicional, la que todo lo cura. No importa esperar tres horas o más a que abran las puertas, ni otras dos a que comience el concierto; no importa maldecir los defectos de la organización, las complejidades para entrar o las dificultades para salir, el tiempo que tardarás en ponerte luego en la autopista y llegar a casa… No importa nada de eso porque habrás vuelto a ponerte firmes ante la misma bandera, la del rock; volverás a bendecir el idioma de la música, su alegría por tocarla y compartirla, su fiebre que te llega a las profundidades del sentimiento.

Bruce ha vuelto a estar pletórico, inmenso, invencible sobre un escenario durante tres horas seguidas riendo con sus socios de la E Street Band y haciendo nuevos amigos entre el público. Juguetón, malabarista, tierno, gritón, familiar e irresistible a los 60 años. Sus discos pueden parecer cada vez más flojos, pero sus directos no pierden fuerza ni energía ni emoción ni épica. Nadie se lo pasa tan bien como él ahí arriba, dejándose manosear brazos y piernas, señalando a las chicas, guiñándoles el ojo, sacando a bailar a una cría, animando a una ciudad (¡¡¡Santiago!!!), a un país (¡¡¡España!!!) y a un público que dijo ¡¡¡sí!!! ¡¡¡sí!!! ¡¡¡sí!!! unido entre sí por los lazos del rock and roll. Me hizo bailar (Rockin’ all over the world), gritar (Born to run), retorcerme de placer (Born to be wild) y hasta llorar (Spirit in the night). El jefe, único.

(A Rianxeira, solo de Nils al acordeón)
Badlands
Out in the Street
Hungry Heart
Outlaw Pete
Spirit in the Night
Working on a Dream
Adam Raised a Cain
Murder Incorporated
Johnny 99
Darkness on the Edge of Town
Raise Your Hand
Burning Love
Born to Be Wild
My Love Will Not Let You Down
Waitin' on a Sunny Day
The Promised Land
This Life
Backstreets
Lonesome Day
The Rising
Born to Run
* * *
No Surrender (acústica)
Land of Hope and Dreams
American Land
Glory Days
Dancing in the Dark
Rockin' All Over the World
Twist and Shout
Born in the U.S.A.