sábado, septiembre 14, 2019

BONUS TRACK 211: NEVER A DULL MOMENT (ROD STEWART)

Qué juergas montaban entonces Rod y sus colegas. Es fácil imaginarlas solo con detenerse en esta foto, cual coda de una noche sin final que enlaza con el alba con la resaca a lomos del horizonte (Ian McLagan y Kenny Jones, apunta un crédito escrito en vertical sobre uno de los postes de la portería, prefirieron quedarse en la cama aquella mañana). Ni un momento para el aburrimiento, reza el título del cuarto disco de Rod Stewart; en absoluto, con semejante tropa. Never a dull moment (1972) sucede al fabuloso Every picture tells a story, lo cual se entiende al contrastar canciones hermanadas; una continuación no oficial más rockera y granuja, podríamos decir. Me encantan las primeras obras de Rod, porque se fusionan y confunden con las de los Faces en los mismos años, porque entre el plantel más numeroso estaban Ian, Kenny y los dos Ronnie. Y Rod se excita en temas propios como True blue o versiones escalofriantes como I'd rather go blind. Añoranza (otra) de los tiempos que nunca volverán.

VOLUME ONE 508: UP AND ROLLING (NORTH MISSISSIPPI ALLSTARS)

Creo que esta banda ya veterana nunca había tenido entrada en este blog. No será por su calidad ni por su trayectoria intachables, con el mando armonioso de los hermanos Dickinson; quizá sea porque sus virtudes nunca han conseguido desatarme mientras los escuchaba. Algo de frialdad transmite su oficio, diría. Nunca es tarde para ser invitados al elogio de uno de sus trabajos, el más reciente, Up and Rolling (New West, 2019), que justo en este momento me ha sentado de maravilla.

Me gusta la historia que hay detrás de este disco: un amigo de los Dickinson encontró un carrete de fotos que había tomado con ellos un domingo de 1996 en el norte de Mississippi; los hermanos volvieron a ver aquellas imágenes que creían perdidas y en torno a ellas y sus recuerdos desde entonces, poco antes de que publicasen su primer disco, han grabado su duodécimo álbum. Mavis Staples y Jason Isbell intervienen como invitados. El álbum se digiere con placer, con blues, folk y rock bien aliñados, en el punto adecuado para que Luther Dickinson exhiba su docencia en las cuerdas, con alguna brisa que revive a otros hermanos, los Allman, pero con cierta monotonía en su conjunto.


Nota: 7/10




martes, septiembre 10, 2019

VOLUME TWO 97: LANA Y EL PLOMO

El plomo es un metal cuya característica principal, la pesadez, se puede aplicar a las acciones humanas. Lo plomizo cansa o aburre, no suele ganar adeptos y sí detractores. Se me ocurren unos cuantos músicos cargantes como el plomo de verdad (cada uno tendremos a nuestros preferidos, seguro); el último, la última, en dolerme por el peso que siento encima al escucharla es Lana del Rey.

Ojo, su música no llega a disgustarme, pero los discos que le he escuchado no aguantan dos canciones; el último, por ejemplo, NFR!, tienes dos excelentes, nada más. Su estilo, esa tristeza somnolienta con la que canta y el humo espeso que la envuelve, crean una atmósfera irreal, de ensueño, que encuentro repetitiva. Ella crea en estado ausente, adormecida entre nubes sin alma.

Leo que Lana empezó desde abajo, con humildes inquietudes, y que, gracias a las ventajas que la era digital proporciona a la difusión creativa (y, por vicio, a cualquier estupidez humana), su música se empezó a oír antes en Youtube que en las emisoras de radio o en los sellos discográficos. Eso vendría después, claro (y temas en películas y series de televisión y colaboraciones como invitada en otros discos de gente cool), con el inteligente oportunismo de los medios y los agentes para convertir a Lana del Rey (nacida Elizabeth Woolridge Grant) en una figura, una imagen, un nombre, una idea. Es ahí, en esa creación, en donde veo a esta intérprete como un producto tan artificial como su rostro plastificado, con más aura de misterio y fría lejanía sobre sus hombros que autenticidad en sus genes.

