sábado, junio 29, 2013

SOUNDTRACK 130: “POR ESTAR DE PASO” / JESSE Y CELINE



Al cine vamos a escapar un poco de la realidad, de la vida. A veces, muy pocas veces, entramos en la sala para pasear por la vida misma. De eso se trata, no hay más lecturas ni misterios, es más sencillo de lo que parece cogerle el truco: llegar, caminar, subir y bajar, conocer, amar, dejar un legado y marchar. Estamos de paso.

Me gusta que el cine me lo recuerde. Jesse y Celine lo han hecho tres veces. Le hablaron a un joven de 22 años, a un chico de 31, a un adulto de 40. Yo también meenamoré de ellos. El cine (o la vida) me deja un legado en tres etapas: Before sunrise, Before sunset, Before midnight. Mientras seguimos el camino.

jueves, junio 27, 2013

VOLUME ONE 296: BE (BEADY EYE)


De la pelea definitiva, si debemos elegir a un ganador, yo me decanto por Liam. De momento. El genio o ingenio, dicen, es propiedad de Noel, pero no me distraigo en debatir sobre cuestiones en las que mi opinión no es de las más fundamentadas. Cuando se dieron las hostias más duras y dieron pasaporte (¿seguro?) a Oasis en 2009, los Gallagher enfilaron cada uno otra dirección sin desviar demasiado sus miradas musicales. Liam guardó tres ¿amigos? en la banda y bajo el nombre de Beady Eye y la producción de Steve Lillywhite sacó un más que aceptable primer disco (Different gear, still speeding, 2011), algo parecido a Oasis, menos apelmazado. Ahora, con David Sitek (TV on the Radio) en los controles, el grupo tiene nueva remesa, otro poco más de rock post-Oasis con denominación de origen.

BE (Columbia, 2013). Liam y compañía combinan la presentación directa de temas poderosos y despreocupados con la elección de otros más elaborados y atmosféricos. Aquí es donde patina el disco cuando alarga un par de canciones. Las demás (estupendas Flick of the finger, Iz rite, I’m just saying) no se andan con rodeos. Y en el fondo, vislumbrados entre algunos adornos de producción y texturas de clima más vaguardista, me siguen recordando a los mejores Oasis.

Noel, mientras tanto, al frente de su propio conjunto entregó con su nombre, también hace dos años, High flying birds, un álbum que para mí llegó como si no hubiera pasado.

Nota: 8/10

lunes, junio 24, 2013

BONUS TRACK 117: SPIRIT OF THE CENTURY (THE BLIND BOYS OF ALABAMA)


Empezamos a conocerlos hace poco tiempo, cuando un espectáculo de Broadway les quitó el polvo de encima y una colaboración con Ben Harper los sacó de las carreteras secundarias para ponerlos en la autopista. Aunque llevaban cinco décadas recitando, rezando y cantando con sus profundas voces y la mirada incrustada en su oscuridad. Todos ciegos menos uno, con distintas formaciones a lo largo de los años, los Blind Boys of Alabama hacen próximo y entrañable el gospel, rastrean el latido de la fe y los orígenes de la música americana y comparten sus sentimientos exaltados. Ya tenían mucho kilometraje y sobrecarga de oraciones cuando grabaron Spirit of the Century (2001). El álbum retoma piezas tradicionales de la cultura de su país (Amazing grace, Motherless child) y cesiones de Waits, Jagger y Richards y el propio Harper. Y, para delicia de nuestros oídos, con el apoyo inestimable de John Hammond, David Lindley o Charlie Musselwhite en la sala de máquinas. Toca rezar.

martes, junio 18, 2013

VOLUME ONE 295: PETRA GOES TO THE MOVIES (PETRA HADEN)



Artefacto curioso éste, singular marca de la casa, de Petra Haden. Conocía a esta mujer de oídas, activa hija del contrabajista de jazz Charlie Haden, y por vez primera me adentro en su peculiar habilidad musical, la del canto a capella. Ella sola abarca todas las voces que se escuchan en Petra goes to the movies (Anti-, 2013). Parecen varias las gargantas de las que salen los sonidos que imitan a los violines, trombones, percusiones o cuerdas que forman el entramado sonoro de las piezas compuestas para el cine que escoge, pero es ella única quien entrelaza sus modulaciones, giros y escorzos vocales con un resultado prodigioso. Solo pinceladas instrumentales de su padre, el pianista Brad Mehldau y el guitarrista Bill Frisell le hacen compañía. Los temas reconocibles de Taxi Driver, Psicosis, Superman, Ocho y medio, Cinema Paradiso o Por un puñado de dólares, además de otros menos populares, aparecen en este álbum llamativo.

