miércoles, enero 25, 2012

GREATEST HITS 124: CRIMINAL (FIONA APPLE)

Aún conserva esta mujer una huella adolescente, y han pasado ya más de quince años desde esta canción, desde estas imágenes. Por eso pienso siempre en ella como una cría, y si la recuerdo es porque en ocasiones se hace añorar su voz profunda y dramática en sus canciones. Solo tres discos desde 1996, bien poco. Por entonces, en el primero de ellos, Tidal, Criminal causó cierto impacto, por el atrevimiento de su letra (lo que necesito es una buena defensa / porque me estoy sintiendo como una criminal / y necesito ser perdonada / por el único contra el que he pecado / porque él es todo lo que alguna vez supe de amor) y por las imágenes lujuriosas con que la ilustró Mark Romanek en el vídeoclip. Me sigue pirrando esta canción, también Fiona, sus trenzas, su desnudez pálida, su dañada fragilidad y el fondo diamantino de su mirada triste.

martes, enero 24, 2012

GREATEST HITS 123: SILVER MACHINE (HAWKWIND)

Otra canción de atractivo fantasmagórico (se me ocurre Donovan y su Hurdy Gurdy) que se te incrusta unos días en la cabeza. Entretenido estaba en Lemmy, el rockdocumental sobre la figura del líder de Motörhead, cuando me reencontré con una de sus anteriores bandas. Conocía ya a Hawkwind, un par de álbumes captaron mi atención hasta el punto de guardarlos por ahí sin saber bien si algún otro día volvería a escucharlos. En ellos no estaba Silver machine, el mayor éxito (llegó al número 3 en 1972) de esta formación británica bañada en ácido psicodélico y argumentos fantásticos. Me encontré entonces con este tema del disco In search of space, pieza de espesura espacial y desenfrenada atmósfera, documento de un hippismo trasnochado y perdido. Por ahí anda Lemmy agitando el cabello y escondido en la línea rítmica del grupo, la voz ahogada en esta gema de la psicodelia.

viernes, enero 20, 2012

VOLUME ONE 254: WHICH SIDE ARE YOU ON? (ANI DIFRANCO)

Ani está aquí. Nunca se ha marchado. Solo la echábamos un poco de menos. Yo entre ellos. La vi hace un año, justo hace un año, sola con sus grandes guitarras sobre las tablas de Shepherd’s Bush. Entrañable. Pero me quedé con ganas de más, de algo nuevo en el estudio. Aquella noche adelantó tres o cuatro temas de un futuro trabajo, y solo uno me pareció realmente bueno, lo demás impreciso, confuso, prescindible. Si aquello fue una impresión de lo que depararía su nuevo disco de estudio, celebro haberme equivocado. Su decimosexto trabajo grabado en la intimidad de su casa, entre sus músicos próximos y buenos amigos, es hermoso.


Lleva por título Which side are you on? (Righteous Babe, 2012), tres años largos después del correcto Red letter year. La pequeña Ani engrandece de nuevo su figura con una colección modélica de bellas canciones cubiertas por matices técnicos y ambientales, de una sutil robustez, ricas en detalles y, como siempre, profunda y desnuda en sus letras. Un par de hermanos Neville y Pete Seeger, que presta la inspiración con la canción que da título al álbum, su banjo en el corte titular y unas tenues voces, se unen a los créditos. Y ella, la pequeña gran Ani Difranco aún conmueve en su delicada sabiduría con preciosidades como Life boat, J, Hearse o Mariachi.


Nota:
8/10

FAMILIA

Su sangre no corre por tus venas pero sientes que sois familia. Nada como hacer y deshacer las maletas para sentirse en casa. Saber lo que dicen las miradas perdidas y los labios torcidos. Sentir que estamos aquí por algo. Por cómo os contáis las cosas. Por cómo os cuidáis unos de otros. Por cómo las risas suenan y no se olvidan.

domingo, enero 15, 2012

BOOTLEG SERIES 22: BLOOD ON THE TRACKS NEW YORK SESSIONS

Andaba yo de rastreo curioso por una de esas tiendas apretadas de vinilos y cds a unos pasos de la boca de metro de Notting Hill Gate cuando las conocidas canciones de Blood on the tracks suavizaron mis oídos en una versión diferente, como más desnudas, despojadas de vigor y a la vez más dolorosas, evocadoras de una nostálgica irrealidad. Pertenecen a las sesiones del disco de Bob Dylan grabadas en New York, me informó uno de los empleados de la tienda. Una rareza, un tesoro, una obra de culto. El 'Juliet, Naked' de Dios.