domingo, septiembre 08, 2019

BONUS TRACK 210: BLACKBERRY BELLE (THE TWILIGHT SINGERS)

Ejercen aún en mí un hechizo extraño, entre lo turbio y lo fascinante, los Twilight Singers de Greg Dulli. Quizá el grupo, ahora que hace unos pocos años se reunieron los Afghan Whigs, haya dejado de existir, o quizá reaparezca si Dulli le da otra vuelta más a sus andanzas musicales. Es curioso, transmiten un aire temeroso que me atrae. Ya tenían un tiempo de rodaje antes de Blackberry Belle (2003), su segundo álbum, cuando los Whigs parecían ya enterrados para siempre. El líder de la formación mantenía con su nuevo equipo ese fondo de alma soulera que le caracteriza, aunque le otorgaba unas atmósferas nuevas más ruidosas y apagadas, menos cercanas. Los sonidos de este disco parecen nacer de noches agitadas y amaneceres resacosos (Lanegan ya era colega). Se aprietan para entrar en el oyente y de alguna forma (a mí me pasa) lo liberan. En canciones como Martin Eden, Teenage Wristband, Decatur St. o Feathers.

viernes, septiembre 06, 2019

BOOTLEG SERIES 78: AMEN DUNES

Pocas veces he tenido el impulso de llevarme de una tienda de discos el álbum desconocido que estaba sonando en el momento en el que yo estaba en el lugar. Tiene que darse una mezcla de flechazo, intuición y confianza para que me decida a comprar eso impactante y novedoso que está llegando a mis oídos. Algo de eso se dio en Tower Records de Dublin mientras caminaba entre las estanterías y ya le había echado el lazo a cuatro discos. De fondo sonaba un tipo así como nervioso, pero seguro de voz y tono, con un aire siniestro e inquietante que me recordó, a quién más, a Kevin Morby. Vaya. Amen Dunes, me dice una aplicación inteligente de mi teléfono. No veo ningún ejemplar en la tienda. ¿Tenéis lo que está sonando?, pregunto. Tenemos una copia, la que oyes, me dice una chica. ¿Te la llevas? Venga.

Bajo este nombre se esconde Damon McMahon, estadounidense, con proyectos desde 2006, experimentador de sonidos y composiciones. Llego a él con Freedom, de 2018, su álbum más reciente, en el que (dicen las reseñas) suena más limpio y refinado, más asequible. No puedo comparar trabajos, pero sí confirmar ese aura esquiva de misterio que fluye de su música, con vapor espeso como para llevarme por viajes de sensaciones húmedas.

miércoles, septiembre 04, 2019

VOLUME ONE 507: THREADS (SHERYL CROW)

Empecemos por lo malo de este disco, que en el fondo no está mal, pero... ¿Tiene ya ganas Sheryl Crow de retirarse, con 57 años? (Joan Baez lo acaba de hacer con 76 y Mavis Staples sigue en la brecha con 80) Debe ser que sí, por eso anunció que Threads (Valory, 2019) será su último álbum. En la despedida ha querido rodearse de un buen número de amigos y amigas (de los que siempre ha tenido la suerte de presumir) para interpretar duetos o recuperarlos. La fórmula, en mi opinión, le ha salido atractiva pero espesa, larga (17 canciones, 75 minutos), sin mucho criterio en la sucesión de cortes, con tendencia a la pesadez del nunca acabar en un gesto generoso por querer invitar a figuras del rock, el pop, el blues, el soul y el indie americanos.