Nota: 7/10

lunes, junio 17, 2013

GREATEST HITS 147: WALLS (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)


En 1996 Tom Petty escribió música y canciones para She’s the one, la segunda película del director y actor Edward Burns. Así dio título a uno de sus álbumes más bonitos. Esa música perdura hoy muy cercana, tierna y sin mácula, todo lo contrario que aquella película. Entonces me pareció simpática, hoy la veo como un cruce simplón e inverosímil de relaciones de pareja entre treintañeros en New York, pobres personajes: dos hermanos antipáticos y tres mujeres de tanta belleza como poco encanto. Walls, el tema de los créditos iniciales, el primer corte del álbum, sigue siendo una de las joyas más elegantes de Tom. Tom Petty (y sus Heartbreakers), muy grande.

viernes, junio 14, 2013

¡BUA, NENO!


Llevas más de una semana lejos de casa, le has pisado hasta 2.000 kilómetros al norte y luego al sur, has clavado chinchetas en lugares a los que quizá no vuelvas más, paisajes, pueblos, castillos, fortalezas, playas y ciudades que al menos una vez en tu vida querías respirar…

Llevas más de una semana sin escuchar un disco nuevo (quizá te compres alguno en una de tus paradas), sin pasear con la música encima, solo al final del día regresas a tus vicios, a una vieja película que te gusta compartir, a una serie de televisión que al final de todo te acabará gustando…

En otro país, lejos de casa, te has olvidado del trabajo y de tu ciudad (salvo cuando vibra el teléfono de tu copiloto y no se resiste a responder), de leer la prensa y de preparar las noticias que puedas contar, de pasear al perro… Pero no te has olvidado de quién eres cuando de repente escuchas a alguien decir, como solo dicen en tu tierra, en tu hogar, eso de “bua, neno”.

lunes, junio 10, 2013

SOUNDTRACK 129: SINGLES


Uf, es que han pasado 21 años. De cuando Singles (Cameron Crowe, 1992). Duraba meses, hasta un año, en la cartelera de versión original, la de Madrid, claro. Nos molaba. Porque la acción ocurría en Seattle, la Seattle del grunge, y salían Soundgarden, Alice in Chains y Pearl Jam, sonaban Mother Love Bone, Screaming Trees y las canciones de Paul Westerberg. Y los chicos caían bien, solteros, iban a conciertos, se enamoraban, eran traviesos, tontorrones, huían de la responsabilidad pero les atraía la estabilidad. Los temas universales que recogen las películas no se erosionan.

Uf. Bridget dejó de actuar hace diez años. Kyra hizo suya en televisión The closer, y le sienta bien. Campbell está más viejo, más parecido a su padre, pero en films de los que nadie se acuerda. Y Matt se dejó caer hace poco en un episodio de Modern family. El grunge ya no mola como antes (Pearl Jam es mucho mucho más, por fortuna) y si no escuchad, si resistís hasta el final, lo último de Alice in Chains. Pero Singles, menos ingenua de lo que parece, aún conserva su encanto.

domingo, junio 02, 2013

BONUS TRACK 116: OH MERCY (BOB DYLAN)



El colofón delicioso a una velada tardía con la música deslizante en nuestra compañía. Preguntas, respuestas, recuerdos, confesiones y tragos de ron antes de los abrazos y el sueño. Hoy en día es difícil pasar mejor una noche. Everything is broken, Ring them bells, Man in the long Black coat, Most of the time, What was it you wanted… Dylan empieza las memorias que recoge en el volumen inicial de Crónicas aludiendo a Oh Mercy (1989) y al efecto purificador que supuso en su recorrido. Daniel Lanois lo encerró en una mansión de New Orleans, le despejó la pereza, lo recuperó para la escena, lo hizo más inmortal. Otra banda sonora de nuestras vidas.