La mitad de los temas que componen el disco son las que aparecen en el álbum definitivo; las otras cinco (Tangled up in blue, You’re a big girl now, Idiot wind, Lily, Rosemary & Jack of Hearts e If you see her, say hello) son las joyas descartadas para el lanzamiento oficial, la hermosura dramática de una separación, el relato de la ruptura que explica este disco único, genial, insuperable. Se te encoge el corazón mientras caminas por los indescifrables renglones del amor.

domingo, enero 08, 2012

LIVE IN 117: THE WEIGHT, MAVIS, WILCO & NICK

Lleva días circulando por nuestras autopistas, así que me lo adjunto para compartirlo en esta área de descanso. Disfrutadlo, por favor, esta es una experiencia única vivida desde tan lejos al otro lado de las pantallas. Desconectados de cuanto importa y en la intimidad inquebrantable de un camerino de Chicago, ahí frotan sus guitarras los chicos de Wilco, la divina Mavis predica con su voz y otro veterano incombustible como Nick Lowe se deja mecer por el ritmo de los versos. Haciendo aún más maestra una obra maestra como The Weight. Amén.


sábado, enero 07, 2012

BONUS TRACK 100: I LOVE THE WAY YOU LOVE (BETTY WRIGHT)

A la espera de digerir lanzamientos, nueva energía musical para el año que entra, apetece bucear por los archivos y retroceder unas cuantas décadas para cargarse de vitaminas. Se encuentran tesoros. Como el que firma esta chica, Betty Wright, a quien antes localicé en recopilatorios de piezas de soul y fechadas en los primeros setenta. Encuentro este disco de tan bonito título, I love the way you love, en 1972, cuando la moza de Miami contaba con 19 años en su menudo cuerpo. Y lo disfruto con el placer de sentir como actual y fresca una colección de canciones cálidas de R&B sudoroso grabadas hace cuarenta años. Entre su fenomenal repertorio, una preciosa versión de un tema imposible de afear, Ain’t no sunshine. Y mientras, espero deseando que 2012 nos traiga buena música.

martes, enero 03, 2012

900+1

Abro un nuevo centenar, no pierdo la cuenta. A este blog no se le escapa nada (o casi nada) de cuanto da testimonio de mi existencia. Para eso continúo al frente de este diario, para guardar pedazos de vida y dejar constancia en cada post de sus encantos y misterios. Esta es también mi biografía, contada con las huellas que dejan las películas y las canciones, los recuerdos y los sentimientos, y las personas. I keep on rockin’ in my free world!

jueves, diciembre 29, 2011

LIVE IN 116: BUENA MÚSICA

Hasta siempre 2011. Buenas cosas me has traído, muchas quedarán. La buena música, nuestro oxígeno. No hace falta un orden para buscarle un sentido, las canciones que nos acompañan siempre quedan en muy buen lugar. Feliz 2012 a todos.


The Black Keys – El camino

Eilen Jewell – Queen of the minor key

Iron & Wine – Kiss each other clean

Joe Henry – Reverie

John Hiatt – Dirty jeans and mudslide hymns

Jonathan Wilson – Gentle spirit

PJ Harvey – Let England shake

Ryan Adams – Ashes & fire

Tom Waits – Bad as me

Wilco – The whole love


Y Feist, Ben Harper, Edie Brickell, Hot Tuna, Graveyard, Bon Iver, Lisa Hannigan, Dawes, dEUS, Kurt Vile…

BOOTLEG SERIES 21: CHIMES OF FREEDOM

Definitivamente, hay que ser muy zoquete, un inútil, un desalmado incluso, para estropear buenas canciones. Nadie lo hace en Chimes of freedom, una nueva colección de versiones que se acuerda de este hombre, nuestro Bob, y con la que Amnistía Internacional conmemora sus cincuenta años de vida. El disco, con 4 cds y 72 temas, estará en las tiendas a finales de enero, pero con ellas he terminado el año, una sabrosa medicina. Pasaré por caja dentro de un mes.