Hay encuentros que funcionan y otros que no, aunque tengan tanto peso socios escogidos como Eric Clapton, Sting, James Taylor, Emmylou Harris o Keith Richards. Tampoco son gran cosa los temas con Vince Gill y Joe Walsh. Haber reducido su adiós (ya volverá Sheryl a ser parte de futuros duetos, seguro) a una decena o docena de cortes habría resultado más satisfactorio. Las canciones con Stevie Nicks y Maren Morris, Bonnie Raitt y Mavis Staples, Lukas Nelson, Jason Isbell, Kris Kristofferson, Johnny Cash, Willie Nelson, Chris Stapleton e, sorprendentemente, con St. Vincent, Lucius y Chuck D y Gary Clark Jr., sí hacen meritoria la despedida.

Nota: 6,5/10

martes, septiembre 03, 2019

BOOTLEG SERIES 77: LIZZIE NO

Lizzie No se mueve por Brooklyn y ha ganado un concurso nacional de composición, American Songwriting Lyric Contest. Son datos, no garantías. Es lo poco que sé (quizá no deba saber nada más) de esta joven que enseguida me ha cautivado. Lo ha hecho con Vanity, su segundo álbum, de este año. Compone, canta y toca la guitarra y el arpa. Sin florituras pero con vigor, con severa seguridad, en canciones que esconden más que enseñan, que ganan y crecen desde su arranque hasta la culminación. No sabría encasillarla, no le hace falta. Quien lo desee, que pruebe. Y disfrute.

domingo, septiembre 01, 2019

SOUNDTRACK 236: DERRY GIRLS

Nos hace falta quitarle miga al asunto para mirar al frente con seguridad, con la justa despreocupación como para asumir que en la vida se han cometido y se siguen cometiendo locuras sin sentido, y que lo que más importa es sobrevivir. La ficción nos ayuda a desdramatizar, y en ese empeño por descargar de dolor las tragedias, hay comedias que aportan convenientes bálsamos. Derry Girls vale. "Una Derry girl es un estado de ánimo, una forma de vida", le dice Michelle, norirlandesa, a su primo James, inglés, para convencerle de que no se aleje de su grupo de amigas y no regrese a su país al final de la segunda temporada de esta simpática serie de Irlanda del Norte.

El conflicto del país, el terrosismo, la división entre católicos y protestantes, enfila su final. Estamos en los años noventa y cuatro chicas de Derry maduran y encaran esa supervivencia en un entorno insano con sus propios conflictos, alejados de la crisis de convivencia y centrados en sus propios deseos de sexo y diversión, en sus búsquedas de identidad entre familias en permanente estado de enfado. El tono ácido, el enfoque distentido y el guión costumbrista, apoyado en un estimable quinteto de jóvenes actores y actrices y eficientes secundarios veteranos y en situaciones desmadradas resueltas con entusiasta convicción, elevan esta serie por encima de las comedias del montón plagadas de lugares comunes.

martes, agosto 27, 2019

NY & CH... + TOP 3

Dejo atrás unos días de escasez discográfica, donde la poca navegación me llevó a nadar sobre las ondas de la década inicial en la que Neil Young labró su carrera, su etapa más gloriosa. Hoy aún me encienden canciones como The loner, I believe in you, Birds, Mr. Soul, Ohio, Cortez the Killer, Don't be denied, Tonight's the night... con Mr. Young a sus anchas, con Buffalo, CSN, Stray Gators o sus lejanos compañeros de cabalgada, los Crazy Horse. Ahora leo que tras un paréntesis de seis o siete años, y parece que con Nils Lofgren en la formación, se han vuelto a juntar y a grabar. La noticia me causa un entusiasmo... prudente. Porque en su anterior reencuentro Neil y Caballo Loco entregaron un álbum desastroso, Americana, al que por suerte arregló el siguiente, Psychedelic pill. No volverán los setenta, no, pero cruzo los dedos para llevarme a la boca un buen trago. 