VOLUME ONE 294: VOLUME THREE (SHE & HIM)



Si dejo caer una moneda en el jukebox me gusta percibir la atmósfera de lo viejo, de una brisa de otra época que emana del susurro del vinilo, o algo que se le parezca. Me la transmiten She & Him cuando reviven melodías, climas y sensaciones de otras décadas inocentes. Su Volume Three (Merge, 2013) se ajusta a esa fórmula retrospectiva de nuevas (y alguna vieja) canciones con aroma ‘naive’. Sopla un aire frágil y ensoñador de sus canciones. Escribe Zooey, compone y toca de maravilla M. Ward. Muy bonitas I’ve got your number, son, Turn to white, Something’s haunting you o London. Viene a ser más de lo mismo, quizá esta vez menos festivo. Sé que podrían hacerlo, pero no les pido nada diferente a ellos. Así me encantan.

Nota: 8/10

BONUS TRACK 115: EAGLES (EAGLES)


Ando cabalgando por un documental de tres horas para televisión sobre la historia de los Eagles. Describe bien el ambiente que envolvía a la banda californiana, el entorno musical en aquellos primeros setenta, los vínculos personales, el gran éxito, las disputas, la retirada. Al grupo le llegó la fama en el momento apropiado, ilustró una época luminosa de la música americana y después le derrotó la imposibilidad de seguir conviviendo y la mínima evolución de un repertorio al que le pisotearon nuevas corrientes. Repasando sus discos, algo que hago muy de vez en cuando, constato lo distante y más bien discreta que me parece su propuesta. Eagles (1972), su debut, es el mejor, el más sólido. Gran arranque con Take it easy y paradas sugerentes en Witchy woman o Take the devil. Entre los demás álbumes cuentas con los dedos de una mano las canciones realmente buenas, las buenas de verdad.

jueves, mayo 30, 2013

LIVE IN 147: ELLIOTT MURPHY, A CORUÑA 2013, TEATRO ROSALÍA


Al Rosalía, siendo crío, me llevaron mi madre y mi abuela a ver una o dos películas de Parchís. Años después ya fui solo al estreno de El club de los poetas muertos. Después dejó de haber cine, solo esporádicos ciclos de clásicos sacados del archivo como Casablanca y El apartamento, a los que no falté. Y vi teatro, un par de obras. Y a los Jayhawks, y a Bettye LaVette. Y cubrí para el periódico en que trabajo una gala de nuestros propios premios a la música gallega. Y hoy le ha tocado el turno a Elliott Murphy.

Repito con él en casa. Ahora el escenario es mejor, porque el teatro es precioso. Elliott se trae a su inseparable Olivier Durand (qué bárbaro) y a dos franceses más con los que forma The Normandy All Star. Y cumple, vaya que si cumple. Porque es un músico sin manchas en el historial, sin tropiezos, de los que no tienen discos malos. Repasa unos cuantos. Suenan muy bien los temas más lejanos, como Drive all night y Last of the rock stars. Muy suave Green river. Prometen los del último álbum, que me coge despistado. Se lo está pasando bien. Anima a la gente, que se anima. Estos tipos no defraudan nunca. Me desorienta un poco el teatro pese a su hermosura, porque el concierto, tan achispado, hubiera sido mejor vivirlo en pie y más cerca de los músicos. Un Heroes de Bowie en fase de excitación (Durand, emperador) cierra otra gran noche de música.

sábado, mayo 25, 2013

GREATEST HITS 146: THINGS HAVE CHANGED (NEVER ENDING BOB)


Ya van 72. Y quedan. La gira sigue su curso. Y en cada noche empieza así. Sin fin. Things have changed…

VOLUME ONE 293: DIDN’T IT RAIN (HUGH LAURIE)


Cuando lo nuevo no te descoloca, cuando no encuentras estímulos superlativos, el blues es una buena, muy buena escapatoria. El blues puro, el genuino, la raíz, el polvo, la tierra. A ello acude el doctor House, el actor británico Hugh Laurie transformado en bluesman americano de pura cepa cuando se sienta al piano. Le encanta y se nota.