Te quiero Dylan. Ellos también te quieren, incluso gente tan sospechosa como Adele, Elvis Costello, Kesha o Miley Cyrus; primer nivel como Patti Smith, Steve Earle, Lenny Kravitz, Carly Simon, Bettye Lavette, Pete Seeger, Jackson Browne, Mark Knopfler, o Sting. Y tipos de los que no conocía nada como The Airborne Toxic Event, Silversun Pickups, Dierks Bentley, Jack’s Mannequin, Sussan Deyhim, Ximena Sarinana, Blake Mills, Darren Criss… Delicioso.

viernes, diciembre 23, 2011

SOUNDTRACK 112: DRIVE

El estilo desmarca Drive, película negra (film noir, que queda bien leído y petulante hablado) de sutil belleza y brutal apariencia, de todo cuanto la inspira. Las bases ya están escritas: un tipo solitario y taciturno (un buen Ryan Gosling), de oficio oscuro y deslices delictivos, encuentra una brecha por la que cubrir de color su vida cuando conoce a una joven madre (preciosa Carey Mulligan) y a su hijo, que esperan el regreso del marido y padre de la cárcel. Los dudosos contactos de éste y el sentimiento de protección de nuestro protagonista hacia la mujer y su hijo desatan tensas y violentas situaciones. Gran film, silencioso y reservado, de los que quedan.


Nicolas Winding Refn salió del último Cannes reconocido como el mejor director del certamen. Es sus deslizantes planos y elocuentes picados reposa la finura estilística de esta película elegante y contundente, con Peckinpah y Melville en la partitura, el western y el noir en el pulso. La música de Cliff Martinez absorbe el turbio clima, las imágenes de Newton Thomas Sigel embellecen la fealdad de Los Angeles. No hay sexo pero sí miradas enamoradas, no hay acción a raudales ni persecuciones espectaculares pero sí volantazos emocionantes y sangrientos, macabros desenlaces. Magnífica.

martes, diciembre 20, 2011

GREATEST HITS 122: ONLY LOVE CAN BREAK YOUR HEART (NEIL YOUNG)

De esto hace ya su tiempo, más de cuarenta años, de esta música limpia y verdadera. Neil se puso pacífico en aquel disco, After the gold rush (1970), qué ternura. Tan simple como un soplido, cerrar los ojos y un título real (o no), mientras buscamos la brújula y un timón, y en el intento tropezamos una y otra vez. Grrrrr.

jueves, diciembre 15, 2011

BREAK

Romper


Los muros, las reglas, los moldes, el discurso, el sueño, el camino, la corriente, el ritmo, la rutina, la fe, la cara, los esquemas. Neil canta lo que sólo puede romper el corazón.

BONUS TRACK 99: ABBEY ROAD (THE BEATLES)

Qué contar que no se haya contado ya… Huyo de la literatura beatle, hay tanto escrito que no sé qué es lo mejor por donde empezar, por donde continuar, que escoger entre toneladas de joya y paja. Acudo a ellos alguna vez al año, es un buen ejercicio para la salud, un buen ejercicio, aunque siempre pensaré y constataré con cada escucha que toda su música está sobredimensionada, sobrevalorada. Sí, hay hermosas canciones, música irrepetible, pero tan buena como las de bandas que nunca tuvieron la oportunidad de plantarse en la tarima de una caverna y auparse hasta las cimas del éxito.


De paso por Liverpool me detuve en algún templo, en alguna tienda, y compré un par de detalles, como una libretita con la imagen de este disco. Vuelvo a escuchar Abbey Road (1969). En él encuentro gozadas como Come together o Here comes the sun, migajas como Maxwell’s silver hammer, pero una sensación de que al final, tras esa especie de suite de ocho temas encadenados, esta es una gran obra irreproducible.

lunes, diciembre 12, 2011

VOLUME ONE 253: BLOOD PRESSURES (THE KILLS)

Otro dúo singular de música sucia, una suciedad ficticia, arreglada en torno a una sofisticada armonía entre el punk y blues. Ella y él, W y Hotel como nombres de pose, que se reparten guitarras, batería, voces y sonidos variados con los que The Kills se apañan para crear ritmos y atmósferas polvorientas. Ahora empiezan a despertarme la atención que con los trabajos anteriores no consiguieron. O será que los ecos vibrantes y duraderos de The Black Keys lustran la música de grupos con los que existen parentescos. Blood pressures (Domino, 2011) es su cuatro disco, con un comienzo y un cierre de impacto y una estimulante colección de canciones oxidadas.


Nota: 7/10

martes, diciembre 06, 2011

VOLUME ONE 252: EL CAMINO (THE BLACK KEYS)

Otra en la frente… para que te agites esta vez… y te pongas a bailar con The Black Keys. A bailar sin parar, y ya sabes, nada de maquinaria discotequera, nada de bisutería electrónica, sino crudeza guitarrera, ritmos absorbentes, canciones directas con unos coros pegajosos por estribillo que te agarran por el cuello y te arrastran al centro de la pista. Habrá quien reniegue ahora de la banda y se mantenga fiel aún a las audacias pobres y anodinas de los White Stripes (no puedo evitarlo), pero estos dos tipos no le encuentran límites a sus fórmulas rítmicas y las desarrollan con lúcida brillantez. 38 minutos, canciones cortas. Con Lonely boy arranca este tremendo disco, un single modélico, un hit ejemplar. Lo que sigue está a la altura. Fantástica continuación de Brothers, que ya era la de dios: El camino (Nonesuch, 2011)… ¡toma ya!