Sin más, mi top 3 de NY & CH (un disco al completo, ya que los escuderos han participado en temas de otro álbumes de Young) lo forman, por este orden: Zuma, Ragged glory, Everybody knows this is nowhere.

martes, agosto 13, 2019

APAGAR EL REPRODUCTOR

Eres una estrella del rock, con cuatro décadas de carrera a tus espaldas. Se ha escrito de ti y se te menciona en tantos libros como para llenar varias estanterías de una librería. Has creado estilo, explotado una imagen, creado un personaje al que le sienta bien el ropaje de los mitos y leyendas. La gente piensa que eres especial, alguien distinto a los demás, todavía alguien inalcanzable, o rebelde, o a contracorriente. Estás de gira, con días libres entre tus conciertos. Puedes viajar con calma y por carretera, conocer lugares donde nunca has estado, que no sabías que existían. Viajar, perderse. Y escribir tus pensamientos y emociones.

Vamos a tomarnos un descanso. Apagar el reproductor y hacer callar la música. Reposar y volver con fuerzas. Salud.

sábado, agosto 10, 2019

LIVE IN 234: PATTI SMITH & BAND, A CORUÑA 2019

Al final, te sientes afortunado. Sumas en tu historial que has visto a Patti Smith. Nunca es tarde. A Patti, sí, mística y furiosa, poética y punk, cabreada con las sombras del mundo y entusiasmada con el público que se entrega a sus canciones. Y nos bendice en las sonrisas de despedida, como una bruja al terminar de expandir sus hechizos, otorgándonos el poder para usar nuestras voces. El pueblo, nosotros, tenemos esa fuerza.

Siempre me ha gustado, como a cierta distancia, con la debida veneración por un par de obras capitales y una larga ristra de canciones memorables. Tenía ayer el cuerpo nervioso desde una hora antes del concierto, en la playa de Riazor. Sí, todavía me ocurre, las cosquillas del gusanillo, antes de estar delante de un grande de verdad, de una leyenda. Y Patti Smith lo es. De principio a fin. Su hijo Jackson con la guitarra eléctrica, Seb Rochford en la batería, Tony Shanahan al bajo y ante el piano. Ella entre danzas y conjuros, flotante y guerrera.

La lista, ejemplar. Wing para levitar, Are you experienced? (Hendrix) para entrar en una dimensión extraña... Ghost dance como meditación, Beds are burning (Midnight Oil) un estallido trepidante, Beneath the seventh cross de una tensión brutal... Pissing in the river magia revuelta, Because the night para compartir, Gloria, gloriosa. Y la gente tiene el poder. Patti Smith nos bendice.

viernes, agosto 09, 2019

SOUNDTRACK 235: THE VIRTUES

Todos pasamos por algún mal momento, a veces caemos bajo, quizá muy bajo, y nos vemos atrapados en un remolino de pesimismo que en el peor de los casos deriva en autodestrucción. Víctimas del desamparo y la tristeza, nos hundimos, y se nos hace difícil agarrarnos a una salida, encontrar ayuda. En The Virtues, su protagonista desciende a esos infiernos en el presente sin poder desatarse de los demonios del pasado.

Estamos ante un nuevo trabajo del británico Shane Meadows, cineasta del que este blog aprecia mucho films como Dead man's shoes y Sommers Town, además de la película y su continuación en más de una entrega televisiva This is England. Meadows, de nuevo, retrata en cuatro capítulos la crudeza existencial de humildes seres sin rumbo claro, despojados en este caso de vínculos cercanos con los que su vida podría seguir caminos derechos y virtuosos. Stephen Graham, estupendo actor de carácter visto en muchas películas inglesas y americanas, interpreta a Joe, a quien el abandono de su familia sume en el caos del alcohol y la tortura de los recuerdos reactivados de un abuso que sufrió en su niñez. En su hermana, a quien no ve desde que la separaran de ella en la infancia, buscará el salvavidas para su deriva. Dura, seca, desnuda, a veces un poco efectista, The Virtues duele e incomoda, como pasa con el mejor Meadows.

lunes, agosto 05, 2019

VOLUME ONE 506: GYPSY (EILEN JEWELL)

Ay Eilen, cuánto me gustas. La última vez que nos vimos incluso te acordaste de mi nombre. Mi hermano te había hablado de mí la noche anterior, después de un concierto cuando le firmabas un disco, y te dijo que al día siguiente en otra ciudad yo te iría a ver. Y así fue: fue decirle "mi hermano ayer..." y me preguntaste "¿tú eres...". "El mismo", te respondí. Y dos años despúes, tienes nuevo disco (quizá me lo firmes algún día), y repito: ay Eilen, cuánto me gustas.