Al excelente Let them talk (2011) le sucede el no menos brillante Didn’t it rain (Warner, 2013). Otra exploración por el cancionero tradicional empapada de blues, emborrachada de la esencia de viejos autores rescatados del archivo. El disco se lleva a la boca (se debe degustar) en esa atmósfera tan difícil de reproducir fuera de nuestra imaginación, cubiertos de humo en las mesas de los garitos de New Orleans, viajando en sorbos de bourbon y abrazado a las caderas de una negra y al contoneo de la música. Hay versiones divinas de incunables casi perdidos y la edición deluxe aporta Unchain my heart y Yeah Yeah en vivo como sublime colofón.

El sonido es preciso, integral, perfecto, mezclado de nuevo por Ryan Freeland y producido por el gran Joe Henry y sus músicos de garantía.

Nota: 9/10

martes, mayo 21, 2013

LIVE IN 146: MANZAREK


Allá en Venice Beach se conocieron. El rubio ondulante de sus cabellos, las gafas generosas, el rasgo desgarbado y la vista alta. Se encontró con Jim en la arena y nació la leyenda. Algo más que una simple banda de rock. El rey lagarto se quemó pronto al sol del desenfreno, su amigo callado resistió más de cuarenta años. Ray Manzarek nos ha dejado.

Los Doors no tenían bajista, tenían a Manzarek encorvado sobre los teclados y encajando el ritmo brumoso del bajo entre las melodías hippiosas que salían de sus dedos (bueno sí, el grupo utilizaba a algún bajista en las sesiones de grabación de los discos, alguien del que nadie hablaba). A Ray podemos encumbrarlo al son de sus atmósferas únicas e irrepetibles, de Light my fire, People are strange, Back door man, LA Woman, Riders on the storm, The end… This was your end, my friend.

domingo, mayo 19, 2013

BONUS TRACK 114: CONEY ISLAND BABY (LOU REED)


Siempre montado en un balancín, en Lou Reed es habitual coronarse ahora y despeñarse al instante. Eso le reconforta. No me parece un tipo de fiar. Me gustan bastante unos cuantos discos (Transformer, New York, Magic and loss), le dedico la indiferencia a la mayoría y alguno me deprime o me hace daño (Berlin, The blue mask, Mistrial). Nada supera en horror a Metal machine music, la ruidosa osadía vanguardista que casi lo arruina en 1975. Sus mejores amigos le dieron una oportunidad poco después, en una de sus peores fases enganchado a las drogas, y a Lou le salió un álbum delicioso, Coney Island Baby (1976). El criminal que había perpetrado Metal… se transformaba en un bohemio encantador. Los instrumentos justos, las canciones apacibles, algún espasmo turbador (Kicks), un poema aseado que no se sale de los raíles. Sencillo, entrañable.

BONUS TRACK 113: BEAUREGARD (ELLIOTT MURPHY)


Viene a tocar a mi ciudad en pocos días, en un acogedor teatro. Ya lo hizo hace años, en una sala venida a menos, donde unos pocos maleducados no dejaron de parlotear en un rincón lo que duró su actuación. Estuvo fenomenal pese a la grosera falta de respeto, y él se entregó a quienes fuimos a disfrutar. Elliott Murphy es un segundón de primera categoría. El éxito que nunca le acompañó en EEUU le convirtió en un autor consagrado en Europa. Su casa la tiene en París desde 1990. Su cuarto disco desde que encontró allí hogar y familia fue este Beauregard (1998), el primero que lo juntó con su ya perdurable guitarrista Olivier Durand. Álbum de barniz reluciente y regusto sabroso, por el que asoman rincones parisinos, guitarras cuidadosas y violines que absorben los aromas del Sena. Impecablemente exquisito.

viernes, mayo 17, 2013

40



“How long… we sing this song?”