Nota: 9/10

viernes, diciembre 02, 2011

MANCHESTER

No es como antes, pero es parecido. Al borde del invierno un Winter Wonderland en medio de todo, para comer y comprar de todo. Y hay estudiantes en bicicleta, jóvenes que se conocen en cafés cálidos, piernas preciosas y rostros blancos y ojos claros, gorros que cubren cabellos largos rubios y pelirrojos. Es Manchester. Y es Inglaterra, el cielo es siempre gris, gotea pero no arrolla y el frío es jodido pero delicioso. Así que aquí estoy de nuevo, sentado en un Starbucks, comiendo un sandwich, mirando discos en HMV, bebiendo Guinness como dios manda y hablando inglés, paseando en el frío y reencontrándome con el que fui durante medio año no hace tanto tiempo. Sigue la vida y no sabes lo que te encuentras a la vuelta de la esquina. No sabes quién eres. Ni adónde vas.

lunes, noviembre 28, 2011

BONUS TRACK 98: ATTEMPTED MUSTACHE (LOUDON WAINWRIGHT III)

Así da gusto comenzar a escuchar un disco, con The swimming song, al mar a nadar un rato. La canción me engatusó cuando la desempolvó Vetiver en su disco de versiones con una fidelidad casi escrupulosa, porque es de esas que te llevan a lo alto de una montaña rusa para hacerte el día inolvidable, con su alegre ritmo, su luminoso banjo y esas estrofas pintorescas del autor relatando sus aventuras nadadoras. Aparece en Attempted mustache (1973), el cuarto disco de Loudon Wainwright III. Loudon fue más respetado en círculos menores del folk americano y tiene una curiosa carrera como actor de reparto. Su música se queda a medias, no cala con profundidad. Irregular, disperso, juguetón, aunque a veces irremediablemente seductor. Este disco es un encanto. También termina a lo grande, con Lullaby, mientras su hijo Rufus aprendía a balbucear. Un broche final que remite al mejor tema que le he escuchado, Motel blues, hermoso por tanto.

sábado, noviembre 26, 2011

GREATEST HITS 121: BEAUTIFUL STRANGER (MADONNA)

En la casi siempre placentera rutina de pasar las páginas del periódico con un café al lado me he tropezado un par de veces seguidas con Madonna, a media mañana y por la tarde, vale cualquier ocasión para dejarse llevar por la lujuria y que la mente fantasee viciosa un rato. Ya te digo, con esta tipa así de gustosa, cómo te mira, manoseándose el cuerpo, pasándose los dedos por el pecho y flirteando alrededor de su entrepierna, las caderas y los hombros balanceantes, la travesura de sus piernas y ese cuerpazo… aún. Y la canción, vamos, que es simpática, y Austin Powers hace gracia.

miércoles, noviembre 23, 2011

SOUNDTRACK 111: THE STRAIGHT STORY

Poco, muy poco me gusta David Lynch. Su cine es casi siempre aborrecible. Escapo de su universo de culto que seduce a los amigos de abrazarse a lo estrafalario más por su intención rompedora y provocativa que por sus valores narrativos. Su bizarrismo me asquea y el surrealismo dudoso que empapa sus historias, sus personajes y su angustiosa puesta en escena me distancia del mensaje con gran facilidad. De lo escaso que guardo de la huella que lamentablemente ha logrado dejar en el cine se salva la música que casi siempre ha compuesto para sus películas el compositor neoyorquino Angelo Badalamenti. Su mejor trabajo es para mí, sin duda, The Straight story (1999), además, junto con El hombre elefante, la mejor obra de Lynch.


La idea, la trama, es hermosa, ese anciano en las últimas que se monta en su segadora y cruza varios estados para ir a ver a su hermano enfermo, con el que hace tiempo que no se habla. La música de Badalamenti refuerza el tono melancólico de la historia, ahonda en la soledad y ternura de ese ser casi inadaptado en mitad de la carretera y el campo. Las guitarras finas y cuidadosas son de alto voltaje emocional y el violín cambia de humor para convertir algunas piezas en poemas de nostalgia y otras en melodías de valses que discurren por la inmensidad de los espacios abiertos que muestran las imágenes, la mejores captadas por la cámara de Lynch.