Gypsy (Signature Sounds, 2019) reúne todo lo que le encanta a Eilen Jewell: rock, blues, country y un poquito de todo ello bien combinado. Una docena de canciones nuevas que reafirman la facilidad con la que interpreta y la profundidad con la que escribe. ¿Saben?, hasta la Creedence revive en un par de temas, como en el inicial Crawl. Y luego Eilen se crece y se divierte en Hard times y en 59 cents y se emociona y se derrite en baladas divinas como Miles to go, Gypsy o Fear.Y le sale un álbum que, como no podía ser de otro modo, te encaaaaaanta. 

Aquella noche en Ferrol cantaste Songbird para tu hija, una nana que a veces canta desde entonces mi mujer para nuestro hijo. El disco en el que sale ese tema está en su cuarto, lejos del resto. Hay quien llora al escucharla, todavía, con lágrimas que mojan de calma y bienestar.

Nota: 8,5/10

viernes, agosto 02, 2019

GREATEST HITS 230: FLOWERS (LISA HANNIGAN)

Me encanta todo lo que hace Lisa Hannigan. Es una debilidad. Y me encuentro con esto en un capítulo de una descorazonadora serie británica de televisión. No me suena esta canción. Es que no aparece en ninguno de sus discos. Y es de hace unos años, parece ser. ¿Una cara B, un descarte? Lo que sea. Flowers es otra más de esas canciones gaseosas de Lisa Hannigan en las que susurran las burbujas y te llevan a una esfera irreal y misteriosa, al borde de acantilados donde nada importa nada.

martes, julio 30, 2019

ÉXTASIS

Durante el último concierto al que asistí, en un momento de éxtasis colectivo creciente entre los músicos en la parte final de una canción, le comentaba a mi acompañante que eso, ese clímax de liberación, no se ensaya, que eso surge de uno mismo, con furia e instinto, con locura dominada. No decía nada que no hubiera pensado otras veces, pero pensaba en ese momento que esos instantes de orgasmo y comunión musical, con los músicos y sus instrumentos entrelazados unos pegados a otros, de espaldas al público, a caballo de sus acordes y desvaríos, me proporcionan hoy el momento más satisfactorio de la entrega que dedico a la música. Dejarse llevar, elevarse, perderse, huir de lo terrenal para alcanzar el cielo.

LIVE IN 233: ADIÓS, JOAN

Y gracias.

Me hubiera gustado estar allí. En su despedida. Me habría emocionado. Curioso, porque Joan Baez, que me gusta, nunca me ha emocionado. Pero leo una crónica del último concierto de su carrera, en Madrid, con el que da por terminada su vida en los escenarios, a los que se subió hace 59 años. Y sí, me habría entrado un escalofrío cuando (como leo) empezó agarrando a Dylan para empezar (Don't think twice, it's alright); o cuando rescató a Cohen, Kristofferson y Simon & Garfunkel; o cuando se descalzó; o cuando se marchó "alegre pero triste".

Unos se van y se olvidan. Otros se van y nunca se marchan.

Adiós, Joan.

miércoles, julio 24, 2019

BOOTLEG SERIES 76: UNA BANDA LLAMADA COWBOY

Ah, cómo me gusta cruzar las fronteras que separan los lugares comunes de los parajes sin explorar y descubrir verdaderos paraísos. Cualquier momento es bueno para sacar de las profundidades a aquellos músicos que no aparecen en las enciclopedias y apenas en las revistas, secretos bien guardados. Cowboy me parece un tesoro digno de abrir y dar a conocer: Lo creo basándome por ahora en el único contacto que he tenido con esta banda, su álbum de 1974 Boyer & Talton, el tercero de una carrera que solo dio cuatro discos en aquella década y luego se apagó.