Cuando éramos críos nuestros padres nos parecían demasiado mayores y apenas habían pasado de los cuarenta años. Ahora ni por asomo nos vemos como los veíamos a ellos cuando los contemplábamos desde tan abajo. Pero… esto es lo que hay. Entonces nos regalaban un transistor para las noches o un walkman para las excursiones, ahora les descargamos películas para que se entretengan el fin de semana o un pack para dos días de encanto en un balneario. Y entre nosotros nos obsequiamos con novelas, tiras cómicas y cuentos de nuestra ciudad, tartas en forma de claqueta y cuarenta corazones de azúcar.

“How long... we sing this song?”

domingo, mayo 12, 2013

SOUNDTRACK 128: THE WEST WING (II)


“Eres un hijo de puta, ¿lo sabías?”, le espeta a Dios el mismísimo presidente de los EEUU en el interior de una catedral, él solo, recogido tras el funeral por el fallecimiento de alguien muy cercano y cuya desaparición va a marcar el devenir de sus actos, de la propia serie en definitiva. “Al infierno con tus castigos, al infierno contigo”, le vuelve a reprochar a Dios, y en latín, antes de encender un cigarrillo en el templo, darle una calada y apagarlo en el suelo con el zapato con desafiante desprecio. (Con dos (o más) cojones. Vamos a votar por este tío…) Unos minutos después el presidente se lleva las manos a los bolsillos y ante la población mundial se dispone a comunicar quizá la decisión más importante de su vida mientras Dire Straits hacen sonar de fondo Brothers in arms.
Los finales de temporada (o finales finales) de algunas series de televisión norteamericanas llegan a cotas sensacionales de brillantez y emoción. El de la segunda etapa de El ala Oeste de la Casa Blanca es sublime. El carisma de Martin Sheen como presidente Bartlett cubre todo argumento, empapa toda relación humana que le incumbe y convierte esta serie no solo en un entrañable estudio de las relaciones humanas sino en una proeza admirable. No sólo él. Me asombro una vez más, tras otra entrega de 22 episodios, con la destreza narrativa de The West Wing. Quienes detrás diseñan con precisa caligrafía cada episodio y quienes con sus interpretaciones delante te acercan a las presiones y tensiones de los trabajos que representan son responsables de una obra magistral.

Me encantan las series en las que siento que llevo toda la vida viviendo o trabajando con sus personajes, con Leo, Josh, Sam, Donna, CJ, Charlie, Toby y el presidente de los Estados Unidos de América.

jueves, mayo 09, 2013

VOLUME TWO 62: RONNIE LANE


El genio auténtico era Ronnie Lane. (Usemos libremente el término “genio” esta vez) Supo cuándo estar y cuándo marchar. Construyó Small Faces y armó Faces. Lo pasó bien, desde luego, pero donde mejor encajaba era en Slim Chance, con su folk rock airoso y familiar, saliendo al campo, desgastando la carretera en un tour ruinoso. Un tipo entrañable. Con él me pasaría un fin de semana en su caravana, me emborracharía sin descanso. Regateó los vicios de la fama al intuir que se había perdido la magia, por eso se retiró a vivir lejos del ruido, como errantes gitanos y con lo indispensable, mientras sus excompañeros se compraban porsches, se follaban a todas las tías o se drogaban con los Stones. Se acercó a colegas como Clapton y Townsend y grabó un par de álbumes fantásticos.

Se fue hace mucho tiempo ya, en el 97. Cargó con los dolores de la esclerosis múltiple más de una década y puso su grano de arena para luchar contra ello y ayudar a quienes la sufren. Las canciones más bellas de Faces llevan su firma y rescatar las melodías apacibles de Slim Chance sigue siendo placentero. Escuchar Debris, Richmond, Glad and sorry o Ooh la la todavía me conmueve.


miércoles, mayo 08, 2013

GREATEST HITS 145: MANHATTAN (CAT POWER)


Vámonos de paseo, aunque sean solo 3 minutos. A Manhattan. Me sirve cualquier música que acompañe sus calles, su cielo, los semáforos, las tiendas, las canchas de baloncesto, el parque, el metro, la noche. Cat Power le brinda una canción con su nuevo tinte rubio y revuelto antes de que las imbéciles de la música, el cine y la moda se vistan el disfraz y el maquillaje punk y se cansen de su facha al día siguiente. Mmmmmmmme gusta.