El título de este disco contiene los apellidos de los fundadores y compositores del grupo, Scott Boyer y Tommy Talton, permanentes en una formación que fue cambiando de miembros. Elegante country rock se puede escuchar, de sonido limpio y fluido, con un punto sureño, en la línea de los Allman Brothers, Manassas o America. A grandes rasgos, cabe informar de que el mismísimo Duane Allman impulsó la carrera de Cowboy a través del sello Capricorn. Boyer y Talton tocaron con los hermanos Allman, en giras de Gregg y con Bonnie Bramlett. Dejaron muy poco legado, pero al menos ese Boyer & Talton que acabo de descubrir me complace con el sabor que producen los exquisitos artesanos.

lunes, julio 22, 2019

GREATEST HITS 229: HEARTLAND (U2)

Aquella película que los retrataba entre dos tierras. El éxtasis de una banda que se imponía sobre su escena. Aún había pureza en el ruido. Y canciones inmensas que todavía descansan entre sombras. ¡Por lo buenos que fueron!

jueves, julio 18, 2019

SOUNDTRACK 234: THE PUBLIC

"El amor por los libros y el amor por la gente hacen la vocación de un bibliotecario, una vocación que proporciona disfrute al bibliotecario y se propaga en el público."


Emilio Estevez, aquel rebelde del 'brat pack' apadrinado por Coppola a comienzos de los años ochenta con The Outsiders, apenas actúa desde la década pasada y su carrera como director, iniciada cuando aún era joven, ofrece un puñado de films bastante distanciados. Los dos que he visto me han causado una agradable impresión: Bobby (2006) y el más reciente The public (2018). Esta película se ambienta durante una ola de frío extremo en Cincinatti y en torno al universo entrañable de la biblioteca pública de la ciudad, adonde cada día para resguardarse del terrible clima acuden no pocos sin techo para asearse o dejar pasar las horas. Por esa situación de desamparo y exclusión pasó años atrás uno de los responsables de la biblioteca, interpretado por el propio Estevez, a quien los libros, dice, salvaron la vida. La ocupación del lugar por un centenar de homeless que no encuentran plaza para pasar la noche en los albergues de la ciudad desata un conflicto ético que deriva en desobediencia civil e implica a policías y políticos, capaces de mostrar lo peor de sí mismos.

The public, muy bien narrada, con ricos matices en personajes principales y secundarios, se arrima al cine de denuncia social con más humildad que cuchillo. Estevez, actor, escritor y director de la historia, lo hace todo muy bien, aunque le falte un poco más de mala leche en su denuncia. La película se disfruta mucho por la efectividad de sus actores (Alec Baldwin, Jena Malone, Taylor Schilling, Michael K. Williams, Christian Slater...) y las justas referencias a la literatura, el poder de las letras y el aura emocional de las bibliotecas encantan a quienes amamos los libros.

domingo, julio 14, 2019

LIVE IN 232: QUIQUE GONZÁLEZ, SANTIAGO, 2019

Saber estar, gozar, saber hacer disfrutar. Máxima o no, Quique González la aplicó en su visita a la Capitol de Santiago. Saber estar con una banda de las que funcionan de memoria; gozar con el placer de transmitir sintonía y emoción; saber que el público disfrute. Muy Tom Petty, nos decíamos Dufresne y yo en un tema y en otro; muy Ryan Adams, muy Jayhawks también. Hay fuentes incuestionables, aunque al final de la velada nos dijimos: "muy Quique González". Un honor.

En octubre tendrá disco y volverá a girar, con más intimidad y un proyecto poético-musical que exponer. Mientras, ha vuelto a la carretera para refrescar parte de sus canciones más conocidas y otras piezas, para que su legión demuestre la fuerza emotiva de sus gargantas. De los tres conciertos en que he estado, el de anoche fue el mejor. Tenía que decírtelo y Los conserjes de noche comparten el primer puesto. Auténtico.